Inicio Blog Página 574

Amor en los tiempos del Feisbuc [Musarañas: sainete en dos actos]

 

Especial para En Rojo

Comienzo mi escrito diciendo que no conozco personalmente a Egidio Colón Archilla. Sin embargo, he leído las columnas que publica en la sección Zona Ambiente del periódico digital El Post antillano. Además, sin saberlo, tenemos amistades en común en las redes sociales. Hace unos meses, nos hicimos amigos por Facebook y poco a poco, he ido conociendo sus intereses, sus gustos por la literatura, la música, el teatro y el buen cine. Me llamó la atención que ama sin tapujos a Sara Montiel y a Francisco Contreras Molina, el Niño de Elché, cantaor español de música flamenca. En su página, recomienda películas, obras de arte, comparte los logros de sus amigos y de aquellos que no lo son, pero que ponen en alto el nombre de su país. En su muro también encontramos frases del día y reflexiones: “A veces me pregunto cómo será la copa de un pino” o “Ninguna herida sana sin cicatriz.” De igual forma, aparecen palabras del día como sorete, muy usada en Argentina, para referirse a una persona desagradable. En fin, Egidio Colón Archilla, como dicen los jóvenes, está juqueado con Feisbuc.

El 15 de febrero, noté que actualizó su foto de portada y colocó una imagen de su libro Musarañas, cuyo título me atrajo porque recordé a mi amada abuela cuando me decía: “Nena estás pensando en musarañas” para referirse a que tenía la mente perdida o me encontraba distraída. A continuación, le pregunté dónde podía conseguirlo y me contestó: “Nellie Bauzá en Librería La Esquina”. Más tarde, por Messenger, me escribió: “Si me das tu dirección postal te los envío de regalo.” Es decir, pregunté por un libro y el 21 de febrero recibí dos: Musarañas y Ramalazos.

Comencé a leer el primero y me atrajo la dedicatoria: “No te me asustes, kiss, ¡kiss! Yiyo.” Como dice el refrán: “Muerto quieres misa” ya que esa dedicatoria fue el gancho perfecto para invitarme a su lectura. Musarañas es un libro corto que tiene noventa y seis páginas. Se divide en dos partes y una ñapa. De inmediato, atrajo mi atención el manejo por parte del autor del humor combinado con la ironía, al escribir la Advertencia del Cirujano General de la República Bananera del Toloso que sobre el texto señala: “Léanlo a su cuenta y riesgo…” (p.4). Luego me encontré con una cita: “La memoria es un cuento que nos contamos a nosotros mismos” (p.5) de Rosa Montero Gayo, una de mis escritoras españolas favoritas, cuya literatura conocí en los noventa. Para esa época, tuve el privilegio de escucharla en un conversatorio en la ciudad de Filadelfia.  No olvido la lectura de sus maravillosas novelas: Crónica del desamor (1979),  La función Delta (1981), Te trataré como a una reina (1983), Amado amo (1988), La hija del caníbal (1997), El corazón del tártaro (2001) y La carne (2016) que no me gustó tanto. A la cita incluida por Colón Archilla en su sainete, a mi juicio, le faltó una parte importante: “…cambiamos continuamente y nos resulta esencial para vivir.”  Y por qué menciono que esta parte de la cita es de suma importancia porque cuando leemos el texto Musarañas, nos encontramos que los personajes están en una continua evolución, en un cambio perpetuo.

