En Ruinas, basura y menudo de René Duchesne Sotomayor

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Especial para En Rojo

 

La literatura y la arquitectura, el verbo y la imagen, se dan cita en esta “red de narraciones que bien puede leerse como” una novela corta en diez episodios. Los diseños de la “Residencia Gausa, E-15 Calle 11 Meadow Lane y Avenida Ramírez de Arrellano” (10-11) en Guaynabo, Puerto Rico (dirección ficticia) acompañan e informan la prosa precisa del joven escritor René Duchesne Sotomayor. Es autor de las colecciones de cuentos Diagrama de circulación (2011) y La última testigo (2019). Ha publicado dibujos, poemas y cuentos en la revista cultural puertorriqueña Hotel Abismo. Y también en la sección En Rojo del periódico CLARIDAD, en la revista chilena Letras.s5 y en el suplemento cultural del periódico virtual peruano Consulta Previa. Como reza en el comentario de contraportada del libro que aquí nos ocupa: “Su formación como arquitecto y explorador de diversas artes, tales como la metalurgia, el dibujo y la pintura forman parte de su imaginación virtual y narrativa, la cual deriva, en gran medida, de la memoria, el horror y la ciencia ficción”.

Ruinas, basura y menudo es un texto multimedia donde la narración se sostiene en las ilustraciones que dan pie para la imaginación tanto del autor como de los lectores. Una residencia abandonada en una urbanización de la zona metropolitana de San Juan es tal vez la mayor protagonista de este devenir narrativo. La casa es motivo de reflexión de las políticas de vivienda fallidas de la isla. Y, de ahí, parte todo el entramado de la historia donde los personajes giran alrededor de los avatares de la Residencia Gausa como mudo testigo de lo que le ha acontecido tanto a la familia que habitaba ese espacio como al contexto en el que se desarrolla. Es decir, las diferentes visitas a la casa van hilando otra historia del inmueble que se corresponde con los títulos de los capítulos o episodios, a saber: 1-Planta de piso, 2- Elevaciones interiores, 3- Perspectivas exteriores, 4- Sección de pared, 5- Croquis I, 6- Existente para permanecer, 7- Planta de demolición, 8- Croquis II, 9- Comienzo de obras y 10- Conforme a obra. Todos estos planos tanto visuales como narrativos van contando la anécdota hasta construir y deconstruir el entramado narrativo. Luis Gausa es el antiguo habitante de la casa y desde el principio, al leer “el permiso de construcción grapado a los tablones de contrachapado que cercaban su antigua casa, su mente desdibujaba la huella de espacios que sirvieron de molde a su niñez” (13), vamos percibiendo cómo la Residencia Gausa es también el entorno de la nostalgia del personaje que ha perdido ese “rastro” que es parte de quién es él como persona. Más adelante, Paco, el “ocupa”, o aquel que invade, también va a desarrollar sentimientos por ese refugio que le permite tener protección en medio de la orfandad de su indigencia. Otros personajes irán desfilando a lo largo de la diégesis para resignificar los espacios y desvelar lo secretos de la desposesión.

Uno de ellos es Alfonso Bisset, quien “pensó que tras haber sido inspeccionada en tres ocasiones distintas por la unidad canina, la casona de la avenida Ramírez de Arellano  no le causaría problemas” (33) y sería perfecta para sus planes. Cuando Luis Gausa vuelve a la casa y se topa con Paco, el “ocupa” o “deambulante” (56), asistimos a un duelo tácito de sensibilidades donde uno se siente sorprendido y el otro quiere marcar su territorio porque esa casa fue suya. El “obsequio del misterio” (63), ese paquete o “regalo perverso” que se encuentra al final revela el misterio de cómo se ha utilizado la casa abandonada como una especie de hospitalillo para el narco y la corrupción policial. Luis, Paco y Alfonso representan “tres vidas memoriosas, tres masculinidades quebradas” como dice el comentario de contraportada del libro.

Ruinas, basura y menudo de René Duchesne Sotomayor es una novela corta que constituye una auténtica filigrana neobarroca en la nueva narrativa puertorriqueña porque a través de la arquitectura y su reflexión sobre los espacios, los croquis, los diseños y los planos va contando la historia en una elegante edición de bolsillo en la serie Edades de Siddharta de la ya emblemática Editora Educación Emergente (#LiberaTuLectura), que cumple ya su décimo quinto aniversario,  donde los colores, los trazos e ilustraciones del libro se hacen parte de la literatura. Este joven sabe escribir y contar la historia con la elegancia de los grandes maestros de la literatura universal. En esas ruinas, la basura y la polivalencia de la palabra “menudo” en el título del libro (se refiere a monedas pequeñas o fraccionarias, de pequeño tamaño, despreciable o sin ninguna importancia entre otras acepciones) se va urdiendo la trama de la decadencia no sólo de la Residencia Gausa sino también de la isla de Puerto Rico en sus diversas instancias históricas y políticas donde la crisis de vivienda siempre ha sido una constante colonial. Ante la infrahistoria o historia menor de una familia en ruinas surge la reflexión mayor de la Historia nacional y sus avatares: “Son pocos los que, en la ruina, continúan la caída hacia las profundidades de la tierra, tras romper la bóveda de alguna gruta que sostuvo la tierra bajo sus pies” (58).

El autor es un distinguido escritor puertorriqueño, catedrático retirado de Ohio University.

 

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