Las maravillas de una adaptación imperfecta: High and Low y Highest 2 Lowest

763

 

Especial para En Rojo

 

Me encanta la manera en la que Spike Lee construye Nueva York. El Brooklyn de Do the Right Thing (dir. Spike Lee, EE.UU., 1989) refleja la dinámica diversidad cultural y racial. El Nueva York de Lee no se alinea al romance de la ciudad que Woody Allen celebra en Manhattan (EE.UU., 1979). Allen abre su película con una de mis secuencias favoritas del cine, un memorable paseo por fragmentos visuales de la ciudad en blanco y negro combinados con Rhapsody in Blue de George Gershwin. La secuencia concluye con el final sedoso de la pieza de Gershwin y la silueta de Manhattan en la noche bajo una lluvia de fuegos artificiales. El romance de la ciudad también es evidente en la comunidad de Bed-Stuy de Do the Right Thing. Sin embargo, los fuegos artificiales al final de la película de Lee se deben a la explosión del abuso policial y del conflicto racial que corrompen la comunidad de Brooklyn. Spike Lee capta el dinamismo poético de la ciudad sin esconder el hastío de la marginalidad y la injusticia que prevalecen en Nueva York.

En su película más reciente película, Highest 2 Lowest (EE.UU. y Japón, 2025), Spike Lee abre con una secuencia claramente influida por el principio de Manhattan. Matthew Libatique, el director de fotografía de Highest 2 Lowest, capta las alturas de los edificios del Manhattan adinerado que Lee acompaña con la grandiosa interpretación de Norm Lewis de “Oh What a Beautiful Mornin,’” develando así el espacio privilegiado que habita David King (Denzel Washington), un reconocido productor de música. Esta secuencia es muy diferente al principio de High and Low (dir. Akira Kurosawa, Japon, 1963), en la que se basa la película de Lee, donde la cámara de Kurosawa y sus directores de fotografía, Asakazu Nakai y Takao Saitô, apunta hacia el sector industrial de Yokohama durante una mañana nebulosa. El protagonista, Kingo Gondô (Toshiro Mifune), un adinerado ejecutivo de una compañía de zapatos, observa desde las alturas de su balcón los espacios mugrientos donde laboran y residen los obreros que construyen su producto. El conflicto dramático de ambas películas gira en torno a la desigualdad social, aunque cada una aborda su lucha de maneras muy diferentes.

Spike Lee ha aclarado en entrevistas que Highest 2 Lowest es un reimagining o una adaptación de High and Low de Kurosawa y no un remake. Ambas comparten tramas similares. El hijo del protagonista adinerado es aparentemente secuestrado, lo que lleva a la intervención de la policía. Los secuestradores le exigen una cantidad desorbitante de dinero como rescate que, aunque el ejecutivo la puede pagar, su posición en la compañía y su estabilidad financiera se verán afectadas. Pero debido a una confusión, los secuestradores raptan al hijo del chofer del ejecutivo. En Highest 2 Lowest, el chofer es Paul (Jeffrey Wright), un exconvicto musulmán del que la policía sospecha del secuestro hasta que se descubre que es su hijo el desaparecido. Paul reta a la policía, especialmente cuando parecen bajar la guardia al enterarse que es su hijo, y no el de King, la víctima. Su actitud es entendible ya que Spike Lee nos recuerda su propia desconfianza de la policía de Nueva York, aquella misma que estranguló a Radio Raheem (Bill Nunn) en Do the Right Thing.

Por otro lado, en High and Low, el chofer es Aoki (Yutaka Sada), que se humilla constantemente ante Gondô mientras suplica por la vida de su hijo. Diferente a Highest 2 Lowest, la policía toma una posición central en High and Low ya que Kurosawa se concentra en el proceso de la investigación policiaca. Esta nos lleva desde los peligros de oscuros callejones habitados por adictos a la heroína hasta antros donde los japoneses beben y bailan junto a soldados estadounidenses. Kurosawa adentra en un Japón urbano a través de la mirada de la policía, que representa una clase obrera que se enorgullece de su trabajo. En esta maravilla del maestro japonés, la policía representa una autoridad empática que se preocupa genuinamente por aquellos que protege. Estos son tan heroícos como los siete samuráis que enseñan a una comunidad a batallar en contra de sus opresores en Seven Samurai (dir. Akira Kurosawa, Japón, 1956).

En Highest 2 Lowest, la historia se torna en una narrativa enrevesada que a pesar de que brilla por momentos, termina siendo innecesariamente pesada. Lee se enfoca en cómo la experiencia cambia al personaje de Washington. Este comienza como un carismático ejecutivo que ha perdido su pasión por la música al concentrarse en el negocio y la ganancia. Denzel Washington se queda con la película actuando un personaje que por momentos brilla por su simpatía, mientras que en otros intimida a todo aquel que lo cuestione. Spike Lee también celebra un Nueva York real que grita, ríe y celebra en un bellísimo caos urbano. Hay una secuencia de alta tensión que comienza en el tren 4 de la ciudad en camino a Yankee Stadium donde hay un partido entre Boston y Nueva York. Mientras los fanáticos del beisbol se alteran en el tren, las calles de la ciudad bailan al ritmo de “Puerto Rico” de Eddie Palmieri, que toca la canción en vivo durante la Parada de Orgullo Puertorriqueño. Lee incluye en la película el número completo, demostrando su pasión por la música boricua. Es poderoso ver a Eddie dando el máximo en el escenario para mantener a la gente gozando, aunque se nota su estado delicado de salud. De hecho, Eddie murió el 6 de agosto, una semana antes de que saliera la película. El número musical es profundamente emotivo y demuestra el sacrificio de Palmieri por su comunidad y su música. Lee celebra las culturas que forman su Nueva York, como también podemos ver en la impresionante colección de arte afroamericano y latino que David King tiene en su apartamento. Highest 2 Lowest no es una buena película, pero entre sus problemas se esconden detalles que recuerdan que con un director como Spike Lee, hasta su obra más débil es interesante.

Puedes ver Highest 2 Lowest en Apple TV+. Si no tienes la paciencia para verla entera, te entiendo. Pero no te pierdas el número del maestro Eddie Palmieri a la mitad de la película. Por otro lado, High and Low de Kurosawa es un clásico que no te debes perder.

Artículo anterior“TRAZOS: Homenaje en movimiento vivo a Awilda Sterling Duprey”
Artículo siguienteLa casa común y la democracia: misión diaria.