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Ayuda Legal preparada enfrentar los retos del 2023

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

A la luz de las tendencias observadas en los casos atendidos en el 2022,  la organización Ayuda Legal Puerto Rico (ALPR) se propone  enfocar su agenda del 2023 en cuatro iniciativas principales de justicia económica y defensa del derecho a permanecer en la vivienda. En conferencia de prensa, el equipo de ALPR expuso que el trabajo se hará a través de educación y apoyo legal gratuito, así como a través de abogacía capaz de transformar políticas públicas en temas de alquileres, desastres y justicia económica de las mujeres.

La abogada comunitaria Verónica Rivera Torres expuso que este año, ALPR va a seguir con sus programas principales: un programa sobre alquileres, un programa de recuperación justa sobre desastres y justicia climática; un programa de derecho a tu casa, que va a trabajar en particular con temas de justicia económica, violencia de género y violencia doméstica cuando afecta  la vivienda, y un programa de apoderamiento legal para que la gente indigente tenga acceso a servicios. Uno de los programas que estarán trabajando y que esperan lograr luego de seis años de esfuerzo en esa misma línea de justicia económica para las mujeres y de apoderamiento legal es un acuerdo de colaboración con el Departamento de Corrección para que adopte la herramienta de Ayuda Legal PR.  Este  servicio en línea atiende casi dos millones de personas al año que buscan información y orientación legal. El proyecto comenzará en la cárcel de mujeres.

Otro de los proyectos es el Programa de Recuperación Justa 2023, en el cual se estará trabajando en los temas que tienen que ver con desastres, con fondos de recuperación y  la política de relocalización que el DV y el Gobierno de Puerto Rico se supone tiene que empezar a trazar para comunidades que viven en zonas de riesgos.

La directora ejecutiva de ALPR, Ariadna Godreau Aubert, destacó que si algo marcó el 2022 fue la inconsistencia del Gobierno, por ejemplo, entre querer hogares de lujo, lugares vacacionales u oficinas en lugares estratégicos versus empezar a hablar ya con más intensión y con fondos de gobierno de la necesidad de desplazar o sacar a familias que viven en zonas inundables o en zonas de riesgo. Añadió que cuando se habla de desplazar a personas que viven en zonas inundables, el manejo de estos fondos no es equitativo. ALPR se propone presentarle al Gobierno que maneje esa relocalización cuando se tenga que hacer.

Preguntada por CLARIDAD respecto a la información que se conoce sobre el programa de  relocalización, la licenciada  Rivera Torres indicó que según el DV no ha habido ninguna comunidad relocalizada. Hay $400 millones en el plan de mitigación para los proyectos de relocalización de unidades, pero todavía no hay unas guías claras de cómo se hará ni  tampoco hay comunidades seleccionadas.

En tanto, la coordinadora de litigios, licenciada González Rodríguez, expresó que este año toca de nuevo empezar el trabajo de recuperación para los desastres que han ocurrido después de María. Se supone que este año, por fin se apruebe el programa CDBG- DR para los sobrevivientes de los terremotos del 2020.  Aunque el DV enmendó el plan de acción, este  todavía no se ha aprobado. González Rodríguez dijo que tienen la esperanza de que a mediados de este año se empiece a ver por parte del DV y el Consorcio del Sur, que se creó para manejar este dinero, que se atiendan  las solicitudes para que las personas empiecen a reparar y construir sus casas afectadas por desastres.

 Aún sin ayudas para la reparación de viviendas

La coordinadora de litigios informó que tras el impacto de Fiona,  FEMA nuevamente  ha estado denegando o dando asistencia mínima a personas que sufrieron daños por el huracán. Según dijo, la mayoría de la gente que ha recibido ayuda solo recibió $700 de asistencia critica, La asistencia para la reparación de vivienda se está quedando atrás una vez más por problemas con seguros contra inundaciones y por la titularidad de la vivienda.

González Rodríguez añadió que quieren ser enfáticas en dicho programa dado a que al plan de acción de terremotos, que es el plan de CDBG-DR, se le destinaron  $208 millones y el  DV repitió la misma fórmula del PR3, programa que no ha funcionado, que no ha logrado que la gente pueda reparar ni reconstruir, ni tampoco ha logrado que la gente pueda conseguir una vivienda.

