En Rojo
En un mundo en el que las cosas parecen “out of joint”, como el tiempo en Hamlet, el artista busca con la mirada intuición conocimiento, un equilibrio. Aunque sea un balance precario que nos permita ver de otro modo.
Así, entonces. llega José Guarionex a la Galería La Lineal a exponer Péndulos::Lecturas oblicuas. Hablo con él, y me explica, como un filósofo griego que ha caminado entre Morovis, Ponce, Río Piedras y Nueva York, que esta idea del péndulo la lleva trabajando por una década como un concepto de armonía y equilibrio, poniendo ese movimiento oscilante a hacerse metáfora entre la dualidad y el ciclo de la vida.
Las ideas, entonces se adecúan al espacio de la galería en Río Piedras-es espacio ahora entre el abandono y la reconstrucción, entre la memoria y el olvido. Veo los péndulos, formidables objetos encontrados en la ciudad de Nueva York, muebles descartados, rescatados de ese naufragio que es la obsolescencia, para convertirse en escultura colgante. Como estoy contaminado con la mitología los veo flotando en el centro de la galería como si ese material rescatado- sobre todo la madera- estuviese relacionado con el ciclo solar y lunar; con el tiempo cíclico de la vida y la muerte.
El artista, cuya formación en la fotografía la veo en sus esculturas montadas en la pared -esa atención al detalle- le añade algunos elementos de tradiciones esotéricas: no solo el péndulo se utiliza como herramienta de adivinación, simbolizando la conexión entre el mundo físico y el espiritual, sino que aquí hay lectura de mano, lectura de carta,
la interacción entre diferentes fuerzas imantadas, como los modos de leer el mundo a lo largo de la historia.
Si bien el nombre de la exposición señala las lecturas oblicuas, aquí hay también texturas que forjan nuestra mirada hacia lo sesgado, hacia lo transversal y lo atravesado. Atendiendo a esa posibilidad de que veamos de manera creativa, las piezas en la lineal carecen de título explicativo sino que se trata de Lecturas distinguidas por el número,
Y como se trata de proyectos que revelan a un artista que trabaja en series, de manera simultánea, en la Galería Guatibirí, Josué Guarionex nos hace experimentar el espacio de Río Piedras, donde vivió y obtuvo parte de su formación. Allí, en Guatibirí, abre The Pursuit of Power, una propuesta escultórica de fuerte acento político. Acá también hay objetos intervenidos que, de cierto modo, con otro lenguaje visual, nos hace pendular entre la idea de la libertad y el sometimiento.
En jaula de pájaros una bandera norteamericana, entregada a la familia a la muerte del padre del artista, veterano del ejército. Machetes, con su carga semántica de resistencia, reluciente en escultura amalgamados a un bate. Hay, en la exposición de Guatibirí, una suerte de estetización magnífica de instrumentos de guerra.
Además, hay un video a partir de fotografías de las manifestaciones a favor del estado palestino, contra el genocidio en Gaza, y documentando el movimiento Black Lives Matter en Nueva York. Recordemos que el artista se formó como fotógrafo. Y al ver su trabajo en conjunto podemos intuir que se entrenó en ebanistería, en arreglo y confección de muebles, y que de ahí se derramó hacia el arte, convirtiendo su trabajo laboral en arte, con todas las lecturas posibles que podemos hacer de esa experiencia como analogía de la relación de un obrero con el producto de su trabajo. La relación de un artista con todo los objetos que se transforman en sus manos.
Sugiero, como experiencia sublime, estar allí este jueves 13 de noviembre en La Lineal y Guatibirí, oscilando entre la magnífica obra de Josué Guarionex.



