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Editorial: Lucha y resistencia frente al despojo  

Marcha contra la venta de Puerta de Tierra. Foto por Axel Torres

 

La agenda del despojo en Puerto Rico marcha a todo vapor. Tienen prisa las autoridades del gobierno colonial porque se vendan, y los mercaderes extranjeros por comprar, todo recurso o propiedad en nuestro país que ellos le asignen valor de cambio  en el mercado. Por eso no dan tregua en su afán acaparador. Todo lo vendible se compra o se obtiene mediante engaño: permisos fatulos, tasaciones infladas o devaluadas, cambios de zonificación, y otras tretas propias de un mercado inescrupuloso y cargado a favor de los que más tienen. Algo así como la narración histórica de conquistadores comprando tierra a los indígenas a cambio de cuentas de colores.

Los bienes mejor cotizados en este frenesí de compra y venta son también los más preciados de nuestro país: las costas y zona marítimo terrestre con edificaciones o no, las propiedades residenciales y comerciales con vista y acceso al mar, o a las montañas, o en áreas privilegiadas en zonas urbanas consideradas como de “primera clase”, como lo son las franjas costeras del Condado e Isla Verde, Miramar, El Viejo San Juan, y más recientemente, Puerta de Tierra. Ya lo mejor de Dorado está prácticamente vendido. Igual Palmas del Mar en Humacao, y las mejores y más atractivas propiedades en las zonas costeras del Este. En Quebradillas, cerca del Guajataca,  las playas Jobos y Bajuras de Isabela, y desde ahí, toda la costa oeste hasta Cabo Rojo, son objetivos preciados de los especuladores. El cuento se repite una y otra vez. Extranjeros cargados de billetes ofreciendo comprar incluso propiedades cuyos dueños les dicen que no están a la venta.

Los dos casos más recientes que ilustran este proceso de despojo y desplazamiento poblacional (gentrificación) que está ocurriendo en Puerto Rico, han recibido atención mediática en los últimos días. En Puerta de Tierra el asunto está encendido. Residentes de toda la vida se sienten cercados y amenazados por especuladores extranjeros (Leyes 20 y22)  que han ido comprando muchos de los edificios que rodean los complejos de vivienda pública donde han vivido sus familias por generaciones. En esta edición, CLARIDAD publica un extenso reportaje de la compañera Cándida Cotto sobre la situación que enfrentan dichos residentes del barrio Puerta de Tierra, ante el empuje privatizador que cuenta con la complicidad del Gobierno de Pedro Pierluisi y el PNP. Por otro lado, también ha sido objeto de denuncia pública la situación de las construcciones ilegales en la Reserva Nacional de Bahía de Jobos en Salinas. Esta área natural protegida y de alto valor ecológico ha recibido el impacto de prácticas ilegales y prohibidas en áreas naturales sensitivas, por parte de desarrollistas privados que han removido vegetación, rellenado mangles y construido  casas de playa y hasta marinas para botes, sin que el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) ni el Gobierno Federal hayan actuado aún para desahuciarlos y proceder a demoler dichas construcciones ilegales. Tan serio es el asunto que hasta el secretario del DRNA, Rafael Machargo, alega haber recibido amenazas de muerte relacionadas con esta situación.

Lo que está ocurriendo aquí forma parte de la agenda del capitalismo globalizado que quiere privatizar y apropiarse de los bienes valiosos en el mundo entero. Puerto Rico vive un riesgo mayor por su condición de colonia de Estados Unidos, y la sujeción a decisiones que están fuera de nuestro control. Cuando a raíz del paso del huracán María, visitó nuestro país la pensadora, escritora y periodista canadiense Naomi Klein, se nos adelantó este impacto aterrador. Sus palabras advertían el peligro sobre Puerto Rico, más allá del daño provocado por los desastres naturales, por las experiencias ocurridas  en otros países, ciudades o enclaves con el llamado capitalismo de desastres. Ese es el tema principal de su libro Battle for Paradise: Puerto Rico Takes on Disaster Capitalists. En él, nuestro propio pueblo ofrece la respuesta: la centenaria trayectoria  de lucha y resistencia es nuestra mejor arma para enfrentar la agenda de despojo de los capitalistas del desastre.