Al respecto, Godreau Aubert añadió que les  preocupa que la propuesta del DV a tres años del desastre sea una repetición del programa R3, que ya se sabe  que no tiene efectos reales. “Otra cosa que queremos anunciar con el tema de Fiona y por la línea de Verónica es que nos preocupa institucionalmente que haya una falsa inflación del dato de aprobaciones de FEMA en el caso de Fiona por los $700 dólares.  Literalmente, esa asistencia de mala calidad es el mínimo que FEMA casi le puede dar a una familia. Nos preocupa que se infle falsamente un número de aprobación para decir que FEMA tuvo una respuesta, porque no es así”.

Otro trabajo directo con la fiscalización de  ese proceso de recuperación que van a continuar  expandiendo es un proyecto de  paralegales comunitarios. En este caso, se refiere a  ayudar y acompañar a líderes comunitarios para que puedan fortalecer sus destrezas y conocimientos en Derecho, para que puedan servir dentro de sus comunidades en la identificación de las necesidades legales y defender sus derechos una vez tengan conocimientos. El propósito es colocar a la gente en mejor posición de identificar si tiene un problema legal, cuál podría ser la solución y cómo conseguirla. Al presente están trabajando con múltiples comunidades en Loíza, enfocadas en mitigación de desastres, así como en el cambio climático y el impacto de la crisis climática tanto en su comunidad, su ambiente y la salud de las personas.

El tema de los alquileres también está en la agenda, ya que estos representan una tercera parte de las unidades de vivienda y es un tema que cuando sale a la palestra pública usualmente sale atado a los alquiles a corto plazo. Godreau Aubert reparó en que si bien es cierto que los ACP tienen un impacto directo en la renta y en la disponibilidad de vivienda, sobre todo en algunas zonas, la realidad es que la crisis de alquileres viene antes del tema de ACP. Las situaciones de alquiler van desde personas que viven en vivienda pública, adultos mayores que alquilan, hasta falta de hospedajes para universitarios.  Un estudio que hizo ALPR para conocer la vulnerabilidad de defensa de su techo de las poblaciones inquilinas reveló que más del 94 % de la gente que alquila y que son demandas en desahucio por impago acuden al tribunal sin representación legal.

A esos efectos, ALPR informó que en el 2022 logró inaugurar el panel en defensa de alquileres dignos, que tiene el propósito de empezar a visibilizar con abogadas y abogados la necesidad de que haya defensa y de que el proceso sea uno equitativo, dado a  que una persona puede perder su casa en menos de 40 días y quedarse en la calle. El proyecto iniciará en  Carolina y esperan moverlo a San Juan.

Godreau Aubert reconoció que no están  pensando que van a poder alcanzar el universo de toda la gente que van a desahuciar, pero sí visualizar que sea un proceso más equitativo, en el cual se considere que es uno que termina quitándole el techo a una familia.

La solución al problema, según el Gobierno

 El equipo de ALPR dio a conocer que mientras todavía no hay guías ni hay planes de cómo funcionaría a nivel comunitario el PR3 de relocalización. Hasta ahora la relocalización se ha hecho de manera individual, rompiendo comunidades y creando espacios de casas vacías. La solución del DV a este problema ha sido otorgar un incentivo de $4 mil a corredores de bienes raíces que logren cerrar el voucher de compraventa. “Eso habla de que no hay otra propuesta proactiva de incentivar la vivienda, sino de seguir compitiendo en un mercado que cada vez es más caníbal. Eso es lo que estamos viendo”, manifestó Godreau Aubert.

El PR3 de reconstrucción y reubicación se enmendó el 29 de diciembre. Como la gente no consigue casas para mudarse, la alternativa propuesta es que la persona tenga un realtor para que le busque casa. Pero esto solo aplica a los que son elegibles para reubicación.

 

 

Editorial:Puerto Rico 2023 y la nueva era de  servidumbre energética

LUMA es quien está a cargo de la transmisión y distribución  de la energía y la Autoridad de Energía Eléctrica está a cargo de la generación. Foto por Alina Luciano

El fin de semana pasado, mientras el país se desbordaba en el frenesí de las Fiestas de la Calle San Sebastián, la Junta de Gobierno de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), sigilosamente y a espaldas del pueblo, le dio el jaque mate a dicha corporación pública, aprobando, con 4 votos a favor y 1 en contra, el contrato para la privatización de la generación eléctrica, y otorgando el mismo a uno de los «usual suspects», otro nuevo embeleco corporativo llamado Genera PR, un subterfugio de New Fortress Energy (NFE) , la empresa que tiene ya el contrato de suplir gas natural a las unidades de la AEE de San Juan. O sea, que el asunto se queda » en familia». NFE transporta y suple el gas natural, y Genera PR ( que también es NFE) opera y administra las unidades generatrices que, hasta ahora, estaban en manos de la AEE. Un negocio redondo como el de aquella frase «yo lo fabrico, yo lo uso y yo lo recomiendo», hecha famosa por aquel personaje cómico llamado «Cuca Gómez», de nuestro genial comediante Otilio Warrington, Bizcocho.

