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Nacionalistas: la independencia como distopía en Luis Abella Blanco y Wenzell Brown

 

En la novela de Luis Abella Blanco, una de las claves para entender la oposición entre nacionalistas y socialistas amarillos en la década de 1930 fue la decisión del Gobierno de la República de Puerto Rico de declarar Persona Non Grata y expulsar del país a Santiago Monasterio Patín (43). Como se sabe, históricamente los nacionalistas pedirían un trato similar para el Pres. Franklin D. Roosevelt en su visita a Puerto Rico en 1934, recomendación que provocó divisiones en el seno de partido. La imagen fetichizada de Monasterio Patín como el “Lenine (sic) de las Islas del Mar Caribe” (49), un tanto exagerada, ratificaba el respeto que los obreristas puertorriqueños sentían por la figura legendaria y contradictoria del viejo Gallego.

La tensión entre nacionalistas y socialistas amarillos estaba alimentada, como se sabe, por las preferencias de estatus y no por diferendos en cuanto a la valoración ética de la clase obrera. Tampoco diferían en cuanto a la necesidad de solidarizarse con ella y atraerla a sus causas electorales o no. Una situación análoga ocurrió con las mujeres cuando el sufragio femenino fue aprobado, primero condicionado a que fueran alfabetas y luego prescindiendo del requisito. Las diferencias eran discursivas y culturales. Durante las elecciones de 1932, únicas en las que el Partido Nacionalista participó, la competencia por atraer el voto de la mujer y los obreros fue significativa.[1] La Coalición Puertorriqueña y el Partido Socialista fueron más convincentes que los nacionalistas en ambos casos por consideraciones que no puedo discutir en este momento.

La pregunta que me hago es si un Partido Socialista de programa independentista, como el que emergió en la ciudad de Mayagüez con el nombre de Afirmación Socialista en 1934, hubiese sido tolerado como por el Partido Nacionalista[2]. Dado el hecho de que numerosos socialistas rojos y comunistas colaboraron con el Partido Nacionalista a lo largo de la década  de 1930, durante la experiencia carcelaria en Atlanta hasta 1943 e incluso después de la Segunda Guerra Mundial, el planteamiento no me parece inapropiado.[3] La vinculación del nacionalismo y los comunistas no pareció ser un problema hasta el 1938, según el juicio de uno de los comentaristas de las interioridades de la organización el Lcdo. José Monserrate Toro Nazario en su poco conocida y polémica “Carta a Irma”[4]. Se trata de un problema poco explorado en la historia política del nacionalismo cuyo estudio podría ayudar a dejar atrás una explicación maniquea y tendenciosa que sugiere que el nacionalismo fue una organización monolíticamente anticomunista y fascista cuando en efecto no fue así.

Otra pregunta que habría que responder es la siguiente. ¿Hubiese aceptado colaborar el Partido Socialista con un nacionalismo más abierto al socialismo y menos comprometido con el corporativismo cristiano? El asunto es más difícil de responder en este caso. La intolerancia al independentismo expresada por de las facciones estadoístas a fines de la década del 1930 se había profundizado por dos consideraciones: la ofensiva nacionalista iniciada en 1934 y el ascenso del populismo independentista en el seno del Partido Liberal Puertorriqueño desde 1936. Albizu Campos y Muñoz Marín provocaban mucho encono en los sectores estadoístas más tradicionales para quienes la cuestión del futuro estatus de Puerto Rico eran fundamental.

Albozo del Campo y su proyecto revolucionario

El personaje de Pedro Albozo del Campo inventado por Abella Blanco, un estratega militar experto, no dejaba de ser historiográficamente preciso. Albizu Campos fue Teniente Segundo del Ejército de Estados Unidos durante la Gran Guerra y leía ávidamente manuales de táctica. En la novela, el Ejército Libertador encabezado por Albozo del Campo, aprovechó el día de paga de la industria cañera, un sábado 4 de febrero[5], para articular un exitoso grito insurreccional en 8 localidades urbanas: San Juan, Humacao, Guayama, Ponce, Mayagüez, Aguadilla y Arecibo (31-32). La organización distrital de la insurrección serviría para resarcir el fracaso de Lares en 1868, uno de los objetos de culto centrales al nacionalismo durante la década del 1930.

El apoyo de una guerrilla rural a un vigoroso ejército formal compuesto por 7 brigadas de sugerentes nombres que sumaban 100,000 efectivos (35-36), permitió que el 8 de febrero de 1932, se asegurase la independencia. En la nominación de las brigadas me parece detectar, asunto que habrá que revisar en otro momento, reminiscencias del lenguaje revolucionario de la revuelta social de 1887 y del lenguaje militar de las Fuerzas Armadas españolas del 1898 salpicadas por un sabroso trasfondo criollo popular. A Albozo del Campo no se le podía acusar de “capitán araña” dado que encabezaba como General en Jefe a los “Cazadores del Vigía” estacionados en Ponce. La Cuarta brigada era la de Mayagüez, ciudad en la que existía una de las juntas más agresivas y fieles a Albizu Campos. Abella Blanco la nominó “Los pistoleros de la sultana” y estaba encabezada por el Brigadier Manuel Mendoza Ballesteros personaje figurado sobre la base del dramaturgo y novelista de Aguadilla. Los paralelos entre los combates revolucionarios con los inventados por Luis López Nieves en su clásico Seva (1984) alrededor del 1898 no deben ser pasados por alto: la ucronía y la historia alterna son recursos comunes en ambos autores.

Una media independencia

La Independencia no produjo el efecto deseado. La ficción no difiere de la de “El cuento de Juan Petaca” de Brau Asencio. Se trata de dos autores pesimistas con respecto a las posibilidades y políticas de Puerto Rico para la libertad. El triunfo bélico fue sucedido por una verdadera borrachera de la libertad que frenó el despegue de una economía nacional sana. El resultado de la independencia fue contradictorio pero el giro no debe sorprender a ningún observador de los procesos de liberación de los pueblos hispanos y caribeños. Durante el siglo 19, fundamento retórico e ideológico de la cultura política de Abella Blanco, la relación colonial abrió paso a la relación neocolonial o “media independencia”, si uso el concepto acuñado por Ramón E. Betances a fines del siglo 19[6]. En consecuencia, los lazos de dependencia de Puerto Rico con respecto a Estados Unidos, en lugar de romperse, se estrecharon. La clave de la parodia era esa paradoja trágica que presumía en el independentismo un proyecto inocente, idealista y carente de pragmatismo que imaginaba en la libertad una panacea y en la independencia una la Piedra Filosofal. Mis observaciones me dicen que las perspectivas de los estadoístas eran igualmente ingenuas. La candidez parece haber sido un componente inseparable de la militancia en estos dos extremos políticos, siempre rechazados por el Congreso, en nuestro país.

