En Rojo
Este año celebramos el centenario de nuestro Tommy Muñiz y una de las actividades es la proyección en las salas de cine del 1er y único filme puertorriqueño nominado al Oscar por Mejor Película Extranjera: Lo que le pasó a Santiago. Tommy fue el protagonista del filme, escrito y dirigido por Jacobo Morales, que nos recuerda la trayectoria de nuestro cine y su desarrollo a través de gran diversidad de voces. Lo que le pasó a Santiago acaba de ser incluido en Filmografías comentadas en América Latina, tomo 1, coordinado por Javier Cossalter, como uno de los filmes más destacados de Puerto Rico. Este proyecto proviene de la Red de Investigadores sobre Cine Latinoamericano (RICiLa). Cito del libro:
Lo que le pasó a Santiago es la única producción en la historia del cine puertorriqueño nominada a un Premio de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de los Estados Unidos de América. En el 1990 fue nominada para el Oscar como Mejor Película Extranjera.
Los méritos de esta película abarcan muchas partes de la producción. Contrario a sus anteriores filmes, Jacobo Morales filmó directamente en 35mm en vez de transferir de 16mm lo que resulta en una calidad superior. Se presenta una historia bien narrada que trae, de una manera simple y diferente, un tema bastante trabajado en el cine: el amor en una edad avanzada. Varios factores contribuyen a la efectividad de la historia, entre ellos la fotografía y la ambientación. En ambos casos sirven para presentar el contraste de las diferentes situaciones por las cuales va pasando el protagonista; desde lo común y mundano a lo íntimo e imaginario, creando unos ambientes diversos con distintos matices. (288)

Aprovecho para repasar los filmes que desde 1956, año en que se establece la categoría (anteriormente eran menciones o premios especiales), han recibido nominaciones para esta categoría del Oscar (1ero como película extranjera y ahora como película internacional) que son seleccionados por cada país. Puerto Rico fue elegible hasta 2010, cuando la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas decidió excluirnos porque, no importa que nuestro cine hable en español, somos colonia de los Estados Unidos y no país/territorio aparte. El Neorrealismo y el salto imaginario de imagen y diálogo, tanto en blanco y negro como en colores, de dos de sus más elocuentes exponentes dominan esta categoría por varios años. Los filmes nominados de Vittorio De Sica se extienden desde 1949 con El ladrón de bicicleta hasta 1971 con El jardín de los Finzi-Contini. Federico Fellini comienza su apertura internacional con lo que todavía considero su obra maestra, La strada, en 1956 y luego le sigue Las noches de Cabiria en 1957, 8 ½ en 1963 y Amarcord de 1974. Recordemos que son las juntas de cine nacionales, por lo general en el Ministerio de Cultura, las que deciden el filme que representará al país en los Oscares.

Akira Kurosawa será otro director cuyos filmes se volverán modelos para futuros cineastas y se convertirá en el más conocido director japonés, comenzando en 1951 con Rashomon, Dersu Uzala en 1975 (representando a la URSS en esta co-producción) y Kagemusha de 1980. El sueco Ingmar Bergman comenzará sus múltiples nominaciones a este Oscar en 1960 con The Virgin Spring, seguido por Through a Glass Darkly en 1961 y Fanny and Alexander en 1983. Los franceses comenzarán tan temprano como 1958 con la comedia Mon oncle de Jacques Tati (exhibiéndose este semestre en la Alliance Française como parte de su programa cultural), Les parapluies de Cherbourg de Jacques Demy en 1964, Une homme et une femme de Claude Lelouch de 1966. Los exponentes de La Nouvelle Vague irrumpen en este escenario comenzando con Baisers volés/Besos robados de 1968, La nuit americaine/Day for Night de 1973 y Le dernier metró de 1980 de François Truffaut, y Ma nuit chez Maud de Eric Rohmer en 1969. Louis Malle añade a la representación de Francia con Lacombe, Lucien de 1974 y luego Au revoir les enfants de 1987. Jacques Beineix le da otro giro a la sexualidad con Betty Blue/37º2 le matin en 1986 y Bruno Nuytten reconstruye a Camille Claudel en 1989.
Dos filmes que cuentan historias de otros países son seleccionados por Francia e Italia para representarlos:


