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En Reserva: Una foto de Vieques

 

Especial para En Rojo

Hace unos días compré mi primera obra de arte que es, al mismo tiempo, un documento histórico importante. Se trata de una fotografía en blanco en negro tomada en Vieques hace más de cuarenta años. La foto la hizo Ricardo Alcaraz.

Para entonces, en 1979, los pescadores habían organizado una movilización para impedir las maniobras de la marina estadounidense –que entonces ocupaba dos tercios del municipio–. La movilización comenzó a oscuras en La Esperanza. De allí, cuenta Ricardo, caminaron hasta una de las zonas de tiro y práctica (probablemente en la playa Caracas), deteniéndose de vez en cuando para no ser descubiertos. En la madrugada tomaron la playa.

La foto de Ricardo capta algunos rostros y perfiles de los manifestantes. Están sentados en la arena, serios pero serenos, haciendo una medialuna. A sus espaldas se ve una fila de tanques de guerra y detrás les rodea esa maleza inconfundible de la costa sureste de Vieques. Ricardo no recuerda cuánto tiempo permanecieron en la orilla, pero sí que lograron evitar la práctica y que pudieron pactar un cese al fuego. Por sorpresa ese día no hubo ningún arresto[1].

A partir de la década del 1940, muchos de los terrenos ganaderos, agrícolas y del latifundio azucarero fueron expropiados por el ejército estadounidense. Aquellos desahucios compensaron a la clase hacendada en su momento, pero no (sorpresa, sorpresa) a los trabajadores de la tierra. Algunos historiadores e historiadoras, arguyen que la isla nunca se recuperó económicamente de las expropiaciones. En más de dos ocasiones, la marina intentó, sin éxito, mudar a la población de Vieques a Santa Cruz.

En mayo se cumplen 20 años desde que oficialmente se sacó a la marina de Vieques. Reitero el uso gramatical del “se impersonal” por la longeva y plural lucha intergeneracional. Por ejemplo, desde los años 1940 hubo resistencia viequense y rechazo al desalojo, al dañoambiental y económico que provocaba la presencia militar en la isla. Los pescadores de la foto de Ricardo (probablemente La Cruzada Pro-Rescate de Vieques) se incluyen en esta lista.

Hay cientos y cientos de imágenes impactantes de las protestas multitudinarias, de los arrestos y de todo tipo de desobediencia civil, especialmente partir de la muerte de David Sanes en 1999, cuyos pilotos responsables aún no han sido identificados públicamente por las fuerzas armadas. Sanes, afirmaba Bob Rabin, se suma a una extensa lista de crímenes sistémicos.

En la actualidad y gracias a la larga hazaña civil (que no acaba), un fragmento de las tierras al este de La Esperanza componen una reserva de playas y ensenadas abiertas al público. La playa Caracas es una de ellas. El resto de la reserva (de extensión significativa) permanece cerrada sin buenas ni nuevas de cómo va la limpieza de la zona. Una y otra son ‘tuteladas’ por el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos. (Tampoco hay noticias claras de la construcción y la apertura del hospital municipal. “Abre en 2024” le dice Pierluisi a un periódico anglo que limita el acceso a la noticia). A vuelo pájaro la historia de Vieques es la del Caribe en todas sus variaciones y, en palabras de Linda Hutcheon, en sus repeticiones con diferencias.

Vieques es y ha sido mi lugar favorito de Puerto Rico por muchas razones, entre ellas, por todo lo que representa esa imagen que tan bien compendió Ricardo…Porque es precisamente en esta isla donde anido con mis seres más cercanos cuando no nos atraviesa la distancia. Porque la vida se ha sembrado allí[2] mucho antes que las fuerzas modernas. Y la vida sigue insistiendo una y otra vez. Pero no le corresponde a Vieques ni a este archipiélago ser un ejemplo empecinado de supervivencia. Aunque no puede existir indemnización alguna por tanta violencia, negligencia e impunidad, la fotografía (que me reservo) despierta una cosa íntima y personal de la victoria del día, de “la sombra vencida” (según describió Miguel Hernández) y de la recompensa de hoy (y la ofrenda del después).

