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Libertad económica ¿para quién?

Especial para CLARIDAD

Recientemente circuló en las oficinas legislativas una publicación del Instituto de Libertad Económica. El ILE tiene como objetivo defender la “economía de mercado”. En su caso, esto quiere decir defender el capitalismo, aunque por alguna razón prefieran no usar esa palabra. La campaña del ILE contra los críticos del capitalismo ofrece la oportunidad de debatir temas fundamentales, que no debemos desaprovechar. Aquí van algunos comentarios sobre el tema.

Según el ILE, entre los principios del capitalismo se encuentran la propiedad privada, la libertad individual y la mínima intervención del gobierno en la economía. Cuando esos principios se respetan, el capitalismo conduce al desarrollo material y al surgimiento de sociedades democráticas. En fin, el capitalismo, cuando se le permite desplegarse libremente, es sinónimo de progreso, libertad y democracia. Más que una realidad, estamos ante la mitología neoliberal. Que sea aceptada por muchas personas en Puerto Rico no inválida ese juicio.

Tomemos el caso de la propiedad privada. Los defensores de le economía de mercado se cuidan de diferenciar la propiedad de medios de consumo (el automóvil, la casa, los muebles, los enseres, la ropa, etc.) de la propiedad de medios de producción. Hacer esa distinción permite ver que el capitalismo tiene como fundamento, no la propiedad, sino la separación de la mayoría de población de los medios de producción. La mayoría no es dueña, y, para que el capitalismo funcione, no puede ser dueña de talleres, fábricas, grandes comercios, bancos, grandes medios de transporte y comunicación o del dinero para adquirirlos. El capitalismo convierte a la mayoría de la población en desposeídos, es decir, en no propietarios. Se fundamenta en la expropiación de los productores. Si, como plantea el ILE, la gran mayoría de la gente en Puerto Rico considera que todos deben tener la posibilidad de tener su propia empresa o negocio, esto es precisamente lo que el capitalismo necesariamente impide y bloquea. Para la gran mayoría el capitalismo no supone propiedad sobre las fuentes de riqueza sino lo opuesto, es decir, la expropiación.
Esta desigualdad entre una minoría propietaria y una mayoría desposeída deja mal parada tanto a la libertad individual como la democracia de más formas de las que aquí podemos detallar. Cuando el patrono y el desposeído se encuentran en el mercado ¿lo hacen en condiciones de igualdad? ¿Quién decide si contrata o no contrata? ¿El desposeído? ¿Quién decide si despide o no despide? ¿El empleado? ¿Quién decide si abre o cierra una fábrica o una empresa en determinado lugar? ¿La comunidad afectada por esa decisión? ¿Quién manda en el proceso de producción y en el taller? ¿Los productores? En cada caso, la “libertad económica” del propietario se despliega a costa de la libertad del individuo y la comunidad. Por otro lado, abundan los ejemplos históricos en que la “libertad económica” del capital se ha protegido a costa de matar la democracia. Chile bajo la dictadura de Pinochet, con sus consejeros educados en la escuela de Chicago de Milton Friedman es un ejemplo clásico. Pero la lista es larga: Guatemala, Brasil, Irán, Indonesia, Argentina, y muchos etcéteras, incluyendo el fascismo italiano, alemán y español, entre las dos guerras mundiales.

De hecho, las doctrinas de Hayek, abrazadas con entusiasmo por el ILE, son lógicamente antidemocráticas. Según Hayek no existe mejor mecanismo que el mercado para procesar información y tomar decisiones económicas. Pero el mercado castiga severamente a los menos eficientes. Por eso, existe la tentación permanente de que la gente intente “corregir” el mercado, y de que los funcionarios electos, deseosos de obtener los votos para retener sus puestos, cedan a esas políticas “populistas”. Así la democracia se convierte en una manera de evadir la disciplina del mercado y de distorsionar lo que de otro modo sería su funcionamiento óptimo. Por eso, según la doctrina neoliberal, es preferible que los organismos de política económica, como lo bancos centrales, estén desvinculados de los cuerpos electos y fuera de todo control democrático. Deben poder imponer la disciplina del mercado sin rendir cuentas a nadie. Por eso también se simpatiza con organismos no electos como la Junta de Control Fiscal, que pueden imponer políticas de austeridad, de privatización, de rediseño de agencias, sin tener que preocuparse por el sentir de la gente o el electorado. No es coincidencia que el máximo gurú del neoliberalismo criollo, el economista Gustavo Vélez, haya sido uno de los primeros promotores de la imposición de una Junta de Control y que haya sido uno de sus más destacados defensores desde su creación. Esto, como dijimos, es parte esencial de la agenda neoliberal, pero nada tiene que ver con la democracia.

