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El Manifiesto revolucionario puertorriqueño de 1867

Especial para En Rojo

Trasfondo histórico

A la altura de la década de 1860 en Puerto Rico imperaba el régimen colonial autoritario militar de España. El país estaba en el cuarto siglo de la conquista y colonización española. Como sucedió en toda la América colonial, desde el siglo 18 claramente ya se había gestado una nueva nacionalidad, en este caso la puertorriqueña. Desde 1809 hubo espacios y momentos de reclamos e intentos de reformas sociales, económicas, políticas y culturales. También hubo movimientos por la independencia. La represión política y los gobiernos españoles ahogaron las aspiraciones de cambios y libertades, una y otra vez.

Bajo la dictadura arcaica española, no existían libertades civiles ni individuales. Salvo el derecho a la propiedad privada, que favorecía a las clases dominantes (empresarios, hacendados y comerciantes), no había derecho a la libre expresión, de reunión y asociación, a formar partidos políticos y demás. Los favorecedores de la abolición de la esclavitud tenían que reunirse y hacer su propaganda en secreto. El gobierno contaba con su periódico oficial, Gaceta de Puerto Rico. Y los conservadores que apoyaban el régimen colonial, principalmente españoles y algunos puertorriqueños, publicaban su periódico sin impedimento alguno, el Boletín Mercantil de Puerto Rico. Aparte de estos, los pocos periódicos permitidos tuvieron corta duración y siempre sometidos a la censura gubernamental.

Cuando se puso en marcha el proceso político que condujo a la revolución puertorriqueña de 1868 – el Grito de Lares – los organizadores y militantes (hombres y mujeres) tuvieron que obrar desde el clandestinaje, de forma estrictamente secreta y sobreponiéndose a muchas dificultades.

Tras el fracaso del intento de conseguir reformar las relaciones coloniales en la Junta de Información en Madrid, en que participaron destacadamente los comisionados liberales José Julián Acosta, Segundo Ruiz Belvis y Francisco Mariano Quiñones, y su regreso a Puerto Rico en mayo de 1867, al mes siguiente sucedió un motín de soldados españoles en la capital de San Juan. El gobierno rápidamente culpó a conocidos exponentes del liberalismo, autonomistas e independentistas, y les ordenó presentarse ante las autoridades de Madrid en plazo de dos meses. Realmente, no tenían nada que ver con dicho motín. Pero algunos, como el doctor Calixto Romero viajaron y se pusieron a las órdenes de España. Otros, como José Celis de Aguilera y Carlos Elías Lacroix evadieron el dictamen y se ubicaron en la isla vecina de San Thomas, colonia danesa entonces. Y todavía otros, como el abogado Segundo Ruiz Belvis y el médico Ramón Emeterio Betances concluyeron que había llegado la hora de la acción revolucionaria, escaparon en bote primero a República Dominicana, y de allí a Nueva York. Desde el verano de 1867, en Puerto Rico había muchos patriotas, algunos que se conocían entre sí, que estaban prestos a organizar y a luchar.

La razón por la cual Ruiz Belvis y Betances fueron a Nueva York es porque la ciudad contaba con una comunidad hispanoamericana y desde 1865 se constituyó la Sociedad Republicana de Cuba y Puerto Rico abogando por la independencia.  Además, allí residía un miembro importante de dicha organización, gran amigo puertorrique؜ño y abolicionista exiliado, el Dr. José Francisco Basora. Desde allí harían planes e identificarían dónde adquirir el armamento necesario, para entonces regresar a Santo Domingo y a Puerto Rico.

El gobernador José María Marchesi puso a Betances y Ruiz Belvis en la lista de los más buscados y los acusó de “conspiradores”, con todo lo peyorativo que implicaba (y aun es así) este término. La definición negativa en los diccionarios y las leyes sobre “conspiración” necesitan ser revisadas. Pues, ¿luchar por la libertad, la justicia social, los derechos civiles y humanos, la independencia de los pueblos es “conspiración”? Bajo ese criterio anacrónico, suponemos que los héroes de la lucha por la independencia de Estados Unidos, como George Washington, Thomas Paine, John Adams y Thomas Jefferson; así como de América Latina, José Gabriel Tupac Amaru, Toussaint Louverture, Simón Bolívar, José de San Martin, y tantos otros, serían tildados de “conspiradores”.

Los revolucionarios independentistas no tuvieron ocasión de elaborar un Programa como los que preparan los partidos políticos previo a las elecciones generales. Basora, Betances y Ruiz Belvis se constituyeron en Nueva York como “El Comité Revolucionario” con el objetivo de responder al gobernante dictatorial y, a su vez, exponer los motivos fundados para realizar una revolución libertadora en Puerto Rico. Lo hicieron mediante una proclama o manifiesto A los Habitantes de Puerto Rico. Tiene fecha del 16 de julio de 1867; fue publicado con algunas enmiendas que hizo el delegado cubano Juan Macías, el 1ro de septiembre. Y luego lo hicieron llegar y distribuir secretamente en Puerto Rico.

Manifiesto revolucionario

El Manifiesto está encabezado por el lema de la revolución independentista: Patria, Justicia, Libertad. Tiene tanta vigencia en aquel momento como la sigue teniendo en el presente. Es lo que deberían tener presente todos y todas quienes entren en el campo de la política.

En su contenido, el Manifiesto puede tratarse en cuatro partes: (1) la refutación del gobernador español y denuncia de lo que significaba la dominación y la política en la propia España; (2) la realidad del subdesarrollo y la corrupción colonial; (3) la exhortación al pueblo a confiar en sus propias capacidades y esfuerzos; (4) y la solidaridad y unidad entre la República Dominicana, ya independiente, y Cuba y Puerto Rico, últimas colonias españolas en América.

Desde el 18 de noviembre de 1865 hasta el 17 de diciembre de 1867 el gobernador y capitán general de Puerto Rico fue el teniente general José María Marchesi Oleaga. Contradictoriamente, Marchesi (1801-1882), oriundo de Madrid, siendo joven cadete combatió (con distinciones) a las tropas monárquicas y a favor de la revolución y gobierno liberal de 1820 a 1823. Tras la restauración de la monarquía absolutista de Fernando VII cambió de bando (se acomodó como se dice popularmente en Puerto Rico) y, luego de otros bandazos políticos, siguió siendo fiel a la monarquía de Isabel II (hija del rey Fernando VII) de la dinastía Borbón; que se sigue arrastrando absurdamente en España, igual que otras monarquías en diversos países de Europa. Desde 1858 le fue concedido el puesto de Senador Vitalicio y en 1865 fungió brevemente como Ministro de la Guerra, antes de asumir el mando de Puerto Rico. Más tarde, en 1877, fue presidente del Consejo Supremo de la Guerra. Con ese oficial militar camaleón, pero en última instancia reaccionario conservador (nazi o fascista diríamos hoy), fue que contendieron los patriotas revolucionarios puertorriqueños.