 

Fuentes y notas:
-Carlos R. Alicea, “Vieques (Puerto Rico) contra la marina de Guerra de EE.UU”: Lucha anticolonialista y lucha ambiental” (2000).
-“Vieques: las expropiaciones de la Marina en la década de 1940”: https://www.sscnet.ucla.edu/soc/faculty/ayala/vieques/index.htm
-Miguel Hernández, “Eterna sombra”:
https://www.poesi.as/mh3911.htm
– Linda Hutcheon, A Theory of Adaptation (2006).
[1] En mayo de 1979, el gobierno federal sacó de la playa y apresó a los desobedientes civiles (Alicea 168).
[2] Ver “El hombre de Puerto Ferro”, cuyo asentamiento data a 1,900 (a.e.c.).

Haití: El estado oligárquico

 

Especial para En Rojo

Este es el primero de tres artículos sobre Haití dirigidos a conocer las raíces históricas de su actual crisis. Los siguientes textos considerarán el interés de Estados Unidos por ejercer control sobre Haití, y el papel de las misiones internacionales en ese país.

Introducción

La visión sobre Haití que se tiene en muchos países de América, incluyendo el nuestro, se fue erigiendo desde las miradas y los silencios acerca de esa nación que los imperios colonialistas lograron imprimir en buena parte de los pueblos sobre los cuales ejercieron dominio. En el núcleo central de la imagen, Haití aparece como una nación al margen de los países civilizados del mundo e incapaz de ser parte del concierto de Estados que lo configuran. De ahí que buena parte de las sugerencias para resolver sus dificultades como nación descansen en asignaciones de fondos manejadas por entidades foráneas y de planes de intervención por ejércitos extranjeros.

Sin embargo, desde una lectura anticolonial de la historia de este país se pueden descubrir las raíces en el tiempo de los obstáculos que ha enfrentado la nación haitiana levantar una nación desarrollada, administrada por un Estado moderno, durante sus más de dos siglos de existencia.

En este ensayo intereso compartir algunas claves que contribuyan a entender los obstáculos que ha tenido Haití para desarmar el Estado depredador que, durante los pasados dos siglos, ha desempeñado su papel de espaldas a la nación haitiana.

Haití, sus primeros años

El primer lustro del siglo diecinueve conoció la más asombrosa hazaña de la historia del Caribe, cuando la población esclavizada de la antigua colonia francesa de Saint-Domingue destruyó la colonia más rentable de la región, forjando esperanzas de que un pueblo formado por afrodescendientes libres pudiera construir una nación, a la par con las principales naciones de la época, que sirviera de modelo a aquellos que luchaban contra la esclavización humana.

El primero de enero de 1804 se estableció el nuevo país de Haití sobre las ruinas de la colonia de Saint-Domingue, que Francia había regido desde 1659, convirtiéndola en la empresa más rentable de la región del Caribe. En ese año, Jean Jacques Dessalines, quien fue el principal dirigente de la revolución, proclamó una constitución que estableció la cesación de la esclavitud por siempre. Se había cumplido la misión de crear una nación de afrodescendientes en el Caribe, con un gobierno republicano, una constitución liberal, códigos legales adaptados al país, y libertades religiosas de las cuales otros países carecían.[1]

Paradójicamente, el pueblo cuyos combatientes derrotaron al poderoso ejército imperial de Francia en la Batalla de Vertieres de 1803, iniciando su ruta hacia la formación de la primera república habitada y dirigida por afrodescendientes, acabó convirtiéndose en un país empobrecido, con una oligarquía haitiana al mando de un estado ubicado de espaldas a las necesidades del pueblo haitiano.

En la trayectoria formativa del estado en Haití identifico dos períodos clave. Una fase inicial, en la cual la autoridad pública estuvo mayormente centrada en la protección del pueblo afrodescendiente de los intentos europeos por devolverlos a la esclavitud, y el período de la construcción del Estado oligárquico que fue tomando forma con la desaparición de la generación fundacional.

