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Destinada al fracaso la nueva Doctrina Donroe

 

Especial para En Rojo

Con la denominada Doctrina Donroe del actual presidencia Donald Trump, el “corolario” que combina el nombre de pila de Trump con la histórica Doctrina Monroe del presidente James Monroe durante su séptimo mensaje anual al Congreso el 2 de diciembre de 1823, aumentan exponencialmente los riesgos para Estados Unidos de involucrarse en un conflicto bélico.

Siendo la Doctrina Monroe originalmente un principio de la política exterior de Estados Unidos que proclamaba cuando varias naciones latinoamericanas acababan de obtener su independencia de España y existía el temor de que otras potencias europeas intentaran restablecer el control colonial en América, su posterior desvirtuacion encierra rampantes y díscolos propósitos imperialistas.

En un reciente artículo, Brandan P. Buck, investigador de política exterior en el Cato Institute y exoficial de inteligencia estadounidense, rememora que desde Herbert Hoover y su famosa «gira de buena voluntad» por América Latina, hasta la ‘Política del Buen Vecino’ del otro presidente Roosevelt, Franklin Delano Roosevelt, Estados Unidos finalmente aprendió que la intervención militar en en el hemisferio americano no era una buena idea.

«Entre el alarde actual se pierde el hecho de que muchos de los que llevaron a cabo políticas intervencionistas estadounidenses luego las consideraron errores. Sería prudente escuchar su experiencia, en lugar de dejarse llevar por una nostalgia infundada», señala el experto.

Añade que con la línea actual, «Mientras la administración Trump mantenga objetivos maximalistas en Venezuela y una visión ambiciosa y sin restricciones sobre su papel en el hemisferio occidental, seguirá creando y respondiendo a incentivos para enredos innecesarios y poco productivos», apunta al considerar prudente que la administración «se resista a una política exterior basada en la nostalgia».

Al modo de ver de los expertos en política internacional. contrario a tener el efecto de prevenir la intervención militar de otras potencias en el hemisferio americano y en Occidente, la Doctrina Monroe y su nuevo corolario, la Doctrina Donroe, que yo prefiero bautizar como la Doctrina Trumproe, lo que intenta no es otra cosa que imponer la hegemonía estadounidense.

La Estrategia de Seguridad Nacional de la administración Trump quiere imponer el designio imperialista de Estados Unidos y obligar a hacer lo que la política exterior estadounidense indique sobre cualquier asunto que surja.

Bajo la actual presidencia de Trump, Estados Unidos denota una predisposición depredadora en sus tratos comerciales con otros países y no hay indicios algunos de cooperación. Se recurre a las amenazas para conseguir lo que Estados Unidos quiere, sin bilateralidad en las negociaciones. La concomitancia de ello es que si Estados Unidos interfiere en las economías de sus vecinos, entonces tendr’ia que hacerse responsable de las condiciones económicas bajo su injerencia.

El prohibicionismo comercial de Washington no ofrece alternativas, al exigir a los países latinoamericanos que no compren productos chinos o rusos, que a veces son más baratos, con transacciones negociadas bajo condiciones favorables al comprador y de mejor calidad que los estadounidenses.

No parece haber bajo la presidencia de Trump la disposición de Washington a hacer inversiones de capital para mejorar las infraestructuras de los países latinoamericanos del llamado traspatio de Estados Unidos bajo los parámetros de bilateralidad y cooperación que lo hace China, por ejemplo, con el objetivo de sacar a la región de la pobreza; una región que constituye la vecindad de la mayor potencia económica del mundo, pero empobrecida.

Lo que Estados Unidos hace al presente es culpar de sus problemas a los inmigrantes y refugiados de Latinoamérica y matar sus sueños de una mejor vida y progreso con cierre de las fronteras y masivas deportaciones.

 

El autor es periodista.

