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Persiste lucha contra expropiación en Carrasquillo

 

La comunidad ha emplazado al municipio de múltiples formas

 CLARIDAD

 A más de ocho meses de recibir las cartas de intención de expropiación por parte del Municipio de Cayey, los residentes de la comunidad Carrasquillo aún enfrentan ambigüedades por parte del ayuntamiento, que no ha expedido una ordenanza para resolver el asunto.

Desde el 18 de octubre, los vecinos de Carrasquillo aguardan por una enmienda a la Ordenanza 34-2023-24, que establece un plan para desarrollar un Parque Urbano que tardaría, de acuerdo con el propio alcalde, aproximadamente un siglo en completarse. Los terrenos donde se ubicaría el parque ya expropiaron, en 2012, a decenas de familias.

“Es nuestro interés que, de acuerdo con las múltiples expresiones del alcalde de no expropiar a los residentes de la comunidad Carrasquillo, que las mismas se pongan por escrito y aprobadas mediante la enmienda a la ordenanza municipal ya previamente mencionada”, compartió el sector por escrito.

La comunidad también recordó los diversos medios de comunicación a los que ha acudido para difundir la noticia de la expropiación y la ambivalencia del mandatario municipal, Rolando Ortiz Velázquez. Carrasquillo quiere que la enmienda a la ordenanza explicite que el Municipio de Cayey solamente podrá adquirir nuevos terrenos mediante “medios voluntarios”. Es decir, que cada persona acceda a la propuesta según su criterio.

“Además, (la ordenanza) enfatiza que existen terrenos previamente expropiados hace más de una década, los cuales pueden ser utilizados para dicho proyecto sin afectar a las familias que aún habitan en el sector”, agregaron.

Del mismo modo, la comunidad recordó el impacto emocional que este anuncio ha lastrado en la comunidad. Durante el verano de este año, la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (ASSMCA) visitó a Carrasquillo en dos ocasiones en las que interactuó con la comunidad que, para entonces, aún atravesaba esta “ansiedad”.

“Se estima que la gran mayoría de los residentes de Carrasquillo son adultos mayores, muchos de ellos afectados emocionalmente tras recibir notificaciones de intención de adquisición de sus propiedades. La medida busca priorizar el mejoramiento del entorno urbano y social por encima de las familias que han vivido por generaciones en la comunidad”, continuó la denuncia.

En un vídeo publicado el 18 de noviembre, don Miguel Rivera Luna– portavoz de la comunidad en medio de estos esfuerzos— hizo pública la oferta de $80,000 que el Municipio de Cayey le ofreció a su vecino Luis. De acuerdo con Rivera Luna, quien reside en la comunidad desde pequeño, Luis compró su propiedad años atrás por una suma estimada entre $120,000 y $140,000.

“Para sorpresa de nosotros, el 17 de noviembre… El alcalde le aumentó, en una ordenanza, $85,000 adicionales a los $80,000, pero no se queda ahí. Eso no es ‘ay, qué bueno es el alcalde de Cayey’. El alcalde de Cayey le puso una cláusula a don Luis”, aseguró Rivera Luna.

La cláusula, explicó, consiste en restricciones como no traspasar el título de propiedad por un período de 17 años, de manera que el municipio pueda disponer del terreno según sus intereses. Para Rivera Luna, se trata de una artimaña legal que da paso a la “expropiación forzosa” que Ortiz Velázquez propuso inicialmente.

“Él dice que no va a expropiar. Él dice que está cansado de decirle a don Miguel, que se refiere a mí, de que estén tranquilos porque no va a expropiar, no va a sacar de sus hogares a nadie de la comunidad Carrasquillo… Sin embargo, él dice que quien le quiera vender voluntariamente, pues él la compra”, recordó Rivera Luna, enfatizando en que las tasaciones que realiza el municipio no corresponden al valor de las propiedades.

Como otro ejemplo, el vecino de Carrasquillo mencionó el caso de otro residente de la comunidad que recibió una oferta de $170,000 por parte del ayuntamiento. Después de que la persona no accedió, el monto ascendió a $225,000, suponiendo un aumento de $55,000. A juicio de Rivera Luna, la injusticia radica en que la administración del alcalde “disfraza” sus métodos de expropiación.

