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En recuerdo de Heriberto “Heri” Morales Rosario

Con profundo agradecimiento, nos unimos a las condolencias por el fallecimiento del compañero Heriberto “Heri” Morales Rosario,  luchador independentista, profesional del deporte  y consecuente colaborador de CLARIDAD. Por muchos años fue integrante del comité encargado de la puerta de entrada a nuestro Festival, tarea de gran responsabilidad y confianza que siempre realizó con su habitual alegría.

“Heri” fue un patriota de toda la vida. Como tantos cientos de jóvenes independentistas en las décadas de los años 60 y 70 del siglo pasado, se negó a cumplir con la Ley del Servicio Militar Obligatorio en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. Mediante dicha ley, se hacía compulsoria la inscripción y participación de varones jóvenes, con ciudadanía estadounidense, en los conflictos bélicos de dicho país.  En aquel momento, Estados Unidos libraba una feroz guerra de agresión contra los pueblos de Vietnam, Camboya y Laos. Por su desafío, “Heri” sufrió persecución política, pero siempre continuó participando activamente de las luchas políticas y sociales en Puerto Rico y Nueva York, donde militó en la Misión Vito Marcantonio del Movimiento Pro Independencia de Puerto Rico (MPI).

Al comunicar su fallecimiento, así describió a su padre Tania Morales Maisonet: “Los que lo conocieron saben lo buena gente y chistoso que fue. Muchos de mis amigos lo recuerdan en la entrada del Festival de CLARIDAD, en el cual trabajó desde sus inicios. Mi padre fue independentista, patriota, instructor de tenis en Baldrich y de hockey de césped, y trabajador social, además de un tremendo abuelo. Vivió una vida privilegiada, ya que a pesar de venir de una cuna muy humilde, criado por sus abuelitos del campo más lindo de Manatí, logró viajar el mundo entero gracias al deporte. Recuerdo que siempre me traía chocolate Toblerone, algún “souvenir” del aeropuerto y mil relatos chistosos. Siempre le estaré agradecida a “Heri” por enseñarme a amar a mi Patria y lo afortunados que somos de nacer en esta Isla”.

Reciban desde CLARIDAD, su hija Tania y demás familiares y compañeros de “Heri”, el abrazo sentido y solidario de todas y todos en nuestra Junta Directiva y Colectivo de Trabajo.

 

 

 

Un millón de firmas para exigir a Biden que saque a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo

 

 Corresponsal de CLARIDAD

 

La Habana, Cuba Una campaña mundial para pedir al gobierno de Estados Unidos que retire a Cuba de la lista de estados patrocinadores del terrorismo arrancó este mes de agosto con la participación de artistas, intelectuales, líderes y partidos políticos, movimientos populares y sindicatos de varias partes del mundo.

La iniciativa busca recopilar un millón de firmas para presionar a la administración del presidente Joe Biden que cumpla su promesa de campaña de cambiar la actual política hostil de su país hacia Cuba y retirar a la isla de la lista unilateral de países que supuestamente patrocinan el terrorismo.

La campaña es convocada por: la Asamblea Internacional de los Pueblos (AIP), ALBA Movimientos, el Foro de São Paulo, la Confederación Sindical de las Américas, la Jornada Continental por la Democracia y Contra el Neoliberalismo, la Marcha Mundial de las Mujeres, la Red Continental Latinoamericana y Caribeña en Solidaridad con Cuba y La Vía Campesina.

Las organizaciones planean hacer entrega simbólica de la carta con las firmas al presidente Biden durante una movilización por el Día de los Derechos Humanos, el 10 de diciembre próximo en la ciudad de Washington.

“La inclusión de Cuba en la lista de estados patrocinadores del terrorismo hace que sea aún más difícil que Cuba realice transacciones utilizando sistemas bancarios internacionales y, en última instancia, adquirir bienes necesarios en el mercado internacional, como combustible, alimentos, suministros de construcción, productos de higiene y medicamentos”, reza la carta que busca recaudar firmas en todo el mundo.