Y es que todo el manejo de los contratos para privatizar la electricidad en Puerto Rico, por parte de los sucesivos  gobiernos del PNP- desde Rosselló, hijo, Wanda Vázquez y, ahora, Pedro Pierluisi- podrían parecer una comedia si no fuera por el costo tan alto que está pagando y va a pagar el pueblo puertorriqueño por los mismos. El desastre de LUMA Energy con la transmisión y distribución eléctrica lo estamos sufriendo desde hace dos años, y ahora, aprueban este nuevo contrato para privatizar la generación eléctrica, y ni siquiera se conocen aún públicamente los términos del mismo. Sí sabemos que se hizo apresuradamente y con poca transparencia. Llama la atención que, en una burocracia gubernamental donde tantos asuntos urgentes languidecen por meses y años en espera de acción, hayan sido tan rapiditos en considerar y aprobar el nuevo contrato de Genera PR, aprovechando que la energía del país se concentraba en los festejos de la calle San Sebastián. Bueno para Puerto Rico no debe ser este acuerdo cuando se aprobó con tanta prisa y en cuartos oscuros. De hecho, el representante de los consumidores en la Junta de Gobierno de la AEE, ingeniero Tomás Torres Placa, quien fue el único voto en contra de la aprobación del contrato, pidió que se hiciera público su voto y su expresión contraria a la de la mayoría, lo cual no ha ocurrido aún, seis días después de aprobado el acuerdo. Por supuesto que el director de la Autoridad para las Alianzas Público Privadas (AAPP), Fermín Fontánez, también en lo favorece, a pesar de que todos los expertos consultados advierten que traerá nuevos aumentos a la tarifa eléctrica, ya inflada por los 7 aumentos consecutivos otorgados a LUMA Energy.

Y nada nuevo se espera tras las supuestas revisiones que habrá de hacerle al contrato la Junta de Control Fiscal (JCF), porque,  quien haya vivido en Puerto Rico durante los pasados seis años sabe que todos y cada uno de los pasos relacionados a la cuestión energética en nuestro país obedecen a directrices de la JCF y del Comité de Recursos Naturales del Congreso de Estados Unidos.

Se trata de una ecuación muy sencilla. Los contratos de la energía en Puerto Rico son muy codiciados por la industria del gas natural de Estados Unidos, ya que están respaldados por la multi millonaria asignación de fondos aprobados por el Congreso de EEUU para la reconstrucción de la red eléctrica de Puerto Rico, tras el desastre provocado por el huracán María. Un botín tan jugoso como ese se quedará entre los mismos jugadores que tienen sus cabilderos muy bien situados ante el Congreso.

Además, es de conocimiento general  que Estados Unidos está en la carrera para ser el puntero en exportación de gas natural en el mundo, y Puerto Rico es un mercado pequeño pero cautivo, y por lo tanto muy conveniente.

Mientras tanto, nuestro país continúa en su ruta de desgaste económico e incertidumbre hacia el futuro, y la llamada «política pública» que nos conduciría por el rumbo más certero de la energía renovable, ahora parece,, estar más lejos que nunca.

Por cada activo público que pasa a manos privadas, dejamos de ser dueños de lo poco nuestro que nos queda para hundirnos más en la servidumbre. Por esa ruta va el país puertorriqueño: la de ser cada vez más un siervo pasivo a merced de los nuevos dueños de nuestros activos colectivos, como lo hemos sido durante nuestros largos siglos de coloniaje, particularmente durante los 125 años como colonia de Estados Unidos.

Peor aún si el asunto se trata de la energía eléctrica, porque la acción de enajenar ese activo y trasladarlo a manos privadas, además de perdidosa, es peligrosa porque la producción y distribución de energía tienen importancia estratégica para el desarrollo económico de un país.

