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Por la Patria y los trabajadores, Camarada

Raúl Laboy. Foto tomada del FB del MINH.

 

Raúl Laboy Abreu (Ruly) se nos fue, calladito, en silencio como siempre hizo sus tareas. Nadie se llame a engaño cuando digo calladito, lo digo porque no era de mucho hablar sino de hacer pero, cuando hablaba, decía verdades que poca gente podría refutar. Sus palabras iban unidas a la acción.

Natural de Humacao, pero sobre todo de su entrañable barrio Mariana, Ruly estaba donde lo necesitaran. Fuera eso haciendo una ruta del periódico CLARIDAD, como construyendo una escuela en Haití. Fue trabajador de la Autoridad de Energía Eléctrica y miembro de la Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego (UTIER).

En Haití construyendo la escuela Solidarité.

La famosa palabra internacionalista le va muy bien, pues además de Haití, Cuba, Nicaragua y México fueron países que también contaron con su trabajo y su empeño.

Ruly era de los que llegaba a cualquier sitio donde hubiese una lucha desarrollándose, fuera sindical, estudiantil o social y lo hacía con su famoso sancocho o arroz con patitas. Nadie lo llamaba, nadie se lo pedía, nadie lo convocaba, pero él sabía que lo necesitaban.

CLARIDAD y su Festival le deben mucho a Ruly y a sus compañeras y compañeros del Barrio Mariana, quienes por años construyeron la tarima por donde pasan los mejores artistas del País. En los últimos tiempos podías verlo en el kiosco del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano, pero si el Festival lo necesitaba en otra tarea, allí estaba él, con su famosa consigna “aquí estoy por la Patria y los trabajadores”. Al periódico llegaba a traernos comida y el dinero de la venta del semanario.

La Junta Directiva, el Comité del Festival y  el Colectivo de CLARIDAD le envían un abrazo grande y solidario a su familia, la de sangre y la extendida, en especial a su compañera Fela.

¡Hasta la victoria siempre! ¡Por la Patria y los trabajadores, Camarada!

Bahía de San Juan como ancla para el desarrollo de proyectos privados

Foto suministrada por: State Historic Preservation Office | National Register of Historic Places

 

Por Rafael R. Díaz Torres | Centro de Periodismo Investigativo

Tres proyectos que se encuentran en etapa de diseño para la zona portuaria en San Juan forman parte de una visión de desarrollo que comprende Viejo San Juan, Puerta de Tierra, Isla Grande, Miramar y Condado y que cambiaría no solo la geografía del área sino también su composición poblacional.

El geógrafo y planificador urbano Carlos Guilbe López sostuvo que los proyectos en la zona portuaria cambiarán la geografía de la capital más allá del Viejo San Juan porque son parte de una visión de desarrollo que incluye desde el frente marítimo hasta el Distrito de Convenciones.

“Estamos hablando de un gran cambio en el patrón de uso de terrenos. Estamos hablando de lo que es un terreno de cruceros para que sea ahora de usos múltiples, como viviendas, yates, corredores peatonales, comercio al detal especializado. Eso que se está cocinando para San Juan”, expresó Guilbe López.

Según el catedrático del Recinto de Río Piedras de la UPR, las propuestas en la zona de Bahía Urbana, así como en otros muelles de Puerta de Tierra, vienen a completar proyectos que fueron construidos en la primera década de este siglo, como el caso del complejo de apartamentos de lujo Paseo Caribe.

Los tres proyectos que están en etapa de diseño u obtención de permisos son el arrendamiento de los muelles 6, 7 y 8 para el desarrollo de una serie de atracciones en la Bahía Urbana dirigidas a los turistas de cruceros; la construcción de un mega proyecto detrás del edificio del Departamento de Hacienda que incluiría un hotel de la marca Hard Rock Café; y de la remodelación de los muelles 9 y 10 para yates de lujo.

El también profesor de Geografía en la UPR planteó que todos aquellos desarrollos en la zona que en las pasadas décadas se han hecho de manera fragmentada y con la apariencia de que están aislados el uno del otro, ahora adquieren otra dimensión.