El reconocido músico brasileño, Chico Buarque, la senadora y secretaria General del partido mexicano MORENA, Citlalli Hernández, el presidente del Partido de los Trabajadores de Bélgica, Peter Mertens, la investigadora feminista, Judith Butler, el expresidente de Bolivia, Evo Morales, y el expresidente de Colombia, Ernesto Samper, ya han sumado sus firmas a la campaña.

“Biden debe retirar Cuba de la lista, porque Biden entendió con el Presidente Obama que las sanciones unilaterales a nivel internacional son ilegales, inmorales e inhumanas y por eso iniciaron un proceso histórico de normalización de las relaciones entre los dos países que hubiera podido ser el comienzo del fin del bloqueo”, ha expresado, por su parte, Samper tras unirse al movimiento global.

“La designación de Estado patrocinador del terrorismo está en total contradicción con la realidad y está siendo utilizada por el gobierno estadounidense para intensificar el bloqueo que ha impuesto contra Cuba durante más de 60 años y asfixiar aún más a la economía y al pueblo cubanos”, añade la carta, que estará disponible para firmarse tanto de forma física como de forma virtual.

“De un plumazo, el presidente Joe Biden podría retirar a Cuba de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, pero sólo lo hará si existe una fuerte demanda internacional”.

Para sumarse a esta campaña puede consultar el sitio web CubaVive.info

Esta semana en la historia

 

17 de agosto 1901
Muerte de Evaristo Izcoa Díaz
El periodista que luchó contra España y luego contra EUA, muere a consecuencia de las torturas recibidas en la cárcel de parte de tropas yankis. Izcoa estaba preso por denunciar los abusos de las tropas estadounidenses.

17 de agosto de 1945
Indonesia se independiza de Holanda
El archipiélago del Pacífico fue colonia neerlandesa desde cerca del 1602. Al momento, el Reino de los Países Bajo todavía mantiene de colonia a Aruba, Curazao y San Martín.

18 de agosto de 1936
Fusilan a Federico García Lorca
En su obra, Poeta en Nueva York, contiene: “Un río que viene cantando / por los dormitorios de los arrabales, / y es plata, cemento o brisa / en el alba mentida de New York. / Existen las montañas. Lo sé. / Y los anteojos para la sabiduría. / Lo sé. Pero yo no he venido a ver el cielo. / Yo he venido para ver la turbia sangre.”

18 de agosto de 1966
Australianos colaboran con imperialismo
En la guerra contra Viet Nam, operaron tropas de diversos países (Ejemplos: Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur y Filipinas). Las tropas australianas ese día se enfrentan a tropas del Vietcong, con saldo de 17 australianos vs 245 vietnamitas muertos. Las tropas australianas y neozelandesas se retiraron del país el 18 de agosto de 1971. Al final Viet Nam ganó la guerra.

19 de agosto de 1692
Cristianos ejecutan a cinco acusados de brujería
En Salem (Massachusetts), una mujer y cuatro hombres, uno de ellos un clérigo, son ejecutados acusados de brujería. Los Juicios de Salem se dirigieron principalmente contra mujeres y el balance es que 14 féminas y 5 varones fueron ejecutados.

19 de agosto de 1934
Hitler consolida su poder en Alemania
Mediante un referéndum con 38 millones de votos a favor, el partido Nazi consolida en un solo puesto a Hitler como Presidente y Canciller. 4 millones de personas votaron en contra de la propuesta.

19 de agosto de 1953
Imperialismo derroca gobierno en Irán
La CIA estadounidense y el MI6 británico ayudan al derrocamiento del gobierno de Mohammad Mosaddeq -quien había sido electo en 1951- y reinstauran al shah Mohammad Reza Pahlevi. La lucha contra este shah reforzó las fuerzas fundamentalistas islámicas.

20 de agosto de 1967
Matanza de trabajadores en México
Tiradores contratados por los patronos de la industria del coco, en su lucha contra los trabajadores, abren fuego cerca de sede de la unión. Matan a 35 e hieren a 150. (cndh.org.mx/noticia/masacre-de-copreros)

 21 de agosto de 1831
Rebelión antiesclavista en EEUUAA
Nat Turner, negro esclavizado, en Virginia se alzó contra sus amos y acompañado de otros esclavos se rebelaron en armas durante dos días en diversas plantaciones de la región. Al final, fue capturado y ahorcado.