“De la noche a la mañana, esto (la oferta) aparece como que va a ser para el desarrollo, que incluye el Parque Urbano, transporte colectivo y veredas de río… También tiene las restricciones que le aplicaron a don Luis. Esto incluye las mismas cláusulas, pero en su caso por 11 años”, contó.

Continúan impulsando investigaciones

 De manera paralela, el Senado de Puerto Rico acogió la Resolución 156– radicada por Eliezer Molina e ideada por José Carlos Rivera Santiago– para investigar estos procesos de expropiación en la comunidad Carrasquillo. Actualmente, la resolución aguarda por memoriales explicativos en el Comité de Asuntos Municipales.

La senadora independentista María de Lourdes Santiago Negrón, por su parte, radicó la petición de información 2025-0133, que exige los documentos oficiales relacionados con el proyectos del Parque Urbano como partidas presupuestarias, planos, mapas, fotografías, diseño, propiedades sujetas, adquisición o expropiación, construcción y mantenimiento.

“Con estas acciones, tanto a nivel municipal como estatal, la lucha de la comunidad Carrasquillo se consolida como un símbolo de resistencia frente al desplazamiento y la gentrificación, reafirmando el reclamo de los residentes por su derecho a la vivienda, la permanencia y la justicia social”, concluyeron los integrantes por escrito.

 

 

Prejuicios que no terminan

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

¿Se le puede imputar a un/una  menor de edad una Ley 54 de Violencia Doméstica? Este es un asunto que los jueces del Tribunal Supremo de Puerto Rico (TSPR) no quieren abordar.

El caso en cuestión trata de una menor (EVQ) contra la cual la madre de otra menor (ABC) acudió al Tribunal para solicitar una orden de protección a favor de su hija. Ambas son menores del mismo sexo. Se desprende del expediente judicial que la madre de ABC se opone a que su hija tenga una relación sentimental con una persona de su mismo sexo.

El  Tribunal de Primera Instancia (TPI) de San Juan expidió, el 18 de junio de 2025, la orden de protección por Ley 54 contra EVQ y prohibió que a partir del 17 de agosto esta asistiera a la escuela por los próximos tres meses. Desde ese entonces, EVQ  quien se disponía a cursar el cuarto año en una escuela privada en la que ha estudiado desde los grados primarios, no ha podido acceder a su educación.

La otra parte, también cursa el grado 12, pero no está en los grupos avanzados en los que participa EVQ y es su primer año en la escuela.

El 19 de septiembre, los padres de EVQ solicitaron al TPI una reconsideración de la sentencia para que se le permitiera a su hija asistir a la escuela. La solicitud estuvo acompañada de evidencia que demostraba su destacado aprovechamiento académico y de que la institución educativa estaba dispuesta a recibirla, pero que estaba impedida de hacerlo debido a que la orden de protección lo expresaba de manera explícita. Se presentó prueba de que la prohibición le impedía tomar las pruebas estandarizadas, participar en clubes extracurriculares en los cuales la otra parte no participaba y se incluyó certificaciones médicas que acreditaban los daños psicológicos provocados por el aislamiento social a la cual estaba sometida.

Ante la negativa del TPI, el 23 de septiembre los padres presentaron una solicitud de auxilio, ante el Tribunal de Apelaciones (TA) cuestionando la aplicación de la Ley 54 a menores de edad y el 26 de septiembre presentaron un segundo recurso en el que señalaban que fue un error por parte del Tribunal de Primera Instancia emitir una orden de protección por tres meses, ante la ausencia total de hechos constitutivos de violencia doméstica y por quebrantar a la menor EVQ su derecho constitucional a una educación.

El 30 de septiembre, el Tribunal de Apelaciones consolidó los dos recursos y ordenó mantener el expediente confidencial e impuso una orden de mordaza a todas las partes.  El 20 de octubre confirmó la determinación del TPI.

Luego de la negativa de los Tribunales inferiores, los padres presentaron un auxilio de jurisdicción ante el Tribunal Supremo de Puerto Rico, el cual se negó  a ver el recurso. No obstante, el juez asociado Luis Estrella Martínez emitió, el 4 de noviembre, una opinión disidente a la cual se unió el juez asociado, Ángel Colón Pérez. Por su parte, la jueza presidenta del TS, Maite Oronoz Rodríguez se abstuvo.