Pero como todos los siervos, las colonias no tienen el poder político propio para determinar lo que les conviene, ni rechazar lo que las explota y las mantiene en servidumbre. Este nuevo contrato con Genera PR, para la privatización de la generación eléctrica, unido al de LUMA Energy para la transmisión y distribución de energía, conforman la nueva plataforma de lanzamiento de una nueva era de servidumbre energética en nuestro país,  lo cual, sin duda, constituye un reto de alta prioridad para las acciones concertadas de lucha y resistencia de nuestro pueblo.

 

Privatización de la generación de energía otra derrota para el País

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

De lo único que las y los consumidores podemos estar seguros con la privatización de la generación de la energía eléctrica es que habrá aumentos en la tarifa, igual que ha sucedido con privatización de la transmisión y distribución en manos de LUMA Energy.

La semana pasada, en apenas par de días, los entes responsables de la privatización, la Autoridad de Alianzas Público Privadas (AAPP), la Junta de Gobierno de la Autoridad de Energía Eléctrica, el Negociado de Energía de Puerto Rico (NEPR) y la Fortaleza, anunciaron y aprobaron la privatización de la generación de la energía eléctrica de la AEE. Según informó el director ejecutivo de la AAPP, Fermín Fontanés, el contrato es uno solo, a 10 años, y entrará en vigor en seis meses. Fontanés no identificó a la empresa privatizadora; pero varios medios han revelado que se trata de un consorcio de varias empresas, entre las cuales se encuentra la compañía New Fortres Energy, que ya le suple gas natural a las plantas 4 y 5 en San Juan de la AEE y que tiene una deuda con esa agencia de más de $34 millones por la falta de suplido entre junio de 2021 y abril de 2022.

Para el representante legal de la Unión de Empleados de la Industria Eléctrica y Riego (UTIER) que participa en el proceso de quiebra de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), licenciado Rolando Emmanuelli Jiménez, la privatización de la AEE “es otra derrota para Puerto Rico por las  fuerzas neoliberales que están impulsando beneficiar a los ricos y desregular todas las protecciones que  tienen los mercados y el pueblo a la insaciable ambición de los sectores capitalistas tradicionales”. Observó que los cambios se van a notar de inmediato debido a que el dinero para operar las plantas (que es el presupuesto de la AEE) está justo. Cualquier tercero es totalmente innecesario y lo que hará será encarecer el costo de la energía.

“Ahora mismo, hay un presupuesto que la Autoridad lo está administrando lo más económicamente posible, y ahora viene una persona a la que le van a pagar. El ánimo de lucro será otro aumento a la tarifa”.  Esto, porque primero le van a pagar al privatizador por hacer lo que actualmente hace la AEE y, segundo, porque se le da la facultad de contratar “a  los amigos y dolientes”, lo que implica que no hay licitación competitiva, por lo que todo sale más caro.  Según el director de la APPP, el contrato  tendrá un tope de gastos —no indicó cuánto— que el privatizador  podrá reclamar durante la transición.

En cuanto al manejo de los fondos  otorgados por FEMA para la reconstrucción de la red, el licenciado Emmanuelli Jiménez, anticipó que su manejo será el mismo negocio que se hizo con LUMA: la privatizadora será quien los va administrar y establecer las prioridades de cómo se van a gastar.   “Estamos en la misma indefensión que ante LUMA”.

Este aclaró que cuando se vaya a discutir el plan de ajuste de deuda  (PAD) de la AEE en el tribunal, no necesariamente la jueza Taylor Swain pedirá ver el contrato de privatización. Una vez ya aprobado por el Gobierno, incluido el gobernador Pedro Pierluisi, quien delegó la firma del contrato en la secretaria de la gobernación, Noelia Crespo, se espera que la Junta de Control Fiscal (JCF) lo apruebe. Emmanuelli Jiménez coincidió con el señalamiento de que seguramente la Junta ya está detrás del contrato negociado.

A la interrogante de si en un futuro se podrá prescindir del contrato, el experto en casos de quiebra indicó que en cualquier momento se puede prescindir de esos contratos, tanto el de la AEE como del de LUMA.  Considera que lo que se necesita, pero que no hay, es voluntad política. “Todos los contratos tienen cláusulas de cancelación, y más el de LUMA, que es uno leonino. Vamos a ver cómo sale este. A la luz de la experiencia, ya sabemos que esa compañía no va a poner nada, así que ya tiene un pie en el umbral”.