21 agosto de 1901
Entierro de periodista
Murió el día 17 a consecuencia de las torturas recibidas en la cárcel bajo dictadura militar yanki, Evaristo Izcoa Díaz, ponceño, que fue preso bajo los dos imperios. En una nota fúnebre de la época se menciona que Izcoa había estado preso bajo las tropas de EUA y que salió de la cárcel; algo cierto. Lo que no dice es que los yankis volvieron a arrestarlo y que murió en la cárcel. Autor del obituario: Luis Muñoz Rivera.

21 de agosto de 1959
EUA convierte en estado a Hawái
La nación en Polinesia fue convertida -contra muchos pronósticos- en el estado número 50 del imperio yanki. 10 años antes, ya Albizu lo había predicho: “El 10 de diciembre de 1947, en el curso de una entrevista sostenida en el Hotel Normandie, entre Albizu Campos y este conferenciante, comentando las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, Albizu Campos dijo: —‘Truman convirtió el prejuicio racial en genocidio, al bombardear Hiroshima y Nagasaki. Pero en un ricoché político, eso los obligará a la admisión del Hawaii a la estadidad.’ Pregunté inmediatamente si Puerto Rico sería afectado. Su contestación fue la siguiente: ‘No creo que cometan la torpeza de anexarse a Puerto Rico. Pero habrá que recordarle que Puerto Rico es una nación, que no es asimilable. Y habrá que recordárselo no con hechos más o menos individuales, sino de una manera más general’.” (Juan Antonio Corretjer, Re: Albizu, Casa Corretjer, 2014)

22 de agosto de 1791
Haití inicia su revolución
La primera revolución pro independencia y anti-esclavista de nuestro continente se desarrolla contra el imperio francés

22 de agosto de 1908
Nace Henri Cartier-Benson
El parisiense fue calificado como “el padre del fotoperiodismo”.

22 de agosto de 1848
EUA se anexa a Nuevo México
Como parte de la invasión contra México del 1846 al 1848, se firma el tratado Guadalupe Hidalgo que oficializó la anexión de casi la mitad del territorio mexicano por el gobierno de EUA. Luego, en 1853, EUA se anexa Texas.

23 de agosto de 1960
Fundan la FMC
La Federación de Mujeres Cubanas quedó constituida con el objetivo de alcanzar la igualdad y la emancipación de la mujer. La combatiente del Movimiento 26 de Julio, Vilma Espín la dirigió por décadas.

Fuentes utilizadas: https://www.hoyenlahistoria.com/, facebook.com/dariow.ortizseda, Calendario nuestros mártires, 2020; efemerides20.com, telesur.net, historia.nationalgeographic.com; canalhistoria.es/hoy-en-la-historia; Calendario 2022 Latinoamérica y El Caribe; efemeridespedrobeltran.com; Calendario Histórico Nuestros Mártires 2024; y otros calendarios consultados por José M. Escoda.

 

Trabajadores de la UPR exigen garantías a la administración

Foto: página FB del Sindicato

 

 

La organización sindical aseguró que, de no hacerse valer sus reclamos, la huelga continuará

 El Sindicato de Trabajadores de la Universidad de Puerto Rico (UPR), luego de advertir que cerraría los portones de 10 recintos, cumplió su convocatoria hoy, 16 de agosto, en miras de que la administración asegure los acuerdos concertados.

“Lo primero [que reclamamos] es que la administración ponga en vigor, al 1 de septiembre del presente, el aumento a $9.50 por hora. Segundo, que lo haga al mismo tiempo que pague el retroactivo salarial de $8.50 por hora, que data del 2021 al 2022, según acordado. Por último, que se honre la reciente determinación del Tribunal Apelativo, que reconoce como válido el derecho de nuestro sindicato de negociar su propio plan médico, tal como lo ha hecho por los pasados 15 años”,  expresó David Muñoz, presidente del gremio.