Las nuevas circunstancias desmantelaron la candidez. Albozo del Campo, tolerante en principio con la nueva República Feliz de las Tres B’s, un Piripao Tropical, se vería precisado por las circunstancias a imponer la ley y el orden con mano dura. Al reconocer que el Pueblo no estaba preparado para la Libertad, en “Proclama Oficial” del 27 de marzo de 1933, estableció una dictadura férrea con tal de restablecer el orden y asegurar el desembolso de un préstamo de 10 millones de dólares con los que esperaba sanear la economía nacional (72-75). El autoritarismo se tradujo en la censura, prisión y fusilamiento del director del periódico “El estoque”, Guillermo Atila Garcés (84). Abella Blanco había conseguido su meta: delatar la ingenuidad de las posturas políticas, minar el proyecto nacionalista y ridiculizar el culto a Albizu Campos. Sus argumentos no representaban una novedad. Albizu Campos fue capaz de despertar todo el amor y todo el odio de sus coetáneos. En ese poder de conmocionar radicaba buena parte de su grandeza.

En la frontera de la dictadura, Pedro Albozo del Campo recapacita en torno a su obra política. El punto de giro es el arribo de los 10 millones del empréstito americano el 4 de mayo de 1934 (95). El entramado estaba lleno de contradicciones: la salvación de la nación representaba a la vez su condena.  Los observadores estaban muy conscientes de que Puerto Rico terminaría “convertido en un tributario de Estados Unidos” (95) o, como quien dice, que la independencia ratificará la dependencia o la “media independencia” criticada por Betances. El patético oxímoron político de la independencia/dependiente puede ser interpretado como otra “teratología jurídica” o un borrador muy tenue del neocolonialismo más vulgar.

Abella Blanco argumentaba en torno al asunto mediante un complejo discurso médico insertado en el texto. El Puerto Rico libre era más pobre, menos sano y seguro que el Puerto Rico colonial (96-103). La paradoja no deja de ser ilustrativa de las posturas de los estadoístas de todos los tiempos: la independencia ponía en fuga el proceso de modernización material que había iniciado el 1898. El pragmatismo de Abella Blanco se imponía. ¿Qué era más importante en todo caso? ¿La modernización o la libertad? ¿Cuál era el lugar de Puerto Rico en el Gran Relato Moderno? ¿Estaba excluido del mismo como Hegel y Marx aseguraban estaban los pueblos no europeos? Nadie lo sabe.

Puerto Rico libre se convirtió en un espacio apropiado para conspiraciones financieras: el National City Bank, competidor del Banco Nacional Puertorriqueño, acaparaba capitales y conspiraba contra la República (104). Para ello había establecido una alianza con un poderoso partido anexionista que crecía en los intersticios de la sociedad y confiaba en animar una intervención estadounidense en el territorio (105). Las analogías con la actitud de los separatistas anexionistas que encabezaron la Sección de Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano antes de 1898 son visibles. El pasado imaginado no era otra cosa que el borrador del falso futuro inventado por Abella Blanco. La pregunta que me hago es ¿qué resulta más distópico: el pasado o el futuro imaginados? Ambas narraciones resultan atrofiantes y deformadas.

El homenaje más significativo que hace este autor socialista amarillo a Albozo del Campo y al Albizu Campos real, es el reconocimiento de una racionalidad política que lo conduce, en privado, a reconocer su error y su responsabilidad en el desastre en que ha culminado el sueño de la libertad. La moralidad se impone en el caudillo. La frase que sintetiza su arrepentimiento es muy interesante: “no es lo mismo decir misa que tocar campanas ¿Hasta dónde me ha llevado mi locura?” (106) El prócer acepta su condición de iluso demente, diagnóstico utilizado tanto por Buró Federal de Investigaciones (FBI) en los procesos de 1936[7], como por las autoridades populares durante los del 1950, con el fin de minar la imagen del líder rebelde.

La reflexión histórico-mística de Albozo del Campo culmina cuando escucha una décima callejera cantada por un ciego que guarda gran parecido físico con el periodista fusilado Atila Garcés (112). En aquel preciso momento el prócer se suicida con un tiro en la cabeza en su oficina presidencial:  es el 10 de diciembre de 1934 (113). Aquel acto, una aporía para cualquier nacionalista de corazón, no había sido un acto de debilidad suprema sino uno de sumo amor y rectificación. Albozo del Campo comete un pecado capital como expresión de amor a la nación o, como quien dice, para liberar a Puerto Rico de su presencia.

El cierre de la novela no deja de ser grotesco y hasta irrisorio. Sin el caudillo, la República no sobrevive: nadie es capaz de suceder a Albozo del Campo. ¿Tuvo acaso sucesores Albizu Campos en el Partido Nacionalista después de su encarcelamiento en 1936?  La respuesta es que no, cada sucesor terminó siendo la sombra de aquel titán. Todo parece indicar que, por su energía, ese tipo de caudillo iluminado autoritario ejercía una fuerza castrante sobre su militancia y estimulaba la sumisión. Ni siquiera el fiel Marcelo Gotary alias Luchía, su Jefe de Policía, se sentía en posición de cuestionar las decisiones del líder. Aquel Cristo Antillano no consiguió otro Pedro que fungiera de Pontífice Romano y fuese capaz de tomar el batón de la causa. Tal vez por ello Gotary también se suicida en el primer aniversario de la muerte del Señor Presidente. En la lápida de Albozo del Campo obrará como homenaje una reescritura prosificada del poema a “Bolívar” de Lloréns Torres. Allí donde abre el libro termina el mismo con una interesante paradoja. La nota de fracaso es total.

