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Editorial: Las mujeres y su derecho a una vida libre de violencia

 

Nuevamente el Día Internacional de la Mujer vuelve a recordarnos cuán largo es el camino que aún falta por recorrer hacia el disfrute de la equidad entre los géneros en Puerto Rico y el mundo. El machismo atávico sigue haciendo necesaria- hoy más que nunca- la lucha de las mujeres por alcanzar su derecho pleno a la igualdad y a vivir una vida sin la sombra de la violencia que hiere a diario a tantas de ellas por el solo hecho de ser mujeres. La lucha por alcanzar y conservar el poder- sea político, económico, personal o familiar- es la raíz de toda violencia y también lo es de la violencia de género, conductas que mantienen a millones de mujeres en el mundo en situaciones de riesgo para su salud e integridad física y emocional, su seguridad e incluso sus vidas. El feminicidio o  asesinato de mujeres es la forma más extrema de la violencia contra estas, y prevenirlo con miras a erradicarlo debe ser un objetivo primordial de todo país que aspire a llamarse civilizado. A la altura de esta tercera década del Siglo Veintiuno, el mundo no puede darse el lujo de mantener a más de la mitad de su población en situación de riesgo continuo por violencia.

La violencia machista es un impedimento fundamental  para que las sociedades puedan dar el  salto hacia un mundo más equilibrado y justo. Para lograr el cambio necesario y la eventual erradicación de las conductas machistas que desembocan en violencia, la educación es una herramienta principal. Puerto Rico también necesita provocar ese cambio mediante la educación, porque la espiral de violencia machista sigue en ascenso, a pesar de las múltiples leyes y políticas públicas que existen en nuestro país. En esta edición, CLARIDAD publica un extenso análisis sobre por qué es necesario implantar la educación con perspectiva de género en Puerto Rico. Una razón principal es el aumento de feminicidios registrados en los últimos años. Previamente no contábamos con estadísticas claras que reflejaran la magnitud del problema. Pero ahora, el Observatorio de Equidad de Género de Puerto Rico provee el acceso a datos confiables que revelan conductas altamente preocupantes. Basta con mirar las cifras de asesinatos de mujeres entre los meses de enero y hasta el 20 de febrero de 2022, para advertir cuán dramáticamente han aumentado los feminicidios en relación al mismo período en los años 2021 y 2020. (Ver el reportaje Hay la necesidad de la educación con perspectiva de género, de la compañera Cándida Cotto)

La labor del Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y El Caribe, del cual Puerto Rico forma parte, es magnífica porque ofrece la mirada abarcadora que esta emergencia de los asesinatos de mujeres amerita en nuestra región del mundo. Los datos publicados por la entidad señalan varias tendencias alarmantes. En un total de 26 países (17 de América Latina y 9 de El Caribe) al menos 4,091 mujeres fueron víctimas de feminicidios durante el año 2020, durante el período de mayores restricciones por la pandemia del Covid-19. La entidad ha elaborado también el Mapa Latinoamericano de Feminicidios, que incluye  los casos registrados entre enero y diciembre del 2021  por organizaciones de Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, Panamá, Puerto Rico y Uruguay. Los datos indican que durante ese período se registraron 1,185 feminicidios en dichos países. La mayor parte de las víctimas fueron mujeres jóvenes, con una edad promedio de 34.3 años. La inmensa mayoría, 827 fueron asesinadas por armas de fuego o armas blancas. Setecientas cuarenta y ocho (748) fueron asesinadas por sus parejas, ex parejas o por personas con otros vínculos. Entre todas, dejaron 716 hijos e hijas sin madres.

El Mapa Latinoamericano permite visualizar la magnitud del problema de los asesinatos de mujeres  en nuestra región, y la atmósfera de violencia machista que las mantiene en condiciones de riesgo continuo. También, la necesidad y posibilidad de establecer estrategias comunes que amplíen la coordinación de esfuerzos a nivel de gobiernos y  sociedad civil en nuestros países, para desarrollar proyectos comunes en las áreas de prevención y educación, ya identificadas como indispensables.

En días recientes se cumplieron dos años del asesinato de Neulisa Luciano, conocida como Alexa, una mujer transgénero puertorriqueña de 28 años, cuyo cuerpo baleado fue hallado en una carretera en Toa Baja. Luego de encontrarla, se supo que había sido víctima de acoso y atacada con proyectiles de goma desde un auto en movimiento. Su asesinato ha constituido uno de los crímenes de odio más denunciados y repudiados en Puerto Rico. Aunque las autoridades dicen tener un sospechoso, aún nadie ha sido arrestado ni acusado por el crimen de esta joven especialmente vulnerable.

