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¿Dónde está caso de Puerto Rico en Naciones Unidas? (Parte 1)

 

Especial para CLARIDAD

Durante los años iniciales de la presentación de nuestro caso ante el Comité de Descolonización de Naciones Unidas, también conocido como el Comité de los 24, siempre con la enorme ayuda desinteresada de Cuba, de Ricardo Alarcón, y de otros países amigos, el gran empeño fue del sector independentista, en particular el Partido Socialista Puertorriqueño, aunque éste hizo un esfuerzo por que las más amplias fuerzas acudieran a Naciones Unidas a reclamar su atención a nuestro caso. Luego se sumaron sectores autonomistas, soberanistas e incluso anexionistas.

Hubo mucha reverencia y formalidad en la presentación del caso en Naciones Unidas y mucha conducción del mismo. En particular, trabajaron el Partido Socialista Puertorriqueño, el Partido Independentista Puertorriqueño y el Comité de Puerto Rico en Naciones Unidas. El inolvidable Juan Mari Brás y otros dirigentes de la época jugaron un papel importante. Sobre el terreno, entre el Profesor J.A. González-González, Rafael Anglada López, las Lcdas. Wilma Reverón Collazo y Vanessa Ramos y otros(as) llevaron el caso hasta el siglo XXI.

A través de los años, en sus resoluciones el Comité de los 24 ha reafirmado el derecho inalienable del pueblo de Puerto Rico a la libre determinación e independencia de conformidad con la resolución 1514(XV) y la aplicabilidad de los principios fundamentales de dicha resolución a la cuestión de Puerto Rico. Desde la perspectiva anticolonial, el Comité se ha expresado sobre acontecimientos y problemas emanados de la condición colonial incluyendo más recientemente sobre la decisión Sánchez Valle del Tribunal Supremo de Estados Unidos que resolvió “que la fuente original y última de la autoridad gubernamental en Puerto Rico era el Congreso de los Estados Unidos,” como reza la resolución.

Diversos factores impactaron en la situación de las organizaciones independentistas que realizaban trabajo en Naciones Unidas, en particular en el Partido Socialista Puertorriqueño. Fueron neutralizadas consignas independentistas con la inyección masiva en Puerto Rico de cupones de alimentos, becas, subsidios para la educación superior y otros. Además, los fondos federales aumentaron dramáticamente la dependencia de Estados Unidos del pueblo de Puerto Rico. Todo ello impactó también en las organizaciones estudiantiles y juveniles, sectores fundamentales.

Estados Unidos actuó a distintos niveles para neutralizar el pujante movimiento independentista de los años 60 y 70 del siglo pasado. La persecución, carpetas y otras formas de trabajo de inteligencia, también fueron empleados por Estados Unidos en Puerto Rico. Fueron utilizados todos los métodos del trabajo de inteligencia que en ningún lugar del mundo han faltado contra las fuerzas de avanzada que impulsan las causas justas. Mientras también hubo grandes cambios en la estructura económica y demográfica de Puerto Rico.

Hace algún tiempo, ya desde Puerto Rico no hay la misma conducción porque las organizaciones que se habían hecho cargo ya no existen, o no priorizan en Naciones Unidas, y las nuevas se han limitado en sus funciones en el caso de Puerto Rico en el Comité de Descolonización.

Luego de la caída del Campo Socialista no hubo resoluciones del Comité de los 24 de Naciones Unidas sobre nuestro caso, aunque sí vistas ante el mismo. Cuba y los amigos de Puerto Rico en el Comité de los 24 como Nicaragua, Venezuela y otros mantuvieron sus posiciones a favor de la auto determinación e independencia de Puerto Rico de conformidad con la resolución 1514(XV). Posteriormente un acontecimiento importante ha sido que desde 1999 cuando hubo nuevos acomodos políticos en el Comité se reinició la adopción de resoluciones por el Comité Especial sin retrocesos en su contenido y ahora sin votación.

