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Mirada al País: Puerto Rico es nuestro

Especial para CLARIDAD

Puerto Rico vive un asedio con la llegada desmedida de extranjeros que arriban al País, principalmente de los EE. UU., para beneficiarse de los incentivos que ofrece la ley 22 de 2012, hoy ley 60, que establece el Código de Incentivos de Puerto Rico. Esta legislación, a lo largo de los años, ha convertido a Puerto Rico en un paraíso fiscal para los inversionistas.  Estos llegan a la Isla a aprovecharse de los amplios beneficios que les otorga esta reglamentación de la creación de Luis Fortuño y la legislatura PNP. La Ley 22 se aprobó sin requerir a los beneficiarios un mínimo de inversión ni de creación de empleos. No pagan contribuciones en EE. UU. al convertirse en “residentes bonafide” de la Isla por 183 días al año; sus corporaciones solo pagan un 4% de contribuciones y no pagan contribuciones por sus ganancias de capital. El Centro de Periodismo Investigativo, en una publicación del 24 de junio de 2021, revela que los inversionistas de la llamada ley 22, una vez se establecen aquí, no son adecuadamente fiscalizados por las agencias gubernamentales pertinentes y sus planillas tampoco son auditadas. El gobierno de Alejandro García Padilla estableció el requisito de que estos inversionistas adquirieran una vivienda y abrieran una cuenta bancaria, requisitos que fueron eliminados por el gobierno de Ricardo Roselló. En fin, los beneficiarios de la ley 22 están por la libre y han encontrado en los gobiernos del bipartidismo sus más grandes aliados. De hecho, los esfuerzos de la Senadora Maria de Lourdes Santiago del PIP, por derogar, particularmente, la ley 22 y del Senador Juan Zaragoza del PPD, por enmendarla, han encontrado fuerte oposición del presidente de la Cámara de Representantes, Rafael “Tatito” Hernández, quien ha indicado que estos cambios afectarían a sus constituyentes. Por su parte, el gobernador, Pedro Pierluisi, ha sido anfitrión de “inversionistas residentes” como Brook Pierce, quien ha adquirido importantes propiedades en el Viejo San Juan y Vieques y ha instaurado el Puerto Rico el mercado de la criptomoneda.

Gracias a su alto poder adquisitivo, estos inversionistas han comenzado a comprar propiedades a lo largo y ancho del país por sumas que superan el precio de los inmuebles en el mercado, haciendo inaccesible a los puertorriqueños la adquisición de una vivienda a un costo conforme su realidad económica. Como si ello fuera poco, estos empresarios, en complicidad con el gobierno de Puerto Rico, se instalan en espacios atesorados por los puertorriqueños como lo son nuestras costas y se han adueñado de terrenos de dominio público y de alto valor ecológico, privando al pueblo de su uso y disfrute. El Centro de Periodismo Investigativo, en un artículo del 27 de enero de 2020 divulga, que durante el primer año de la gobernación de Pedro Pierluisi y ya en el periodo de la pandemia, “…la concesión de permisos de construcción en las costas aumentó 29%, en comparación con el 2020, según datos de la Oficina de Gerencia de Permisos”.

