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El pueblo carga con la cruz de LUMA

 

CLARIDAD

ccotto@clarridadpuertorico.com

 

“Porque somos pueblo, caminamos juntos. Nuestro digno empeño salvará el futuro”. El canto de este verso, un toque de bomba y un pedazo de la melodía, El toque del silencio (Taps en inglés),  la que se escucha en los funerales militares, acompañaron a los  asistentes del Viacrucis del Pueblo, en contra de la permanencia de la compañía LUMA Energy (LE) y el respaldo incondicional que le ha dado el gobernador Pedro Pierluisi Urrutia a su gestión.

 

El viacrucis efectuado este domingo, 20 de noviembre, convocado por el Junte de Artistas y apoyado por un veintena de organizaciones políticas, sindicales, ambientales y comunitarias, se recorrió en auto, saliendo de frente a  los portones de la Universidad de Puerto Rico, en Río Piedras. Como corresponde a la tradición cristiana de un vía crucis, todo el recorrido contó con la presencia de una enorme cruz como símbolo de la cruz que significa para el pueblo de Puerto Rico que LUMA continúe administrando el sistema de trasmisión y distribución del  servicio de energía eléctrica. Las primeras cirineos en cargar la cruz fueron la joven Ana Anndresia y la artista Inneabelle Colón.

Cada una de las once paradas contó con su frase alusiva a las penas del pueblo por la gestión de LUMA, una expresión de denuncia sobre los impactos de la privatización, no solo del servicio de energía eléctrica, sino de los servicios de salud, la educación, las playas y parques y por la eliminación de las pensiones de los empleados públicos. Al finalizar, un minuto de silencio.

El pueblo es condenado a muerte. En su primera parada, en un mensaje lleno de simbolismos irónicos,  Pedro Muñiz,  portavoz de Todos Somos Pueblo, leyó la proclama del vía crucis:

“De 3.5 millones anuales que se ganan justa y honradamente, los ejecutivos de la compañía LUMA, siguiendo las indicaciones de Domingo Fariseo Emmanuel, que concluyó que el acuerdo no es contrario a la ley, la moral ni el orden público, dictaminando que los buenos son los que defienden el leonino contrato de LUMA; por tanta  manifestación majadera en contra de supuestos apagones,  irregularidades en beneficio, que apenas son una molestia, que no se sienten, de hecho, en Fortaleza ni se han notado, y pase lo que pase LUMA se queda; por acusar sin fundamento a la impecable LUMA Energy de impactar negativamente la salud, la educación, la calidad de vida de la gente, de dañar enseres y empobrecer al pueblo; por insistir en que derrochemos el dinero del Gobierno federal, gobierno que nos trata mejor que a sus propios hijos, en propuestas inútiles y costosa como Queremos Sol; para aquellos que no agradecen que con unos pocos aumentos nuestra energía es cada vez más accesible y económica; por osar pensar que es el humano y soberano, que ello le confiere derecho. Por todo lo antes expuesto, dice la proclama: YO Pierluser Pilato condeno al pueblo de Puerto Rico y a su descendencia a ser crucificado en la cruz de LUMA, que habrá de a cargar hasta ser crucificado en ella. Allí el pueblo permanecerá hasta su muerte”.

Por su parte, el presidente de la Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios (APPU), Ángel Rodríguez, denunció que la UPR  ha estado sometida a los mismos procesos privatizadores que se ha  sometido a la AEE, lo que deja a Puerto Rico sin educación y  “un país sin educación es un país sin proyecto político. Un país sin educación es uno sin proyecto económico, sin proyecto social, sin proyecto cultural. Es un país que está sentenciado a la desaparición intelectual”.

El pueblo carga con la cruz de LUMA. La segunda parada fue frente al centro comercial de Plaza las Américas. Allí aguardaba el grupo de  Las Doñis estamos jaltas.  “El costo desmesurado de LUMA es un peso que no podemos cargar. Los ingresos de los hogares se estancan y disminuyen. Los constantes apagones dañan enseres, golpeando el bolsillo, que ya está lacerado, obligando las familias a vivir en condiciones muy difíciles”, fue parte de su mensaje.

El pueblo de Puerto Rico cae por primera vez ante el poder colonial. Tercera parada, frente al llamado Tribunal Federal.  Aquí se dirigió a los presentes la maestra Liza Fournier, miembro de la sindical UNETE, que agrupa a maestros del sistema público. El pueblo de puerto Rico carga con los males de la colonia y soporta en carne propia sus maltratos y sus dolencias.  Hoy cargamos sobre nuestros hombros la pesada cruz de LUMA, estandarte del neoliberalismo, símbolo del coloniaje…”

Los hijos e hijas de Puerto Rico encuentran en sus ojos el dolor compartido. Cuarta parada, frente a las oficinas de la Junta de Control Fiscal.

Sacrifican la salud bajo la cruz de LUMA. Quinta parada, frente a las oficinas ejecutivas de LE, en Santurce. Allí un nutrido grupo de extrabajadores de la AEE, de la UTIER, esperaba por la caravana. Tras un mensaje del su vicepresidente Walberto Colón Nárvaez, celador 4 desplazado de la AEE., se unieron a la procesión.