El motín de soldados españoles no tenía ninguna relación con la lucha ni de los autonomistas ni de los independentistas. La imputación que hizo el gobernador tenía, se replica en el Manifiesto, “el malévolo propósito de extraviar el espíritu público”. Es decir, desviar la atención con esa noticia falsa. Con ese “fake news” las autoridades en la colonia procuraban ganar puntos con sus superiores en España para su beneficio personal, y es lo que venían haciendo desde antes: “Todos saben que la necesidad de hacer méritos para con el Gobierno de Madrid por conservar sueldos y ganar honores, que la intransigente codicia de mando que aspira a mantener eternamente entre cuatro privilegiados de allá la vida y la hacienda de seiscientos mil desheredados de acá, y el deseo de lavarse de un borrón que debe caer exclusivamente sobre los agentes de un poder que no tiene más apoyo que el de la fuerza, son los móviles harto poderosos entre estos mandarines para dar a esos conatos de desorden proporciones mayores y querer echar sobre los hijos del país, aunque sin expresarlo claramente, la odiosa responsabilidad que en sí comportan”.

El liderato revolucionario puertorriqueño tenía muy claro la connotación peyorativa que tiene el término “conspiración” pero, igualmente, reivindicaron el sentido revolucionario y positivo que también tiene. Así afirmaron: “Los hijos del país no han entrado nunca ni entrarán jamás en conspiraciones que tenga por el objeto el robo y el asesinato. Dejarían de ser oprimidos para entrar en las filas de sus opresores”.

El Gobierno despótico decretó la salida del país de varias figuras identificadas con ideales liberales y democráticos, como don Pedro Gerónimo Goico, doctor Calixto Romero, don Julián Blanco, doctor Félix Delmonte, don Rufino Goenaga, licenciado Segundo Ruiz Belvis, doctor don Ramón Emeterio Betances, don José Celis Aguilera, don Carlos E. Lacroix, entre ellos. A algunos de los desterrados les exigió que empeñaran su palabra de honor de que cumplirían con presentarse a Madrid en dos meses. A esta pretensión, el Manifiesto respondió:

¡Palabra de honor exige un Gobierno que nunca ha sabido

respetarla!…Conocéis su vida pasada y los crímenes de que

son culpables. El primero, el más imperdonable, es haber

nacido en América; el ser hijos de españoles que todo lo

pueden aquí, menos hacer hijos españoles. Otro no menor es

haber recibido alguna instrucción en el extranjero; haber visto,

comparado y deseado; haber vivido siempre de su trabajo, sin

empleos, sin humillaciones, sin bajeza; haber deplorado en el

seno de la familia o de la íntima amistad los males de una

política y de una administración tiránica, depresiva de la

dignidad, torpe, inquisitorial, corrompida; cuya fórmula es

«oprimir para exprimir», cuyos agentes son cabos de vara y

cuyos medios de acción son la ignorancia, el espionaje y la

estafa organizada.

El Gobierno oscurantista que no permitía ninguna voz disidente mezcló en un mismo saco a todos los que consideraba enemigos indistintamente de sus orientaciones políticas y filosóficas. Marchesi creyó tener la oportunidad de salir de todos a la misma vez.

El Manifiesto revolucionario pasó factura histórica al imperialismo de España, con una síntesis magistral:

Somos todos, con excepción de algunas pocas docenas,

víctimas del régimen colonial español que de Colón acá

ha sido y será siempre la negación de todo derecho y de

toda justicia; el imperio absoluto e irresponsable de cuatro

aventureros ineptos y avarientos; el monopolio y las

extorsiones de todo género, nombre y calidad; el fanatismo,

el embrutecimiento y la inmoralidad cerrando por doquier el

paso a las más nobles aspiraciones del espíritu, los jesuitas,

los soldados, las plazas de toros, las loterías; la corrupción,

el espionaje y la sed de oro en todas partes. Esa es España,

ese es su Gobierno en América.

Debemos conspirar

Luego siguen cuatro párrafos dando los motivos para la revolución, mediante la conspiración libertadora: “¡Puertorriqueños! Vuestros hermanos que han salido, han conspirado, sí, y deben conspirar -, porque es necesario que un día acabe el régimen colonial en nuestra Isla; porque Puerto Rico finalmente tiene que ser libre como el continente, como Santo Domingo”. ¿Cuál era la realidad de Puerto Rico colonial y por lo cual había que conspirar?

  1. “Deben conspirar sin tregua, y nosotros con ellos, porque carecemos de toda gestión e intervención en la cosa pública; porque, abrumados bajo el peso de contribuciones que no votamos, las vemos con escándalo repartidas en un número reducido de empleados peninsulares, ineptos, y el mal llamado Tesoro nacional; en tanto que los naturales del suelo, más merecedores, desempeñan únicamente algunos destinos subalternos o no retribuidos, y en tanto que la Isla carece de caminos, escuelas y demás medios de desarrollo intelectual y material”.
  2. “Debemos conspirar, porque de cinco millones de pesos que el país paga anualmente de contribución, más de la mitad se encamina a España, para no volver, bajo el nombre de sobrantes o de ahorros de empleados, y la otra mitad se malgasta en una fuerza militar innecesaria, en una hacienda voraz, en una administración de justicia inmoral, en unas obras públicas tan pronto hechas como deshechas, y en una policía secreta que de antemano cuenta con el vil precio de la calumnia y el seguro de la maldad”.
  3. “Debemos conspirar, porque sin escuelas, sin colegios, ni más medios de instrucción que los que pueden proporcionarnos en el extranjero nuestros propios recursos, vemos a la juventud languidecer en medio de la común ignorancia, sin otro estímulo que los placeres sensuales”.
  4. “Debemos conspirar, porque en cambio de estos males ciertos y de los vejámenes que diariamente se sufren, y de las trabas que por doquier nos cercan, y de la inmoralidad que va sembrando a su paso la esclavitud, el orden material no gana y crece en proporción de los esfuerzos, sino antes bien se estanca o arrastra torpemente”.

Confiar en nosotros mismos

El Manifiesto hace un llamado  al pueblo a abrir los ojos, a no engañarse esperando nada bueno de la misma España carente de libertades, atrasada y de políticos parasitarios. España tenía solo un objetivo principal con Puerto Rico: explotar la colonia “hasta recoger el último esquilmo”. También dio una alerta a no esperar nada del camino de las reformas ni de las promesas de cambio, tantas veces burladas. En la propia España se anticipaba una revolución, pero por más pasos democráticos que diera le pronosticaban una duración corta (como sucedió).

¿De qué viviría un Puerto Rico libre? “Tiempo es ya, puertorriqueños, de que volvamos los ojos a nosotros mismos. Elementos mil hay en nuestra Isla y alrededor de ella que nos convidan con viva instancia”. Lo que Puerto Rico necesitaba era sacudir “la tiránica dominación de España” y con su gente, su tierra fértil y sus recursos propios, para empezar, emprender el camino del desarrollo pleno sin ataduras ni trabas. “No esperéis la libertad de fuera, puertorriqueños, cuando tan cerca de vosotros la tenéis, cuando hombres, dinero y patriotismo os sobra, cuando la mitad del camino de la revolución os lo ha hecho España con sus desaciertos y males sin fin, y la otra mitad es obra sólo de poco esfuerzo”.

El Manifiesto instó al pueblo a conquistar su propia libertad, con valor y los sacrificios necesarios:

El espíritu público está ya bastante preparado; la propaganda

ha servido su misión; la hora de pelear es lo que falta señalar.

