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Brasil: Los Bolsonaro y la guerra sucia de los predicadores

 

Por Darío Pignotti

Ungida por Cristo. Cuando restan 41 días para las elecciones que decidirán el destino de la tambaleante democracia brasileña Michelle Bolsonaro, la esposa del presidente Jair Bolsonaro, ganó protagonismo a caballo de un discurso religioso al extremo. O para decirlo sin rodeos, incendiario. Ella es la persona «más importante» de la campaña dijo su marido (un tanto exagerado), quien dedicó este fin de semana a reunirse con militares en la Academia de Agulhas Negras, en la que él se graduó hace cinco décadas, y hacer proselitismo en la carretera Río de Janeiro-San Pablo, donde saludó a centenas de automovilistas a pesar de frío reinante.

Michelle y el presidente, que buscará ser reelecto el 2 de octubre, fueron los únicos oradores en el lanzamiento de la campaña realizado en el estadio Maracanazinho, pegado al Maracaná de Río, ante la mirada del candidato a vice, el bastante impopular general Walter Souza Braga Netto.

La primera dama también hizo uso de la palabra en Juiz de Fora, donde hace cuatro años el entonces candidato Bolsonaro fue apuñalado un mes antes de los comicios. Enérgica proclamó que gracias a un milagro su esposo sobrevivió a la cuchillada de 2018 y ahora el «Señor» lo escogió para derrotar al «demonio» encarnado por el candidato opositor Luiz Inácio Lula a Silva, del Partido de los Trabajadores (PT).

De acuerdo con la última encuesta de la agencia Datafolha, conocida la semana pasada, Lula suma el 47 por ciento de las intenciones de voto frente al 32 por ciento de Bolsonaro con vistas a los comicios del 2 de octubre. Las chances del petista de ganar en primera la primera vuelta han decrecido pero en caso de ballottage, el 30 de octubre, su triunfo parece incontestable: sería electo con el 54 por ciento frente al 37 de su antagonista.

Activismo religioso

Ahora bien, en el segmento evangélico el favorito para el 2 de octubre es Bolsonaro, que suma 59 por ciento ante el 32 de Lula.

Esos 27 puntos de ventaja son atribuidos a la irrupción de Michelle como la nueva estrella en los actos oficialistas y a la ofensiva llevada adelante por miles de pastores en cuyos sermones son propaladas fake news, como aquella que asegura que en caso de una victoria petista serán cerrados los templos.

«Acá pasará lo mismo que en los países comunistas» declaró una señora preocupada con la clausura de su iglesia- La mujer fue entrevistada por radio CBN, donde se publicó un informe sobre el activismo religioso el cual encendió una luz de alerta en el comando de campaña petista.

Una de las voces cantantes de esta narrativa es la pastora Damares Alves, exministra de la Familia y una suerte de lugarteniente de la primera dama.

Alves, que acusa a los gobiernos del PT de haber incentivado el consumo de crack en escuelas, es tenida como una de las puntas de lanza en Brasil del evangelismo sionista norteamericano.

«Fariseos»

En su primer acto de campaña masivo en San Pablo, el sábado pasado Lula le entró de lleno a la guerra sucia de los predicadores en pos de la reelección del excapitán del Ejército.

«Yo, Luiz Inácio Lula da Silva, defiendo el Estado laico, el Estado no tiene que tener religión. Todas las iglesias tienen que ser defendidas por el Estado pero las iglesias no tienen que tener partido, las iglesias tienen que cuidar de la fe y no de candidaturas de falsos profetas y de fariseos que están engañando al pueblo».

Según trascendidos en el PT se redoblarán esfuerzos para reconquistar evangélicos siendo que parte de éstos no son incondicionales de la ultraderecha y ya le dieron el voto a Lula en sus campañas victoriosas de 2002 y 2006.

Tal vez fue siguiendo esa premisa que el ex obrero metalúrgico, bien abrigado con una polera negra para campear el frío paulista, recomendó llevar la pelea política dentro de los templos.

«Si frecuentamos la iglesia no tenemos que tener miedo de hablar de política. Si el pastor es serio lo respetamos, pero si está mintiendo, no. No se pueden decir mentiras en nombre de Dios ni aquí ni en ningún lugar del mundo».

Unido a estos dichos de su líder, el PT anunció al Tribunal Superior Electoral que fueron creados canales en las redes sociales dirigidos específicamente al electorado protestante, lo cual está contemplado en la legislación.

Bautizo

Michelle Bolsonaro nació en 1982 al inicio de una década signada por el fin de la dictadura y el comienzo de una transición hacia la democracia bajo la tutela militar. No muchos recuerdan que fue en los años ochenta cuando empezó a expandirse el fenómeno evangélico en el país que es, hasta hoy, es el que concentra el mayor numero de católicos en el mundo.