Antes de ponerme a leer la obra, me encuentro con unas palabras interesantes que asumo son del propio autor: “ Porque me gusta y porque me da la gana, al cumplir mis 75 años he decidido romper la alcancía que guarda mis recuerdos… y desnudarme ante el mundo” (p.6).  Vemos pues de nuevo el tema del cambio como leitmotiv, de esta interesante historia de llamadas y mensajes de correos electrónicos. En la primera parte del texto, hay tres hombres que no tienen nombre propio. A través de sus relatos, los conocemos como Lovinant, descrito como el epítome de las dragas bitchas; Yo, el epítome de las locas confundidas y closeteras y Él, un machote boricua confundido. Al no usar nombres propios, me acordé de Bodas de sangre de Federico García Lorca. Quizás, Colón Archilla, no quiso etiquetar a nadie emulando al autor granadino, porque Yo o Él, puede ser cualquiera que se encuentre en las mismas circunstancias de estos personajes. Esa primera parte, que se desarrolla en un balcón de condominio medio-clasero, a las 7 p.m., inicia con una conversación vía celular. En la llamada, Yo afirma que desde que descubrió Caralibro (Facebook, dándole un toquecito criollo, ¡por aquello de la Patria! p.11) ya no usa otros sites. Desde aquí comienza a marcarse el tema del cambio que se da en los seres humanos y que tan bien trabaja Colón Archilla. En el diálogo telefónico, Yo confiesa que conoció en la red a un hombre con el que comparte el gusto por la Sara Montiel. Yo, le dice a Lovinant, que puede pasarle por e-mail las memorias de este individuo. Así, termina el primer acto y pasamos al segundo donde conversan Él y Yo, de manera entretenida, desde sus e-book. Los dos intercambian información y así el lector descubre que Yo (que en su tiempo libre se dedica a escribir y tiene setenta y pico de años) es de Aibonito y Él, de Hato Rey. Desde este punto se marca una diferencia en cuanto a los ambientes de los cuales provienen estos dos hombres.

En la segunda parte del libro, el lector encuentra veintitrés correos electrónicos donde el autor trabaja con diversos temas sociológicos. En esas páginas, aparece el rol de las instituciones sociales, las relaciones de poder, la construcción de la identidad. Todos estos van de la mano con la soledad: “Me preguntas que por qué me comuniqué contigo? Soledad, confusión, necesidad de re-encontrarme al mirarme en un espejo” (p.24). La religión: “… mis abuelos eran líderes de una iglesia de avivamiento en Santurce”(p.25); el nomadismo familiar que hace que el individuo no se sienta parte de ningún lugar: “En 1950, cuando nos mudamos a una exquisita casona, diseñada por el famoso arquitecto Nechodoma… mi abuela paterna escogió otra escuela bilingüe del Condado para mi educación” (p.43). El alcoholismo: “Como siempre, el conflicto con el padre nos matiza a los gays. Yo mismo nunca entendí el por qué mi padre comenzó a beber de una manera descontrolada” (p.44) ; el acoso escolar: “ Yo realmente creo que mi experiencia escolar fue devastadora. ¡Qué doloroso ser objeto de burla solamente por hablar inglés con acento y a la vez ser gordo! (p.46) este va de la mano de la adicción “… la única adicción que he tenido: las pastillas calmantes. Me las chupaba cual golosinas, pasando la mayor parte del tiempo en un marasmo total” (p.48). Luego participamos de sus primeras experiencias sexuales: “Comencé a temblar cual poseído y elevé mi vista hacia la cara del hombre acechante” (p.50).  Resulta desgarrador el abuso sexual por parte del padre hacia el hermano de uno de los protagonistas: “Lo odio cuando pasa su mano por mi cuerpo y me abre la bragueta y me lo agarra. No puedo más…” (p.52). Por eso, se desencadena la depresión: “Hoy me siento deprimido. Cual caballitos de fiestas patronales que giran sin cesar, entran y salen de mi vida aquellos ángeles disfrazados de demonios…” (p.65).

