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Nacionalistas: una introducción a la “Carta a Irma” de 1939

 

Un contexto

La “Carta de José Monserrate Toro Nazario a Irma Solá”1 , firmada en Yauco el 31 de mayo de 1939 , fue redactada en medio de un apasionado debate en torno a la situación y el futuro del Partido Nacionalista de Puerto Rico en el marco de una poco comentada lucha por el poder. Es un documento que recoge una versión de la disputa desarrollada al interior de la organización entre 1936 y 1939. El partido parecía dividido en dos bloques intransigentes que se disputaban la “sucesión” del control del partido en aquel nefasto año. No era la primera vez que hechos de aquella naturaleza inestabilizaban un proyecto político. Algo similar había ocurrido con el Partido Autonomista Puertorriqueño en 1889 tras la muerte de Román Baldorioty de Castro (1822-1889).

Los procesos del 1936 y la Masacre de Ponce de 1937, asestaron un duro golpe a una institución que, desde 1934, atravesaba por complejos desafíos ideológicos. Los sectores moderados, herederos del nacionalismo cívico que Pedro Albizu Campos (1891-1965) había condenado una y otra vez, y los sectores exigentes fieles a la doctrina de la “acción inmediata” incluyendo sus aspectos más agresivos, no podían ponerse de acuerdo. El conflicto tenía fuertes implicaciones tácticas. Su persistencia demostraba que, en cierto modo, el asunto planteado durante la asamblea partisana que llevó a Albizu Campos a la presidencia en mayo de 1930 nunca se resolvió del todo. El entusiasmo del triunfo del grupo de Ponce consiguió solamente posponerlo2.

El revisionismo albizuísta de 1930 había sido retado por otros revisionismos. La cuestión de la pertinencia de la “acción inmediata” y la violencia revolucionaria retornaron a partir de 1935. La militarización que condujo a la leva de 1936 con el fin de forjar un “Ejército de Liberación” fue clave para la movilización de las autoridades federales contra el nacionalismo3. La eficacia de la táctica estaba siendo puesta en entredicho. Una parte del liderato trataba de devolver al partido a la legalidad que poseía en 1932, recuperar en alguna medida la tradición dieguista y reinsertarlo en el drama electoral del país. Aquella proposición representaba para sus opositores un retroceso y un acto de acomodo en medio de la aceleración de los choques con las autoridades que la tarea de “crearle una crisis” a Estados Unidos en Puerto Rico requería.

Otro segmento de la militancia comenzaba a mirar hacia la izquierda con la lógica argumental que la Internacional Comunista había desarrollado alrededor de la política de “frentes populares” desde 1935. Aquella táctica innovadora dependía del fortalecimiento de una amplia coalición popular que, a fin de derrotar el fascismo, suponía que los socialistas y los comunistas estrecharan relaciones con los partidos democráticos burgueses contra el adversario común. El capitalismo y el comunismo debían posponer su confrontación y ponerse de acuerdo para derrotar el fascismo. El fascismo, como se sabe, había surgido como una “tercera vía” que fustigaba lo mismo a los defensores del libre mercado y el liberalismo político que a los propulsores del socialismo, la estatificación y el autoritarismo, y responsabilizaba a aquellos programas de acción propios de la modernidad de la decadencia de occidente. Las relaciones del nacionalismo con el comunismo fueron por lo regular inestables y fluctuantes aunque ello no impidió la colaboración en situaciones concretas.

Para el Partido Nacionalista la política de frentes populares representaba un problema. Albizu Campos reclamaba cierta exclusividad o privilegio para su nacionalismo. En una carta de 1930 dirigida a José Lameiro, quien acababa de adherirse a su causa proveniente del unionismo, tras descartar cualquier proyecto de rehabilitación o negociación con Estados Unidos, el líder era enfático: “No hay Nacionalismo fuera del Partido Nacionalista”4. Si su disposición a colaborar con los unionistas, luego liberales, era poca, sus relaciones con los socialistas amarillos a quienes acusaba de dividir la nación, estaban agriadas por el compromiso de aquellos con la estadidad y su alianza con el gran capital azucarero ausentista y el movimiento estadoísta. He discutido la representación de los socialistas del dirigente de Ponce a través de los escritos llenos de sarcasmo de Luis Abella Blanco (1878-1948)5.

De otra parte, las hostilidad con los comunistas aumentó a la luz de conflictos éticos y morales en torno al control de la natalidad representada por el doctor José A. Lanauze Rolón (1893-1951)6 y por el apoyo del Partido Comunista de Puerto Rico en el cual militaba a los programas de Nuevo Trato, recurso que Albizu Campos consideraba un acto indigno y cuya condena pública había solicitado. La fundación del Partido Popular Democrático en 1939, cuyo liderato abogaba por la independencia con justicia social y simpatizaba con el novotratismo y el control de la natalidad, complicó más la situación. Luis Muñoz Marín (1898-1980) era una figura muy popular que había sido solidario con Albizu Campos en el contexto de los procesos de 1936, tanto como lo había sido Rafael Martínez Nadal (1877-1941), por cierto. El impacto de la consolidación de un movimiento populista e independentista como el PPD en los debates internos del Partido Nacionalista no debe ser tomado a la ligera. Una queja de Toro Nazario en la “Carta a Irma…” -la idea de que el Nacionalismo necesitaba un programa económico eficaz- sugiere cierta atracción por las políticas muñocistas cercanas a las recomendaciones del Plan Carlos Chardón y el novotratismo.

