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A cinco años de María y días de Fiona, crece la insurrección energética de Casa Pueblo

Tras el paso del huracán Fiona, el 20 de septiembre, día en que se conmemoraron los cinco años del paso del devastador huracán María, Casa Pueblo de Adjuntas reafirmó la importancia de transformar nuestro sistema de generación centralizada de energía por uno que haga el mayor de los aprovechamientos de generación distribuida en el punto de consumo.

En comunicado de Prensa, la organización resaltó que la experiencia con el huracán Fiona validó la ruta de cambio que construye Casa Pueblo en Adjuntas de energizar con sistemas solares. La tenencia de un sistema solar permitió que, una vez más, la sede de Casa Pueblo, Radio Casa Pueblo y ahora también su torre de transmisión mantuvieran servicios ininterrumpidamente mientras la infraestructura solar instalada permitió retomar la generación tan pronto salió el sol.

Casa Pueblo emplazó al gobierno a que, ante la repetición de un apagón general y siendo la zona montañosa las más rezagada en la restauración del sistema eléctrico, atienda de manera urgente los miles de hogares de personas con condiciones crónicas de salud, en los cuales la seguridad energética es vital para los enfermos y sus cuidadores.

“A cinco años, tras miles de muertos, muchos más enfermos y con millones de dólares en recursos asignados, el expediente gubernamental bochornosamente se limita a promesas de futuro, ideas de proyectos y diseños incompletos, poco transparentes y con limitada ejecución”, dijo Arturo Massol, director asociado de Casa Pueblo.

Recordó que la zona de la Cordillera es la región de mayor pobreza y fue el último 30% que el gobierno re-energizó tras el más largo de los apagones enfrentados en la historia del País.

“La trayectoria de Casa Pueblo previo al huracán nos ha permitido estar a la altura del momento e insertarnos con prontitud y eficiencia en la cadena de ayuda comunitaria”, afirmó Alexis Massol González, fundador y director de Casa Pueblo. “Un liderato sólido, una red de colaboradores interna y externa, una hoja de servicio en defensa del medio ambiente, el desarrollo social y la cultura, y una credibilidad ganada a base de lucha fue clave en esa etapa y hasta el presente”.

“La sede de Casa Pueblo y su emisora, Radio Casa Pueblo, operan con energía solar desde 1999. Por esto, el colapso del sistema de energía eléctrica y las telecomunicaciones por causa del ciclón María y ahora con el huracán Fiona no nos hizo mella”, afirmó Massol-González.

Casa Pueblo también sirvió como centro de distribución de artículos de primera necesidad y medicinas, acogió clínicas de salud y su emisora logró dos objetivos principales: informar a la comunidad de la montaña y permitir que las personas se comunicaran con sus seres queridos a través de las ondas radiales. Asimismo, puso a disposición la telefonía satelital para que la gente pudiera hacer llamadas.

Además  distribuyó motosierras, generadores eléctricos, cientos de toldos, neveras solares y 14,000 lámparas solares en Adjuntas y otros municipios como Utuado, Jayuya, Loíza, Barranquitas, Salinas, Humacao y Vieques. Igualmente, instaló sistemas de urgencia solar en 10 hogares para energizar máquinas de diálisis peritoneal y terapia respiratoria.

Luego de María, en Adjuntas hubo barrios que estuvieron más de un año sin el servicio de energía eléctrica. A cinco años, la organización dio a conocer que ha abordado diferentes temas críticos del quehacer de un pueblo:

Seguridad comunitaria – Se han energizado más de un centenar de hogares de personas con condiciones crónicas de salud, adultos mayores y madres solteras, pero también las casas del deportista, el artesano, el voluntario y el carpintero.

Seguridad en la infraestructura crítica – Se han energizado las sedes del Cuerpo de Bomberos y de Emergencias Médicas, la torre de comunicaciones de Radio Casa Pueblo, una escuela elemental, un hogar de adultos mayores, el Bosque Escuela y la Escuela Agrícola Esteban Bianchi.