Precisamente los victimarios se aprovechan  de la vulnerabilidad de las víctimas. Por eso, en ocasión de la afirmación anual de los valores feministas, es imperativo redoblar el compromiso con el derecho de las mujeres a vivir libres de violencia.

 

¿Se mantendrán las sanciones contra Rusia?

Especial para CLARIDAD

Cuando Marx y Engels estudiaron el capitalismo a mitad del siglo XIX destacaron su naturaleza global como una de sus características fundamentales. En la primera parte del Manifiesto Comunista dicen: “Mediante la explotación del mercado mundial, la burguesía da un carácter cosmopolita a la producción y al consumo de todos los países… En lugar del antiguo aislamiento de las regiones y naciones que se bastaban a sí mismas, se establece un intercambio universal, una interdependencia universal de las naciones, Y esto se refiere tanto a la producción material, como a la producción intelectual.”

Como vemos, hace 175 años, mucho antes de que se hablara de “globalización”, quienes con mayor profundidad estudiaron el entonces nuevo capitalismo, destacaban el enlazamiento entre naciones como una condición definitoria del sistema. Se trata, nos decían, de una estructura supranacional, que vincula países y los hace depender unos de otros. Sin esa interconexión el capitalismo no puede operar.

Ese análisis primario de Max y Engels venía a la mente cuando leía sobre la lista de “sanciones” que Estados Unidos y la Unión Europea quieren imponerle a Rusia como castigo por su invasión a Ucrania. Las medidas van dirigidas a aislar a Rusia, separándola en la práctica de sus colegas capitalistas y desarticulado su economía, limitando así su capacidad para financiar la operación militar. Buscan, además, que la guerra desatada en Ucrania termine desangrando la economía rusa, causando un efecto similar al que la intervención en Afganistán en 1979 le provocó a la Unión Soviética. ¿Funcionará esta estrategia ante una Rusia capitalista integrada al mercado mundial?

A primera vista, surgen cuestionamiento porque la URSS de la década del ’80 es muy distinta a la Rusia del siglo XXI. Aquella todavía insistía en la autarquía socialista y su vinculación al mercado global capitalista era limitado. La Rusia de ahora es activa integrante del capitalismo mundial y tiene a Europa como su principal mercado. Su sistema bancario está integrado al de sus homólogos y las inversiones transitan en ambas direcciones todo el tiempo. La digitalización de los últimos 20 años ha hecho esos vínculos mucho más intensos mediante la comunicación instantánea e intercambios de todo tipo. Los grandes oligarcas rusos invierten en Nueva York y Londres, mientras los de acá, como Donald Trump, lo hacen en Moscú.

Esa interrelación presenta dos interrogantes. En primer lugar, levanta cuestionamientos sobre la efectividad de las sanciones y su verdadero efecto sobre la economía rusa. Algunas de las acciones necesariamente rebotarán como ya se está viendo en la crisis del petróleo. Y no se trata de que la inestabilidad y la tensión provoquen un aumento en los precios, sino que el motor económico de Europa se alienta cada día con la energía que llega desde Rusia. Esa dependencia no se podrá alterar en cuestión de días y el costo del cambio será altísimo.

En segundo lugar, si bien la interrelación que impone el capitalismo hace que el golpe en una esquina se sienta en la otra, también facilita que una parte de ese todo pueda ser golpeada con mayor facilidad por los demás integrantes del grupo. El sistema bancario de Moscú, por ejemplo, está entrelazado al de Londres, y las relaciones de tamaño y dependencia favorecen al británico. haciendo el ruso más vulnerable. La expulsión de Rusia del sistema de validación e intercambio bancario, así como del financiamiento por medio de tarjetas de crédito, representa un disloque significativo para su economía.

