Entrevista a Néstor Murray Irizarry.
Especial para En Rojo
La siguiente entrevista se le hizo al director ejecutivo y co-fundador del Centro de Investigaciones Folklóricas de Puerto Rico, Inc. Néstor Murray -Irizarry.
Estamos en la Casa Paoli del Centro de Investigaciones Folklóricas de Puerto Rico. Háblanos un poco del Centro de Investigaciones Folklóricas.
En 1976, Carmen Iris Ramos Texeira, el doctor Narciso Vilaró Canals, que era profesor de filosofía en la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, y yo fundamos el Centro de Investigaciones Folklóricas de Puerto Rico. Pero no tuvimos este espacio, esta sede, hasta 1986.
Comenzamos con un Centro de Investigaciones Folklóricas de Puerto Rico con una definición bastante clara de lo que significa el folclor. Un folleto reciente nuestro, titulado “Mi música: instrumentos musicales, tradicionales de Puerto Rico”, lo define de la siguiente manera, y partiendo de diversos estudios: “El folclor es la manera en que las personas se enseñan o se entretienen. Estas formas no se aprenden en la escuela o en los libros de texto, las aprendemos mediante la interacción y la comunicación entre generaciones y en medio de los diferentes grupos a los que pertenecemos. Incluye expresiones, comportamientos y procesos que aprendemos y enseñamos a través de las costumbres. Algunos géneros del folclor son los cuentos, los chistes, las leyendas, las adivinanzas, el uso y el manejo de las plantas para curación (entre otros usos), las creencias, las formas tradicionales en que se construyen y se tocan los instrumentos propios de un país y las maneras de celebrar ciertas festividades”.
El tema del nombre que asocian con el Centro de Investigaciones Folklóricas de Puerto Rico, el de “Casa Paoli”, tiene que ver con nuestra sede actual, en la calle Mayor 2048 de Ponce. Tuvimos varias sedes en la misma zona histórica de Ponce. Una de ellas en la calle Salud, esquina Jobos; otra, frente al Museo de la Masacre de Ponce. La actual sede se pudo comprar con donativos legislativos y municipales y de distintas organizaciones, públicas y privadas. Un abogado solidario se ofreció a hacer la escritura de esta propiedad de manera gratuita. Pero vivía en San Juan, por lo que nos dijo que vayamos al registro de la propiedad para averigüar los antecedentes de la propiedad. En el proceso, me doy cuenta que descubrimos el lugar específico en el que nació el tenor Antonio Paoli Marcano.
Antonio Paoli era uno de diez hermanos, hijo de Domingo Paoli y Amalia Marcano. Esta casa fue heredada por su madre, Amalia, de una tía-madrina. La casa era de dos plantas, la segunda, de madera, y abajo, más o menos, la construcción que vemos hoy día, parte de mampostería y ladrillo, madera y zinc. Los demás hermanos nacieron en la Hacienda La Fe, una Hacienda que tenía Domingo Paoli. Por problemas económicos, la familia perdió la Hacienda La Fe, y también otras propiedades que poseían en Ponce.
Cuando nos enteramos de todo esto, surge la pregunta: ¿qué hacer? ¿Llamarnos al Centro de Investigaciones Folklóricas y Paoli? Pensamos mejor llamar el lugar “Casa Paoli”, y considerarlo la sede de nuestro Centro de Investigaciones Folklóricas. Pero el nombre original, por ser tan largo, se fue perdiendo, y el Centro pasó a conocerse, por uso y costumbre, sencillamente, como “Casa Paoli”.
¿A qué se dedica Casa Paoli?
La visión y la misión de esta institución son fomentar, estimular y enriquecer todos los aspectos, todas las expresiones de la cultura puertorriqueña en el área sur-oeste de Puerto Rico. Esto, aunque hemos llegado más allá – Vieques, Culebra, Nueva York, Chicago. Pero la comunidad a servir, prácticamente, es esa, del sur-oeste, con énfasis en los maestros. Siempre nos interesó mucho la tarea de los maestros, porque nos parece que son quienes constantemente están enriqueciendo la vida de los estudiantes, y estimulando a los estudiantes a que estudien y realicen una labor en beneficio del país.
Llevamos investigaciones propias, como las que se relacionan con nuestro proyecto “Rescate del olvido”, sobre lo que llamamos “instrumentos perdidos” de la música tradicional puertorriqueña. Estas investigaciones se hacen en conjunto con el lutier William R. Cumpiano, que, aunque vive en Massachussets, siempre se ha mantenido vinculado a las actividades culturales en Puerto Rico.