Antes de conocer al diputado Bolsonaro, para quien trabajó como secretaria, Michelle ya era evangélica. Y fue gracias a su influencia y de otras personas que el exmilitar (que no dejó de ser católico) se aproximó al movimiento, hasta ser bautizado 2016 en las aguas del Rio Jordan por el pastor Everaldo Pereira.

Sueño panamericano

En los 90 , cuando la joven Michelle de Paula Firmo comenzaba a aproximarse a los pastores y el obispo electrónico Edir Macedo embolsaba los primeros millones gracias a sus negocios mediáticos, la agencia norteamericana USAID fortalecía su estrategia en pro de la evangelización y por cambios en la conducta «electoral» de los brasileños, escribió un exmiembro de ese organismo Lawrence Harrison.

El «sueño panamericano» de Harrison -que es también el de la USAID y la CIA – comenzó a ganar terreno con lógica empresarial y pragmatismo protestante: la «Teología de la Prosperidad» hizo pie en favelas y barriadas populares ante el retroceso de la «Teología de la Liberación» del catolicismo de izquierda en cuyo seno nació el PT en 1980.

Si en los años setenta las iglesias de cuño protestante representaban menos del 5% de la población a fines de los 80 rozaban el 10 % y en 2010 ascendieron al 22 %.

Dado que en 2020 el gobierno suspendió el censo no hay cifras oficiales pero algunas agencias de opinión pública estiman que  los electores son el 28 por ciento del padrón.

En suma, esta corriente confesional tiene una importancia electoral indiscuible , unida al peso legislativo de la Bancada de la Biblia, con unos cien diputados, y la influencia ideológica ejercida por sus cadenas de televisión y radio entre las que se destaca el Grupo Récord, del obispo Macedo.

Michelle o Mi-Cheque

En 2018 la esposa de Bolsonaro no habría querido participar en la campaña debido a su timidez. Pero aquel rubor que le causaban las cámaras fue superado poco a poco, con sucesivas apariciones en mensajes de fin de año por cadena de radio y televisión e intervenciones en actos protocolares en el Palacio del Planalto.

Posiblemente la desenvoltura con que habla en las manifestaciones oficialistas sea producto de algún coach contratado por el millonario equipo de publicidad del bolsonarismo, que en su momento tuvo la asesoría del norteamericano Steve Bannon, del exjefe de campaña Donald Trump.

En la medida que Michelle fue teniendo más importancia en la campaña y su voz ganó peso dentro del «clan» familiar del que son parte los hijos del mandatario, comenzaron a conocerse más detalles de sus ambiciones de poder.

Por ejemplo, sobre cómo hizo valer su influencia para que el pastor Andre Mendonca sea elegido como el primer evangélico en el Supremo Tribunal Federal.

Sea cual sea el resultado de la votación marcada para dentro de 41 días, la primera dama ya hizo pie en el campo político de la ultraderecha con un caudal de popularidad que le permitirían ser electa senadora por Brasilia .

Claro que este capital tiene su contratara. Si antes Michelle no era blanco preferencial de la oposición ni de la prensa, ahora es un personaje que está en la mira.

Esto implica la posibilidad de que vuelvan a la luz, quizá en la campaña, dos cheques a nombre de ella emitidos por Fabrizio Queiroz, un policía retirado vinculado a las «milicias» de Río de Janeiro que trabajó durante años para el diputado Bolsonaro.

Esa relación turbia del bolsonarismo con las «milicias» siempre es recordada en el PT, en especial por el diputado federal Paulo Pimenta, quien además gusta de reemplazar el nombre Michelle por el apodo «Mi-Cheque».

Reproducido de www.pagina12.com.ar

Hacia la paz con justicia social

Petro.

 

Por Angel Guerra Cabrera

El gobierno de Gustavo Petro-Francia Márquez ha comenzado a muy buen ritmo en su importantísima encomienda y exhibe firmes avances a 11 días de la toma de posesión. Ha registrado ya ante el Congreso su medida insignia, la reforma tributaria, sin cuya aprobación no podía cumplir los  programas sociales para  llevar  a cabo la  reforma rural integral, hacer de la educación y la salud un derecho universal y combatir frontalmente el hambre en el segundo país más desigual de América Latina.   Compromisos adquiridos por el presidente y la vicepresidenta con los electores y el pueblo colombiano.  Sobre todo, con los obreros, los pobres y jóvenes de ambos sexos protagonistas de la ferozmente reprimida rebelión social entre 2019 y 2021. Solo de 2021 se han reportado más de 70 manifestantes muertos y cientos desaparecidos.  De la misma manera, en  aras de acabar con la desenfrenada corrupción y las salvajes violaciones a los derechos humanos  por las  fuerzas militares  y  policiales, ha  nombrado ya  una nueva cúpula para ambas fuerzas, luego de enviar a retiro a 55 generales.