Los portavoces del ILE responderán: digan lo que digan, ningún sistema económico ha generado más progreso material que la “economía de mercado” o el capitalismo. Pero aquí están polemizando con un fantasma. Están forzando una puerta abierta. Nadie, incluyendo a los marxistas, niega esa realidad. Cualquiera que haya leído la primera sección del Manifiesto comunista, entre otros escritos, sabe que Marx es el primero en reconocer los extraordinarios logros materiales del capitalismo, que él considera sin precedentes en la historia de la humanidad. Y explica las razones que subyacen ese proceso. Bajo el capitalismo las empresas producen mercancías y están obligadas a competir en el mercado. Para desplazar a la competencia deben ofrecer un precio lo más bajo posible y para hacerlo sin reducir su ganancia están obligados a reducir costos. Para eso constantemente deben introducir formas y medios de producción más eficientes. De ahí el constante desarrollo tecnológico, típico del capitalismo. Pero el móvil de la ganancia privada que impulsa este proceso tiene otras consecuencias. Bajo el capitalismo el desarrollo tecnológico se convierte en enemigo del trabajador. Lejos de aligerar el trabajo, lo intensifica. Lejos de darle más seguridad material y una jornada más corta, se traduce en desempleo para unos, sobre trabajo para otros y más precariedad para todos. De igual forma el progreso capitalista incluye la persistente (y en décadas recientes creciente) desigualdad entre las clases y la resistencia a aumentar los salarios, a reducir la jornada de trabajo, a pagar vacaciones o jubilación y a tomar medidas para proteger el ambiente. Todo esto se ha tenido que lograr contra la voluntad del capital, no respetando sino limitando, su “libertad económica” de explotar el trabajo y destruir la naturaleza. Y luego ha sido necesario luchar por retener esas conquistas contra los intentos de revocarlas. Dejo de lado que el progreso capitalista se ha distribuido muy desigualmente en el mundo: para unos países ha implicado desarrollo, para otros subdesarrollo y subordinación. Capitalismo no es solo Alemania o Japón, es también el Congo y Haití, por ejemplo.

En Puerto Rico, los neoliberales quieren eliminar el concepto de despido injustificado y establecer el empleo (y el despido) at will (es decir, sin ninguna repercusión para el patrono). Si los dejamos, eliminarían también el salario mínimo como una “distorsión” del mercado. El ILE insiste que la gente debe poder tomar iniciativas económicas sin obstáculos creados por la intervención del gobierno. El problema es que, sin la intervención del gobierno, la gente, lejos de quedar libre se encuentra sometida a la voluntad del capital privado. Por eso los trabajadores y trabajadoras en todo el mundo, además de organizarse sindicalmente ha exigido la aprobación de medidas protectoras del trabajo. La “libertad económica” del capital y la libertad de la gente y la protección del ambiente, lejos de coincidir, están enfrentadas: para proteger gente y ambiente hay que limitar la primera.
Por otro lado, la idea de mínima intervención del gobierno en la economía se aplica de manera oportunista, favorable al gran capital. Se habla y critica al estado, pero cuando la economía de mercado genera una de sus recurrentes crisis (las más reciente fue la de 2008), entonces se olvida todo eso y se aplaude la intervención del estado para rescatar a los capitales privados (al menos los que se consideran “too big to fail”) del desastre que han generado. Luego de que se les rescata con fondos públicos, sus ganancias seguirán siendo privadas y se retoma el discurso de exaltación del mercado y demonización de lo público. Los neoliberales tienen memoria corta y selectiva.
El ILE insiste que el gobierno es ineficiente y en Puerto Rico es particularmente ineficiente. ¿Quién lo discute? De nuevo, se está debatiendo con nadie. Esa no es la pregunta. La pregunta es ¿cual es la alternativa? Pare el ILE la respuesta es evidente: la privatización, el mercado, la competencia, etc. Pera ya hemos visto algunas de las consecuencias de esa alternativa. Además del mal gobierno al servicio de intereses privados y de la receta neoliberal existe otra alternativa: la transformación de las fuentes de riqueza social en propiedad social y su administración y gestión democrática con acuerdo a las necesidades de la gente y la protección del ambiente. Esta es la manera de que todos y todas seamos propietarios, como proclaman los neoliberales mientras practican lo contrario y de que exista democracia tanto política como económica. Algunos llamamos a esto ecosocialismo. Póngale el nombre que usted prefiera, lo importante es el contenido. Lo importante es dar las luchas inmediatas con ese horizonte en mente.

Vieques: con rostro joven y de mujer celebra la gesta de una lucha inconclusa

 

Especial para CLARIDAD

Se acercaba el 1ro de mayo y la coordinación de una visita a Vieques no se hizo esperar. Mi papá, Julio, hace años que me delegó la tarea de ser su cómplice en los asuntos alusivos a la Isla Nena, entre los cuales se encuentra la redacción de un libro que poco a poco se va cocinando entre viajes al este de nuestro País y entrevistas a mi entrañable tío postizo, Ismael Guadalupe, en cada rincón al que asiste y lo logramos interceptar en el camino: hospitales, el estacionamiento de algún centro comercial, la lancha, el patio de su casa o la plaza pública de Isabel II.

Suena mi teléfono hace dos semanas y, precisamente, era mi querido Ismael. Ya estaba al tanto de nuestra visita y sin preguntar se nos adelantó a la compra de los boletos. Siempre preventivo y suspicaz con el servicio de transportación marítima del que padecen los viequenses y culebrenses desde hace décadas, prefirió tener los boletos en mano con antelación. “Aurora, les tengo los boletos, nos vemos a las 9:30 am en el terminal.” No hizo falta organizar demasiado el viaje, sabíamos a lo que veníamos.

Desde mi infancia no recuerdo la cantidad de ocasiones en que he viajado a la isla de Vieques junto a mis padres, Yolanda y Julio, y a mi hermano, Gabriel, para participar de un sinnúmero de actividades en favor de los derechos de los viequenses y en oposición a la presencia de la Marina de Guerra de Estados Unidos en esta tierra. Ya fuese en una acampada en el balneario, en un piquete frente al Campamento García, o en alguna charla en el Fortín Conde de Mirasol; en la época en que era dirigido por el entrañable amigo fenecido Roberto Rabin; de una u otra forma aprendí a amar este pedazo de terruño del cual ya me siento parte.