Se han permitido otros desarrollos que ponen en riesgo nuestros recursos naturales, como los humedales, los mangles y los abastos de agua. Ejemplo evidente de este abuso es lo que está ocurriendo en lo que llaman la Costa de Oro, en el municipio de Dorado, donde estos mogules, auspiciados por desarrolladores insaciables del patio, como Federico Stubbe, se han apropiado de espacios que comprenden la zona marítimo terrestre. En el 2008, bajo la administración de Aníbal Acevedo Vila y mediante la firma de un Memorando de Entendimiento (MOU por sus siglas en inglés), el Departamento de Recursos Naturales, entonces dirigido por Javier Vélez Arocho, el mismo que pretendió instalar en Arecibo la incineradora Energy Answers, les liberó del cumplimiento con leyes y reglamentos que prohíben la construcción en lo que se conoce como la zona de salvamento, que cubre 50 metros después de la zona marítimo terrestre zonas que de dominio público en las cuales están prohibidas las construcciones. No conforme con ello, se les concedió gratuitamente el acceso diario a 500 millones de galones de agua, muchos de los cuales van a rociar los campos de golf de su privilegiado entorno. Aun cuando el MOU constituye un acuerdo privado que no puede ir por encima de leyes y reglamentos, estos patrocinadores del capitalismo salvaje, amparados en el convenio que fue, a su vez, avalado por la Junta de Planificación, han desarrollado una comunidad élite, que se ha adueñado, impunemente, de espacios destinados para el disfrute del pueblo, salvaguardados por nuestra Constitución y las leyes del País, con el contubernio de las entidades gubernamentales que se supone protejan nuestros recursos naturales y los reserven para uso estrictamente público. Han llegado al extremo de impedir el paso por terrenos públicos, mediante la colocación de muros con inmensas rocas y el uso de guardias de seguridad quienes, tajantemente, prohíben a los ciudadanos que transiten por ellos.

Mas recientemente, una residente de Ocean Park en Santurce, impidió que un grupo de puertorriqueños practicaran el “volleyball” de playa aduciendo que ese espacio le pertenecía como dueña de una propiedad aledaña la que, según vociferó, tiene un valor de un millón de dólares. El video que demostraba la afrenta se convirtió en viral y, ni corto ni perezoso, el pueblo se convocó al lugar a disfrutar libremente del espacio que nos corresponde a todos. Otra convocatoria ha sido difundida para hacer lo propio en la costa de Dorado. Son esfuerzos que habrán de replicarse por todas las costas donde se atente contra el derecho del pueblo al disfrute de lo que le pertenece.

Los puertorriqueños hemos tolerado demasiado abuso. Es indispensable unirnos como pueblo consciente y enfrentar, decididamente, a los sectores que buscan aplastarnos y dejarnos sin País. Debemos dejarles saber que no lo habremos de permitir.  Es momento de mostrar nuestra firme indignación y de rescatar nuestro patrimonio a toda costa. A estos depredadores hay que hacerles entender que Puerto Rico no se vende y que Puerto Rico es nuestro.

La autora es presidenta del Movimiento Unión Soberanista.

Se orquesta la reacción contra las propuestas democráticas y populares de la Convención Constitucional

 

 

Por Leopoldo Lavín Mójica

Cunde el pánico entre los partidarios del statu quo ante normas aprobadas en las comisiones de la Convención Constitucional y que le serán propuestas al pleno en materias clave para que sean incluidas en la Constitución que será votada en el llamado plebiscito de salida.

Editoriales, entrevistas, columnas de opinión y artículos tendenciosos en los medios escritos conservadores, junto con programas televisivos (como en “Agenda Económica” de CNN por ej.) dan cuenta del clima mediático frontalmente adverso a algunas iniciativas adoptadas en las comisiones de la Convención Constitucional estas últimas semanas. Y era previsible; pues algunas de estas son medidas-artículos constitucionales propuestas en esta fase de redacción que cuestionan de fondo no solo a la vieja constitución pinochetista sino que a la institucionalidad del modelo neoliberal-capitalista y al régimen político en crisis que la acompaña y le da sustento. Es el avance constitucional el que enardece y hace perder el control a las filas refractarias.

La Convención “se acerca a un despeñadero” escribe Daniel Mansuy, y Carlos Peña, en el mismo ejemplar de este domingo 6/02 de El Mercurio pontifica: “En muchos de los convencionistas y en muchas iniciativas que se han presentado hay tonterías o ideas mal fundamentadas y casi siempre una confusión conceptual que en un estudiante universitario resultaría inaceptable.” Ambos son columnistas de El Mercurio, quien da la pauta a la cruzada anti Convención. Además, el primero es comentarista privilegiado de “Tolerancia Cero” en CNN. Daniel Matamala, vedette del periodismo televisivo del mismo canal estadounidense, consideraba que la iniciativa popular que exigía que en la Constitución se inscriba “Garantía y no repetición, de que nunca más un presidente abuse de su poder y le declare la guerra a su propio pueblo” es un “mamarracho legal”.