Para esto no necesitáis contar vuestros enemigos, sino contaros

a vosotros mismos; la desproporción es inmensa. No necesitáis

calcular sus recursos, sino ver a vuestro alrededor y considerar

que el sol, las lluvias, las largas jornadas son auxiliares poderosos;

que el suelo es vuestro, porque en él nacisteis y cada cual cuenta

con una casa, con un amigo, con un refugio; que el maíz, el

arroz, la carne están en vuestras manos, y llegado el caso, sabéis

soportar el hambre y la sed.

Con machete en mano y las armas que procuraban introducir de Estados Unidos, Santo Domingo, Haití y Venezuela, España no podría enfrentar una resistencia larga. Pero la libertad no viene de gratis y, según se proclama en el Manifiesto, por ella había que estar hasta dispuesto a morir: “el patriotismo lo puede todo, porque ¡Siempre vence quien saber morir!”.

EL Manifiesto revolucionario de 1867 termina con un llamado a la solidaridad especialmente entre Cuba y Puerto Rico, como últimas colonias españolas, y con el objetivo mayor de formar un bloque común económico antillano:

“¡Cubanos y puertorrique؜ños!, unid vuestros esfuerzos, trabajad de concierto, somos hermanos, somos una en la desgracia; seamos uno también en la Revolución y en la Independencia de Cuba y Puerto Rico. Así podremos formar mañana la confederación de las Antillas”.

*****

[El texto completo del Manifiesto es uno de los apéndices en el libro de José Pérez Moris. Historia de la insurrección de Lares (Río Piedras: Editorial Edil, 1975; primera edición en 1872].

Será Otra Cosa:Deadline

Arte cortesia Maria Antonia Ordoñez

 

«Hoy es siempre todavía, toda la vida es ahora.» A. Machado

Subir, subir en la pantalla, o más bien bajar: los dedos son los que suben, se adelantan. Los ojos recorren, buscan, buscan a alguien, algo. Algo falta fuera, en el mundo de las cosas que se rompen, cosas que suenan al caer al suelo o cuando se deslizan sobre la superficie de una mesa, cosas que huelen como no huelen estas luces que hipnotizan. Subir, subir en este pequeño cuadro o rectángulo, enfrentar la luz que me ciega y oculta lo que está atrás, a oscuras: quién sabe si alguna criatura de las que antes vivían en mi cabeza. Afuera ladra un perro, afuera, bien lejos, allá abajo, al pie de la pared por la que ha subido mi cuerpo hasta esta silla en la que sostengo la otra superficie por la que corren mis dedos hacia abajo, abajo, mientras el deseo de encontrar a quien me busca, sube, sube, sube.

Estoy tarde otra vez. Yo arrastro el mundo en la pantalla como un peso, pero lo demás se eleva en números e imágenes, veloces, sobre el velo de cristal. Suceden tantas cosas, se avanza tan poco. A veces cae alguno con un cuerpo: un muchacho perseguido por la policía, un satisfecho intelectual toma un pote de pastillas, a un roquero enamorado y a una anciana reina se les detiene el corazón. Las historias se acumulan, se suceden en hileras, y la gente se indigna, se conmueve, se complace o se hieren mutuamente: puño arriba, puño abajo, muchas letras. Es mucho y demasiado. En el mundo de las cosas, a mitad de esa semana, en la Facultad, he pasado de largo ante un recuerdo, como desconocer un rostro amado en la muchedumbre, así de inusitado, como si también allí bajara y bajara. Es solo una impresión, un estremecimiento. No sé quién es, ni qué procura, hasta a la noche, que encuentro una imagen en la pantalla y lo reconozco: era un muerto más de otro septiembre, un muerto mío. Me descubro lúgubre e inquieta. No había visto el calendario, el de papel. Las tareas se acumulan, también las distracciones. Subo y subo, pero no avanzo. Hay mucho que hacer. No tengo tiempo. Soy una más a este lado del espejo. Escucho tronar, cae un aguacero, pronto se irá la luz. Presiento que hay más gente como yo así, atrapada. Ya no veo nada, pero el ruido continúa en mi cabeza.

Al otro día, fiel a su costumbre, la gata me despierta sentándose en mi pecho y colocándome su garra suave en la garganta. Siento sus uñas sobre la piel, debajo late una vena, supongo que va llena de sangre. Abro los ojos y la encuentro en pleno dominio de su presa, sus pupilas verdes clavadas en mí. La realidad reverbera detrás de la cortina, lo adivino. Voy tratando de avanzar a través de la mañana. La gata me persigue por las habitaciones. Ahora vamos al café, pongamos una tanda a lavar, preparemos la lección de la semana, almorcemos. Me siento a escribir lo prometido para el lunes con la pequeña fiera a mis pies, la cazadora se asegura de que no escape nuevamente. Confía más que yo en que eventualmente cumpliré el plazo.

Horas después he abierto la puerta y en el horizonte la banda azul es luminosa, pero hoy no se puede ir al mar. Todos los caminos están tomados por prohibiciones de paso. Hoy filman, hoy corren, hoy celebran. Me quedo en casa. La estampa durará poco, porque el viento del este traerá tronadas y aguaceros, y apagones. En efecto, ya empiezan a sentirse los goterones lanzados con furia sobre el cristal de la ventana. Es la rabia de los elementos, o acaso su clemencia: agua, fresco, signo, melancolía, más agua, una memoria: una tarde descalzas mi hermana y yo, sentadas en la acera frente a la casa de tití bajo la lluvia, la corriente calle abajo es una serpiente de cristal que muerde los pies pequeños, chillidos, alegría, libertad, más agua. Luego, aquí, el día sigue diluido hasta la noche. He prometido seguir, y sigo. Regreso al teclado.

Creo que escribo, escribo, escribo hasta que escampa, pero me engaño: ya estoy dormida, alguien escribe por mí, y escribe esto.

*  *  *

Todo se derrumba, amiga. Eso parece. Todo va cayendo sobre ti, vas cayendo tú misma, la idea misma de ti misma, y no hay nadie para sostenerte porque los amarres son tan leves, leves algunos de tan suaves, no distantes, aunque también, sí, también se sienten frágiles, como extendidos hilos, pero hilos al fin, que apenas pueden sostener algo, son fuertes, lo sé, pero son hilos. Lo son: delicados, son hilos con haches mudas, con una i, después de todo, una i que los inicia y los eleva al cielo de la boca y los despide, sssh; susurra como levantándolos al cielo y disipándolos. Ahí están los demás, ellos también con la lengua en el cielo, explotando hacia fuera, violento el momento y de momento el aire, los otros, lo otro que no somos nosotros: números y luces, despedidos.

Y acá quedo yo. O eso que pienso soy yo misma. Acá me levanto imaginándome, desde la cama me levanto o creo que lo hago y me sostengo, y hago cosas, o las recuerdo, porque no he ido a ningún lado. Ya he dicho que duermo y otra escribe esto. Sólo invento que podría, y esa í resuena como si estuviera aupada hacia algún sitio. Dibujo un mundo pequeño, una silueta familiar, y me lo creo, parece que me muevo por ahí con la misma í de aquellos hilos. Otra gente aparece y se aleja, protagoniza, sufre, clama, interpreta, y huye de tanta cosa tremenda. Todo esto sucedía con ella quieta, y no veía que aquí, después, ella también desvanecía al apagar la máquina.