El “americano” que echó su suerte con Vieques y Puerto Rico

Bob Rabin en uno de los campamentos de Vieques, en los años de la lucha contra la Marina Foto Archivo CLARIDAD

En memoria de Roberto “Bob” Rabin

En ningún otro lugar de Puerto Rico fue más ostensible durante décadas el dominio colonial e imperial de Estados Unidos como en Culebra y Vieques, nuestras dos islas en cuyas aguas y territorio la Marina de Guerra de Estados Unidos- uno de los cuerpos militares más feroces y poderosos del mundo- estableció su dominio absoluto de los océanos y mares de esta región, y ejecutó sus más letales maniobras.

A ese Vieques ocupado y martirizado por los bombardeos constantes de la Marina llegó Bob Rabin durante los años 80 del siglo pasado, desde la universidad donde estudiaba en Boston, Massachusetts. Llegó  a trabajar por un verano y a completar una investigación de campo para su grado académico. Fraguado en el seno de una familia buena y sensible,  y formado intelectualmente en la ideología anti imperialista, pronto advirtió la injusticia, la opresión y el empobrecimiento en todos los órdenes que representaba la presencia de la Marina de Estados Unidos para el pueblo viequense. En Vieques encontró también a  su compañera de vida, Nilda Medina, y compró su primera y única casa. Desde esa  casa, y bajo el liderazgo de Bob y Nilda, y de otros y otras líderes viequenses, cuajaría años más tarde el Comité Pro Rescate y Desarrollo de Vieques, una organización que, desde el mismo seno de dicha comunidad, aglutinó esfuerzos y contribuyó decisivamente a la gloriosa, diversa y amplia jornada de acciones de protesta, desafío y desobediencia civil  que culminó con la salida de la feroz Marina, objetivo que le tomó al pueblo de Vieques y Puerto Rico más de sesenta años completar.

Foto Archivo CLARIDAD

Los que vivimos y participamos de cerca de aquella jornada, fuimos testigos de la entrega, la pasión y el compromiso de Bob Rabin con la lucha de Vieques y de Puerto Rico. Literalmente, y como dice el verso de Martí, “echó su suerte con los pobres de la tierra”, en este caso la heroica lucha de la comunidad y el país que años antes le habían acogido con cariño. Además de su rol en la lucha contra la Marina, fueron grandes sus contribuciones en los ámbitos de la educación, la cultura y la historia de Vieques y Puerto Rico. Por eso, siempre será recordado como un ejemplo del rostro más noble y desinteresado del pueblo estadounidense, cualidades que han desplegado también muchos otros luchadores y luchadoras de Estados Unidos que también han luchado junto a nuestro pueblo en su larga jornada por la justicia y la libertad para la patria puertorriqueña.

Hoy, Robert Rabin ya no está físicamente entre nosotros. Sí perdura y se le reconoce su fuerte y poderoso legado como el auténtico hijo de Vieques y  Puerto Rico que fue. En CLARIDAD siempre le recordaremos como un amigo y compañero solidario y fiel.

La estatua de Jaresko junto a la de Hoover

 

CLARIDAD

Si los anexionistas puertorriqueños se atrevieron a erigirle una estatua Herbert Hoover, fácilmente le pueden levantarle otra a Natalie Jaresko atendiendo el pedido del presidente de la Junta de Control Fiscal, David Skeel. Después de todo, la única explicación que dio el liderato legislativo del PNP para el monumento a Hoover frente al Capitolio es que una vez pisó suelo boricua, y Jaresko lleva cinco años pisando tanto el suelo como a los boricuas. A razón de una estatua por semana de pisotones, podría haber unas cuantas.

A Hoover se le recuerda en su país no tanto por su presidencia, que se limitó a un cuatrienio, sino por la miseria que dejó. Luego que el resultado electoral de 1932 lo obligó a dejar el poder, por todo el territorio estadounidense quedaron repartidos muchos “monumentos” a su memoria, que la ironía popular bautizó como “Hoovervilles”. Eran villas miseria, arrabales levantados por desempleados y marginados, víctimas de la gran depresión que comenzó en 1929. Aquellos “monumentos” perduraron por mucho tiempo y todavía son parte del imaginario histórico de Estados Unidos.