La clave filosófica que impedía la mediación o el acuerdo entre los nacionalistas y los populares tocaba el asunto de la validez de las posturas de “principios” inconmovibles e intransigentes defendidas por los primeros, y las actitudes “pragmáticas” posibilistas y flexibles de los segundos. En aquel momento ambos partidos compartían la postura retórica del liberalismo clásico que naturalizaba la libertad y consideraba la independencia como una condición teleológicamente determinada.

Las tensiones con los comunistas iban más allá, según sugiere la “Carta a Irma…”. En 1933 la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) había conseguido el reconocimiento diplomático de Estados Unidos. El nombramiento de Adolph Hitler (1889 – 1945) como Canciller en Alemania en 1933 con el respaldo de los nazis y los conservadores nacionalistas hacía urgente el acercamiento ruso a Estados Unidos. En 1934 la Unión Soviética había sido aceptada como estado miembro de la Liga de Naciones, hecho que facilitó la elaboración de un acuerdo de relaciones comerciales bilaterales con la administración Franklyn D. Roosevelt (1882-1945).

El artífice ruso del acuerdo fue Maxim Maksímovich Livínov (1876-1951), el Comisario de Asuntos Exteriores ruso de origen judío. El acuerdo entre Litvínov y Roosevelt comprometió la política soviética “(to) respect scrupulously the indisputable right of the United States to order its own life within its own jurisdiction in its own way and to refrain from interfering in any manner in the internal affairs of the United States, its territories or possessions7. Albizu Campos traducía el lenguaje aludido como una demostración de la traición de los comunistas en general a la causa de la independencia de Puerto Rico. Los comunistas en Puerto Rico aseguraban que aquella postura de la Rusia Soviética no impedía la articulación de la política de frentes populares de la Internacional Comunista. La representación de Albizu Campos como un anticomunista convencido está sin duda relacionado con aquel hecho, poco discutido en general, según se deriva de las notas de Toro Nazario.

Como podrá verse, las perspectivas teóricas y prácticas del Partido Nacionalista no encajaban en el marco de los frentes populares por el papel de Rusia y Estados Unidos en la propuesta. Cuánto movió hacia la derecha al partido aquella postura es un tema abierto para el debate. Por un lado, el Partido Nacionalista no era una organización socialista que aspirara ser la portavoz de las clases trabajadoras rurales y urbanas en un proceso de lucha de clases. Por el contrario, rechazaba aquella práctica como un elemento de división de la nacionalidad. El providencialismo cristiano que animaba a una parte significativa de su liderato, Albizu Campos en particular, estaba en el lado opuesto del materialismo histórico y el marxismo ateo. Mis investigaciones sugieren que no todos los nacionalistas católicos eran providencialistas cristianos o conservadores. También sugiere que no todos los que rechazaban el novotratismo y el acuerdos de Roosevelt con Litvínov eran pro fascistas. Cualquier generalización en una dirección u otra no representa bien la situación. Una mirada que se ampare en los recursos de la microhistoria ayudará a comprender mejor la ambigüedad de la situación y el excepcionalismo a la vez que ofrecerá una imagen más confiable del escenario.

El liderato católico del Partido Nacionalista, Albizu Campos incluido, se guiaba por los principios paternales del corporativismo cristiano que requería armonía completa entre el capital y el trabajo (los trabajadores y los capitalistas o los obreros y los burgueses) y responsabilizaba de la protección de los humildes, los humillados del mundo social o los pobres, en manos de un estado fuerte, moral y paternal aliado del capital nacional8. La atenuación de la lucha de clases en tiempos de crisis económica y después de la superación de los tiempos de depresión, dependería de poderosos y convincentes argumentos culturales que giraban alrededor del mito de la gran familia puertorriqueña, el valor y la superioridad de la raza latina dentro del marco de un arielismo altamente politizado.

Las quejas del nacionalismo respecto al colonialismo y el capital estadounidense no desdecían su compromiso con el libre mercado. Había (esta retórica me recuerda la de Muñoz Marín cuando legitimaba el nacionalismo cultural ante el político después de 1952) un libre mercado malo en el marco colonial. Pero sin duda era posible y necesario un libre mercado bueno en el marco de la independencia. En la imaginación de Albizu Campos aquel estado de cosas poco tenía que ver con el novotratismo, con el comunismo o el fascismo. Lo que censuraba del estado de cosas el nacionalismo era el poder del capital estadounidense sobre el mercado y el expolio de la riqueza nacional por corporaciones ausentistas: condenaba el enclave agrario en que se había convertido Puerto Rico. Aquel problema solo podría ser superado mediante el fortalecimiento del capital nacional así como de la mediana y pequeña burguesía puertorriqueñas9. La ruta de la modernidad solo se aceleraba en el marco del progresismo occidental según se desenvolvió en el escenario europeo.

En conclusión, Albizu Campos y el Partido Nacionalista no tenían ni la tesitura ideológica ni la voluntad política para compartir la teoría de los frentes populares. En efecto, su liderato desconfiaba del comunismo soviético, del liberalismo económico y político estadounidense, del novotratismo y no estaba dispuesto a participar en un frente común antifascista en el camino hacia la Segunda Guerra Mundial. Aquel espacio vacante lo llenaron los comunistas, el nuevo sindicalismo que retaba al Partido Socialista y la Federación Libre de Trabajadores y el emergente Partido Popular Democrático entre 1936 y 1938. La probabilidad de que el Partido Nacionalista acabara siendo asociado a los sectores fascistas, enemigos declarados tanto del comunismo del liberalismo y el novotratismo, como en efecto sucedió y sucede, era muy alta.