*  *  *

Ya deben ser casi las siete porque se escucha el mundo despierto. La gata ha llegado hasta mi pecho. Se acomoda, extiende la patita gris hasta tocar la vena, que ya conoce, aún late. Inclina su cabeza sobre mi hombro como una recién nacida. Entreabro los ojos. Encuentro la mirada verde de mi compañera inaugurando otra mañana. Todavía no he mirado la pantalla, pero seguramente habré cumplido el plazo. Gata, mira, qué maravilloso el mundo de las cosas: hoy es siempre todavía, otra vez.

Entrega a mano #6: Madre del fuego, de Marta Aponte Alsina

 

La madre del fuego, por supuesto, es la madre del poeta William Carlos Williams, y el título proviene del poema “Crude Lament”. Es la madre que vela mientras los demás trabajan, y es ella quien realmente sostiene la vida, “la custodia de la llama de la tribu”. Así también aquí asistimos a un recorrido por cartografías que incitan a internarse en mapas íntimos pues la colección recorre un mapa afectivo que nace en una geografía particular, la caribeña. Aquí nosotros descubrimos los orígenes mismos del quehacer novelístico de la escritora y ella elucubra para nuestra curiosidad los sentidos que laten en múltiples pasadizos subterráneos de “Antípodas,” el ensayo que cierra la colección. Para estudiar cabalmente la obra de Aponte habría que remitirse a la trayectoria escritural que describe este volumen, especialmente respecto a El fantasma de las cosas, La muerte feliz de William Carlos Williams y Ángélica furiosa. El ensayo más extenso y el que ocupa una posición central en el libro concita un diálogo a venir sobre la autopercepción de los puertorriqueños y la percepción colonial de los norteamericanos en la isla. Espera, además, por varios estudios serios de literatura comparada y crítica cultural. También aquí se defiende el valor de esta pregunta: “¿Qué importancia tendrán la noción del adentro, el ámbito subterráneo de la imaginación, en los debates sociales y políticos?”

Quien repase la obra de la novelista puertorriqueña Marta Aponte Alsina reconoce en esta una enorme cantera de conocimiento sobre la historia del Siglo XIX y el hacer literario del Siglo XX y XXI en Puerto Rico. Contar con la amistad, la sabiduría y la generosidad de Marta es una felicidad, más aún cuando se siente la satisfacción y alegría de que nos conocemos hace ya casi cuatro décadas. Fue Marta quien en 1987 me invitó a publicar con el Instituto de Cultura Puertorriqueña mi cuarto libro, que fue una antología, sobre poetas puertorriqueñas contemporáneas: De lengua, razón y cuerpo. Después gestionó la invitación a un intenso y bello diálogo respecto a nuestros criterios de selección con dos escritores que también recién publicaban sus antologías en ese momento: el ensayista Efraín Barradas y el poeta Iván Silén. Fue también Marta quien como directora de la Editorial de la Universidad de Puerto Rico acogió mi primer libro de crítica, Hilo de Aracne, literatura puertorriqueña hoy. Esos tres momentos de mi vida literaria se los debo a su amistad. Con más de nueve textos a su haber, entre novelas, crónicas, nouvelles, volúmenes de cuentos y ensayos, podría afirmar que Madre del fuego es una colección de ensayos que funciona como complemento de su entrega previa, Somos islas, y de toda su novelística. Aquí da fe de su vocación caribeñista, así como de su pasión por documentar las etapas previas a la escritura, su archivo, de donde provienen las historias y malabares que trabaja después. Destaco el aspecto oral de la comunicación en este libro hecho primordialmente de conferencias, además del gesto de donde surgen: una invitación, lo cual a su vez conmina a transformar ese tipo de locución en interpelación, en provocación al diálogo con y entre sus lectores.

Entonces, uno de los elementos que quiere recuperar mi lectura es la oralidad de la conferenciante. La inclusión de tres conferencias le presta a la entrega una mayor recepción, por supuesto, y permite entrever las coyunturas de su prosa narrativa, estableciendo relaciones con las bisagras conceptuales de su pensamiento. Se trata de un diálogo consigo misma, entre sus archivos y la corriente secreta de sus obras de ficción. Por eso defiende El fantasma de las cosas, su nouvelle, o expone la poética de William Carlos Williams o recorre las islas en un ensayo que responde a un regalo y que es a su vez un regalo a tres personas: Vicente Quevedo, Loretta Collins Klobah y Áurea María Sotomayor. Gracias Marta. La del regalo fue la exquisita conferencia que hizo Marta para los estudiantes del programa graduado de la Universidad de Pittsburgh en el 2019 donde recorre literariamente algunos de los lugares que tocó Tito Kayak en su kayak cuando trataba de trazar el arco caribeño de las islas y donde traza a partir del regalo que le hiciera Vicente Quevedo varios hitos literarios fundamentales de la literatura caribeña, enfatizando la producción proveniente especialmente de las islas más pequeñas. Por eso defiende ese recorrido aludiendo a un adentro: “Los espacios locales más reducidos también pueden representarse en mapas. Orientarse en la densidad de algunas habitaciones pequeñas abarrotadas de cosas podría servirse de mapas.” (41). Ese periplo por la literatura, y por lo que ella llama las islas más pequeñas del mundo, las que están a punto de perecer, comprueba su importancia, y en ella figuran muchos de los mejores escritores de ese mundo. Gran lección.

Así las conferencias se arman a partir de unas imágenes: el vórtice del mar de los Sargazos, el agradecimiento a los libros caribeños que le regalara el botánico/poeta Vicente Quevedo, las obras de ficción escritas por los norteamericanos en la isla. Ahí destacan Muna Lee y Edwin Rosskam. Hablar de novelas que de alguna manera se mantienen en su imaginario y nutren su propio pensamiento mientras escribe un texto nos permite pensar sus escritos desde otras coordenadas. “Aliens”, el interesante título del tercer ensayo fue para mí una revelación pues invita a un diálogo entre la narrativa norteamericana que se produce en la isla y la de los escritores puertorriqueños en ese periodo. Es un tema hasta ahora inexplorado, especialmente a partir de las coincidencias y distancias entre esas miradas y el objeto al que prestan la atención, especialmente cuando se trata de las ficciones escritas por Muna Lee, “poeta, sufragista y panamericanista”, esposa de Luis Muñoz Marín, o las de un izquierdista como Edwin Rosskam, que dejó la isla “para evitar que su reputación de hombre de izquierda perjudicara a su amigo, el gobernador Muñoz, en los años del macartismo más crudo, que coincidieron con la fundación del Estado Libre Aosciado” (79-80). De este detalle consignado en este ensayo surge la urgencia de revisar todo el archivo de Muñoz para leer la correspondencia con Muna Lee y con  Rosskam, el novelista. The Alien,es la novela de Rosskam. Así también titula Marta Aponte este ensayo. No dejan de ser interesantes estos dos escritores que flanquearon la vida de quien sería el gobernador de la isla y que abandonara su proyecto como hombre de estado caribeño y de izquierda justamente contra Trujillo para plegarse a los condicionamientos que le imponía la política norteamericana de la Guerra Fría en el Caribe. A esta narrativa  le llama Aponte “la experiencia del imperio” y vale la pena pensar si acaso la novelista pensó en algún momento en una novela que dialogara con estas dado que es principalmente en la segunda etapa de su obra que han irrumpido personajes norteamericanos en esta, tales como WCW, Nathan Leopold, Sammy Davis, y los bostonianos de Aguirre, tema al que aludo en mi ensayo sobre Aguirre en noviembre de 2018 (“Las rutas a Aguirre” www.80grados.net/author/aurea-maria-sotomayor). Acaso esas claves provengan del ensayo “Aliens” escrito en el 2009. Resalta Aponte que estos escritores norteamericanos no han tenido ningún impacto en los estudios que se han hecho en la metrópoli sobre su escritura, a diferencia de los que han pasado su exilio en Europa. Habría que leer ese silencio de la crítica  al que Marta Aponte llama la atención. ¿Acaso escribir desde una colonia carece del glamour que tiene escribir desde Europa, incluso para un escritor norteamericano? ¿Por qué también ellos han caído en el silencio?