Lamentablemente, el desenvolvimiento de las vistas sobre Puerto Rico del Comité de Descolonización no ha seguido el mismo curso. Al presente junto a mucha gente seria, acuden personas que parecen no leer lo que ha dicho el Comité de Descolonización en sus resoluciones sobre nuestro caso. Reclaman cosas que ya reclama el Comité. Además, habido faltas de respeto a los miembros del Comité que no deben relatarse para evitar la vergüenza ajena. No se pretende dictar el contenido de las intervenciones, solo que haya cordura y orientación previa.

Hay que incorporar a las vistas anuales las nuevas voces de los movimientos sociales, del sector independentista y de avanzada, las que han estado rezagadas en cuanto a ser escuchadas por los miembros del Comité de los 24 en sus vistas anuales sobre el caso.

Hay que hacer esfuerzos por llevar el caso de Puerto Rico en las Naciones Unidas al sitial que tuvo antes en Puerto Rico, y a obtener nuevos logros. Hay que entender que esto depende del trabajo de la parte puertorriqueña, y eso es más que acudir todos los años a las vistas del Comité de los 24. Tendremos ayuda y solidaridad incluyendo la de siempre de Cuba, pero la parte interesada somos nosotros(as).

Continuará…

Las ultraderechas se reunieron en Madrid con la mira puesta en los comicios europeos

 

En las elecciones del Parlamento europeo, del 6 al 9 de junio, se espera un auge de la extrema derecha. Unas mil personas se manifestaron en la capital española «contra el fascismo».

La ultraderecha global se dio un baño de masas este domingo para celebrar en Madrid el acto central de la convención política «Europa Viva 24», en la que todos los cañones apuntaron a las elecciones del Parlamento europeo. Los primeros ministros de Italia, Giorgia Meloni, y Hungría, Viktor Orbán, y la ultraderechista francesa Marine Le Pen dieron un espaldarazo a Vox de cara a los comicios que se desarrollarán del 6 al 9 de junio, en los que se espera un auge de la extrema derecha.

Buena parte de la atención se la llevó este domingo el presidente argentino, Javier Milei, por sus polémicas declaraciones sobre el presidente del gobierno español Pedro Sánchez, a quien calificó de «calaña», y su esposa, Begoña Gómez, a la que llamó «corrupta». Mientras se desarrollaba el evento, unas mil personas se manifestaban en el centro de Madrid «contra el fascismo».

«Que Europa vuelva a ser grande»

Cerca de 11 mil personas, según datos proporcionados por la formación de ultraderecha Vox, coparon el Palacio de Vistalegre en Madrid. En un mensaje en video emitido durante la convención «Europa Viva 24», Orbán proclamó: «Queridos amigos españoles, los patriotas debemos ocupar Bruselas». El líder húngaro presentó la campaña para las elecciones europeas como «una gran batalla común» contra una Bruselas que está «desatando una migración ilegal masiva» y «envenenando a nuestros hijos con propaganda de género».

Orbán describió a los políticos y militantes de Vox como «luchadores que se entregan para que Europa vuelva a ser grande», en un guiño al eslogan de campaña del expresidente estadounidense Donald Trump. Meloni, que al igual que Vox pertenece al grupo de Conservadores y Reformistas Europeos (ECR) en el Parlamento Europeo, habló ante los miles de asistentes poco después que Le Pen, cuya formación se integra en otra familia política en la Eurocámara, la de Identidad y Democracia (ID).

«Estamos en vísperas de unas elecciones decisivas. Es hora de la movilización, de salir a la calle. Es hora de aumentar las apuestas, tenemos el deber de luchar hasta el último día», dijo Meloni, quien habló en español a través de una videoconferencia. Ni ella ni Le Pen abogaron claramente por la unidad entre las distintas facciones de extrema derecha en el Parlamento Europeo, algo que parece improbable a pesar de que, si ocurriera, podrían convertirse en el segundo grupo en la Eurocámara, por detrás del Partido Popular Europeo (PPE), según las encuestas.