Activación económica y continuidad de servicios básicos – Se han energizado colmados en distintos barrios, ferreterías, una lechonera, una barbería, se estableció el cine solar y un restaurante solar ya opera en la vecindad, entre otros. Casa Pueblo también realizó 50 auditorías energéticas y diseñó sistemas solares para 50 pequeños comercios de Adjuntas, y donó 250 paneles fotovoltaicos para que familias completaran sus instalaciones. Además, desarrolla la microrred Adjuntas Pueblo Solar con la Fundación Honnold, que incluye farmacia, panadería, óptica, ferretería, pizzería, mueblerías y una iglesia, entre otros establecimientos alrededor de la plaza pública. Esta iniciativa ha trascendido las fronteras puertorriqueñas por su innovación y se encuentra en la última fase de construcción donde se inter conectarán los edificios a una gigantesca batería de un megavatio de capacidad.

Por último, pero no menos importante, Casa Pueblo ha solidificado el trabajo de investigación que hacía previo al huracán. Sobre el particular, se pueden mencionar las siguientes iniciativas: aprendizaje a través del servicio con la Universidad de Notre Dame; Sol y Salud con la Universidad Internacional de Florida; la investigación participativa sobre inseguridad energética con el Othering and Belonging Institute de la Universidad de California en Berkeley; y el uso de biomasa de desperdicios del café para producir energía con la Universidad de Michigan. Como si fuera poco, Adjuntas sirve como study site de microrredes solares del Departamento de Energía federal con estudiantes graduados y subgraduados del Recinto Universitario de Mayagüez, y un estudio de caso de Casa Pueblo se enseña todos los semestres en el Harvard Kennedy School of Administration.

A cinco años de María, mucho es el trabajo realizado, pero son más las ideas, las propuestas y las posibilidades de seguir construyendo un país que se libere de los combustibles fósiles, con independencia energética, próspero y vivible para todos y todas, concluyeron las voces de Casa Pueblo.

Casa llena en presentación de documental sobre Rafael Cancel Miranda

Lleno a capacidad, y con  una desbordante recepción por parte de la audiencia, se presentó en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras el documental Rafael Cancel Miranda:“I am not sorry for what I did”, el recuento personal del héroe nacional puertorriqueño sobre el ataque al Congreso de Estados Unidos, organizado por el Partido Nacionalista de Puerto Rico, y del cual fue protagonista, junto a Lolita Lebrón, Irvin Flores y Andrés Figueroa Cordero, el 1ro. de marzo de 1954.

A través de la narración de Rafael Cancel Miranda sobre su vida, sus influencias y su adhesión al Partido Nacionalista de Puerto Rico desde su niñez, el documental adentra a la audiencia al contexto político y económico del Puerto Rico colonial de la primera mitad del siglo veinte. Colonia de España durante cuatro siglos, Puerto Rico fue invadido y ocupado por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos el 25 de julio de 1898, tras la derrota de España en la Guerra Hispanoamericana. Mediante recortes de periódico, entrevistas y pietaje fílmico de la época, el documental recrea cómo fue la vida en Puerto Rico durante las primeras décadas tras la llegada de “los americanos” para los trabajadores, los pobres y las y los luchadores por la independencia.

Los nuevos colonizadores habían llegado con sus propias reglas del juego: su idioma inglés, su cultura anglosajona- tan ajena a la nuestra- y sus crueles políticas de explotación económica que exacerbaron las contradicciones en grandes sectores del pueblo, que ya pedían la independencia de España, y luego la reclamaban de Estados Unidos. Se presenta también el impacto de la elección de Pedro Albizu Campos a la presidencia del Partido Nacionalista de Puerto Rico y el vuelco combativo que dio dicha colectividad política frente a las constantes agresiones e imposiciones de la potencia colonizadora.

Maria de los Angeles Vázquez
Foto Alina Luciano

El eje del documental, sin embargo, es el relato extraordinario y conmovedor del poder transformador  del amor a Puerto Rico, del orgullo de ser quienes somos, y del valor, sacrificio y heroísmo de los hombres y mujeres que, por amor a su patria, se han elevado a la cumbre de la dignidad en la lucha por su independencia y plenitud.  La recepción entusiasta y espontánea de la  audiencia, que llenó tepe a tepe el majestuoso teatro universitario, fue la mejor prueba de cuán importante es el cine como medio para divulgar la verdadera historia de Puerto Rico,  la cual ha sido escondida, distorsionada y escamoteada por el discurso y las mañas del oficialismo. También demuestra que nuestra gente sabe reconocer, aceptar y agradecer las gestas de los héroes, heroínas y luchadores independentistas.