¿Quién fue José Monserrate Toro Nazario?

José Monserrate Toro Nazario (1906- ¿?), nacido en San Germán, fue un abogado, agnóstico, masón, católico y periodista bilingüe con una amplia cultura que trabajó como redactor de temas internacionales del National Catholic Welfare Council (NCWC) News Service10, organización conocida hoy como U.S. Conference of Catholic Bishops. La entidad se había consolidado en 1919, profesionalizando las labores de la más modesta Catholic Press Association fundada en 1911. Laboró además como redactor del foro católico El Piloto. Su condición de libre pensador y católico, curioso oxímoron, su retórica difería del providencialismo cristiano y del catolicismo tradicional que tantas veces se ha señalado en Albizu Campos. Por el contrario, cuestionaba el clero conservador y estaba comprometido con la defensa de una doctrina social que hiciera del catolicismo un mecanismo modernizador y de justicia social eficaz. Es bien probable, no he hecho una indagación al respecto, que sus postura estuviesen vinculadas al llamado periodo piano de la Doctrina Social de la Iglesia, desarrollada entre 1922 y 1958 alrededor de las posturas de Pío XI (1857-1939) y Pío XII (1876-1958) en particular Quadragesimo anno de 1931.

Toro Nazario había ingresado al Partido nacionalista en 1932; se alejó temporeramente entre 1933 y 1934 y se reintegró a las tareas en la coyuntura de mayor agitación en 1935. En ese sentido, estuvo dispuesto a respaldar a la organización cuando las autoridades estatales y federales cerraban el cerco y el nacionalismo profundizaba su agresividad. Su compromiso con la causa nacionalista no le impedía diferir críticamente de las posturas oficiales o de Albizu Campos. En medio de la crisis desatada por los arrestos de 1936, fungió como director del periódico La palabra en ausencia de Juan Antonio Corretjer (1908- 1985), preso por no cumplir una orden del Gran Jurado, y Secretario Interino del Partido Nacionalista bajo la presidencia también interina del desaparecido Julio Pinto Gandía (1908-1976), otro experto en relaciones internacionales.

Fue uno de los abogados que representó a los nacionalistas en los procesos de 1936 así como en la apelación de la sentencia junto a Pinto Gandía y Gilberto Concepción de Gracia (1909-1968), entre otros. Estuvo muy activo en los contrainterrogatorios de ciertos testigos y fue interrogado a su vez durante el proceso. La razón para ello eran que había fungido como director interino del foro La palabra y su relación con figuras como el director del periódico Armas de Caguas, el poeta Clemente Soto Vélez (1905-1993), Atilano Colón e Isolina Rondón (1913-1990), tesorera del Partido Nacionalista de Río Piedras. También se le inquirió en torno a las condiciones de la residencia de otro de los acusados, Juan Gallardo Santiago (1901-1982), líder de la junta de Mayagüez nacido en Hormigueros11. Durante el informe preliminar de la defensa fue llamado a declarar por Albizu Campos bajo una situación incómoda: la fiscalía y el juez entorpecían el interrogatorio una y otra vez . El abogado René Arrillaga Armendáriz, el primer investigador que ha estudiado las trascripciones disponibles del proceso ha resumido de un modo iluminador el episodio: “El testimonio de Toro Nazario quizás será más recordado por lo que no se le dejó hablar…”12, asunto que habrá que discutir en otra ocasión.

La “Carta a Irma…” estaba dirigida a Irma Solá, una mujer joven de Caguas quien trabajó como secretaria de la familia Albizu-Meneses y, junto a la intelectual dominicana y militante del nacionalismo Thelma Fiallo Henríquez, atendió a sus hijos mientras Albizu Campos estaba preso.13 El documento estaba dirigido, en ese sentido, a Laura Meneses del Carpio (1894-1973) y respondía a ciertas prácticas políticas de aquella que llamaban la atención de Toro Nazario.

Las diferencias ideológicas planteadas en la “Carta a Irma…” fueron tratadas con secretividad por los involucrados. Los señalamientos de Toro Nazario tocaban a figuras de prestigio y poder dentro de la organización.

En ciertos momentos la retórica de Toro Nazario tomó un giro personalista apoyado en la rica retórica del autor propensa a la ironía, la sátira y el sarcasmo bien documentados, actitud similar a los casos de Ramón E. Betances Alacán (1827-1898) o Rosendo Matienzo Cintrón (1855-1913) en otros contextos. El giro socarrón y agresivo es una práctica común en medio de los debates ideológicos en agrupaciones que se encuentran bajo la presión exterior y/o interior. La pugna presentada en la “Carta a Irma…”, como ya se dijo, estaba enraizada en el giro hacia la “acción inmediata” de 1930, maduró entre 1936 y 1937 y llegó a su punto más álgido en 1939 cuando Toro Nazario ordena sus ideas por escrito.

El contenido de los planteamientos centrales de la “Carta a Irma…” es un asunto que discutiré en las próximas columnas.

El autor es catedrático de Historia.