La imagen que se me grabó en la mente al terminar la lectura, cónsona con la poesía que protagoniza esta columna, tiene que ver con otro adentro, ese vocablo que sutilmente puntea la colección: el adentro de un mar, el Mar de los Sargazos que tan bien describe Aponte al principio de la colección:

“El mar de los Sargazos es un mar sin costas que se acerca a la fosa de San Juan, se extiende por el norte desde la Bahía de Chesapeake, allá en Maryland y Virginia hasta el peñón de Gibraltar, al norte de África, y por el sur desde Haití hasta Dakar, la capital de Senegal, al este de África. Le dio nombre Colón, que en las notas de su primer viaje describió las aguas donde flotaban ‘manchas de yerba muy verde’. Hacia el centro quieto, sin vientos, más alto que el perímetro, las olas forman un remolino que gira en el sentido de las manecillas del reloj. Hacia ese ojo marino de aguas profundas se mueven seres vivos de varias latitudes, arrastrados por las corrientes de norte y sur. Incrustados en las algas se adaptan a las leyes de un mar sin fondo aparente. Las plantas que tardan siglos en llegar a la quietud absoluta del centro se ganan la inmortalidad. Se dice, o se decía, que algunas de las yerbas vivas que afloran hoy podrían ser las mismas que vieron Colón y sus marineros. Un centro flotante sin pretensiones de dominio. Un lugar de límites irregulares cuyas leyendas de naufragios tuvieron mucha presencia en la literatura.” (18-19) Acaso podríamos pensar en ese mar de los sargazos, también presente en la novela homónima de Jean Rhys, como ese lugar donde se intersecan las memorias, los archivos, las presencias todas. Acaso sea Marta Aponte la movilizadora ritual de ese mar donde confluye el tiempo.

Áurea María Sotomayor es poeta, ensayista y profesora. Tiene a su haber unas 14 colecciones de poesía, entre ellas Sitios de la memoria, La gula de la tinta, Diseño del ala, Cuerpo nuestro, Rizoma, Chuvento o lengua secreta, La noche es otra luz y, el más reciente, Espacio teselado. Tradujo el libro The Bounty, de Derek Walcott (La Providencia) y ha publicado los libros de crítica Hilo de Aracne, Femina Faber y Poéticas que armar. Obtuvo el Premio de Ensayo de Casa de las Américas (Cuba) en 2020 con su libro Apalabrarse en la desposesión. Literatura, arte y multitud en el Caribe insular. Ha antologado la poesía puertorriqueña en dos colecciones publicadas en La Habana y Caracas y la obra de las poetas puertorriqueñas de la promoción del 70 en su antología De lengua, razón y cuerpo. Ha obtenido múltiples premios nacionales e internacionales por su obra poética y crítica.

 

Secretario de Agricultura es parte de una empresa que vende equipo a agricultores con fondos federales Re-Grow

Por Vanessa Colón Almenas

Centro de Periodismo Investigativo

El programa otorga financiamiento a pequeñas empresas agrícolas y es administrado en parte por el Departamento de Agricultura.

El secretario del Departamento de Agricultura, Ramón González Beiró, habló a los trabajadores de la tierra congregados en la más reciente asamblea de la Asociación de Agricultores celebrada el pasado jueves en Arecibo. A unos pasos, en una mesa de exhibición, su hijo Ramón M. González Bennazar hacía gestiones de venta de equipos de la empresa Agro Power. Esa es la compañía de su padre, cuyos equipos se exhibían allí mismo, y que pueden adquirirse con subvenciones del programa federal Renacer Agrícola (Re-Grow, en inglés).

En agosto del 2021, Agro Power ganó $120 mil en ventas de equipo adquiridos por los agricultores a través de subvenciones del programa Re-Grow, según consta en información provista por el Departamento de la Vivienda, que supervisa esos fondos federales. En ese mismo mes, el Secretario participó y exhibió sus tractores en la asamblea anual de la Asociación de Agricultores, celebrada en Moca. El programa Re-Grow tiene el propósito de aumentar la seguridad alimentaria, así como mejorar y expandir la producción agrícola relacionada con la revitalización económica.

González Beiró no considera que su presencia en esta y otras actividades agrícolas pueda compeler a los agricultores a comprar el equipo de la compañía de la que su esposa Mariliana Bennazar Torres y él son beneficiarios directos. Los equipos se exhiben y promueven en eventos a los que él asiste o que son auspiciados por el Departamento de Agricultura.

Para el titular de Agricultura, cualquier conflicto real o aparente fue resuelto con su inhibición en asuntos que la agencia tenga ante su consideración sobre sus empresas agrícolas: Agro Power Corp., AG Agro y Agriart LLC. Además, asegura que antes de juramentar creó un fideicomiso ciego, que es una estructura legal que se encarga  del manejo de esas tres empresas sin que González Beiró tenga injerencia en la administración de las empresas mientras ocupe el cargo de secretario.

“Tengo una inhibición aprobada por [la Oficina de] Ética para no intervenir en ninguno de esos programas donde pudiera haber un ápice de que alguien pueda pensar que yo estoy influenciando a que compren un equipo u otro. Ese no soy yo. Eso no es la realidad”, dijo el Secretario al CPI, que lo entrevistó a pasos de donde se exhibían equipo y los tractores Zetor que vende su empresa.

“Yo soy la persona que dicta la política pública de la agricultura. Yo no otorgo incentivos. Yo no apruebo incentivos. Lo aprueban los equipos de trabajo del Departamento de Agricultura. Cada renglón tiene quien lo aprueba, tiene un comité que lo aprueba. En el caso del programa de inversiones, son tres que están por ley, por reglamentación, quienes son los que aprueban. El secretario no tiene injerencia”, justificó González Beiró.

La administración de las subvenciones del programa de Re-Grow fue uno de los asuntos que discutió el Secretario en la asamblea de los agricultores.