A diferencia de Hoover, quien desde la presidencia personificaba el poder, Jaresko fue solo un instrumento de un grupo que también tenía poderes delegados: la Junta de Control Fiscal impuesta a los puertorriqueños por el gobierno estadounidense al amparo de su poder como como “dueño” de la posesión colonial. (Recordemos que según la jurisprudencia vigente en gringolandia Puerto Rico “pertenece” -“belong to”-, pero no es “parte” de Estados Unidos). La Junta encargada de administrarnos y dirigirnos escogió a Jaresko como su directora ejecutiva, es decir, para que cumpliera la misma función de los verdugos cuando son seleccionados para ejecutar sentencias. Ella cumplió plenamente el libreto que le dieron y en ocasiones fue un poquito más allá. Por eso David Skeel quiere que le hagamos una estatua. Noten que no la manda a hacer él, sino que espera que se la hagamos nosotros.

Resulta irónico que Jaresko se vaya de Puerto Rico (o del cargo, porque tal vez se quedará haciendo dinero y disfrutando del calor tropical) precisamente cuando el país del que supuestamente vino, Ucrania, está siendo despedazado por la invasión de Rusia. Ella es uno de los exhibits que puede presentar Vladimir Putin para probar su alegación de que Estados Unidos y la OTAN habían convertido a Ucrania en un instrumento de sus intereses. Nació y se crio en Illinois y fue enviada al país de sus padres como oficial del gobierno de Estados Unidos, específicamente como directora de “asuntos económicos” de su embajada. Luego estuvo a cargo de manejar un fondo, también creado por Estados Unidos a través su Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), para influenciar la economía ucraniana. Desde la USAID saltó al rango de ministra de finanzas, recibiendo la ciudadanía ucraniana el mismo día que juramentó en el cargo.

Sobre cómo fue su ejecutoria y por qué tuvo que salir de Ucrania conocemos poco, pero aquella experiencia como agente de Estados Unidos en la exrepública soviética le valió para que el entonces presidente de la JCF, José Carrión, dijera que era de “clase mundial” cuando fue nombrada al nuevo puesto caribeño. Claro está, si comparamos la importancia estratégica de Ucrania, según estamos viendo ahora tras la invasión rusa, con la de la colonia puertorriqueña, habría que concluir que a Jaresko la bajaron de rango, pero no sabemos cómo se mueven los hilos en Washington.

De lo que no tenemos duda es que Jaresko cumplió con las nuevas tareas que sus empleadores le dieron cuando la movieron al Caribe, y por eso se entiende que el presidente de la JCF le quiera hacer una estatua. Generó y ejecutó estrategias que lanzaron trabajadores públicos a la calle, congelándole los salarios a los que se quedaron, mientras los contratos siguieron fluyendo como siempre hacia los empresarios y amigos de la casa. Esas son las recetas que dispensan los portavoces del neoliberalismo, que fue lo mismo que la ciudadana de Illinois fue a hacer a Ucrania. Aquí se añadieron otras tareas, tales como forzar la privatización de la única universidad pública, a la que se le amarraron las finanzas al nivel de casi estrangularla, para que los negocios educativos privados prosperaran.

Gracias a que los empleados púbicos fueron despedidos o “congelados”, a que se liquidaron los planes de pensiones y se estranguló la Universidad, entre muchas otras cosas, se pudo garantizar que los tenedores de bonos pudieran recibir enormes ganancias a pesar de que los compraron su acreencia a precios de chatarra. Esa fue la tarea de la JCF y Jaresko, que ahora parece encaminada. Ya puede irse a otros lares.

El próximo destino de Jaresko no se conoce. Tal vez con esta última encomienda concluyan sus destaques y pueda regresar a su Chicago natal dejando atrás la Ucrania despedazada y el Puerto Rico quebrado. O tal vez se quede aquí, moviéndose entre los círculos de los llamados “20-22”, los millonarios que quieren comprar pedazo a pedazo nuestro país. Su experiencia puede ser de gran valor para este grupo de grandes buscones. A estos, además, les sobra el dinero y pueden mandarle a hacer la estatua que quiere David Skeel, sino es que antes la mandan a hacer Tatito Hernández, Rivera Schatz y Dalmau, para ponerla detrás de la que nos recuerda a Herbert Hoover.

 

 

 

Gobierno promueve la venta de Puerta de Tierra

Foto: Axel Torres

 

CLARIDAD

ccotto@clarridadpuertorico.com

“Puerta de Tierra despertó, Puerta de Tierra se cansó y vamos a estar luchando por nuestros derechos y nuestros envejecientes. Aquí estamos dejándoles saber que vamos a empoderar a nuestros jóvenes para que el día que no estemos aquí peleando siga la lucha para que el barrio no muera, porque sin los residenciales el barrio va a morir. Aquí vive gente y Puerta de Tierra se respeta”.