Recientemente el reputado economista estadounidense Paul Krugman expresaba su asombro por la rapidez con que Rusia había sido separada (“cut off”) de la economía mundial. Es decir, según Krugman, ya el aislamiento fue exitoso y se preguntaba si los aliados de Moscú, en particular China, podrían rescatarla permitiéndole darle la vuelta a las sanciones impuestas. Ante esa interrogante, la conclusión del economista es en la negativa porque, aunque se trate de vecinos y aparentes aliados, sus economías tienen poca interrelación, estando Rusia orientada hacia el oeste y no hacia el este. Además, afirma Krugman, dada la diferencia en tamaño de las economías, Rusia terminaría siendo un socio menor (“vassall state”) del gigante asiático.

Lo que Krugman no discute es si el llamado “Occidente”, léase Estados Unidos y la Unión Europea, tienen la capacidad y, más aún, la intención, de mantener las sanciones contra Rusia, reteniendo para ésta el estatus de “paria” que los políticos estadounidenses proclaman. La historia reciente está repleta de ejemplos de sanciones que no se mantienen porque los socios capitalistas, como algunos matrimonios, se contentan tras la disputa y vuelven juntarse, aunque cada uno mantenga el puñal oculto en la espalda. Todos sabemos, además, que los líderes nacionales van y vienen, pero el capitalismo como sistema, permanecerá. Dentro de algunos años Putin o su sucesor podría estar sentado en la misma mesa con el sucesor de Biden o discursando en la última cumbre de la Unión Europea, mientras los oligarcas de uno u otro lado pasean en sus yates o se retratan con el último Picasso adquirido en subasta.

Los que no estarán sentados en la mesa serán los ucranianos que fueron aplastados por el misil ruso ni los que ahora sufren el éxodo doloroso que vemos cada noche en la pantalla. Para ellos las leyes del capitalismo funcionan de forma distinta.

El poder de masa sobre el Gobernador

Marcha 1ro. de mayo 1901

 

Especial para CLARIDAD

El 1ro de mayo de 1901, la clase trabajadora puertorriqueña, encabezada por la Federación Libre de Trabajadores y sus líderes Ramón Romero Rosa, Eduardo Conde, Santiago Iglesias, Fernando Gómez Acosta y otros, inauguraron las marchas masivas en San Juan para hacer sus reclamos justicieros. El periódico de Washington, D. C., The Evening Star (num. 15045, 17 May 1901, p. 16), captó el hecho histórico con una fotografía. Aquella primera masa trabajadora entró por la calle San Francisco, siguiendo hasta la calle del Cristo y hasta la Fortaleza a presentarle las demandas al gobernador estadounidense Charles Allen. Reclamaban: (1) implantación de la jornada de 8 horas de trabajo; (2) salarios más altos en correspondencia con el alza incesante de precios y costo de vida; y (3) mejores condicones de trabajo.

¿Se parece a algunos reclamos del presente? No es de extrañar: regía entonces y sigue establecido el sistema capitalista con sus condiciones de remuneración injusta (y siempre incompleta) y sus valores exaltando la ganancia individual y privada antes que el interés social y público. En la economía de mercado capitalista, lo principal  y sin impedimentos para la empresa libre dominante y minoritaria, lo menos y muchas limitaciones para el trabajo asalariado subordinado y mayoritario.

En el presente, casi un siglo y cuarto después, la clase trabajadora marcha porque los salarios son inmisericordemente insuficientes y muchos tienen que tener dos y tres empleos para poder subsisitir; una Junta de Control (eufemismo llamada de Supervisión) fiscal del Gobierno de Unidos, complementada por decisiones de su judicatura Federal impone a Puerto Rico pagar la deuda de gobiernos coloniales señalados por su crasa irresponsabilidad y corrupción de algunos de sus funcionarios, deuda que no es del pueblo y rehusan auditar. Se antepone pagar la deuda primero que atender los intereses esenciales y vitales de la sociedad.

El gobierno bipartido, el de los partidos dominantes desde 1968 (PNP y PPD), pretende enfrentar la depresión económica (aguda desde el 2006) con fondos federales provisionales y de limitada duración. No tienen modelo económico de producción, carecen de proyecto de país. Creen equivocadamente que resolverán la crisis económcia a base de fondos federales, y cada año pedir más. Solo piensan en ganar las elecciones, sin objetivo descolonizador serio y embaucando al pueblo con falsas ilusiones de Estado Libera Asociado “más desarrollado” (desde cuándo no lo dicen…) y estadidad imposible (desde que lo plantearon en 1899…); y administrar y sacarle todo el jugo que puedan a la administración de la colonia. Despilfarran y malgastan el presupuesto,  cínicamente siguen otorgando contratos jugosos y procuran beneficiarse personalmente todos lo que puedan. Entre los ejemplos más recientes, corruptos alcaldes de Cataño y de Guaynabo, estando otros bajo investigación.