El Sindicato representa a 1,110 empleados de todos los recintos del sistema universitario, excepto al Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) y el Recinto de Ciencias Médicas (RCM), cuyos empleados son representados por otro grupo de trabajadores.

En respuesta a los reclamos del organismo representativo, el presidente de la UPR, Luis A. Ferrao, anunció el aumento salarial de $7.25 a $9.50 para 1,430 empleados de la institución. Por igual, mencionó un pago retroactivo que se desembolsará el 14 de septiembre.

La Junta de Control Fiscal (JCF)- notoria por sus medidas austeras contra la universidad- aprobó el dispendio del retroactivo, que asciende a $5.3 millones.

“Si no hay garantías, habrá huelga”, reafirmó Muñoz. La huelga se ampara en la Ley 47 de 2021, que establece el salario mínimo estatal.

De acuerdo con Ferrao, el único recinto con los portones cerrados es Río Piedras.

 Los gallitos y jerezanas recurren a las aulas virtuales

Con los portones cerrados y pocos comunicados que esclarecieron la situación antes del inicio de clases, el Recinto de Río Piedras acudió a las plataformas virtuales para darle continuidad a las labores académicas.

“Hasta que se restablezca el acceso a las instalaciones del Recinto, incluidas las Escuelas Laboratorio, todos los cursos continuarán ofreciéndose en modalidad a distancia asistida por tecnología, a tenor con la Certificación 49-2021-2022, de la Junta de Gobierno de la Universidad de Puerto Rico, y la Certificación 117-2022-2023, del Senado Académico”, instruyó la rectora del recinto riopedrense, Angélica Varela Llavona.

Cierre de portones no afectó los demás recintos

De acuerdo con el rector del recinto de Bayamón, Miguel Vélez Rubio, las clases continúan como siempre y, en el recinto carolinense, las labores no se afectaron por el voto huelgario del Sindicato.

“Honestamente, hay rumores y no saben si vamos a estar abiertos mañana. Incluso, ayer [miércoles] no tuvimos clases por una situación con la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA), y mandaron una carta diciendo que hoy se restablecía el servicio y las clases como de costumbre”, reveló Keryan Astacio Berríos, estudiante subgraduada de Biología en el recinto de Humacao.

Por igual, la estudiante humacaeña de cuarto año admitió que, de parte de la administración y el profesorado, el tema de la huelga “casi no se ha tocado”.

Hasta el momento, el grupo sindical permanece, principalmente, en los portones del Recinto de Río Piedras.

La importancia de encontrarnos en la librería

 

 

En Rojo

Hace muchos años descubrí al escritor Boris Vian gracias al escritor José Liboy. Pepe, como le llamamos sus amigos desde hace cuarenta años, tenía la costumbre de aparecer por el vestíbulo de Humanidades en la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras con libros raros y revistas que nadie más tenía en la Isla. Tenemos la suerte de que Liboy todavía tiene esa vieja costumbre. Estábamos en la librería La Esquina, hablando sobre las más recientes publicaciones, cuando suena la campanita que anuncia un visitante. Era Pepe. Subió las escaleras y de manera efusiva nos mostró una revista que ha encontrado en La Mágica, otra de las librerías de Río Piedras.

Se trataba de un ejemplar del otoño de 1956 de Partisan Review. Esta fue una de las revistas más influyentes de EEUU en sus sesentinueve años de existencia (1934-2003). Si bien en sus inicios estaba vinculada al Partido Comunista de ese país, luego fue una publicación independiente que mantuvo su línea editorial progresista a lo largo de su historia. Publicaba ensayos teóricos, creativos, reseñas, que eran autoría o trataban escritores como Hannah Arendt, James Baldwin, Samuel Beckett, Allen Ginsberg, Franz Kafka, Saul Bellow, Doris Lessing, George Orwell, Marge Piercy, Jean-Paul Sartre, Susan Sontag, Isaac Deutscher entre otros y otras.

