Por Cándida Cotto/Edición Especial
ccotto@claridadpuertorico.com
Así como la publicación de CLARIDAD por sesenta años representa un reto al sistema, el anunciarse en él también lo es. A lo largo de la historia de CLARIDAD, no solo el periódico ha sido objeto de ataques para impedir nuestra publicación, sino que aquellos que se han atrevido a anunciarse en nuestras páginas han sufrido acoso, como parte de las estrategias utilizadas para que desistan de hacerlo.
Pero al igual que CLARIDAD, siempre hay quienes se atreven a desafiar el peligro y entre nuestros más fieles anunciantes está Jeszor Prints. El esfuerzo, laboriosidad, tenacidad, el arte y, hasta la integración y solidaridad caribeña, se funden en Jeszor.
“Yo siempre he simpatizado con la causa del periódico, además de que cada vez que había una conferencia con Gallisá o Juan Mari Brás en la UPR, yo no me las perdía. Tuve unos maestros que despiertan en uno esa semilla y te digo sinceramente que tengo clientes que si ven mi anuncio en CLARIDAD, no me compran, y clientes que llevan conmigo desde que yo empecé, que son de otras ideologías, pero eso nunca me ha quitado a mi afán de colaborar con el periódico”, expresa con sencillez Germán Zorrilla Valenzuela, creador de Jeszor Prints. El nombre surge de la combinación de las primeras tres letras del nombre de su socio Jesús Cruz y las primeras tres de su apellido.
Sobre cómo llegó al arte de la impresión, Germán cuenta que lo trajeron de República Dominicana en el 1968 y estudió el quinto y sexto grado en la Escuela Emilio Castelar de Villa Palmeras. Fue en sexto grado que su maestra de arte vio que tenía habilidad para el dibujo y lo guió para que tomara el examen de admisión a la Escuela Madame Lucchetti.
“Ahí comencé en el 71. Tomé todas las materias; fui discípulo de Labiosa, que murió hace poco (se refiere al artista Wilfredo Labiosa); de Lope Max, en gráfica y pintura; fui contemporáneo de Denis Mario Rivera y Arnaldo Roche, quien también murió recientemente. Arnaldo llegó después; yo le llevaba como dos años”. Aunque su grupo se graduaba de tercer año en el 73, dice que él no se sentía preparado para ir a la Universidad, por lo que decidió cursar el tercer y cuarto año en la Escuela Superior Central, por lo que cuando llegó ya tenía todas las habilidades necesarias para el arte. Ya en la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, “yo era obrero al mismo tiempo que estudiaba. Tenía un horario de clases diurno y trabajaba de noche en el aeropuerto”.
Cuenta que mientras estudiaba en la Universidad, ya para el 79, comenzó con un pequeño taller en su casa, y con la primera orden grande salió a buscar quién le ayudara para trabajar en serigrafía porque lo que tenía era solo una plancha, por lo que tenía que cortar el material a mano. Su primer socio fue Sergio Hurtado, con quien montó un negocito en la calle Pedro de Castro en la Parada 26 de Santurce. Después, Sergio le vendió el negocio y se asoció en el 79 con Jesús Cruz, de quien luego de unos años se independizó.
Lo que comenzó con dos personas en el 79, hoy tiene alrededor de 10 trabajadores, aunque Germán repara en que en otros tiempos llegó a tener muchos más: “Lo que pasa es que ha ido cambiando la economía. Cuando las 936, podía vender hasta cuatro semanas por adelantado; ahora son trabajos de una semana para la otra. Todo el mundo quiere las cosas con prisa. El trabajo no se acumula. Todo es de prisa y siempre hay un día en la semana en que todo el mundo quiere la misma fecha”, describe sobre la dinámica del negocio. Para cumplir con todos, el artista gráfico trabaja los diseños el domingo para que el trabajo sea más suave el lunes y pueda atender el negocio.
Han sido 30 años de trabajo, expresa Germán. Nos narra que cuando comenzó trabajaba por contrato y, una vez terminaban en el trabajo, “nos quedábamos mirando pa’l cielo”. Un día se le ocurrió repartir una pequeña publicidad desde Piñones hasta la Loíza y San Juan, con lo que logró atraer más clientes.
El serigrafista del arte de las camisetas de CLARIDAD por más de 20 años, en muchas ocasiones fue ayudante del maestro Luis Cajigas y consultor de un fabricante de impresoras de Filadelfia. Esto le permitió viajar por toda Latinoamérica y Europa. “Necesitaban a alguien que hablara español, pero que además conociera los equipos que se usan en esta industria. Ahí gané mucha experiencia y tuve la oportunidad de conocer a la gente que estaba inventando las máquinas y los productos. Hice muy buenas relaciones y aprendí qué era lo mejor también”.

Germán admite que no sabría decir cuál del arte que ha impreso para CLARIDAD le ha gustado más. “Son tantos, demasiados; no sabría qué decir, no me atrevo a contestar. Siempre han sido retos, principalmente cuando son elaborados. Hay unos que han sido muy sencillos, aunque yo por cantidad de colores no tengo problemas; podemos imprimir hasta 14. El arte que les hemos hecho es tanto, que no me atrevo a contestar esa pregunta. También han cambiado los artistas. Tendría que ir a los archivos y mirar”.
Según admite que tiene clientes que si se enteraran de que se anuncia en CLARIDAD no irían a su negocio, a la vez que señala que no le preocupa porque la calidad y el servicio son su garantía. Por otra parte, resalta que por el anuncio en CLARIDAD le han llegado un montón de clientes. De paso, también expresa que hay periódicos que no los quiere de clientes.
Aun cuando su relación con el periódico comenzó cuando CLARIDAD le solicitó sus servicios por primera vez, Germán comenta que ya conocía el periódico desde sus estudios en la Facultad de Sociales del 75 al 79, bachillerato que no llegó a completar, por nueve créditos, porque ya había empezado el negocio.
“Ha sido una experiencia de mucho trabajo. Yo empecé para autoemplearme y sigo igual… Hay mucha gente que pone un negocio y al tiempo cambia su estilo de vida, se muda. Yo no he llegado a esa etapa. Me ocupado mucho de que haya para pagar la nómina. Este es un espacio para que todo el mundo sienta seguridad de que tiene un empleo. No es la visión de querer pertenecer a tal grupo —sonríe—. Eso a mí no me interesa, y ha sido así. Sigo trabajando por el país. Todo lo que tengo esta aquí”.