Como si eso no bastara, el gobierno bipartido PNPPD, que a pesar de la retórica de algunos de sus líderes,  es subordinado y cómplice de los dictados de la Junta de Control federal: ambos aprobaron el Plan de Ajuste de la Deuda. Ese gobierno bicéfalo ha usurpado y malversado los fondos de retiro de los trabajadores y trabajadoras al punto de dejar a la gente en un estado de inseguridad, negándole la posibilidad de contar con el dinero que ellos mismos  han trabajado para su jubilación – el “retiro digno” del clamor popular. Y aún más, pretende atosigarle al pueblo más impuestos.

La Universidad de Puerto Rico (UPR), vehículo imprescindible para promover proyectos de desarrollo económico, tecnológico, científico, humanístico y cultural nacional e internacionalmente ha sido desatendida en su excelente propuesta multisectorial presentada a la Legislatura. Al mismo tiempo, a la UPR se le ha recortado su presupuesto en casi un  50%, hace años se impone una nefasta política de no reemplazar las plazas de profesores que se jubilan o fallecen, se reducen las ofertas académicas y se imponen alzas de matrícula a los estudiantes en una universidad que es del pueblo y le debe servir de acceso especialmente a los sectores más desventajados y pobres del país. Son muchos más los reclamos de múltiples sectores del pueblo (ambientales, comunitarios y otros), la lista es bien larga.

El magisterio público con sus organizaciones y liderato, aguerridos y valientes, se puso en la vanguardia de las reivindicaciones sociales y económicas de su ámbito profesional y de labores diversas. El viernes 5 de febrero, maestros y maestras estimados en sobre 5,000 realizaron una primera jornada de marchas de este año al Capitolio y a la Fortaleza. Presentaron todos los reclamos del magisterio y más allá; subrayaron el  principio básico de supervivencia social: primero las necesidades del pueblo y la justicia social.

El gobernador Pedro Pierluisi, en un acto de soberbia y menosprecio se fue a alguna actividad en otro pueblo lejos de San Juan. En una falta de respeto total al pueblo llegó a decir que nadie estaba obligado a ser bombero o policía con los salarios miserables, y que podían buscar otros empleos. Todo el mundo trabajador se sintió aludido. Para echarle sal a la herida dijo además, que no se arrepentía de lo manifestado y que lo repetiría muchas veces; también quedó retratado con su versión clasista de “such is life”. Sin embargo, no pudiendo ocultar su inquietud y temor por la calle en movimiento dos días después anunció un aumento de $1,000 para el magisterio, y un aumento menor para los bomberos. Expresó,  a su vez, que vería con desagrado otras manifestaciones populares.

Aunque el Gobernador ha dicho que los aumentos son permanentes, se están diligenciando mediante transferencias de fondos federales, que incluso tenían otros destinos (covid, educación, etc.), de  plazos cortos, y no son garantía del salario regular por venir. Ni qué decir de los acervos de retiro que el Gobierno pone “bajo estudio”, haciendo propuestas insatisfactorias,  quedando el asunto en el limbo.

“Somos más, y no tenemos miedo”; el pueblo indignado afirma y con conciencia desde que se puso en marcha masivamente y tumbó la administración de Ricardo Rosselló, en las dos semanas intensas de lucha a finales de julio y principios de agosto de 2019. El miércoles 9 de febrero, el poder de  masa le cayó encima a Pedro Pierluisi, a su administración y al PNP; también está sobre el PPD. Se produjo una multitudinaria y enérgica marcha más masiva, calculada en sobre 30,000, nuevamente sobre la capital; allí confluyeron muchos sectores de la clase trabajadora.

Y se han seguido dando piquetes, marchas, y brotan reclamos de otros ámbitos laborales. Hay grandes mobilizaciones para el 8 de marzo Día Internacional de la Mujer Trabajadora,  y para el 1ro de Mayo Día Internacional de los Trabajadores.  Más vale que el Gobierno y la Legislatura de dominación bipartita, así como los controladores federales, presten atención a los reclamos del pueblo, enfoquen en la prioridad de justicia social y pongan en práctica proyectos de economía de producción (con todas las protecciones medioambientales).