La consigna de las derechas lanzada esta semana se perfila nítida: “hay que comenzar una ofensiva frontal en los medios antes de que sea demasiado tarde”. Es el rumor que retumba. Por el costado, defender el legado de los consensos de los “Treinta años” es el leitmotiv que circula en la constelación concertacionista. Así pues, la derecha, en pana de ideas, después de la derrota a manos de los electores juveniles-populares que salieron a votar en masa en segunda vuelta contra Kast, al haberse envuelto de pies a cabeza en la bandera neo-fascista, todavía no atina qué hacer: sólo oponerse. Ambas desean que se olvide, y rápido, la causa objetiva del rotundo triunfo de Boric. ¿No es siempre el olvido consciente de la génesis de los acontecimientos que marcan giros históricos el aliado circunstancial de las estrategias políticas de las derechas y más recientemente de las “socialdemocracias” que a partir de los 80, como la chilena, la francesa, la inglesa, (todas en bancarrota) practicaron el neoliberal turn?

Ahora bien, muchas de estas normas salidas del debate convencional y del sentir popular son solo la cristalización, en propuestas claras y razonables –y en un contexto de urgencia nacional, y mundial, marcado por turbulencias belicistas en torno al control de mercados energéticos– de profundas aspiraciones democráticas, ecológicas, económicas alternativas de posesión social y control de los recursos naturales hasta ahora en manos de la oligarquía empresarial y global. Demandas canceladas desde la transición concertacionista.

Cabe recordar que desde el 2012 fueron las demandas estudiantiles (educación pública de calidad, gratuidad y universalidad), y ecológica contra el proyecto depredador de HidroAysén) las puestas en relieve, pero que fue necesaria la Rebelión democrática y popular del 18/O del 2019 para poner en el tapete de la urgencia histórica el déficit democrático de los “30” nefastos años donde campeó la corrupción galopante de las instituciones de la “República”, el silencio cómplice de la casta política ante las zonas de sacrificio humano-ambiental y a ojos vista de las autoridades (AES-Gener por ej.), el endeudamiento de las familias, la represión estatal desbocada, el fraude bancario del CAE, las pensiones miserables, la salud precaria, los salarios de explotación y la necesidad de una Asamblea Constituyente que redactara una Constitución que salga del retraso civilizatorio al que un modelo oligárquico ha sometido al pueblo de Chile desde 1973 con el consentimiento de la doctrina de las terceras vías socialmócratas-concertacionistas-neoliberales. Y pese al mentado consumo material cuya cara oculta es la alienación programada y la pérdida de libertad por las cadenas del endeudamiento bancario crediticio. Es el eco de este espíritu de enmendar-por fin-rumbo ante tanto desorden institucional el que debe y debería estar animando en esta oportunidad histórica única a los y las convencionales de los colectivos sensibles a las aspiraciones de un Chile justo, democrático, igualitario que transite hacia una sociedad ecológica y plurinacional.

Y es por lo mismo que se avecina una ofensiva de los defensores del consenso neoliberal en contra de estas normas y sus signatarios. Mientras que sectores conservadores en el plano constitucional tergiversan y hablan del “maximalismo” o del “refundacionalismo” de algunos colectivos constituyentes, en amplios sectores de ciudadanos y ciudadanas se instala una cierta tranquilidad al ver plasmadas en textos, ideas y propuestas sensatas que se temía no aparecieran en los debates constitucionales ni claramente escritos en la nueva Constitución por “realismo político”. En palabras descubiertas: por el temor de los convencionales redactores a enemistarse con los sostenedores de la tesis de la “Casa común”, es decir de una Constitución “ni chicha ni limoná”.