En su opinión disidente, el juez Estrella Martínez dice sobre la determinación del TS que el remedio impuesto a la joven EVQ era uno drástico, con posibilidades de consecuencias, que el Tribunal no evaluó alternativas menos restrictivas a partir de las particularidades de las partes involucradas, lo que constituye un remedio desproporcional y un error manifiesto que ameritaba el ejercicio de la facultad revisora del Tribunal Supremo, por lo que se debió declarar ha lugar el auxilio de jurisdicción y expedir el recurso.

Agrega que la denegación de plano del TS de acoger el auxilio de jurisdicción y  permitir que se configure una orden de protección en virtud de la Ley 54 en contra de una menor de tan solo 16 años constituye un “rechazo a nuestro ordenamiento jurídico, el cual ha reconocido y diseñado un tratamiento judicial especial a los menores de edad”.

Agregó el juez que el TPI debió de abstenerse del caso y, en su lugar, referirlo al Tribunal de Menores, por lo que este actuó sin jurisdicción, violó el debido proceso de ley y la igual protección de prueba testifical que acreditara un patrón  de violencia doméstica, como lo exige la Ley 54. Señaló el juez, que la solicitud de la Ley 54 “respondió a un conflicto intrafamiliar entre ACS y su hija ABC por la madre oponerse a que su hija mantuviera una relación afectiva con una persona de su mismo sexo y orientación sexual y que la exclusión social de la otra menor EVQ del entorno escolar y la compañía de sus pares le ha provocado serias consecuencias adversas a su salud mental y emocional”.

 

El juez recoge, además, que la orden de protección se emitió sin permitir que el equipo interdisciplinario escolar, profesional de conducta humana, como la psicóloga en el plantel actuara y que los padres de ambas menores agotaran esfuerzos razonables para atender la situación.

 

Concluye el juez asociado Estrella Martínez que la orden de protección bajo la Ley 54 no debió utilizarse para una sobreprotección excesiva de una de las partes a costa del ostracismo y exclusión social de la otra, máxime cuando ambas son menores de edad y se tienen al alcance medidas menos onerosas que garantizan su seguridad.

En entrevista con el veterano licenciado de derechos civiles y humanos y miembro de la comunidad LGBTQ,  Osvaldo Burgos, este dijo coincidir con la opinión del  juez del Tribunal Supremo.

Primero, indicó, porque da la impresión de que lo que relata el juez Estrella Martínez en su decisión de lo que pasó en la vista de solicitud de la orden no daba pie para una emitir una orden de protección porque la propia menor nunca se sintió  intimidada. La jueza le hizo preguntas específicas, y en toda la relación de su testimonio se desprende que se  mal utilizaron  las disposiciones de la Ley 54 para manejar un asunto en el cual los adultos tienen incomodidad: la madre de la otra niña con la sexualidad de su hija. Expresó que esto es bien peligroso porque es una forma de criminalizar las relaciones amorosas no heterosexuales, “es traer la criminalización por la cocina”.

En segundo lugar, señaló que le preocupa el que se emitan órdenes de protección en el vacío. Suponiendo que los hechos fuesen suficientes para establecer que había que proteger a la otra joven y que procedía la orden de protección, que por lo que dice el Tribunal no parece, le preocupa el hecho de que no se consideraran los derechos que se afectan con la orden.

Sobre el derecho a la educación de EVQ, Burgos coincidió en que había otros mecanismos menos onerosos para garantizar la protección de la alegada víctima y que incluso la escuela fue al Tribunal  y no la escucharon.

“Creo que aquí hubo un mal manejo, y tanto un Tribunal como lo que están es manejando sus homofobias utilizando el proceso judicial para hacer acción moral. Los jueces se ve que tampoco saben mucho sobre las relaciones sentimentales de los adolescentes; son más apasionados, no saben manejar sus emociones. Ese no es el tratamiento que se debe dar en este tipo de situación,” manifestó. De haber él sido el juez Burgos, comentó, hubiese determinado: “¿Sabe que a quién voy a referir a tratamiento psicológico? Es a usted, señora”, en referencia a la madre que solicitó la orden de protección.