El 19 de abril de 2009, trabajando para un periódico de circulación nacional, fui la única periodista en cubrir los actos del décimo aniversario del asesinato a manos de la Marina del viequense David Sanes Rodríguez en el Observation Point (OP) desde donde se monitoreaban las prácticas de bombardeo aéreo en Vieques. Sanes era guardia de seguridad de la compañía Responsible Security, contratada por la Marina de Guerra de los Estados Unidos.

Recuerdo que aún se sentía en la atmósfera de Vieques el luto de su familia. Su hermana Mirta y su prima Norma, flores en mano, lo lloraron y recordaron bajo un sol que quemaba en un acto al que acudieron unas 30 personas en el cementerio municipal de la isla.

Muy cerca de su tumba, una casa de muñecas rosa y violeta rodeada de juguetes y de ángeles de piedra recordaba otra víctima mortal, otro símbolo de una lucha que al día de hoy no culmina. Allí descansa la pequeña Milivy Marie Adams Calderón, víctima de cáncer que, con tan solo cinco años, falleció debido a la contaminación producida por la actividad militar en las zonas restringidas de la isla municipio.

Muchos de los familiares de David Sanes que acudieron a ese acto de 2009 ya no están. Han sido años muy difíciles marcados por el azote de varios huracanes, la escasez de trabajo y de oportunidades, el encarecimiento de la vivienda, el desplazamiento, la falta de un hospital, el elevado costo de vida, la pandemia del COVID-19 y el envejecimiento de una generación que se ha ido extinguiendo. Así como por otra problemática social que se expande como un cáncer sobre la isla y sobre todo Puerto Rico: la criminalidad y el narcotráfico.

Sin embargo, a pesar de este complejo panorama, el 19 de abril de 2019, al cumplirse 20 años del asesinato de David Sanes Rodríguez, un grupo de jóvenes viequenses guiados por Ismael Guadalupe, entraron al Punto de Observación (OP) con el permiso del Servicio Federal de Pesca y Vida Silvestre (U.S Fish and Wildlife), en lo que evidentemente era un relevo generacional. Esta vez sí hubo mayor presencia periodística y el país se enteró de que una nueva generación de viequenses estaba dispuesta a asumir las riendas de una lucha inconclusa.

Era la primera vez que estos jóvenes acudían al OP. También era la primera vez que Mirta Sanes, hermana de David Sanes, pisaba el lugar donde trágicamente había culminado la vida de David 20 años atrás. La mujer, que lamentablemente falleció durante la pandemia a causa de COVID-19, con semblante serio, me pidió que la fotografiara junto a su esposo para dejar constancia de su duelo.

Para mi hermano Gabriel y para mí fue un enorme privilegio estar ese día con tan singular grupo de personas. Allí, bajo el mismo sol que había sido testigo del último suspiro de Sanes antes de que una bomba le arrebatara la vida, fuimos parte de esa generación de puertorriqueños y puertorriqueñas jóvenes que asumimos el compromiso de darle continuidad al reclamo de limpieza de los suelos y de devolución de los terrenos secuestrados por el Gobierno Federal de Estados Unidos y sus respectivas agencias.

Cuatro años después, el pasado lunes, 1ro de mayo, se conmemoró el vigésimo aniversario del cese de los bombardeos aéreos. No así el fin de los bombardeos en su totalidad, porque en aras de una supuesta limpieza de las tierras contaminadas, la Marina de Guerra y compañías subcontratadas por esta, continúan detonando a cielo abierto las miles de bombas regadas por el suelo viequense y por el mar que lo circunda.

Para esta conmemoración, la organización Vidas Viequenses Valen, dirigida por la veterana activista Myrna Pagán, convocó a un acto de celebración delante de la antigua entrada del Campamento García, propiedad trasladada desde 2001 a la agencia federal de Pesca y Vida Silvestre.

Conversé con Myrna sobre esta conmemoración y su primera reacción denota la tranquilidad del deber cumplido. Con una amplia sonrisa me respondió: “hicimos historia y hoy la hacemos otra vez”. Myrna reconoce que “estamos entrando en una época nueva en la que se ha unido a la generación más anciana un grupo de jóvenes que traen optimismo, compromiso y claridad para Vieques”.

“Reunirnos y celebrar en familia lo que logramos es importante, pero queda tanto por hacer…”, reflexionó sin perder el optimismo en las nuevas generaciones. Myrna hace un reclamo de “unidad, amor y solidaridad” como bandera de lucha para alcanzar la justicia que tanto merecen Vieques, Culebra y Puerto Rico.

Atender la salud es la prioridad para este grupo diverso de mujeres viequenses. “Lo más importante es la salud, porque de la salud depende todo: nuestras emociones, el corazón, la vida, la familia, todo”. Las promesas incumplidas por las administraciones a lo largo de años han generado en la población viequense desconfianza en las instituciones gubernamentales. Pagán asegura que “nos han estado fallando” y como tantos viequenses con los que conversé, ve “confusos” los planes del hospital que el gobierno estatal lleva años prometiendo.

Por otra parte, mencionó con preocupación la detonación a cielo abierto que sigue haciendo la Marina en las tierras contaminadas donde yacen miles de bombas sin detonar. “Siguen contaminando la isla, ellos (refiriéndose a la Marina y al gobierno federal) acaban haciendo lo que les da la gana”.