Al mirar la portada de la revista reparé en la fecha: otoño 1956. En el contexto norteamericano, esto es en medio del boicot de autobuses de Montgomery ( The Montgomery Bus Boycott) fue una protesta política y social que comenzó de 1955 en Montgomery, Alabama, con la intención de oponerse a la política de segregación racial en el sistema de transporte público. En diciembre de ese año Rosa Parks se negó a ceder su asiento en la guagua a pedidos del conductor. Su detención se considera el inicio de una militancia pacífica que se prolongó desde el 1 de diciembre de 1955 al 20 de diciembre de 1956. La Corte Suprema de Justicia declaró inconstitucionales las leyes que exigían la segregación en los autobuses en Montgomery. Martin Luther King, Jr. Declaró la victoria de aquel boicot militante con un discurso brillante.

Entre los artículos y reseñas destaca el nombre de James Baldwin. Entonces era un joven escritor ampliamente reconocido por su obra de carácter marcadamente autobiográfica en la que explora y denuncia el discrimen racial y sexual. Desde 1948 se hallaba en el exilio en París y regresaba por algunos períodos a EEUU donde su personalidad, su amplia cultura y su militancia, eran muy respetados allí donde el odio no se había entronizado.

En esta edición de Partisan Review Baldwin responde a expresiones hechas por William Faulkner. Faulkner había ganado el premio Nobel de literatura unos siete años antes. Su obra se sustenta, en gran medida, en las costumbres, historia y tradiciones del Sur y en su familia, sintetizadas en el condado ficticio de Yoknapatawpha. Y es sobre ese Sur, el real, sobre el que Baldwin se explaya para explicar las razones por las cuales la posición de Faulkner en cuanto a la lucha por los derechos civiles es ambigüa e hipócrita.

No es sino hasta 1964 cuando el Congreso de EEUU aprobó la Ley Pública 88-352 (78 Stat. 241) conocida popularmente como la Ley de Derechos Civiles. Las disposiciones de esta ley de derechos civiles prohíben la discriminación basada en cuestiones de sexo o raza en la contratación, promoción y en el despido. Esta Ley se firma meses después del asesinato de Medgar Evers, secretario principal de la NAACP (National Association for the Advancement of Colored People) en Misisipí. En menos de un lustro también serán asesinados Martin Luther King Jr., Malcolm X entre otros activistas. Hoy, con la fuerza que ha tomado la ideología conservadora en los EEUU, que incluye el fortalecimiento del racismo y la homofobia, creemos importante traducir y publicar esta reflexión de Baldwin como un documento histórico para pensar y pensarnos. Agradezco al librero, Adrián González Paz, el envío de una primera traducción que aceleró la publicación.

FAULKNER Y LA DESEGREGACIÓN por James Baldwin

Todo cambio verdadero implica el abandono del mundo como uno siempre lo ha conocido, la pérdida de todo aquello que nos daba una identidad, el fin de la seguridad. En ese momento, sin poder ver ni atreverse a imaginar qué traerá el futuro, uno se aferra a lo que conocía, o pensaba que conocía; a lo que uno poseía o soñaba que poseía. Sin embargo, es sólo cuando -sin amargura ni pena por uno mismo- alguien renuncia a un sueño anhelado por largo tiempo o un privilegio poseído por largo tiempo que, al fin, se libera -se ha liberado a sí mismo- por sueños más elevados, por privilegios mejores. Todos hemos pasado por ese proceso. Lo sufrimos cada uno de acuerdo con su grado, a través de nuestras vidas. Es uno de los hechos irreducibles de la vida humana. Y recordando esto, especialmente porque soy Negro, me provee posiblemente mi única capacidad para entender lo que ocurre en las mentes y corazones de blancos sureños hoy.