Con vehemencia e indignación, la joven Caroline Sánchez Feliciano, nacida y criada en el antes Residencial Puerta de Tierra, se expresó ante la evidente amenaza de desplazamiento de la población puertorriqueña que vive en Puerta de Tierra, desplazamiento respaldado por el Gobierno mediante las Leyes 20 y 22 que favorecen a inversionistas extranjeros.

Líderes comunitarios de Puerta de Tierra junto a los legisladores del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), la senadora María de Lourdes Santiago Negrón y el representante Dennis Márquez Lebrón, dieron a conocer que inversionistas de la Ley 22, hasta la fecha, han comprado 30 edificios en esta comunidad, incluidos la Escuela Brumbaugh y el edificio que albergó el periódico El Vocero. La investigación, que incluye la identificación de los edificios y sus compradores, fue llevada a cabo por el asesor de la senadora, el licenciado Adrián González Costa. Estas transferencias de titularidad —denunció— han ido alterando la identidad del barrio más antiguo del país, convirtiéndolo en la sede de numerosas unidades destinadas al alquiler a corto plazo.

El viernes 25 de marzo, decenas de residentes se movilizaron en una marcha que salió del residencial San Agustín, hasta el Capitolio, en donde le entregaron una carta al senador Henry Neumann, y continuaron hasta la Casa Alcaldía para exigir una reunión con el alcalde de San Juan, Miguel Romero.

En las inmediaciones del residencial San Agustín, residentes de Puerta de Tierra dejaban ver su inquietud y molestia por la situación. “Nosotros no estamos en contra del desarrollo, nosotros estamos en contra del desplazamiento que nos quieren hacer. Cuando nos dimos cuenta, hicimos  las averiguaciones. Vimos que son personas adineradas que están comprando nuestros sitios donde vivían nuestros abuelos, nuestros papás, nuestros hijos.  Entonces quieren reemplazarnos. Estamos de acuerdo con que remodelen, pero sacarnos, que emigremos, ¿pa’ dónde? ¡Somos de aquí, esto es de nosotros!”, manifestó José Luis Vélez, quien antes vivía en el residencial Puerta de Tierra y ahora vive en San Agustín.

Sánchez Feliciano, quien también vive en el residencial San Agustín, narró que el problema viene ocurriendo desde el año 2000. “Comenzaron con Las Acacias y continuó con Puerta de Tierra. Al día de hoy en Puerta de Tierra  no está ni el 60 % de los residentes que vivían ahí”.

Sobre el desplazamiento que ha sufrido la población del residencial, tanto Sánchez Feliciano como Vélez denunciaron que los residentes fueron removidos bajo el acuerdo de que, una vez remodelado el residencial, regresarían a sus apartamentos. Pero ya remodelado, solo ocho familias que vivían en el antes residencial Puerta de Tierra cualificaron para la nueva vivienda en el ahora llamado “Bayshore Villa”.

La joven líder comunitaria denunció que lo que se ha visto es que Vivienda Pública aduce que se van hacer unas mejoras, pero las mejoras han resultado en el desplazamiento de la mayor parte de la gente de la comunidad. A la luz de esa experiencia, ahora mismo tienen una señal de alarma debido a que en San Agustín, en octubre, empezaron un realojo de varias familias por unas aparentes escaleras que están en desperfecto. Tienen la sospecha de que como el solar que está al lado de residencial Parque San Agustín es propiedad del municipio, el municipio también se propone venderlo. “No es que estamos hablando por hablar, las evidencias están”.

A esos efectos, denunció que el centro de salud ha recortado los servicios, se vendió la escuela Brumbaugh y han limitado las paradas de la AMA (Autoridad Metropolitana de Autobuses). “Lo  que han hecho es hacer la vida más  tediosa y dejar que los edificios se deterioren para terminar teniendo un soporte para  sacar a la mayor parte de la comunidad”, subrayó.  Expresó preocupación por las personas envejecientes del residencial, que son la mayoría de los residentes.

Estamos en un lugar estratégico. Nunca pensé yo, que soy nacida y criada aquí en Puerta Tierra, que vivir en Puerta Tierra iba a ser algo tan costoso. Hoy, aunque yo quiera comprar una propiedad aquí, va a ser imposible. Los precios han subido. Lo más económico, si conseguimos, es en el Falansterio, ¡y ya están subiendo!”