Notas:

1Es el nombre abreviado del documento Partido Nacionalista. Documentos. “Carta de José Monserrate Toro Nazario a Irma Solá”, 31 de mayo de 1939. Epigrafía, transcripción y edición a cargo del Dr. Rafael Andrés Escribano.
2Amílcar Tirado (1993) “La forja de un líder: Pedro Albizu Campos 1924-1939 en Juan Manuel Carrión, Teresa C. Gracia Ruiz y Carlos Rodríguez Fraticelli, eds. La nación puertorriqueña: Ensayos en torno a Pedro Albizu Campos (San Juan: Ed. de la Universidad de Puerto Rico): 65-81.
3José Manuel Dávila Marichal (2022) “Organizando el Ejército Libertador” en Pedro Albizu Campos y el Ejército Libertador del Partido Nacionalista de Puerto Rico (1930—1939) (San Juan: Ediciones Laberinto): 127-169.
4Mario R. Cancel Sepúlveda (28 de enero de 2010) “Albizu Campos: dos cartas” en Puerto Rico entre siglos
URL: https://puertoricoentresiglos.wordpress.com/2010/01/28/albizu-dos-cartas/
5Mario R. Cancel Sepúlveda (2023) “Nacionalistas: la retórica antinacionalista en una muestra de la narrativa literaria de la primera parte del siglo 20” en Academia URL: https://www.academia.edu/103400387/Nacionalistas_la_ret%C3%B3rica_antinacionalista_en_una_muestra_de_la_narrativa_literaria_de_la_primera_parte_del_siglo_20
6José Lanauze Rolón (1926) El mal de los muchos hijos (Ponce) URL: https://documentaliablog.files.wordpress.com/2016/05/huigens-berntsen-lanauze-1926-el-mal-de-los-muchos-hijos.pdf
7CNN.com Cold War. Declassified Top Secret (November 16,1933) “Exchange of Communications between President Franklin Roosevelt and Maxim Litvinov of the USSR” URL: https://nsarchive2.gwu.edu/coldwar/documents/episode-1/fdr-ml.htm
8Ernesto Sánchez Huertas (1997) “Algunas ideas tentativas del pensamiento social cristiano en Albizu campos” en Carrión et.al. : 139-160. Las similitudes con el Positivismo Clásico de Auguste Comte, Henri de Saint Simon, Eugenio María de Hostos y las vertientes del Krausismo y el Krausopositivismo son notables.
9Mario R. Cancel Sepúlveda (1ro de mayo de 2010) “El Partido Nacionalista y las Elecciones de 1932” en Puerto Rico entre siglos URL: https://puertoricoentresiglos.wordpress.com/2010/05/01/partido-nacionalista-elecciones-1932/ ; y Varios autores (1922 /1930 / 1979) “El Partido Nacionalista en 1922 y en 1930: programas” en Reece B. Bothwell González (1979)Puerto Rico: cien años de lucha política. Vol. I-2 (Río Piedras: Editorial Universitaria) URL: https://puertoricoentresiglos.files.wordpress.com/2014/08/cea_1158_nac_1922_1930_docs.pdf .
10Maria Mazzenga (April 19, 2018) “The Archivist’s Nook: YOU Should Read the Catholic Press – Why?” URL: https://www.lib.cua.edu/wordpress/newsevents/10361/
11Información detallada en la tesis inédita de René Arrillaga Armendáriz (2023) “Antecedentes y celebración de los juicios contra Pedro Albizu Campos y el liderato nacionalista en el 1936” (Ph. D. Historia) Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y El Caribe, San Juan, Puerto Rico.
12Ibid, 491.
13Luis A. Ferrao (1990) Pedro Albizu campos y el nacionalismo puertorriqueño (San Juan: Cultural): 351.

Falleció Hugo Blanco, histórico dirigente campesino y referente de la izquierda peruana

Hugo Blanco

 

A sus 88 años, este pasado domingo falleció Hugo Blanco, histórico líder y referente de la izquierda peruana, militante obrero, campesino y ambientalista, quien también fue diputado y senador en el congreso de su país.

Blanco falleció en Suecia, donde residía hacía varios años. Sus hijos informaron de su fallecimiento a través de las redes sociales, luego de varias semanas internado tras graves complicaciones en su salud.

Nacido el 15 de noviembre de 1934 en Cuzco, comenzó su militancia en el trotskismo en la década del ’50, corriente a la que conoció en uno de sus viajes a Argentina, donde vino a estudiar agronomía a la Universidad Nacional de La Plata.

Allí conoció la corriente fundada por Nahuel Moreno, donde comenzó a militar. Abandonó sus estudios e ingresó a trabajar en un frigorífico, donde continuó su militancia ya como obrero. Todavía vivía en el país cuando ocurrió el golpe de Estado contra Perón en 1955, del que participó de acciones de resistencia contra los golpistas.

Regresó a Perú en 1956, donde fue uno de los miembros fundados del trotskismo en ese país, a través de la fundación del Partido Obrero Revolucionario (POR).

Allí, paulatinamente fue acercándose al movimiento campesino, del que en pocos años se convirtió en uno de los principales referentes. Apoyó e impulsó levantamientos campesinos y tomas de tierras en distintos puntos del país, con eje central en la lucha por la reforma agraria.

Con el tiempo, sus posiciones fueron girando hacia el guerrillerismo, sobre todo a partir de la década del ’60, luego del enorme impacto que significó el triunfo de la Revolución Cubana.