“Yo sé que muchos de ustedes a lo mejor están aquí para que yo les hable de la nube negra, verdad, de Re-Grow. Re-Grow ha sufrido unos cambios para bien, donde nosotros, con el Gobernador, estructuramos o nos permitió reestructurar lo que es el flujograma de los casos de Re-Grow”, dijo el Secretario en su mensaje a más de 100 agricultores congregados en el Club de Leones de Arecibo.

Aseguró que en la última semana de agosto comenzó un nuevo proceso, que eliminó pasos burocráticos, y que el Departamento de la Vivienda asignará “cada dólar que haga falta para asegurar que cada agricultor, que solicitó y que tiene derecho, va a cobrar”.

“Ahora la cualificación va a ser mucho más sencilla, pero todo eso toma trabajo, toma mucho esfuerzo. Tuvo que el Gobernador dar la orden ante nuestra petición. Yo pensé el día que se lo dije [al Gobernador], estaban [los funcionarios] Jorge Campos y Javier Lugo conmigo, que me botaba cuando yo le dije crudamente lo que estaba pasando con Re-Grow, pero enderezó el barco porque el Gobernador es un hombre de acción”, añadió sobre el programa que cerró su periodo de solicitud el 14 de abril.

Todo queda en familia

La familia González Bennazar viene de una larga tradición de agricultores. Los padres del Secretario también tienen empresas agrícolas, una de ellas, es González Agro, que fue administrada por él antes de su juramentación, según se desprende del informe positivo de la Comisión de Nombramientos del Senado que recomendó su confirmación.

“Todos estos agricultores son mis hermanos. Ninguno ni siquiera se atrevería a preguntarme a mí hoy aquí por un tractor, por una marca”, expresó González Beiró, quien está ligado a la Asociación de Agricultores desde 1995, y fue su presidente en dos ocasiones. “No me voy a poner a dañar una reputación de mi familia de más de 100 años haciendo agricultura en Puerto Rico para vender un tractor”, dijo.

Sin embargo, varios competidores que exhibían sus tractores en la Asamblea de Agricultores expresaron al CPI su malestar por considerar que había una competencia desleal, puesto que el Secretario tiene acceso a información interna de las subvenciones, decretos y agricultores que, según ellos, puede transmitir a Agro Power.

En diciembre del 2020, González Beiró constituyó un fideicomiso ciego al que transfirió sus acciones de las corporaciones y las de su esposa. El 100% de las acciones de Agro Power y de AG Agro, Inc. son de él y su esposa, quien es farmacéutica. Mientras que en Agriart LLC, tiene un 18% de participación, según documentos de la Oficina de Ética Gubernamental (OEG).

Agro Power fue registrada en septiembre de 2010 en el Departamento de Estado y desde entonces se dedica a la “compra y venta, renta, importación y exportación de equipos relacionados a la agricultura y la construcción”, según los documentos corporativos. González Beiró figuraba como presidente de la empresa hasta diciembre del 2020, y ahora permanece como agente residente de la corporación.

Sus dos hijos, Ramón M. González Bennazar y Manuel A. González Bennazar, también están en el negocio de la agricultura. De hecho, fueron nombrados presidente y secretario/ tesorero, respectivamente, de Agro Power.

Compras a Agro Power con subvenciones de Re-Grow

Con una asignación de $92 millones, Re-Grow es uno de los programas con fondos federales para la recuperación de desastres conocidos como CDBG-DR. En noviembre pasado, Vivienda firmó un acuerdo de $9 millones con el Departamento de Agricultura para que manejara Re-Grow. Antes, el Fideicomiso para Ciencia, Tecnología e Investigación (FCTI) administraba el programa mediante un contrato de $30 millones.

En el Departamento de Agricultura, la persona encargada de firmar estas subvenciones es el subsecretario Jorge A. Campos Merced. González Beiró aseguró al CPI que desconoce a qué compañía le han comprado sus equipos los agricultores subvencionados. Según la inhibición aprobada por Ética Gubernamental, todo lo relacionado a sus empresas en el Departamento de Agricultura fue delegado al Subsecretario.

Tras el CPI solicitar el total de los contratos otorgados hasta julio de este año y sus respectivas hojas de costos, el Departamento de la Vivienda entregó copia de 174 acuerdos y 85 hojas de costos con tachaduras en los nombres de quienes recibieron el dinero, los pueblos en que se ubican y los nombres de los suplidores.

El CPI cursó una segunda solicitud a Vivienda para que proveyera la cantidad de contratos para comprar equipo y tractores de R&B Power, Rico Tractor, Agro Power y otras compañías. Vivienda entregó una lista preliminar con la identificación de 56 acuerdos y sus respectivos suplidores.

El nombre de Agro Power aparece cuatro veces en la lista preliminar de los suplidores que vendieron equipo a los subvencionados. En agosto pasado, Agro Power obtuvo $48,650 por la venta de un tractor y otros equipos. Ese mismo mes, vendió un tractor mediante el programa por $71 mil. En otras dos subvenciones, de $84 mil y $28,879, Agro Power aparece junto a Rico Tractor como suplidor, pero no se pudo identificar el total comprado a cada empresa por la información censurada en los acuerdos.

El CPI pudo identificar modelos de los tractores marca Zetor en otros dos acuerdos de subvención, así como en una hoja de costos, pero la venta final fue a otras compañías, según los datos provistos por el DV.

En el sitio en línea de la compañía en Estados Unidos que distribuye la marca Zetor, de fabricación checa, aparece Agro Power como el único concesionario de estos tractores en Puerto Rico. Agro Power vende además equipo como rastras, asperjadoras y abonadoras.

Los contratos de estas subvenciones no están registrados en la Oficina del Contralor.

Intervino para que Re-Grow pasara a Agricultura

Desde mayo del 2021, cuando los fondos eran administrados por el Fideicomiso para la Ciencia, pequeños agricultores denunciaron que las guías para solicitarlos no respondían a su realidad en Puerto Rico.

El Secretario de Agricultura criticó en octubre de 2021 que estos fondos fueran administrados por el Fideicomiso y aseguró que el gobernador Pedro Pierluisi deseaba que Re-Grow pasara al DA. Ese mismo mes, la Asociación de Agricultores también recomendó a la Comisión de Agricultura de la Cámara de Representantes que los fondos pasaran al DA.

González Beiró dijo al CPI que tuvo “varias reuniones con el Secretario de Vivienda”, William Rodríguez Rodríguez, para lograr la transferencia del programa Re-Grow a la agencia que lidera desde su nombramiento en enero del 2021.

El Secretario de la Vivienda dijo al CPI que 176 solicitudes estaban en proceso de otorgación al 21 de julio de este año, y 174 ya habían sido desembolsadas.

Ciego el fideicomiso 

La Oficina de Ética Gubernamental dijo que no ve conflicto alguno en las ventas que hace Agro Power con subvenciones aprobadas a través del programa para agricultores Re-Grow, a pesar de que el Secretario de Agricultura funge como agente residente de esa empresa.

“En la medida en que el Secretario no intervenga en la toma de decisiones, ni violente el Fideicomiso [ciego], no interfiere con la Ley Orgánica de la Oficina de Ética Gubernamental de Puerto Rico”, contestó Ética al CPI en declaraciones escritas.