Ana María García, productora y directora del documental

El filme fue producido y dirigido por la cineasta y profesora Ana María García, en conjunto con la Facultad de Comunicación e Información de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras. La co producción es de Operación Filmes, y la realización es producto del excelente trabajo de conjunto de un gran grupo de experimentados profesionales de la creación y producción fílmica en nuestro país.  La Fundación Puertorriqueña de las Humanidades auspició la producción, a la cual también se unió un nutrido grupo de productores honorarios, auspiciadores y colaboradores.

Los mercaderes de la estadidad y la Universidad de Puerto Rico

A juzgar por la cantidad de columnas aparecidas en la prensa durante las últimas semanas, la UPR parece ser un motivo de amplia preocupación. Sin embargo, hay mucho ruido en muchas de ellas, mucha hojarasca, pero sobre todo mucho espejismo para desviar la atención de los verdaderos problemas. La discusión se ha centrado en un dato difícil de evadir. Entre 2010-2022 la cantidad de estudiantes se ha reducido en 32.44 %: de 64,138 descendió a 43,333, lo que significa una reducción de 20,805 estudiantes. La explicación más fácil ante datos tan significativos, para soslayar la complejidad del problema, es recurrir a una sola causa suficiente: la reducción demográfica. Para Díaz Olivo es obvio el motivo del descenso: en los últimos 40 años Puerto Rico ha perdido, nos dice, un millón de personas. El problema de su argumentación es que la merma estudiantil señalada ocurre entre 2010-2022. No ocurrió entre 1980-2020. Además, el descenso aumentó marcadamente a partir de 2017, como resultado de la aprobación del primer plan fiscal que la Junta de Control Fiscal le impuso a la UPR.

Menos mal que de vez en cuando surge algún columnista que dice abiertamente lo que piensa de la UPR. Ahí está la columna de Quique Cruz, “El fracaso de la Universidad de Puerto Rico”. (END, 7/9/22, 38) Cruz no cree que la causa sea el factor demográfico. Su explicación, también mono causal, destaca la pérdida de tiempo, los paros y las huelgas que una supuesta minoría de estudiantes le impone a la mayoría, con el apoyo de “algunos profesores y personal no docente” que disfrutan de “estas vacaciones pagadas”. La destrucción de la UPR viene desde hace décadas. El razonamiento burdo y directo de Quique Cruz tiene un mérito innegable: dice sin ornamento lo que piensa. Y lo que piensa Quique Cruz, a su vez, no se reduce a una opinión personal. Por el contrario, recoge el pensar y el sentir sobre la UPR de un amplio sector del llamado movimiento estadista en Puerto Rico. No se trata de un pensar-sentir que flota en el aire. Tiene profundas raíces materiales.

Con la victoria electoral de Luis Fortuño en 2008, la política neoliberal del PNP se hizo mucho más agresiva y sufrió un viraje significativo. No se puede olvidar la Ley 7- 2009 y el despido de decenas de miles de empleado(a)s públicos. Aquello no fue resultado de una política de austeridad para reducir el tamaño del gobierno y pagar un deuda pública incontrolable. Fue un ataque al pueblo trabajador para trasladar dinero del bolsillo de miles de trabajadores y trabajadoras y convertirlos en ganancias de un grupo de contratistas y cabilderos, empresarios políticos anidados en el partido gobernante. En manos de la claque organizada por el gobierno  de Fortuño, se intensificó la transformación de la estadidad en el negocio lucrativo de una minoría. Pedro Rosselló, en su libro A mi manera, Vol. 2, primer tomo, destacó el cambio: “El PNP se reubicó en el ámbito conservador del status quo, de una visión corporativa, de abandonar a nuestros más vulnerables; dejó de ser el partido del pueblo para convertirse en el portavoz del desarrollo por “trickle down”, la visión conservadora económica que obvia la justicia social”. (256)