Durante la década del ’60 participó de numerosos levantamientos y organizó brigadas de autodefensa campesinas por todo el Perú. En aquellos años sería arrestado en más de una ocasión, pero su figura había adquirido volumen internacional, lo que lo salvó más de una vez de la pena de muerte. En 1970, a pesar de haber sido condenado a 25 años de prisión cuatro años antes, fue amnistiado y se exilió en México. Más adelante también estaría exiliado en Argentina, Chile y Suecia.

En 1976, en el proceso de transición del gobierno militar al gobierno civil, fue elegido convencional constituyente, siendo el candidato más votado de la izquierda. Luego, en 1980 fue candidato a Presidente y a diputado, ocupando este último cargo entre 1980 y 1985. En 1990 fue electo Senador, cargo que apenas alcanzó a ocupar tras el cierre del congreso y autogolpe llevado adelante por Alberto Fujimori, en 1992.

Luego del golpe de Fujimori, Blanco vuelve a exiliarse en México. Su estadía allí coincidió con el estallido del levantamiento zapatista, en 1994, hecho que lo influenció enormemente en sus posiciones políticas hasta sus últimos días. La experiencia del zapatismo lo hizo adherir al autonomismo, aunque también fue adquiriendo cada vez mayor conciencia de la importancia de la lucha ambientalista.

En sus últimos años continuó siendo militante indigenista y ambientalista, defendiendo particularmente los derechos de los pueblos originarios de la Amazonía y luchando contra la destrucción de la selva más grande del mundo.

Tomado de: IzquierdaWeb.com

 

Olga López Báez y su convicción de que la paz es posible

Fotos Ana María Abruñas

 

Por Laura M. Quintero

Fotos: Ana María Abruñas

Todaspr

Cuando la abogada Olga López Báez suba, este miércoles, a la tarima del Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico para recibir una distinción por su labor, promete llevar consigo a todas las mujeres que le han acompañado; las que le abrieron puertas e influyeron —directa o indirectamente— en su vida. El impacto que ella ha tenido en la vida de miles de mujeres lo atribuye, a su vez, a la huella que dejó en ella la comunidad de la cual formó parte.

López Báez es la presidenta de la Junta de Directoras de la Casa Protegida Julia de Burgos y lleva 30 años dedicada a la defensa de las mujeres cuyos derechos básicos les son pisoteados. Durante su trayectoria, ha podido apoyar a miles de sobrevivientes de violencia doméstica y de otras manifestaciones de la violencia de género.

“Mi práctica ha estado siempre rodeada de mujeres. Mi activismo siempre ha estado relacionado con las luchas de las mujeres”, observó en agradecimiento. 

De baja estatura y sonrisa amplia, la “orgullosamente, yaucana” se colocará detrás de aquel podio emblemático, que observó, en las noticias, cuando era apenas adolescente. La homenajeada tiene memorias imborrables de aquella sede de ilustres del Puerto Rico de las décadas de 1970 y 1980, así como de la mujer cuyo nombre llevará en su pecho cuando le sea otorgada la Medalla Nilita Vientós Gastón. Es un reconocimiento que se otorga cada año a algún abogado o abogada que haya dedicado su profesión a cumplir con los principios que legó la ilustre puertorriqueña.

Lee aquí: Nilita Vientós Gastón: cuando ser la pionera no es suficiente

“Estaba en séptimo u octavo grado cuando salió la noticia de que intentaron arrestar a Juan Mari Brás en medio de una asamblea del Colegio. Los abogados y abogadas hicieron una cadena humana alrededor de él para impedir el arresto. Allí, entre ellos, estaba Nilita”, rememoró en una entrevista que concedió a Todas en su oficina, en Río Piedras.

Vientós Gastón se describía como una persona de espíritu inconforme, cualidad de la que López Báez también se gloría.

“He tratado siempre de ver la carrera, más allá de una mera técnica del Derecho, sino ser un vehículo para ayudar a las personas; y, en este caso, a las miles de mujeres con las que he tenido contacto a través de mis años como abogada”, afirmó a preguntas de Todas.

Entonces, agregó: “Siempre he tratado de ser una activista dentro de la misma profesión”.

Su activismo parte del feminismo, que define como un movimiento social que incluye tanto a hombres como mujeres. “Si se benefician las mujeres, se beneficia la sociedad en su totalidad”, reiteró.

Testigo de las vidas que se transforman

Entre las alegrías obsequiadas por la profesión, está haber atestiguado la transformación y liberación de las mujeres sobrevivientes de violencia de género a quienes ha representado. Muchas de ellas, se han vuelto amigas. López Báez celebra que han podido comprobar, por sí mismas, que “la paz es otra opción de vida”.

Ningún caso es igual a otro, afirmó quien lleva defendiendo a sobrevivientes de violencia machista desde 1993. Las historias y los perfiles de sus clientas han sido variadísimos. “Nadie está exento de la violencia”, comentó.

Durante esas tres décadas de experiencia, ha constatado “la necesidad imperiosa que tiene el Estado de implantar una educación con perspectiva de género”, que erradique la noción machista de que las mujeres son una propiedad. Ese análisis está basado en la evidencia que ha recopilado durante sus años de práctica, con los testimonios de miles de mujeres que han huído de sus agresores: los mismos que decían amarlas.