La mayoría del País, compuesta por las clases trabajadoras, ya sabe que tiene el efectivo poder de masa. Ya entendió que ejercer la democracia y lograr que se cumplan sus derechos más básicos se gana en la calle y no se supedita necesariamente a las elecciones de cada cuatro años. Igualmente sabe que en la unión está la fuerza.

Hay la necesidad de una de una educación con perspectiva de género

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Comparado con el mes de enero, en el mes de febrero hubo un aumento de casos de violencia de género con consecuencias fatales.  En las primeras tres semanas de febrero habían ocurrido ocho feminicidios, entre estos, dos feminicidios íntimos; es decir, asesinatos perpetrados por sus parejas o exparejas. Seis feminicidios permanecían bajo investigación de la Policía.

Las cifras fueron dadas a conocer por el Observatorio de Equidad de Género de Puerto Rico (OEGPR), el cual se expresó preocupado por el alza. Según los datos del Observatorio, entre el 1.0 de enero y el 20 de febrero de 2022, habían  ocurrido un total de 11 feminicidios, en comparación con nueve feminicidios ocurridos en el mismo período de tiempo en el 2021 (entre ellos, un transfeminicidio) y, al menos, siete feminicidios en el 2020.

En lo que va del año 2022, los feminicidios han aumentado un 22 % en comparación con el 2021 y un 57 % en comparación con el 2020.  Además, en lo que va de 2022, ocho menores de edad han perdido a sus madres víctimas de feminicidios. Para esta fecha, en 2020 y en 2021, se contabilizaban cuatro menores huérfanos de madre por feminicidio en cada año.

En entrevista con CLARIDAD, la coordinadora del Observatorio, doctora Irma Lugo Nazario, indicó  que considera que ese aumento en los casos de violencia de género y feminicidios se relaciona con el aumento en las denuncias porque las personas están reconociendo que estas no son conductas aceptadas, que no son conductas que debieran darse en una relación de pareja, y que quizás por eso más mujeres están acudiendo a buscar orientación y apoyo. No obstante, observó que también había que reconocer que a nivel sociocultural buscar unas alternativas a esta violencia va a tomar tiempo.

“No va a ser todo lo inmediato que a uno le gustaría, porque podemos tener las leyes; pero todavía tienen que darse unos cambios culturales en esa mirada de las relaciones de pareja, esos esquemas de poder, de posesión, de respeto y aceptación de la diversidad de las diferencias. De reconocimiento de que si esa pareja no funciona, cada uno tiene derecho a seguir con su vida, seguir hacia delante”.

Luego Nazario expresó que los casos que se están viendo son unos terribles en términos de la violencia utilizada por el agresor, por lo que hay que seguir  trabajando en la apuesta a la educación, a cambios culturales, del trabajo con la Policía, incluidos los medios de comunicación. Hay que insistir en la necesidad  del cambio, reconociendo que este no es de un día para otro. En esa línea, aclaró que el concepto de violencia de género es una sombrilla bajo la cual hay diferentes manifestaciones, entre ellas, la violencia doméstica. El término feminicidio no se refiere sólo a los asesinatos de mujeres en circunstancias de violencia doméstica, es decir, mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas.  Esta definición que utiliza el Observatorio, es a su vez la que utiliza el Modelo de Protocolo Latinoamericano y fue adoptada por la Policía de Puerto Rico por recomendación del Comité PARE.

Reconoció que la Orden Ejecutiva que declaró el Estado de Emergencia y creó el comité PARE es  importante porque en este participan compañeras de diferentes organizaciones que tienen experiencia de muchos años de trabajo y que ese enfoque es necesario, por ejemplo, en el Departamento de Seguridad, en los Centros de Víctimas de Violación.

Un ejemplo del trabajo logrado mediante PARE es que permitió que el Instituto de Estadísticas  pudiera identificar que en general las agencias no están  registrando datos y que  no hay un sistema estandarizado para la recolección de información, lo que es importante  para el establecimiento de política pública. Se identificó que hay agencias de gobierno que no tienen estadísticos, que son las personas especializadas para trabajar estos temas, por lo que ahora el Instituto ha estado trabajando un sistema para recopilar los datos por agencias para que haya un proceso de información centralizado.