 La solidaridad de un pueblo consuela su dolor. La sexta parada fue frente al histórico Parque Sixto Escobar y la playa de El Escambrón, a la entrada del Viejo San Juan. Activistas en defensa del citado complejo público recreativo, bajo la consigna de “Las playas y los parques son públicos”, denunciaron la privatización del parque y el desplazamiento de la comunidad de Puerta de Tierra por intereses extranjeros.

Pueblo cae por segunda vez frente al defensor de LUMA. “Ay, Santa Marta, que un rayo a LUMA parta; Santa Salomé, LUMA vete de una vez; Ay, Santa Ventura, no nos bajan la factura. Con estas y otras consignas, en su mayoría, miembros del Movimiento Victoria Ciudadana recibió la caravana del viacrucis en su séptima estación, frente al Capitolio. Margarita Capó, miembro de la Red de Espiritualidades y Filosofías de Vida y de MVC se dirigió a los presentes.

Llora el Pueblo abuelo por sus hijos y por sus nietos. El viacrucis llegó a su octava estación en la Plaza de Colón. Allí se bajó la cruz del camión que la transportaba para continuar a pie el resto del recorrido. Ana María Serrano Reyes, del Capítulo de Jubilados de la Federación de Maestros, denunció la situación de los retirados. “Vemos como nuestras pensiones no alcanzan, los apagones constantes impactan nuestra calidad de vida y los costos nos ponen en  mayor precariedad. Hoy nosotros, las y los jubilados nos vemos obligados a buscar trabajo en Wal-Mart, saludando a la gente, o limpiando casas. Buscando la manera de sobrevivir en gran medida para completar nuestras pensiones y cubrir los gastos por los altos costos en energía gracias a LUMA con el beneplácito del gobernador”.

El pueblo cae por tercera vez. Su novena estación, en la Plaza de Armas, la recibía el grupo Jornada se acabaron las promesas. Edwin Marrero resaltó que LUMA no es el primer intento de privatización de la AEE; que antes se intentó con las empresas Whitefish y Cobra y ahora con LUMA.  En los dos primeros casos el fraude fue tan obvio que hubo que prescindir de los contratos.

El pueblo es despojado de su derecho a la vida. Fue el lema de la décima estación, frente a la Catedral de San Juan Bautista, patrón de la ciudad capital. Una vez más, se hizo referencia al patrón de agresión por parte de LE y el gobierno de Pedro Pierluisi, que violenta  los derechos fundamentales a la salud, a la vivienda digna, a la educación y a la vejez digna  por el robo de sus pensiones. También se reprobó la otorgación del bono que se les otorgara  a los empleados públicos que respaldaron el plan de ajuste de la deuda. “Un bono para calmar la cólera del pueblo, un bono de Navidad que para quienes fueron fieles y se doblegaron llegará jugoso con la anestesia necesaria para acallar las conciencia y fomentar la venta del voto”.

Entre los que se dirigieron a los presentes estuvo el reverendo  Heriberto Martínez, de la Iglesia Evangélica Unida de Puerto Rico y  coordinador de la Coalición Ecuménica. “Como personas de fe y orientados en la experiencia histórica de llevar este servicio esencial a los lugares más recónditos de la isla, nos resistimos a creer que en Puerto Rico no existe personal capaz, con la eficiencia e integridad de manejar la principal compañía. Puerto Rico cuenta con el personal preparado para superar la condición en que se encuentra la industria de la energía eléctrica, en condiciones óptimas. Trabajadores, cooperativistas, profesionales, entre otros, que administren responsablemente y dirijan con éxito nuestra industria eléctrica. Se requiere de hombres y mujeres con compromiso y determinación, que den un paso al frente, que creen en administrar por nosotros mismos,  por el bien de nuestro país”.

El pueblo de Puerto Rico será clavado en la cruz de LUMA. Undécima y última parada con la cruz a cuestas. El público se dirigió desde la Catedral hasta el monumento de La Rogativa, en donde en un acto simbólico, la cruz de LUMA fue atada a un árbol, en donde se espera permanezca como expresión de conciencia colectiva.

 

 

 

 

 

 

 

 

Una conversación con la Humanista del Año 2022: Rosa Luisa Márquez

Fotos Alina Luciano

 

 Especial para Claridad

gortiz@claridadpuertorico.com

 

Lo que sigue a continuación es la charla que Claridad tuvo con la recién declarada Humanista del Año por la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades (FPH), la teatrera y maestra Rosa Luisa Márquez. Luego de que se conociera públicamente sobre su distinción, pautamos un encuentro con ella, que se dio en el taller colectivo El cascarón, ubicado en Viejo San Juan. Sentada en la mecedora de madera que fue de su padre, compartió aspectos de su trayectoria como artista, mentora de muchos y muchas y estudiante de siempre.