“Yo tuve que estudiar. Continuamente, estoy leyendo sobre aspectos psicosociales. No me creo trabajadora social ni mucho menos psicóloga, pero he aprendido mucho de las compañeras y compañeros, y de lo importante que es tener una comprensión holística, para que esa persona pueda contemplar otras opciones de vida”, subrayó.

Saber que el estudio jurídico no es un arma mágica, le confiere la humildad para reconocer que hay momentos en los que acudir al tribunal, sencillamente, no es opción.

“Si tienes un caso donde la persona agresora vive al margen de la ley y es el big shot de la esquina, ¿para qué vas a ir al tribunal, si sabes que van hacer caso omiso de la orden de protección? Y si ya hay una amenaza a la vida, pues tienes que buscar otras alternativas”, explicó.

Desde el comedor de la casa en la urbanización Luchetti

¿Qué inspira a alguien como López Báez a dedicar su vida a quienes sufren la violencia y la desigualdad? La respuesta, quizás, se encuentra en una mesa de comedor. Según recuerda, la mesa de su casa de crianza —en la urbanización Luchetti, de Yauco— siempre estaba regada de papeles.

Su mamá era bibliotecaria y su papá era superintendente de escuela. Entre ellos, solían comentar las noticias.

“Mi mamá cortaba las noticias más importantes para llevarlas a la escuela superior de Yauco. En la mesa del comedor, había un revolú de papeles siempre. Solamente, estaba más o menos limpia los fines de semana”, narró.

Como bibliotecaria, su madre admiraba a Vientós Gastón; le bastaba conocer que tenía una casa llena de libros. “Ella decía que la persona que estaba rodeada de libros era la persona más sabia. No tenías ni que viajar. Tú leías y ahí creabas tu propio mundo”, recordó.

Con esa influencia, López Báez creció amando la lectura. Mientras sus hermanas jugaban afuera, ella leía.

La casa donde vivía tenía una biblioteca. En una extensión del cuarto familiar, la madre había organizado todos los libros y enciclopedias. “Los vecinos y vecinas iban allí y siempre le preguntaban a mami, y mami siempre los ayudaba”, añadió.

Entre noticias y libros, aprendió todo lo relacionado al movimiento de liberación femenina, tanto en Estados Unidos como en Puerto Rico.

Leer fue el ‘santo remedio’ también cuando comenzó a tener problemas de conducta en la escuela primaria. “Me cuentan que mis papás acordaron, con la maestra, que me diera más trabajo. Al darme más trabajo, me empecé a calmar. Me empezó a gustar la escuela y leer. ¡Fue como descubrir el mundo!”.

El encuentro con las desigualdades

Su primer encuentro con las desigualdades ocurrió en la propia vida familiar. “Lo empecé a ver con el trato que les daban a los primos… Les daban más dinero que a nosotras… El comportamiento y las actitudes hacia ellos era diferente que con las nenas. Yo hacía preguntas cuestionando todo”, recordó sobre los orígenes de su rebeldía ante las injusticias.

“Me pasaba peleando con todo. Era bien inconforme”, aceptó.

Relató que su propio padre modificó ciertas conductas, como consecuencia de esos cuestionamientos o desafíos. En particular, recordó las veces que hacía que la mamá le sirviera un vaso de agua, después que ella se había sentado a comer.  “Pero, ¿por qué tú no te paras? Si estás en la misma distancia que ella”, le refutaba. “Cuando estaba en la universidad, y yo llegaba, él decía: ‘Ah, ya llegó la abogada de las causas perdidas y la feminista’”, rememoró con humor.

Influenciada por mujeres valerosas

Su feminismo comenzó en la universidad. Mientras cursaba estudios en la Universidad de Puerto Rico (UPR), leyó la biografía de la feminista abolicionista negra, Angela Davis. Militó en organizaciones independentistas como la Federación Universitaria Pro Independencia (FUPI), donde conoció “mujeres bien valerosas de la lucha de la independencia”, como Lolita Aulet Concepción, por mencionar a alguna.

Posteriormente, en la Escuela de Derecho de la Pontificia Universidad Católica, tomó el curso de Derechos de la Vivienda con María Dolores “Tati” Fernós, quien después se convirtió en la primera procuradora de las mujeres (2001-2007), nombrada por la gobernadora Sila María Calderón. Su práctica profesional la hizo en el Centro de Apoyo de Servicios Legales de Puerto Rico, donde también conoció a Josefina “Josie” Pantoja y volvió a coincidir con Fernós. A ambas las describió como “mujeres que han ejercido mucha influencia en mi vida y en mis marcos teóricos”.

“No siempre hemos estado de acuerdo, pero lo chévere es la discusión y el conocimiento que uno adquiere de esas discusiones”, agregó.

Su primer trabajo como abogada fue en la Oficina Legal de la Comunidad, de la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana, que dirigía Fernós en aquel momento.

En el año 2000, presentó el primer caso (Pizarro v. Nicot) ante el Tribunal Supremo de Puerto Rico, de una orden de protección bajo la Ley para la Prevención e Intervención con la Violencia Doméstica (Ley 54 de 1989). Llevó ese caso junto a las abogadas Janice Gutiérrez e Ivys Fernández, también de la clínica de derecho. “En aquel momento, nadie apelaba las órdenes de protección… Nosotras siempre dijimos que lo íbamos a llevar hasta las últimas consecuencias”, aseveró.