Muchos instrumentos, como el caso del tiple requinto, del que tenemos en Casa Paoli una muestra, se llevaron de Puerto Rico en 1898 al Smithsonian. En el Smithsonian, Cumpiano – director de este equipo – y Casa Paoli descubrieron un lutier que nos está ayudando a través del envío de fotografías de esos instrumentos, que no necesariamente se conocen, o que no son muy conocidos. Cumpiano, con las medidas que tiene y las fotografías, hace un plano desde el que se reproducen esos instrumentos.
Pasa algo similar con Alemania. Puerto Rico tuvo la dicha de enviar varios de estos “instrumentos perdidos” a Alemania a un museo que se estaba desarrollando en el país impulsado por el último emperador Wilhelm II, de Alemania y rey de Prusia, Kaiser. Él quería “souvenirs” musicales: el kaiser le pidió a las embajadas y consulados que compraran, en 1888, instrumentos de las culturas de varios países, especialmente en el Caribe. Ahora, con la ayuda de una serie de lutieres que colaboran con el proyecto, estos nos envían fotografías y medidas de los instrumentos. De ahí, Cumpiano, el lutier, hace una muestra de los instrumentos.
También se han hecho talleres de construcción y de montaje de instrumentos con Cumpiano. Inclusive, yo he cogido tres talleres con él allá en Estados Unidos, y él ha venido también tres veces, invitado por Casa Paoli, a ofrecer talleres de cómo ensamblar el tiple puertorriqueño. No hablo de construcción en este caso, porque la construcción de un instrumento es más complicada. En el caso del tiple, no es muy complicado. Sin embargo, no necesariamente tenemos las herramientas y el equipo. Por eso, decidimos hacer una especie de juego, de “kit”, que se le da al estudiante y que ensambla el instrumento. Lo monta, lo pega, lo lija, lo pinta y lo puede aprender a tocar.
Nosotros tenemos un proyecto actualmente con el Centro de Economía Creativa, bajo su Proyecto Maniobra, de apoyo a artistas y a instituciones. Pagan un gestor cultural, pagan un artista residente y dan un dinero para materiales y equipo para el desarrollo de los proyectos ya planificados. Aunque trabajaremos con el casco histórico de Ponce, hemos seleccionado, para este primer año, la barriada Bélgica, donde yo nací en 1946. Pero la selección no se debe a que yo nací ahí.
Estamos haciendo distintos trabajos en Bélgica, entre ellas retratar todas las estructuras vinculadas a la historia y la cultura, a las residencias de distintas personas importantes, como el caso de Ángel Pacheco Alvarado (poeta, decimista, quien escribió tres libros sobre la décima en Puerto Rico), Juan Guilbert (pelotero), la cantante Ruth Fernández, que vivió muchos años en Bélgica con sus hermanas, y así sucesivamente. Héctor Lavoe, aunque nació en Machuelito, también estuvo muchos años visitando la barriada Bélgica.
Además, también se han impreso una cantidad increíble de carteles, más de cincuenta carteles de distintos artistas, puertorriqueños y no puertorriqueños, que se han querido unir a este proyecto.
Hemos trabajado todos estos años con conferencias en las escuelas. El doctor Manuel Mayo López, por ejemplo, recientemente dio una charla sobre la violencia en los jóvenes, desde un punto de vista legal. Y le estamos dando estas charlas a los maestros para que puedan llevar ese mensaje a sus estudiantes y a sus padres, pero también para que puedan tener una especie de alma psicológica para saber cómo bregar con esa situación.
Nosotros hemos trabajado con la juventud. Hemos utilizado las escuelas y las universidades para dar charlas de distintos temas vinculados con los intereses de la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades, que ahora se llama Humanidades Puerto Rico. Somos un centro regional de esta importante fundación. La fundación nos otorgaba unos dineros para pagar a distintos humanistas que pudieran dar conferencias, conversatorios, tertulias, seminarios, aquí en Casa Paoli, o en nuestros locales anteriores.
Parte de nuestro trabajo tiene que ver con obras permanentes, como las publicaciones, en diversos formatos. Hemos hecho ediciones de DVD, de CD, pero también publicaciones en papel de distintos temas, siempre vinculados a Puerto Rico y el Caribe. Se han publicado más de 60 libros durante medio siglo de nuestra vida institucional. Casa Paoli agradece eternamente el valioso apoyo que por muchos años Humanidades Puerto Rico le continúa ofreciendo a nuestra institución. Queremos destacar las dos publicaciones que se han podido realizar con su total patrocinio: el primero sobre el tenor Antonio Paoli y el segundo sobre la pianista Amalia Paoli, ambos de la autoría de la Dra. Hilda E. Quintana.