Le Pen, que acusó a Meloni de estar dispuesta a votar por una reelección de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, expresó sin embargo un deseo claro de trabajar con Vox desde su formación, la Agrupación Nacional de Francia. «Su partido, Vox, encarna el movimiento patriótico español con el que sé que puedo contar a nivel europeo para reactivar Europa«, remarcó Le Pen, quien intervino en la convención en directo y se sentó durante el acto al lado del líder del partido español, Santiago Abascal.

«Cuando estemos en el Parlamento Europeo, sera el momento de empezar a reorientar la Unión Europea (UE)», agregó la política francesa, que criticó la «marcha forzada a un macroestado europeo» que, a su juicio, promueve Bruselas. Le Pen acusó a Von der Leyen y sus aliados de querer una UE «subyugada en la uniformidad», y agregó: «Nosotros somos los defensores de Europa, y ellos son sus destructores».

 

En la convención también habló el líder del partido de ultraderecha portugués Chega, André Ventura, quien expresó su rechazo a la «entrada masiva de inmigrantes islámicos y musulmanes» en el continente, al proclamar: «Europa es nuestra». Por su parte el excandidato presidencial chileno, José Antonio Kast, se refirió al actual mandatario Gabriel Boric como un «travesti político».

«Contra el fascismo»

Coincidiendo con la convención organizada por Vox, unos mil manifestantes protestaron en el centro de Madrid bajo el lema «Todas a Colón contra el fascismo». La manifestación contó con la participación de Franek Broda, destacado activista de la comunidad LGBTIQ+ y sobrino del exprimer ministro polaco Mateusz Morawiecki, quien también acudió al encuentro de la ultraderecha en la capital española.

«Mi tío está en Vistalegre y yo estoy aquí para decirle a él y a sus amigos de la extrema derecha que vamos a vencerles en las elecciones europeas del 9 de junio», sostuvo Broda. El acto también contó con la presencia de la candidata a las elecciones europeas de Podemos, Irene Montero. «Me apena profundamente que los recelos del gran empresariado español se hayan quedado en el mismo lugar que las mujeres, es decir, en ningún sitio», señaló Montero en alusión a los altos ejecutivos que se entrevistaron el sábado con Milei en Madrid.

«Creo que ninguna de esas empresas debería, después el 8M o el día del orgullo LGTBI, ponerse un lazo morado o una bandera del colectivo, porque al final lo que están haciendo es lavarle la cara a Milei, no solo a un personaje siniestro, si no a un personaje que no cree en la justicia social ni en los derechos feministas ni en los derechos LGTBI», agregó la candidata a las elecciones europeas.

En defensa de la salud pública

Miles de manifestantes también salieron a las calles de Madrid para defender la salud pública, acusando al gobierno regional de derecha de intentar destruirla recortando gastos. Los manifestantes, procedentes de varios barrios de la capital española, confluyeron en el ayuntamiento bajo el lema: «Contra la destrucción de la atención primaria, Madrid se levanta por la sanidad pública».

Entre los manifestantes que llenaron la zona central de la plaza de Cibeles, la ministra de Sanidad, Mónica García, expresó: «Nuevamente volvemos a defender nuestra salud publica como el corazón de nuestro Estado de bienestar y de nuestra sociedad. Lo que hoy se defiende aquí es la democracia y la salud de los ciudadanos y ciudadanas».

Al igual que los sindicatos y los partidos de izquierda, los manifestantes denunciaron la falta de inversiones y de personal, que provoca largas listas de espera y obliga a los pacientes a acudir a los saturados servicios de urgencias de los hospitales de la región. Los detractores de la presidenta de la región de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, dicen que su administración es la que menos invierte por habitante en atención primaria de todas las regiones españolas, a pesar de que Madrid tiene la renta por habitante más alta.

Reproducido de www.pagina12.com.ar

 

Danticat y la literatura griega

 

 

Especial para En Rojo

José Lezama Lima, partiendo de la gnosis cristiano-helénica del Mediterráneo escribió un conjunto de ensayos titulados Introducción a los vasos órficos, quizás para despistar la censura de los múltiples dictadores tropicales que tuvo que sobrevivir o de los burócratas de la cultura que solo sabían escribir a maquinilla. Las Antígonas, las Electras, los Agamenón han proliferado como referencias en nuestra literatura caribeña, mas no como gesto de occidentalismo a lo Jaime Benítez. Todo lo contrario, era para decirnos, como lo dijo Corretjer, que no somos Ítaca.