No pueden comprar sus propias casas

Sánchez Feliciano relató que el 8 de febrero un grupo se reunió con el administrador de Vivienda Pública, Alejandro Salgado, y este se comprometió con que no habría desplazamientos. Recientemente, el secretario del Departamento de la Vivienda, William Rodríguez, visitó Parque San Agustín. En ambas reuniones los residentes expresaron su preocupación. Estos le expusieron a Rodríguez que se supone que el DV tiene un programa de alquiler con derecho a compra; pero para sorpresa de ellos, este les dijo que los residenciales de Puerta de Tierra no están en ese proyecto. Como resultado de las reuniones, las agencias se limitaron a enviarles una carta a algunas personas en la cual se les indica lo que dice el  contrato de arrendamiento, de que no hay nada que les asegure la vivienda.

La excusa que se les dio para que los residenciales de Puerta de Tierra no figuren en el programa de compra de vivienda es que eso había que solicitarlo a HUD (Departamento de Vivienda Federal). Los residentes le replicaron que les interesaba solicitarlo; pero hasta el momento no han recibido ninguna respuesta, por lo que consideran que el próximo paso es comunicarse con HUD.

Una de las desplazadas, Laura Mía González, contó que un inversionista compró el edificio Ferretería Méndez, donde vivían 22 familias. Tras la compra, les dieron 30 días para que abandonaran los apartamentos. Ahora el edificio ostenta el nombre de Hotel Ferretería, de alquiler a corto plazo. Cuando durante la marcha de la comunidad pasó frente al edificio, varios de los huéspedes que se encontraban en el balcón se sonreían.

González explicó que antes la renta de alquiler de los apartamentos de vivienda era entre $300 y $500 al mes y que ahora cada habitación cuesta $150 la noche.  “Mucha gente culpa a los puertorriqueños porque venden. Yo me pregunto, ¿esas personas, por qué venden? ¿Cómo un puertorriqueño que heredó un edificio de 21 apartamentos puede mantenerlo, puede pagar deuda de CRIM,  puede mejorarlo, sin que represente una carga económica?  Y obvio, tiene la competencia desleal del que viene de afuera con todos esos beneficios económicos”.

A preguntas de CLARIDAD sobre una resolución presentada por el PIP en ambos cuerpos legislativos para que se investigue los efectos desplazamiento por la ley 22, tanto en Puerta de Tierra como en otras comunidades, la senadora María de Lourdes Santiago Negrón indicó que la resolución está en primera lectura, por lo que aún no se ha aprobado.

“Yo creo que en este tema hay poco interés en el PNP y PPD. Los dos han sido cómplices en el tema de las leyes 20 y 22 y en estas estrategias de desplazamiento que a su vez son parte de un proceso de recolonización: un Puerto Rico sin puertorriqueños. Han  desamparado a las comunidades poco a poco. Entonces se ve cómo todo está enlazado”.

La senadora reveló el dato de que en los residenciales que tienen apartamentos para personas con dificultades de movilidad han clausurado esos apartamentos y se niegan a restaurarlos. Resaltó que la intención es hacer más difícil la permanencia de los puertorriqueños en esas comunidades y generar la impresión de que estos son lugares abandonados, decaídos y que necesitan el gran rescate del capital extranjero.

Señaló que después de unas vistas públicas el verano pasado, el senador Juan Zaragosa y Thomas Rivera Schatz radicaron una medida con enmiendas para exigir un depósito de $2 millones al inicio del decreto y el que los beneficiarios generen una cantidad mínima de empleos. Para la senadora del PIP, esa es una visión estrecha. “Aquí no estamos solo pidiendo que se pague un precio, es cómo detenemos lo que estamos viviendo. Aquí, en Puerta de Tierra, hay unos elementos que son esenciales, que no son cuantificables.  ¿Qué vamos hacer cuando desaparezca el carácter de identidad de esta comunidad? Eso no es sustituible, eso no es comprable y, claro, todo esto está insertado en el proyecto que comenzó con la bahía. Los cambios a la ley son iniciativas insuficientes”, denunció.

“¡Miguel Romero, Judas, traicionaste a Puerta de Tierra!”, se escucha durante la marcha.