Por fin, el 22 de diciembre de 1934 la Isla es invadida por la Marina de Guerra de Estados Unidos por la bahía de San Juan. Una puesta al día del 1898 se impone con otro breve Régimen Militar que en este caso culmina en la creación del Estado Libre Asociado de Puerto Rico (115-116). El pretexto del ELA no es otro que el Proyecto Phillip Campbell de 1922, antecesor directo del plan de Miguel Guerra Mondragón de 1943. La idea de Abella Blanco era que el ELA, mataba el ideal independentista, lo subsumía y lo devastaba (115). El ELA no era otra cosa que un tipo peculiar de Estado Incorporado a la Unión, como el que todavía buscan en sus pesadillas lo populares moderados en el presente. Pero, desde un punto de vista histórico, se trataba de un estatus correctivo justificado por el error y el ilusionismo de los nacionalistas, esclavos de la imagen del jefe impecable e impoluto capaz de parir la libertad. Esa teoría del ELA como placebo de la libertad resulta fascinante:  Abella Blanco dio en el clavo.

La lectura de este texto informa con precisión el contenido de una imagen perdida de Albizu Campos que el nacionalismo político, cultural y académico ha emborronado. Pero la apropiación de un mito de esa naturaleza tiene que estar informada críticamente para que fructifique. Para el que conoce las diatribas vertidas por José Pérez Moris contra Betances en 1872 a raíz de la Insurrección de Lares ¿Qué significa la parodia cínica y el insulto del español contra el caborrojeño? Lo mismo podría preguntarse respecto a la invectiva que lanzó contra Segundo Ruiz o José Paradís, los organizadores de Hormigueros y Cabo Rojo. [8] Del mismo modo, para el que conoce la intimidad de la correspondencia de José Celso Barbosa y sus insultos al  gobernador Arthur Yager o el liderato unionista  ¿pierde o gana algo esa figura cuando se le apropia en medio de las pequeñeces y las vulgaridades que fraguaba en privacidad de la oficina o el hogar?[9] Me temo que lo que estas figuras pudieran perder en moralidad lo ganarían en humanidad. Y a mí la humanidad vital me agrada más que cualquier ficción historiográfica que conduzca a un culto ciego.

Otras crueldades textuales: las notas ponceñas de Wenzell Brown

Abella Blanco no fue un caso aislado. Wenzell Brown (1945) avanzó unas observaciones análogas cuando ya el mito de Albizu Campos había madurado y el abogado recuperaba la salud en Nueva York tras su prisión en Atlanta.[10]  Brown (1911-1981) había estudiado en Nueva York, Londres y Dinamarca, fue maestro en China y en Puerto Rico en la década de 1930 y profesor en la Universidad de Lingnan, Hong Kong, en la de 1940. Estuvo prisionero en el Stanley Internet Camp de los japoneses y fue repatriado en junio de 1942. Fue un escritor de pulp fiction, misteries o true crime -literatura de consumo- y ganó prestigio en la década de 1950 durante los peores momentos de la Guerra Fría. Se hizo famoso por sus trabajos en el subgénero juvenil delinquency (JD) que tanto atrajo a la generación moderada de la segunda posguerra y publicó una novela de sci-fi en 1975. Brown era un cuáquero activo, es decir, un cristiano avivado de tendencias pacifistas y fundamentalistas.

Dynamite… es una non fiction novel -novela testimonio crónica- que se mueve entre el periodismo y la historia. El hecho de que Brown documentara aquella obra con los archivos del juicio político de 1936 demuestra que se trata de una narración híbrida inteligentemente elaborada. La narración se desarrollaba en el Ponce en la década de 1930 pero fue redactada en la del 1940. Esta fue su obra más difundida con 11 ediciones todas de 1945, fin de la segunda guerra y preámbulo de la guerra fría. El desprecio hacia los puertorriqueños, Albizu Campos y el nacionalismo dominaban la retórica de la obra. Los capítulos referidos son un buen modelo de lo que llevo dicho.

El capítulo 4 es una crónica de su experiencia como maestro en la escuela Juan Morel Campos de Ponce. El texto combinaba la experiencia del autor en la escritura de juvenil delinquency (JD) con procedimientos literarios naturalistas extremos. El tono despreciativo, la devaluación y caricaturización de los personajes -los estudiantes, la directora escolar, o los ciudadanos que pululaban por la calle- dejaban en el lector una imagen grotesca del ponceño. La crítica a la condición de las escuelas (30-31)[11], al ambiente antipedagógico (33) y a la sumisión de las autoridades escolares a un conjunto de estudiantes irracionales y agresivos (42-43) generaba un efecto patético. Los personajes de Carmelo, Matilda, Wilfredo, Elba, Alfredo (32-34), Rosaura, Rigoberto (36-37), Jesús Jiménez (39 ss) reflejaban el decadentismo de una sociedad violenta, enferma, torpe, subdesarrollada que odiaba el orden “americano” impuesto desde 1898. Carmelo y el abuelo de Jaime, son mapriolos o putañeros; explotadores de mujeres (34-35) mientras Ladislao es un manipulador (36 ss), Víctor un pandillero consentido por el poder (42-43) y Digna, paradójicamente, una puta callejera (41 ss).

La impresión en torno al puertorriqueño común resulta la mejor embocadura para la que le genera Albizu Campos y los nacionalistas. El capítulo 7 de la obra de Brown es un relato-crónica sesgado en torno al Partido Nacionalista y su figura central Albizu Campos entre 1930 y 1936. La elección del escenario para la trama, Ponce, es adecuada para ello. Ya se sabe cómo imagina a las juventudes escolares de la Ciudad Señorial.  El líder nacionalista es construido como todo un personaje de pulp fiction, el padrino mafioso, y el partido como una entidad más del crimen organizado que, por su causa, desprecia la vida. La crítica agresiva a Albizu Campos y el reclamo nacionalista es reducida por el autor a un acto irracional y de odio (71) de fuerte contenido racista (71, 75).