Así pues, termino con las palabras que le escribí el 21 de febrero de 2023, a Egidio Colón Archilla, sobre su libro: «Acabo de leer tus Musarañas de un tirón y me ha fascinado. Es un himno a la aceptación de nuestro yo con dignidad y respeto. Es un llamado a mirarse en el espejo y quererse tal y como uno es. Es un grito desgarrador ante el dolor y la impotencia del padre que abusa de su hijo. Es una comparación fabulosa de los viejos tiempos y los nuevos para que las generaciones actuales tengan memoria histórica porque antes que ellos, hubo unos que los precedieron. Es una exaltación y manifestación de que se puede disfrutar la sexualidad porque somos seres sexuales.  Te aplaudo y 👏 aplaudo tu libro que según tu criterio es un sainete de dos actos. Me disfruté el título Amor en los tiempos del Feisbuc.  Me cautivaste con tu pasión por la Sara Montiel. En fin, tu obra merece ser leída por muchos y muchas, que como el protagonista son el epítome de las locas confundidas y closeteras. Excelente trabajo.» 

A la venta en la CLARITIENDA.

Mirada al País-Junta de Control Fiscal ¿cambios estructurales?

 

Por Rafael Bernabe

Especial para CLARIDAD

El nuevo director ejecutivo de la Junta de Control Fiscal (JCF), Robert Andújar, indicó recientemente que las agencias de gobierno requieren “reformas estructurales”. Esto es cierto, pero se queda corto: no solo el gobierno, sino toda la economía de Puerto Rico necesita cambios estructurales. La pregunta es ¿qué cambios necesitamos y qué quiere decir Andújar con “reformas estructurales”?

Para cambiar una estructura primero hay que identificarla. ¿Cuál es la estructura fundamental de la economía de Puerto Rico, más allá de la estructura básica de toda economía capitalista? En el siglo XX y lo que va del XXI, esa estructura se formó y evolucionó en un ámbito específico: el movimiento irrestricto de mercancías, dinero y capital entre Puerto Rico y Estados Unidos. Como consecuencia de esa relación, la economía de Puerto Rico se estructuró como una economía dependiente y colonial que incluye los siguientes aspectos:

  1. El control de su mercado por productos importados provenientes de Estados Unidos.
  2. El control de sus sectores productivos más importantes por el capital externo, fundamentalmente de Estados Unidos.
  3. La especialización unilateral de la economía de Puerto Rico de acuerdo con los intereses del capital externo.
  4. La fuga de parte importante de las ganancias o el excedente que se genera en la economía de Puerto Rico.
  5. Dada la no reinversión de ganancias, la incapacidad crónica de esa economía unilateral de proveer empleo para buena parte de la fuerza laboral.
  6. La presión del desempleo masivo crónico sobre los salarios, que se mantienen a un nivel bajo, comparados con los de Estados Unidos.
  7. Los niveles relativamente altos de pobreza y de bajo ingreso per cápita, comparados con los de Estados Unidos.
  8. La tendencia a la emigración de parte de la fuerza laboral, dada la falta de empleo y los bajos salarios.
  9. La elegibilidad de buena parte de la población para programas de ayuda federal a personas pobres, que mitigan, pero no eliminan, las carencias de una economía dependiente y colonial.

El predominio del capital externo en la producción se estableció en la primera época de la relación colonial con Estados Unidos, entre 1900 y 1930. A partir de 1947, la política económica del gobierno, que se mantiene hasta hoy, se orientó a perpetuar ducha estructura a través de la exención contributiva y el ofrecimiento de los más bajos salarios “bajo la bandera americana”. Con altas y bajas, esta política logró un indiscutible crecimiento económico entre 1950 y 1975 y entre 1990 y 2006, aunque acompañada por la emigración masiva en la década de 1950 y el aumento de fondos federales a partir de la década de 1970. Pero esta estructura en ningún momento logró reducir la población bajo el nivel de pobreza a menos del 40 por ciento. Tampoco logró convertir el crecimiento en desarrollo mínimamente orgánico y autosustentable.

Esta estructura entró en una crisis aguda a partir de 2006, cuando se inició lo que podemos describir como la gran depresión de Puerto Rico del siglo XXI. Varios factores contribuyeron a desatarla, entre ellos la eliminación de parte de la exención contributiva federal (la sección 936) y las políticas de libre cambio que dieron acceso al mercado de Estados Unidos a nuevos países. La economía de Puerto Rico empezó a contraerse, el empleo se redujo, lo recaudos del gobierno cayeron.