La FPH la reconoce en este 2022 por su gesta en las artes escénicas puertorriqueñas, porque ha promovido siempre un proyecto de humanidades vivas y de pedagogía crítica, porque contribuyó a hacer importantes innovaciones curriculares en el Departamento de Drama del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR) – donde impartió clases de 1978 al 2011 –, porque se ha encargado de estrechar vínculos culturales y artísticos entre Puerto Rico, Latinoamérica y el Caribe y porque ha sido siempre generosa en reconocer las aportaciones teatrales de grandes maestros y maestras  nuestras como Gilda Navarra, Victoria Espinosa y Myrna Casas.

Aquí, la secuencia del ameno intercambio.

Claridad (C): De toda su trayectoria y de las múltiples aportaciones humanísticas que se le reconocen con esta distinción, ¿hay algo que valore más?

Rosa Luisa Márquez (RLM): En este momento estoy valorando más mi relación con Myrna Casas, recientemente fallecida: cómo la conocí, qué me compartió de su conocimiento y afecto, cómo los maestros te marcan tan definitivamente. La conocí de niña, pero la reconocí en la UPR y descubrí en ese momento el mundo del teatro que todavía me define. Nosotros tuvimos la dicha de tener maestras mostras. Gilda Navarra, que nos enseñó tanto sobre la comunicación a través del silencio, sobre el compromiso y la intensidad de la relación con el teatro. Myrna Casas, que me expuso al “living teather”, movimiento que radicalizó el teatro en los ’50, rompió con las jerarquías tradicionales, integró al público a la puesta en escena y trabajó en espacios no tradicionales. Myrna Casas también me dio las estructuras del teatro del absurdo, que te recuerda que estás viendo teatro, que enfatiza la angustia existencial del ser humano, pero con humor. Ella me legó eso.

Estas mujeres dejaban su salario. En ese sentido, yo las uso de modelo porque me dije ‘este camino puede ser mucho más satisfactorio que si me lanzo profesionalmente a ser una teatrera porque iba a ser prácticamente imposible porque los teatreros profesionales en general están a merced de otras personas, mientras que el maestro puede desarrollar su proyecto de vida y compartirlo con otros y no tiene que depender económicamente de ese producto cultural’.

De esas maestras, y también de Victoria Espinosa, valora el aprendizaje de saber tender puentes entre la educación y el oficio. Además, valora “el proceso de investigación con el proyecto Anamú, grupo de teatro popular universitario en el ’70”, porque con él se acercó a la realidad puertorriqueña para escribir obras.

C: En el libro “Memorias de una teatrera del Caribe” (2020) menciona que todo lo que le rodea es teatralizable. ¿Cuán estrecha ha llegado a ser su relación con el teatro?

RLM: Tengo una relación particular con el espacio. A mí me pasa que el entorno está lleno de memorias y que las memorias son concretas y cargan una información. Los objetos cargan esa información. Tener objetos en el escenario me da un sentido de seguridad, de memoria histórica, entonces me siento protegida y acompañada en escena.

C: Volviendo al tema de las enseñanzas legadas. Esta distinción de la FPH reconoce sus aportaciones como mentora de muchos y muchas. Antonio Martorell, su compañero de creación hace más de tres décadas, ha dicho que su experiencia como maestra la dota para detectar talentos. ¿Cómo descubre los talentos de sus alumnos y alumnas?

Dejemos claro que, para Rosa Luisa Márquez, las audiciones son injustas y crueles. Nos dice: “Lo que hacía en la Universidad, y ahí volvemos al vínculo entre la educación y la práctica, era que el primer semestre los estudiantes tomaban el curso “Brincos y saltos”, un curso de creación que cree usando como referencia los juegos de Boal. Ahí lograba identificar talentos y acompañaba a los estudiantes en ese proceso de descubrimiento. Les acompañaba, les protegía, les permitía que las experiencias y el proceso fueran lo importante.

C: ¿Cuál es la diferencia entre una actriz y una teatrera? Puede pensarse que tiene que ver más con un asunto de clase. El actor está confinado a la industria, a un trabajo que se monetiza, mientras que el teatrero llega más a la comunidad. ¿Hay algo de eso?

RLM: Hay algo de eso. La diferencia es entre “teatrero”, que deriva de obrero y “teatrista”, que  viene de artista.

La entrevistada también especificó que un actor o actriz cumple con uno de los componentes del teatro, mientras que el teatrero o teatrera hace de todo.

C: Entonces, usted es una obrera del arte, del teatro.

C: La relación suya con Antonio Martorell requiere detenernos un ratitio porque lleva más de tres décadas. ¿Qué aspectos artísticos tenía desarrollados cuando empezó a relacionarte con él y que cosas has desarrollado luego?

RLM: Martorell dice que él hace lo que no sabe hacer. Se toma unos riesgos que me permiten darme permiso para yo también tomar riesgos. Para mí, Martorell es un gran maestro. Al estar al lado de un optimista irredento como Antonio Martorell, tan atrevido, tan desinhibido, tienes que dejar tus miedos al lado porque si no, te avergüenzas. Es el lanzarme a permitirme hacer.