Por su parte, en declaraciones a la prensa, la Coalición para el Pensamiento Energético (COPE) también repudio la  privatización. “Al igual que sucedió con el contrato de LUMA, el proceso ha sido totalmente a oscuras y tenemos la sospecha de que la aprobación de este contrato será igual de atropellada”, expresó la licenciada Jessica E. Méndez Colberg, vicepresidenta del Bufete Emmanuelli CSP y portavoz de COPE.

Otra de las asociadas al Bufete Emmanuelli CSP y miembro de COPE, la licenciada Zoé C. Negrón Comas, trajo a la atención que mientras LUMA Energy LLC está operando bajo un contrato suplementario y la AEE se encuentra en el proceso contencioso de su quiebra, la AAPP está promoviendo otro proyecto de privatización de los componentes del sistema eléctrico del país.

“De por sí, el contrato de LUMA presenta una cantidad de interrogantes que nunca hemos visto atendidas en el proceso de quiebra. LUMA tiene prioridad de pago, tiene poder de veto, acapara el presupuesto de la AEE y ha solicitado numerosos aumentos de factura mientras provee un servicio eléctrico deficiente y más caro. Por otro lado, sabemos que la Junta de Control Fiscal está dirigiendo la reestructuración de la AEE de una manera que va a imponer más aumentos en la tarifa para el pago de la deuda. La entrada de otro privatizador, definitivamente, va a aumentar ese problema”, concluyó.

Mientras, en declaraciones oficiales, la delegación legislativa del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), senadora María de Lourdes Santiago y representante Dennis Márquez Lebrón, también censuraron la privatización. “La determinación de iniciar el proceso de privatización de la generación de electricidad en Puerto Rico constituye el paso final en la carrera por entregar a los intereses privados una de las funciones fundamentales del sector público. La votación de la Junta de Directores de la Autoridad para las Alianzas Público Privadas fue unánime, lo que quiere decir que los representantes en esa Junta de los presidentes de Cámara y Senado favorecieron la entrega de lo que quedaba en manos públicas de la AEE. Como legisladores del Partido Independentista Puertorriqueño condenamos ese voto y cuestionamos si representa el parecer de la mayoría de las legisladores en ambos cuerpos”.

En su más reciente acción, Márquez Lebrón radicó, este lunes 23 de enero, la resolución 902 para que se investigue  el proceso de aprobación del acuerdo de privatización de la generación de electricidad, pactado entre la Junta de Gobierno de la AEE y la empresa Genera PR.

El representante, quien es abogado, señaló que el contrato entrega al consorcio Genera PR el derecho a administrar por los próximos diez años las centrales termoeléctricas de la AEE, lo que de facto convertiría esa empresa privada en un monopolio, con las implicaciones que ello acarrea. Resaltó  además, que la investigación incluye analizar las consecuencias sobre los empleados de la AEE, sus convenios colectivos y su sistema de retiro.

“Este contrato no exigirá a Genera PR ningún tipo de inversión de capital, es decir, no desembolsará fondos en el desempeño de un rol fundamental para el sistema eléctrico del país y, por ende, para la estabilidad de nuestra economía. Varios sectores han planteado que el contrato de privatización podría carecer de herramientas para fiscalizar al privatizador, como ha sido el caso con el contrato de LUMA Energy, y por eso desde nuestro espacio en la Legislatura insistiremos en investigar, en cumplimiento con nuestra labor fiscalizadora”, concluyó.

Mirada al País: Transporte masivo para las fiestas ¿y para el trabajo?

 

Especial para CLARIDAD

Año tras año cuando se celebran las fiestas de la Calle San Sebastián me sorprende la eficiencia con que se mueve a miles de personas durante cuatro días. Cuando vivía en Rio Piedras me transportaba en el Tren Urbano desde la parada de San Francisco. Ahora viviendo nuevamente en el Viejo San Juan observo la llegada de miles de personas que utilizan las guaguas que ofrece el Municipio de San Juan desde el estacionamiento del Parque Hiram Bithorn hasta la isleta.

Vi en FB un comentario de una participante haciéndose la misma pregunta. ¿Por qué para las fiestas aparecen cientos de guaguas con sus choferes para transportar gente a las fiestas y no así para la jornada laboral diaria? ¿Hay algún estudio de cuánto le cuesta al ciudadano promedio poseer un automóvil?