Otros, refractarios al buen vivir de los pueblos, hablan de “delirios constitucionales” cuando ven hacer su camino a  iniciativas por largo tiempo esperadas (y entonadas en la multitudinaria manifestación de más 1 millón 250.000 del 25/O del 2019) por el pueblo como la de nacionalizar o  reapropiarse socialmente de los recursos naturales, participar democráticamente en la génesis de las leyes y en la elección de autoridades con procedimientos democráticos (lamentablemente no será el caso con los 7 miembros propuestos para el Consejo del Banco Central), oponerse al saqueo y a la devastación de la naturaleza y los mares, recuperar el agua, darle derechos a la naturaleza, y vivir concretamente la igualdad política, económica y de género.

Así pues, tanto los apóstoles del concertacionismo (los activos hoy reagrupados en el Nuevo Pacto Social con carteras ministeriales), como los conspicuos moradores de la cueva de Alí Babá, ambos  sectores apoyándose en las decisiones ministeriales recientes del Gobierno electo, apelan al “Boric de la segunda vuelta” (el que le echó agua a la copa de vino) para que desde La Moneda se meta a moderar los supuestos ánimos “refundacionales” de los impulsos de poder constituyente en la Convención. El  objetivo es de que ejerza su influenciapara que los convencionales no hagan una constitución “maximalista” y/o “partisana”. Y otros, como el ideólogo concertacionista de la primera hora Eugenio Tironi, quien también desde el inefable El Mercurio, al constatar el poder y ascendiente que los consejeros concertacionistas como Luis Maira y Ricardo Lagos han ejercido en las decisiones de Gabriel Boric, llaman ahora al presidente electo a que “fabrique una coalición” y asuma el “liderazgo” de la continuidad de lo que sería un concertacionismo amplio y remozado.

El conflicto social y político sigue su curso. Reaparece una y otra vez cuando las contradicciones no están resueltas. No se doblega ante el poder del gobierno de turno ni al constreñimiento de la institucionalidad. Y no solo es la savia de las democracias que avanzan y que al hacerlo rompen el cerco del parlamentarismo estrecho, sino que se expresa en relaciones de fuerza entre las clases sociales que conviene siempre explicitar para esclarecer los nudos de poder y conflicto y así poder inclinar la balanza hacia los cambios estructurales. Pero con las fuerzas transformadoras populares. Sin ellas toda “transformación estructural” es parodia. Aquellas, tal como ya se ha visto, con su intervención disruptiva, son las únicas que rompen con las inercias sistémicas de las lógicas hegemónicas y con el juego complaciente de los actores políticos conformistas. Y es así como abren nuevos horizontes. Es la lección que se impone a partir del 2012, pasando por el 18/O 2019, hasta hoy. Es la Otra Lógica, con su Otra Historia.

Reproducido de www.rebelion.org

LECCIONES DE LA REBELIÓN ESTUDIANTIL

 

Isla Caribe: una experiencia viva que reconstruye la historia nacional

Melina Aguilar Colón. Fotos suminsitradas

Especial para CLARIDAD

 

“La gente quiere conocer a su País,” asegura Melina Aguilar Colón, quien lleva poco más de 4 años al frente de Isla Caribe, su proyecto de tours culturales e históricos con sede en Ponce.

“Nos dimos cuenta poco a poco que el puertorriqueño quería conocer su historia, pero teníamos que presentarla de manera interesante y dirigirnos a ese público que quiere conocer la historia de Puerto Rico y que cada día crece más,” me explica Melina, joven ponceña, en entrevista telefónica desde Yauco en una breve interrupción durante los últimos preparativos para el nuevo recorrido Caminando Yauco.

Aunque en alguno de los recorridos de Isla Caribe se ha incluido a Yauco, este nuevo recorrido es el primero dedicado enteramente a la historia yaucana. “Ahora estamos trabajando Yauco y me emociona mucho porque son tantas las historias de las cuales no se hablan,” explica mientras toma un descanso de subir las cuestas del casco urbano de Yauco. “Son como las del Viejo San Juan,” jadea.