En su libro de ensayos Crear en peligro: El trabajo de la artista migrante, Edwidge Danticat, haciendo un recuento de su memoria, nos habla de la represión y la muerte en los tiempos de Papa Doc Duvalier. Recuerda las ejecuciones de Marcel Numa y de Louis Drouin, ambos de 29 años. Estos hicieron su vida como migrantes en los Estados Unidos, fundaron la revista Jeune Haiti, desde donde escribieron en contra de la dictadura de Papa Doc. Muchos de los migrantes jóvenes regresaron a Haití para, como el Cid de Pierre Corneille (Obra que Nono Numa, pariente de Marcel, adaptó en un ambiente haitiano) y como Hamlet, vengar a sus antepasados. Las ejecuciones de Numa y Drouin fueron televisadas y narradas a través de la radio, como castigo ejemplar.

Danticat cuenta que su tío, que estuvo a cargo de su existencia mientras sus padres estaban en los Estados Unidos, era pastor de una Iglesia en Bel Air. Allí se escenificaban obras dramáticas de la tradición griega y europea. Recuerda muy bien las puestas en escena, en el teatro simulado de la iglesia, de la obra Calígula de Albert Camus, cuya lectura era auspiciada por el Club del Buen Humor, subvencionado por la Alianza Francesa.

El recurrir a las obras dramáticas del teatro clásico se asumió como formas de engañar el ojo de la censura duvalierista. No hablamos de juegos de palabras o de la censura del olvido de las llamadas democracias occidentales, siendo el ELA una triste caricatura. Hablamos de lo que Danticat nos dice: “Hubo muchas versiones de esta historia a lo largo del país: clubs de lectura y de teatro albergando en secreto obras literarias potencialmente subversivas, familias enterrando e incluso quemando sus bibliotecas, libros que podrían parecer inocentes pero que fácilmente podían traicionar a alguien. Novelas con títulos equivocados. Tratados con títulos e intenciones correctas. Secuencias de palabras que dichas, escritas o leídas podían causar la muerte de una persona.” Se habla de la obra de escritores haitianos/as como Marie Vieux Chauvet o René Depestre. Otros escritores blan, según la dictadura, como Aimé Césaire, Frantz Fanon o Albert Camus eran intocables pues además de blan, estaban muertos.

Danticat nos dice que le daba terror que su familia leyera sus narraciones pues ellos solo habían leído la Biblia, que tiene su versión helénica en la Septuaginta. La autora recuerda su tradición literaria, en el sentido de Mariátegui. Bel Air tiene a Frankétienne, pintor y escritor que, de alguna forma muy probable, re-semantizó su obra, a la luz de la literatura griega, y logró burlar las censuras. Recuerda al novelista y poeta Louis Philippe Delambert y a Edner Day, un macoute, al que se le asociaba con la literatura porque, después de sus crímenes consabidos, se le veía leyendo en su balcón.

La escritora haitiana se da la oportunidad de recordar a la luz de las ejecuciones de Numa y Drouin, al excelente narrador haitiano Jacques Stephan Alexis, desaparecido por la dictadura. Es por esta historia política que los jóvenes haitianos cuando leían a Albert Camus o a Sófocles les consideraban escritores haitianos. Danticat se vincula con Cien años de soledad en sus consideraciones de los muertos: los muertos no solo habitaron la vida sino también la tierra y por ello se tiene que volver a ella o escribir sobre ella. La tierra de la que habla es el país natal.

A la tradición que se refiere nuestra autora es a la consideración de la tierra como espacio en donde habitan no solo los alimentos sino la flora, la fauna, los cuerpos de agua, los vivos y también los muertos (en forma de espíritu). Recuerda la novela de Jacques Roumain, Gobernadores del rocío, en la que todos esos elementos son parte intrínseca de la tierra. Los jóvenes rebeldes ejecutados por Papa Doc dieron sus vidas por el futuro de su comunidad nacional y la memoria voluntaria e involuntaria del pueblo haitiano les recuerda. Mas sus artistas los rememoraban al escenificar obras dramáticas griegas, para de alguna manera hacerle avenida a la catarsis.