El único estudio que encontré que tiene datos sobre el costo de poseer un automóvil en Puerto Rico es un trabajo académico de Mayra I. Echevarría Pérez: Primer Informe de Progreso: El costo del auto privado vs. el costo de ATI.[1] Por la referencia a estadísticas del 2004 debe ser de fecha cercana a ese año. Cito: “De acuerdo a la AAA, un auto cuesta $8,431 al año. En este estudio realizado en la 3 Universidades de la Isla, Escuela de Planificación –RP, Universidad Politécnica y Recinto Universitario de Mayagüez, se obtuvo que el costo anual del auto es de $9,312. Esta cifra es equivalente a cerca de $180.00 semanales. El mayor gasto impera en el costo de la gasolina.”

En Puerto Rico hay (había) aproximadamente 2.2 millones de autos y 3.8 millones de habitantes, lo que produce uno de los índices más altos del mundo de autos por habitante (DTOP, citado en Moreno, G, 2003). Echevarria Pérez. Para el 2014 “Según los datos de múltiples censos alrededor del mundo sobre el uso de los vehículos de motor, en nuestro 100 por 35 hay 635 carros por cada 1,000 habitantes. Esto nos coloca en la posición 12 entre más de 200 países y territorios del mundo con más automóviles. La percepción de que hay demasiados carros en nuestras carreteras, por lo tanto, es muy real.”[2]

La situación lejos de mejorar ha empeorado. La Doctora Carmen Guerrero, directora de la EPA en el Caribe, presentó la siguiente revelación en una entrevista exclusiva con la Revista de Medicina y Salud Pública, en la que se refirió a estudios de la Universidad Metropolitana.[3] “En medio de la tendencia a que la isla vaya perdiendo habitantes, Puerto Rico todavía tiene más automóviles circulantes, que personas,..”[4] “La tasa de crecimiento de número de automóviles en Puerto Rico fue mayor que su índice de natalidad entre 1996 y 2000.” Echevarría Pérez.

Cuando Echevarría Pérez hizo este trabajo el costo de la gasolina era de .43 centavos por litro. Hoy es mas del doble a menos que tengamos suerte de encontrar una bomba a .85 centavos. Pero el problema de la falta de un transporte colectivo efectivo no es solo un problema de gasto para el ciudadano promedio. A ello hay que añadirle el impacto ambiental, el mantenimiento de las vias de rodaje, los costos de los accidentes de automóviles que provocan daños físicos en las personas y hasta muerte, lo cual requiere el uso de los servicios médicos ya de por si estresados. Echevarría Pérez señala los impactos negativos del uso del automóvil:

Del Valle (2000) nos dice que la dependencia del automóvil fomenta que se continúen construyendo carreteras debido a los problemas de congestionamiento vehicular. A la misma vez nos enumera varias de las consecuencias tales como: (1) se pierde gran parte de la tierra que podría estar destinada a otros usos, como agricultura o conservación de áreas verdes y recursos naturales, (2) aumenta la contaminación ocurrida por las emisiones de gases de los vehículos de motor, esta a su vez afecta la calidad del aire que respiramos todos los puertorriqueños y afecta negativamente la salud de las generaciones presentes y futuras. Por ultimo, (3) el deterioro de los centros urbanos tradicionales y las consecuencias socioeconómicas que acompañan a esta situación han impactado de forma negativa la calidad de vida de sus habitantes.

En cuanto al gasto para el usuario privado, para la fecha en que se publicó el estudio de Echevarría Pérez la data era la siguiente:

Actualmente, la Asociación Americana de Automóviles (AAA) en abril de este año, publicó un estudio donde revela que el costo por milla de un auto es de 56.2 centavos, ó $8,431 dólares al año. Además, nos dice que el componente más costoso es la depreciación del auto, ya que un auto nuevo deprecia $3,782 dólares anuales. El segundo componente es el seguro del auto, cuesta un promedio de $1,603 por año. El tercer componente es la gasolina con $975 dólares anuales. El cuarto y quinto componente es el mantenimiento requerido del auto con un costo promedio de $915 dólares, y el financiamiento de éste con $741 dólares al año basado en un plazo de 5 años a 6% de interés.

Los números que informa el estudio de la AAA eran actuales al 2004. Para Puerto Rico el hallazgo del estudio de Echevarría Pérez demostró que el costo  por milla del uso de un autmóvil privado era de $9,312. Estos números serían aun mayores para el 2022 debido a la inflación que ha sufrido Estados Unidos  de América desde entonces, el problema de la interrupciones de las cadenas de distribución por la pandemia y los desastres naturales y el alza en los costos de mano de obra. Solamente el renglón de la gasolina ha umentado mas el doble del costo para 2004.