Ante esa realidad, en lugar de reconsiderar su política económica, el gobierno aumentó tímidamente los impuestos al capital foráneo (el impuesto de 4 por ciento a algunas de sus transacciones), empezó a implantar medidas de austeridad (Ley 7 en 2009, Ley 66 en 2014, etc.) y se endeudó cada vez más. Economía deprimida y deuda creciente es una fórmula que conduce al impago, que se materializó en junio de 2015 cuando el gobierno anunció que no cumpliría con el servicio de la deuda. Ante ese hecho, el Congreso de Estados Unidos decidió tomar control sobre el proceso de renegociación de la deuda a través de la imposición de la JCF.

¿Qué políticas ha implantado la JCF? ¿Acaso corresponden a los cambios estructurales que Puerto Rico necesita? Muy lejos está ese de ser el caso. La JCF ha aplicado el libreto neoliberal, favorable al gran capital. Según ese libreto, la crisis de la deuda se debe al “gigantismo gubernamental” y la crisis económica se debe a que los trabajadores tienen demasiados derechos. La solución, por tanto, es la privatización y la reducción del gasto público (incluyendo reducir a la mitad el presupuesto de la UPR) y la reducción de derechos laborales (la llamada reforma laboral de 2017, que la Junta sigue defendiendo en los tribunales). El argumento del “gigantismo” es falso: la cantidad de empleados públicos comparado con la población de Puerto Rico es igual o menor que la de muchas otras jurisdicciones en y fuera de Estados Unidos. Si el empleo estatal en relación con el privado es mayor que en otros lugares, esto se debe, no al “gigantismo” del gobierno, sino al raquitismo de la economía privada que no reinvierte buena parte de sus ganancias en el país.

Las políticas de privatización, reducción del gasto público y eliminación de derechos laborales de la Junta no buscan transformar la estructura de nuestra economía. Al contrario, aumentan la dependencia en el capital foráneo y pretenden vender nuestros recursos y capacidad de trabajo lo más barato posible. Es decir, las “reformas estructurales” que anuncia Andújar no pretenden cambiar las estructuras dependientes y coloniales existentes, sino perpetuarlas, a la vez que aseguran el mayor pago posible a los bonistas Es lo opuesto de lo que necesitamos.

A pesar de esto, el gobernador ha proclamado que la economía está en plena recuperación. Debemos señalar que las economías capitalistas siempre fluctúan entre momentos de expansión y contracción. En todo caso, lo sorprendente es que no haya habido prácticamente ningún periodo de recuperación en los pasados quince años. Sabemos la causa de esta recuperación relativa: el influjo masivo de fondos federales para reconstrucción. De esta forma se logra algún crecimiento sin cambio estructural alguno. Lo mismo ha ocurrido en el pasado (fue el caso de los fondos ARRA durante la administración de Luis Fortuño). El gobierno apuesta a que con el estímulo federal podrá pagar el ajuste de la deuda acordado sin tener que incrementar medidas de austeridad. Pero sabemos que ya asoma una nueva recesión de la economía capitalista global, que no dejará de afectar a Puerto Rico.

Incluso sin la recesión, el pago de la deuda impone sacrificios. Cada vez que se diga que no hay fondos para aumentar salarios o ampliar servicios de gobierno o que se señale que las agencias no tienen el personal necesario para ofrecer servicios adecuadamente, hay que recordar que en lo que va de año fiscal el gobierno ha pagado cerca de $1.1 mil millones en el servicio de la deuda de obligaciones generales y más $494 millones de COFINA, para un total de $1.6 mil millones.

Corremos el peligro de que cuando se sequen los programas federales, sus fondos hayan pasado por el país sin que se hayan hecho los cambios estructurales necesarios, dejándolo ante una nueva depresión, que llevará a un nuevo impago de la deuda. La ausencia de planificación en la realización de los distintos proyectos de reconstrucción también contribuye a ese resultado.