Isla Caribe tiene la agenda llena. Todos los fines de semana ofrecen recorridos temáticos como el de Yauco, mientras que en la semana ofrecen tours por el casco urbano de Ponce, tours privados o para estudiantes. Y, además, producen contenido educativo a través de entrevistas, videos, redes sociales y un podcast para apoyar los recorridos que estén en agenda o sobre las actividades culturales que se estén ofreciendo en Ponce.

Casco urbano ponceño

Es muy posible que quien se de una vuelta por el casco urbano ponceño se encuentre a una enérgica joven en mahones, camiseta, gorra y con micrófono enganchado contando apasionadamente la historia ponceña a grupos de turistas o locales que la siguen atentos.

Y es que, Melina lleva recorriendo el casco urbano ponceño toda su vida. Nacida en la ciudad de Nueva York, de madre ponceña y padre ecuatoriano, se relocalizó al Ponce natal de su madre y específicamente al casco urbano a los dos años de edad y de ahí en adelante supo que “Ponce era lo mejor del mundo”, aunque no sabía exactamente por qué.

“Sabía que Ponce tenía una historia chévere, pero en Puerto Rico hay una falla bien grande y es que no nos enseñan la historia de nuestros municipios,” sostuvo la joven empresaria, quien identificó que había una oportunidad para contar las historias de los municipios, empezando por su ciudad.

Recorridos históricos

Ya Isla Caribe cuenta con varios recorridos históricos que se han convertido en clásicos por la acogida que han tenido, especialmente la Ruta de Don Pedro, que es un tour caminando por Ponce y que está enfocado en los primeros años de vida del prócer hasta convertirse en el líder máximo del Partido Nacionalista de Puerto Rico. Este recorrido lo ofrecen dos veces al año, en junio y septiembre, fecha del natalicio de Albizu. “Yo no esperaba que se fuera a llenar y tuve que hacer tres recorridos con 40 personas cada uno,” asegura Melina, quien cuenta con una Maestría en Relaciones Internacionales del Graduate Institute en Ginebra, Suiza.

“Ahí confirmamos que el puertorriqueño quiere conocer su historia y si le tienes una buena historia el puertorriqueño se une. Buenas historias, buenos tours: esa es la fórmula.”

Además, explica que los tours que más se venden son los de la Masacre de Ponce, que se ofrece una vez al año en marzo, y las Revoluciones (de Jayuya, Lares, Utuado y Ciales), “no porque es una historia bonita, sino porque es una historia interesante que genera curiosidad.”

Si bien es cierto que hay unos recorridos que el público reconoce fácilmente y se entusiasma rápido, hay otros recorridos que son más difíciles de vender porque el público no está muy familiarizado con ese personaje o evento histórico. Este es el caso de la Ruta del General Valero (Fajardo) y de la Batalla de Asomante (Coamo y Aibonito).

El General Antonio Valero de Bernabé, oriundo de Fajardo, fue la primera gran figura independentista puertorriqueña y fue el militar puertorriqueño de más alto rango en el Ejército de Simón Bolívar para liberar, primero a la Gran Colombia, y luego, al resto de América Latina del Imperio Español. “Es un tour difícil porque la gente no sabe quien es, aunque su figura pudiera ser como un Don Pedro. Isla Caribe va a seguir haciéndolo porque es fascinante y para nosotros es importante que los puertorriqueños conozcan su historia,” explica Melina.

Mientras que la Batalla de Asomante es el último combate entre las tropas norteamericanas y españolas en Puerto Rico durante la Guerra Hispanoamericana en 1898.

Isla Caribe

Todo comenzó en 2017. Inicialmente el concepto de Isla Caribe consistía en recorridos gratuitos por el centro urbano de Ponce. Estos recorridos gratuitos que también se conocen como Free Walking Tours se ofrecen en diferentes cascos urbanos del mundo y son ‘gratuitos’ en el sentido que no tienen un precio fijo, sino que dependen de las propinas según el cliente valore la experiencia. Esos meses iniciales sirvieron para estudiar el mercado de los turistas que estaban llegando a Ponce y lograr un modelo de negocio rentable.