“Ilustrísimo Donald”: La cosa que no nos gusta a los cubanos

Ilustración Adan Iglesias

 

 

 

 

Por Ricardo Ronquillo

 

Cuando Fidel Castro Ruz afirma que a los cubanos hay una cosa que no nos gusta, en el tono y los ademanes de un líder como él, no está haciendo un alarde personal de lo que en esta tierra se denomina “guapería de barrio”.
Cuando concluye que esa “cosa” que no nos gusta es “que nos amenacen” no lo hace como el guapo clásico de la esquina, a veces sin mayores consecuencias, sino como una figura central de nuestra historia que más bien proclama, a su estatura y para los enemigos que a veces se niegan a oírlo, el mandato imperturbable de las luchas de su pueblo.

https://www.facebook.com/reel/1352049820002116

Por eso, no resulta nada raro que tras la especie de ultimátum de este domingo, en que, además, de ordenar que ni una gota de petróleo a Cuba, debemos “negociar”, o nos atendremos a las consecuencias, del nuevo emperador de la galaxia, no pocos entre los compatriotas expusieron en redes -para el que tenga ojos para ver- sobre qué bases fue tomando forma, incluso institucional y hasta constitucional, ese rechazo congénito de los criollos y el resto de los congéneres que terminaron por definir, o formar lo cubano, a dejarse ningunear bajo chantaje o en circunstancias excepcionales, pese a la nobleza preciosa que nos reconoce y de la que es testigo el mundo.

Tanta significación alcanza la repulsa a dejarse someter por presiones que tomó forma legal en los artículos 12 y 17 de la Constitución de la República aprobada por mayoría abrumadora en 2019.

En el 12 se establece, como principio, que la República de Cuba repudia y considera ilegales y nulos los tratados, concesiones o pactos acordados en condiciones de desigualdad o que desconocen o disminuyen su soberanía e integridad territorial, lo cual implica que se declara inválidos cualquier acuerdo que se considere impuesto bajo coacción o que menoscabe la soberanía.

En el artículo 16, que puede considerarse como un apoyo del primero, y hasta una acentuación, se reafirma que las relaciones económicas, diplomáticas y políticas con cualquier otro Estado jamás podrán ser negociadas bajo agresión, amenaza o coerción.

No es difícil entender entonces que en este país está absolutamente proscrito entablar negociación bajo fuerza en las relaciones internacionales. Lo anterior parece estar muy claro para muchos admiradores del pueblo cubano en el mundo que, incluso, como el expresidente de México, Manuel López Obrador, han exaltado que merecería un premio mundial de la dignidad.

Resulta menos comprensible para los representantes de una derecha fascista envalentonada, todavía sin frenos consistentes para sus renovadas elucubraciones y aventuras fascistas de la teoría del espacio vital que, tras invadir Venezuela, secuestrar a su presidente constitucional, Nicolás Maduro Moros, y la esposa y diputada Cilia Flores, y manteniéndolos como prisioneros de guerra en Nueva York, creen que puede continuar con sus andadas y sin mayores consecuencias.

No es que lo consagre la Constitución, es que esta lo recoge de la historia de lucha de los revolucionarios cubanos que, con su actuar y su honor pagado con sangre, prepararon a este pueblo para la resistencia, nunca para la rendición.

Si se hurga en nuestro encrespado devenir no se encontrará entre los patriotas íntegros una disposición para rendirse o negociar la libertad y la independencia bajo fuerza externa, o calamidades internas. Esa es la razón por la cual esa misma Constitución establece la defensa y la resistencia armada como un derecho y un deber y prioriza, tan raigalmente, la defensa de la soberanía frente a cualquier negociación.

El Pacto del Zanjón quedó como una marca bochornosa en nuestra historia, lavada por su antípoda sublime y honrosa: la Protesta de Baraguá, protagonizada por el Titán que no tenía, y esto no es nada menor, tanta fuerza en la mente como el brazo, para blandir el machete dignificador.

Por ello, no es extraño tampoco que circule por las enredadoras redes sociales ahora mismo una circular firmada por José Martí y Máximo Gómez desde el Cuartel General de las fuerzas patriotas en la que se recoge que la guerra por la independencia de un pueblo útil y por el decoro de los hombres vejados, es una guerra sagrada, y la creación del pueblo libre que con ella se conquista es un servicio universal, por tanto, el que pretende detener con engaño la guerra de independencia, comete un crimen.

En virtud de ello, especifica, la Revolución, por sus representantes electos, vigentes hasta que ella se dé nuevos poderes, en descargo de su deber intima a Usted que, en el caso de que en cualquier forma y por cualquier persona se la presenten proposiciones de rendición, cesación de hostilidades o arreglo que no sea el reconocimiento de la independencia absoluta de Cuba, —cuyas proposiciones ofensivas y nulas no pueden ser más que un ardid de guerra paro aislar o perturbar la Revolución—, castigue Usted sumariamente este delito, con la pena asignada a los traidores a la Patria.