Doy otro ejemplo de nuestras publicaciones. En el 2005, hicimos el primer libro que se ha hecho sobre el muralismo en Puerto Rico, Rafael Ríos Rey y el muralismo en Puerto Rico. Se publicó con apoyo moral y económico de la familia de Ríos Rey, particularmente de su hija Steff Ríos y su yerno el Dr. Fernando Padilla Lugo. Es un libro que ganó premio como el mejor libro de arte de 2005, por la Asociación Internacional de Críticos de Arte. La mayoría de los estudiosos que yo entrevistaba me decían que no conocían que en Puerto Rico hubo ese movimiento muralístico. Yo estuve viviendo un tiempo en México y visité Italia. Estuve en el Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México participando con los estudiosos del muralismo, en una mesa redonda permanente donde nos reunimos todas las semanas para dialogar sobre distintos aspectos de murales y de la historia del muralismo en México y en América Latina. Y también llegamos a visitar, con cada uno de los investigadores del Instituto de Investigaciones Estéticas, murales en edificios abandonados, escuelas abandonadas. No estaban en muy buenas condiciones, pero estaban allí, y eran de la época de los grandes pintores, de la época de Diego Rivera, de Siqueiros, de Orozco.
A partir de este proyecto, con el auspicio del Colegio de Ingenieros y Agrimensores de Puerto Rico y la Universidad Interamericana de PR , recinto de Bayamón (donde enseñé por muchos años), también invitamos a mexicanos especialistas en muralismo a que dieran charlas y conferencias sobre el muralismo en América Latina. Se intentó hacer un intercambio, no se pudo como tal, pero invitamos a tres mexicanos a que compartieran con nosotros las experiencias que habían tenido con ese desarrollo cultural de ese momento.
Después nos dimos la tarea de hacer trabajo en internet, en nuestra página www.casapaolipr.com. En esa página, nosotros tenemos cantidad de materiales, no tan solo las actividades que llevamos a cabo, sino también la historia de la institución y la serie de proyectos que se han hecho. Allí pueden conocer un estudio e investigación sobre la promesa a los Santos, a los difuntos y a la Santa Cruz, realizado por un equipo de trabajo dirigido por los hermanos Pedro Carlos y Elsa del Carmen Escabi Agostini para el Centro de Investigaciones Sociales de la UPR, recinto de Río Piedras.
Estamos celebrando los cincuenta años de esta institución. ¿Cómo sobrevive un centro de investigaciones, un centro cultural, por medio siglo en Puerto Rico?
La palabra clave es compromiso. Mejor dicho, compromiso con el país. Tiene que haber algo que supere cualquier posible obstáculo. Hay un espíritu que no se doblega, hay una actitud positiva hacia la vida, por más golpes que den…
Nosotros tenemos un teléfono de mesa desde hace 48 años, el 840-4115. No se usa porque ya tenemos celular. Pero hay personas que, pasados los 25, 30, 40 años, nos llaman para saber si seguimos haciendo nuestro trabajo. Mayormente, personas de allá afuera. Esto es un detalle algo excéntrico, pero un ejemplo de la constancia y consistencia de este proyecto, y cómo es recibido por el público.
En una entrevista a Joan Manuel Serrat, le preguntan cómo define él el éxito en su vida u obra. Yo me quedé con su respuesta, y se la robo: “trabajando, trabajando, trabajando”. Hay que estar dispuestos a perder mucho de la vida personal. En una institución como esta, son 24 horas, 7 días. Quien no lo entienda, no podrá continuar. Aquí lo único que se ha hecho es trabajar, con mucho compromiso, pero también con un propósito como para que el trabajo pueda continuar. La “vitamina C”: compromiso, colaboración, continuación. Sobre todo, el compromiso con el país.
Tenemos también la dicha de haber tenido mucha gente que nos ha apoyado, de todos los partidos políticos, de todas las ideologías.
¿Cómo trabaja Casa Paoli el tema de la afrodescendencia? Pregunto porque, según mi impresión, cuando en Puerto Rico se habla de folclor, lo común es que no se suele enfatizar este tema.
Desde que fundamos el Centro, siempre hemos tenido un interés muy especial por el tema, que ahora incluso pudiera decirse que está de moda. Yo nací en un barrio donde la presencia negra es marcada: en Bélgica, al lado del barrio San Antón. Nosotros nos criamos bailando plena y bomba. No desde el punto de vista de quien está afuera, sino que era nuestra cultura. Yo me siento parte del bosque. La cultura que generan estos barrios, una mezcla de tantas y tantas etnias que llegaron, que no fueron estudiadas, cuyos documentos no son claros, que vivieron en costas no tan vigiladas como las de San Juan, sin Morro, sin milicia, cabe perfectamente dentro de nuestra definición de folclor. Ese es mi mundo, también, un mundo caribeño.
