La QuNa: espacio híbrido para todo arte

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La QuNa– con su Qu de Quintín y su Na de Nasheli– se fundó para reunir la actividad artística en el área de Caguas. Foto Adrián Rodríguez Alicea

 

En Rojo

 A pocas cuadras del terminal de transporte público de Caguas, por la avenida El Troche, un edificio blanco esconde arte entre tazas de café y jugos de variados frutos. Adentro, luce paredes con repisas llenas de libros de autores puertorriqueños, losetas terrazo al estilo urbano y muebles de madera. En cierta esquina, un taburete aparece– debajo de otra repisa que sostiene hojas marchitas, papayas y pepas de aguacate agujereadas

– con dos carambolas y un plato de pétalos.

Quintín Rivera Toro, uno de los curadores y dueños del espacio, cuenta que muchos de los muebles fueron tallados y fabricados por él mismo. Los lijó y serró en un plazo de cinco semanas, hace seis meses, cuando decidió abrir este café-atelier-galería junto a Nasheli Ortiz González, profesora de moda y pareja del cagüeño.

La QuNa– con su Qu de Quintín y su Na de Nasheli– se fundó para reunir la actividad artística en el área de Caguas. Abierto de martes a sábado, funge como foro para presentar documentales, obras y, más recientemente, una residencia artística. Experimentados en preparar este tipo de obra, ambos consideran proveer una “telaraña para lo que se necesita para que ocurra una residencia”.

“Hemos montado una programación  de ensueño. Nos hemos tirado de boca. Todo se hace a través de la puertorriqueñidad de alguna manera. Y si no, de lo caribeño, de lo que se relaciona a Puerto Rico y a lo caribeño. En este caso (de la residencia), Marina es puertorriqueña y hace trabajo con, para y por lo isleño, lo colonial. Su compañera, Isil, también”, comentó Rivera Toro sobre las colaboraciones artísticas de La QuNa y el proyecto de la residencia.

Ambos coincidieron en la importancia de que existan espacios físicos, ocupables, a los que artesanos y artistas de todos los perfiles puedan acudir y compartir sus obras. Sin “suficientes espacios seguros, interesados o preparados” que sirvan de taller o exhibición, los profesionales en Bellas Artes y Diseño de Moda apuestan a que La QuNa se convierta en un modelo de “microcolaboraciones” artísticas.

“Lo estamos haciendo sin presupuesto. Eso cambiará en su momento porque estamos organizándonos para solicitar becas desde una identidad corporativa. Si lo pudiéramos hacer sin la necesidad de que fuera un negocio, lo haríamos. Si recibiéramos fondos para producir cultura, para producir un espejo de la puertorriqueñidad, de lo que somos hoy día, lo haríamos gustosamente”, agregó Rivera Toro.

En ese sentido, Ortiz González argumentó que el Estado debe descentralizar las artes y los fondos para desarrollarlas más. A pesar de eso, reconoció que existen proyectos en municipios como Manatí o Adjuntas que fomentan las artes. Pero sin una inversión en la producción cultural, sostuvo, mucho arte puede quedar olvidado.

“Solo hay pocos espacios en los que la gente se puede homogeneizar, donde pueda tener el mismo acceso a los mismos recursos. Así es en las artes, como en la universidad o en los deportes. Lugares donde, de repente, una persona en otra clase social puede dar un salto cuántico con relación a otra. El asunto es tan sencillo como asignar fondos del gobierno”, aseguró Rivera Toro.

Ortiz González destacó, por otro lado, que la oportunidad de una residencia artística– estrenada con la obra conjunta de Marina Barsy Janer e Isil Sol Vil– permite que los artistas puedan adaptar su obra al espacio en que se presentará, alejándose de posibles “colonizaciones” conceptuales. Para la exdirectora ejecutiva del Taller Puertorriqueño, en Filadelfia, La QuNa es una forma de cultivar las conversaciones “tan apropiadas y acertadas” que se están dando dentro de la escena artística de Puerto Rico.

“Ver cómo se crea desde tanta necesidad es hermoso. Desde afuera, desde la diáspora, era una cosa verlo, pero llegar aquí y ver cuán fuerte es hacerlo por ser colonia, cuestionar por qué es tan difícil hacerlo o es difícil producir arte. Pero la calidad y cantidad de arte que se está produciendo en Puerto Rico es de una excelencia internacional”, afirmó a En Rojo.

A juicio de Rivera Toro, todas las disciplinas– desde la pintura, la escultura, el cine, la escritura y otras más– tienen cabida en el café-atelier-galería, siempre desde lo más cercano a la “pureza” y sin censuras. Además de Pluriversos de Poesía Radical, de Barsy Janer y Sol Vil, La QuNa ha recibido figuras como Regina José Galindo, poeta guatemalteca.

“Llovían sus poemas desde el techo de la galería. Estaban como colgados, impresos pequeñitos”, describió Rivera Toro. Los excolaboradores de Urbe Apié resaltaron, por igual, la colectiva de arte que acogió, en diciembre, a 46 artistas de Fajardo, Manatí, Honduras,Venezuela y otros lugares más que compartieron 47 piezas.

“Ahora mismo, tenemos una colaboración con la editorial La Criba, Mi editora favorita Eunice Castro (Camacho). También trabajamos con El Club del Turro, que es una tabacalera puertorriqueña, de Río Grande. Tenemos carteras, zapatos y textiles, todos diseños hechos en Puerto Rico”, indicó Ortiz González.

La primera residencia artística

 Con ocho días de residencia, un performance el pasado 10 de enero y una exposición de Pluriversos de poesía radical por el resto del mes, Barsy Janer y Sol Vil orlando toda La QuNa con diversas plantas endémicas de Puerto Rico, de manera que el taburete y la repisa con hojas representa un diálogo con el entorno natural del archipiélago.

Del mismo modo, otro salón del espacio muestra una alfombra de sargazo, cuadrada y simétrica. En las paredes, imágenes de otras demostraciones ilustran la obra de esta pareja puertorriqueña-española. Como imagen principal, ambos artistas presentaron su performance, que integraba hojas y frutos de guamá, escombros y una raíz viva del árbol nativo.

La apuesta de Pluriversos– y de otras piezas de Barsy y Sol– es rescatar saberes a través de una conversación entre imágenes naturales que se desplacen del antropocentrismo. Para la pareja, la apertura que brinda La QuNa fue clave para acatar la idea de Pluriversos, donde el entorno debe influir tanto como el espectador y el artista de una obra.

De cara al futuro, Ortiz González y Rivera Toro proponen ampliar las colaboraciones artísticas de La QuNa, así como fomentar que las comunidades formen parte de las iniciativas y esfuerzos del edificio blanco que esconde arte entre tazas de café y jugos de variados frutos.

 

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