La argumentación de Brown reitera las conclusiones del perfil que el FBI había producido de la figura en 1936 en el contexto de los procesos políticos de aquella fecha. El novelista, por otra parte, insistió en vincular la praxis y la teoría nacionalista con el fascismo y el nazismo (80) y se empeñó en catalogarlo como un movimiento conservador, o sea, anti liberal y opuesto a cualquier forma de democracia (71). Las luchas nacionalistas tomaron en la narración de Brown un carácter genocida que confrontaba a unos puertorriqueños contra otros (70). El racismo de Brown, quien conocía y despreciaba la realidad social haitiana era notable al afirmar que Albizu campos aspiraba establecer una “dictadura negra” en la isla por medio de su “Ejército de Liberación” (70). Coincidiendo con el perfil del FBI, insistía en que el “resentimiento” con su condición de negros los anima a rebelarse (75). Brown no deja pieza sin comentar: toca la masacre de Río Piedras (81), el atentado contra Elisha F. Riggs por Hiram Rosado y Elías Beauchamp (72-75), el escándalo de Cornelius P. Rhoads y Luis Baldoni (77-79), los arrestos de 1936 y los dos juicios federales (82-84) que condenaron al liderato nacionalista. Su agresiva caricaturización evaluaba a Albizu Campos como el antecedente de dos figuras que habría que calibrar con más cuidado: Gilberto Concepción de Gracia y Luis Muñoz Marín (84).

Una conclusión que espera nuevas miradas

La República de Puerto Rico de Luis Abella Blanco es una novela que ofrece pistas sobre la imagen del nacionalismo político y Albizu Campos mediante la voz narrativa de un socialista amarillo. Abella Blanco militaba en el Partido Socialista, fundado en 1915, organización que no tenía el asunto del estatus en su agenda o programa político. Aquel partido evolucionó hasta convertirse en un proyecto estadoísta que estrechó relaciones organizativas con el Partido Republicano Puertorriqueño y sus herederos hasta 1960. El contencioso del nacionalismo con el socialismo debe interpretarse a la luz de esa contradicción. Lo cierto es que desde 1934, el Partido Nacionalista se había hundido en una crisis que parecía no tener solución. Un resorte fue el choque cada vez más visible entre los Cadetes de la República y la Policía Insular quienes mantenían una virtual guerra civil al margen de la nación. El otro fueron los cuestionamientos a la táctica de “Acción inmediata” que Albizu Campos introdujo en el 1930 desde la presidencia.

La narración de Abella Blanco se insertó en la tradición de la sátira política panfletaria.  Pedro Albozo del Campo, Libertador de Puerto Rico y Primer Presidente de la República en 1932, es el personaje central. La República era una anomalía: una República con el Protectorado de Estados Unidos, como la soñó De Diego. El “protectorado” era utilizado por el gobierno de la nación para succionar fondos estadounidenses para proyectos cuestionables. La novela informa sobre una imagen de Albizu Campos que se ha ido emborronando tras la leyenda de “El Maestro”. Su lectura, permite establecer un balance sobre la percepción contradictoria del líder político en su tiempo y manifiesta con claridad los argumentos de sus adversarios: la insistencia en su vesania o enajenación no deja de llamar la atención. Su lectura ratifica que Albizu Campos tenía enemigos a la derecha, en el centro y a la izquierda y que su adversario no fue solo el yanqui. La invitación a la lectura está planteada.

[1] Véase Pedro Albizu Campos (1930) “Feminismo y la independencia de la patria” en J. Benjamín Torres (1975) “[Documentos varios sobre las elecciones de 1932. Parte 1]” en Pedro Albizu Campos. Obras escogidas 1923-1936. Tomo I. San Juan: Jelofe. URL: https://documentaliablog.files.wordpress.com/2018/08/pac_elecciones_1932_mayo-junio-1930.pdf
[2] Véase Mario R. Cancel-Sepúlveda (2010) “El Partido Nacionalista, los obreros y Mayagüez (1934)” en Puerto Rico entre siglos: Historiografía y cultura URL: https://puertoricoentresiglos.wordpress.com/2010/08/09/partido-nacionalista-obreros-mayaguez-1934/
[3] Véase los apuntes de José Anazagasty Rodríguez en la serie en tres partes “1930: El pensamiento comunista-estadounidense sobre Puerto Rico” publicada en 80 Grados URL: https://www.80grados.net/author/jose-anazagasty-rodriguez/page/2/
[4] Véase José Monserrate Toro Nazario (1939 /2006) «Carta…a Irma Solá» en Colección Puertorriqueña. UPR de Río Piedras. Partido Nacionalista. Documentos. Epigrafía, transcripción y edición a cargo de Rafael Andrés Escribano. URL: https://documentaliablog.files.wordpress.com/2016/05/albizu_carta_irma_escribano.pdf
[5] La fecha ofrece una pista respecto al año de redacción de la novela. En efecto en 1933 el día 4 de febrero fue sábado. Es probable que la novela haya sido redactada después de esa fecha.
[6] Véase Paul Estrade (2017) “El heraldo de la independencia absoluta” en En torno a Betances. Hechos e ideas (San Juan: Callejón): 223-239.
[7] Véase Federal Bureau of Investigations (1936)  “Subject: Pedro Albizu Campos” en FBI-Freedom of Information/Privacy Acts Section: 1-7, 9-13, 15-18, 19-20, 25-27, 29-34, 36-42. URL: https://horomicos.files.wordpress.com/2014/10/cea_1158_hq-105-11898_1_01_29.pdf
[8] Véase José Pérez Moris y Luis Cueto (1872) “José Pérez Moris y Luis Cueto (1872): el separatismo y la Insurrección de Lares” en Puerto Rico entre siglos. URL : https://puertoricoentresiglos.wordpress.com/2011/03/29/jose-perez-moris-la-insurreccion-de-lares/
[9] Refiero al lector a Mario R. Cancel-Sepúlveda (2013) “José Celso Barbosa: un divertimento y un homenaje” en Puerto Rico su transformación en el tiempo URL: https://historiapr.wordpress.com/2013/07/24/jose-celso-barbosa-un-divertimento-y-un-homenaje/

[10] Los capítulos corresponden a Wenzell Brown (1945). «Chapter 4» y «Chapter 7» en Dynamite on our doorstep. Puerto Rican Paradox. New York: Greenberg Publisher. Pág. 30-43 y 69-84. Para una versión en pdf visite Documentalia URL https://documentaliablog.files.wordpress.com/2018/02/1159_brown_dynamite_1947.pdf

[11] Los números entre paréntesis corresponden a la página de la edición de 1945.