Los proyectos ya establecidos, como el Distrito de Convenciones y Paseo Caribe, se enlazarían a las nuevas atracciones propuestas para el frente portuario, de manera que haya una conexión, beneficiosa al sector privado, entre el Viejo San Juan, Puerta de Tierra, Isla Grande, Miramar y Condado. “Se quiere amarrar el Viejo San Juan como lugar turístico al Condado y al Centro de Convenciones”, señaló.

Este desarrollo ha tomado tiempo debido a que se trata de proyectos de  infraestructura marítima que requieren del aval del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos, argumentó Guilbe López.

“Estamos convirtiendo la bahía de San Juan en un ancla, con un desarrollo que sale de ahí y va a permear hacia Santurce, por la [avenida] Kennedy y por la [avenida] Fernández Juncos. Es el San Juan extramuros”, expresó el profesor.

Estos cambios no solo alterarán el flujo de visitantes y consumidores efímeros a estas áreas de San Juan, sino que además atraerá un nuevo perfil de residentes con mayor poder adquisitivo. Esto, planteó Guilbe López, podría traer desplazamientos de personas y un aumento en la crisis de disponibilidad de viviendas asequibles, tal y como ya sucede en sectores dentro de Puerta de Tierra.

“Eso no solo cambia el patrón de uso de terreno. Eso cambia toda la geografía física y cultural de San Juan”, puntualizó el geógrafo.

Puerta de Tierra es una zona de contrastes

Ya sea a pie, en bicicleta, en silla de ruedas o en teresina, la movilización hacia el oeste del muelle 8 de San Juan permite reconocer más fácilmente la frontera urbana que divide el área turística, dominada por el proyecto de Bahía Urbana, del área donde comienza la zona residencial de Puerta de Tierra.

Es una frontera de contrastes de infraestructura entre la zona comercial de anclaje de cruceros y restaurantes turísticos, versus el área de edificios deteriorados que comienza a observarse poco antes de la llegada a los muelles 9 y 10. Esa otra zona tiene propiedades despintadas que distan de la modernidad que proyectos como Bahía Urbana han querido proyectar desde su inauguración en los muelles 6, 7 y 8 en el año 2013.

Como toda frontera urbana, la que divide a la zona turística del área residencial histórica en Puerta de Tierra actualmente se encuentra en el centro de un nuevo proyecto gestado nuevamente desde el Gobierno.

En el área del muelle 10 está lo que se conoció como el centro de pescadores La Coal. Aunque el nombre todavía es utilizado como referente para identificar el lugar, la pesca que en el pasado distinguió a ese espacio, hoy día ya no representa una actividad importante, según concluyó el antropólogo Manuel Valdés Pizzini en su trabajo académico “De cara al mar”.

Desde la década de los 50 bajo el Partido Popular Democrático y luego a partir de finales de los sesenta, con el Partido Nuevo Progresista, los gobiernos de turno han tenido interés de desarrollar esa área partiendo de una visión de progreso que no necesariamente incluye a las poblaciones trabajadoras del área, como los pescadores, indica el también profesor del Recinto de Mayagüez de la UPR.

El plan actual de renovar esos muelles para convertirlos en un área para yates de lujo es el episodio más reciente de querer alterar esa geografía de la zona sur de la isleta de San Juan y del canal San Antonio, argumentó el antropólogo en entrevista con el Centro de Periodismo Investigativo.

De acuerdo a Valdés Pizzini, en su última visita a La Coal en el 2019, ya no había actividad pesquera, sino un patio lleno de embarcaciones de lujo.

Añadió que la transformación de esa zona ha sido la “historia del relleno”, toda vez que porciones del mar, como el área de la isla La Carbonera, fueron rellenadas con material de dragado hecho por el Gobierno en el área a finales del siglo XIX, previo al cambio de soberanía en el 1898.

Hoy en día, no hay islas o islotes reconocibles en esta zona portuaria. Según estudios consultados por Valdés Pizzini, “es muy probable que el sector La Carbonera fuera nuevamente ocupado en la década de 1930 por la oleada migratoria de trabajadores desplazados de la altura y de otros sectores de la economía”.

