Especial para CLARIDAD
El ataque militar de Estados Unidos a la República Bolivariana de Venezuela en que fueron secuestrados su presidente Nicolás Maduro Mora y Cilia Flores, su esposa y llamada Primera Combatiente del país, ha consternado nuestra región latinoamericana y caribeña y el mundo ante una nueva etapa de acciones internacionales gansteriles y perversas.
En el atentado, en la seguridad de Maduro perdió decenas de efectivos incluyendo 32 colaboradores cubanos, las fuerzas de Estados Unidos lo previeron todo, pero no la pronta transición de Delcy Rodríguez a presidenta encargada del país, y la continuidad constitucional y del funcionamiento de las autoridades, órganos e instituciones de gobierno. El Estado de Venezuela está bajo el control de esas autoridades y están movilizadas las fuerzas militares y el pueblo Chavista para la defensa y la posibilidad de una incursión terrestre. Habido celebraciones de la oposición, pero ésta está tan disminuida que Estados Unidos hace caso omiso de los opositores María Corina Machado y Edmundo González como opciones en una llamada transición.
La brutal guerra mediática actual solo informa desde el lado del presidente de Estados Unidos, Donald Trump y su círculo, su jactancia de poder, su operativo, y sus planes, pero son muchas las omisiones. Delcy Rodríguez ha decretado que continúe la movilización general y activación de las milicias populares en apoyo a las unidades regulares que ocupan posiciones defensivas en el país. Está en efecto la coordinación civil-militar-policial, eje de la estrategia de defensa. Las organizaciones sociales, sindicales, de mujeres y otra índole están movilizadas en plena conciencia de la necesidad del cumplimiento de los planes de acción para la defensa y la producción, en particular de alimentos.
Rodríguez no vaciló en ordenar la captura del Mayor General Javier Marcano Tábata, depuesto y detenido el martes en la noche por ser señalado arquitecto de la traición que facilitó el atentado, término utilizado por el Chavismo para referirse a la operación contra Según Venevisión, TV de Venezuela, a Tábata, quien hasta ese momento fungió como jefe de la Guardia de Honor a cargo del cuerpo de seguridad presidencial y director de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), se le acusa de haber facilitado la “Ruta de extracción” en comunicaciones cifradas con agencias de inteligencia extranjeras semanas antes del 3 de enero. Además de pasar inteligencia vital al enemigo, durante la madruga del sábado el traidor tomó acciones referentes al Complejo Militar de Fuerte Tiuna, centro estratégico de la defensa de Venezuela que también permitieron la efectividad del ataque. Se han informado otras detenciones de oficiales de la DGCIM.
Las amenazas Trump no se han hecho esperar. Ha dicho que nuevos ataques militares contra Venezuela dependen de cómo se comporte y que la presidenta encargada Rodríguez podría pagar un precio más alto que el presidente Maduro si no hace lo correcto. Por su parte Rodríguez sigue afirmando la defensa de la soberanía de Venezuela y que el país no será colonia de nadie. A su vez, sigue afirmando la política diplomática del país de diálogo y cooperación con Estados Unidos en el marco del respeto mutuo.
Lo que era evidente sobre el motivo del ataque, la codicia de Estados Unidos por las amplísimas reservas petroleras de Venezuela, ahora se discute abiertamente. En eso no hay división, pero más allá de ello, en esta etapa desordenada habido planteamientos divergentes desde los círculos de poder de Estados Unidos.
Trump ha dicho que controla y arreglará Venezuela y que su Secretario de Estado, Marco Rubio, el Secretario de Defensa Pete Hegseth y su equipo de seguridad nacional manejarán Venezuela. También ha dicho que potenciará los cambios que adelanten los intereses de Estados Unidos en Venezuela. Mientras, Rubio ha afirmado que Estados Unidos no dirigirá el día a día del país, aunque sí la continuación de la llamada “cuarentena” marítima (bloqueo).
Se notan fisuras en el movimiento MAGA (Hagamos América Grande Nuevamente, por sus siglas en inglés) en que la tendencia es a que Estados Unidos no se involucre en el control de países y que se concentre en sus asuntos internos, lo que se resume en su lema “America First”.
Otra controversia interna es el temor al empantanamiento del país como en otros países que ha intentado controlar; también el reclamo que Estados Unidos no puede lanzarse a la guerra o intervenciones militares sin autorización de su Congreso lo que al igual que en otras ocasiones, no ocurrió en este caso. Maduro y Flores, trasladados a Nueva York luego de su secuestro, ya tuvieron su primera audiencia en un tribunal de la ciudad de Nueva York bajo acusaciones de narcotráfico y otros cargos. Es de notar que el cartel de narcotráfico Los Soles, la jefatura del cual se adjudica a Maduro, ahora resulta no existir. Cartel de los Soles es meramente un término coloquial en Venezuela para denominar a los corruptos. El “juicio” de Maduro y Flores en que los cargos contra Maduro conllevan una cadena perpetua, tiene el potencial de convertirse en plataforma adicional para la denuncia internacional de las agresiones contra Venezuela. La próxima comparecencia en corte de Maduro y Cilia será el 17 de marzo del año en curso.
Además de la resistencia del pueblo de Venezuela y las contradicciones internas de Estados Unidos, el agresor también enfrenta la censura de la comunidad internacional. En la reunión de emergencia del lunes del Consejo de Seguridad mayormente condenaron el ataque militar de Estados Unidos contra Venezuela casi treinta Estados miembros de Naciones Unidas. Al tomar la palabra amigos y adversarios mayormente coincidieron y el Movimiento de Países No Alineados que agrupa más de cien miembros hizo una intervención de lenguaje particularmente fuerte. Mientras, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, con 33 miembros plenos, no intervino por ser bloqueada la posibilidad de consenso.
A pesar de las constantes violaciones al Derecho Internacional siguen las demandas de que el mismo sea respetado como referente para las relaciones internacionales y la lucha por la paz. Al respecto, se cuestiona la legalidad del ataque contra Venezuela; se plantea el postulado de que un país ocupante no puede enriquecerse con los recursos de otro; y se plantea la soberanía permanente de los pueblos, los Estados, y los países sobre sus recursos naturales,
Al presente está a prueba el afán hegemónico de Estados Unidos en el hemisferio occidental con la implementación del “Donroe” Doctrine que incluye amenazas a Colombia y México, y la expectativa de Trump de que Cuba caerá por su cuenta sin necesidad de una intervención militar. Por otro lado, está a prueba el mundo multipolar emergente, y la solidaridad de los pueblos.
En Venezuela la ausencia de Nicolás Madura pone a prueba la profundidad de los cambios políticos, económicos y sociales en el país durante más de 25 años de Chavismo, y la fortaleza de sus órganos gubernamentales e instituciones. Pero en el tablero de ajedrez actual el pueblo de la República Bolivariana de Venezuela cierra filas tras lo que ha sido su lema: ¡Unidad, lucha, batalla y victoria!
[El contexto mundial y la respuesta más allá de la Naciones Unidas al ataque de Estados Unidos a Venezuela será tema de un próximo artículo para CLARIDAD de esta redactora.]