Nuestra relación viene de los ’70. Él me dio clases de grabado. Más adelante, él tomó el curso de “Brincos y saltos” conmigo. Aprendimos juntos sobre las técnicas del teatro imagen de Augusto Boal. De ahí salió la relación, de la hibridez de las artes. Empezamos a hacer el programa de radio “1, 2, 3 probando”, que lleva unos 36 años de reflexión sobre la cultura amplia en Radio Universidad de Puerto Rico. Nuestro trabajo está definido por la relación entre la gráfica y el teatro. Ahí se va colando el movimiento, la música.

C: Hay algo que no hemos hablado mucho y es sobre la importancia en su trabajo de servir de enlace entre Puerto Rico y Latinoamérica.

RLM: En el camino de los estudios una se encuentra con gente extraordinaria y yo siento que el teatro crea nuevas familias. En el ’89 empiezo a establecer una red con Malayerba en Ecuador, Yuyachkani en Perú, Boal en Brasil. Lo que hice fue tratar de hacer puentes, de que mis estudiantes tuvieran experiencias de compartir con estos maestros que nos hablan de que el teatro es tan amplio como las cabezas que lo crean o la urgencia de la comunidad que lo necesita.

C: En algún momento dijo para la prensa que la razón por la que hace teatro es para acercarse a sus amistades, a sus amores y a los temas que le apasionan. En esa ocasión, definió su quehacer como teatro de los afectos. ¿Cómo aprecia el teatro en estos momentos?

RLM: Mila Aponte define el teatro que nosotros hacemos como el teatro de los afectos. Así que eso vino de otro lugar y yo lo incorporé porque me pareció real. En el contexto de las artes, uno tiene que trabajar con la gente que quiere y para la gente que quiere. Si no, para qué hacemos esto.

C: ¿Qué le causa este homenaje de Humanista del Año que le hace la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades?

RLM: Para mí, primero, fue una sorpresa porque no pensaba que la Fundación estaba tan concentrada en reconocer la labor artística versus la académica o humanística tradicional, así que me encanta que la Fundación también tenga una mirada amplia. Eso es bien chévere porque yo siento que no debe haber esas divisiones artificiales porque no hay humanidades sin artes. En segundo lugar siento contentura.

La actividad de homenaje será el próximo 4 de marzo de 2023 en la sala experimental del Centro de Bellas Artes de Santurce. En su momento, se brindará más información.

 

 

 

BURÉN: La crónica de los sabores

 

 

 Tembleque

I

El tembleque es una de mis primeras memorias en el fogón de Camelia. Solía darme una porción, caliente todavía, sobre un platillo. Esto a regañadientes, advirtiendo de su efecto intestinal, el que nunca experimenté. Con el platillo venían también las instrucciones de consumo: siempre desde las orillas hacia adentro para no quemarme.

Ayer compré unas cuantas latas de leche de coco para mis preparaciones menos significativas, como algún curry, un pescado o una sopa de lentejas. Y como tengo comilona criolla-navideña y socialista el sábado, me pasó por la mente la idea de aprovecharlas en un tembleque. Entonces pensé en las horas de preparación que este le requería a Camelia y que se retorcería en su tumba si me viese abrir una con ese fin. De inmediato comenzaron los cálculos y ajustes para lograr tumbar algunos cocos esta semana y si los vi listos para sacar la leche, como dios manda. Y con la imagen de Camelia y sus botas de hule tumbando cocos, me dormí.

Mientras me tomo el puya decido ojear mi libro favorito. Busco el índice y me topo con esta receta (ver imagen). La mitad de mis amores, pasiones y obsesiones están reunidos en esta imagen porque la misma está escrita por la mano laboriosa de Lydia Cosme, esposa de Emilio Díaz Valcárcel, en la parte posterior del Cocinero Puertorriqueño de 1859.

Mañana es día de bajar cocos. Es lo menos que esas dos mujeres se merecen a manera de homenaje.

II

Casi un siglo después del Cocinero puertorriqueño de 1859, cuya segunda edición se desconoce y la tercera aparece en 1890) se publica el segundo recetario popular: Cocina Criolla de doña Carmen Aboy de Valdejuli ( 1954).

En el libro decimonónico no se registra una receta de nuestro “postre rey”. Incluso acabo de buscar todas las recetas que pueda relacionar con este, pensando que tal vez cambiara su nombre. Hace tiempo aprendí, por ejemplo, que en Brasil, “manjar blanco” es un postre muy parecido al tembleque, aunque con algunas variaciones. El Cocinero registra un manjar blanco y otro criollo pero nada tienen que ver con el coco. La crema de coco que propone, tampoco. Y aunque hay una sección entera dedicada a postres populares, ninguno hace referencia al tembleque. Busco entonces entre las recetas del libro de Valdejuli y allí lo encuentro. Es, de hecho, casi idéntica a la receta que apunta Lydia al dorso de El Cocinero. Entonces se me ocurre lo lógico: el tembleque se elabora con maicena,un producto procesado del maíz. Un poco de investigación me lleva a descubrir que fue registrada en 1854 para su uso culinario pues previo a esta fecha solo se utilizaba para almidonar la ropa. No fue hasta el 1900 que esta harina se comercializó a nivel mundial cuando la patente fue adquirida por la Corn Refining Co.