Durante sus primeros años como nación independiente se erigió un Estado militar, con la misión de proteger la nación de la apetencia esclavista europea. La primera constitución haitiana, de 1805, establecía un gobierno regido por un emperador y comandante en jefe del ejército, que era un cargo electivo, y organizaba el territorio nacional en seis divisiones militares, comandadas por generales de división. Además, establecía que «ningún hombre blanco, de cualquier nación que fuese, pondrá su pie en este territorio con el título de amo o propietario, ni en el futuro adquirirá ninguna propiedad en el mismo».[2]

Desde de puesto de Gobernador General de Haití, el fundador de la nación Jean Jacques Dessalines dejó como legado su desconfianza en los europeos, firmando un decreto disponiendo que: «Los generales de división, al mando de los departamentos, ordenarán a los generales de brigada que erijan fortificaciones en la cima de las montañas más altas del interior, y los generales de brigada, de vez en cuando, informarán sobre el progreso de su trabajo».[3]

Como resultado de ello, se erigieron fuertes en diversos lugares del país, incluyendo la imponente Ciudadela Laferrière, que Henri Christophe edificó en el norte del país, a unos 836 metros de altura, con el propósito de divisar la entrada de tropas francesas en su aguardado retorno. Siempre desconfiado del interés europeo en devolver a los haitianos a la esclavitud, Dessalines instruyó a su pueblo a que, «a la primera señal de alarma las ciudades se esfuman y la nación se pone de pie».[4] Fue esa prevención la que llevaría a Dessalines a preservar su enorme ejército, preocupado por el hecho de que las aniquiladas tropas francesas habían encontrado refugio en la parte oriental de La Española.

Culminada la fase imperial de la nueva nación, el país se fue configurando por un campesinado de cultura africana en economías de subsistencia a lo largo y ancho de sus fértiles tierras, y una oligarquía en ciernes interesada en integrar a la nueva nación a los flujos económicos de aquellos tiempos.

La oligarquía naciente

Las luchas que definirían el curso torcido de la nación haitiana aparecerían poco después, cuando se planteó el tipo de economía que habría de tener el país.

En su visión agrarista, el propio Dessalines había colocado la propiedad territorial nacionalizada al servicio del campesinado haitiano, lo que lo convirtió en enemigo de la antigua clase de libertos, negros y mulatos, quienes interesaban apropiarse de los bienes de los antiguos colonos franceses para controlar las riendas del poder político.[5]

A la muerte de Dessalines, estos dos sectores reclamaron privilegios que no disfrutaría la mayoría campesina. De una parte, los oficiales combatientes de la revolución, principalmente negros, ansiaban la posesión de tierras como recompensa por su sacrificio. Asimismo, el sector mestizo aprovechó sus vínculos de sangre con la antigua clase dominante francesa para reclamar privilegios que le daba su ascendencia y su color.

Las luchas epidérmicas entre ambos sectores oligárquicos fueron definiendo la historia haitiana durante los pasados dos siglos. La oligarquía mulata naciente intentó abrir los canales comerciales para la exportación de la producción agrícola, estableciendo vínculos con mercaderes del exterior, localizados en diferentes colonias del Caribe, principalmente Curazao y Jamaica.[6]

En su visión sobre el futuro del país el sector mulato de la nación reprodujo los códigos sociales heredados de las prácticas de exclusión prevalecientes durante el dominio francés, entre ellas la demarcación entre el mundo urbano y el rural y entre lo civilizado y lo retrógrado. Se fueron convirtiendo de ese modo en una nueva clase dominante que preservaba la discriminación contra las mayorías campesinas como la principal lógica de Estado.

La construcción del Estado

Desde muy temprano en su historia, el Estado que se fue construyendo orientó su misión a apoyar la economía de exportación hacia el mercado internacional, colocándose de espaldas a la nación haitiana, formada principalmente por campesinos libres.

El sociólogo haitiano Jean Casimir considera que, en la construcción del Haití independiente se fue reproduciendo el modelo típico del estado colonial, donde el poder político se construye de espaldas a la nación sobre la cual ejerce su poder. El naciente estado haitiano se fue convirtiendo en una maquinaria dominada por una oligarquía criolla que percibía su existencia separada del pueblo, añorando controlar el poder para su propio enriquecimiento, mediante sus vínculos a los intereses extranjeros de la época, y relegando los intereses del campesinado libre que iniciaba su trayectoria fuera de la dominación esclava.