Una década después, los habitantes de La Coal fueron removidos por el Gobierno como parte de sus esfuerzos por eliminar los arrabales de esa zona.

Para Valdés Pizzini, los proyectos actuales en los muelles ubicados al sur de la isleta de San Juan afectarán a los pescadores y van a traer nuevamente cambios en los perfiles socioeconómicos y demográficos del área de Puerta de Tierra.

“Hay una intención de blanquear esa zona. Paseo Caribe y el Club Náutico son parte también de eso. A lo mejor el único proyecto que ha prosperado es el Club Náutico que lleva muchísimo tiempo y también con la misma idea de traer otro tipo de turismo, de que los adinerados de este país puedan tener sus embarcaciones ahí”, mencionó Valdés Pizzini.

Activismo comunitario contra el desplazamiento

Puerta de Tierra tiene una larga tradición de organización comunitaria que se ha enfocado en años recientes en la recuperación de su historia y la lucha en contra del desplazamiento y la disminución de viviendas a precios accesibles.

El pasado 18 de diciembre residentes de esta comunidad realizaron el evento Abrazo Comunitario contra el Desplazamiento, que incluyó movilizaciones en la calle y foros en los cuales se reflexionó sobre los cambios económicos, demográficos y geográficos en Puerta de Tierra.

Allí los organizadores coincidieron en que la remodelación de los muelles no puede verse como un conjunto de proyectos aislados que no afectarán a los alrededores del Viejo San Juan y Puerta de Tierra. También se explicó que el acaparamiento de propiedades por unos pocos y la disminución de viviendas asequibles no son sucesos desconectados de la visión que tanto el Gobierno como otros sectores de poder tienen de San Juan.

“Hay comunidades que están en la frontera de los desplazamientos, de la especulación”, explicó el planificador Raúl Santiago Bartolomei durante su ponencia en un coloquio que formó parte del evento.

“En ese sentido, Puerta de Tierra no es solo una mirada al pasado, sino también a lo que presenta el futuro”, agregó el profesor de la Escuela Graduada de Planificación del Recinto de Río Piedras de la UPR, al reflexionar sobre cómo los casos de desplazamiento también ocurren en otras regiones del país.

El racismo en Puerto Rico se evidencia en el caso de Canóvanas

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Un grupo de organizaciones que abordan el tema racial de la negritud, de los derechos civiles y humanos, así como legales y sociales, exigieron a la Oficina de Administración de Tribunales (OAT) y a la jueza administradora del Tribunal de Carolina (ATC) que el tribunal actúe con diligencia en el caso de hostigamiento racial que contra la familia de Luis Ramírez Walker, Chanelly Cortés y sus hijas cometen su vecina, Carmen García y su hijo Luis Espinet.

El viernes 17 de febrero, las organizaciones entregaron una carta dirigida al juez administrador de  la OAT, Sigfredo Steidel Figueroa y a la administradora del tribunal de Carolina, Rosa Benítez Álvarez, en la cual exponen la situación de la familia Ramírez Cortés y cuestionan la inacción del tribunal. Las organizaciones  denunciaron que desde hace tres años la familia Ramírez Cortés ha denunciado elocuentemente el patrón de hostigamiento racial por parte de García y su hijo. Incluso, hace unas semanas atrás tuvieron que enfrentar lo que describieron como conducta criminal de Espinet, quien amenazó de muerte a Chanelly.

“El caso de la familia de Canóvanas pone en evidencia todas las manifestaciones de racismo que familias, madres, padres, niñez y juventud experimentan, desde acciones individuales hasta  sistémicas, con la poca atención y urgencia de parte de las instituciones como el Sistema Judicial de Puerto Rico. Poca atención que se ha repetido en este y otros casos que se han destacado  en el pasado”, lee parte de la declaración firmada, entre otras, por el Colectivo Ilé, Amnistía Internacional, capitulo de Puerto Rico y Ayuda Legal Puerto Rico.