Y ahora, me excuso; tengo que hacer sofrito, preparación que tiene igualmente, una historia asociada a la modernidad y a la intervención de cierta máquina eléctrica de marca comercial que terminó por convertir la base de nuestra cocina en un caldo insulso y amargo.

Fogón

Desperté a las cuatro de la madrugada con un golpe sinestésico en la cabeza. Era una olla tiznada aun borboteando funche como lava de volcán, desparramando su contenido sobre un mesón de madera recubierto de papel de periódico. Entonces surgieron otras memorias: como el vaho de las plumas humeantes y mojadas de las gallinas recién sacrificadas que inundaba al inicio el atrio que era aquel fogón de abuela, para tenuemente ser sustituido por el sustancioso perfume del caldo saborizado con el culantro que acababa de arrancarle al patio y las cebollas que impregnaron la tarde anterior, mi ruta en la pisicorre de Rio Piedras a Lomas-El Lago. Las pequeñas yemas extraídas con mis propias manos de los cuerpos tibios de las aves, que a veces tuvieron nombres, flotaban sobre el caldo que se servía en tacitas de metal con baño de porcelana y se degustaba mientras continuábamos con las tareas. Todo se impregnaba con un casi imperceptible sudor de tinta del Vocero cada vez que Camelia colocaba sobre la mesa alguna cosa caliente o mojada. Incluso el tembleque, que iba transfigurándose en múltiples texturas según iba cediendo su temperatura, llegado un punto, era una suerte de goma impresa a la inversa con las noticias de ayer. Yo raspaba esas pequeñas porciones y me las llevaba a la boca agradecida de que en el proceso no se habían manchado también con «la sangre que se le podía exprimir» a aquel rotativo, según se quejaba abuela.

.Sin ánimo de alardear de mi vívida memoria gastronómica, debo señalar con cierta decepción y melancolía, lo mucho que se ha romantizado en los últimos años la cocina ancestral. El fogón se ha convertido en un escaparate de ventas de experiencias que, en la mayoría de los casos, no son otra cosa que las de las tardes de domingo en el comedor ya dispuesto y servido de la abuela o la visita navideña a las tías del campo. Pero despertar con esa experiencia de sentidos todos amalgamados en un solo sueño, es otra cosa. Porque en casa de Camelia yo formaba parte de aquel ciclo ininterrumpido de procedimientos y saberes. Lo tengo todo tan vivo que aun puedo recordar la temperatura sutil de las vísceras envueltas en periódico, los pedazos de papel de cartucho calcinados en el cielo de mi boca, elevando el gusto de la arenque ahumada recién sacada de las leñas ardiendo, la costra tostada de tembleque que se quedaba recubriendo el fondo del caldero negro y que Camelia ponía en el suelo junto con unas cuantas cucharas, como quien no quiere la cosa, para que nos pelearemos los primos.

Esa memoria que me hizo saltar de la cama hace apenas unas horas, de pronto se transforma y choca con lo que he ido aprendiendo de otras cocinas a través de años de curiosidad gastronómica. El funche lavoso y burbujeante se desparrama ahora sobre una mesa italiana y luego se bautiza con guisos y carnes variados para que cada quien se sirva su porción. El papel carbonizado de cartucho deja al desnudo, al soplarse un poco, una porción de salmón ahumado, marinado en jengibre y aceite de sésamo, coronado de cebollas y pimientos caramelizados y chamuscados. El tembleque aun tibio se desliza sobre un platillo plano y se arropa con una granita de piña, la que va transfigurándole la textura inicial, mientras se vuelven una simbiosis cremosa con el vago recuerdo de la piña colada. Llevo catorce posibles recetas. Esas, las de hoy. Todas ellas son el resultado de la reinterpretación de alguna memoria de aquel fogón que era la cocina del día a día y de la que yo era tan parte como las piedras sobre las que descansaban los calderos en su alquimia interminable.

Algún día tendré mi propio fogón: un laboratorio en el cual repetir y trasladar esas memorias para fundirlas con otras experiencias y saberes culinarios. No es una metáfora; sueño con eso y con que sea pronto. Y si ahora es a mí a la que le perdonan el exceso de romanticismo gastronómico, debo decir que es casi un asunto de salud; porque ya estoy llegando a la edad en la que es necesario el descanso sin que tanta memoria te interrumpa el sueño.

 

BURéN es un espacio en el que Gretchen López nos deleitará con sus investigaciones y experimentaciones haciendo énfasis en la gastronomía puertorriqueña. López es maestra, y coordinadora en Centro Literario Emilio Díaz Valcárcel. Ha publicado Nueve (microrrelatos), Otsukimi (relatos de ciencia ficción), ha editado los primeros cuentos de Díaz Valcárcel y ha sido finalista del certamen de literatura juvenil  Barco de Vapor de la editorial SM, el más importante del Caribe. Gretchen es una alquimista de la cocina y una investigadora sin descanso. Al combinar ambos sabores, la literatura y la cocina, todo resulta delicioso. ER

Alianza país: ¿qué hacer?