Para Casimir, «los grupos privilegiados en el emergente Haití permanecieron dentro de los confines del pensamiento colonial racista y proesclavista. Manifestaban su visión de mundo a través de las herramientas conceptuales que habían heredado del poder imperial,  soñando emular los gustos de la civilización occidental.[7]

La lucha de clase

La nación haitiana se fue forjando en la tensión entre el interés oligárquico por construir un país estructurado en el modelo de la antigua colonia, y el interés de las masas haitianas de disponer de tierras propias para subsistir en la sociedad post esclavista. Es decir, las luchas del campesinado contra la oligarquía revelaban el interés de los primeros en permanecer como un campesinado libre, en oposición al interés de los segundos en convertirlos en trabajadores de una economía de plantaciones bajo su mando, propuesta que había ocupado un lugar en las mentes de los primeros dirigentes revolucionarios.

Cuando la oligarquía naciente intentó abrir los canales comerciales para la exportación de la producción agrícola, aprobó códigos rurales abusivos que pretendían forzar al trabajador a servir forzosamente en la finca de un propietario o hacendado, «colocando en manos de los soldados el disciplinar a los holgazanes, los rebeldes y los vagos».[8]

Para ello, los nuevos oligarcas haitianos reprodujeron la visión europea de que se trataba de gentes incivilizadas, provenientes de África y, por ello, condenadas a ocupar los escalafones más bajos de la estructura de producción.

Fue Alejandro Petion, presidente de la República de Haití entre 1806 y 1818, quien alcanzó a poner fin a los esfuerzos de la oligarquía por reproducir la colonia esclavista francesa, subdividiendo las tierras del país para crear un sistema de pequeñas propiedades, y sustituyendo la prioridad del azúcar por el café.[9]  De ese modo se fue forjando una economía orientada hacia el interior, que viabilizaba la alimentación de la población de las masas haitianas, frente al cerco tendido al nuevo país por las metrópolis coloniales de esa época.

El historiador haitiano Leslie Manigat sugiere que Petión abrió las puertas a la distribución masiva de tierras como resultado del cálculo político, pues pareció estar preocupado por la reacción que tendría una decisión adversa hacia el campesinado mayoritariamente negro de parte de un presidente mulato.[10]

De ese modo, Haití acabó teniendo dos grandes porciones poblacionales desconectadas. De una parte, se forjó una nación haitiana, de campesinos libres que resistieron las presiones de la oligarquía para devolverlos a la plantación. De otra parte, la oligarquía haitiana fue forjando un Estado que le servía de instrumento para enlazar sus intereses con el capitalismo agrario de aquellos tiempos.

A lo largo del siglo diecinueve hubo intentos de modernizar el Estado que fracasaron como resultado de las luchas de sectores dominantes negros y mulatos por su control, y de la renuencia de ambos sectores oligárquicos en incorporar al campesinado libre de Haití en su inventario de preocupaciones. Aunque ha tenido en sus manos las riendas del poder a lo largo de la trayectoria histórica de la primera república afrodescendiente del planeta, acabaron desvalijando la riqueza del país de la mano de intereses extranjeros, convirtiendo a Haití en uno de los países más empobrecidos del mundo.

Continuará..

[1] Julia Gaffield, The Racialization of International Law after the Haitian Revolution: The Holy See and National Sovereignty. The American Historical Review, Volume 125, Issue 3 (June 2020), p. 841
[2] Segunda Constitución de Hayti, 20 de mayo de 1805, promulgada por el Emperador Jacques I (Dessalines). Declaración preliminar (12).
[3] Histoire de la Citadelle (Ferrière) Henry et le palais Sans-Souci. Bulletin de L’Ispan, No. 3, 1er août, 2009.
[4] Segunda Constitución de Haití (5 de mayo de 1805), Disposiciones Generales (28).
[5] Gérard Pierre Charles, L’économie haïtienne et sa voie de développement. Maisonneuve et Larose, 1967.
[6] Carolyn Fick 1990.
[7] Jean Casimir, The Haitians: a Decolonial History (North Carolina: University of North Carolina Press, 2020), 127-28
[8] Franklin J. Franco, Haití: De Dessalines a nuestros días. Santo Domingo, Editora Nacional, 1988, p. 19
[9] James G. Leyburn, El pueblo haitiano, Santo Domingo: Sociedad Dominicana de Bibliófilos, 1986, pp. 68-83
[10] Leslie Manigat, Éventails d’Histoire Vivante d’Haïti, p. 328.