El legislador municipal por el PPD Manuel Calderón Cerame, también presente en la actividad, dio a conocer a CLARIDAD que hace unas semanas  radicó una  resolución (R 60) para investigar los terrenos de propiedad del municipio, ante los rumores de que se está buscando venderlos a un inversionista de ley 22. Esa es la parcela que queda al lado del residencial Parque San Agustín. Pero hasta el momento la resolución no ha sido atendida. Confirmó que el municipio no ha hecho un censo de cuántas personas viven en Puerta de Tierra y que eso es parte de lo que los residentes han estado denunciando, que aunque hay personas esperando por vivienda pública, no los envían a Puerta de Tierra, esperando que se vaya reduciendo la población para desplazarlos. Así accederán los inversionistas de la Ley 22.

En la Plaza de Armas, frente a la alcaldía, el líder comunitario Jorge Luis González, quien dirigió todo el trayecto micrófono en mano, fue directo al grano. Lo primero que hizo fue cuestionar dónde estaba el alcalde.  “Miguel Romero, cada cuatro años vas a Puerta de Tierra. Nosotros fuimos los que te pusimos ahí de alcalde. Baja, tú decides. Nos atiendes o no nos vamos de aquí, tú decides. Sé valiente, baja, alcalde, te esperamos”.

Los residentes entregaron una carta en la que exponen la situación de desplazamiento que enfrentan. También emplazan al alcalde a que confirme o desmienta si en efecto el municipio se propone vender el terreno colindante con el residencial Parque San Agustín a un inversionista para un desarrollo turístico.

El Gobierno promovió la venta de Puerta de Tierra a inversionistas extranjeros

La venta de tan elevado número de propiedades en Puerta de Tierra podría colegirse como resultado de la conferencia ofrecida por la entonces administración del exgobernador Ricardo Rosselló Nevares, mediante el Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC) y la Compañía de Turismo (CT) en noviembre de 2018. La conferencia, titulada The Old City of San Juan Puerto Rico-Why this is a Ground Floor Opportunity, estuvo dirigida  exclusivamente a inversionistas extranjeros. La agenda de la conferencia incluyó el despliegue de los beneficios contributivos que ofrecen las leyes 20 y 22. (Ver CLARIDAD, edición del 22 al 28 de noviembre de 2018).

 

 

 

 

Mirada al País: Adiós a la Verduga

Especial para CLARIDAD

Hace unos días se llevó a cabo una reunión de la Junta de Control Fiscal en la que, entre lágrimas, la Sra. Natalie Jaresko se despidió de su puesto como directora ejecutiva de ese organismo. Recuerdo cuando, en el año 2016, luego de que el entonces gobernador Alejandro García Padilla había aceptado que la deuda pública era impagable, se anunció el nombramiento de la Junta, gracias a la firma de la ley federal Promesa, por cuya aprobación abogaron, tanto García Padilla, como el actual gobernador y entonces Comisionado Residente, Pedro Pierluisi. En aquel momento, García Padilla planteó que la ley usurpaba “…poderes democráticos que le corresponden al pueblo de Puerto Rico” y expresó reservas sobre algunos nombramientos a la Junta, mientras que Pierluisi, en su acostumbrada postura servil al poder extranjero, se mostró complacido con los nombramientos hechos por el entonces presidente de EE. UU., Barack Obama y agradeció “…a los siete nombrados por su buena disposición para servir”. (El Nuevo Dia, 31 de agosto de 2016).

Muchos(as) pensaron que el nombramiento de la Junta sería la solución para el desmadre en la que los gobiernos del bipartidismo habían sumergido al erario. La Junta, se decía, pondría en cintura a los corruptos y en orden las finanzas del gobierno. Era necesario el nombramiento de un director o directora ejecutiva, quien se encargaría de implantar las decisiones de la Junta. Poco después se nombró a Natalie Jaresko, a quien se le identificaba como ucraniana, nacida en Chicago Illinois y quien, al momento de su contratación, se encontraba desempleada, razón por la cual su nombramiento levantó mucha suspicacia.