La coordinadora del Observatorio advirtió que aun cuando la orden ejecutiva finalice —en junio 30 de 2022—, hay que darle seguimiento a que la información de las agencias esté accesible y actualizada constantemente. “Tiene que asumirse esa responsabilidad por parte del Estado. Quizás la debilidad es que no se ve la urgencia en algunos espacios, pero sí es importante que las agencias entiendan de una mejor manera su responsabilidad social”.

En entrevista por separado, la analista del Observatorio, doctora Débora Upegui Hernández, comentó sobre el alza de casos de feminicidios que, como se ha visto en los últimos dos años, en periodos en que hay crisis social y económica, hay personas que no saben manejar sus emociones y esas personas descargan su estrés y furia sobre las personas que entienden no tienen poder o que consideran vulnerables. Eso podría  ser un medidor de lo que está pasando socialmente, dijo.

“Nosotros en el Observatorio abogamos por la necesidad de una educación con perspectiva de género, que implica también hablar de que los roles de género tienen unas pautas sobre cómo supuestamente deben reaccionar los hombres y las mujeres. Cuando se habla de perspectiva de género, estamos cuestionando los constructos sociales de que los hombres deben comportarse de determinada manera y las mujeres de otra, de que la sociedad se ha unido para decidir que tiene que ser así. Pero no tiene que ser así”.

La psicóloga social insistió en que hay que cambiar las maneras de ver de cómo se deben comportar los hombres y las mujeres y de qué manera se deben resolver los conflictos. Un aspecto sobre el cual dijo que ha recalcado es que en Puerto Rico el hecho de la disponibilidad de armas, tanto legales como ilegales, es uno de los detonantes de tanta violencia contra las mujeres. Indicó que el nivel de fatalidad que tiene un incidente donde haya un arma  de fuego envuelta es exponencial. Eso es una diferencia entre lo que son los números de feminicidios en Latinoamérica y en Estados Unidos.

Cuando se mira el tipo de arma que se utiliza para los atentados, para estos crímenes, en Puerto Rico, comparado con Latinoamérica, el uso de armas de fuego no es tan alto. En el caso de Latinoamérica se utilizan otros medios que pueden ser más crueles, pero la posibilidad de que la persona sobreviva es más alta. Puerto Rico, al estar en un espacio de trasiego de sustancias, también lo es de armas. Indicó que los números de los casos de feminicidios con  armas de fuego en Puerto Rico han aumentado en el 2020 a casi un 90%.

“Lo que hemos visto es que, en ese sentido, el contexto de Puerto Rico se parece más al de Colombia y al de México, que son países donde la posesión de armas relacionados al trasiego ilícito de sustancias y a los conflictos armados que han tenido hace que las armas estén más disponibles y sean parte del día a día. Se parecen a los números de asesinatos que se utiliza contra las mujeres”. En Estados Unidos, aun cuando la portación de armas es más accesible, en términos legales, se utiliza menos. La psicóloga admitió que este es un análisis que corresponde a otros profesionales.

Upegui Hernández refutó y advirtió  sobre la idea de que armar a las mujeres sea una alternativa. Los estudios en el mismo Estados Unidos han  demostrado que el hecho de que haya armas en las casas  coloca a la mujer en mayor peligro de feminicidio por arma de fuego. Añadió que se deben pensar y buscar otro tipo de soluciones o alternativas, como hablar de de la justicia reparativa. Otro enfoque del que se está hablando es el de programa de desvío, pero destacó que en Puerto Rico no hay una estructura para manejar esa capacitación del desvío y que este depende de si es un primer acto de agresión y de la severidad del caso.

“La idea no es una mala, pero hay que establecer un sistema para que haya suficientes organizaciones que estén capacitadas para dar educación y entrenamiento sobre perspectiva de género y violencia doméstica; sobre el manejo de emociones, conflictos. Son extremadamente pocas y hay otros espacios que dicen dar este servicio, pero eso no es lo que están haciendo”, denunció.

Por su parte, Lugo Nazario igual reparó en que los programas de desvío y la mediación no se pueden dar en una relación donde hay violencia doméstica o de género. Añadió que todavía se necesita un mayor conocimiento sobre estos temas.