Cine 2022-Parte 1

 

Aunque sigo viendo filmes estrenados en 2022 y así seguiré en los primeros meses del nuevo año, es necesario—como cuando se está en el proceso de escribir un ensayo o libro investigativo—decidir cuándo nos detenemos. Así que enumero y comento brevísimamente los filmes que me marcaron ya los viera en salas de cine o streaming. Recuerden que no existen números de preferencia. Cada uno de los filmes tiene méritos especiales que los hacen sobresalir.

Comienzo con nuestro cine que, aunque no pude ver todos los estrenos, logré ver tres documentales comprometidos con nuestra historia y futuro, y tres largometrajes narrativos que todavía son tema de discusión. Sin duda, Picando alante de Israel Lugo es el mejor largometraje de ficción que hemos visto en muchos años. Tiene un sentido de humor, sátira e ironía que engloba el diario vivir no solamente de nosotrxs, sino de tantxs otrxs que viven a diario la locura de nuestras vidas. Fue un éxito de taquilla al mantenerse en cartelera por meses con sala llena. Escribí entonces: “Picando alante es un filme excepcional precisamente porque cada uno de sus integrantes (director/Israel Lugo, escritores y guionistas/Mikephillippe Oliveros y Luis R. Trelles, cinematógrafo/Santiago Benet Mari, compositores/Eduardo Cabra y José David Pérez, editor/Andrei Nemcik, diseñadorxs, vestuario, maquillaje, sonido, etc) es parte de un filme donde nada sobra ni nada falta. Cada actor/a penetra su papel y lo transforma para que Picando alante quede grabado en la memoria del público y podamos recordar cada una de las maromas que estos personajes hacen para sobrevivir en este Puerto Rico que tanto amamos y que tanto nos reta.” Las Camelias de Paloma Suau tuvo gran reconocimiento entre la prensa local y aunque se debatía entre la comedia algo burda y el sentimentalismo de la historia clásica de Maguerite Gautier, pudo entregar al público un filme que abarcó muchos temas dentro de un estilo de movimiento rápido como un torbellino con actorxs del calibre de Carola García y Junior Alvarez. El tercer largometraje estrenó la última semana del año, Receta no incluida de Juliana Maité y guión de la actora protagonista Marietere Vélez. El tema es central a su aproximación: el trastorno obsesivo compulsivo (OCD) que se manifiesta de múltiples formas en una gran parte de nuestra población. Con un acercamiento minimalista, Olivia y David (Gabriel Leyva) se lanzan a un diálogo donde intercambian sentimientos, actitudes y soluciones a corto y largo plazo para poder funcionar en nuestra sociedad.

Cada uno de los tres documentales que comenté en 2022, tienen un centro, un corazón de donde parten sus ideas y su amor por el sujeto que presentan. Serán las dueñas de la tierra,

dirigido por JuanMa Pagán Teitelbaum y producido por Mariolga Reyes Cruz, es una investigación, estudio y vivencia de varios años de seguir tres proyectos de rescate de nuestras tierras que culmina en este hermoso e inspirador documental con un título perfecto: el futuro es de quien trabaje la tierra y sepa superar todos los obstáculos que la naturaleza y, por desgracia, las agencias gubernamentales pongan en su camino. San Juan, más allá de las murallas, dirigido por Mariem Pérez Riera, incluye montajes de personajes históricos, recreaciones, animación tridimensional, mapas movedizos, reconstrucción de lugares (especialmente las murallas y puertas) con una mesa redonda en su centro compuesta por estudiosos destacados de nuestra historia. Para comenzar en un punto y avanzar a través de varios siglos, nuestro guía e interrogador es el destacado actor puertorriqueño Ismael Cruz Córdova. Rafael Cancel Miranda: I’m not Sorry for what I did, dirigido por la experimentada documentalista Ana María García se basa en dos de sus cortometrajes para la serie de WIPR “Prohibido olvidar”. El documental es muy rico en fotos, pietaje, noticiarios, entrevistas de la época y del presente. La figura de Rafael Cancel Miranda se impone en cada secuencia ya sea por su presencia—antes y ahora—como por su voz que secuestra la atención del/a espectador/a en todo momento.