Sin dejar de atraer inversión externa, Puerto Rico necesita incentivar las iniciativas internas (estatales, cooperativas o privadas, según convenga en cada sector) que reinviertan sus ganancias o excedentes en el país. Sin abandonar la exportación, es necesario fomentar la producción más diversificada para el mercado interno. Es necesario asegurar que una parte mayor de las ganancias del capital foráneo se reinviertan en Puerto Rico. Debemos recuperar parte de esas ganancias a través de impuestos, que correspondan al volumen de las primeras. Debemos asumir como fundamento una clase trabajadora cualificada con alto potencial productivo y altos salarios, en lugar de ofrecer al país como plataforma de bajos salarios y superexplotación laboral. La utilización de los fondos federales de reconstrucción (en vivienda, carreteras, energía, etc.) debe coordinarse de acuerdo con estos objetivos.

Nada de esto ocurrirá espontáneamente como resultado de la competencia en el mercado. Al contrario, ese mecanismo no hará más que reproducir la estructura colonial existente, como ha ocurrido desde 1900. Estos objetivos requieren un radical salto al frente en planificación y en la dirección pública de la actividad económica. Esto también exige una radical democratización de la gestión pública, con participación laboral y ciudadana.

Globalmente, el movimiento ecologista ha puesto en duda la relación entre desarrollo y crecimiento. Sabemos que el crecimiento ilimitado es imposible en un planeta limitado. Es necesaria una concepción del desarrollo como vida segura y aumento del tiempo libre, en lugar de la acumulación incesante de mercancías. En Puerto Rico hemos tenido crecimiento sin desarrollo y recientemente carencia de ambos. Ahora debemos aspirar al desarrollo, pero no como el capitalismo lo ha definido y define. Es la perspectiva que debemos formular y defender ante la agenda neoliberal, privatizadora y antiobrera de la Junta.

 

 

 

 

 

 

 

El repudio a la guerra: All Quiet on the Western Front, Benediction, Bombardment, Narvik

 

 

En Rojo

 

All Quiet on the Western Front

Director: Edward Berger; guionistas: Edward Berger, Lesley Paterson, Ian Stokell; autor Erich Maria Remarque; cinematógrafo James Friend; elenco: Felix Kammerer, Albrecht Schuch, Daniel Brühl, David Striesow, Aaron Hilmer, Edin Hasanovic, Sebastian Hülk.

Benediction (2022)

Director y guionista: Terence Davies; cinematógrafa: Nicola Daley; elenco: Jack Lowden, Thom Ashley, Geraldine James. Simon Russell Beale, Peter Capaldi, Richard Goulding, Julian Sands, Mathew Tennyson.

Bombardment

Director y guionista: Ole Bornedal; cinematógrafo: Lasse Frank Johannessen; elenco Fanny Leander Bornedal, Alex Høgh Andersen, Alban Lendorf, Danica Curcic, Malene Beltoft Olsen)

Narvik

Director: Erik Skjoldbjærg; guionistas: Christopher Grøndahl, Live Bonnevie, Erik Skjoldbjærg; elenco: Kristine Hartgen, Carl Martin Eggesbø, Stig Henrik Hoff, Henrik Mestad, Magnus Dugdale, Mathilde Holtedahl, Billy Campbell, Christoph Bach, Isak Bakli Aglen, Kari Bremnes, Christoph Gelbert Mathiesen.