Las y los denunciantes destacaron que esta falta de atención se da en un contexto de aumento significativo de la violencia antinegra en Puerto Rico que desplaza a las comunidades negras y empobrecidas, impulsada por el Estado y su política pública. “La falta de acción por parte de las autoridades correspondientes para garantizar la tranquilidad de esta familia es, en sí misma, una posición institucional donde las vidas, seguridad y salud emocional de esta familia es puesta en un segundo plano.”

Además de las ya mencionadas, participaron en la denuncia la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), capítulo de Puerto Rico, la Red por los Derechos de la Niñez y la Juventud (RDNJ), la Revista Étnica y  el Colectivo Feminista en Construcción.

El grupo expresó que no existe razón para que la orden del tribunal de cese y desista emitida por el tribunal contra la vecina sea letra muerta, como ha sucedido tantas otras veces en detrimento de comunidades negras y empobrecidas.

Ante  la situación, las organizaciones exigieron que el tribunal actúe con diligencia para detener la conducta criminal y de hostigamiento racial de Luis Espinet y la señora Carmen García, que se haga cumplir la orden de cese y desista, que el ángulo racial no sea obviado en este ni en ningún otro caso y que los tribunales de justicia aborden su desconocimiento o inconsistencia racial con diligencia y formalidad.

También entrevistado por CLARIDAD, el director ejecutivo de ACLU,  licenciado William Ramírez, manifestó que a tres años de haberse emitido una orden de cese y desista, el que  tribunal no la haya hecho cumplir se debe a que que tanto en este caso, como en general en Puerto Rico, se niega que hay racismo.

“La situación de racismo no es un problema de condición humana, uno no nace racista. Primero, hay que aceptar que uno puede ser racista para hacer todo lo necesario para desaprender a ser racista”.  De manera enfática el experto en Derechos Civiles acusó que el sistema judicial en Puerto Rico no es la excepción y que hay  jueces  que también le sacan el cuerpo a un problema de racismo. Cuando se presenta un caso como este, lo miran y lo analizan como una disputa vecinal.

“Eso es un problema de racismo que está impactando los derechos civiles de esa familia a vivir tranquila en su vivienda y en su comunidad”, insistió, y añadió que en Puerto Rico no existe un mecanismo para llevar casos de racismo a los tribunales.

En esa dirección, refutó declaraciones públicas del licenciado Michael Corona, el representante legal  de Luis Espinet, de que en el caso se había llegado a unos acuerdos que no se cumplieron. “¿Qué acuerdo puede haber en un caso donde los actos son actos terroristas contra unas personas de una comunidad, que son negras? Porque todos esos actos cometidos por la señora Carmen García son actos de terrorismo. El terrorismo va dirigido a infligir en esa persona temor a estar en la comunidad, de que puede ser agredido, de  que puede perder la vida, además de la indignidad que supone vivir en una comunidad que están todo el tiempo estrujándote en la cara que tú eres un negro, feo, sucio. ¿Qué acuerdo puede haber en una disputa racial donde eso esté ocurriendo?, ¿qué va a detener esa conducta, vamos a llegar a este acuerdo yo voy  a dejar de chavar  si tú dejas de ser negro? Eso no va a ocurrir”.

Además, trajo a la atención el detalle de que entre las exposiciones de carteles y muñecos ofensivos contra la familia de Ramírez Walker y Cortés, hay un muñeco del tamaño de una persona con la vestimenta del Ku Klux Klan, organización considerada como una organización terrorista en EE. UU.

Una vez más, el director ejecutivo de ACLU reiteró que el caso es uno de racismo y no se debe desviar su trato a que es uno de disputa vecinal. Igual rechazó el argumento de que  García sea una persona adulta mayor que no esté en sus facultades, dado a que una persona por el hecho de ser adulta mayor no quiere decir que no sea racista.  Más aun, destacó que la persona que ha amenazado con arma a la familia y le da seguimiento a la conducta racista de la señora García es su hijo Espinet, quien es doctor, e incluso que ese es el caso  que se está viendo ahora mismo en el tribunal.

Ante  la falta de acción proactiva tanto del Gobierno de Puerto Rico como del Gobierno federal en Puerto Rico, Ramírez, dijo que ACLU se propone presentar ante la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia de Estados Unidos una denuncia formal semejante a la que se presentó respecto a la Policía de Puerto Rico.