Mucho antes de que dicha circular mambisa circulase ya estaban cociéndose las cadenas biológicas genéticas patrióticas incompatibles con la rendición.

La muerte digna del cacique Hatuey negándose a aceptar el premio de ascender al cielo que le prometían los conquistadores que llegaron a Cuba con la espada y la cruz estuvo entre los primeros sedimentos. También el gesto de Casiguaya, la mujer del cacique que protagonizó en Cuba la primera contienda independentistas de los diez años.

Capturada tras la muerte del rebelde, su esposa, condenada a la horca, prefirió antes de tirarse de la soga ahogar a su propia hija para no dejarla en manos de los crueles colonizadores.

El indio Naborí inmortalizaría su grave acto en versos memorables: Antes del crimen nefando, le admitieron que abrazara a su niña, que en la cara mostraba un Guama peleando. La madre la fue apretando hasta matarla de amor, Y gritó bella de horror “ni Guamá, ni su mujer, ni su niña… podrán ser esclavos del invasor”.

Tiene mucha razón Donald, el aspirante a nuevo emperador de la galaxia, de mientras nos mide, y no es para ropa, entre tantas bravuconerías, pensárselo dos veces, porque tendrá que enfrentarse a un pueblo bravo, guapo. Tal vez lo descubrió mejor aquella noche mientras secuestraban a Maduro y Cilia en Fuerte Tiuna y él lo disfrutaba, con bajeza, como uno de sus espectáculos. Esa noche no todo fue tan fácil como lo pinta la propaganda, y eso se le sale de entre sus desplantes de conquistador.

Esto, ilustre emperador, podría ser otro corojo.

Reproducido de www.juventud rebelde.cu

El autor es Presidente de la Unión de Periodistas de Cuba

 

 

Rechazan ejercicios militares

Foto Ricardo Arduengo

La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), capitulo de Puerto Rico, expresó su rechazo a que se ejecuten ejercicios militares de cualquier tipo en las calles y espacios públicos del archipiélago de Puerto Rico y exhortó al pueblo a no normalizar la presencia militar en las calles.

El anuncio de la ejecución de los ejercicios en Puerto Rico fue hecho por la Reserva del Ejercito de Estados Unidos el 7 de julio, al día siguiente de la incursión militar en Venezuela en la cual se secuestró al presidente de Venezuela, Nicolas Maduro y a su esposa la combatiente Cilia Flores.

La ACLU resaltó a que al menos desde agosto del 2025 se ha visto un aumento en la presencia militar de Estados Unidos en el archipiélago, ocupando sin previo aviso las costas y espacio aéreo.

Hoy se anuncia que estarán también movilizándose por nuestras calles públicas. No existe razón alguna que justifique la presencia militar en espacios civiles, desde las vías principales, hasta las plazas y cualquier otro espacio público.”, expresó la directora ejecutiva de ACLU, licenciada Annette Martinez Orabona, en comunicado de prensa.

A su vez hizo un llamado urgente al pueblo de Puerto Rico, a que este alerta y evitar normalizar la presencia de soldados, vehículos y material militar en el espacio público, y en su lugar estar conscientes del peligro que representa la militarización del país.

En esa dirección ACLU apuntó a que el patrón de aumento de la presencia militar en el archipiélago evidencia una re militarización sin precedentes en el archipiélago que han convertido todo el territorio en una base militar flotante.

En Estados Unidos, la política actual de la administración Trump favorece y persigue la normalización de la policía militar como estrategia de control. Esta práctica peligrosa tiene como objetivo enfriar y debilitar protecciones constitucionales fundamentales, particularmente las protecciones a la libertad de expresión bajo la Primera Enmienda. La ACLU ha enfrentado estos intentos en estados como Oregon, Illinois y California, mediante litigios y acciones que persiguen la protección de estos derechos. En Puerto Rico, también los defenderemos».

Ante la traición Venezuela resiste

 

Especial para CLARIDAD

 El ataque militar de Estados Unidos a la República Bolivariana de Venezuela en que fueron secuestrados su presidente Nicolás Maduro Mora y Cilia Flores, su esposa y llamada Primera Combatiente del país, ha consternado nuestra región latinoamericana y caribeña y el mundo ante una nueva etapa de acciones internacionales gansteriles y perversas.