Se supo que la Sra. Jaresko había ocupado la posición de ministro de finanzas de Ucrania durante los años 2014 al 2016. En sus ejecutorias en esa posición fue señalada, además, como responsable de reducir el gasto público mediante recortes significativos en servicios esenciales. Según divulga el periódico Metro en columna del periodista Hiram Guadalupe, de 29 de mayo de 2017, Jaresko estaba vinculada a organismos de seguridad y asuntos de inteligencia del Departamento de Estado de los EE. UU., cobró $1.77 millones como gestora del fondo Western NIS Enterprise Fund (WNISEF) e intentó, sin éxito, aspirar a ser primer ministro de Ucrania. Además, en el estado de Colorado se le imputó haber mentido a las autoridades estadounidenses y ucranianas en el año 2011, para que expidieran un pasaporte estadounidense a su hija y que esta pudiera salir de Ucrania sin el consentimiento de su padre, de quien la Sra. Jaresko procuraba el divorcio. Para sorpresa de muchos en el país, considerando la crisis fiscal en la que se encontraba el gobierno, de cuyo presupuesto se habrían de pagar los gastos de la Junta, la Sra. Jaresko salió de las filas de desempleo para “…agenciarse un trabajo en Puerto Rico ganando un salario de $625,000 anuales, con un contrato de cuatro años que también incluía el pago de su mudanza, seguridad, chofer y viajes mensuales a la ciudad de Kiev, donde aún mantiene su domicilio”. (Aumentan los Enredos de Jaresko, periódico Metro, 29 de mayo de 2017).

Poco después del nombramiento de la Junta de Control Fiscal y su directora ejecutiva, se comenzó a delinear la ruta que este organismo habría de tomar con relación a la administración del presupuesto de Puerto Rico: procurar beneficiar, en la medida de lo posible, a los bonistas llamados buitres, especuladores que habían adquirido bonos a muy bajo costo, para que obtuvieran ganancias significativas, a costa de recortar los servicios esenciales del pueblo los que, de manera astuta y perversa, la Junta se negó a definir.  De ese modo, en el plan fiscal de 2017 advirtieron que, entre otros, recortarían las pensiones mayores a $2,000.00, eliminarían subsidios a municipios, reducirían beneficios a empleados públicos, aumentarían impuestos a la propiedad y promoverían la privatización de servicios públicos tales como transporte, expendio de licencias, aeropuertos y mantenimiento de edificios públicos. Se ensañaron contra nuestra universidad pública anunciando recortes draconianos escalonados a su presupuesto, lo que presagiaba su desmantelamiento. Ni siquiera el azote del huracán Maria, los detuvo en el objetivo de encaminar su siniestra agenda de enriquecer a los bonistas, a costa de hacer más precaria nuestra vida como pueblo.

La Sra. Jaresko y su jefe, el entonces presidente de la Junta, José Carrión, se encargaban de informar al país las medidas que impondrían para “enderezar” las finanzas del país. Tras la salida de José Carrión como presidente de la Junta, en el 2020, la Sra. Jaresko se convirtió en el pájaro de mal agüero, anunciando las decisiones del ente fiscal, las que asestaban un golpe cada vez más profundo a las esperanzas del pueblo de recuperarse de tantos infortunios sufridos tras el demoledor huracán. Ni los terremotos ni la pandemia les conmovieron. Jaresko, el rostro malvado de la Junta, promovía, afanosamente, la eliminación de derechos laborales como la ley 80 que protege a los empleados contra los despidos injustificados, el bono de navidad, recortes a los servicios esenciales y a las pensiones de empleados públicos. Mientras disfrutaba de su exorbitante ingreso y beneficios marginales y la Junta pagaba una millonada a asesores, cabilderos y abogados, se negó, reiterada y rotundamente, a que hubiera aumentos que hicieran justicia salarial a los empleados públicos. Como si ello fuera poco, defendió a capa y espada la contratación de Luma Energy como operador del sistema de transmisión y distribución de la energía eléctrica del país y el que se le facilitaran 750 millones de dólares para el comienzo de su operación. Jaresko ejerció, sin reserva alguna, el nefasto e indecoroso papel de nuestra verduga y su defensa de los bonistas y del interés privado la convirtieron en la enemiga pública número uno de nuestro pueblo.

Sus lágrimas de despedida no enternecen a nadie. Durante casi seis años, en los que le pagamos unos 3.1 millones de dólares en salarios, Natalie Jaresko nos trató con total desprecio y se dedicó a hundirnos en la miseria y en la desesperanza. Sin embargo, su partida tan anhelada no merece celebrarse, pues el daño causado al país es enorme e irreparable.

La autora es presidenta del Movimiento Unión Soberanista(MUS).