 

 

 

 

 

Será Otra Cosa: De un acto heroico a un bolsillo secreto

 

Especial para en Rojo

Sueño que recuperé la cartera de una mujer. Mi acto tenía ribetes heroicos, por lo que confirmé que se trataba de un objeto de primera necesidad a pesar de que la mujer no aparecía por ninguna parte. Ni siquiera tengo que mirar lo que tiene ahí dentro aunque sé que tal vez sería interesante hacerlo. Sé que hasta podría ser material de escritura. Todo eso lo pienso dentro del estado onírico en el que parezco saberme. A veces sueño como si viviera, pero esta vez sueño como quien se sabe dentro del sueño.

Sé que este sueño es muy parecido a mi vida, y entonces comprendo que no tengo tiempo ni para ponerme a mirar la cartera que rescato. La prisa nos vuelve menos curiosas. Apenas puedes detenerte a husmear, a imaginar, a observar. Todavía me rindo ante las conversaciones ajenas, eso sí, sobre todo en filas de supermercados y restaurantes. Mi práctica de escuchar estas conversaciones ya casi es histórica y tiene una ética política en la que no debo abundar aquí pues me desviaría demasiado del tema que me ocupa. En este sueño estoy plenamente consciente de que ya tengo suficiente con mis propias carteras perdidas. O más que perdidas, apiñadas en una tablilla sobre otros objetos un tanto inútiles, almacenados, casi olvidados, a la espera de los caprichos del tiempo. Tengo tal vez decenas de bolsos donde ir recogiendo los restos de mi pobreza. Es una tarea tediosa pero a veces se vuelve también nostálgica y, poco a poco, hasta excitante. Todo depende de lo que encuentre entre recibos viejos, pequeños bolsillos secretos, boletos de entrada a una película, a un estacionamiento, una menta de restorán, algún pintalabios o brocha, un bolígrafo extrañado, un sobrecito de azúcar, y a veces hasta dinero, aunque en mi caso, más bien monedas.

Una Nochebuena resultó mágica. Me vestí con muy poco ánimo, solo por obligación. Estaba profundamente desolada. Agarré una carterita color rosa pálido que recién había heredado entre tantas pequeñas cosas. Me monté en el carro pensando en otras Nochebuenas, en el regalo que ahora faltaría por siempre. Se me ocurrió abrir un pequeño bolsillo de la carterita y sentí algo. Metí la mano y saqué un hermoso par de pendientes olvidados por la antigua dueña de la carterita. Fue mi mejor regalo de Navidad para siempre.

Por eso sé que, cuando agarro una cartera de este cementerio de objetos medianamente útiles, lo hago como si fuera un objeto de excavación. Excavar es remover depósitos en el orden inverso a como se han ido formando. Estratigrafía, le llaman en la arqueología al estudio de esas formaciones. Excavar se me parece a las autopsias que se hacen en esas entrevistas largas y minuciosas. Porque cuando se excava, también hay que comprender bien dos asuntos: los límites y la naturaleza de esas formaciones.

La comparación no es gratuita. Excavar es una actividad destructiva. “Cada vez que se realiza una excavación se remueven y se destruye la posición original de los depósitos”. Es preciso documentar y registrar con la mayor rigurosidad posible los elementos que componen la estratificación de un yacimiento.

“Conviene, en primer lugar, distinguir la clase de yacimiento que se trata de excavar”, explica Wikipedia y le creo. De hecho, lo revisé con otras fuentes porque sé que ustedes son de crítica fácil y odian a Wikipedia. “En general, se puede distinguir entre los lugares de habitación y los lugares de enterramiento; en ocasiones, habitaciones y sepulturas se presentan íntimamente enlazadas. Hay que estudiar, como caso aparte, los yacimientos en cuevas, por la forma especial en que a veces se han de practicar los trabajos”.

Me levanto con algo, como una pulsión de examinación profunda. No se ve nada en el horizonte. Cambio la mirada como buscando hacia los lados y pienso que esta ceremonia ya no lo es. No es esa obstinación de levantarse no matter what y jamás dar lugar a dudas. Es la puerta de este armario de pequeñas pertenencias, que alguien lo abra, que me sofoco. Que me muero de pensar que es imposible, pero me puedo quedar ahí dentro toda una vida. Y perderme de todo.

Pronto serán veinte años desde aquel regalo escondido en el bolsillo secreto de una carterita rosada. ¿Habrá sido dejado ahí a propósito? Cuando, oníricamente, recupero la cartera de una mujer, despierto a excavar todas las que he vuelto a guardar durante estos años largos, con la esperanza de volver a encontrar mi regalo, acaso una débil señal, en algún bolsillo secreto.