Para la doctora en psicología Noelí de la Torres, miembro de la Junta de directores de la  Federación para la Búsqueda de la Equidad LGBTTQIA, el asunto se debió manejar en la escuela y no mediante la Ley 54 de Violencia Doméstica. Ésta señaló que el Departamento de Educación tiene un protocolo para trabajar situaciones como esas dentro de la escuela y rechazar acudir al Tribunal; pero admitió no saber si las escuelas privadas lo tienen.

“El asunto de sacar de la escuela a una de ellas, aun cuando la escuela recomendó que permaneciera en la escuela porque consideró que no había causa, que podría haber algún tipo de violencia, el efecto que puede tener, sobre todo en la que está en la casa, es traumático. Al separarla de su entorno escolar está siendo castigada. Esa es la visión del Estado: en lugar de buscar soluciones que reparen, resuelven con  el castigo”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los nazis en Puerto Rico

 

En Rojo

 

En Puerto Rico el fascismo y el nazismo estaban a sus anchas. Desde el gobernador Blanton Winship hasta la Casa de España y el Casino el militarismo y el autoritarismo de derechas se veía con simpatía en aquellos años Treinta. Hitler y Franco adornaban las actividades sociales de peninsulares y el gobierno recibía buques con la enseña nazi en puerto.

Este es el caso de la visita del crucero alemán, Meteor. El Mundo así lo reseñaba el jueves 10 de febrero de 1938. Las “Sociedades Españolas de Puerto Rico” habían obsequiado con vino de honor a la oficialidad y a los “hombres de ciencia” que viajaban en la nave. Don Manuel Gómez López, vicepresidente de la Casa de España, levantó su copa para brindar por el “Honorable comandante Hain (…) como prueba personal de afecto hacia vosotros y de simpatía de nuestra patria a la vuestra”. Las imágenes reproducidas en los periódicos de la isla, en la revista Puerto Rico Ilustrado muestran el ágape en el que los más granado -es una broma- de la sociedad española e insular regalan sus mejores sonrisas a los invitados.

El Meteor no era un buque cualquiera. Se trataba de una embarcación para realizar estudios y mediciones hidrográficas. Con los resultados de esas investigaciones se realizaban cartas náuticas que permitían señalar vías navegables o aguas poco profundas. Sus oficiales eran militares. Dudo que estuvieran en la bahía de San Juan estudiando ecosistemas marinos o restos de naufragios aunque, ciertamente, estaba equipado con un sofisticado sonar. Quizás estoy prejuiciado. El Meteor se usó desde 1925 para investigaciones y cubrió más de 67,500 millas náuticas entre África y Sur América. Luego estuvo en las costas de Islandia y el Atlántico Norte hasta tomar rumbo al sur y recalar en Puerto Rico para esa simpática visita.

Lo que llama mi atención es que no estamos hablando de 1925, cuando el buque inicia su periplo, sino de 1938. Ya el espíritu de la época, en el que se incorporaba el antisemitismo, el racismo y el darwinismo social con propuestas científicas que explicaban prejuicios, estaba en boga. Ya era lugar común el culto a los héroes, y el régimen que equiparaba la seguridad y el bienestar económico al orden, la disciplina y el control social. Estamos hablando de 4 años después de La noche de los cuchillos largos (Nacht der langen Messer), una serie de asesinatos políticos para “depurar” el partido. Pocos meses después de la visita del Meteor ocurriría La noche de los cristales rotos (Kristallnacht), en la que tropas de asalto atacaron a la población judía, las tiendas, comercios y sinagogas. Y nadie con un mínimo de cultura general desconocía que aún antes del ascenso de Hitler a Canciller de Alemania se establecía que los ciudadanos alemanes solo podrían ser “hermanos de sangre”. Los simpáticos oficiales del buque representaban a un estado en el que se habían proscrito los partidos políticos y había suspendido los derechos civiles constitucionales.