Cada día cuando accedo a los periódicos o streamings de noticias que recibo en línea (NYTimes, The Guardian, El País, El Nuevo Día, Democracy Now, Truthout, NACLA Update, Reader Supported News, The Intercept), los informes de guerra de Ucrania con sus bombardeos y pérdida de tantas vidas, confirma que no hemos aprendido a evitar esas masacres en vez de siempre buscar los caminos de la paz, la tolerancia y la convivencia. Y mientras Ucrania domina las noticias y la Unión Europea y EEUU comparten su arsenal de matar, el pueblo palestino sigue prisionero de un gobierno y un ejército que desea su exterminio. Hubo una época en que los relatos de la 2nda guerra mundial parecían dominar las películas de acción producidas en Hollywood, pero en este milenio, donde se recuerda las grandes pérdidas de la “Gran Guerra” de 1914-18 que iba a poner fin a esta sangrienta lucha entre imperios, la guerra adquiere otro significado. El heroísmo no existe; solo la supervivencia es válida, aunque eso signifique quedar enloquecido de por vida. Así lo vimos en 1917 (Sam Mendes 2019) y así se repite en All Quiet on the Western Front, Benediction y la serie Women at War del 2022. Incluyo, además de los primeros filmes mencionados, dos que narran los efectos de la 2nda guerra en poblaciones civiles para quien los ejércitos encontrados no tienen valor de vida como Bombardment de Dinamarca y Narvik de Noruega. No son historias de heroísmo individual o colectivo, sino condenas de la deshumanización que causan las guerras.

El tono de All Quiet on the Western Front es parecido al de 1917 en que su enfoque es en los jóvenes que han comprado el discurso de “defender la patria” y creen que enlistarse tan pronto les es posible, poseer un arma y compartir con un grupo de amigos o jóvenes y veteranos que parecen cree en lo mismo, es lo mejor que puede ocurrir en sus vidas. Ir a la guerra es una aventura, es apartarse de la familia y lo conocido y tener otras experiencias. Sin duda, ir a lugares nuevos es excitante y creer que están contribuyendo a finalizar un conflicto que ellos apenas conocen, pero que confían en sus líderes—esos coroneles y generales que hablan con tanta autoridad—es una etapa de crecimiento. Pero, todo se desmorona al momento que llegan el frente de batalla. Se vive en el lodo, se come lo poco que hay de lo que sea, la limpieza y claridad son ilusiones, el enemigo son las sombras, o los hombres en otros uniformes cuya misión es la misma: avanzar y matar todo lo que lo impida. El arma es el instrumento más importante para preservar la vida, quitar la de otros y reclamar una efímera victoria.

Esta es la guerra que supuestamente sería el final de las guerras entre imperios por haber experimentado tantas pérdidas de vidas, tanto de soldados como de la población civil. Europa se convirtió en un gran campo de batalla donde no había fronteras, excepto las construidas por los grupos en guerra. El saldo fue devastador—casi 40 millones de muertes—sin contar los heridos, enfermos y enloquecidos que pudieron regresar a países que quisieron borrar de su historia una guerra, que como siempre, nunca hay ganadores. Todo es pérdida sin posibilidad de reconstrucción y olvido. Alemania sola perdió más de dos millones de soldados y quedó sin recursos para su reconstrucción, aunque sabemos que, en la década de 1920, esta humillación sería la plataforma de Hitler para probar la valentía de una nueva generación alemana.

Benediction enfoca en la vida de un sobreviviente de esta guerra, en parte privilegiado porque pudo regresar a la comodidad y protección de una familia acaudalada. Pero no protege al joven escritor Siegfried Sassoon de revivir la destrucción de una guerra impensable. Puede tener un periodo de recuperación al internarse en una clínica especializada en los traumas de la guerra, pero, tarde o temprano, tiene que integrarse a esa sociedad que prefiere no recordar esos cuatro años (1914-1918) donde la población más joven y productiva desaparece en un campo de batalla: casi un millón de jóvenes. El entusiasmo del joven Siegfried de ser parte de un ejército en defensa de “la patria” atacada por fuerzas externas que él no necesita entender, se desmorona cuando ve lo que son las trincheras llenas de fango, basura, excremento y según avanzan las batallas, de cuerpos inertes cuyos superiores intentan reconocer. Wilfred Owen—otro poeta conocido por sus escritos antiguerra—comparte un tiempo con Siegfried mientras se recuperan de haber sido heridos en batalla con traumas mentales y denunciar la guerra con sus desafiantes poemas. Ambos regresan al frente, pero mientras Owen muere poco tiempo antes del Armisticio, Siegfried sobrevive otras heridas y denuncia públicamente que son los generales y dirigentes políticos los que han prolongado esta guerra insostenible sin tener en cuenta las vidas de los hombres que se mantienen en el frente.