Danticat traza una similitud extraordinaria también con los egipcios, a quienes los griegos helenos le debieron mucho en los aspectos culturales. Los dioses de los antiguos egipcios les exigían a los muertos documentos que probaran su valor, antes de dejarlos pasar a la otra orilla. Por ello, ante la muerte, los artistas egipcios escribían sus signos jeroglíficos en las pirámides, en las tumbas y en los féretros, como representación de la vida. El escultor era considerado como el que mantenía vivas los organismos y por ello, eventualmente, los egipcios dejaron de enterrar a los muertos con sus seres queridos para el largo viaje. “Los artistas que inventaron esos otros tipos de arte memorial, el arte que podía reemplazar los cuerpos muertos, pueden haber querido salvar vidas”, nos dice la escritora haitiana.

La apuesta para la escritora haitiana es que cada creación artística, frente a la debacle violenta del proceso histórico social, sea una especie de sustituto de la vida, como la sospecha de los escultores egipcios o como Marcel Numa y Louis Drouin creyeron. Ya sabemos que la invención de Grecia por los países euroccidentales la despojaron de sus orígenes afroasiáticos, como nos lo demuestra Martin Bernal en su vasta investigación titulada Atenea Negra (1993). Es muy probable que los actores, los lectores y los escritores haitianos, partiendo de la infra política de los desvalidos, desarrollaron una respuesta a la dictadura de los Duvalier, bajo el manto de un discurso oculto. Quizás los actores, los lectores y los escritores haitianos tengan una especie de respuesta a las interrogantes que Carlos Marx se hiciera en los Grundrisse en el fragmento titulado “El arte griego y la sociedad moderna”, desde la periferia. El arte como la memoria es el sustituto de la vida.

 

 

La timidez de los árboles

Victor R Birriel

 

 

 

Especial para En Rojo

 Todos los caminos conducen al principio. En la ladera, en la periferia, bajo esta sombra que me cobija un rato de los trazos de Helios, considero los hechos y senderos que me han llevado hasta aquí. Con medias altas, pantalones cortos, camisa negra y el nuevo peinado que me permite sentir las caricias del viento primaveral entre sofocones de mayo ―tierna nuca desnuda― recuerdo las primeras dos noches del Festival en apoyo a Claridad 2024. Previo a eso, las conversaciones que sucedieron entre los cuantos jóvenes que asistimos a la proyección de «Hasta la victoria de la idea» en Caguas; previo a eso, al mensaje de texto que saltó en mi teléfono, un examante contando con los dedos: «Se cumplen, creo, quince Festivales desde que trabajamos y nos fuimos juntos…». Colaboramos con un tal Abel, nombre bíblico que me impresionó. En la época, asistíamos a diferentes colegios privados de la zona metro y éramos grandes ilusos lúcidos: ilusos, por la jovencísima edad que aún nos pertenece; lúcidos, por la precoz consciencia política, anomalía en una década rodeados de gente que no debía ni quería meterse en cuestiones políticas, ¿para qué? Esperpéntico privilegio, lo sabíamos y lo sabemos.

Formar parte de CLARIDAD siempre me pareció el camino natural de las cosas ―calco del francés― contrario a mi contexto guaynabeño aburguesado. Formar, ahora, parte de la mítica columna En Rojo, aunque en principio pareció un delirio febril, ya se siente una condición asentada en mis adentros. Cada día observo y pienso en la próxima entrada. La Ariana de dieciocho y la de treinta y dos se saludan. Crucé la entrada del Festival y allí estaba mi fantasma, repartiendo panfletos y dando direcciones. Y allí estuve yo, que me propuse vagar cual flanneuse a saludar a artesanos, seres queridos y observar a los demás, apoyándome de mi nueva pequeña obsesión: el fenómeno y mecanismo natural observado en algunas razas botánicas llamada «la timidez de los árboles».