Entonces, ¿qué régimen era el nuestro? ¿Por qué no estaban proscritas en nuestra isla las celebraciones a Hitler y a Franco, cuyos retratos al óleo adornaban la Casa de España? Ciertamente, el gobernador Blanton Winship, veterano de la Guerra Hispanoamericana y de la Primera Guerra Mundial, no era ajeno a las ideas de control, orden y las masacres. Bajo su gobierno y bajo su dirección, ocurrieron las masacres de Río Piedras (1935) y Ponce (1937).

Por otro lado, la legislatura colonial no escapaba a una cierta impronta nazistoide. Nos alerta el amigo que en 1937, se promulga la ley 116 que promovía el control poblacional de Puerto Rico. Por supuesto, el énfasis estaba en la esterilización de mujeres, el uso ¡experimental! de anticonceptivos en mujeres de las clases populares.

En esta década el doctor Clarence Gamble utiliza clínicas de salud reproductiva con esos fines. Y están bastante bien documentados los experimentos hasta mediados del siglo pasado, durante la Guerra Fría.

¿Y el cariño a Franco? La comunidad española en Puerto Rico estaba dominada por la ideología fascista. Algunos puertorriqueños, no faltaba más, apoyaban al fascismo equiparando la tradición y herencia españolas con la falange. Sobre el particular puede leerse Volverán banderas victoriosas…”: Historia de la Falange en Puerto Rico (1937-1941)(San Juan, Publicaciones Gaviota, 2019), de Rafael Ángel Simón Arce. Sepan  que el fundador y director de la Orquesta Sinfónica de San Juan y de la Orquesta Filarmónica de Puerto Rico, Arturo Somohano compuso, durante los primeros años de la Guerra Civil Española, un pasodoble titulado “Franco”. No se refería a los deliciosos brazos gitanos de Mayagüez. Estaba dedicado al Generalísimo Francisco Franco, dictador de España por la gracia de Dios y las armas. La letra la escribió Enrique Trigo, sobrino de el notorio coronel Orbeta, el asesino pichón de fascista que cumplió a cabalidad las órdenes de Winship que culminaron con la Masacre de Ponce. Porque sí, el retrato de Franco que adorna la Casa de España en aquella visita del Meteor, rinde culto al golpista cuya impronta llenó de fosas comunes a la Madre Patria de los fascistas locales. Pero además era, como hemos dicho, parte del zeitgeist.

En el plano cultural Eladio Rodríguez Otero, cabecilla -no pun intended- del falangismo durante y después de la guerra, fue propulsor de la hispanofilia más rancia, así como el anticomunismo. Más católico que Pio XI, entre sus más grandes proezas está el haber expulsado del Ateneo, que presidió hasta su muerte, a Nilita Vientós Gastón.

La presencia del fascismo y el nazismo en el Caribe es un asunto complejo. Algunos historiadores plantean que el impacto directo de estos movimientos totalitarios europeos en nuestra zona fue menor con relación a otras partes del mundo.

Durante la guerra, el Caribe se convirtió en un área estratégica para las potencias aliadas, especialmente para Estados Unidos. La proximidad geográfica a Europa y el control de rutas marítimas hicieron que la región fuera vital. Esto llevó a un aumento de la presencia militar estadounidense en el Caribe, lo que afectó la dinámica política local y limitó la influencia nazi directa en la región. Pero las ideologías son porosas.

La guerra sirvió como catalizador para el fortalecimiento de movimientos de resistencia en el Caribe. La lucha contra el nazismo y el fascismo se alineó con las luchas por la independencia y los derechos civiles en la región. Muchos caribeños vieron la guerra como una oportunidad para desafiar el colonialismo y las dictaduras locales, lo que llevó a un aumento en la conciencia política y la movilización social.

Sin embargo, habría que destacar que  durante la década de 1930, muchos países del Caribe, como Cuba y la República Dominicana, vivieron dictaduras y gobiernos autoritarios que, aunque no eran abiertamente fascistas, compartían ciertas características con estos regímenes. En particular, la figura de Rafael Trujillo en la República Dominicana es un ejemplo de un dictador que, si bien no se alineó formalmente con el nazismo, adoptó tácticas de control social y represión que resonaban con aquellos principios.