Cine en streaming: Ray Donovan: the Movie, Munich: the Edge of War, Flag Day, The Tender Bar, The Virtuoso

 

En Rojo

Como las plataformas de streaming son tan diversas, sus filmes—no necesariamente sus producciones—también nos ofrecen una gama de temas y estilos. Los dos filmes que encuentro más desigual y que comento juntos, Flag Day y The Tender Bar, resaltan las relaciones paterno filiales con una hija o hijo de preferencia. The Virtuoso es un vibrante drama de un asesino a sueldo que, por supuesto, tiene en común otros filmes con el mismo tema, pero el problema es que superar a Prizzi’s Honor (John Huston 1985) y más reciente, The American (Anton Corbijn 2010) o el filme (Joe Wright 2011) y la serie Hanna (David Farr 2019-2021) es muy difícil. Munich: the Edge of War es un excelente drama británico y Ray Donovan: the Movie, pues es el “Ray Donovan” de la fabulosa serie de Showtime.

Munich: the Edge of War

Director: Christian Schwochow; guionista Ben Power, autor Robert Harris; cinematógrafo Frank Lamm; elenco George MacKay, Jannis Niewöhner, Liv Lisa Fries, Anjil Mohindra, Sandra Hüller, Helen Clyro, Mark Lewis Jones, Alex Jennings, Jessica Brown Findlay, Ulrich Matthes, Martin Kiefer, August Diehl y Jeremy Irons como Neville Chamberlain)

La 2nda guerra mundial sigue siendo tan fascinante e intrigante como en las décadas de 1960 y 70, veinte años después de unos sucesos que siguen incompletos en los archivos históricos. Cada país involucrado tiene su propia versión que se cruza con otras miradas militares, gubernamentales, eclesiásticas, sociales, ideológicas y de clase. En este filme, se diferencia además las miradas de jóvenes estudiando en la Universidad de Oxford que provienen de Inglaterra y de Alemania en 1932. Hugh (George MacKay), Paul (Jannis Niewöhner) y Lenya (Liv Lisa Fries) celebran la terminación de sus estudios, su amistad y la posibilidad de intercambiar visitas en el futuro. Todxs comparten entusiasmo por las nuevas corrientes en sus países, especialmente Paul sobre el movimiento Nazi (Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán) del nuevo líder Adolph Hitler. La 2nda parte de la historia es seis años después cuando el forcejeo entre naciones se intensifica y países como Reino Unido y Francia buscan conservar el balance de su dominio al no confrontar los avances territoriales y de retórica de Italia y Alemania. Por esta misma política, estas poderosas naciones firmaron el falso documento de no-intervención en la Guerra Civil Española permitiendo así—a sabiendas o no—que Italia y Alemania utilizarían a España como ensayo de su conquista de Europa al apoyar con armas, aviación y tropas al general sublevado, Francisco Franco.

Ya Hugh es parte del equipo diplomático del 1er ministro británico, Neville Chamberlain, como ayudante y traductor de Sir Horace Wilson. Su trabajo es tan intenso que prácticamente no tiene tiempo de pasar tiempo con su familia porque su gobierno/país le exige toda su atención. Cuando surge la crisis de los Sudetes/Sudentenland—Hitler informa de su acción de incorporar esta parte de Checoslovaquia por entender que sus habitantes son alemanes—Reino Unido y Francia intentan convencer a Hitler de no hacerlo, siempre con el temor de que su propio territorio fuera próximo en la mira de su expansión. La reunión entre los cancilleres más poderosos—Reino Unido, Francia, Alemania e Italia—se da en Munich y el tratado de “paz” se firma el 30 de septiembre de 1938. Chamberlain regresa a su país proclamando “Peace for Our Times” que sin duda fue una manera de detener el avance alemán en lo que Inglaterra se preparaba por lo incontenible que sería casi un año después cuando Alemania invade a Polonia e Inglaterra y Francia declaran un estado de guerra. Por su lado, un desencantado Paul es parte del equipo de traductores al inglés al servicio de la alta comandancia de Hitler y listo para alertar a los ingleses del plan de avanzada europea de Alemania. Cómo Hugh y Paul son factores en toda esta negociación es la base de la historia que no pueden perder de ver.

Ray Donovan: the Movie

Director: David Hollander; guionistas: David Hollander y Liev Schreiber, autora: Ann Biderman; cinematógrafo: David Franco; elenco: Liev Schreiber, Jon Voight, Eddie Marsan, Dash Mihok, Pooch Hall, Kerris Dorsey y casi todos los actores que fueron parte de la serie de Showtime.

The Virtuoso

Director: Nick Stagliano; guionistas: James C. Wolfe y Nick Stagliano; cinematógrafo: Frank Prinzi; elenco: Anson Mount, Abbie Cornish, Anthony Hopkins, David Morse, Eddie Marsan, Chris Perfetti.

La serie de “Ray Donovan” formó grupos de seguidores que esperaban con gran ansiedad cada temporada que se extendió a siete. Cuando Showtime decidió no seguir adelante a pesar de su popularidad, la reacción fue inmediata y violenta, aunque no tanto como la serie. Así que la decisión fue hacer un filme final para atar todos los cabos sueltos y dar un sentido de “closure”. Casi todos los personajes reaparecen ya sea como recuerdos de sus años de crecimiento en Boston, flashbacks de los últimos choques con los Sullivans (la mafia irlandesa que dominaba su barrio y que luego algunos de sus miembros se reencuentran en Los Angeles) y el presente con ese pasado que los persigue para que nunca puedan transformarse. Quedan de pie los cuatro hermanos: Ray (Liev Schreiber), Terry (Eddie Marzan), Bunchy (Dash Mihok) y Daryll (Pooch Hall) y Bridget (Kerris Dorsey), la hija menor de Ray. Ya no hay residencias principales, aunque Terry intente recrear los lazos de una familia inexistente antes y ahora. Ya no hay gimnasios, oficinas, mansiones o apartamentos lujosos o escondidos para no llamar la atención. Sólo hay un propósito: detener a Mickey, el patriarca que lo ha jodido todo en sus vidas.

Cada personaje llevará su historia a sus espaldas y actuará de acuerdo a su percepción de lo que es su deber. Habrá encuentros y desencuentros, pero el viaje de Ray es casi “un viaje a la semilla” porque explora el resentimiento que ha tenido hacia Mickey desde que tuvo conciencia de lo irresponsable y dañino que fue como esposo y padre. Ray, protector de los suyos, aunque su trabajo sea como “fixer”, intentará poner a salvo a sus hermanos e hija para que todo el peso de la culpa y la ley recargue en él. Es un Ray que a cada paso parece desmoronarse, pero que se levanta y da los pasos necesarios para completar su misión.