Debe subrayarse que Petro ha designado ya a la inmensa mayoría de los integrantes de su gobierno, que, en general, gozan de prestigio y reconocimiento nacional e internacional es sus esferas de competencia, ha dado importantes pasos en la consecución de la paz “total”, con la reanudación del proceso de paz con el Ejército de Liberación Nacional(ELN)) en Cuba, lo  que equivale a una normalización muy amistosa de las relaciones con la isla.  A la vez, y sin pérdida de tiempo, ha  avanzado en el restablecimiento pleno de las relaciones diplomáticas y comerciales con Venezuela, así como la apertura de los pasos en su extensa frontera común de 2219 kilómetros, cerrada desde 2015 a consecuencia de la participación febril del gobierno de Iván Duque como pieza fundamental de la política de guerra multidimensional de  Washington contra Caracas. Un ejemplo  de la idoneidad y consenso de que gozan los integrantes principales del nuevo gobierno,  más allá de las desmelenadas y rabiosas andanadas del uribismo y sus satélites, son los nombramientos para la cancillería y la cartera de hacienda. Frente a la primera Álvaro Leyva, hombre con una recta trayectoria de compromiso y participación activa en todos los esfuerzos de paz de los distintos gobiernos colombianos, quien, además, goza, por su seriedad, de la confianza de los organismos internacionales y de las distintas guerrillas o ex guerrillas. Parecido, como ministro de hacienda, puede decirse de José Antonio  Ocampo, experto en finanzas y economista de sólido aval nacional e internacional, quien contará con el apoyo de competentes especialistas al frente de las otras dependencias del sector económico.

La reanudación del diálogo con el ELN se decidió finalmente en una misión de verificación enviada a La Habana por Petro para corroborar la disposición hacia la continuidad del proceso por parte de esa organización. Encabezada por el canciller Leyva pudo constatar la voluntad pacificadora de los negociadores del ELN, refugiados en  La Habana desde que en 2019, el presidente Duque, enemigo jurado de los acuerdo de paz aprovechó una deplorable  acción de esa guerrilla para reventar el diálogo y envenenar las relaciones con La Habana. En un gesto coherente con la fobia hacia la paz de su patrón  Álvaro Uribe, exigió al gobierno de la isla la extradición de los enviados del ELN, algo que Cuba no podía aceptar por su condición de  garante del proceso ante el derecho internacional. La Habana rechazó la indigna petición de Bogotá y dio asilo a los representantes del ELN. Irónicamente, la presencia totalmente legal y legítima de los negociadores de la guerrilla en la isla fue usada impúdicamente por el gobierno de  Donald Trump como pretexto para volver a incluirla en la espuria lista de países patrocinadores del terrorismo, con las penurias económicas que ello le imponía, encima de las que ya sufría -y continua sufriendo- debido al cruel reforzamiento del bloqueo por Trump y su mantenimiento,  casi intacto, por Biden. El canciller Leyva se encargó de hacer justicia a  Cuba cuando afirmó que su país rechaza la calificación de la isla como supuesta patrocinadora de terrorismo «con la que se ha pretendido desconocer su compromiso con la paz de Colombia y el mundo».  Lo que fue respondido por su homólogo cubano Bruno Rodríguez Parrilla reiterando el compromiso de La Habana con la paz en Colombia.

Petro, que ha dado gran importancia a la unidad de  América Latina y el Caribe ha  dicho, con mucha razón, que el México obradorista y Colombia pueden hacer una gran  contribución a ese noble empeño. En este momento, por  cierto, esa unidad pasa inevitablemente por la devolución a Venezuela de su  avión secuestrado por un juez de Buenos Aires, lo que depende de una orden del presidente Alberto Fernández,  que muchas y muchos agradeceremos.

Reproducido de www.rebelion.org

 

 

En Reserva: “Yo no me meto en política”

Especial para en Rojo

Mientras escribo esta columna, me encuentro sin el servicio de energía eléctrica. La prensa informa que, como yo, hay 200 000 abonados más. Es la cuarta vez en cinco días que he tenido que cambiar de planes, mudarme del área de trabajo y hacer ajustes de todo tipo. Dos de esos días estuve también sin el servicio de agua potable. “¿Qué país que se respete puede prosperar así?”, le escuché decir a uno de los periodistas del patio.