 

 

 

¿Cómo narra la historia el Chat GPT?

 

En Rojo

La historia se cuenta como ficción. Es más complicado que eso, pero pueden leer a Hayden White sobre la naturaleza narrativa de la historia y así podemos pasar a mi comentario que responde a esta pregunta: ¿Cómo cuenta la historia el Chat GPT?

Chat GPT es un modelo de lenguaje desarrollado por OpenAI que utiliza inteligencia artificial para responder a preguntas y realizar tareas conversacionales. El impacto que puede tener esto en la educación es significativo. El impacto que puede tener en la propagación de desinformación también lo es.

Estemos claros, el bot puede traducir, programar fragmentos de códigos, hacer operaciones matemáticas -¡la secuencia de Fibonacci!-, redactar planes, y hasta mantener conversaciones más o menos coherentes. Esto último es fascinante porque cada día es más difícil sostener conversaciones coherentes con otros seres humanos.

Lo que también debería estar claro es que Chat GPT no es “God in a box” y que su popularidad no es resultado de sus capacidades sino de que es muy entretenido jugar con un generador de textos.

Esto es lo que más me llama la atención: generación de textos. ¿Por qué? Bien. A eso me dedico. El Chat GPT me promete que de manera vertiginosa redacta correos electrónicos, artículos de investigación, proyectos de tesis y letras de tras que me garantizaran llegar a ser millonario si pego al menos una. Esta es la bendición de todo “creador de contenido” en los medios. Se salvaron.

Como soy muy curioso -inquisitivo y perspicaz- quise que el bot me ayudara un poco con la redacción de una nota histórica. El 23 de febrero se conmemora la ejecución de Elisha Francis Riggs a manos de Elías Beauchamp.

La ejecución de Riggs viene luego de que en octubre de 1935 la policía dirigida por el militar hijo de banqueros celebrara en La Democracia la masacre de cuatro nacionalistas en Río Piedras.  Riggs salía de la Catedral de San Juan y se dirigía a El Escambrón en cuyo Beach Club almorzaría y quizás más tarde viera a la bailarina nudista que se presentaba allí. Conjeturas mías.

La historia de Riggs me la conocí bastante bien. Estuvo en Rusia, ayudó a escapar a Kerenski, fue testigo de firmas de tratados de paz en Europa, alegadamente participó planificando el asesinato del general Sandino en Nicaragua y fue nombrado jefe de la policía en la colonia norteamericana de Puerto Rico en un momento en el que la militarización de la policía era necesaria ante el auge de organizaciones obreras -huelga de trabajadores de la caña, p.e.- y el prestigio que ganaba el Partido Nacionalista entre la clase obrera.

¿Qué capacidad tendría una herramienta tecnológica que genera textos para, como se promociona, escribir vertiginosamente un ensayo sobre la muerte de Riggs? ¿La tecnología es objetiva, libre de prejuicios, carente de sesgos ideológicos? Sé la respuesta, pero hice el experimento. Este es el resultado:

Lamentablemente, el asesinato de Elisha Francis Riggs en San Juan, Puerto Rico, en 1936, fue un triste capítulo en la historia de la isla y de los Estados Unidos. Riggs, quien fue un banquero y filántropo estadounidense, había sido un gran benefactor de Puerto Rico, y su muerte fue un golpe para la comunidad local y la nación en general.

El 5 de marzo de 1936, Riggs llegó a San Juan, Puerto Rico, en un viaje de negocios para discutir la fusión de su banco, el Riggs National Bank, con el Banco de San Juan. Sin embargo, su visita fue interrumpida cuando fue atacado por un joven nacionalista puertorriqueño llamado Oscar Collazo, quien intentó asesinar al presidente Harry S. Truman en 1950.

En el momento del ataque, Riggs estaba en un automóvil con el gobernador de Puerto Rico, Robert Gore, cuando Collazo disparó varias veces en el vehículo. Riggs fue alcanzado en el cuello y murió.

 Subrayo desde la primera oración en adelante. Pude haber subrayado la primera oración pero el efecto que decido es más dramático. La única oración verificable es la primera. La última oración del segundo párrafo es una media verdad.