Por otro lado, The Virtuoso parece más un monólogo interior que pudiera haber tenido Ray Donovan sin ubicar a su personaje en tiempo y espacio. El gatillero o asesino a sueldo sin nombre (Anson Mount) expresa en voiceover su precisión y perfección en cada trabajo asignado. Se cuida tanto de no ser identificado ni ubicado que vive apartado en un bosque y su único encuentro—algo que se había dado muy pocas veces antes—es con su mentor (Anthony Hopkins) y empleador que cuida a sus gatilleros para que sus sentimientos no interfieran con sus misiones. En una de las mejores escenas del filme, el mentor le explica al gatillero cómo fue su transformación de alguien que sentía causarle daño a otro ser humano a convertirse en un soldado que seguía órdenes ciegamente. En el momento en que se piensa en la víctima como ser humano, el gatillero ha perdido su pulso. Lo que en otro filme hubiera sido una sola escena llena de tensión y con resultados a veces sorprendentes, en The Virtuoso es dos terceras partes de la trama.

Flag Day

Director: Sean Penn; guionistas: Jez Butterworth y John-Henry Butterworth; autora: Jennifer Vogel; cinematógrafo Daniel Moder; elenco: Dylan Penn, Sean Penn, Katheryn Winnick, Hopper Penn, Josh Brolin.

The Tender Bar

Director: George Clooney; guionista: William Monahan; autor: J.R. Moehringer; cinematógrafo Martin Ruhe; elenco: Tye Sheridan, Ben Affleck, Lily Rabe, Christopher Lloyd, Sondra James, Briana Middleton, Mathew Delamater.

Agrupo estos dos filmes porque su trama central es descifrar las relaciones paterno filiales y construir vidas propias a pesar de esos desajustes que crean los sentidos de culpa, desvaloración y vacío emocional en lxs hijxs. En este caso es el padre y la hija en Flag Day y el padre ausente/tío presente y el hijo en The Tender Bar. A pesar de la ausencia de John Vogel (Sean Penn) en las vidas de sus dos hijxs (Dylan Penn y Hopper Penn) y de la pena y depresión que sufre su madre (Katheryn Winnick) en Flag Day, la admiración y amor sin juicios de Jennifer no disminuye. Hasta cree que cuando se declara rebelde y adolescente independiente puede aparecerse en la vida de su padre y él la aceptará y protegerá como ella cree que siempre lo ha hecho. Poco a poco se dará cuenta de los múltiples disfraces de John que le han permitido mentir y engañar para lucrarse, aunque sólo sea temporeramente. Por apreciar a John a través de los ojos de Jennifer, su amor incondicional y el dolor de rechazarlo para su propio bien están siempre presente. Aunque no puede ser un padre sustituto para ella—aunque sí para su hermano—el tío Beck (Josh Brolin) es el protector y proveedor que asume las responsabilidades del padre.

En el caso de The Tender Bar, la mirada del hijo, JR (Tye Sheridan) es menos emotiva porque la ausencia del padre es constante y sus presencias sorpresivas de poca o ninguna conexión. Puede que JR crea que su madre (Lily Rabe) no sea la figura central en su vida o los abuelos que siempre salvan a la familia de tener que vivir en la calle, pero son sin duda su sostén emocional y económico. Por supuesto, en este caso, el tío Charlie (Ben Affleck) sí es el sustituto del padre ausente. Gracias a él, JR tiene un hogar, un lugar de jangueo, amigos de Charlie que sirven de protectores y de iniciación en los códigos de macho, que JR no aprende muy bien. Charlie lo anima a estudiar, experimentar la vida, cerca o lejos del hogar, aventurar y seguir sus sueños. La madre quiere que sea abogado, pero él quiere ser escritor (al igual que Jennifer Vogel) y Charlie nunca lo empuja a una decisión, sino a encontrar lo que le da vida a sus sueños. Y aunque la parte menos interesante es su vida amorosa en la universidad, el círculo familiar se fortalece a través de los años.

Templos, iglesias y protestas

 

Especial para En Rojo

En Brasil, el comienzo de este mes de febrero fue marcado por el brutal asesinato de dos jóvenes negros en Río de Janeiro. Moise Kabagambe, migrante congoleño, golpeado hasta la muerte y Durval Teófilo Filho, asesinado a tiros por un policía vecino que lo confundió con un ladrón. Durante el fin de semana, 05 y 06, en todo Brasil, movimientos populares hicieran manifestaciones para protestar contra el racismo. En Curitiba, Paraná, un grupo se reunió frente a una iglesia en el centro de la ciudad y, al final de la manifestación, entró en la iglesia para concluir su protesta. La prensa, ávida de noticias sensacionalistas que legitimen denuncias contra movimientos populares y partidos de izquierdas, se deleitó con las imágenes de lo que llamaron invasión de un templo. Autoridades eclesiásticas y civiles protestaron por la falta de respeto al lugar sagrado y políticos dicen que los comunistas persiguen a cristianos. Organizaciones populares y partidos progresistas han adoptado posiciones críticas respecto a lo ocurrido.

Desde el punto de vista institucional, la mayoría de los eclesiásticos coinciden en que las iglesias puedan ser utilizadas para misas de investidura de gobernantes o alcaldes de derechas. Sin embargo, considera falta de respeto al lugar sagrado cualquier manifestación de  categorías populares que pueda considerarse de izquierdas.

En Roma, el Papa Francisco dialoga con movimientos populares y defiende la vida de migrantes, pero esta no es todavía la sensibilidad de muchos ministros y fieles católicos. Para muchos cristianos, católicos y evangélicos, este asunto no hace parte del anuncio de la fe y de la misión.

En la época de la dictadura militar brasileña, en Recife, estudiantes que protestaban contra la represión ocuparon una iglesia en el centro de la ciudad. En cuanto se enteró, el propio arzobispo Helder Camara se dirigió a la iglesia y permaneció junto a los estudiantes, hasta que pudieron abandonar el templo con seguridad. Lo mismo ocurrió en Salvador, BA, donde la iglesia ocupada por los jóvenes era la basílica del Monasterio de São Benito. El abad Timóteo Anastácio abrió las puertas de la Iglesia y declaró el Monasterio como espacio de acogida y protección de la juventud. Del mismo modo, en Sao Bernardo do Campo, SP, en 1980, la Iglesia Matriz fue refugio para asambleas de obreros metalúrgicos en huelga.