Los argumentos con que la mayoría de los blancos sureños relativamente articulados y dotados de buena fe utilizaron para enfrentar la necesidad de la desegregación no tienen ningún valor como argumentos, porque son casi entera y despiadadamente falsos, cuando no, por cierto, delirantes. Después de más de 200 años bajo esclavitud y noventa años bajo una cuasi-libertad, es difícil apreciar el consejo de William Faulkner de “ir despacio.” “Ellos no quieren decir que vayan despacio,”se informa que ha dicho Thurgood Marshall, “ellos quieren decir no vayan.” Tampoco el enfoque de Oxford es persuasivo al sugerir que los blancos sureños, dejados a su propia suerte, corregirán su propia estructura social por sí mismos y a su ritmo al darse cuenta de su torpeza ante el mundo. Ha sido torpe, para usar el adjetivo un tanto extraño de Faulkner, por mucho tiempo. Lejos de tratar de corregirlo, los sureños, que parecen ser caracterizados por una especie de desafío que es más perverso mientras más desesperada la situación, se aferran a su estructura, incurriendo costos incalculables, como la única forma concebible y sagrada de vivir. Nunca han admitido seriamente que su estructura social es cosa de locos. Al contrario, ellos han insistido que a cualquiera que los critique le falta un tornillo.

Faulkner extiende su argumento. Reconoce la locura e inmoralidad del Sur estadounidense, pero también lo eleva a una mística que lo hace injusto comparar con cualquier otra sociedad. “Nuestra posición es ambigua e insostenible,” dice Faulkner, “pero no es sabio dejar a un pueblo emocional fuera de balance.” Esto, si significa algo, sólo puede significar que este “pueblo emocional” ha sido empujado “fuera de balance” por las presiones de los recientes eventos, eso es, la decisión de la Corte Suprema de prohibir la segregación. Cuando las presiones cesen -y no un instante antes- este “pueblo emocional”, se presume, recuperará su equilibrio y podrá liberarse de la “obsolescencia en su propia tierra ,” a su manera y, por supuesto, a su propio tiempo. La pregunta que queda es ¿han demostrado alguna vez en su historia hasta ahora, algún deseo o capacidad de hacerlo? Y es, supongo, impertinente preguntar qué exactamente se supone que hagan los Negros mientras el Sur, en la retórica de Faulkner, se convierte en una elevada y noble tragedia.

La triste realidad es que cualquier cambio en la estructura social del Sur desde la Reconstrucción, y cualquier alivio en la situación de los Negros se debe a la presión constante, en su mayoría proveniente del Norte. Sólo una pequeña cantidad ha venido del interior del Sur. Que el Norte haya mostrado hipocresía en su trato con el Sur no niega que gran parte de la presión haya venido del Norte. Que algunos Negros sureños prefieran no cambiar el estatus quo, no niega el hecho de que sean ellos quienes, generación tras generación, han agitado las aguas sureñas. En lo que respecta a la vida de los negros en el Sur, la NAACP es la única organización que ha luchado, con admirable determinación y habilidad, por levantar el nivel de vida. Por esta razón, por si sola, -y bastante apartada del heroísmo individual de mucho de sus miembros sureños-, no debe ser equiparada, como lo hace Faulkner, al patológico Consejo de Ciudadanos . Una organización trabaja dentro de la ley y la otra trabaja en contra, y desde afuera. La amenaza de Faulkner de abandonar la mitad del camino desde donde supuestamente ha trabajado en beneficio de los Negros se parece a la amenaza sureña de la Secesión. dejar el “medio de la calle” desde donde él ha, presumidamente, todos estos años, trabajado en beneficio de los Negros, se reduce a más o menos una versión actualizada de la amenaza del Sur a secesionarse de la Unión.

Faulkner -¡entre tantos otros!- es nostálgico cuando se trata de este “medio de la calle” que elementos “extremistas” de ambas razas están empujando que no parece injusto preguntarle exactamente qué ha estado haciendo allí todo este tiempo. ¿Dónde está la evidencia de la lucha que ha estado llevando a cabo por el bien de los Negros. ¿Por qué si él y sus colegas iluminados del Sur llevan labrando desde el interior para destruir la segregación, reaccionan con tanto pánico cuando las paredes comienzan a desmoronarse? ¿Cómo uno puede pasar un punto medio donde ayuda a los Negros a las calles para dispararles?