En el atentado, en la seguridad de Maduro perdió decenas de efectivos incluyendo 32 colaboradores cubanos, las fuerzas de Estados Unidos lo previeron todo, pero no la pronta transición de Delcy Rodríguez a presidenta encargada del país, y la continuidad constitucional y del funcionamiento de las autoridades, órganos e instituciones de gobierno. El Estado de Venezuela está bajo el control de esas autoridades y están movilizadas las fuerzas militares y el pueblo Chavista para la defensa y la posibilidad de una incursión terrestre. Habido celebraciones de la oposición, pero ésta está tan disminuida que Estados Unidos hace caso omiso de los opositores María Corina Machado y Edmundo González como opciones en una llamada transición.

La brutal guerra mediática actual solo informa desde el lado del presidente de Estados Unidos, Donald Trump y su círculo, su jactancia de poder, su operativo, y sus planes, pero son muchas las omisiones. Delcy Rodríguez ha decretado que continúe la movilización general y activación de las milicias populares en apoyo a las unidades regulares que ocupan posiciones defensivas en el país. Está en efecto la coordinación civil-militar-policial, eje de la estrategia de defensa. Las organizaciones sociales, sindicales, de mujeres y otra índole están movilizadas en plena conciencia de la necesidad del cumplimiento de los planes de acción para la defensa y la producción, en particular de alimentos.

Rodríguez no vaciló en ordenar la captura del Mayor General Javier Marcano Tábata, depuesto y detenido el martes en la noche por ser señalado arquitecto de la traición que facilitó el atentado, término utilizado por el Chavismo para referirse a la operación contra Según Venevisión, TV de Venezuela, a Tábata, quien hasta ese momento fungió como jefe de la Guardia de Honor a cargo del cuerpo de seguridad presidencial y director de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), se le acusa de haber facilitado la “Ruta de extracción” en comunicaciones cifradas con agencias de inteligencia extranjeras semanas antes del 3 de enero. Además de pasar inteligencia vital al enemigo, durante la madruga del sábado el traidor tomó acciones referentes al Complejo Militar de Fuerte Tiuna, centro estratégico de la defensa de Venezuela que también permitieron la efectividad del ataque. Se han informado otras detenciones de oficiales de la DGCIM.

Las amenazas Trump no se han hecho esperar. Ha dicho que nuevos ataques militares contra Venezuela dependen de cómo se comporte y que la presidenta encargada Rodríguez podría pagar un precio más alto que el presidente Maduro si no hace lo correcto. Por su parte Rodríguez sigue afirmando la defensa de la soberanía de Venezuela y que el país no será colonia de nadie. A su vez, sigue afirmando la política diplomática del país de diálogo y cooperación con Estados Unidos en el marco del respeto mutuo.

Lo que era evidente sobre el motivo del ataque, la codicia de Estados Unidos por las amplísimas reservas petroleras de Venezuela, ahora se discute abiertamente. En eso no hay división, pero más allá de ello, en esta etapa desordenada habido planteamientos divergentes desde los círculos de poder de Estados Unidos.

Trump ha dicho que controla y arreglará Venezuela y que su Secretario de Estado, Marco Rubio, el Secretario de Defensa Pete Hegseth y su equipo de seguridad nacional manejarán Venezuela. También ha dicho que potenciará los cambios que adelanten los intereses de Estados Unidos en Venezuela. Mientras, Rubio ha afirmado que Estados Unidos no dirigirá el día a día del país, aunque sí la continuación de la llamada “cuarentena” marítima (bloqueo).

Se notan fisuras en el movimiento MAGA (Hagamos América Grande Nuevamente, por sus siglas en inglés) en que la tendencia es a que Estados Unidos no se involucre en el control de países y que se concentre en sus asuntos internos, lo que se resume en su lema “America First”.