Fortuño quiso imponerle su política corporativa a la UPR y se encontró con la piedra que llevó a su gobierno a la derrota después de su majestuosa victoria de 2008. Dos masivas huelgas estudiantiles lo enfrentaron en 2010-2011. La actitud violenta y represiva de su gobierno encontró en la resistencia estudiantil una fuerza inesperada. Como dice Pedro Rosselló en su libro, su récord de votos en 2008 se desvaneció en apenas cuatro años. La inesperada derrota de Luis Fortuño, quien intentó evitarla introduciendo en el proceso electoral un plebiscito, no se puede entender sin incluir la resistencia estudiantil contra su política neoliberal en la UPR. Si a los dos procesos de lucha de 2010-2011 se le añade la enorme huelga de 2017 contra el gobierno de Ricardo Rosselló y la JCF, tenemos el cuadro completo que da pie a la argumentación neo-estadista de Quique Cruz. Según la nueva cepa de estadistas neoliberales, la UPR se ha convertido en un estorbo para el negocio de la estadidad. Hay que menoscabarla, reducirla y desmantelarla. Así se explica la conducta de los mercaderes de la estadidad que han operado en el interior de la UPR: Walter Alomar, Zoraida Buxó, Emilio Colón, Mayda Velasco, Ricardo Dalmau, etc., etc. El caso de Zoraida Buxó es todavía más ejemplar: pasó de la Junta de Gobierno de la UPR a ser cabildera de la estadidad en la nueva versión del estadista neo-liberal.

Pero la cocina neoliberal no se reduce a la nueva cepa de mercaderes de la estadidad. También en la otra pieza del bipartidismo brillan algunos ejemplares. Eduardo Bhatia Gautier, por ejemplo, escribió una columna representativa: “La oportunidad de oro de la Universidad” (END, 9/9/2022, 35) Imagínese el lector(a) a un individuo atrapado por cuatro maleantes en un callejón, que lo golpean quebrándole los huesos de todo el cuerpo y luego le dicen: ahí tienes una hermosa oportunidad de oro para reinventarte, hacer una reingeniería de tu osamenta y tener vida próspera. Bhatia no conoce a nadie que quiera abrir una conversación sobre el futuro digno y estable de la UPR. Es decir, no tiene ninguna validez el intenso diálogo intersectorial, con varios años de duración, de la comunidad universitaria para elaborar un plan de reforma, convertido en proyecto de ley, que se ha discutido en la Legislatura.

Sin embargo Bhatia afirma, sin mostrar ninguna evidencia, que “la UPR tiene más empleados no docentes por número de estudiantes matriculados que ninguna universidad pública de Estados Unidos”. No sé si se da cuenta de que está repitiendo, en escala menor, la trillada fórmula ideológica sobre el gigantismo gubernamental. Solamente el desconocimiento puede alegar hoy día que sobran los empleados no docentes en la UPR. Al considerar que el cuerpo no docente puede asociarse con un refugio, distorsiona e invierte los hechos: el único refugio existente lo ha creado el bipartidismo colocando su gente, incluyendo batatas políticas derrotadas, que todavía vienen a chupar del mermado presupuesto de la universidad pública.

Sería injusto no reconocer las excelentes columnas que se han publicado sobre la UPR. Recientemente Catherine Marsh Kennerley publicó una muy significativa: “La Universidad de Puerto Rico se debe a la juventud”. Con valentía menciona los males que han caído sobre la Universidad: las medidas de austeridad de la JCF, “con la anuencia de los dos partidos políticos que han gobernado”. También menciona décadas de política neoliberal que han debilitado los servicios sociales y contribuido a la marginación comunitaria. Denuncia el ataque a la universidad por “hacerse cómplice de la gobernanza necropolítica, es decir, dejar morir a los jóvenes”.

Ileana M. Ayala Fontánez, Coordinadora de Reclutamiento del Recinto de Ciencias Médicas, también publicó una columna excelente: “Merma de alumnos y otros fenómenos en el Universidad”. Aunque destaca los recortes presupuestarios, Ayala Fontánez comienza con los años de “malas prácticas administrativas” advertidas por diferentes voces: los consejos de estudiantes, la Asociación de Profesores y la Hermandad de Empleados. Ninguna de estas múltiples voces fueron oídas por Bhatia en medio siglo. Pero estuvieron ahí, con fuerza vocal, señalando las causas plurales que afectan la UPR. Ayala Fontánez enumera varias: los altos costos de la matrícula, la reducción de ayudas estudiantiles, el descuido a los músicos y atletas, y las deficiencias infraestructurales. Sería una irresponsabilidad, afirma, recurrir al giro demográfico como el único fenómeno causal.