A pesar de tanto sufrimiento e imposición, Myrna, quien por años ha trabajado por internacionalizar la lucha que se libra en Vieques, hace un balance positivo, “aquí estamos hablando español, nuestra raíz está viva y saludable, todos unidos en familia vamos a cambiar las cosas para lo mejor. Viene una época bonita”, concluyó con optimismo su charla conmigo antes de dirigirse a los presentes en el acto.

En la actividad, que también contó con la participación de la Alianza de Mujeres Viequenses, predominó el llamado a la solidaridad y a la unidad como herramientas fundamentales para alcanzar la devolución en su totalidad de los terrenos ocupados y atender con premura los reclamos de justicia social y salud.

Por otro lado, también tuvo un turno de expresarse mi padre, Julio Muriente Pérez, copresidente del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano. “Este no es un acto nostálgico. No es un ejercicio de nostalgia. Es un acto de reafirmación y alegría. No estamos desempolvando libros viejos. Estamos demostrando cuán capaces hemos sido como pueblo, como sociedad y como nación de enfrentar a la potencia política y militar más poderosa del planeta y vencer”, dijo con profunda emoción. Esta es una victoria que sin lugar a dudas está incompleta, añadió, “porque queda mucho por hacer”.

Muriente, quien recordó acudir por primera vez a Vieques a los 20 años cuando dirigía la Federación Universitaria Pro Independencia (FUPI), rememoro cómo “el planeta entero durante esos años de 1999 a 2003 puso sus ojos sobre la Isla Nena. Pero no solo eso, el planeta entero aprendió del pueblo viequense y del pueblo puertorriqueño lo que es la unidad en la diversidad, lo que es la voluntad, la valentía y la perseverancia. Y entre todo ese pueblo maravilloso, nuestras mujeres. Las mujeres viequenses y las mujeres puertorriqueñas que han estado desde siempre en la primera fila de combate, combatiendo , dirigiendo, participando…”.

Son precisamente esas mujeres valientes las que han llevado sobre sus espaldas el mayor peso de esta lucha. Muchas veces en silencio. Muchas veces, al margen del reconocimiento público. Mujeres de ideas diversas que han trazado objetivos comunes y que se han organizado para darle un nuevo rostro a la lucha por la justicia en Vieques. Ya no solo son los jóvenes, presentes también en este acto, sino las mujeres viequenses quienes han asumido la batuta de esta lucha.

Una de ellas es Karib Mar González Rivera, joven ingeniera viequense militante de la Alianza de Mujeres Viequenses. Karib Mar era una niña cuando se llevó a cabo la lucha más importante de su pueblo y por las necesidades en su Vieques natal, se vio obligada a trasladarse a la isla grande para estudiar y trabajar. No recuerda con nostalgia su infancia. Está convencida de que la lucha continúa. Ella ha asumido el reto de darle continuidad a ese proceso y sueña con que en la Isla Nena se generen las condiciones para poder retornar definitivamente. “Crecer aquí es la mejor escuela que hemos tenido”. La joven ingeniera recordó a las luchadoras y luchadores que han fallecido y recalcó la importancia de continuar su legado.

“Yo les invito a que conmemoremos ese amor tan infinito por Vieques de los que ya no están y que nos demos el permiso de celebrar esa victoria de parar el bombardeo… Que con ese mismo amor construyamos las fuerzas para seguir luchando por los derechos humanos y una vida más justa en esta islita. Se vale celebrar sin distraernos. Hemos logrado mucho y reconocerlo nos da las energías para seguir adelante”. La joven también habló de la importancia de escribir la historia de lo sucedido y de continuar la lucha por el acceso a la vivienda; por la construcción de un centro de salud digno; por una mejor transportación y por la limpieza y devolución de los terrenos al pueblo viequense, no a extranjeros ni a especuladores.

Culminó su participación invitando a los presentes a la Jornada de la Mujer Viequense que se celebrará del 4 al 7 de mayo, “para empoderar y educar al liderato femenino de la isla nena”.

El tono festivo tomó un giro serio con el mensaje ofrecido por  Ismael Guadalupe. El maestro de teatro retirado y líder histórico de la lucha contra la Marina no titubeó al expresar su coraje por seguir topándose con portones que no le dan al pueblo viequense el libre acceso a sus tierras. Mirando de frente la entrada del antiguo Campamento García, hoy propiedad federal administrada por el Servicio Federal de Pesca y Vida Silvestre, Guadalupe expresó que “los portones nos indican que todavía no hemos logrado lo que queremos como pueblo. Yo no quiero verjas en Vieques. Yo quiero que me entreguen las tierras donde mis padres nacieron y donde nacieron muchos de ustedes. Y eso hay que lucharlo y hay que lucharlo fuerte. Hay que tener la voluntad que tiene la compañera Myrna Pagán”.

Ismael Guadalupe al salir del encarcelamiento. Foto: Archivo CLARIDADEl líder y exlegislador municipal elogió las tareas de difusión e internacionalización que su compañera de lucha, Myrna Pagán, ha realizado por décadas y recordó la inacción de la Organización de las Naciones Unidas, entidad a la que innumerables veces se acudió para denunciar la violación de derechos humanos que sufría el pueblo viequense y que, en palabras de Ismael, “nunca hizo nada”.

“Esta lucha la iniciamos nosotros sin ninguna capacidad organizativa, yo empecé en la lucha a los 14 años tirándole piedras a la Marina de Guerra de los Estados Unidos y peleando a los puños con los militares.”