Bombardment y Narvik se sitúan en la 2nda guerra mundial (1939-1945), pero en vez de narrar eventos conocidos, se localiza en países y comunidades afectadas por las grandes batallas entre Alemania y los Aliados. En la primera escena de Bombardment, se establece el tema de esta historia: en Dinamarca, un grupo va en un auto a una boda y son bombardeados por un avión del Royal Air Force (RAF) de Gran Bretaña. Aquí no había alemanes, sino claramente, civiles. Este asesinato se graba en la mente del joven Henry y lo hace enmudecer ante un evento tan dramático. El diario vivir en estos días casi finalizando la guerra (algo que aún no sabían) de la comunidad es dar una normalidad a las vidas que han sido alteradas, a pesar de ellos no estar en el centro de las batallas. Las familias se apoyan para poder proveer dentro de este estado de guerra, jóvenes soldados se debaten entre apoyar a la Gestapo o unirse a la resistencia. Las entidades religiosas intentan proteger las vidas de sus estudiantes y hacer de la escuela un escudo contra el peligro inminente. Todo esto, mientras los que dirigen la guerra planifican sus estrategias para infligir el daño mayor a su enemigo.

 Narvik, se sitúa en 1940 en Noruega, donde su puerto ha sido intervenido “informalmente” por Alemania como un depósito necesario de mineral de hierro para su frente armamentista. A nivel oficial, representantes de Gran Bretaña y Alemania se reúnen para detener una invasión, mientras el alcalde del pueblo no tiene voz ni voto en esta decisión. Pero el énfasis, como en Bombardment, está en la población que intenta sobrevivir dentro de una normalidad que tienen que crear a cada momento. En este caso, Gunnar, cabo en el ejército noruego, e Ingrid, empleada en un pequeño hotel en este pueblo costero, son una pareja joven con un pequeño hijo que se impulsan con la esperanza de que todo lo que sucede en el presente es pasajero y muy pronto podrán vivir juntos y no reaccionar de emergencia en emergencia. Mientras tanto, los representantes alemanes y británicos pretenden negociar de buena fe, pero cada uno está buscando cómo derrotar al otro. Mientras Gunnar se debate entre seguir órdenes como buen soldado o rebelarse contra un ejército invasor, Ingrid intenta no aliarse con ninguno de los grupos y solo servir de intérprete. Cuando su hijo necesita intervención médica, se ve obligada a tomar partido. Esta decisión le traerá rechazo de parte de su comunidad y reproche de parte de Gunnar. Pero en la guerra los resentimientos duran muy poco ante la necesidad de sobrevivir no importa cómo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Crucigrama Oscar Colón Delgado

Especial para En Rojo

Horizontales

2. Oscar Colón _____; educador, poeta, pintor y patriota puertorriqueño. Autor de «Rincón de la Patria», «Central Cambalache» y «Paisaje de Arecibo».

7. De esta manera.

10. _____ de agua; pintura de Colón.

12. Río de Suiza.

14. _____; pueblo natal de Colón, autor de «La canasta vacía» y «El viejo Pancho».

15. Italiana.

19. Sazonar con sal.

23. Varando el _____; pintura de Colón.

24. Jíbaro _____; (1941) óleo de Colón.

27. Ángel _____; escritor, crítico y editor uruguayo.

28. _____; ciudad del noroeste de Argelia.

29. Verbal.

30. 24 de _____ de 1889; nacimiento de Colón.

34. 23 de _____ de 1968; fallecimiento de Colón.

36. _____; región de Marruecos.