Le designan timidez a las hojas y copas de árboles que no quieren rozar, ni tocarse; sienten «vergüenza» y se ensimisman, se achicopalan y alejan en el momento justo: crecen juntas, pero sin tropezarse la una con la otra. A eso le designo a como anduve hasta equis momento en la vida, con ciertos miedos y desconfianza a dejarme acariciar tras años de dolor; a eso le designo al crecimiento y andanza entre diferentes sectores políticos jóvenes en el país, que quizá, por el momento, nos observamos tímidamente sin unirnos del todo, ya sea por desconocimiento, por minucias, por falta de tiempo, por destiempo, por discrepancia, por desinterés. Somos una arboleda que está, que existe y crece frondosa sin solaparse, fracturados en el mejor sentido estético, emulando el calidoscopio celestial de los árboles.

La segunda noche del Festival, me entremezclé entre la muchedumbre bajo la carpa y apliqué este ejercicio de entreverme sin tocar al otro, salvo a quienes abracé con efusiva ternura. Muy pronto subiría a la tarima Zoraida y Roy; muy pronto, tocaría una siguiente ronda de elixir etílico y compartir de música, cultura, arte e indignación antigenocida. Muy pronto, como anunciaban algunos carteles al margen de la tarima, tocaría velar la Alianza entre el Partido Independentista y Victoria Ciudadana.

Me pregunto, acaso, si decidiremos tronchar la timidez, forrar las grietas arbóreas. Entretejer copas, tanto las de vidrio como las intelectuales. Como con los árboles, habrá que ceder espacio y tiempo; extender nuestras ramas; engranar raíces. Elegir la timidez, o la inosculación: una suerte de ramas, troncos que se abrazan y crecen juntos, a su manera. Dispares, únicos, empero unidos.

Lemebel en mi librero

 

 

Especial para En Rojo   

Hace unos días, antes de irme a respirar a otro lugar, reorganicé mi pequeña biblioteca. Era uno de esos asuntos que tenía pendientes después de un largo tiempo acumulando libros sin conseguir hacerles un buen espacio, ordenado y a la vista, junto a los demás ya consagrados en el librero. Tuve que recogerlos por toda la casa. Los apilados sobre el escritorio en la esquina de la sala, los otros que, a veces, se erigían como montañas en el piso al lado de la cama o en la mesita de noche, y algunos más, que ya en los últimos tiempos hasta llegaron a irse conmigo de roadtrip, metidos en cajas de leche, tienen ahora su lugar, unos al lado de los otros. Aunque, probablemente, dentro de poco, vuelvan a verse amontonados en las mismas torres tambaleantes de siempre, que, al menor intento de consulta, amenazan con venirse abajo. Mas, después de todo, al final, dará igual dónde o cómo se apilen; si hay suerte, algunos caerán de la torre o del pedestal igual a como junto con ellos lo harán algunas de nuestras creencias. No todas habrán de resistir el paso del tiempo, no todas se mantendrán vigentes durante toda la vida, ¿no? Lo mismo sucede con los libros, algunos tienen fecha de caducidad.