Sin embargo, la mono causalidad tiende a predominar entre los mercaderes de la estadidad. El último plebiscito de noviembre 2020 puso al descubierto que decenas de miles de estadistas repudian a estos traficantes vulgares de la estadidad y han dejado de votar por el PNP. El país tendrá que escoger entre apoyar el bipartidismo neoliberal, acompañado de la corrupción, o defender la universidad pública expulsando a los mercaderes de su recinto.

No es un desastre natural…

Arelis Valentín-Pagán

Doctoranda en Historia, UPR, Río Piedras

La naturaleza tiene sus maneras de expresarse. Maneras que pocas veces comprendemos, quizá, por nuestro arraigo físico y material, inherente a nuestra existencia dual. Sin embargo, somos conscientes de que nada es permanente. Las situaciones difíciles, desde nuestro imaginario como entes sociales y culturales, no son eternas; duran el tiempo necesario o “natural”. Todo en la naturaleza está en constante cambio; en evolución. Así como nuestra existencia. Somos seres espirituales. Seres que compartimos una herencia universal que trasciende la corporeidad y un tiempo y espacio determinado. Esta herencia universal es la naturaleza misma en nosotros y nosotras. Es nuestra verdadera realidad.

Ahora bien, paralelo a esta verdadera realidad se encuentran otras realidades que el gobierno colonial de Puerto Rico nos quiere hacer creer como “verdaderas”. Una de ellas es que luego de un huracán, días y semanas después, es “natural” que todo el pueblo, o la mayoría, no tenga acceso a electricidad ni a servicio de agua. ¿Acaso no conocen de lo que ocurre en otros países del Caribe? Países en los que esto no ocurre. Y desde el poder se piensa que cada familia puertorriqueña cuenta con artefactos y “comodidades capitalistas” que en su mayoría perturban la paz de la comunidad, contaminan el entorno e, incluso, provocan la muerte; y, por otro lado, también endeudan aún más a nuestras familias. Otra realidad desde el imaginario del poder y del privilegio es que es “normal” que carreteras y puentes –algunos de reciente construcción– colapsen; cuando ello implicó cuantiosas cantidades de dinero del pueblo a “amigos del alma” del gobierno de turno. Construcciones pensadas desde el egoísmo que únicamente benefician a algún contratista, o político, y no a la calidad de vida de los ciudadanos y ciudadanas del País. Por otra parte, ¿qué nos puede decir el gobierno, tanto municipal como estatal, respecto de las urbanizaciones que se inundan en diversos pueblos de Puerto Rico? ¿Quiénes permitieron dichas construcciones, u otras edificaciones aledañas, que afectan a la región en cuestión? ¿Qué está pasando con nuestros mangles? Todos los días el gobierno, las ansias de poder y de capital, atentan contra la vida y los derechos de todos los puertorriqueños y las puertorriqueñas. ¿Por qué Salinas experimentó las inundaciones recientes? ¿Qué pasó en el barrio Borinquen de Guayama? ¿A qué se debe su estado catastrófico actual? Esta comunidad histórica de Guayama, por la que pasaba el “tren de la caña” –una historia que se remonta a finales del siglo XIX–, a través de los años en su periferia, ha sufrido las transformaciones de un supuesto desarrollo evidentemente carente de análisis alguno. ¿Y los centros comerciales que siguen proliferando sin permitirle a cada pueblo que cuente con una justa planificación de sus centros históricos? Esto es, aprovechar lo ya existente sin tener que perjudicar la sostenibilidad de otros espacios o comunidades. Actualmente, Guayama cuenta con “pequeños” centros comerciales que se han quedado vacíos y justo uno de ellos queda en las inmediaciones de la comunidad Borinquen.