Otra controversia interna es el temor al empantanamiento del país como en otros países que ha intentado controlar; también el reclamo que Estados Unidos no puede lanzarse a la guerra o intervenciones militares sin autorización de su Congreso lo que al igual que en otras ocasiones, no ocurrió en este caso.    Maduro y Flores, trasladados a Nueva York luego de su secuestro, ya tuvieron su primera audiencia en un tribunal de la ciudad de Nueva York bajo acusaciones de narcotráfico y otros cargos. Es de notar que el cartel de narcotráfico Los Soles, la jefatura del cual se adjudica a Maduro, ahora resulta no existir. Cartel de los Soles es meramente un término coloquial en Venezuela para denominar a los corruptos. El “juicio” de Maduro y Flores en que los cargos contra Maduro conllevan una cadena perpetua, tiene el potencial de convertirse en plataforma adicional para la denuncia internacional de las agresiones contra Venezuela. La próxima comparecencia en corte de Maduro y Cilia será el 17 de marzo del año en curso.

Además de la resistencia del pueblo de Venezuela y las contradicciones internas de Estados Unidos, el agresor también enfrenta la censura de la comunidad internacional. En la reunión de emergencia del lunes del Consejo de Seguridad mayormente condenaron el ataque militar de Estados Unidos contra Venezuela casi treinta Estados miembros de Naciones Unidas. Al tomar la palabra amigos y adversarios mayormente coincidieron y el Movimiento de Países No Alineados que agrupa más de cien miembros hizo una intervención de lenguaje particularmente fuerte. Mientras, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, con 33 miembros plenos, no intervino por ser bloqueada la posibilidad de consenso.

A pesar de las constantes violaciones al Derecho Internacional siguen las demandas de que el mismo sea respetado como referente para las relaciones internacionales y la lucha por la paz. Al respecto, se cuestiona la legalidad del ataque contra Venezuela; se plantea el postulado de que un país ocupante no puede enriquecerse con los recursos de otro; y se plantea la soberanía permanente de los pueblos, los Estados, y los países sobre sus recursos naturales,

Al presente está a prueba el afán hegemónico de Estados Unidos en el hemisferio occidental con la implementación del “Donroe” Doctrine que incluye amenazas a Colombia y México, y la expectativa de Trump de que Cuba caerá por su cuenta sin necesidad de una intervención militar. Por otro lado, está a prueba el mundo multipolar emergente, y la solidaridad de los pueblos.

En Venezuela la ausencia de Nicolás Madura pone a prueba la profundidad de los cambios políticos, económicos y sociales en el país durante más de 25 años de Chavismo, y la fortaleza de sus órganos gubernamentales e instituciones. Pero en el tablero de ajedrez actual el pueblo de la República Bolivariana de Venezuela cierra filas tras lo que ha sido su lema: ¡Unidad, lucha, batalla y victoria!

[El contexto mundial y la respuesta más allá de la Naciones Unidas al ataque de Estados Unidos a Venezuela será tema de un próximo artículo para CLARIDAD de esta redactora.]

 

Trump reconoce que guerra contra Cuba es total, salvo “entrar y destrozar”

El presidente de Estados Unidos reconoció este jueves que su Gobierno ha aplicado todas las medidas posibles de presión y daño contra Cuba, excepto la opción militar.

“No creo que se pueda ejercer mucha más presión, salvo entrar y destrozar el lugar”, declaró en una entrevista con Hugh Hewitt, quien le preguntó si autorizará una “cuarentena” naval como la que activó sobre Venezuela.

“Toda su sangre vital, toda su vida era Venezuela. Tenían el petróleo, el dinero de Venezuela”, aseveró Trump, antes de indicar que Cuba perdió “muchos soldados” durante el ataque estadounidense lanzado sobre el país caribeño.

Luego Trump reiteró sus elogios a los militares de EE.UU., tras la agresión del 3 de enero, pero cuando Hewitt le preguntó si pensaba que el mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, podría “caer” como el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, se mostró seguro.

“Sí, Cuba pende de un hilo. Cuba está en graves problemas. Cuba recibió todo su dinero por proteger. Eran como un protector. Son duros, un pueblo duro. Un gran pueblo”, manifestó el republicano.

Posteriormente indicó que “por muchos años» se ha dicho eso sobre la mayor de las Antillas. “Cuba ha estado en problemas en los últimos 25 años. No han bajado del todo, pero creo que están muy cerca de su propia voluntad”, agregó.

Trump, quien ha acrecentado el injerencismo estadounidense en el mundo, amenazó en la misma entrevista con desatar “un infierno” sobre la República Islámica de Irán si matan a manifestantes.

 Reproducido de www.cubadebate.cu Con información de RT en Español