Días antes, veía en las noticias un reportaje, en el que el entrevistado contaba las vicisitudes por las que pasó en el Fondo del Seguro del Estado. El hombre había sufrido, en su trabajo, una caída aparatosa. Llevaba una semana con un dolor insoportable y nadie parecía poder ayudarlo. A leguas se veía que llevaba el hombro fracturado. “No hay personal”, le dijeron, en la agencia, al ciudadano. “Necesito una firma para que alguien me examine, pero nadie me responde”, continuó relatando el hombre, que se veía ojeroso y cabizbajo. Su hombro roto, sin forma, caído, no le permitía dormir desde el día del accidente. A preguntas de la reportera, el ciudadano comentó: “El sistema no funciona. Sé que es un asunto de política, pero yo no me meto en eso”.

Como él, puedo seguir enumerando cientos de casos, en los que frases como la anterior fueron parte de la conversación en el último tiempo: “La política no es para mí”. “Eso es cosa de ellos”. “Todos son iguales. Por eso no voto”.

Distinto de lo que piensen muchos, la política no es un tema trivial que se toca en conversaciones informales. La política es el eje transversal que decide sobre la vida de todos los ciudadanos. Determina nuestros derechos y decide cómo queremos administrar nuestros recursos.

La politiquería y los politiqueros son otra cosa. Son aquellos que se burlan del pueblo, los que explotan y venden al mejor postor los recursos del país. Son los que recogen dinero para el partido y se los echan al bolsillo. Son los que viven del mantengo en Washington, exigen reembolso de viajes personales y se ríen de sus correligionarios. La politiquería rige sus vidas y de ella viven generaciones completas.

La politiquería les ha costado la vida a cientos de ciudadanos a lo largo del mundo. Los ejemplos internacionales abundan: lo que ocurrió con el agua contaminada de Flint, Michigan; las millones de personas inocentes que murieron con la invasión a Irak y Afganistán; los millones de muertos en Yemen; los palestinos en Gaza… Miremos a Honduras en 2009 y lo que aconteció con las demás dictaduras en América Latina. En Puerto Rico, la politiquería también tiene muertos en su resumé: el Cerro Maravilla, la persecución política hacia independentistas,  el manejo de suministros durante el huracán María y las decisiones de aguantar ayudas durante los terremotos del sur. Aún con este récord de abusos y atropellos, las personas prefieren quejarse por lo bajo. Cuando deben defender sus derechos, se resignan con eso de que “yo no me meto en política”.

Y, así, se les va la vida.

Votan por el candidato corrupto otra vez, porque “bendito”, “me embreó la entrada”, “he sido de su partido toda la vida”o “le dio trabajo al nene”.

En la novela Fortaleza, de José Borges, se presenta la historia de Arturo Ramírez, un líder que, fuera de todo pronóstico, llegó al poder. Durante su tiempo al mando, revolucionó el sistema, se enfrentó a los grandes intereses y les brindó poderes a los ciudadanos. Lo encarcelaron por sus acuerdos y alianzas, pero logró lo que pocos pueden: enseñarle al país que todo es posible si se lucha por un objetivo común.

Borges no plantea utopías. Puerto Rico ya logró esto una vez. Fue el primer país en Latinoamérica que sacó a un gobernante en el siglo XXI. Por dos semanas, durante el verano de 2019, los puertorriqueños, por fin, se metieron en política. Aquellos que nunca hablaban gritaron con fuerza al mundo que en nuestra casa mandamos nosotros. El mundo aplaudía con fuerza la valentía de los puertorriqueños.

En 2022, poco queda de aquella esperanza veraniega. Tenemos un gobierno inservible, una clase trabajadora ahogada por el alto costo de vida y la deficiencia en los servicios esenciales. Tenemos hospitales sin energía eléctrica por días, escasean los alimentos y las escuelas carecen de lo básico.

Mientras esto sucede, los medios de comunicación se afanan por cubrir una boda de acuerdo y darles foro exclusivo solo a políticos de los dos partidos responsables de nuestras carencias. Cubren las convenciones pagadas en hoteles de lujo y evitan detenerse a pensar en cómo se sufragan.

Del otro lado de la opulencia, como siempre, estamos nosotros. Algunos aún le ríen las gracias al espectáculo de turno: que si baila como baila, que si mira con quién dice que estará en la papeleta, que si pobre que se burlan de su sobrepeso…

“Yo no me meto en política”, recuerdo otra vez las palabras de aquel ciudadano. Pienso que así como él, con su hombro caído y cabeza baja, se encuentra Puerto Rico. Sus palabras me retumban en lo más profundo de mi indignación. “¿Qué país prospera así”, refraseo al periodista del inicio.

Si evitamos meternos en política, seguiremos a merced de delincuentes.