En resumen, los banqueros y filántropos eran su bisabuelo, abuelo y su padre. Hasta Abraham Lincoln fue cliente del banco. Financiaron el telégrafo de Samuel Morse y la intervención norteamericana en México. Y en el Riggs Bank tenían cuentas secretas Augusto Pinochet y algunos otros asesinos de su gobierno, pero eso fue mucho después y no quiero alejarme del tema.

Elisha Francis Riggs, nunca fue un gran benefactor de Puerto Rico. Ni él ni su familia. El jefe de la policía no llegó a Puerto Rico el 5 de marzo del 1936. Habría muerto dos semanas antes. La fusión del Riggs National Bank con el ¿Banco de San Juan? es parte de un nuevo género que propone la Inteligencia Artificial pero que ya lo ha practicado entre otros Philip K. Dick. Por supuesto, Oscar Collazo no interrumpió esa visita… aunque es cierto que interrumpió la cotidianidad del presidente Truman en noviembre de 1950. Catorce años después de la ¿visita? De Riggs.

En 1936 Riggs no pudo estar en un automóvil con el gobernador, Robert Gore, porque éste, luego de dirigir las finanzas de la campaña del presidente, Franklin D. Roosevelt, fue nombrado gobernador de Puerto Rico, desde julio de 1933 hasta su renuncia en 1934, cuando no aguantó presión ni formando un grupo elite de antimotines. Riggs, el banquero, no recibió ninguna herida en el cuello porque no estaba aquí. Riggs, el militar, tampoco. La herida en el cuello, quiero decir. Como dato curioso, el Chat GPT no menciona que Luis Lloréns Torres le escribió en homenaje un poema a la esposa de Riggs, Alwina, para recordar al amigo. Pero esa es otra historia.

No sé si se entiende. No. La inteligencia artificial no está libre de prejuicios y de sesgos ideológicos. Al menos por ahora. Mañana, no sé.

“convocados por la rabia”: Sobre una colección de crónicas contemporáneas

Especial para En Rojo

La crónica, un género literario que es flexible, ambiguo, proteico, ha sido cultivada con frecuencia en nuestros días en América Latina.  En su cultivo se han destacado escritores de gran importancia para nuestras letras.  Pienso en el chileno Pedro Lemebel, en el mexicano Carlos Monsiváis, en la argentina María Moreno, en el dominicano Frank Báez.  La lista se puede agrandar con muchos otros nombres y entre estos habría que incluir los de algunos boricuas: Edgardo Rodríguez Juliá, Magali García Ramis, Ana Lydia Vega, Cezanne Cardona.  Y también Ana Teresa Toro tendría que estar en esa lista.

Fue el nombre de Toro el que me llevó a una muestra recopilada por Javier Lafuente y Eliezer Budasoff: Rabia: crónicas contra el cinismo en América Latina (Barcelona, Editorial Anagrama, 2022).  Mi admiración por su trabajo y el contexto latinoamericano que se propone desde el título de esta colección me llamaron la atención y me llevaron al libro.  Pero, en el fondo, lo que me preguntaba al tener el libro en mano era como cabría nuestra cronista en ese amplio contexto.

En su breve prólogo los compiladores de Rabia… no definen el género porque dan por sentado que sus lectores saben qué es la crónica.  En cambio, Darío Jaramillo Agudelo en el suyo a Antología de la crónica latinoamericana actual (2012) apunta que “[l]a crónica periodística es la prosa narrativa de más apasionante lectura y mejor escrita hoy en día en Latinoamérica” (11).  Su afirmación, más allá de señalar la importancia y el mérito del cultivo del género hoy en América Latina, llama la atención porque considera la crónica como “prosa narrativa”, aunque otros críticos la definen meramente como un subgénero del ensayo.  Por su parte, Susana Rotker insiste en La invención de la crónica (2005) en el carácter ambiguo de este: “La crónica es un producto híbrido, un producto marginado y marginal que no suele ser tomado en serio ni por la institución literaria ni por la periodística, en ambos casos por la misma razón: el hecho de no estar definitivamente dentro de ninguna de ellas.” (225)  A las valiosas observaciones sobre el género de Jaramillo Agudelo y a las de Rotker hay que añadir como rasgos esencial del género la marcada presencia de la voz del cronista que se convierte muchas veces en personaje o hasta protagonista de su propio texto.  Esta marcada presencia se ha visto – pienso en Tom Wolfe en su The new journalism (1973) – como uno de los rasgos de la crónica estadounidense, crónica que ha tenido importantísimos cultivadores – Joan Didion, Truman Capote, Norman Mailer, entre muchos otros – y que para algunos ha marcado la obra de ciertos escritores nuestros, como Monsiváis.