Sí, el Caribe acaba de experimentar otro huracán. Fiona nos azotó. Puerto Rico lo sintió tan fuerte como el huracán María a pesar de ser de una “categoría menor”. Ello fue la naturaleza manifestándose. Y otros huracanes vendrán. Más intensos o menos intensos, no es lo importante ya. Sin importar su intensidad, el gobierno colonial actuará igual. Esto es lo único que no evoluciona en nuestro entorno: el gobierno colonial. Porque por ello existen, para no evolucionar. Su existencia es para la permanencia del poder y del capital en las manos de unos pocos y a cuestas de todo un pueblo. El Sur se desangró; otra vez. Pero si algo tiene claro la mayoría del pueblo puertorriqueño es que este desangramiento no ha sido provocado por la naturaleza. Hay otras razones para ello. La corrupción, la ineptitud, la falta de voluntad, el egoísmo, entre otros, figuran como los verdaderos autores de este desastre. No es un desastre natural, es otro tipo de desastre. ¿Cómo denominarlo? Recordemos que el escritor Rafael Rodríguez Cruz destaca, en  El huracán y la subjetividad antillana  (2022), que el huracán también es un tema político. Basta ya de tanta mediocridad por parte del gobierno. Basta ya de las expresiones que tanto se repiten desde la comodidad y nos han mantenido en la misma situación. Sí, nos “levantaremos”. Siempre lo hemos hecho. Una acción que siempre ha surgido desde la solidaridad de las mismas comunidades, desde la misma gente, no así del gobierno. Nuestra historiografía y relatos orales lo evidencian. Pero, hoy, debemos tener el coraje para denunciar y acabar con la corrupción gubernamental. Debemos unirnos y compartir el coraje y la indignación. Unirnos y mantener este coraje e indignación en la memoria individual y colectiva, así como por años se ha mantenido la corrupción en este gobierno colonial. Jamás olvidarlo. Ese esfuerzo del ánimo –ese coraje e indignación– convertido en acción, además de solidaridad, es lo que necesitamos para permitir una verdadera calidad de vida en la sociedad puertorriqueña. Miremos más de cerca las gestiones comunitarias. La organización Casa Pueblo nos da cátedra de lo qué es la voluntad. La lucha que llevan por años respecto a la protección de los recursos naturales es hartamente conocida en nuestro País. Reflexionemos de qué manera la gestión de Casa Pueblo podría extenderse a todo el archipiélago y exigir la accesibilidad a suministros de energía que provengan de fuentes más limpias y renovables.

Ilegalidad de la deuda es clave en el caso de quiebra de AEE

Por Cándida Cotto

ccotto@clarridadpuertorico.

El interés de la Junta de Control Fiscal (JCF) por pagar a los bonistas de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), en lugar de litigar desde un principio la ilegalidad de la deuda, es lo que mantiene sin resolver, después de cuatro años, el caso de quiebra de la citada corporación pública. Así lo expresó en entrevista con CLARIDAD el licenciado Rolando Emmanuelli Jiménez, representante legal de la UTIER (Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego) y del Sistema de Retiro de la AEE.

Tras cuatro años de negociaciones y un pre acuerdo, a fines del mes de agosto se dio a conocer que las negociaciones de la JCF con los bonistas habían colapsado. Sin embargo, no fue hasta la madrugada del sábado, 17 de septiembre, con el aviso inminente de huracán sobre la isla, que la  JCF radicó una  moción cumpliendo con una orden de la jueza Laura Taylor Swain de presentar un itinerario de litigación.