A pesar de la presencia de estas ideologías, o quizás resistiéndose a las mismas, muchos movimientos de resistencia y luchas por la independencia se fortalecieron durante este periodo, desafiando las narrativas totalitarias. El Caribe, históricamente marcado por la lucha contra la opresión colonial y la búsqueda de autodeterminación, se convirtió en un terreno fértil para la defensa de los derechos humanos y la promoción de la democracia. Por mi parte, insisto en que no olvidemos esa parte de nuestra historia. No sé si notan como aquellas ideologías, aquellas relaciones comerciales y familiares, todavía ejercen influencia en los modos en los que nos relacionamos con el mundo y en las torpezas con las que se administra el país.

 

 

Breve del AtardeSer

Lo primero que hay que decir del poemario AtardeSer de Domingo Dávila Torres (aMORIVIVIr, San Juan, 2025) es que es un libro hermosamente diseñado. Para la poeta Yomarilly Meléndez, los colores de la portada y contraportada muestran la sutil transición del atardecer al anochecer. Como el contenido, dice la escritora, que muestra transiciones sutiles  que muestran la vida de un vendedor y distribuidor de libros -un bibliófilo- que es un modo de reiterar la nación.

Ciertamente, el diseño llama la atención por su serena belleza. El diseño del libro, su cubierta y maquetación, fueron realizados por otro poeta, Alejandro Medina Colón. A mí me resulta importante que quien ha diseñado este objeto sea alguien que reconoce y vive el lenguaje poético. De modo que, a la propuesta de Domingo de una contraportada negra que representara la noche, Alejandro propuso el color vino para la noche, el rosa para la tarde y el naranja amarillento para la mañana.

A mí me gusta el libro, además, porque se trata de biografía poética que nos revela, no solo una vida dedicada a los libros, sino parte de nuestra historia literaria. En el libro hay un profundo diálogo con poetas nacionales y con la producción poética del mundo que son parte fundamental de la experiencia de vida de este bardo que publica su primer libro a los 74 años.

Así, en el Resquicio (p.227) hay una lúcida nota en la que el autor nos habla de esas “afinidades electivas” como relatos paralelos al suyo, complementarios, que le dan una dimensión universal al discurso. Lezama, Melendes, Lima, Angelamaría Dávila son voces en conversación en este libro junto a Novalis, Miguel Hernández, Jacques Roumain y de regreso a la isla en Corretjer, Palés, y luego otra vez a De Quincey o Borges.

Por otro lado, el título: AtardeSer, me sugiere alguna reflexión sobre el tiempo en el que el ser se revela. Es decir, esa relación con la temporalidad (mañana, tarde, noche/día, año, siglo) supone una comprensión del mundo particular.

Escrito por un hombre cuya relación estrecha con algunos de los poetas más importantes de su generación, con quienes amistó y les distribuyó libros, leo en este poemario la tarde que arte, la reflexión y madurez que los textos confirman, el cuestionamiento de certezas y el espacio abierto para la contemplación del ser.

Desde el propio nombre y el entorno familiar -en la sección Cerca del Corazón- vamos a través del tío luz, el hermano de espaldas al mar que nos narra la angustia vital que produjo Vietnam por lo que “entristece el crepúsculo, su exactitud para la pena”, viajamos, digo, por un recorrido vital que se expande luego a la patria, a la lucha, al mundo, como ese acontecimiento que se despliega en el tiempo. Creo que en este poemario el ser que atardece aprehende de una vez por todas que lo que se revela solo puede traducirse en poesía. Perdónenme el soliloquio. Digo que en este libro hay una conciencia de la finitud del ser lo que nos lleva a poemas en los que veo que la conciencia de un sujeto busca un sentido más profundo en su vida y a confrontar la autenticidad de su existencia a través del amor, la solidaridad y la creación de belleza.

María Collazo, Domingo, Yamarillys Meléndez, Alejandro Medina

CANTO FINAL

Ir de herida, amargura resentida,

a cantarle a una luna desmedida

que pareciera el vuelo de una hoja desprendida

De un árbol que se fija menos en el cielo, que en lo incierto de su caída

En versos cada vez más largos a su medida

Como un caballo desbocado en la huida

de un corazón sin aliento, justo en el tronco de la herida:

destello evidente de una ruda mordida,

mirada, ya en el tiempo, ¡ay! Perdida;

lamenta en su canto final de ida

el canto sinuoso de la despedida

que fuera el futuro al inicio

De su partida:

Corazón minado,

huellas, luna,

en mi aposento,

¡a qué luz al amparo

si luz es mi tormento!