Lo que sí fue el concierto de Cultura Profética

El concierto de los 25 años de Cultura Profética. Foto Axel Torres

 

 gortiz@claridadpuertorico.com

Especial para EN ROJO

A eso de las 8:30 de la noche del pasado sábado 13 de agosto, la cantante Claire Delić inició una velada de concierto que se extendería hasta las 2:00 de la madrugada en el estadio Hiram Bithorn para celebrar 25 años de trayectoria musical de la banda puertorriqueña de reggae Cultura Profética. Durante esa apertura, Delić cantó el tema “Poco a poco” acompañada de Tommy Torres, instancia muy aplaudida por el público que ya empezaba a llenar la sección de arena del estadio. Más adelante durante el concierto, Delić tuvo otra participación en el escenario, esta vez para cantar junto al vocalista de Cultura, Willy Rodríguez. Ese fue uno de los momentos que más críticas y comentarios negativos levantó en los medios y redes sociales. “Protagoniza tremendo papelón pareja de vocalista de Cultura”, “Cuestionan comportamiento de cantante en concierto de Cultura”, “Errática Claire Delić en concierto de Cultura Profética”, fueron algunos de los titulares publicados. Durante la noche, se presenciaron otros momentos que provocaron polémicas mediáticas. Uno fue cuando el vocalista reflexionó sobre la “plandemia” de COVID-19 y el mercadeo de productos farmacéuticos para atender esta situación de salud. Otro, cuando apareció Eliezer Molina en un video proyectado en pantalla gigante para “imponer ideologías políticas”, dijeron en las redes sociales.

Pero el concierto fue más que esos momentos mediatizados. Fue un festejo de la banda por lograr permanecer en la escena musical de manera independiente y con éxito internacional. Y fue más. Fue una celebración que quisieron compartir con su público tras ganar recientemente un Grammy Latino, fue colaboraciones entre exponentes de diferentes géneros musicales, fue curaduría artística de la mano de Pedro Adorno y Agua, Sol y Sereno, fue un recorrido por los grandes éxitos de una de las bandas de reggae más reconocidas en Latinoamérica, fue posicionamiento en torno a la política nacional.

Esto último no debió sorprender a nadie, mucho menos al público que ha seguido a Cultura Profética por años. Esta banda se ha destacado por su propuesta artística honesta, que refleja la sociedad y lo que sus integrantes sienten y viven. Por eso, Hermes Ayala, reconocido ya por abrir conciertos con sus spoken words para pelos, introdujo la aparición de la banda en el escenario. Por eso, también estuvo Gallego, para que con su rap de conciencia aludiera a situaciones y problemas del país como la corrupción, la fuga de profesionales, la imposición de la Junta de Control Fiscal, los feminicidios, el retiro de los maestros y el estatus político colonial. Por eso, luego de la interpretación de Willy Rodríguez del tema “Sobrevolando” el público sintió que era el momento de corear a una sola voz la frase destacada durante el Verano del ’19: “Somos más y no tenemos miedo”.

Y fue más. El concierto también fue agradecimiento, precisamente, al público que ha acompañado y respaldado la banda durante 25 años de arduo trabajo haciéndose espacio en la industria musical sin seguir modas y con letras de calidad. La agrupación presentó esa noche más de 30 temas incluidos en sus seis producciones de estudio entre los que figuraron durante el primer bloque de la velada “Ritmo que pesa”, “La complicidad”, “La noche vibra”, “En la oscuridad”, “Para estar”, “Del tope al fondo”, “De antes”. De esa primera parte del concierto sobresale la intervención de Mofongo, vocalista del grupo Macabeo, para cantar junto a Willy “Herida mortal”, sencillo incluido en la última producción musical lanzada al mercado en 2019 y merecedora del Grammy Latino, “Sobrevolando”. De ese álbum también sonó bastante al principio del concierto “Llevarte allí”, “Creo en tu carne” y “Ten valor”. Uno de los momentos más significativos para Willy fue el estreno en tarima del tema “Viértele flor”, un bolero que según dijo le costó mucho componer.

Fotos por Axel Torres

Un segundo bloque de canciones se puede marcar a partir de “Nadie se atreve”, que fue de las canciones más aplaudidas por el público, así como “Un deseo”, “La espera” “Rimas para seducir”, “Le da igual” e “Ideas nuevas”. El concierto fue, además, interpretaciones sentidas y de calidad. Entre las mejores logradas de la noche figura “Caracoles”, que narra un momento personal difícil para Willy. Ese número dio paso a “Fibra humana”, un tema que según el compositor de su letra, predice lo que vino a pasar en la pandemia y describe cómo estamos como sociedad en este momento. Esta interpretación junto a la agrupación de rumba Yuba Iré evidenció lo que, además, fue el concierto: cercanía con el componente afro de nuestros ritmos caribeños. Con este grupo en tarima también regalaron al público un arreglo musical del éxito “Tempestad tranquila”, esta vez con la presencia significativa de instrumentos de cuero.