En la 2nda parte de este resumen del año, seguiré con mi listado de filmes que me impresionaron y que recomiendo a todxs lxs amantes del cine no importa si se proyecta en la gran pantalla (con o sin IMAX, CXC, 4DX), o en su sala de cine casera. Pero quiero adelantar que, aunque son difíciles de absorber por su vertiginoso ritmo y sus temas a veces sin secuencia o lógica, Amsterdam de David O. Russell, recreando los años de la entreguerra con intrigas reales y ficticias y Babylon de Damien Chazelle, mareándonos con la locura que fue (y muchxs dicen sigue siendo, aunque más pausado) esa invención llamada Hollywood durante su principio de época silente y la transición hacia sonoro y los grandes estudios que creaban un mundo inexistente, merecen nuestra atención. Mank (David Fincher, 2020) y The Artist (Michel Hazanavicius, 2011) retrataron esta época muy bien, pero sin enfatizar la locura de vivir el momento, aunque todo se perdiera al otro instante.

 

 

 

Crucigrama: Marta Traba

Especial para En Rojo

Horizontales

2. Marta _____; escritora argentino-colombiana. Autora de más de veinte volúmenes de historia y crítica de arte, artículos, poemas, novelas y cuentos.

6. _____ sin fin; novela de Traba.

7. _____ décadas vulnerables en las artes plásticas latinoamericanas (1950-1970); libro de Traba.

8. Antiguamente la nota do.

9. Composición en verso, del género lírico.

11. Fruto de la vid.

14. Miembros de pueblo germánico que invadió la península ibérica.

17. De la _____ a la noche; (1986) libro de cuentos de Traba.

18. Antes de Cristo.

19. Conversación al _____; (1981) novela de Traba.

21. _____ pintura nueva en Latinoamérica; (1961) ensayo de Traba.

22. El «Yo» monumental de Anaïs _____; ensayo de Traba en su libro «Mirar en América».

24. Inundase.

27. Pasó _____; (1968) libro de cuentos de Traba.

29. Antes del mediodía.

31. Natural de Arabia.

32. Señor, abrev.

33. Las ceremonias del _____; novela de Traba con prólogo de Mario Benedetti. Premio de Literatura de Casa de las Américas, Cuba.

35. Emulas.

37. Sor Juana _____ de la Cruz; escritora mexicana.

38. Afirmación.

40. Símbolo del cesio.

41. Lesionado.

43. La jugada del _____ sexto; (1969) novela de Traba.

46. Historia natural de la _____; (1952) libro de poesía de Traba.

47. _____ Lydia Vega; escritora puertorriqueña.

48. Cuatro en números romanos.

49. Conjunción latina de significado ‘y’.

51. 25 de _____ de 1930; nacimiento de Traba, autora de «El museo vacío», «Los laberintos insolados», «Homérica latina» y «En cualquier lugar».

52. _____ cuatro monstruos cardinales; (1965) obra crítica de Traba sobre cuatro figuras de las artes plásticas.

53. Buenos _____; ciudad natal de Traba. Residió exiliada en Venezuela, Puerto Rico, España y Francia, entre otros países.

Verticales

1. Homérica _____: crónica; (1979) libro de Traba.

2. Las dos cubiertas de un libro encuadernado.

3. Jorge Enrique _____; escritor ecuatoriano.

4. _____; país donde falleció Traba en un accidente aéreo junto a su esposo Ángel Rama y los también escritores Manuel Scorza y Jorge Ibargüengoitia.

5. El son se quedó en _____: cuatro artículos y una conferencia; (1962) libro de Traba.

6. Sacerdote.

10. _____; municipio al oeste de Puerto Rico.

12. Antonio Cabán _____ (El Topo); poeta, compositor y cantante puertorriqueño.

13. Federico de _____ Sánchez; profesor, filólogo y crítico literario español. Primer director del Departamento de Estudios Hispánicos de la UPR-Río Piedras.

15. Pasé la vista por lo escrito.

16. En cualquier _____; (1984) novela de Traba Taín publicada luego de su muerte.

19. Ente.

20. _____; municipio de Croacia en Primorje-Gorski Kotar.

22. 27 de _____ de 1983; fallecimiento de Traba en Madrid.

23. Puerto _____; municipio en el departamento de Antioquia, Colombia.

25. Naves.

26. _____ artistas contemporáneos colombianos; (1963) libro de Traba.