DD

  • El libro AtardeSer está disponible en CLARITIENDA

Sobre el PNP y la posibilidad de derrotarlo

 

 

CLARIDAD

El Partido Nuevo Progresista ha prevalecido en las últimas tres elecciones generales en Puerto Rico dominando, al menos, en la candidatura a la gobernación. En dos de esas tres elecciones, 2016 y 2024, lograron el “copo” del que tanto presumen porque dominaron tanto la gobernación como la rama legislativa. En 2020 perdieron el control de la Legislatura, pero mantuvieron el Ejecutivo, que es donde está el verdadero poder y, algo más importante para ellos, el control del presupuesto.

Esos triunfos electorales se han producido a pesar de que en 2016 postularon un candidato bisoño, con pobre imagen -Ricardo Rosselló- que en 2019 se vio obligado a renunciar en medio del peor escándalo moral de los últimos tiempos. Esa renuncia se produjo en medio de enormes movilizaciones populares, las mayores en la historia de nuestro país, que sacudieron, no sólo la gobernación, sino todo el marco institucional puertorriqueño.

Tras la huida de Rosselló y un enredo sucesorio de varias semanas (que les resolvió el Tribunal Supremo) tomó las riendas del Ejecutivo la secretaria de Justicia, Wanda Vázquez, una figura de pocas luces y gran capacidad vengativa que en 2026 podría estar entrando a prisión por actos de corrupción durante su corto mandato. A pesar de ese cuadro el PNP mantuvo el control de la rama ejecutiva en las elecciones de 2020 teniendo como candidato a Pedro Pierlusi, una figura débil y con pobre liderato hasta dentro de su propio partido.

La debilidad de Pierluisi se mantuvo en medio de enormes problemas económicos y el agravamiento de la crisis del sistema eléctrico provocado por la privatización que el propio PNP legisló. Tras imponerse contra el débil Pierluisi en la primaria interna la candidata en 2024 fue Jennifer González, una inexperta en asuntos administrativos, aunque hábil politiquera. Con esta candidata el PNP volvió a “copar”.

La pobre imagen que ha ido acumulando el PNP, su historial de corrupción y malos manejos, junto a la pobreza de sus líderes y la acumulación de crisis, le ha reducido el apoyo electoral. Las victorias por más del 50% de los votos de tiempos de Pedro Rosselló o de Luis Fortuño en 2008 (52.8%, ayudado por la acusación federal a Aníbal Acevedo Vilá) son cosas del pasado, pero todavía son capaces de alcanzar el 41% con que ganaron la gobernación en 2016 y 2024. En 2020, tras las debacles de Ricky y Wanda, se quedaron en 33%, que, sin embargo, les fue suficiente para retener la gobernación.

En las dos últimas elecciones -2020 y 2024- se produjo un resultado totalmente inédito en nuestro país, que pudiera indicar la posibilidad de un verdadero cambio para el futuro, pero que hasta ahora no ha sido suficiente. Me refiero al avance de candidatos soberanistas de izquierda que en el pasado apenas superaban el 5%. En 2020 las candidaturas de Alexandra Lúgaro y Juan Dalmau tuvieron un agregado de 28%, mientras que en 2024 la sola candidatura de Juan Dalmau repitió la cifra con un leve aumento, 30.7%. Simultáneamente se produjo el derrumbe del Partido Popular que redujo sus votos de un 47.7% en 2012 a un 31.5 en 2020 y un 21.4 en 2024, aunque en 2024, ante la debilidad de las otras candidaturas, lograron ganar la comisaría residente.

Ante ese cuadro se imponen dos preguntas: ¿Por qué el PNP logra mantener cerca de un 40% de apoyo electoral a pesar de sus ejecutorias, las crisis que sufre el país y la pobreza de sus líderes? ¿Podrá el soberanismo progresista alcanzarlos y derrotarlos? La contestación a la primera pregunta tiene dos ingredientes. El primero tiene que ver muy poco con apoyo popular, el segundo sí. Vayamos en orden.