Ahora, es fácil concluir que el medio de la calle de Faulkner no existe y que es un deshonesto emocional e intelectualmente pretender que sí. Pienso que es por eso que se engancha a esta fantasía. Puede parecer hipócrita cuando dice que el hombre es “indestructible por su simple voluntad a la libertad.” Pero él no es hipócrita; está hablando en serio. Es solo que el Humano es una cosa -una abstracción un tanto importuna en este caso- y los Negros que él siempre ha conocido, tan fatalmente atados en su mente con los esclavos de su abuelo, son otra cosa distinta. Está siendo perfectamente sincero, cuando declara en Harpers, “Vivir en cualquier lugar del mundo hoy y oponerse a la igualdad racial es como vivir en Alaska y oponerse a la nieve. Ya tenemos nieve. Debemos usarla”. Aunque esto parece contradecir su afirmación (en una entrevista impresa en The Reporter) de que, si llegara a una contención entre el gobierno Federal y Misisipi, el pelearía por Misisipi, “aunque significara salir a las calles a disparar Negros,” también está hablando en serio. Faulkner habla en serio siempre, habla seriamente con todas sus declaraciones simultáneamente, y con casi la misma intensidad. Es por eso que sus declaraciones ameritan nuestra atención. Quizás nunca ha expresado más claramente lo que significa ser del Sur estadounidense.

Lo que parece definir al sureño, en su propia concepción , es su relación con el Norte, una relación difícil con el resto de la nación. Parece que es difícil ser sureño y estadounidense al mismo tiempo, tan difícil que muchas mentes independientes del Sur se ven obligadas al exilio lo cual, claro está, tiene graves efectos en el interior y vida pública del Sur. Un bostoniano que deja Boston, no es visto por la ciudadanía como un desertor con la misma sospecha venenosa con la que los sureños ven a un desertor que huye del Sur. La ciudadanía de Boston no considera que ha sido abandonada, y mucho menos traicionada. Es solamente el sureño estadounidense quien parece estar batallando, en sus propias entrañas, una peculiar, espantosa y perpetua guerra con el resto del país. («Tú no dijiste», demandó una mujer sureña a Robert Penn Warren, «que habías nacido aquí, que vivías por aquí?» Y cuando él afirmó que sí fue así: «Sí… ¡pero nunca dijiste dónde vives ahora!»)

La dificultad, quizás, radica en que el sureño se aferra a dos doctrinas totalmente antitéticas, dos leyendas, dos historias. Como todos los otros estadounidenses, él debe suscribirse y, en cierta medida, está controlado por las creencias en la Constitución; al mismo tiempo, estas creencias y principios parecen estar determinados a destruir el Sur. Él es, por un lado, un ciudadano orgulloso de una sociedad libre y, por otro lado, está comprometido con una sociedad que todavía no se ha resuelto a liberarse de la necesidad de una desnuda y brutal opresión. Él es parte de un país que alardea de nunca haber perdido una guerra; pero él también es el representante de una nación conquistada. Aún no he visto una sola declaración de Faulkner en relación a la desegregación que no nos informe que su familia ha vivido en la misma parte de Misisipi por generaciones, que su tatarabuelo tenía esclavos, que sus ancestros pelearon y murieron en la Guerra Civil. Y tan conmovedora es la imagen de ruina, gallardía y muerte así evocada que exige un esfuerzo positivo por parte de la imaginación para recordar que no fueron solamente sureños esclavistas quienes perecieron en esa guerra. Negros y norteamericanos también fueron arrastrados a los campos de batalla. La historia estadounidense, en oposición a la historia sureña, demuestra que los sureños no eran los únicos esclavistas y que los Negros no fueron los únicos esclavos. Y la segregación que Faulkner tanto santifica a través de referencias a Shiloh, Chickamauga y Gettysburg no se extiende tan lejos como él sugiere, y es, por cierto, casi tan antigua como el siglo mismo. La «condición racial» que Faulkner no permitirá cambiar «mediante mera fuerza legal o amenaza económica» fue impuesta precisamente mediante estos medios. La tradición sureña, a la cual Faulkner se refiere, no es realmente una tradición: cuando Faulkner la evoca, simplemente está evocando una leyenda que contiene una acusación. Y esa acusación, declarada de manera mucho más simple de lo necesario, es que el Norte, al ganar la guerra, dejó al Sur con solo una manera de resolver su identidad, y esa manera era mediante la opresión del Negro.