El impacto que tienen estos gastos en las familias de les trabajadores puertorriqueñes es significativo si tomamos en consideración que “Los trabajadores en promedio ganan $37,950. 10% de los trabajadores gana $18,190 o menos. 10% de los trabajadores gana $63,560 o más.Nov 22, 2022”[5]

Para el 10% de los trabajadores que ganan $18,190 o menos poseer, mantener y operar un vehículo de motor significa, invertir una cantidad significativa de su salario en ese gasto, un 50%. Con el alza de los gastos de electricidad, agua y comestibles resulta un gasto sumamente oneroso para la familia puertorriqueña trabajadora.

No hay duda que un sistema de transportación colectivo eficiente y confiable, en el cual les puertorriqueñes pudieran descansar para llegar a sus trabajos diariamente, llevar a sus hijes a la escuela, hacer diligencias y acudir a sus citas médicas redundaría en un gran ahorro para las familias permitiéndoles tener dinero para invertir en una mejor calidad de vida y ahorrar, eliminando un estresor económico de sus vidas. Si a este beneficio para el ciudadano le añadimos que estaría ayudando a reducir los contaminantes y emisiones que producen las energias fósiles, reduciendo contaminación ambiental de ruido, y ahorrándole dinero al gobierno en reparación y mantenimiento de las vías de rodaje y en servicios de salud a los perjudicados en accidentes de automóvil, entonces todes ganamos. Si el gobierno no actúa en esa dirección la ciudadanía tiene que exigirlo.

[1] http://academic2.uprm.edu/uprati/interns/group1_final_reports/mayra.pdf
[2] https://www.primerahora.com/noticias/consumo/notas/puerto-rico-en-los-primeros-paises-de-mas-carros-por-habitantes/
 [4] https://medicinaysaludpublica.com/noticias/salud-publica/puerto-rico-tenemos-mas-carros-que-personas-en-la-isla-afirma-carmen-guerrero-directora-de-la-epa/15523
[5]https://www.google.com/search?q=ingreso+promedio+en+puerto+rico&rlz=1C5CHFA_enUS855US855&oq=ingreso+promeio&aqs=chrome.1.69i57j0i13i512l9.6504j0j7&sourceid=chrome&ie=UTF-8

Las mujeres no tienen un techo digno ni seguro

Foto Archivo/CLARIDAD

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No es solo la violencia física que culmina en la muerte, ni las mujeres que sobreviven a la violencia doméstica,  es que la mayoría de los casos de desahucio en Puerto Rico tienen como protagonistas a una mujer. Así lo demostró la organización Ayuda Legal Puerto Rico (ALPR), la cual dio a conocer que en este pasado año 2022, las mujeres amenazadas con ser desplazadas de sus viviendas representó el 70 % de los casos atendidos y que el 77 % de las solicitantes al programa del Departamento de la Vivienda, conocido como Programa R3 (de reconstrucción y relocalización), fueron mujeres.

En conferencia de prensa, el equipo de ALPR, encabezado por su directora ejecutiva, Ariadna Godreau Aubert; Verónica González Rodríguez, coordinadora de litigio, y Verónica Rivera Torres, abogada comunitaria, compartieron un balance sobre el trabajo del 2022 en el cual proponen enfocarse  para el presente año. Detallaron que del año 2021 al 2022 se registró un aumento de 300 % en los desahucios por impago. “En contraste, en estos últimos años ha habido una falta de rendición de cuentas públicas por los $1.4 mil millones desembolsados para ayudas y cero monitoria pública a los contratistas que trabajan con fondos CDBG-DR”, denunció  la directora de Ayuda Legal Puerto Rico.

Godreau Aubert observó que no es accidente que la  mayoría de los casos de desahucio en Puerto Rico  siempre tienen por protagonistas a mujeres y que del 77 % de las solicitantes al Programa R3, menos de un 10 % que ha conseguido la relocalización son mujeres.

El año pasado también hicieron un censo de alquileres dignos, el que llenaron sobre 400 personas,  en su gran mayoría mujeres. El señalamiento mayor fue que su situación de alquiler se había visto afectada por los desastres, por la falta de empleo, que nunca pudieron negociar un contrato y que jamás tuvieron acceso a información sobre la asistencia de renta.