Hay que ver qué liderato, qué instituciones, han estimulado una visión del folclor como la que describes. Yo creo que se ha pretendido ver un tipo de “dominación” de la influencia europea – y de una visión particular de “lo europeo” – sobre nuestra cultura, incluso en el folclor. Esa visión ha querido imponer, por ejemplo, lo español en la música que llaman “típica” (que yo prefiero llamar “tradicional”) o en otros aspectos de nuestra cultura.
Aquí en un momento determinado llegó el español y especialista en folclor Manuel García Matos, traído por el Centro de Investigaciones Sociales de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, para un nuevo proyecto que tenía Luis Nieves Falcón y dirigido por Pedro Escabí Agostini: un estudio etnográfico de la cultura popular de Puerto Rico. A García Matos lo llevaron a un Rosario de Cruz, y cuando escuchó todos esos cánticos, le dice a Escabi: “esto no es español, esto es otra cosa. Llámenlo como quieran, si puertorriqueño, caribeño, pero es otra cosa”.
Esa visión plural, más caribeña, puertorriqueña, es la que no ha calado en algunas instituciones. Yo creo que esta música, estos instrumentos que estudiamos, son parte de una cultura puertorriqueña, latinoamericana, iberoamericana, que se nutre de toda la historia del país, que se funde de tal manera que crea algo propio, de lo cual las culturas afrodescendientes forman un componente fundamental.
¿Cómo están celebrando los 50 años de Casa Paoli, y cuáles son los próximos proyectos?
Casa Paoli tiene una Junta de Directores que está presidida por la profesora Ana L. Emmanuelli Rivera. Ella forma parte, junto a otros miembros de la Junta, de un Comité que trabaja particularmente con la celebración de los 50 años. Aunque más adelante saldrá un programa detallado, te comento algunas de las actividades que se han efectuado o pensado.
Nosotros tenemos una exposición de carteles, más de 50 carteles y fotografías, en las llamadas vitrinas de Ponce. Hemos hecho además dos carteles conmemorativos. Esta producción artística es, también, parte del legado de Casa Paoli
Tenemos varios portafolios de artistas, es decir, cartapacios en los que se unen varios grabados de un mismo artista, a veces de un mismo tema, como uno que hicimos de Ríos Rey sobre el Carnaval de Ponce. Estas colecciones están para la venta, y ayudan a sufragar algunas de las actividades que se llevarán a cabo.
Estamos trabajando varias publicaciones que, aunque no exactamente sobre la conmemoración de Casa Paoli, las ubicamos como parte de este esfuerzo. Pronto saldrá un libro de Raúl Mayo Santana, en el que analiza varias crónicas de Puerto Rico, un estudio que se encuentra ya avanzado y en imprenta. Un libro que estamos trabajando sobre la décima, que estimo muy importante, para el cual nos está ayudando Félix Córdova Iturregui. Es un material que había sido publicado previamente, pero estamos rescatando y reproduciendo como parte de esta conmemoración.Y también tenemos una cantidad de trabajo sobre un libro vinculado con la décima, el libro de Ángel Pacheco Alvarado, sobre el tiple doliente. Él hizo tres libros, de los cuales sólo conservamos copia de este. Los otros son sobre el aguinaldo y la décima, respectivamente.
Esperamos reproducir de nuevo el video que se tiene de Antonio Paoli cantando, en formato DVD y en otros medios.
Celebraremos, también, la Fiesta Cultural de Casa Paoli, una fiesta cultural con música, actividades para la niñez, artesanía, todo lo que se hace en los bembés de esta naturaleza.
En cuanto a proyectos pendientes, más allá de la conmemoración, tenemos el proyecto de Maniobra que ya mencioné, pero en particular una exhibición que tendremos pronto de las fotografías que Antonio “Tony” Zayas tomó de las edificaciones y la arquitectura de la barriada Bélgica. También participarán grabadoras como Ana L. Emmanuelli y Tamara Pla, entre otros artistas.
Gracias al Proyecto Maniobra, tenemos una prensa para grabados y otro material. Aparte de nuestros talleres de ensamblaje de instrumentos, que volveremos a dar, ahora en Bélgica, tendremos también talleres de grabado serigrafía en la barriada Bélgica.
Es mucho trabajo, no hay descanso ni tan siquiera en el marco de esta conmemoración, pero en eso se fundamentó nuestro Centro.
Para continuar dialogando con los funcionarios de la Casa Paoli se pueden comunicar a través de: [email protected] ; (939)640-1584