Por todo ello parece ser que para definir la crónica nos tenemos que quedar con dos rasgos principales: hibridez y marcada presencia de la voz autorial.  ¿Pero no eran esos rasgos del ensayo clásico?  Michel de Montaigne no destacaba en sus texto el aspecto narrativo, pero sí y sobre todo su punto de vista personal.  Estoy seguro que el gran maestro francés a quien le atribuimos la paternidad del ensayo hubiera leído con gran interés las crónicas que aparecen hoy por todos nuestros países, en unos más fuerte que en otros.  Declaro que con igual o mayor interés me acerqué a las incluidas en Rabia….

Budasoff y Lafuente recogen textos de ocho escritores latinoamericanos de sendos países: Perú, México, Cuba, Argentina, Colombia, Puerto Rico, Nicaragua y Chile.  La colección es una excelente exposición de algunos de los problemas políticos y sociales que marcan esos países.  Por ejemplo, se presenta la plaga de feminicidios en México, la lucha contra la represión del régimen de Ortega y Murillo en Nicaragua, el movimiento estudiantil en Chile, la lucha por la libertad de expresión artística en Cuba; cada escritor se enfoca en un problema nacional.  Rabia… es un libro de interés e importancia ya sólo porque nos ofrece detalladas imágenes – muy personales, eso sí – de la actualidad latinoamericana.  La lectura de esta colección me dejó con inmensas ganas de ver textos parecidos de otros países.  ¿Qué me ofrecería, por ejemplo, una cronista boliviana o uno panameño o una guatemalteca o uno brasileño?  En fin, Rabia… nos ayuda a que construyamos una imagen más precisa y fidedigna del mundo latinoamericano de hoy.

Pero siempre está el problema de la visión personal del autor.  Recordemos las palabras fundacionales de Montaigne: “…aquí están mis sentimientos y opiniones…” dice acerca de los textos que nos ofrece.  Pero el padre del ensayo era realista y humilde.  Por ello esta cita cierra con un reconocimiento de su falibilidad: “… en tanto que constituyen lo que yo creo, no porque deban ser creídos”.  Se presenta la opinión propia que se reconoce a sí misma como tal, pero que no se impone a otros.  Por ello leí los textos incluidos en Rabia… agradeciendo a sus autores el brindarme su imagen de su país, imagen muy personal y que, estoy seguro, no todos aceptarán como válida.  Pero de eso mismo se trata: de retratos escritos desde un punto de vista personal pero que no por ello dejan de ser iluminadores y llenos de atisbos y aciertos.

Las ocho crónicas que componen Rabia… tienden a enfatizar el aspecto periodístico del género y no el artístico, aunque en ellas hallamos algunos elementos narrativos y, sobre todo, encontramos cambios de puntos de vista.  Estos cambios, que recuerdan los cortes y las composiciones empleadas en el cine, crean un cuadro amplio sobre el tema.  Esto se nota particularmente en la crónica de la argentina Estefanía Pozzo, “El fuego que se enciende en un momento preciso”, donde se ofrecen, como si fueran piezas de un rompecabezas, casos concretos y diversos para presentar una compleja y amplia imagen de la lucha por la legalización del aborto en su país.  La mexicana Elena Reina es posiblemente quien, entre los cronistas incluidos, se acerca más creativamente al género pues en su texto recrea las meditaciones de un asesino en serie de mujeres.  Cuando leía “Catarsis”, dicha crónica, sentía tanto asco que tenía que suspender esporádicamente la lectura para recomponerme y hasta llegué a considerar dejar de leer este texto que crea un cuadro grotesco pero que, como en otros, intenta presentar diversos puntos de vista sobre la problemática que se trata.  El del cubano Carlos Manuel Álvarez, “Un país extranjero dentro de La Habana”,  presenta la lucha del Movimiento San Isidro y es el más autobiográfico de todo el libro; por ello mismo, puede resultar problemático para algunos lectores.  No para mí.