Aunque en un principio pensó que su concepto estaría dirigido a turistas, la cantidad de turistas que lograba llegar a Ponce no era suficiente para mantener su emprendimiento a flote. Movilizar al turista a Ponce representaba un reto. “Ahí fue que hubo que replantear cómo hacer para que este proyecto salga adelante y demostrar que Ponce y Puerto Rico sí merecen una oportunidad de tener recorridos caminando de historia que puedan funcionar,” explica la también guía turístico certificada.

 Turismo local

 Fue entonces cuando esta compañía comenzó a ofrecer recorridos de temas específicos, o nichos, para el turista local como la Ruta de las Mujeres, Ruta de Don Pedro y Caminando Tibes.

“Caminando Tibes fue el primer recorrido (de un tema específico) que hicimos y se llenó. Ahí agarramos a un público interesado por la historia de espacios poco conocidos.” Isla Caribe fue ampliando la oferta y empezaron a ofrecer recorridos en otros pueblos y que ya se son parte de la oferta habitual como Café y Revolución Lares y Café y Revolución Jayuya. Ambos recorridos incluyen la historia del café y las revoluciones que ocurrieron en estos pueblos, el Grito de Lares y la Insurrección Nacionalista de Jayuya de 1950, respectivamente.

Otro recorrido habitual es Caminando San Germán. Explica Melina que, además de confiar en la marca de Isla Caribe, el público tiene mucha curiosidad por San Germán, la Ciudad Fundadora de Pueblos. “A lo mejor, al principio las personas no estaban muy convencidas de pagar por ir a caminar, pero se dieron cuenta que somos una compañía en la que puedes confiar, con historiadores que te van a contar algo que no sabías, aunque hayas caminado ese espacio mil veces.”

Recorridos con estudiantes

 Además de los recorridos temáticos todos los fines de semana y de los recorridos por Ponce en la semana, Isla Caribe ofrece recorridos presenciales o virtuales a estudiantes de todas las edades. “Es increíble poder sacar a estos muchachos del salón de clases y enseñarles su País. El estudiante es atento si le das algo que le llama la atención, que le despierta el interés.”

Un dato que los estudiantes siempre encuentran curioso es el lenguaje del abánico en la Ruta Juan Morel Campos. Este tipo de comunicación era la que usaban las señoritas del siglo XIX y XX en bailes o plazas para poder comunicarse con sus pretendientes frente a sus chaperonas sin que ellas se enteraran. Así le comunicaban su interés o desinterés al joven. “Les encanta porque lo ven como una cuestión romántica y cómica. Es el Tinder de esa época,” añade Melina.

La música como marca de País

“Los turistas llegan a Ponce buscando cosas de Héctor Lavoe y de salsa,” destaca Aguilar Colón.

Y es que, en cualquier parte del mundo, a Puerto Rico se le reconoce por su música. Desde la salsa al reguetón y trap actual, la música puertorriqueña ha llegado a los rincones más lejanos.

De esto, surgió el Tour de Salsa de Ponce, que incluye un recorrido por los lugares emblemáticos de la vida de los salseros ponceños Héctor Lavoe, Pete El Conde, Cheo Feliciano y la orquesta La Sonora Ponceña. Aunque el turismo musical en Puerto Rico tiene mucho potencial, reconoce que todavía hay mucho espacio para crecer en el ofrecimiento de experiencias turísticas sobre música o la vida de figuras musicales que hayan trascendido fronteras.

“Puerto Rico tiene la suerte que no tiene que inventarse una marca. Ya tenemos una marca y es gracias a nuestros artistas, a nuestra música y a lo que ya nos define como pueblo. No hay que inventar nada,” afirma la joven ponceña.

A lo que añade: “Si yo viviera en Vega Baja, hace tiempo hubiera organizado el tour de Bad Bunny.”