«Mi gente era dueña de esclavos», dice Faulkner, «y la misma obligación de tener que ocuparnos de estas personas es moralmente incorrecta.» «Este problema es… mucho más allá del problema moral que era y que aún era hace 100 años, en 1860, cuando muchos sureños, incluyendo a Robert Lee, entendieron que era un asunto moral en el mismo instante en que eligieron ser defensores del perdedor, porque ese perdedor era sangre, familia y hogar.» Pero el Norte escapó sin rasguños. Para nombrar una cosa, al liberar al esclavo, el Norte estableció una superioridad moral sobre el Sur que el Sur aún no ha logrado asimilar; y esto aunque -o quizás a causa de- el hecho de que esta superioridad moral fue, después de todo, adquirida bastante barata. El Norte no estaba mejor preparado que el Sur, ahora es obvio, para convertir en ciudadanos a los antiguos esclavos, pero sí fue capaz, a diferencia del Sur, de lavarse las manos del asunto. Quienes sabían que la esclavitud era incorrecta fueron forzados, al final, a luchar para perpetuarla porque fueron incapaces de rebelarse «en nombre de la sangre, la familia y el hogar». Y cuando la sangre, la familia y el hogar fueron derrotados, se encontraron más comprometidos que nunca: comprometidos, en efecto, con una forma de vida que era tan injusta y asfixiante como inescapable. En resumen, el Norte, al liberar a los esclavos de sus amos, privó a los amos de cualquier posibilidad de liberarse a sí mismos de sus esclavos.

Cuando Faulkner habla, entonces, del supuesto «medio de la calle», simplemente está hablando de la esperanza, desde siempre irrealista y ahora, en términos prácticos, inalcanzable, de que el blanco sureño, sin ser forzado por el resto de la nación, se elevaría por sí mismo de su antigua y paralizante amargura, rehusando añadir más a su ya insoportable carga de culpabilidad manchada de sangre. Pero esta esperanza parecería depender totalmente de un estatus social y psicológico que simplemente no existe. «Las cosas han mejorado», afirma Faulkner, «por mucho tiempo. Solo seis Negros fueron asesinados por blancos en Misisipi el año pasado, según las estadísticas policiales.» Faulkner seguramente conoce la poca consolación que esto ofrece a un Negro, y él también sabe algo sobre las «estadísticas policiales» en el Sur real. Él sabe, también, que ser asesinado no es lo peor que le puede pasar a un hombre, blanco o negro. De hecho, el asesinato quizás sea lo peor que un ser humano puede hacer. Faulkner no está intentando rescatar a los Negros, quienes desde su punto de vista ya están a salvo; quienes, habiendo sobrevivido al terror, son infinitamente más fuertes que los blancos asustados; y quienes cargan, fatalmente según su punto de vista, con el peso del gobierno Federal sobre sus espaldas. Él está tratando de salvar «cualquier rastro de noble que aún les queda a los blancos.” El momento por el que él clama es el momento en el que el sureño llegue a un acuerdo con él mismo, el momento en que cese de huir de su conciencia y logre, para usar una frase de Robert Penn Warren, “identidad moral.” Y seguramente cree, al igual que Warren, que “Entonces en un país en el que la identidad moral es difícil de adquirir, el Sur, debido a que ha tenido que lidiar concretamente con un problema moral, podrá ofrecer liderazgo. El cual necesitamos cuanto podamos obtener. Si es que queremos fugarnos del ritmo nacional, el ritmo entre la complacencia y el pánico.”

Pero el tiempo por el que clama Faulkner no existe -y él no es el único sureño que sabe eso. Nunca existe el tiempo en un futuro donde trabajaremos nuestra salvación. El reto reside en el momento, el momento siempre es ahora.