Su práctica legal ha sido inclusiva con la comunidad LGBTIQAP+ desde sus inicios.

“El discrimen contra la comunidad trans es algo que me preocupa mucho y hay que estar bien alertas porque siguen golpeando y matando a las mujeres trans”, expresó.

También, litigó a favor de clientes homosexuales que solicitaban órdenes de protección. En 2003, el Tribunal Supremo de Puerto Rico interpretó que este remedio legal no cobijaba a las parejas de estado civil solteras. “La Ley 54 habló, en todo momento, de personas… ¿y quiénes son las personas? Pues, las personas somos todos”, argumentó. Pese a ese obstáculo en la defensa de los derechos humanos, López Báez siguió asumiendo su representación mediante el uso de otros remedios disponibles, aseguró.

Su llegada a la Junta Directiva de la Casa Protegida Julia De Burgos —el primer refugio para mujeres sobrevivientes de violencia de género que se quedan sin hogar, establecido en 1979— ocurrió en 2007.  “Me llevó Josie, quien estaba bien ligada a la junta. He estado durante 16 años en la junta, ya sea como presidenta, vicepresidenta o cualquier otro puesto. Vínculos siempre he tenido desde que era estudiante. Para mí, es mi proyecto de vida”, aseveró.

Gracias a Casa Julia, como le llaman, es fiel creyente de que existen otras alternativas de vida para las sobrevivientes. “Las vamos a ayudar en ese proceso, no están solas. Para mí, lo importante es decir que no van a estar solas, aunque tomen las decisiones que a mí no me gustan. No importa qué te voy a apoyar. La paz es posible alcanzarla”, puntualizó.

La paz posible: su deseo para las mujeres

Sobre si ha alcanzado ella la paz que aspira para otras, contesta con firmeza: “¡Yo quisiera!, yo creo que estoy en el proceso. Pero, tener la suerte de llegar a mi casa y poder descansar, y que nadie te tenga que decir qué hacer, eso es vital.  Es lo que quisiera que muchas mujeres tuvieran: esa posibilidad de descanso”.

Habla de descanso e, inmediatamente, reaviva la rabia por quienes le es arrebatada esa posibilidad: “Tuve una clienta de Casa Julia, más o menos para los 1990 o casi 2000, de 33 años, con 13 hijos. La persona agresora era un pastor. Trece hijos. ¿Sabes lo que es eso? Que ella necesitaba las tarjetas, para acordarse de los nombres y fechas de nacimiento”. Entonces, pausó. Colocó el codo en la mesa y reposó la cabeza sobre su mano, como sorprendida todavía: “13 hijos… 13 hijos…”.  Inhaló profundo como buscando recobrar las fuerzas para proseguir el relato. El cuento resumido es este: él le rompió una de las copas gigantescas y decorativas, que tenían en la cocina, en la cabeza. “Ella estaba buscando poder sobrevivir, y tú no vives sobreviviendo. Tienes que, además, vivir. En una relación de violencia, se hace aún más difícil cuando sientes que estás sola”, agregó.

Con todas esas anécdotas de dolor, lucha y sobrevivencia, López Báez subirá a la tarima del Colegio, que la ha visto crecer.

“Recibo un premio, que estoy muy honrada de recibirlo, pero quiero que esté toda la gente que ha estado conmigo en este camino porque no he sido yo sola, ha habido gente ayudando, colaborando, gente que ha sido parte de este proceso colectivo”.

Lo hará acompañada también de su compañera de vida durante los pasados 30 años, la fotoperiodista Alina Luciano.

“En una ocasión, alguien me preguntó si me cansaba de hacer esto”, rememoró.

Su respuesta fue que no se podía cansar de hacer algo que hacía por principios. Luego, como queriendo jamaquear su conciencia, le lanzó: “¿tú no quieres la paz?”.

Reproducido de www.todaspr.com

 

 

Líderes de Río Piedras lanzan campaña de concienciación

 

CLARIDAD

Entre la representación comunitaria en el panel, estuvo el sector estudiantil, comercial, cultural y fiduciario

 

Bajo la sombra de un árbol y entre un coro que, al unísono, repetía “yo vivo en un pueblo vivo, que trabaja, goza y resiste”, diversos líderes de la comunidad riopedrense iniciaron hoy, martes, una campaña en miras de promover la vida en Río Piedras.

La presidenta de la Junta Comunitaria del Casco Urbano de Río Piedras (JCCURP), Jackie García, señaló, junto a representantes de diferentes sectores locales, la pluralidad cultural e identitaria que existe dentro de la población riopedrense. Por igual, resaltó la Ley Especial para la Rehabilitación de Río Piedras (Ley 75-1995), enmendada en 2016, y su importancia como herramienta que facilita, a la comunidad riopedrense, un desarrollo comunitario sustentable mediante incentivos de propiedad.

“Queremos presentarnos como residentes, comerciantes, sector religioso, organizaciones y estudiantes que le damos vida a este espacio geográfico, y construimos, día a día, la identidad del pintoresco Río Piedras”, expresó García, entre el aleteo asiduo de las palomas frente a la Parroquia Nuestra Señora del Pilar.

Por su parte, la presidenta del Fideicomiso para el Desarrollo de Río Piedras (FiDE), Andrea Bauzá Hernández, puntualizó la responsabilidad del junte fiduciario de “viabilizar recursos” para la adquisición de propiedades y su reconstrucción, para ampliar la oferta comercial y residencial en las ocho comunidades y tres sectores, representados por la JCCRP y el FiDE.