27. Propuesta polémica sobre _____ puertorriqueño; (1971) publicación de Traba.

28. Los laberintos _____; (1967) novela de Traba.

30. Pero.

32. Ocre.

34. Mirar _____ Caracas: crítica de arte – Ensayos; (1974) libro de Traba.

36. Carta de la baraja.

39. _____ Vilariño; poeta, ensayista y crítica literaria uruguaya.

40. Costosa.

42. El museo _____: un ensayo sobre el arte moderno; (1958) libro de Traba, autora, además, de: «Los cuatro monstruos cardinales», «Historia natural de la alegría» y «Las ceremonias del verano».

44. De fuego o que tiene la naturaleza del fuego.

45. _____ Traba Taín; autora de «Seis artistas contemporáneos colombianos», «Pasó así» y «La jugada del día sexto». Obtuvo la ciudadanía colombiana en 1982.

50. Antigua ciudad de Mesopotamia.

Irvin García un patriota con la música como arma

 

En Rojo

Hace mucho tiempo que no escribo, últimamente solo leo, edito y publico, pero soy de las que creo que la nobleza, el agradecimiento y el cariño obligan. En la prensa y en las redes sociales se ha dicho mucho de Irvin García, el artista, poco del patriota, de la persona comprometida con la liberación de su Patria.  Ese compromiso de vida se daba desde su trinchera, la música.

Por más de seis años mantuvo la columna semanal Oye como va en el suplemento cultural En Rojo, del periódico CLARIDAD.  Su primera columna fue un ensayo exitoso y una muestra de lo que podíamos esperar, decía en ese momento:Respondo más o menos diez años tarde a la invitación de escribir sobre música para el suplemento En Rojo (ER) de

Irvin en el patio de la Misión de Puerto Rico en Cuba.

CLARIDAD. Lo de más o menos diez años me lo trajo a colación mi amigo AM (no es Andy Montañez), hermano de AM. Dice mi amigo AM(Alberto Millán) que en aquella ocasión me puse muy comemierda (CM), lo cual no recuerdo, pero lo más seguro es que tenga razón, y en aquel momento decliné la invitación. En esta ocasión respondo en la afirmativa, pero no necesariamente porque haya dejado de ser un CM, si no porque las letras y las palabras se me van desbordando por las orejas, nariz y boca, y ya estoy cansado de patearlas, pisarlas, abrirme paso entre ellas, barrerlas, deshollinarlas y hacer espacio para las que siguen brotando hasta por los poros. Mejor enviarlas al suplemento ER de Claridad, a cargo de AM (la hermana de mi amigo AM) para su uso, aún cuando el envío no me haga menos CM.

Ese experimento pasó a ser un libro que lleva el mismo nombre, ¡OYE COMO VA!, SANTOS Y SEÑAS DE LA MÚSICA POPULAR PUERTORRIQUEÑA y recoge lo mejor de sus columnas y es una buena herramienta para los y las estudiosas de nuestra música y la del Caribe.

En un Festival de CLARIDAD con Haciendo Punto en Otro Son. Foto: David Gasser

Mantener una columna semanal no es poca cosa, Irvin lo hacía con la experiencia que le daba su trabajo como músico en Haciendo Punto en otro Son, Tanamá, Atabal, MusiCaribe y en los últimos años en el grupo musical DeAverdura. En todas esas agrupaciones se destacó por su calidad musical y el vozarrón que tenía, a todas ellas llevaba también su sentimiento patrio. Con la mayoría de esas agrupaciones participó en los Festivales de Apoyo a CLARIDAD, y fuera solo o en esos grupos participaba de las actividades del movimiento independentista.

De su habilidad para tocar y adaptarse a los diferentes grupos o ambientes dice su amigo y colega Iván Martínez “Él era un percusionista con mucha inventiva para tocar, tenía una sensibilidad con el espectáculo, un respeto por las letras y podía poner su toque en cada cosa que hacía, lo voy a extrañar mucho”.