Mientras organizaba el estante, sumando libros o sustituyendo ‘viejos’ por ‘nuevos’, pensaba en lo que este acto puede significar para un lector. En mi caso, y en esta ocasión, por una parte, ha simbolizado el cierre de una etapa, y, por otra, la representación material de un cambio de cabeza. Es decir, se reorganiza el librero según se reconfigura la cabeza; y, con la cabeza, me refiero a las ideas y concepciones acerca de lo que leemos y de cómo lo leemos, a aquello en lo que creemos o dejamos de creer. No en balde, el escritor argentino Jorge Luis Borges dijo que ordenar bibliotecas era «ejercer de un modo silencioso el arte de la crítica». La selección, el elegir cuál libro se queda, cuál sale o cuál entra por primera vez al librero, y, al lado de cuál otro lo ubicamos, dice algo de nuestro parecer sobre esos libros y sobre nosotros mismos. El mapa de nuestra crítica, de nuestra valoración sobre ellos, lo trazamos materialmente en el estante. De esta manera, diseñamos ese espacio según comparamos, relacionamos o vinculamos autores o formas literarias. Y esta forma de ejercer la crítica, también ofrece una seña de nuestra identidad. Suele dar cuenta de la que podríamos considerar nuestra familia espiritual, de nuestros gustos, carácter y afectos. Cuando el material hasta entonces conservado en la biblioteca se depura y el camino antes trazado en ella se bifurca con la entrada de nuevas piezas literarias, se nos revelarán afinidades y vínculos inusitados. Sucede algo igual o parecido a cuando vemos una radiografía de nuestro cuerpo que nos muestra una parte, un órgano, un hueso que, quizá, no sabíamos ni que teníamos, o que, al menos, no teníamos la más mínima idea de cómo se veía. Son imágenes que nos aclaran cosas, que nos muestran aquello que permanecía oculto a nuestros ojos o a nuestra conciencia.

Estando en esos menesteres, también consideraba cuál de aquellos libros llevarme como compañero de viaje ahora que, libre de tesis doctoral, puedo entregarme a la lectura por puro placer y sin sentirme en falta. Sería difícil elegir, pero al menos estaba segura de querer llevarme dos pequeños o uno grande. Así que, cuando terminé con el librero lo escruté un rato para hacer una selección preliminar. Pero, no del todo convencida, decidí echar un último vistazo en otro librero, uno flaco y de una sola puerta, que tengo en «el cuartito». Y allí, diría yo que muy mal acomodado y olvidado entre algunos cuentistas del «Boom latinoamericano», me topé con Háblame de amores (2013), el último libro de crónicas del escritor chileno Pedro Lemebel, que hace un tiempo me había regalado el que mejor conoce mis intereses.

La primera vez que oí hablar del autor fue en la UPR en una clase sobre la crónica latinoamericana con el profesor Juan Gelpí, quien reconocía el valor del trabajo del chileno como uno representativo de la denominada nueva crónica. Desde entonces sé de la inteligencia y la agudeza crítica de Lemebel, evidente en los performances que escenificó como parte de las Yeguas del Apocalipsis, colectivo que fundó a finales de los 80 junto a Julio Casas y con el que abrieron el discurso sobre las minorías sexuales en Chile. Con él abogaron no solo por la organización política de los homosexuales en plena dictadura de Augusto Pinochet, sino que también reclamaron por las víctimas de las violaciones a los derechos humanos bajo el régimen. Sin embargo, de su literatura solo había leído el Manifiesto «Hablo por mi diferencia» (1986), una respuesta al rechazo que recibió por parte del Partido Comunista por ser homosexual.  Y aunque este me pareció un duro y bello poema de denuncia y reclamo, no me encargué sino hasta ahora de seguirle mucho más los pasos al que según Roberto Bolaño era el «mejor poeta de Chile». El hallazgo reciente de su libro de crónicas por el cual opté para que me acompañara a cruzar el Atlántico ha venido a llenar el vacío que me dejó haber terminado la tesis. Como antes lo hiciera con ese propósito por un autor español, ahora recorro las librerías de Madrid en busca de la obra de Lemebel. Su inteligencia y aguda mirada crítica, su sensibilidad y su rabia, sus postulados éticos y sociales reivindicativos, sus estratégicos tacones de aguja, su anarquía y la visualidad y belleza de su prosa poderosa que fluye descarnada y sin fingimientos, me han conmovido profundamente. Su escritura sensible, casi siempre de gran contención, que muestra las heridas del filo de la calle, de la hipocresía y de las dictaduras me convoca porque se siente de verdad y de ahora.

Aunque de repente parezca que llego tarde a Lemebel, me sospecho que no es cierto, que es este aún su tiempo, que su fecha de caducidad no está ni cerca. Cuando vuelva a casa, parte de su obra entrará en el librero que, al igual que mi cabeza, se volverá a reconfigurar mostrándome una nueva imagen del mapa, más completa ahora con Lemebel.