En aras de reconstruir la memoria histórica, Guadalupe recordó al fundador de Vieques, Teófilo José Jaime María Le Guillou, quien justo hace 200 años, en 1823, estableció los cimientos que hoy dan vida al municipio. También recordó a su amigo y luchador cialeño, Ángel Rodríguez Cristóbal, miembro de la Liga Socialista Puertorriqueña, quien fue arrestado por hacer desobediencia civil en Vieques en 1979 y murió asesinado en una cárcel federal en Estados Unidos. Otro luchador mencionado por Ismael fue Rubén Berríos Martínez, presidente del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), quien lideró la lucha por la salida de la Marina de Guerra de la isla de Culebra en la década de 1970 y fue uno de los líderes más importantes en la lucha por la salida de la Marina de Vieques a partir de 1999. Así mismo, Guadalupe reconoció a Adrián González, miembro del PIP allí presente.

En el acto de conmemoración no podía faltar Alberto de Jesús, mejor conocido como Tito Kayak, uno de los rostros más reconocidos de esa lucha que se recrudeció el 19 de abril de 1999 con la muerte de David Sanes.

Reflexionando sobre estos 20 años, Tito piensa que los militares “se cambiaron el sombrero. Se quitaron el sombrero de la Marina y se pusieron el de Fish and Wildlife”. Como todos los presentes, coincidió en que “todavía hay mucha lucha por hacer. Superamos el primer peldaño, que era sacar la Marina y el fin de los bombardeos, pero queda la limpieza de las tierras y su devolución al pueblo viequense”.

Tito llegó en kayak a la Isla Nena, como tantas veces hizo en los pasados años. “Esto pasó hace 20 años y ahora le toca a la nueva generación seguir los pasos que dimos nosotros en el pasado. Se está levantando una buena generación con la que tenemos que levantar la conciencia de lo que ha pasado aquí. No es solamente la juventud viequense la que se tiene que sumar, sino la de todo Puerto Rico”, puntualizó.

Por otro lado, de Jesús expresó que “los viequenses se merecen sus tierras, no merecen que se vendan las tierras recuperadas a extraños”. Habló de la preocupación por “el aumento de extranjeros en la isla que ha crecido de una forma dramática” desde la creación de las leyes 20 y 22 y ahora la Ley 60, “lo que imposibilita a isleños a adquirir vivienda por el alto precio de las propiedades debido a la especulación”.

El lunes, 19 de abril de 1999 una bomba lanzada desde el aire le arrebató la vida a David Sanes. Al día siguiente, Tito, que en aquel momento pertenecía a la organización ambientalista Amigos del Mar, llegó remando a la zona restringida y junto con los pescadores viequenses y otros compañeros y compañeras bautizaron Monte David y decidieron crear el primer campamento de desobediencia civil, que dio paso a más campamentos. Sobre la desobediencia civil y la lucha pacífica, Tito opina que es la “táctica que se debe volver a implementar, pero con la sangre nueva”, refiriéndose a la incorporación de la nueva generación de viequenses.

Es la vez número 24 que Tito hace esta travesía ida y vuelta en kayak entre la Isla Grande y la Isla Nena. Esta vez remó solo para acudir a la conmemoración del 20 aniversario del fin de los bombardeos aéreos y de la salida parcial de la Marina de Guerra. Al finalizar la jornada del 1ro de mayo, el día 2 partió del rompeolas, cerca de Playa Mosquito, a las 2:30 de la tarde arribando a la costa de Ceiba a las 6:00 de la tarde. Poco después de llegar, conversamos por teléfono. “Ya no quiero remar solo, siento que me desoriento… Si un viequense da comienzo a un nuevo proceso de rescate de tierras en el que podamos sacar al Fish and Wildlife y a la Marina, lo vamos a seguir. No seré yo quien vaya adelante, ahora seré un soldado de fila. De lo que no tengo dudas es de que volveremos”, me dijo con absoluta convicción y energía, a pesar del agotamiento del viaje.

Queda mucho por hacer. Los reclamos de los Pueblos de Vieques y de Culebra deben ser escuchados, atendidos y respaldados por todos y por todas. Merecen salud. Merecen ser dueños y dueñas de sus tierras. Merecen desarrollo y justicia social. Merecen paz.

Luego de esta intensa jornada, me quedo con los versos pronunciados por la poeta viequense, compañera de vida de Ismael Guadalupe, prima de David Sanes y luchadora incansable, Norma Torres Sanes, en el cierre de la actividad, que en su poema La zona prohibida relata ese primer encuentro con la naturaleza muerta cuando las bombas arrasaban con todo en medio de las prácticas militares hace ya dos décadas. Como un presagio, sus versos culminan con aires de esperanza: “El sol está candente y el andar me fatiga, pero vale la pena sentirme tan cansada porque estoy recorriendo la tierra prometida y ya el pueblo está listo para recuperarla. ¡Resiste un poco más, tu momento ha llegado! Tus hijos y tus hijas enfrentan la metralla; con la acción no violenta se construye el camino que guiará a tu pueblo hacia un nuevo mañana”.

Publicado originalmente en la edición impresa de CLARIDAD del mes de abril 2023

Vieques: La imagen de un pueblo en pie de lucha

Desobedientes en Vieques. Foto Archivo CLARIDAD

 

CLARIDAD

 

Claridad publicó este escrito poco después de cuando pudimos reaccionar a lo que había sucedido en Vieques. Este año se conmemora los 20 años de la salida de la marina y tres años de la violencia perpetrada contra el pueblo que se unió para terminar con la violación de nuestros derechos humanos y comenzar con otras estrategias y confrontaciones que pondría fin a 40 años de ocupación y bombardeo.   