En el concierto Somos Haití acompañando a Emeline Michelle. Foto Alina Luciano/ CLARIDAD

Irvin, además, colaboraba con diferentes proyectos que hacen trabajo social, una de las causas que abrazó fue la del Comité de Solidaridad con el Pueblo de Haití, donde participó de muchas de sus actividades. Fue fundamental en el concierto Somos Haití donde musicalizó las canciones que hizo la  artista invitada para ese evento Emeline Michelle, cantante haitiana. Participó, además, con la gente del grupo de Red de Esperanza y Solidaridad de la Diócesis de Caguas, con ellos produjo varios “jingles” para sus campañas, y dirigió la música de la Misa Salvadoreña, donde se unieron un grupo de excelentes músicos bajo su batuta. Dejó sin terminar un proyecto para hacer una Misa Caribeña, donde llegó a escribir el Santo, también uno que él llamaba Los Cantantes Invisibles.

La cantante Zoraida Santiago fue de las personas que tuvo la oportunidad de conversar con él en los últimos tiempos, nos comparte: La última vez que lo vi fue cuando me regaló su presencia en la celebración de mis 70 en Café Moneró. Ivelisse,(su compañera) me llamó para decirme que, aunque no salía mucho, le había manifestado su deseo de estar con nosotros esa noche. Me alegré un montón, porque fue para mí un enorme gesto de respeto y cariño.

Ya hacía unos meses lo había entrevistado. En esa entrevista ya se notaba cansado y triste y, sin embargo, me regaló casi dos horas de conversación. Luego me mandaba a decir que si necesitaba algo más se lo comunicara. Le envié el manuscrito de la entrevista y el artículo que publiqué en los Cuadernos de Música Iberoamericana como un adelanto de la investigación. En estos días estaba pensando en llamarlo nuevamente para un par de preguntas que me surgieron en el camino, y no llegué a hacerlo.

Yo no sé si él llegó a saber cuánto lo admiraba. Creo que con mi entrevista se lo hice saber; espero que así lo haya entendido. Excelente compositor y arreglista, una voz fuerte y clara, un dominio de la percusión, además de ser un entusiasta estudioso de la música. En realidad, pocas veces compartimos escenario. En el apogeo de la Nueva Canción, nosotros estábamos en Nueva York y él en Puerto Rico. Hubiera querido trabajar algún proyecto con él, pero no se me dio.

Hace un rato estaba mirando la transcripción de la entrevista para ver si podía escribir algo, pero no sé ni cómo empezar. En mi artículo publicado escribo que, a mi entender, su Grupo Tanamá junto a Rucco Gandía y Gil Raldiris fue un taller musical pionero que sentó las bases para lo que vendría después, y que encarnaba el espíritu de la Nueva Canción más que ningún otro. Es mi humilde opinión. El trabajo en taller, la composición colectiva, el trabajo vocal también colectivo, el énfasis en la calidad poética y musical, son algunos de los elementos que mejor representan ese movimiento. Además, era una forma de vida.

Era un percusionista de primer orden. Trabajó como percusionista de varios proyectos, incluyendo algunos con Silverio y Roxana y con Tony Croatto, hasta que se formó Haciendo Punto, que, me sospecho gracias a él, asumió la misma forma de trabajo en taller de Tanamá. Luego de salir de HP, fue cofundador de otro grupo pionero, Atabal, con el que trabajó por varios años y grabó varios discos. En el evento de Siete días con el Pueblo en la República Dominicana hizo amistad con la gente del Grupo Convite, con el que tuvo varios intercambios, lo que le permitió aprender a tocar instrumentos de percusión de la RD.

A él le interesaban mucho los tambores -Convite era un grupo de percusión y voz, que, según me dijo es el modelo que usan para fundar Atabal. Trabajó también varios años con el proyecto de Roberto Figueroa, O’Brasil. Luego regresa a una segunda etapa de HP en la que estuvo 17 años. Fue una vida musical prolífica, de constante creación y de compromiso con la excelencia. Esto no la resume. Hay mucho, mucho más que decir sobre él. Espero que el país lo recuerde y admire.

Irvin nunca se negó a trabajar para un proyecto que significara algo para adelantar el proyecto de nuestra independencia; la lucha por la excarcelación de los prisioneros(as), la salida de la Marina de Vieques, el reclamo por mejores condiciones salariales de los y las trabajadoras, la unidad entre los grupos independentistas, la sobrevivencia de CLARIDAD como portavoz de esa la lucha, entre otros. Como decía nuestro héroe Rafael Cancel Miranda “Cumpliste”.