En ese contexto es que hay que colocar el texto de Ana Teresa Toro, “No hay príncipes en el Caribe”, y este encuadra perfectamente bien en el contexto de Rabia….  Toro escoge como tema nuestro Verano del 2019 cuando la protesta colectiva consiguió la renuncia del gobernador Ricardo Rosselló y muchos de los miembros de su nefasto “chat”.  Su crónica es la más larga de todas las incluidas en el libro.  Creo que hay dos razones interrelacionadas que llevan a esa longitud: el caso de Puerto Rico no es tan conocido como el de otros países latinoamericano lo que obligó a la autora a presentar antecedentes y, segundo y más importante, Toro selecciona un hecho muy amplio como meollo o metáfora central.  Pero la presentación de nuestra situación social y política hecha por la autora es excelente.  (Por ello le he recomendado su crónica a amigos de otros países; creo que les ofrecerá una excelente síntesis de nuestra situación.)  Toro, como otros de los cronistas incluidos, emplea diferentes hechos, que a veces parecen salirse del tema, para van creando con ellos un cuadro amplio y complejo.  Como conozco bastante de su obra anterior ya publicada puedo decir que en esta crónica Toro recalca el aspecto periodístico del género, no el narrativo.  Más allá de su empleo correcto y siempre elegante del lenguaje y de su impecable y efectiva construcción de los argumentos que presenta, me sorprendió en su crónica la ausencia de elementos narrativos, tan típico y tan bien manejados en otras suyas.   Además me parece excesiva su dependencia de otras voces para crear su cuadro del Verano del 2019.

Pero este no es sólo un problema del texto de Toro sino un rasgo de todas las crónicas incluidas en Rabia…: domina aquí el interés por ofrecer información sobre la situación de los países de origen de sus autores pero escasea la hibridez de los textos, rasgo esencial en la crónica.  Esto no quiere decir que estos textos estén mal escritos.  Muy al contrario: estas crónicas evidencia una visión amplia y muy efectiva del lenguaje de cada uno de los países representados.  Por ello aparecen frecuentemente localismos y palabras en inglés, así como referencias a la cultura popular de cada país.  Sorprenden las frecuentes alusiones a la cultura popular puertorriqueña, especialmente a la música.  El reguetón se convierte en muchos de estos textos en clave para entender a los jóvenes de todos estos otros países, de la misma manera que Twiter, Facebook e Instagram aparecen con gran frecuencia para crear una imagen fiel de la juventud latinoamericana de hoy, una juventud que depende de los medios sociales y que llega a través de ellos a la cultura popular de otros países.

Rabia… es un libro que nos ayuda a ver cómo la cultura popular sirve de puente entre países aparentemente diferentes y distanciados.  Como en otros momentos, en ese aspecto nuestra música popular desempeña un papel de importancia.  ¡Antes era Daniel Santos y ahora es Bad Bunny!  También sirve para ver claramente cómo nosotros y nuestros problemas encajamos a perfección en el gran rompecabezas de la realidad latinoamericana.  Y la contribución de Ana Teresa Toro es esencial para hacer evidente este punto.

Pero Rabia… es también un libro que nos deja con las ganas – ganas, no deseo que es algo más fino y menos urgente – de leer otros libros similares que nos abran puertas y ventanas a otros países latinoamericanos desde la perspectiva de crónicas de otros jóvenes escritores, preferiblemente aún más híbridas que estas.  Pero los cronistas de ese futuro libro imaginario y ansiado, como los que se incluyen en este, llegaran también a escribir sus crónicas “convocados por la rabia”.  No tienen otra alternativa si quieren ser fieles a sus circunstancias y a sí mismos.