Orfeu negro de Marcel Camus en 1959 cuya historia se desarrolla durante el Carnaval de Brasil y cuyo idioma es el portugués y La batalla de Argelia del director italiano Gillo Pontecorvo de 1966 cuyo idioma principal es árabe y seguido por francés. En 1969, otro filme político sobre hechos ocurridos en Grecia, con diálogos en francés, representa a Argelia: Z de Konstantinos Costa-Gavras.
La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) entra entre los nominados en 1968 con una súper producción basada en la novela de Leo Tolstoi, La guerra y la paz dirigida por Sergei Bondarchuk, el año siguiente con otro texto literario, Los hermanos Karamazov dirigido por Kirill Lavrov, Ivan Pyryev y Mikhail Ulyanov y luego regresa con la coproducción con Japón de Dersu Uzala. Los cineastas de Checoslovaquia, Hungría y Polonia hacen su entrada a los Oscares con Loves of a Blonde (1966) y The Firemen’s Ball (1968) de Milos Forman, Closely Watched trains (1967) de Jiri Menzel; Mephisto (1981) y Hanussen (1988) de Istvan Szabó; Hombre de hierro (1981) de Andrzej Wajda. El checa Forman cambiará de curso para adentrarse exitosamente en la industria de cine de Estados Unidos con One Flew Over the Cuckoo’s Nest, Hair, Ragtime, Amadeus, Valmont, The People vs. Larry Flynt.
La representación de España (por razones obvias de estar bajo la dictadura franquista hasta 1975) y América Latina entre 1949 y 1989 fue bastante tardía.


Gracias a Luis Buñuel y los espacios garantizados por el régimen para filmar una de las novelas de Benito Pérez Galdós, Tristana (después de sendos desacuerdos con la Oficina de Censura del régimen) es el filme sometido por España en 1970. Pero ya en el 1972, el filme de Buñuel, El discreto encanto de la burguesía es el escogido de Francia para los Oscares y para 1977, Ese oscuro objeto del deseo representa a España democrática, aunque aún monárquica. El cine de Carlos Saura también irrumpe en los Oscares con Mamá cumple cien años (1979) y Carmen (el 2ndo filme de su trilogía de baile) en 1983. Mujeres al borde de un ataque de nervios de Pedro Almodóvar de 1988 representa el estilo retador de su cine. Argentina entra en 1974 con La tregua (basado en la novela de Mario Benedetti) y luego le sigue Camila de María Luisa Bemberg en 1984 y La historia oficial de Luis Puenzo en 1985. El chileno Miguel Littín es nominado dos veces, una por México y la 2nda por Nicaragua ya que era perseguido en su país bajo la dictadura militar de Pinochet: Actas de Marusia de 1975 y Alsino y el cóndor de 1982.
Como sabemos de sobra, las mujeres parecen ser las últimas en aparecer en el escenario como directoras de producciones que tengan el respaldo de todo el aparato cinematográfico. Hasta 1989, sólo seis filmes dirigidos por mujeres han sido seleccionados por su país de origen para representarlos en esta categoría. La italiana Lina Wertmüller fue la 1era en 1976 con Seven Beauties y ya en la década de 1980 le siguieron la francesa Diane Kurys con Entre nous (1983), la argentina María Luisa Bemberg con Camila (1984), la polaca Agnieszka Holland con Angry Harvest (1985), la francesa Coline Serreau con 3 hommes et un couffin (1985) y la india Mira Nair con Salaam Bombay! (1988).
En la 2nda parte de este artículo, comentaré las nominaciones en esta categoría de 1990 a 2021.