Estos datos demuestran, según Godreau Aubert, que “las mujeres tienen menos capacidad de poder defender sus techos adecuadamente. Y un tema que no ha estado en boca de todo el mundo es esa intersección de que una de las manifestaciones de la violencia doméstica es que las mujeres están entonces en un mayor riesgo de ser desplazadas de perder sus casas. Con eso en mente parte, de lo que vamos a estar hablando este año es adelantar política pública para reconocer esa violencia económica que afecta el derecho al techo y a otras áreas, como parte del trabajo que queremos hacer”.

Razones de riesgo en las mujeres

La directora ejecutiva de ALPR relató que en Puerto Rico, estadísticamente, la pobreza tiene cara de mujer, así que no es accidente que esos hogares de madres solteras suelan ser más empobrecidos. Citó que, según los datos del Instituto de Desarrollo de la Juventud, algunos factores que tienen  que ver con esta situación son el que las mujeres son las que asumen el cuidado y la crianza de los hijos, resultando en menos posibilidad de movilidad laboral y exposición a otro tipo de violencia doméstica, así como la sobrecarga a las abuelas que crían. De estas últimas situaciones, dijo, llegan muchas ALPR.

“Si lo vemos estructuralmente, es una violencia que se levanta sobre la iniquidad, y al levantarse desde la iniquidad entre el hombre y la mujer, ya de por sí está sobre la mesa, en un país como Puerto Rico, que está en una crisis permanente. A poblaciones que desde el principio partieron con obstáculos, va a serles  más difícil sobrevivir. En el caso de la vivienda, lo hemos visto siempre, por eso hablamos de discriminen y de violencia doméstica, porque son dos ejemplos de la violencia de género. Una persona se puede quedar en la calle simplemente y de entrada por tener más obligaciones. El COVID es un ejemplo de eso y ahora estamos viendo las consecuencias. Muchas tuvieron que renunciar a su trabajo o lo perdieron”.

Los datos de la edad promedio de las mujeres amenazada de ser desplazas, según ALPR, es entre los 50 a 53 años. Godreau Aubert pronosticó que habrá  un recrudecimiento en el tema de las mujeres  porque cada vez los casos son más precarios: “El techo es la última manifestación. Vamos a estar viendo un alza en los casos que tienen que ver con desahucios cada vez más rápidos, incluso antes de llegar a un tribunal, que es un uno de los grandes riesgos, junto a un recrudecimiento”. Reconoció que en ALPR no pueden incluir el volumen de casos que se producen, pero que era importante alertar sobre ellos.

En ese aspecto, la ALPR busca  incidir también en la banca, por lo que el año pasado enviaron a las instituciones financieras un protocolo para cuando hay codeudores hipotecarios. Contó que hubo  instituciones, principalmente, el Banco Popular, que  contestaron en la afirmativa, por lo que ahora esperan que esa reacción se convierta en implementación.

Godreau Aubert indicó que producto del trabajo hecho con defensoras y sobrevivientes de violencia doméstica, el pasado año se  dieron  cuenta de que la Ley 54 no aborda la manifestación de violencia económica, a pesar de que ha sido una manifestación clara de violencia doméstica que todo el mundo reconoce.

“Nos  dimos cuenta de que a la hora de buscar herramientas y lograr remedios para las sobrevivientes no era tan fácil. Hubo consenso entre las organizaciones de mujeres de que hace falta una enmienda a la ley 54 para ser más puntuales con la violencia económica. A esos efectos, este pasado año se logró aprobar el PC 1311 y el PS 265 que reconoce la violencia económica. Un ejemplo de este tipo de violencia es que en muchos casos el codeudor deja de pagar la hipoteca y es la mujer la que enfrenta el desalojo. Cuando a una madre la desahucian, ni el tribunal ni el Departamento de la Familia le exigen responsabilidad al padre para con los hijos. Eso no lo contempla la ley de ninguna manera. Uno de los problemas mayores es que se ve lo desconectado que está el tema de la vivienda de todo lo demás. Nos hemos dado cuenta de que en estos procesos de desahucio no tienen ninguna comunicación ni con el Departamento de la Familia,  esa es una de las cosas que estamos tratando de que tenga más coherencia ese proceso legal”.

Al presente, cuando  una madre enfrenta un proceso de desahucio, el DF está presente en el lanzamiento; pero su gestión se limita a quitarle los hijos a la madre. Más allá de eso, no hay ninguna otra asistencia. Por parte del poder judicial no hay ningún mecanismo para ese proceso.