La velada fue también momentos especiales, como el del estreno con la banda de uno de los hijos del guitarrista Eliut González en la batería. El jovencito de 12 años de edad tocó el instrumento para la canción “Llévame” de la autoría del baterista de la agrupación hace 8 años, Bebo Dumont. Además, el concierto fue un repertorio de talentos. Bastó con escuchar los solos de los instrumentos de vientos, los coros de Tanicha López y Adriana Betancourt, las aportaciones instrumentales de los otros integrantes principales de la banda, Juanqui Sulsona y Omar Silva.

Y fue más. Hacia el final de la velada llegó el cantante dominicano Vicente García para cantar junto a la banda el tema “Mi balcón”. Otros artistas invitados que se unieron a la celebración y compartieron tarima con la banda fueron Eladio Carrión y Jowell y Randy, estos últimos como de costumbre provocaron euforia en la audiencia. El dúo de reguetoneros le dio voz al tema “Solo por ti” y al medley de “Safaera” e “Ilegal”. Estas actuaciones muestran que el concierto también fue colaboración musical y compañerismo artístico. En la madrugada del domingo y con la gran mayoría del público todavía en los predios del estadio, el cierre del evento se dio con los éxitos “Baja la tensión” y “Saca, prende y sorprende”.

El concierto de Cultura Profética fue más que las críticas y las polémicas mediatizadas.

 

 

Salas de cine para megaproducciones y streaming como opción más variada-parte 1

 

En Rojo

Ya no es en los veranos y las Navidades, ahora las megaproducciones dominan enteramente las salas de cine en Puerto Rico. Hace unos meses era Fantastic Beasts: The Secrets of Dumbledore, luego le siguió Dr. Strange in the Multiverse of Madness, Top Gun: Maverick Thor: Love and Thunder y  Jurassic World: Dominion y muy pronto llega el cine de horror en preparación a Halloween. Y aunque a veces se cuelan otros filmes, casi no hay espacio para los cientos de filmes que estrenan semanalmente en los Estados Unidos (nuestra fuente primordial), Europa y muchísimos otros países productores de un cine del que oímos lejanamente en las noticias de festivales como La Habana, Sundance, Berlín, Cannes, Toronto, Venecia, San Sebastián. Como resultado de la pandemia que nos sigue asechando, aunque con mano más suave, las plataformas de streaming nos ofrecen un cine más atrevido, intenso o liviano, historias que indagan el pasado o fantasean con el presente y nos dan la diversidad del buen cine. Comento cuatro de estos filmes del 2019, 2021 y 2022 y continuo próximamente con los restantes, algunos de años anteriores recién descubiertos.

Operation Mincemeat (2021)

Director: John Madden; guionista Michelle Asford; autor:Ben Macintyre; cinematógrafo: Sebastian Blenkov; elenco: Colin Firth, Mathew Macfadyen, Kelly Macdonald, Penelope Wilton, Johnny Flynn, Mark Gatiss, Hattie Morahan.

Sólo incluyo un puñado de los actores que interpretan un complejo listado de personajes históricos, pues el montaje de la historia consiste en llevar a cabo una misión secreta para engañar a las tropas en avanzada de Hitler y así los Aliados poder penetrar una importante entrada a la Europa sitiada de 1943. En el estilo y tramas de la 2nda Guerra que se entrecruzan en los filmes The Imitation Game (2014) y, más reciente, Munich: The Edge of War (2021), el grupo de los 20/Twenty Committee tiene la tarea de idear una manera para engañar a las fuentes de inteligencia nazi. Esto significa que se reúnen los mejores estrategas (todos hombres) y la responsabilidad cae en dos probados militares: Ewen Montagu (Colin Firth) y Charles Cholmondeley (Mathew MacFadyen). Eso sí, reclutan al mejor secretariado que son todas mujeres. Esas mecanógrafas y archiveras serán las que aporten ideas, atiendan cada detalle para que la misión sea un éxito. Hester Leggett (Penelope Wilton) dirigirá y cuidará de todo lo pensado y llevado a cabo, mientras Jean Leslie (Kelly Macdonald) cuidará de los detalles de la vida inventada de un mensajero militar que lleva órdenes secretas para un ataque inexistente.