Roberto Rabin Foto Alina Luciano

Despertar en la madrugada para ser testigo de las imágenes de un pueblo asediado y violentado fue el comienzo del día 4 de mayo de 2000. Periodistas y camarógrafos de todos los canales locales, pero especialmente TeleOnce, nos presentaban a viejos, jóvenes, mujeres, hombres, religiosos con su vestimenta, figuras de la estatura de Lolita Lebrón, legisladores como Velda González, Vizcarrondo, Faz Alzamora, el alcalde de Carolina José Aponte, luchadores de toda una vida como Luisa Guadalupe, individuos que han crecido con el tiempo, madurado con la experiencia y desarrollado tenacidad y paciencia ante el atropello como Roberto Rabín, todos con ojos soñolientos y con la tranquilidad del que sabe que defiende la verdad, la paz y la justicia.

El despertar se produjo frente a la entrada del campamento militar García, por más de un año espacio rescatado por la comunidad viequense, renombrado como la Plaza de Justicia y Paz y convertido en un lugar de encuentro, de fraternización, de juego y tertulia. La entrada de la fuerza de choque, mujeres y hombres con vestimenta de agresión, el bloqueo de todos los caminos conducentes a Camp García, la salida/entrada de militares con vestimenta de combate para anunciar con megáfono que los que habían transformado un espacio de guerra en una esperanza para la paz, eran unos transgresores que por más de un año habían estado violando la ley, y que tenían que abandonar los predios inmediatamente o serían removidos a la fuerza, introdujeron el elemento disidente en este espacio.

Hubo mediadores con los militares que instaron a los pacifistas a irse del lugar sin más consecuencias. Vimos cómo una agente intentaba con mucha calma convencerlos de la conveniencia de escoger esta alternativa. Pero lo que nunca entendieron los militares, los mediadores y especialmente la policía de Puerto Rico, es que esta decisión no se tomó el día anterior, ni siquiera el año pasado después de la muerte de David Sanes Rodríguez. Este pueblo ha resistido silenciosamente, y a veces airadamente, el desalojo de sus tierras y la migración de sus familias desde hace cuarenta años. Por eso tener la oportunidad de rescatar por más de un año parte de esas tierras que le fueron arrebatadas en el pasado, transformar ese suelo en espacio de paz y tranquilidad, comenzar así la recuperación de lo perdido, fue un proceso de fortalecimiento que los llevó a resistir amenazas, daño físico, traiciones de políticos, y cualquier miedo a enfrentarse a las fuerzas armadas estadounidenses.

Respondieron a las palabras claras y precisas de los militares–están violando el acuerdo que el Presidente Clinton y su gobernador Pedro Rosselló firmaron–con rezos y cánticos, con abrazos y lágrimas entre ellos. Y así, rodeados por armas y vestimenta de violencia, desfilaron esposados hacia los camiones dentro de Camp García para ser transportados en barcazas a la otra base militar, ese otro espacio invadido, Roosevelt Roads en Ceiba. Pero no estaban solos. Al cruzar la carretera y la muralla formada por la fuerza de choques y los carros de la policía de Puerto Rico, familiares, compañeros de la lucha, amigos y conocidos los saludaban para darles fuerza a resistir este atropello.

Pero la violencia no cesaba ahí. De inmediato comenzaron a destruir todo lo que por un año sirvió para dar la bienvenida a todos los que transitaban por este lugar, todo lo que constituía ir a la vigilia los sábados en la noche, todas las facilidades-construidas con materiales donados por personas anónimas de la comunidad-que sirvieron para cobijar y alimentar a las miles de personas que pernoctaron, pasaron horas o minutos dando testimonio y defendiendo la transformación de unos portones que significan muerte a un mar de cintas que simbolizan la paz. Y para asegurarse de no volver a perder un espacio que reclaman como suyo, construyeron una barricada con tubos y alambre de púa para luego edificar una verja que sólo los militares controlen, y que esa población ni se le ocurra acercarse nuevamente a una instalación militar.

Estas fueron las imágenes captadas por la televisión ese 4 de mayo en la mañana. Mientras tanto se daba el otro operativo, el más peligroso por la cantidad de personas, la amplitud del terreno, el difícil acceso, y las manifestaciones de todos los ocupantes de no abandonar el espacio rescatado voluntariamente. Aquí no habría fuerza de choque, sólo militares, agentes del F.B.I. y U.S. marshalls. Todo el despliegue de las fuerzas del «orden» de los Estados Unidos. Pero no se nos permitió ver estas imágenes en vivo. Lo primero que hicieron las fuerzas represivas al llegar a la Yayí fue tumbarle la señal a todos los canales haciendo su labor de cubrir la noticia más importante en Puerto Rico y los Estados Unidos prácticamente imposible. Escuchábamos los intentos de los periodistas, que por días habían estado viviendo en los campamentos, de por lo menos describir las imágenes que no podían salir al aire. Pero aún eso les fue intermitentemente imposibilitado. Tuvimos que esperar hasta después que ocurrió el desalojo, para ver cómo líderes religiosos-sacerdotes, ministros, monjas, seminaristas-, y ocupantes de todos los campamentos de desobediencia civil eran alineados, rebuscados sus pertenencias y transportados en camiones hacia un destino desconocido en ese momento. Bajo los estatutos democráticos de los Estados Unidos, la prensa tiene la libertad de cubrir cualquier noticia-excepto cuando las fuerzas armadas deciden que su «seguridad nacional» está en peligro. Entonces la censura y la represión son admisibles.