37. _____ Colón Delgado; fundó en 1938 la Academia de Arte en la ciudad de Arecibo. También fundó academias en Caguas, Utuado y Hatillo.

40. Altar.

41. El lavador de _____; pintura de Colón.

43. Época.

44. Parte de la taza.

46. Pato.

48. _____; capital de Marruecos.

49. _____ Piedras; allí falleció Colón.

50. Cociné a la brasa.

52. Del verbo caer.

53. Nuevo.

54. Museo de _____ e Historia Oscar Colón Delgado; fue fundado en Hatillo.

55. _____ con gato; (1922) óleo de Colón.

Verticales

1. Paisaje de _____; (1918) obra de Colón.

2. Felicidad.

3. Sobrecarga.

4. Garantizar.

5. Gigante mitológico, pl.

6. _____ Cambalache; (1915) óleo de Colón.

7. Antes de Cristo.

8. Preposición.

9. _____ canasta vacía; (1931) pintura al óleo de Colón.

11. Juego infantil hondureño.

13. Símbolo del aluminio.

16. Martirizará.

17. Amarra.

18. Hilo de seda poco torcido.

20. Anillo.

21. Hogar.

22. Acumular fortuna o bienes.

24. Patriarca bíblico del arca.

25. Niña o muchacha joven en Argentina y Uruguay.

26. Escuchar.

30. Darío _____; dramaturgo italiano y Premio Nobel de Literatura.

31. Tela gruesa de lino usada para pintar al óleo.

32. Vestidura corta y sin mangas que se ponen los sacerdotes del judaísmo.

33. En ajedrez, símbolo del enroque corto.

34. Interjección que expresa la risa.

35. Cansadas.

38. Nombre de la letra c.

39. Símbolo del radio.

41. Rincón de la _____; pintura de Colón.

42. Humedad de la atmósfera en la noche.

45. Abecedario.

47. Oscar _____ Delgado; su primera exposición fue en Arecibo en 1919. Autor de «El lavador de pisos» y «Niña con gato».

51. _____ viejo Pancho; obra de Colón.

 María » Maggie» Solá Fernández: adiós a una gran maestra, compañera y amiga

 

Desde CLARIDAD, expresamos nuestro pesar por el fallecimiento de la querida compañera Maggie, quien fue mentora de tantos durante su carrera como profesora en el Departamento de Estudios Hispánicos del Recinto Universitario de Mayagüez ( RUM) de la Universidad de Puerto Rico. Por sus logros académicos y docentes se le destacó como la segunda mujer en recibir el grado de Profesora Emérita en el RUM.

También recordamos su larga y consecuente trayectoria como colaboradora editorial de CLARIDAD y En Rojo, en cuyas páginas quedan para la historia las muestras de su profundo conocimiento y amor por nuestro idioma español, y por nuestra cultura puertorriqueña, y las culturas de nuestros países hermanos.

Pero, sobretodo, recordamos a la compañera solidaria y amiga, cuyo hogar en San Germán, junto al querido compañero Alberto Márquez – miembro de la Comisión Política del Partido Socialista Puertorriqueño ( PSP) -fue lugar de cálida acogida, cariño y protección durante muchos años, principalmente en los tiempos turbulentos en que arreció la persecución, el discrimen y el acoso oficial contra los militantes independentistas y socialistas en Puerto Rico.

Para todos y todas los(as) que la conocimos, Maggie fue un ejemplo de la mujer sabia y consecuente que supo asumir todos sus roles, como mujer, madre, compañera, académica rigurosa y militante de nuestra libertad con plena consciencia, firmeza y determinación.

Reciban sus hijos Alberto y Camilo, sus hermanos y hermanas, especialmente nuestras entrañables Sylvia y Ada Solá, y a toda su familia la de sangre y la extendida nuestra sentida condolencia y un abrazo solidario.

Junta Directiva y Colectivo de Trabajo de CLARIDAD, Periódico de la Nación Puertorriqueña