El grupo—que se une a Montagu y Cholmondeley—tiene que actuar rápidamente y conseguir un cuerpo no reclamado para construirle una historia. El viaje de este cuerpo con nueva identidad va de un submarino hasta las aguas de Cádiz, donde esperan que los militares franquistas informen a los Nazis de su encuentro. Pero como Franco intenta ser neutral sin ofender a sus aliados (Alemania e Italia), durante la Guerra Civil Española y a la misma vez establecer alianzas económicas con Gran Bretaña por su pacto de no-intervención desde el mismo 1936, intentan devolverle el cuerpo y la cartera diplomática a los ingleses. Cómo conseguir que la información del falso desembarque llegue a la cumbre Nazi es la parte principal de la trama de espionaje. En lo personal también se desarrolla otro tema: la atracción que ambos militares ingleses sienten por la joven viuda Jean Leslie. Además, se añade a un personaje interesante por lo que se convertirá en un futuro: un militar de inteligencia con la tarea de escribir todos los detalles de “Operation Mincemeat”: Ian Fleming, creador del personaje de James Bond.

A Call to Spy (2019)

Directora: Lydia Dean Pilcher; guionista: Sarah Megan Thomas; cinematógrafos:Robby Baumgartner y Miles Goodall; elenco: Sarah Megan Thomas, Stana Katic, Radhika Apte, Linus Roache, Rossif Sutherland, Samuel Roukin, Andrew Richardson

Al igual que Operation Mincemeat, la historia se basa en uno de los miles de esfuerzos que los británicos idearon para poder sobrevivir la avanzada del ejército Nazi a través de Europa. Esta vez estaba dirigido a las mujeres que podían infiltrarse en una Francia ocupada y contribuir a la defensa y ofensa que hacía la Resistencia. Lyons es la base principal por los grupos estar organizados, gente dispuesta a cooperar ya fuera supliendo escondites y comida, facilidad de movimiento por tener campos abiertos y por los Nazis todavía no controlar el poder regional. Vera Atkins (Stana Katic) es la reclutadora y persona central de contacto una vez estén en sus puestos. Por supuesto, ella aparece tan solo como secretaria y ayudante del que se lleva todo el prestigio (si tienen éxito) o reprimenda (si fracasan) del Coronel Maurice Buckmaster (Linus Roache). La historia se centra en dos de las mejores espías por su inteligencia, compromiso, poder tomar decisiones en momentos de crisis, trabajar independientemente y evadir ser identificadas y detenidas.

Virginia Hall (Sarah Megan Thomas) es estadounidense viviendo en Londres, de familia acomodada, con experiencia de haber vivido en otros países, incluyendo Francia. Además, su sueño siempre ha sido ser diplomática, pero por tener una incapacidad física y encima ser mujer, no ha logrado su meta. Noor Inayat Khan (Radhika Apte), hija de un conocido diplomático de realeza (ella es considerada princesa) y madre inglesa, es pacifista, pero su empeño es poder hacer algo para detener la guerra. Ya que hay contactos establecidos, lo más difícil para ellas será comunicarse con el grupo especial en el Reino Unido para informarles lo que sucede en una época cuando todo cambia rápidamente: la avanzada del poder del ejército alemán, la colaboración de agencias francesas de la ley y el orden, la persecución abierta de la población judía y la posibilidad de extraerlas cuando el peligro es inminente. Mientras esta operación de espionaje está pasando, la trama también incluye los manejos del gobierno británico por conceder lo menos posible a estas colaboradoras que han expuesto sus vidas por el país.

Persuasion (2022)

Directora: Carrie Cracknell; guionistas: Ron Bass, Alice Victoria Winslow; autora: Jane Austen; cinematógrafo: Joe Anderson; elenco: Dakota Johnson, Cosmo Jarvis, Richard E. Grant, Yolanda Kettle, Nikki Amuka-Bird, Lydia Rose Bewley, Agni Scott, Stewart Scudamore, Mia McKenna-Bruce, Nia Towle, Izuka Hoyle, Hardy Yusuf, Edward Bluemel, Afolabi Alli, Henry Golding