Y aunque no había imágenes en Yayí ni en Monte David, Cyd Marie Fleming de TeleOnce nos transmitió la voz via celular de Tito Kayak. Escuchar a este joven tan valiente, que nunca ha dudado de poner su cuerpo sobre la línea para defender su posición vertical sobre la defensa del ambiente, fue una experiencia tan emotiva que ninguna imagen visual pudiera captarla. Su voz firme explicándole al marshall por qué estaba allí, por qué no podía moverse del lugar, y su actitud tranquila al no saber cuán violenta pudiera ser su remoción, fue un testimonio único ese día 4 de mayo que nunca este pueblo podrá borrar de su memoria.

Por qué el Sixto Escobar

 

Primera parte

“Puerto Rico siente orgullo por todo el acontecer deportivo que tuvo lugar en el parque Sixto Escobar. En estas instalaciones quedó demostrado que tenemos lo que hace falta para alcanzar las más altas conquistas individuales. Este es un conocimiento importante que aporta ingredientes de confianza y orgullo al carácter nacional. Y ello es necesario para poder marchar como pueblo”. Jaime Córdova

Los deportes

El parque Sixto Escobar se inauguró en 1932. En él han ocurrido acontecimientos deportivos y políticos que forman parte de nuestra historia. Su nombre original fue Parque El Escambrón.

El beisbol fue introducido en Puerto Rico en 1896 por un cubano llamado Braulio Sánchez. En 1932 se inaugural el parque El Escambrón y su contrucción acelera el desarrollo de ese deporte. La primera actividad que se celebra allí es un juego entre Camden y los White Stars, equipo que contaba con un lanzador de 17 años llamado Hiram Bithorn.

En la década de los 30 jugaron en El Escambrón Satchel Paige, Joshua Gibson, Leon Day, Buck Leonard, Raymon Brown, Martín Dihigo, los hermanos Fernández y Tetelo Vargas. A esta época se le conoció como la época de las temporadas extranjeras. La presencia de esas estrellas, en especial de las Ligas Negras, acrecentó el entusiasmo por el beisbol y contribuyó al desarrollo de peloteros puertorriqueños.

Ya en 1933 en El Escambrón se celebraban competencias escolares de pista y campo que popularizaron ese deporte y sirvieron de antesala a los Juegos Centroamericanos de El Salvador en 1935.De 31 atletas que envió Puerto Rico, 15 obtuvieron medallas. Nuestros primeros medallistas de oro del deporte internacional fueron Fernando Torres Collac en pesa, Ebert Sabater en pértiga y Juan Luyanda en salto a lo alto. El recibimiento del pueblo a los atletas fue tan entusiasta que comenzó en el muelle de San Juan y terminó en el parque El Escambrón. En todo el trayecto, el velocista Frank Cepero cargó la bandera a pesar de que estaba prohibido. Blanton Winship era el gobernador de Puerto Rico.

En adelante, hasta el 1940, la pista del Escambrón fue el escenario principal del atletismo puertorriqueño. En ella se destacaron Filiberto Kelly Correa, Lalo Villodas, Eugenio Guerra, Muñeco Quiñones y Rubén Malavé.

En 1938 se instala el primer tablero de baloncesto en El Escambrón. Fue en 1940 cuando nuestro torneo de Baloncesto Superior primero utilizó un tablero. Entonces se jugaba al aire libre. A partir de entonces comienzan las series internacionales y, posteriormente, los torneos de Baloncesto Superior. Se llegaron a celebrar dos series contra Long Island y una contra Cuba. Algunas de las figuras de aquella época que se destacaron fueron Fico López (padre), Víctor Mario Pérez, Arquelio Torres, Juan Elías y Pepo Talavera.

En el parque El Escambrón también se celebraron más de 160 carteleras de boxeo profesional. Allí, en 1936, Sixto Escobar le ganó por nocaut a Al Gilette. En 1937 derrotó por decisión en 15 asaltos a Lou Siaca, siendo Jack Dempsey el árbitro. En 1938, Escobar recupera en El Escambrón la corona que antes había perdido frente a Harry Jaffra en Nueva York. Es a partir de ese triunfo que los cronistas deportivos y el pueblo comenzaron a llamarle Parque Sixto Escobar a las instalaciones del Escambrón.

En noviembre de 1938 comienza el beisbol profesional en el ahora Parque Sixto Escobar. Los primeros campeones fueron Los Brujos de Guayama, con un equipo que contaba con Perucho Cepeda, Cefo Conde, Tetelo Vargas, Radamés López y Alejandro Oms.

El beisbol AA inicia en 1940. Ese deporte se afianza como el más popular y con ello incrementa la participación internacional de Puerto Rico. Competimos contra Cuba, Venezuela, Colombia y Estados Unidos. Algunos de los jugadores destacados fueron Weico Becerril, Mapepe Kuilan, Alfonso Gerad y Monín Cabañas.

En 1945 Hiram Bithorn y Luis Olmo juega en el mismo equipo, siendo la primera vez que un equipo de la zona metropolitana conquista el campeonato.

Ya para 1940 Sixto Escobar se había retirado del boxeo profesional. Sin embargo, en su campo aparecieron nuevas atracciones como José Basora, quien se enfrentó a Jake La Motta y a Ray Robinson.

En boxeo aficionado surgieron los Guantes Dorados, una empresa estadounidense a la que se asoció el periódico El Mundo. Francisco Colón García y Juan Evangelista Venegas fueron campeones Guantes Dorados en dos finales celebradas en Nueva York. Posteriormente, Juan Evangelista ganó medalla de bronce en las Olimpiadas Mundiales de Londres de 1948, mientras que Francisco Colón García se dedicó al profesionalismo. En 1947, Francisco Colón se enfrentó a Diego Sosa, quien figuraba entre los primeros 10 del mundo, y perdió. Pero en el 48 ganó  la revancha a Sousa por decisión. Ambas peleas se escenificaron en el Sixto Escobar.