 

La debacle del Partido Nuevo Progresista y del Partido Popular Democrático, aunque diferenciada, solo puede entenderse como la etapa final de un largo proceso de debilitamiento y descomposición. Está estrechamente vinculada a las crisis provocadas por las políticas que ambos partidos han adoptado durante los pasados treinta años. Además, el PNP y el PPD han privilegiado a los grandes intereses y sus propios intereses partidistas con evidente menosprecio por el bienestar de las grandes mayorías. Ante esta debacle, la inercia de los sectores progresistas sería un gran error. Ante esta debacle, por lo tanto, debemos ser capaces de presentar una propuesta programática viable como alternativa al bipartidismo y a sus políticas.

Una crisis prolongada

 La crisis que enfrentamos comenzó en el año 2006, cuando concluyó el período de diez años aprobado por el Congreso de Estados Unidos para eliminar la Sección 936 y sus exenciones fiscales. La iniciativa – impulsada por el exgobernador Carlos Romero Barceló desde que perdió las elecciones frente a Rafael Hernández Colón – contó con inversiones y esfuerzos de cabildeo del gobierno del PNP. Estaban convencidos de que eliminar esa exención golpearía fuertemente al Estado Libre Asociado y al Partido Popular Democrático y obtendrían finalmente la estadidad para Puerto Rico.

La exención contributiva nunca fue capaz de garantizar empleo o desarrollo suficiente. Pero el Congreso eliminó ese mecanismo – aunque inadecuado e insuficiente – sin adoptar medidas para mitigar su impacto. En todo este periodo, los gobiernos del PPD y del PNP desaprovecharon la oportunidad que esos recursos brindaban para estimular la actividad productiva.

Como resultado, en este periodo de desfase de la Sección 936, la manufactura perdió más de la mitad de los empleos, y la economía de Puerto Rico se ha desplomado desde 2006. Han pasado 16 años desde el inicio de la crisis, pero esta todavía persiste, demostrando su carácter estructural, aunque mitigada muy recientemente por el aumento en recaudos producto de las transferencias de fondos de recuperación durante el año fiscal 2022. Esta mejoría no responde a cambios estructurales ni al desarrollo de actividades productivas. Según anticipado por la Junta de Planificación, no se sostendrá. Por el contrario, se seguirá reduciendo la economía y, con el tiempo, regresará al estancamiento.

Puerto Rico no estará exento de la recesión que se sigue fermentando globalmente. Por eso, el debilitamiento del PNP y la descomposición del PPD no pueden desvincularse de las crisis provocadas por las políticas de ese programa neoliberal que ambos comparten.

El programa del colapso

Según la economía de Puerto Rico colapsaba, los gobiernos -del PNP y del PPD – no reconsideraron sus políticas, ni sus prioridades. En lugar de hacerlo, optaron por endeudar el país masivamente. A la misma vez, administraciones de ambos partidos permitieron que la infraestructura – incluyendo la red eléctrica – se deteriorara deliberadamente, buscando generar apoyo para su privatización.

Esta situación provocó que en junio de 2015 el gobierno admitiera que sus deudas eran insostenibles, no se podían pagar. Ambos partidos apoyaron la ley PROMESA, aprobada por el Congreso, la cual creó la Junta de Control Fiscal y le dio amplios poderes sobre las finanzas públicas de Puerto Rico. La Junta impulsó recortes presupuestarios y más políticas de austeridad que acentúan la pobreza a la vez que profundizan la crisis y perpetúan la depresión económica. Los recortes vienen luego de otras medidas de austeridad, como nuevos impuestos al consumo, despidos masivos en el gobierno, ataques a los derechos laborales en los sectores público y privado y reducción gradual del empleo público (90 mil plazas eliminadas desde 2006). Además, ambos partidos han impulsado medidas cuyo impacto ambiental sigue siendo desastroso.

Como consecuencia han seguido perdiendo apoyo electoral: entre el 2004 y el 2008, el PPD perdió 162,000 votos. Aunque recuperaron 67,000 votos para ganar las elecciones en el 2012, esa cantidad todavía es menor a la que obtuvieron en el 2004. Entre el 2012 y el 2016 tuvo una pérdida de votos todavía más dramática: casi 282,000.

La debilidad del PNP confirma que lleva la misma dirección: Fortuño ganó las elecciones del 2008 con 1 millón 25 mil votos derrotando a Acevedo Vilá con la ayuda de la fiscalía federal. Pero ya en el 2012 perdió al obtener 884,775 votos. Es decir, el PNP perdió 141 mil votos. Este dato es muy revelador pues hacía más de veinte años que el PNP no sacaba menos de 900 mil votos.