¿Por qué el público que adora a Jane Austen se siente tan ofendido por esta muy apropiada versión y adaptación de una de sus novelas publicadas póstumamente que retrata la sociedad en que convivió desde la perspectiva de la mujer? Lxs que somos del mundo de la literatura hacemos múltiples lecturas de los textos que analizamos y conversamos con estudiantes, amigxs y en conferencias y charlas. ¿Por qué entonces nos ponemos tan “papistas” cuando la obra literaria se adapta al cine? Yo sí objetaría a la versión fílmica de The Sound and the Fury de William Faulkner de 1959 (Martin Ritt) porque la trama de la novela es irreconocible. (Espero ver pronto la versión de James Franco de 2014 ya que Franco es un estudioso de Faulkner, el escritor—dirigió la versión fílmica de As I Lay Dying en 2013—y tiene el conocimiento literario y de director de cine.) Pero ese no es el caso de The Old Man and the Sea de Ernest Hemingway (John Sturges, 1958; hubo una versión para la TV en 1990 con Anthony Quinn donde participaron varios actores puertorriqueños), ni The French Lieutenant’s Woman de Karel Reisz (1981), ni de las múltiples versiones fílmicas de las novelas de Austen a través de los años. En este Persuasion de 2022, Anne Elliot (Dakota Johnson) es la narradora que nos habla directamente a lxs espectadores para que todsx descubramos lo que está pasando, lo que piensa ella y cómo se siente según va descubriendo las intenciones y relaciones e los personajes que la rodean.

Anne es una mujer con carácter que titubea ante la presión de la familia (por eso no aceptó la propuesta de matrimonio de Frederick Wentworth (Cosmo Jarvis) hace ocho años y permanece como la hija soltera pendiente al padre, Sir Walter Elliot (Richard E. Grant), quien no va a reciprocar esta atención al dejarla sin casa o herencia, ya que su heredero designado es un sobrino lejano, William Elliot (Henry Golding), que tiene ese derecho por ser varón. Anne, nos deja saber desde el principio que nunca ha deseado tener el matrimonio de su hermana Mary Musgrove (Mia McKenna-Bruce) con seguridad financiera, pero encerrada en su “estate” con niños que poco le importa a ella porque prefiere ir de paseo y socializar como si fuera soltera. Anne nos confiesa que una vez se entera de que Wentworth se ha integrado a su círculo de amistades y familia, no sabe cómo reaccionar: ¿debe tratarlo fríamente como el hombre cambiado que es ahora o seguir su corazón y revelar lo que todavía siente por él? Como toda novela de Austen, el matrimonio es la salvación económica y, de paso, emocional de una mujer. Por eso, todas las sub tramas que rodean a Anne, tienen que ver con sus cuñadas encontrar el marido perfecto (dinero y amor). Habrá encuentros, paseos, cenas, conversaciones, posibles pretendientes, hasta llegar a la comprensión perfecta entre una mujer y el hombre que ama. No se la pierdan; la disfrutarán plenamente.

The Gray Man (2022)

Directores: Anthony Russo y Joe Russo; guionistas: Joe Russo, Christopher Markus, Stephen McFeely; autor: Mark Greaney; cinematógrafo Stephen Windon; elenco: Ryan Gosling, Chris Evans, Ana de Armas, Billy Bob Thornton, Jessica Henwick, Avik San, Alfre Woodard, Julia Butters, Regé-Jean Page.

Con un elenco de primera, esta producción de Netflix intenta crear otro Bourne, un proyecto que ha fracasado anteriormente porque sólo hay un Bourne y ese tiene la cara, los movimientos y la inteligencia de Matt Damon. Y aunque en The Gray Man tampoco se logra crear otro Bourne, sin duda, escoger de protagonista a Ryan Gosling en el papel de Court Gentry, nombre en clave, Sierra Six, el prisionero condenado a largos años de cárcel por asesinato premeditado y reclutado y transformado por Donald Fitzroy (Billy Bob Thornton), es un acierto. Gosling/Six crea otra personalidad que lo hace inteligente, fuerte, conocedor en el uso de armas y defensa de cuerpo, pero a la misma vez, vulnerable emocionalmente. Es un sobreviviente, pero también un defensor de los que no pueden defenderse contra los que utilizan la fuerza y el engaño para mantenerse en el poder.

Como en las tramas de Bourne, el verdadero villano no es el que usa la fuerza y la emboscada para atraparlo—en este caso, Lloyd Hansen (Chris Evans) intentando destruir a todos con tortura y muerte lenta y dolorosa—sino los que utilizan las leyes y sus puestos para controlar lo que, según ellos, le conviene al país. Denny Carmichael (Regé-Jean Page) y su ayudante Suzanne Brewer (Jessica Henwick) creen que pueden manipular a todxs y sostener el control de cualquier operativo de la agencia. Dani Miranda (Ana de Armas) es su suspicaz colaboradora y luego compañera de trabajo para rescatar a Claire (Julia Butters), sobrina de Fitzroy, y terminar con la carrera de impunidad de Hansen. Como suele suceder, el final queda abierto para una posible secuela si resultara un filme taquillero. Alfre Woodard, como Margaret Cahill, ofrece una excelente actuación en los pocos minutos que está en escena, como la conocedora y protectora de todo el programa que Fitzroy dirigía y que logra descifrar el pendrive donde está toda la evidencia para revelar la verdad de los nuevos directores del programa.