El licenciado Emmanuelli Jiménez, atribuyó que la jueza, ante la moción de la JCF, sin que hubiera urgencia y sin que nadie se lo pidiera, reaccionó rápidamente estableciendo un itinerario de argumentación que requería que las partes se pusieran a trabajar durante el fin de semana de la tormenta. En su caso, eso suponía    contactar  a sus  clientes que son cuerpos colegiados- la UTIER y Sistema de Retiro de la AEE-   en medio de la emergencia del huracán. La orden de la jueza le dio a las partes hasta el lunes 19 de septiembre para presentar sus itinerarios, cuando se recibían aún los fuertes aguaceros del huracán, y un apagón total mantenía a la isla a oscuras e incomunicada.  Emmanuelli Jiménez, tuvo que presentar dos mociones urgentes (la primera fue despachada con un ´no ha lugar´), para que la Jueza Swain extendiera el término de la vista inicial que fue señalada para el miércoles, 21 de septiembre. En la segunda moción, los abogados le plantearon a la jueza que, bajo la situación de emergencia en que se encontraba Puerto Rico, era inconcebible que se le diera  tanta importancia a un trámite procesal que no tenía urgencia alguna, “Realmente, le tiramos bien duro”, dijo Emmanuelli, y añadió: “Ahí, la jueza pospuso la orden señalando la situación de emergencia de Puerto Rico. Pero nos iban a “pasar el rolo” desde Nueva York y Washington desde donde era muy fácil litigar. Tuvimos que  tirarle bien duro a la jueza para que reaccionara”. Añadió que en la moción inicial, que la jueza rechazó, empezó diciendo que sus ´pensamientos y sentimientos están con el pueblo de Puerto Rico  en estos momentos tan difíciles’.

Explicó  el abogado,  que en esta etapa del proceso la jueza tiene que decidir cuál es el orden más apropiado de los asuntos en controversia: si es la impugnación de la garantía de los bonos que sostiene la JCF, o las mociones de los acreedores que piden la desestimación  de la quiebra y que se nombre un síndico. No obstante el experto en la ley Promesa y casos de quiebra, observó a que hay un desarrollo adicional y es que la jueza emitió una orden a los mediadores para que propusieran una orden  de medicación nueva.  “Lo que la jueza  está diciendo con eso es que el tribunal prefiere que no se litigue, quiere volver a la mediación, ya que los mediadores indicaron al tribunal que fueron solo inconvenientes y no obstáculos los que impidieron llegar a un acuerdo entre las partes. Los mediadores no dicen cuáles son esos obstáculos, y por eso la jueza les pidió una recomendación sobre cómo atender esos problemas”, señaló.

Emmanuelli Jimenez, reconoció que para él, los problemas aludidos “son un misterio”, aunque especuló que podrían ser planteamientos de derecho o reservas que tengan las partes. Dijo que  se ha insinuado que la JCF no ha sido transparente en la entrega de información, por lo que los acreedores  estarían partiendo de premisas inciertas  porque no tienen los datos.  “Eso se ha dicho por ahí pero no me consta”, añadió. Por eso, todavía no es categórico que vaya a haber un juicio, dado  que  la jueza Swain estaría  esperando a que los mediadores digan cómo creen que pueden  resolver el tranque en la mediación.

Aun cuando el abogado prefiere que el asunto se dilucide en un juicio, describió el panorama del mismo como una “guerra termonuclear total”. “Si se pide la  desestimación de la quiebra y el nombramiento de un síndico para la AEE, con eso podría irse ´a juste´ Luma Energy. Para los bonistas,   el síndico podría impulsar la transformación de la AEE y  podría no estar de acuerdo en cómo Luma maneja el asunto. Recordemos que sería el síndico quien cobre las cuentas de la AEE”, señaló.

El representante legal de la UTIER y del Sistema de Retiro de la AEE resaltó que prefieren ir a juicio porque  es un caso claro de que los bonos de la AEE no son asegurados. Esta era la postura de la JCF al principio, y  luego cambió,  paralizó el caso en el tribunal y presentó la negociación. “Ahora después de estar cuatro  años en estas, quiere revivirlo. Es culpa de la Junta porque debió haber visto el caso desde el principio. Este caso podría haberse resuelto hace mucho tiempo, si la  Junta hubiera hecho su trabajo a tiempo, pero si la Junta comienza a litigar ahora, es empezar de cero”.

Luego de la suspensión de la vista del miércoles, 21 de septiembre, hay que esperar por la nueva fecha que fije la jueza, lo que podría ser a principios del mes de octubre. Las vistas se  llevan a cabo mediante video conferencias desde la sala de la jueza en Nueva York. Emmanuelli Jimenez considera que el paso del huracán Fiona  podría tener un impacto bien severo en la viabilidad de la reestructuración de la AEE, porque es un daño sobre otros daños que todavía no se han reparado.  “Si  la AEE  estaba en el hueso antes de Fiona, este nuevo golpe  la va a colocar en una posición aún más difícil”.