La reconfiguración de la política electoral

La reconfiguración actual de la política electoral comenzó a gestarse en el 2008 con el debut del Partido Puertorriqueños por Puerto Rico (PPR). En el 2012 concurrieron seis partidos a las elecciones: además del bipartidismo tradicional, del Partido Independentista Puertorriqueño y del PPR, participaron por primera vez el Partido del Pueblo Trabajador (PPT) y el Movimiento Unión Soberanista (MUS). Sin embargo, el descontento político, en su expresión electoral, se mantenía en los márgenes mientras el abstencionismo iba en aumento.

En las elecciones de 2016 hubo dos figuras emergentes -con programas similares y un discurso cuya crítica se limitaba a la ineficiencia y la corrupción gubernamental- que causaron gran revuelo mediático y electoral: Alexandra Lúgaro y Manuel Cidre. En conjunto obtuvieron 266,000 votos, equivalentes a cerca del 17% del voto total. Si a esto se le suman los escasos votos del PIP y del PPT, vemos que ya cerca del 20% de las personas que participaron votó fuera del bipartidismo en la candidatura a la gobernación, posición de mayor importancia desde la óptica del gobierno colonial.

Ricardo Rosselló ganó las elecciones de 2016 con menos del 42% del total de votos, la misma cantidad de votos que obtenía quien perdía en las elecciones más abiertas. El nuevo golpe que recibió entonces el bipartidismo tradicional abrió paso a una nueva realidad electoral: la pluralidad de partidos y candidaturas independientes.

El resultado electoral de 2020 confirma la nueva realidad que la pluralidad de partidos representa. Reitera también el hecho innegable de que el bipartidismo tradicional está en bancarrota. Pedro Pierluisi ganó las elecciones del 2020 con apenas el 33,24% de los votos. El PPD por su parte recibió el 31,75% de los votos y obtuvo mayoría en la Cámara de Representantes y aunque en el senado logró la mayoría de los escaños, no son suficientes para aprobar medidas sin el apoyo de otros partidos. La gestión de Pierluisi sigue el curso servil de adoptar como suyas las políticas de austeridad impulsadas por la Junta de Control Fiscal. Por su parte, las candidaturas a la gobernación de Victoria Ciudadana y del PIP obtuvieron cerca del 28% de los votos con programas claramente antineoliberales.

El potencial de una alianza electoral

Para las organizaciones socialistas la participación electoral es una cuestión táctica que tiene que basarse en un análisis concreto de la coyuntura específica. Cuando la realidad cambia – como cambió en Puerto Rico – debemos analizarla y, si es necesario, cambiar de táctica.

Hay una gran variedad de posibles tácticas electorales. En algunas situaciones, las condiciones imponen el boicot o retraimiento electoral. En ciertos casos puede ser necesario lanzar una candidatura propia para dar mayor visibilidad al programa socialista – lo que no ha sido posible en este siglo para el movimiento socialista en Puerto Rico. Democracia Socialista decidió participar de la construcción de Victoria Ciudadana para las elecciones del 2020 producto de su análisis. La situación sigue cambiando, desde nuestra perspectiva, favorablemente.

La coyuntura para el ciclo electoral de 2024 exige – a pesar de existir diferencias irreconciliables entre organizaciones e individuos sobre algunos temas – impulsar un frente unido en función de un cálculo político que prioriza la necesidad de derrotar a un enemigo común – el bipartidismo tradicional – e impulsar un programa mínimo antineoliberal que aproveche la debacle del bipartidismo tradicional, detenga el avance de las nuevas fuerzas reaccionarias y nos permita tomar la ofensiva.

Una táctica electoral bien definida debe considerar también la correlación política de fuerzas, especialmente dentro de los sectores progresistas. En esta coyuntura, que combina la crisis del proyecto colonial en su fase neoliberal con la debacle del PPD y del PNP, las organizaciones socialistas y la izquierda en general deben apoyar un frente unido electoral que sea capaz de aglutinar las fuerzas políticas progresistas bajo un programa que incorpore demandas de transición que nos permitan contribuir al desarrollo y radicalización de nuestras luchas.

Las condiciones actuales son excepcionales y presentan por primera vez en nuestra historia reciente la posibilidad de derrotar ese binomio dañino constituido por el PNP y el PPD. No debe, sin embargo, subestimarse la posibilidad de reconfiguración de las fuerzas reaccionarias y de la extrema derecha, cuya expresión más estridente es el partido Proyecto Dignidad (PD). Ya hemos visto que dirige la alianza antiderechos que integra junto al liderato del PPD y del PNP en la legislatura.

Los sectores progresistas deben seguir uniendo fuerzas para resistir la ofensiva de este sector contra los derechos democráticos y las libertades fundamentales, para vencer e inclinar la balanza a favor de las grandes mayorías. Por eso, resultan muy esperanzadores los acercamientos entre el Movimiento Victoria Ciudadana y el Partido Independentista Puertorriqueño. Igualmente, vemos con optimismo el entusiasmo que han generado, en los diversos sectores sociales con los cuales se han tenido reuniones bilaterales, las conversaciones sobre la necesidad y la posibilidad que tendría una alianza electoral en el 2024. Sobre todo, en las organizaciones del movimiento obrero.