La Ley General de Corporaciones de Puerto Rico obliga a las corporaciones a mantener en Puerto Rico un agente residente, cuya oficina de negocios “deberá estar abierta durante horas laborables para recibir emplazamientos y realizar las funciones de un agente residente que debe estar en la misma oficina”.

Aunque no toma decisiones ni necesariamente está vinculado a las labores del día a día de la corporación, el agente residente recibe las cartas de emplazamientos, notificaciones y reclamaciones a la empresa, explicó el catedrático asociado y director del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Interamericana, José Efraín Hernández Acevedo.

“Esta persona, al figurar como agente residente de una corporación que a la misma vez hace negocios con el Gobierno y con una agencia que dirige, sin duda parece que configura un conflicto de intereses”, opinó Hernández Acevedo, quien es profesor de administración pública y estudia el tema de la ética gubernamental.

“No se va a hacer un desdoblamiento entre esta figura del agente residente y el director de agencia y pasado dueño de esas corporaciones, que ahora se puso bajo un fideicomiso ciego, donde todo el mundo sabe que cuando termine su jornada en el Gobierno, pues regresará a éstas”, dijo el académico.

Una corporación es una ficción jurídica que “no tiene carne, ni pies, ni cabeza”, por eso se crea la figura del agente residente para que figure como representante de la corporación, explicó Hernández Acevedo. “Al fin y al cabo está velando por los intereses de esa corporación, porque tiene que mantener informado a los directivos de todo lo que llega, de la información que llega a su poder, ya sea de demanda y de reclamaciones”.

El agente residente, al ser jefe de una agencia, tiene acceso a una información privilegiada que no tienen otros competidores de las compañías que están bajo este fideicomiso ciego, opinó Hernández Acevedo.

“Eso podría resultar en una ventaja indebida para esas corporaciones [competidores]. Y entonces ahí es que se configuraría el conflicto de intereses”, comentó el profesor.

En otras palabras, el agente residente — describió el abogado — es “el embajador” de una corporación.

“No hay que ser muy creativo para saber que una persona que dirige una agencia de gobierno, que sabe que van a llegar unos dineros federales para la compra de un equipo, ¿no le va a dar esa información o no va a buscar la manera de pasar esta información a esas compañías para las cuales ahora está sirviendo agente residente?”, cuestionó.

Según la OEG, un fideicomiso ciego es un “[c]ontrato obligatorio para el cual determinadas autoridades del Estado deberán enajenar todo o parte de sus bienes y delegar la administración de sus bienes y obligaciones con el objeto de precaver posibles conflictos de interés que afecten su función pública”.

La catedrática Ana Cristina Gómez Pérez, experta en el tema de fideicomisos y profesora de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico, explicó que un fideicomiso ciego, por lo general, se les requiere a altos ejecutivos u oficiales gubernamentales, “cuya función es establecer la política pública o regular un mercado en el que tienen activos”.

Presidentes de Estados Unidos, como Jimmy Carter y George Bush, han creado fideicomisos ciegos. En Puerto Rico, el exgobernador Luis Fortuño constituyó uno; y cuando Juan Zaragoza fue nominado en 2014 a secretario del Departamento de Hacienda, la OEG le recomendó la creación de esta estructura legal para sus negocios.

“Mediante la creación de un fideicomiso ciego, el funcionario como constituyente mueve los activos para que un tercero los administre y el funcionario pueda tomar las decisiones de forma independiente y sin buscar que sus decisiones puedan beneficiar o influir directa o indirectamente sus bienes”, añadió Gómez Pérez.

La profesora Gómez Pérez explicó que en Puerto Rico no hay regulaciones específicas para los fideicomisos ciegos, cuando se le preguntó si un funcionario podía ocupar un rol en una corporación suya administrada por un fideicomiso ciego. “No existen prohibiciones ni disposiciones sobre las corporaciones o activos que hagan parte del fideicomiso”, abundó.

González Beiró nombró como administrador o fiduciario al agrónomo Juan Boris Corujo Orraca, quien no es su pariente y es delegado de la Federación de Vela de Puerto Rico, que preside el secretario de Agricultura. Ambos trabajan de forma voluntaria en esta organización deportiva.

“Tengo más de 20 años de amistad con él”, dijo Corujo Orraca, quien aseguró al CPI que tiene encuentros con González Beiró relacionados únicamente a asuntos de la Federación de Vela de Puerto Rico.

Para que el fideicomiso ciego cumpla con su fin, la OEG establece varios requisitos, entre ellos, que “no existirá comunicación alguna, directa o indirectamente, entre el fiduciario y el servidor público, a menos que sea por escrito y se refiera a la notificación al fiduciario sobre algún activo cuya posesión le sea prohibida por ley o reglamento.

No se acuerda de la renuncia

González Beiró permaneció como agente residente de Agro Power hasta el 3 de agosto del 2021 cuando renunció sin nombrar un sucesor. Tres meses después, el 1 de noviembre, volvió a ocupar estas funciones, según documentos en el Registro de Corporaciones. El 8 de noviembre, estampó su firma en el acuerdo con Vivienda para administrar el programa Re-Grow.

“¿Por qué renunció al rol de agente residente de Agro Power?”, preguntó el CPI al Secretario.

“No recuerdo haber renunciado”, contestó por escrito. Un certificado de enmienda del Departamento de Estado consigna la renuncia.

Un agente residente puede recibir una remuneración económica por sus funciones, pero el Secretario dijo al CPI que no cobra “nada” por ese rol en la corporación.

En el 2021, González Beiró obtuvo $166,824 en ingresos y salarios, compensaciones y otros ingresos, mientras que el 2020 fueron $81,550, según informes financieros sometidos a la OEG.

Al momento de esta publicación, no se reflejan en el Registro de Corporaciones los informes de estado de situación financiera de Agro Power correspondientes al 2020 y 2021, cuya prórroga para presentarlos vence en octubre. El último informe presentado fue en el 2019 con un total de $310,333 en capital.

El Departamento de Estado explicó al CPI que Agro Power fue cancelada en septiembre de 2021 debido a que no se nombró un agente residente en o antes de los 30 días siguientes a la renuncia de González Beiró, como establece la Ley General de Corporaciones. Igualmente, se anula la autoridad de la empresa para hacer negocios.

El 3 de noviembre del 2021, tras el regreso de González Beiró como agente residente, Agro Power fue restaurada como corporación.

“Es como si [la cancelación de la corporación] nunca hubiese ocurrido y las transacciones durante ese periodo son válidas”, dijo el catedrático Carlos Díaz Olivo, experto en asuntos de corporaciones y profesor de la Escuela de Derecho de la UPR.

“Jamás sería capaz de hacer algo como lo que usted implica”

El CPI le preguntó al Secretario que cómo espera que alguien crea que no comparte información privilegiada del Departamento de Agricultura con la Junta de Directores de Agro Power, cuyos miembros son sus hijos.

“En primer término, porque tenemos que creer que todavía queda gente y familias decentes en Puerto Rico, con principios y valores por generaciones. Toda mi vida he liderado a los agricultores de mi isla y hoy desde esta silla tengo la oportunidad de cambiar el rumbo de la agricultura puertorriqueña. Jamás sería capaz de hacer algo como lo que usted implica. Mis dos hijos son ejemplos de jóvenes dedicados a la tierra y estoy orgulloso de ellos”, contestó.