Hoy, aunque en otro contexto político, la sociedad tiene derecho a exigir a los dirigentes de Iglesia una coherencia profética con el evangelio. Originalmente, el cristianismo no tenía templos sino iglesias. Iglesias significan espacios de reunión. El apóstol Pablo llamó iglesias a las primeras comunidades cristianas, porque eran asambleas de personas no reconocidas como ciudadanas, que allí, podían reunirse, como hijos e hijas de Dios. Hoy, cuando manifestantes ocupan una iglesia, están cuestionando a los señores del templo: ¿Cuál es el sentido y la misión de la Iglesia?

Soñamos con tiempos en los que sacerdotes y obispos no sólo no se opongan, sino se alegren cuando sus Iglesias sean ocupadas pacíficamente por grupos populares que defienden la justicia y la vida para todas las personas humanas y en comunión con todos los seres vivos.

 

El autor es monje benedictino y escritor

 

 

 

Crucigrama: Áurea María Sotomayor Miletti

Especial para En Rojo

Horizontales

1. Áurea María _____ Miletti; catedrática, escritora, poeta, traductora y crítica literaria puertorriqueña.

7. Síntoma catarral.

8. _____ poéticas; libro de Sotomayor de 2014.

10. _____ Providencia; traducción al español de Sotomayor del libro «The Bounty» de Derek Walcott.

11. Plural de la letra a.

12. Negación.

13. _____ de Aracne – Literatura puertorriqueña hoy; libro de Sotomayor de 1995.

17. Red de pesca.

21. Diseño del _____; libro de poesía de Sotomayor publicado en 2005.

22. Cuerpo _____; poemario de Sotomayor de 2013.

23. Lirio.

24. _____ de voces: poesía puertorriqueña contemporánea 1950-2010; libro editado por Sotomayor y publicado por Casa de las Américas, Cuba en 2011.

25. Amarré.

26. Del verbo atollar.

28. Establecimiento dedicado a la exposición y venta de obras de arte.

29. Adivino, agorero.

31. Filiberto Ojeda _____; comandante del Ejército Popular Boricua – Macheteros.

33. Diez veces cien.

34. Poéticas de _____ María Lima – Tradición y sorpresa; libro de Sotomayor de 2012.

35. _____ de una bobina tartamuda; poemario de Sotomayor de 1973.

40. Autobús.

41. Escuchar.

42. Pase la vista por lo escrito.

43. Cacahuate.

45. Apalabrarse _____ la desposesión. Literatura, arte y multitud en el Caribe insular; escrito de Sotomayor, Premio de Ensayo de Casa de las Américas, 2020. Libro publicado en 2021.

47. _____; libro de poesía de Sotomayor de 1998.

48. Asociación cultural, generalmente de tipo científico o literario.

Verticales

1. Entre objetos perdidos: un _____ de poesía puertorriqueña; libro de Sotomayor de 2017.

2. La noche es _____ luz; libro de poemas de Sotomayor de 2018.

3. Salpicase de motas una tela.

4. Dioses de la mitología nórdica vinculados con Odín.

5. De lengua, _____ y cuerpo: nueve poetas contemporáneas puertorriqueñas; ensayo de Sotomayor publicado por el ICP en 1987.

6. Femina Faber, letras, música, _____; libro de ensayos de Sotomayor de 2004.

9. Áurea María Sotomayor _____; autora de «Rizoma», «Cuerpo nuestro», «Artes poéticas» «Poéticas de José María Lima», «Diseño de ala» y «Aquelarre de una bobina tartamuda».

13. Del verbo hacer.

14. Costado.

15. _____ María Sotomayor Miletti; autora de «De lengua, razón y cuerpo», «Hilo de Aracne» y «Femina Faber: letras, música, ley».

16. Producir algo de la nada.

18. Perteneciente o relativo a las alas.

19. _____ de la memoria; libro de poemas de Sotomayor de 1983.

20. Se limpia.

27. Adicione.

28. La _____ de la tinta (Obra poética 1973-1993); libro de Sotomayor de 1994.

30. Rima Brusi _____ de Lamadrid; escritora y antropóloga puertorriqueña. Autora de «Chulos de la pobreza o escribir fuera y dentro de nuestro lugar».

32. Sacó dinero a alguien dándole sablazos, esto es, con petición hábil e insistente.

34. Individuo de la dinastía reinante en Marruecos.

36. Poéticas _____ armar: modos poéticos de replicar al presente en la cultura puertorriqueña contemporánea; libro de Sotomayor de 2017.

37. Utilizará.

38. Yegua de pelo mezclado de blanco, gris y bayo.

39. Río de Alemania.

43. Dominio de internet de Montenegro.

44. Velando _____ sueño de madera; poemario de Sotomayor de 1980.

46. Antología _____ la poesía puertorriqueña; obra de dos volúmenes al cuidado de Sotomayor publicada por la Biblioteca Ayacucho en 2020.

La marcha de la indignación

Foto: Axel Torres

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Llegaron de todos los pueblos, traían panderos, pancartas y alegría  marcados con enojo, furia e indignación. Las y los maestros del sistema público marcharon este pasado 9 de febrero reiterando su reclamo de un retiro digno,  un aumento de sueldo justo y permanente y el pago de la Carrera Magisterial.

La marcha, que salió cerca de las 10:00 de la mañana desde el Parque Luis Muñoz Rivera hacia La Fortaleza, superó la asistencia por muchos miles de la celebrada el viernes anterior y sobre la que el gobernador, Pedro Pierluisi Urrutia, exigió que “no se volviera a repetir”. Ambas marchas fueron convocadas por el Frente Amplio en Defensa de la Educación Pública (FAEP) que integran los grupos sindicales Federación de Maestros (FMPR) UNETE y EDUCAMOS.