A pesar de la prohibición de las coaligaciones introducidas al ordenamiento electoral en el 2011 y aunque no prevalezca una impugnación judicial de esa violación a nuestros derechos democráticos, los sectores progresistas del país han demostrado que tienen la disposición y también la experiencia para desobedecer leyes injustas y prevalecer. El terreno electoral no debe ser la excepción.

Existen condiciones para que se pueda constituir un frente unido electoral sobre las bases de un programa mínimo, que debe incluir la descolonización y la democratización del proceso electoral y de la administración pública, para derrotar al bipartidismo tradicional. El desprendimiento demostrado hasta ahora por el liderato de estos esfuerzos ha sido una pieza clave. Por eso, una alianza de esta naturaleza tendría el potencial de aglutinar a toda una serie de colectividades y figuras bajo un programa que sea capaz de generar el apoyo necesario para derrotar al PNP y al PPD e impulsar los cambios que el país necesita. Un programa que debe incorporar las demandas y las propuestas de los diversos sectores que protagonizan los procesos de lucha que resisten la embestida neoliberal. Procesos de los cuales participan activamente muchas de las personas que promueven las conversaciones sobre alianzas y que interesan extender sus luchas al terreno electoral para eventualmente impulsar sus demandas y sus propuestas desde el gobierno. Un proyecto que ponga los intereses de las grandes mayorías primero.

El desprestigio y la agonía del PNP y del PPD son consecuencia directa de las políticas que han impulsado. Es además la confirmación de que el neoliberalismo conduce directamente al desgobierno: deliberadamente y como consecuencia inevitable de sus políticas. Esta ha sido la alianza de facto que ha llevado al país al estado crítico en el que se encuentra y que ha sido llamada acertadamente por portavoces de Victoria Ciudadana como una alianza viciosa. Es precisamente en contraposición a esa alianza viciosa que hoy debatimos -con entusiasmo y optimismo- sobre la posibilidad de construir una alianza virtuosa para ganar: una alianza de país.

 

 

 

 

 

Restauran el mural Dos Alas en East Harlem

Fotos suministradas por el autor

 

Manuel Meléndez Lavandero

Se le conoce como el mural Dos Alas, ubicado en la esquina de la calle 105 y 3ra Avenida, en El Barrio, East Harlem, Nueva York. Lleva allí desde el 1999. Hoy precisamente cuando estaba apoyando la restauración de este, un joven que dijo tener 26 años, afirma: “Ese mural lleva allí desde que yo era pequeño”

El mismo es una pintura con las caras de Albizu Campos y Che Guevara, enmarcados con las banderas de Cuba y Puerto Rico, acompañado de una estrofa del famoso poema Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos alas, de Lola Rodriguez de Tio.

Es una expresión de unidad entre las luchas por la libertad de Puerto Rico y Cuba, solidaridad en la denuncia al criminal bloqueo de Estados Unidos a la isla hermana. Es además una afirmación y defensa de la presencia de la comunidad boricua en el corazón de East Harlem. Es por tanto una expresión política-artística-radical que también simboliza El Grito del Barrio.

Los sectores reaccionarios han atacado el mural en varias ocasiones. Lanzan pintura contra la figura del Che Guevara. Buscan con ese acto terrorista amilanar las iniciativas y la resistencia del pueblo. Muy al contrario, la rabia que genera ese acto vandálico desesperado se convierte en acción.

Participantes de la restauración. Fotos suministradas

Cada vez las brigadas de voluntarias(os), liderados por la activista Marina Ortiz, salen a restaurar el mural y con ello a hacer acto de militancia. Este sábado, un frio sábado del 19 de noviembre de 2022, en saludo al nacimiento de Lolita Lebrón, se dieron cita nuevamente para restaurar el mural que fue vandalizado hace un par de semanas. Sospechamos que el atentado pretendió ser una respuesta, desquiciada, al evento de Solidaridad con Cuba efectuado el pasado 28 de octubre en la Iglesia del Pueblo en East Harlem. Actividad que fue organizada por el Frente Independentista Boricua, la Iglesia del Pueblo, Casa las Américas, Partido Socialista de Trabajadores y Pastores por la Paz.

Con la música de Roy Brown, cantando El Negrito Bonito y otras tantas canciones de lucha y resistencia como telón de fondo, comenzó el proceso de limpieza y restauración. El espíritu de hermandad entre las decenas de compañeras y compañeros que se dieron cita para hacer renacer el mural, al tiempo de honrar a Lolita Lebrón y su legado histórico, resultó ser una hermosa muestra de amor de pueblo revolucionario. Cientos de personas, que por allí pasaban, vecinas del barrio, se paraban a celebrar que el mural sea reparado, firmaron entusiastas la hoja de apoyo que se estaba circulando, se llevaron copias del boletín en defensa del mural; acompañaron la experiencia.

En los caminos de la revolución es indispensable saber defender cada trinchera. Hacer que cada espacio se respete, dialogar y actuar junto a las comunidades, son procesos fundamentales para la liberación de los pueblos.