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UPR: El problema no es de estándares, sino de costos altos y presupuesto reducido

Por Cándida Cotto

ccotto@claridadpuertorico.com

La propuesta del presidente de la Universidad de Puerto Rico (UPR), doctor Luis A Ferrao Delgado de eliminar el requisito de admisión de la prueba que ofrece el College Board (CB) para aumentar el número de estudiantes que ingresa a la universidad, responde a un problema de presupuesto y al alza en matricula, señalaron dos profesores universitarios miembros de la Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios (APPU).

En entrevista con CLARIDAD,  el presidente de la APPU, Ángel Rodríguez Rivera apuntó que la baja en matrícula en la UPR es un asunto que se debe discutir y que ciertamente hace falta que se busquen  alternativas para hacer a la Universidad más accesible a una mayor cantidad de gente, pero no es bajando los estándares. Rodríguez fue enfático en que el Presidente Ferrao no ha dicho lo más importante: que para atender más estudiantes  hay que tener más recursos. En estos momentos, casi el 50% de los profesores de la UPR no tienen una plaza fija y eso plantea el problema de quiénes enseñarían los cursos si la Universidad acepta 20 mil estudiantes adicionales. “Tenemos que trabajar en cómo retener a los estudiantes, que su rendimiento sea bueno, que puedan sacarle el  provecho a la Universidad que podrían sacarle si tuviéramos los recursos administrativos, la infraestructura y los profesores que les den las clases. Con los recortes que se nos han impuesto, hasta ahora eso no es posible”, señaló. Aunque Rodríguez admite que el problema demográfico es real, considera que hay suficientes estudiantes en universidades privadas, la mayoría de los cuales podrían estar estudiando y recibiendo mejores servicios en la UPR. Este año académico la UPR tiene 43,333 estudiantes, una disminución de un 11.4% comparado con el pasado año.

Por su parte, el profesor Javier Córdova, en entrevista por separado, le atribuyó la pérdida de estudiantes en la UPR al alza en el costo de matrícula y no a los índices de ingreso que utiliza la institución para admitir estudiantes. Hizo la salvedad de que no está defendiendo el uso de la prueba de College Board (CB),  y que no tiene problema con que la eliminen como requisito, pero considera que el doctor Ferrao está “hablando para las gradas.”

Para Córdova, profesor en el recinto de Río Piedras, el problema es esencialmente de presupuesto. Señaló que, primeramente, la mayor pérdida de estudiantes ha ocurrido desde que la Junta de Control Fiscal (JCF) le quitó a la UPR cientos de millones de su presupuesto, por lo cual han tenido que aumentar los costos de matrícula, que cada vez están más cerca de los costos de las universidades privadas. Agregó que el objetivo de la JCF, desde  el primer plan fiscal que elaboró para UPR, fue disminuir la cantidad de estudiantes.  “O sea, esto de la reducción en cantidad de estudiantes ha ocurrido por diseño. El objetivo de ellos (JCF) es hacer una universidad pequeña y lo han logrado”.

Por otro lado, según Córdova, el doctor Ferrao está aplicando unas directrices de la presidenta interina anterior, Mayra Olavaria, mediante las cuales se eliminan numerosos cursos de la oferta académica de la UPR. Estas directrices están estipuladas desde de mayo de  2022, para ser aplicadas durante el actual semestre académico. “Ferrao ha estado de acuerdo con esas directrices. Y las quiere  implementar”, dijo Córdova. Por eso, cuestiona la postura del presidente universitario quien, por un lado ha reducido  la cantidad de cursos porque no hay dinero, y por otra dice que quiere más matrícula.  “Es una hipocresía. ¿Con qué recursos se va a atender a esos estudiantes? De nuevo, no estoy defendiendo al CB y  no tengo ningún problema con que lo eliminen y se tomen en cuenta las notas de escuela superior del estudiante y, además, se pueden seguir haciendo las pruebas de ubicación que han existido históricamente en la UPR para determinar el nivel en que se coloca al estudiante. Me parece que todo esto es falta de honestidad, cuando en la Universidad no hay dinero para atender más estudiantes”.

Insistió en que si ahora mismo a la UPR fueran admitidos los miles de estudiantes que han dejado de solicitar,  no  podrían atenderlos porque no hay presupuesto. Trajo el dato de que en la Universidad  no se han contratado profesores por los pasados 10 años, por lo que la facultad se  está reduciendo de manera acelerada,  y ya más de la mitad de la facultad son profesores sin plaza. Para el profesor Córdova el planteamiento de eliminar la prueba de CB es desviar la atención del problema principal de la UPR,  que es la reducción de presupuesto. Esto ocurre, dijo, “porque la quieren estrangular porque, la quieren pequeña precisamente”. Respecto a los cursos que se van a eliminar denunció es en todas las  facultades de los 11 recintos y de seguirse esa directriz al pie de la letra   no se contraria a nadie para una plaza regular lo que implica que casi la mitad de los cursos del sistema habría que cerrarlos, porque la mitad de los profesores no tienen plaza regular.  Ahora el criterio para abrir una sesión es que el cupo lo determina la capacidad del salón, por lo que la intención es hacer mega grupos y menos sesiones.

Según el profesor Córdova, las razones para la baja en admisiones son variadas. Entre otras, menciona el alza en el costo de la matrícula, la eliminación de becas por talento, la falta de flexibilidad en la oferta de servicios y el deterioro de la infraestructura universitaria. En su opinión, esto se debe a que el dinero que se obtiene por el alza en el costo de matrícula no se utiliza para mejorar los servicios a los estudiantes, sino para compensar por la reducción de presupuesto impuesta por la JCF. Reconoció que las solicitudes de admisión  han bajado, y también que se han rechazado estudiantes por sus resultados en el examen del CB,  y sobre todo donde más ha bajado la cifra de estudiantes admitidos es en los recintos de Utuado y el de Río Piedras, de donde proviene el ahora presidente. “Elevaron a la presidencia de la UPR al rector que mejor ha implementado el plan de la JCF. Me imagino que hay saña contra Río Piedras  por su tradición de lucha. Sin embargo, Mayaguez tiene más estudiantes que Río Piedras y  las  dos huelgas más recientes no comenzaron en Río Piedras, sino en Mayaguez”, expresó.

Córdova considera que el factor demográfico es importante, pero no el más importante en la actual coyuntura universitaria. Trajo a la atención que, en una vista pública en el Senado  donde se discutía declarar a la UPR como un servicio esencial, la ayudante del Presidente reconoció que el problema de la merma de  estudiantes tiene que ver con el alza en el costo de la matrícula. “Ferraro nunca ha defendido  el presupuesto de la UPR, como tampoco lo han hecho los demás pasados presidentes. Es una hipocresía estar hablando de que en la UPR hay una debacle por la merma de estudiantes  cuando no ha salido en defensa del presupuesto ante los recortes del Estado”. Por último, Córdova planteó que, por tratarse de un criterio académico, la eliminación de la prueba de CB como requisito de admisión no debe ser una decisión unilateral del Presidente, sino que la propuesta debe ser discutida en los cuerpos académicos y que luego se tome la decisión que mejor sirva a la Universidad y al país.