Durante el recorrido de la marcha, CLARIDAD recogió algunos ejemplos de la realidad de los miembros del magisterio. Entre los que llegaron a la manifestación estuvieron el matrimonio de Frank Pérez y Rosimar Figueroa, del pueblo de Juana Díaz. Pérez es maestro de Educación en Tecnología, lleva 21 años en el salón de clases y se tendría que retirar a los 63 años para  poder recibir la llamada ‘pensión’.  Para empatar la pelea también tiene un negocio propio. Su esposa es asistente de maestra de Educación Especial, lo que se conoce como T1. En Juana Díaz hay dos escuelas vocacionales, que son las que más matrícula tienen, y las dos aparecen en la reciente lista de escuelas a cerrarse por Departamento de Educación.

La marcha contó con el apoyo de otros gremios sindicales, como la Federación Central de Trabajadores (FCT), la Unión Independiente de Empleados de Acueducto (UIEA), la Hermandad de Empleados Exentos No docentes (HEEND) de la Universidad de Puerto Rico,  el Sindicato Puertorriqueño de Trabajadores (SPT) y la Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego (UTIER).

“El aumento que merezco se lo dieron a Jaresko” fue uno de los estribillos que se escucharon de camino a Fortaleza. “Doy tutorías, vendo productos”, dice la trabajadora social Lionilda Ramírez, de la Escuela Antonio González, en Añasco. Con 27 años de servicio tendría que trabajar todavía  casi 10  más antes de poder alcanzar su retiro.

“Ay, Pierluisi, ay, Pierluisi, con el magisterio cógelo easy”, continúan los asistentes. Entre estos resalta la presencia de muchos jóvenes. Al llegar frente al Capitolio hubo una breve parada en la cual la líder magisterial Migdalia Santiago puso al tanto a los asistentes de lo que estaba sucediendo dentro del Capitolio respecto al magisterio. En esos momentos, dijo, los abogados del Frente, Rolando Emmanuelli Jiménez y Jessica Méndez Colbert, estaban ilustrando a los legisladores sobre “la estupidez que están a punto de cometer”. Ambos abogados se encontraban deponiendo en la Cámara de Representantes  sobre la resolución RC 278, que pretende permitir que la Junta de Control Fiscal (JCF) se salga con la suya de pagarle a los bonistas $10,852 millones, sin que todavía la confirmación del Plan de Ajuste de Deuda (PAD) sea final y firme. Esto, debido a que el Frente ha impugnado el Plan en el Tribunal de Apelaciones. Otras entidades también están impugnando el PAD.

“Pretender desembolsar dinero para los bonistas sería consumar el plan de ajuste y congelar nuestras pensiones. Los legisladores serán cómplices de la JCF, que quiere privarnos del derecho a apelar la decisión  de la jueza. ¡Y dicen que pretenden proteger nuestras pensiones! Insistimos en que ningún acuerdo de pago a los bonistas puede ser efectivo hasta tanto la sentencia de confirmación sea final y firme. Todavía el magisterio está en los tribunales luchando por su retiro, ¿cuál es la prisa de pagarle a los bonistas mientras despojan al magisterio de su pensión? Aquí frente, a la mal llamada Casa de las Leyes, les decimos a los legisladores que no le den paso a la resolución 278”.

La presidenta de EDUCAMOS reiteró la demanda del  magisterio de que se aprueben los proyectos, el PS 873 que garantiza el pago de la Carrera Magisterial a todos los maestros de Puerto Rico, el P de la C 513 que eleva el salario base a $2,700 para todos los maestros de Puerto Rico y el P de la C 1136 para condicionar la emisión de bonos en el PAD,  a que se garantice cero recortes y cero congelación a pensiones presentes y futuras.

Por un retiro digno. Foto por Axel Torres

 “Mi retiro me lo gané, no lo entregaré”. Entre los asistentes aparecen una trompeta y un trombón. Son los maestros de música, Juan R. Santa Castro y Danny Fuentes. Santa Castro, maestro de música en Ceiba, estuvo 22 años de transitorio, antes de recibir una plaza permanente. El maestro, quien toca trompeta, es arreglista y ha participado en múltiples grabaciones profesionales, la más reciente con el cantante Danny Rivera. Su colega, Fuentes, quien toca trombón, tuba y bombardino, da clases entre la Libre de Música de San Juan y Humacao y lleva 22 años en el sistema.

El cuerpo de bomberos también se unió a la marcha. Foto Juanma Hernández

Al salir la manifestación del magisterio, una marcha de miembros del Cuerpo de Bomberos le siguió. Varios de ellos se adelantaron y se unieron a los y las maestras.  “Estamos en apoyo a los compañeros; estamos en la misma situación”, expresó el sargento Josué Ocasio. Estos empleados públicos están también exigiendo un aumento de sueldo y un mejor retiro. Su sueldo básico es de $1,200, que es el de de los tres colegas que lo acompañaban. Los jóvenes, recién graduados de una academia de bomberos, son de San Germán y tienen que viajar todos los días hasta la estación de bomberos de Río Piedras.

Conociendo de la manifestación, y ante la multitud que llegó frente a La Fortaleza, el gobernador optó por irse a  Barceloneta  a una reunión con la alcaldesa de ese pueblo. En su lugar, las portavoces del Frente, Migdalia Santiago, de Educamos; Liza Fouriner, de UNETE, y Mercedes Martínez, de la FMPR, fueron recibidas por el asesor de Asuntos Laborales, licenciado Yamil Ayala, y el asesor legislativo, licenciado Carlos Rivera Justiniano. La reunión  fue para establecer la agenda de una próxima reunión con el gobernador al día siguiente a las 10:30 am, indicaron.

Ante la ausencia del gobernador en La Fortaleza, la presidenta de la Federación reprobó su actuación. En cuanto a lo que esperaban plantearle indicaron que exigirían que la delegación del PNP en la Legislatura que él representa le vote en contra a la RC 278 y que respalde los proyectos que exige el magisterio.

En fuerte tono de indignación las líderes magisteriales adelantaron que el magisterio continuará con sus reclamos hasta tanto logren un retiro digno. “Dinero hay, y quieren que nosotros  recibamos $300 al mes de pensión. Cuando hablamos de la pobreza, queremos que el pueblo entienda, hablamos de pensiones después de 40 años. Si se empieza en el magisterio a los 23 y se aumenta la edad de retiro a los 63, los maestros van a morir en una sala de clases. Esto es lo que nos ofrece este gobierno PPD y PNP, junto todos los que votaron a favor con la JCF y la Asociación de Maestros, que acordó con la Junta.  Aquí hay dinero, lo que no queremos son más excusas”.