Locuras

 

Por David Brooks

 Apenas unos cuatro meses después de retirarse de la guerra más larga de su historia en Afganistán, Washington suena de nuevo los tambores bélicos con el mismo ritmo de siempre, pero ahora con una canción nostálgica de los mejores tiempos de la guerra fría con letra ya conocida sobre la grave amenaza de Rusia a la pax americana.

Qué fracaso más espectacular de la política exterior del gobierno de Joe Biden. Más allá de eso, y más esencial, es que debería ser inaceptable para todos en este mundo que dos líderes de naciones armadas con suficientes bombas nucleares para destruir al planeta varias veces estén jugando a la guerra. ¿Aún el mundo tolera tal cosa? Más allá de sus intereses geopolíticos, ¿no es demasiado absurdo, obsceno y hasta criminal que esos señores puedan tener estas opciones a estas alturas de la historia humana?

Tan enredados están en su retórica bélica que hasta el propio gobierno ucranio que Biden está defendiendo le pidió públicamente a Washington que de favor le bajara con el tono guerrero, que dejaran de gritar tanto ya que “no somos el Titanic”. Esto, sólo horas después de que el jefe del estado mayor estadunidense, general Mark Milley, advirtió en conferencia de prensa que las fuerzas militares rusas en la frontera con Ucrania amenazaban con una invasión de todo el país, agregando que “uno tendría que regresar bastante a la guerra fría para ver algo de esta magnitud”.

En Washington, legisladores progresistas y diversas organizaciones antiguerra advirtieron a su gobierno que el envío de cientos de millones más en armas a Ucrania, nuevos despliegues de tropas y amenazas de sanciones severas sólo incrementarán las tensiones y que no hay una solución militar de esta crisis; el enfoque tiene que ser la diplomacia.

Mientras de nuevo elevan a Moscú a sus anteriores alturas de amenaza, de repente convierten a Ucrania en un epicentro geopolítico donde se definirá el futuro del planeta. Biden declaró que si Rusia procede contra Ucrania será la invasión más grande desde la Segunda Guerra Mundial y que eso cambiaría al mundo.

Su secretario de Estado, Antony Blinken, afirma que la defensa estadunidense del derecho soberano (de Ucrania) de escribir su propio futuro (está hablando de integrarse a la OTAN) frente a Rusia es un asunto moral. Proclamó que “un país no tiene el derecho de dictar las políticas de otros o decirle a ese país con quién puede asociarse… un país no tiene el derecho de ejercer una esfera de influencia. Esa noción debería de ser relegada al basurero de la historia”.

¡Eso sí es noticia! O sea, ¿ya tiraron la doctrina Monroe al basurero? ¿Ya se suspendieron operaciones militares y clandestinas estadunidenses en el hemisferio, están por cerrar Guantánamo y desmantelar el Comando Sur? ¿Washington ya acepta responsabilidad por las invasiones, intervenciones y golpes todos justificados por los llamados intereses nacionales y seguridad nacional de Estados Unidos?

Mientras esperamos respuesta, el hecho es que donde hay una grave crisis para unos, hay negocio para otros. “Estamos viendo, yo diría, oportunidades para ventas internacionales… tensiones en Europa Oriental, tensión en el Mar de China… estoy plenamente esperando que veamos un beneficio de eso”, comentó el ejecutivo en jefe de Raytheon –uno de los principales contratistas militares de Estados Unidos– en una llamada con accionistas. No es el único de los ejecutivos de la industria militar que ve con optimismo las tensiones en el mundo; sus empresas absorben casi la mitad del astronómico presupuesto militar estadounidense de 740 000 000 de dólares este año.

La vieja doctrina nuclear se llamaba destrucción mutua asegurada o MAD en la que los superpoderes aceptaban que nadie podría ganar una guerra nuclear porque todos quedarían destruidos. Mad, por cierto, es otra palabra para loco.