Desde antes de que concluyera el gobierno de Luis Fortuño y anticipándose a futuros cuatrienios fuera del poder, el PNP se las arregló para manipular la estructura administrativa y legal del país a su favor. Esa manipulación le permitió el control permanente de tres áreas vitales, cada una relacionada con la otra: el sistema electoral, las agencias encargadas de perseguir la corrupción y el sistema judicial.

En el aparato electoral se aseguraron el control de la Comisión Estatal de Elecciones, que ha estado presidida por uno de sus cuadros políticos de forma ininterrumpida por los últimos diez años. Pero más que la presidencia del organismo, lo más importante de ese control fue la imposición de un Código Electoral que prohíbe las alianzas políticas y dificulta la forma de votar. La importancia de esos cambios la vimos de forma clara en las pasadas elecciones cuando se impidió que el PIP y el MVC se coaligaran y se le impuso a la oposición política una forma de votación confusa y caótica. De paso, también dejaron fuera de la papeleta a casi todos los candidatos del MVC. Esas disposiciones del Código Electoral, que coartan el voto y la expresión, son a todas luces inconstitucionales, pero como controlan el Tribunal Supremo desde 2009 tal dictamen nunca se producirá.

Esa manipulación y control de la estructura político legal no cambiará en el futuro cercano, más bien lo contrario. Ahora mismo están imponiendo nuevas enmiendas a la legislación electoral para afianzar su control mientras, por otro lado, su presencia en el sistema judicial se consolidó con el nombramiento de dos nuevos jueces de su camada al Supremo este año.

La segunda explicación para la permanencia en el poder del PNP está en cómo se configura o cómo se las han arreglado para configurar las diversas fuentes de su apoyo electoral. La más importante de esas fuentes es el sector de la población que depende de forma significativa de las ayudas públicas, casi todas de origen federal. Desde los tiempos de su primer gobierno, el de Luis A. Ferré, pero más aún desde los dos términos de Carlos Romero (“la estadidad es para los pobres”), el PNP ha logrado proyectarse como el partido de los fondos federales. En un país donde el 40% de la población recibe mensualmente ayuda alimentaria federal (junto a subsidio para vivienda y becas estudiantiles), esa proyección genera un gran capital político. En la última elección, cuando se vieron por primera vez amenazados por la candidatura de un independentista, el tema central de su gran ofensiva publicitaria fueron las ayudas federales, logrando mantener gran parte del apoyo que tradicionalmente reciben del sector que las recibe.

La dependencia económica, y los miedos que la posibilidad de cambio genera (Néstor Duprey utiliza con acierto la frase “consumidores del miedo”) es la principal explicación para la permanencia del PNP en el poder colonial, pero no es la única. Con manipulaciones y prebendas han logrado el control permanente de otros grupos como los presidiarios, los policías y empleados gubernamentales. Presidiarios y policías solamente representan más de 20 mil votos y en las ocasiones en que la diferencia en el resultado final es mínima controlar el 80% de ese voto resulta determinante.

El PNP dice que su objetivo principal es la “estadidad”, pero si movilizara únicamente a los que apoyan la anexión, como antes era el caso del PIP con los independentistas, sería permanentemente una fuerza electoral muy minoritaria. Lo que hace la diferencia es la explotación casi exclusiva que hacen de la dependencia económica y de ciertos grupos poblacionales, junto a la manipulación del sistema político electoral al amparo de la judicatura que controlan.

La otra pregunta es si el soberanismo progresista puertorriqueño -que en la pasada elección se manifestó en una alianza MVC-PIP- podrá ser capaz de superar al PNP y la contestación sería un rotundo sí. En la pasada elección se estuvo muy cerca de lograrlo a pesar de que la legislación electoral impidió una alianza verdadera imponiendo, en cambio, una forma caótica de votar. Ahora, cuando la problemática del país empeora y el nuevo gobierno del PNP naufraga en apenas su primer año, las probabilidades aumentan, pero lograrlo requerirá mucha audacia política y, sobre todo, mucho desprendimiento y vocación unitaria. Espero contribuir más adelante a esta parte del análisis, añadiendo una referencia al PPD y su “nuevo” líder.