La campaña consiste de 12 piezas publicitarias, entre ellas, la página web www.riopiedrasestavivo.com, que tiene información sobre el esfuerzo comunitario; una serie de 16 vídeos cortos protagonizados por riopedrenses; la plena “Yo soy de Río Piedras”,

escrito y presentado por un grupo de plena local y otros partícipes del esfuerzo; 18 afiches que identifican a los creadores y aportadores de esta campaña; 2 anuncios de radio; un mapa de Río Piedras y un organigrama de los líderes junto a información de la Ley 75.

Las comunidades que conforman este esfuerzo son: Capetillo, García Ubarri, Santa Rita, Mora, Blondet, Buen Consejo, Venezuela y el Casco Urbano, donde viven cerca de 12,000 personas.

Deconstruir el estigma de un Río Piedras “muerto” y resistir el desplazamiento forman algunas de las motivaciones de esta campaña publicitaria, asegura el representante estudiantil del esfuerzo, Channiel Peñaloza. Por igual, señaló varias enmiendas de la Ley 75, que buscaban entregar, al Municipio de San Juan, los poderes del desarrollo comunitario y la importancia de que se creara el FiDE como elemento esencial y empoderador de la población riopedrense.

Calcomanías que dicen “este negocio le da vida a Río Piedras” y la plena, liderada por voces de todas las edades y perfiles, integran algunos de los esfuerzos comerciales para concienciar sobre el verdadero Río Piedras: una comunidad culturalmente reconocida y robustamente “viva”, aseguró el comerciante local Manuel Amador.

“Llegué en 2009 y me enamoré de este pueblo”, añadió Amador, airado por los aplausos de una comunidad que, uniformada de suéteres blancos que dicen “Vivo en un pueblo vivo”, reiteró su compromiso con Río Piedras.

 

AEE: choque de fuerzas en plan ajuste de deuda

 

 

Un nuevo impasse ha surgido en el proceso de aprobar el Plan de Ajuste de Deuda de la Autoridad de Energía Eléctrica (PAD-AEE) presentado por la Junta de Control Fiscal (JCF) ante la jueza Laura Taylor Swain y el Tribunal que entiende en el proceso de quiebra de AEE. Dos fuerzas opuestas han chocado con sus argumentos ante el Tribunal, provocando una nueva mirada al proceso de quiebra de AEE por parte de la Jueza Swain y de la propia JCF. De un lado, los acreedores principales, casi todos firmas de fondos de capital de riesgo («hedge funds«), con su feroz insistencia de reclamar un pago de casi $9 mil.millones. Del otro lado, una amplia.coalición de fuerzas trabajadoras, empresariales, profesionales y cívicas opuestas a un PAD cuya obligación representará una carga insostenible en la actual y proyectada situación económica del País.

Este choque de fuerzas en disputa ha traído a la luz una realidad innegable: todos los indicadores económicos, demográficos, sociales y de distribución poblacional apuntan a que la AEE no podría contar en el futuro  con recursos suficientes para afrontar el pago de una deuda tan irrazonablemente elevada, por lo cual es necesario revisar el PAD propuesto y todas sus proyecciones y hacer nuevos ajustes más realistas y razonables para los actuales clientes de energía, sobre cuyos hombros recaerá el principal peso de la deuda pública de AEE.

Dice un refrán popular que » mas vale tarde que nunca». Y tal parece que la contundencia del impasse ha producido  cambios. La JCF ha pedido al Tribunal un aplazamiento del proceso para revisar el PAD-AEE ya presentado. Y la jueza Swain, a su vez, ha reajustado la cifra estimada de la deuda a poco más de $2 mil millones, casi $6 mil millones menos de lo que reclaman los acreedores principales. Estas son dos acciones concretas que revelan como a veces la realidad es tan temeraria que se impone por encima de todo.

Es cierto también que el  proceso de restructurar la deuda de AEE pudo haber sido menos difícil y tortuoso, y también menos costoso para el pueblo de Puerto Rico que está obligado a pagar los gastos millonarios de estos litigios que involucran  al Gobierno de Puerto Rico y la JCF.

Desde el principio, hubo voces sensatas que cuestionaron cómo se conducían los procesos y reclamaron una  mayor firmeza y transparencia al Gobierno y la JCF. La realidad, que ahora parece revelarse  en toda su crudeza, existía desde el principio y durante mucho tiempo. Una AEE que abandonó su misión original y que fue minada desde adentro por un sistema bi partidista decadente y   corrupto, y convertida en agencia de patronazgo y clientelismo político.

Aún no se ha dicho la última palabra ni se ha llegado a la decisión final sobre el PAD-AEE. Los bonistas buitres continúan en su faena, y tienen poder, dinero e influencia suficientes, sobre todo ante los políticos de Estados Unidos, para seguir presionando y amenazando en las distintas instancias del gobierno, y elevar sus reclamos en otros foros judiciales.

En Puerto Rico, sigue organizada y firme la oposición a un PAD- AEE que represente una carga económica insostenible para los sectores obligados a pagar la deuda, y una piedra al cuello de cualquier posible desarrollo económico de nuestro País. La respuesta parece estar en el camino de  la lucha cívica, respetuosa y firme, basada en nuestra realidad y respaldada por la verdad.