En 1948 se instala alumbrado eléctrico en el Parque Sixto Escobar y comienza el beisbol nocturno. Ese año la asistencia total a los juegos fue de 711,638. En febrero, los Yankees jugaron allí 5 partidos: dos contra las Estrellas Nativas y tres juegos sencillos contra San Juan, Caguas y Ponce. Su pelotero más popular fue Phill Rizzutto .Aunque Joe Di Maggio acompañó al equipo, no pudo jugarpor una lesión.  Otro que vino a jugar al Sixto Escobar, con los Dodgers de Brooklyn, fue Jackie Robinson

En 1949, los equipos de baloncesto superior aprovecharonla instalación del alumbrado y se mudaron al Sixto Escobar. La asistencia a los juegos, en especial de las mujeres, se multiplicó y surgieron nuevas estrellas: Raúl Feliciano, Fufi Santori, Johnny Baéz, Lulo González, Rafael Valle, Norberto Cruz, Pachín Vicéns y Dicky Cruz. Hasta el 1962 esa fue la cancha más importante del baloncesto puertorriqueño.

A su vez, Puerto Rico se convierte en una importante plaza de baloncesto. Nos visitan los Globetrotters,la Universidad de Kentucky, y por primera vez se celebra una serie contra Brasil, que  también es transmitida por primera por televisión.

Fue en el Parque Sixto Escobar donde en 1950 se celebró la primera Justa Intercolegial de Puerto Rico. De allí surgieron representantes del atletismo mundial, como Iván Rodríguez y Pochi Oliver. Las Justas continuaron celebrándose por 43 años en ese recinto, hasta que en 1993 fueron trasladadas a Ponce.

Tomado de Parque Sixto Escobar, fragua de ovaciones.

 

 

 

 

 

 

Un elogio de Trump a Bolsanaro

 

Por Eric Nepomuceno

Algo rarísimo ocurrió por esos días: una voz importante elogió, aunque sin nombrarlo, al desequilibrado ultraderechista Jair Bolsonaro, presidente de Brasil entre 2019 y 2022. Esta vez no se trató de un seguidor o aliado político, sino de Donald Trump, ex mandatario de Estados Unidos.

En un reportaje transmitido por la CNN, Trump elogió la política armamentista de Bolsonaro. Olvidó mencionar, desde luego, que el incentivo a las armas hizo aumentar sensiblemente el número de crímenes en Brasil, y que muchísimos fusiles adquiridos legalmente fueron desviados a pandillas del narcotráfico. Al revés: mintió al decir que la criminalidad había bajado.

Mientras duró la presidencia del ultraderechista, el número de armas adquiridas por la población se multiplicó por casi cinco. Habrá sido, en todo caso, el único motivo de alegría para Jair Bolsonaro. Porque todo lo demás indica de manera palpable que se aprieta el cerco, no solo sobre él, sino también sobre Carlos, uno de sus hijos y el más desequilibrado de todos. Es concejal en Río de Janeiro y pasa la mayor parte del tiempo en Brasilia, a más de mil kilómetros.

La semana pasada Bolsonaro vio cómo el teniente-coronel del Ejército, Mauro Cid, su ayudante de órdenes en la presidencia e íntimo amigo, fue detenido por fraguar el certificado de vacunación de su mujer, sus hijas y el mismo ex mandatario y su hija de doce años. Otros asesores directos suyos también fueron llevados a la cárcel. Como consecuencia, la casa de Bolsonaro fue allanada, su celular aprehendido y logró salvar el pasaporte porque estaba en otra dirección. Es difícil creer que el ex presidente no estuviese al tanto de que Mauro Cid hubiese falsificado su certificado de vacunación y el de su hija para ingresar y permanecer en EE.UU., donde se refugió tras la derrota electoral.

La Policía Federal investigó al militar detenido y encontró transferencias que, sumadas, alcanzan al menos 90 mil dólares, realizadas a nombre de una de las amigas más cercanas de Michelle, esposa de Bolsonaro. No es la primera vez que depósitos misteriosos son direccionados hacia la ex primera dama o a su amiga.

El ultraderechista ya suma 16 acusaciones en el Supremo Tribunal Federal y en el Tribunal Superior Electoral. Ahora tiene otra más. Para martes está previsto que el ultraderechista comparezca ante la Policía Federal para ser interrogado sobre el falso certificado. A esta altura, hasta su agrupación política, el Partido Liberal, considera que Bolsonaro será condenado por el Tribunal Superior Electoral y declarado imposibilitado de participar en elecciones por los próximos seis años.

Con uno de sus más íntimos colaboradores preso -el ex ministro de Justicia Anderson Torres pasó cuatro meses en la cárcel y fue liberado el pasado jueves con severas restricciones y uso de tobillera- y con muchos amigos más en la misma situación, crece el temor de que alguno recurra a la “delación premiada”.

Tal figura jurídica permite que alguien detenido cuente lo que sabe a cambio de una reducción de la eventual condena o, según el caso, liberación. Si alguien cuenta la mitad de lo que sabe de Bolsonaro, éste estará liquidado. Y aunque nadie abra la boca, su destino será gris. De nada valdrán elogios de Donald Trump. Ni de nadie.

Reproducido de www.pagina12.com.ar