Reproducido de: www.lajornada.com.mx

Esta lucha es del pueblo

 

 

Lo que ocurre ahora con la educación pública de Puerto Rico y su magisterio se parece tanto a lo que ocurrió en las primeras décadas del siglo XX, luego de la invasión estadounidense.

Los invasores utilizaron la educación para comenzar el proceso de asimilación de los puertorriqueños, a esos que consideraron inferiores. En el intento, trajeron maestros desde los Estados Unidos; crearon la Escuela Normal para formar maestros, con el modelo de las escuelas de Pennsylvania y Virginia utilizadas para la asimilación de indígenas y de estudiantes negros, respectivamente; y enviaron a un grupo de maestros a New York a americanizarse, entre otras tácticas.

Más de 120 años después, arrecian la lucha, no logran eliminar lo puertorriqueño en nosotros. Pensaban que los maestros, utilizando un currículo colonial, educarían para lograr un puertorriqueño dócil, enfocado en seguir instrucciones, fácil de manipular, y deslumbrado por la fuerza dominante del imperio. Pero no ha sido así.

Aun teniendo a gobernantes electos al servicio del Congreso, el pueblo puertorriqueño repudia los abusos del sistema colonial. Son cientos de miles los boricuas que toman las calles para protestar. En menos de dos décadas, sacaron de Vieques a la Marina de Guerra de los Estados Unidos y de Fortaleza, a Ricardo Rosselló. Son los mismos que con simples convocatorias en redes sociales se movilizan a Rincón, a Ocean Park, a donde sea necesario, para defender el acceso público hacia nuestras playas. Son los que han dicho basta ya de colonialismo. Los que no aceptan que no se haya auditado la deuda de la quiebra y mucho menos, que hayan dejado a miles de empleados públicos sin retiro, y con salarios de miseria.

La Junta de «Destrucción» Fiscal impuesta por el Congreso, donde está aprisionada la soberanía de Puerto Rico, tiene entre sus objetivos reformar la educación del país. Para eso trajeron a Julia Keleher en el 2017, quien recomendó derogar la Ley Orgánica de Educación de 1999 y creó una nueva que permite la privatización de las escuelas, entre otras barbaridades. Esta nefasta ley fue aprobada por la Legislatura en el 2019. Keleher no logró completar su misión, terminó presa por corrupta, pero la reforma sigue viento en popa, de la mano de la Junta, con el visto bueno del Congreso y de su marioneta, Pierluisi.

Ya la Junta hizo su parte, dejar a los maestros sin retiro y con un salario de miseria, para que se vayan. Han provocado que se endeuden comprando tiempo para acelerar sus renuncias, mientras otros, se irán del país. La meta es que se vayan, que dejen el espacio libre para que otros, que sí estén dispuestos a arrancarle la puertorriqueñidad a los estudiantes, asuman el rol.

En fila, preparando el terreno para invadir, percibo a la empresa «Teach For America». Es uno de los brazos operativos de las corporaciones que manejan la trillonaria industria de la educación en los Estados Unidos. Ellos, en tan solo un mes, preparan a universitarios, sin certificación de maestro, para trabajar como tal en escuelas públicas, con un contrato de dos años. A cambio, estos universitarios cuentan con la promesa de posibles becas para continuar sus estudios graduados en la materia que les interese, en prestigiosas universidades del norte. No son miembros de sindicatos, no exigen retiro y mucho menos, salarios justos. Son, lo que dirían por ahí, un contratista ejemplar, sin mañas, domable y al servicio de la empresa.

Todo está concertado, desde provocar la quiebra hasta dejarnos sin maestros. La guerra nos la desatan con pequeñas batallas. No dan el frente. Nos apuñalan por la espalda. El propósito es dominarnos porque así funciona el capitalismo salvaje y racista del imperio.

La lucha del magisterio necesita del apoyo de todos. Esta batalla hay que ganarla. Es demasiado lo que está en juego. Esta lucha es del pueblo.

La autora es organizadora comunitaria y sindicalista.