Puerto Rico no es un país: La descolonización decolonial y otras preguntas

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imagen reproducida del Viejo Topo

 

En Rojo

0.Todavía, al día de hoy, a esta hora, sigo encontrando expresiones sobre la condición de país de Puerto Rico. Leo mucho en las redes cosas como que “Puerto Rico no es un país” escritas por puertorriqueños o por otros “hermanos latinoamericanos”. Que si Puerto Rico tiene equipo nacional de Basquetbol, pero “¡si Puerto Rico no es un país!”; que le dedican la Feria del Libro de Xanadú a Puerto Rico, pero “¡si Puerto Rico no es un país!”. A veces me causa gracia. A veces debo tomarme la pastilla de la presión. En muy raras veces comento estas cosas porque me parecen más propias de la psicología que del periodismo cultural.
Sin embargo, hoy no he tomado café y puedo responder con serenidad. Sí, mis queridos amigus que creen en la posibilidad de que Puerto Rico sea un estado federado: Puerto Rico es un país. Voy más lejos entrando a sus heridas paranoicas: Puerto Rico es una nación. Y una nación puede ser considerada un territorio colonial si se encuentra bajo el dominio de otra potencia que ejerce control político, económico y cultural sobre ella. Palestina es un ejemplo. Puerto Rico es otro. Hay muchas diferencias entre ambos países. Pero viven en relaciones de subordinación.
En el contexto del colonialismo, el término «nación» se refiere a un grupo de personas que comparten una identidad cultural, étnica o lingüística, y que puede tener su propio territorio, pero que no ejerce la soberanía sobre él debido a la ocupación o el control de una potencia colonial. Esto es una generalización, por supuesto. Hay naciones plurilingües y multiétnicas que comparten un territorio y/o una identidad cultural rica y heterogénea. Sin embargo, pensar que el colonialismo en Puerto Rico no implica la imposición de la cultura, idioma y sistemas de valores de la potencia colonial sobre la nación colonizada, es una barrabasada. Igual, pensar que las identidades culturales no son dinámicas y cambiantes es un error. Parece una cosa de balance de fuerzas y de clases.
Por otro lado, quien no haya visto como a menudo se desarrollan movimientos de resistencia para luchar por su independencia y autodeterminación, de muchas formas y maneras, está mirando para otro lado.

  1. No me hagan caso a mí, que estoy resumiendo por propósitos didácticos. Refiéranse a los demonios persecutorios de Karl Marx y Friedrich Engels. Ellos abordaron el colonialismo en varios de sus escritos, -bibliografía que le dejo al amigo Jorge Lefevre- analizando sus implicaciones económicas, sociales y políticas.
    Así por ejemplo, estos señores de la antigüedad y que en las mentes de quien no los ha leído, deben estar ardiendo en lagos de azufre, Marx y Engels vieron el colonialismo como una extensión del capitalismo. ¿Qué buscan las potencias coloniales? Nuevos mercados y recursos para alimentar su expansión económica. ¿Cómo lo hacen?Bueno, pues, por ejemplo despojan a las poblaciones nativas de sus tierras y recursos, mediante un proceso que está acompañado de violencia y represión.
    También señalaban Marx y Engels que el colonialismo contribuía al desarrollo desigual en el mundo. No es rocket science. Mientras que las potencias coloniales se enriquecían, las colonias a menudo quedaban atrapadas en condiciones de pobreza y dependencia. Eso podría redundar, y en esto quizás se excedieron en sus pensamientos deseantes, en la generación de una conciencia de clase entre los oprimidos, fomentando movimientos de resistencia y lucha por la independencia.
    Pienso quel situar el colonialismo dentro de un contexto histórico más amplio, viéndolo como parte de las contradicciones del desarrollo capitalista y un fenómeno que eventualmente llevaría a transformaciones sociales y políticas, es algo que uno puede permitirse creer de modo factual.
  2. Yo sé que se argumenta que Marx y Engels adoptaron una perspectiva eurocéntrica que no toma en cuenta las experiencias y las voces de los pueblos colonizados. O que sus análisis a menudo minimizan la agencia de las poblaciones nativas y la complejidad de las interacciones culturales.
    Ciertamente, pensar en que se trata de escritos hechos en un contexto histórico particular -verdad de perogrullo- me permite entender que desde la perspectiva actual podría interpretarse que tienden a reducir el colonialismo a factores económicos y de clase, sin considerar adecuadamente otras dimensiones como la raza, el género y la identidad cultural. Sin duda estas dimensiones son cruciales para entender la experiencia colonial.
    En esa misma linea, miro con sospecha cuando algunos académicos contemporáneos critican la visión de Marx y Engels sobre el desarrollo desigual, señalando que no se puede generalizar la experiencia de todas las colonias porque las trayectorias de desarrollo en diferentes regiones fueron influenciadas por múltiples factores, y la dependencia no siempre se tradujo en condiciones de pobreza. Me parece que la idea de “pobreza” merece más atención y más riqueza semántica.
    Por otro lado hay un creciente interés en enfoques que destacan las formas de resistencia y adaptación de los pueblos colonizados. Estas visiones enfatizan la creatividad, la resiliencia y las estrategias de resistencia frente a la opresión colonial, atendiendo sobre todo a la capacidad que puedan tener algunos individuos y comunidades para adaptarse a las adversidades -con el concurso del capital- desviándose de la atención debida a las estructuras económicas y sociales que perpetúan el status quo. Además, le restan responsabilidad al estado. Le quitan presión. A veces parece la negación de la injusticia estructural.
    ¿Qué habría que añadir a una crítica del concepto colonial marxista clásico? Es esencial considerar la interseccionalidad, es decir, cómo diferentes formas de opresión(como el colonialismo, el patriarcado y el capitalismo) interactúan y se entrelazan. Esto permite un análisis más matizado de las experiencias de los pueblos colonizados.
  3. Vamos, que también he escuchado que ya no debemos hablar de la colonia. Que debemos tener en la boca, como un bomboncito de menta el término “decolonial”.
    Esta bueno. Siempre es bueno enfoque crítico que se transforme en movimientos que buscan desmantelar las estructuras de poder y conocimiento que han sido establecidas por el colonialismo y la colonialidad. Si lo decolonial cuestiona la hegemonía del conocimiento occidental y busca validar y recuperar saberes, prácticas y perspectivas de las culturas no occidentales que han sido marginalizadas o silenciadas, ¿acaso ese no es el clímax de la descolonización? ¿Cómo hablamos de eso en Puerto Rico? Es decir, si la diferencia entre descolonización y colonialidad es que lo primero es el proceso político de liberar un territorio del dominio colonial y lo segundo es las estructuras y relaciones de poder que persisten después de la independencia formal, no tendríamos que descolonizar la decolonialidad venida de… ¿academias norteamericanas y eurocentristas -que para mí son sinónimos-?
    Como habitante y ciudadano de una nación colonial, debo asumir el enfoque decolonial que busca reivindicar identidades culturales y tradiciones que han sido afectadas por el colonialismo, promoviendo un sentido de pertenencia y reconocimiento en las comunidades colonizadas sin aspirar a la independencia política? ¿Puedo presentar propuestas para transformar las estructuras económicas y políticas que perpetúan la desigualdad y la dependencia, abogando por un enfoque más equitativo y sostenible dentro de la relación colonial? ¿Puedo reconocer que las luchas contra el colonialismo están interrelacionadas con otros tipos de opresión, como el patriarcado, el racismo y el capitalismo, renunciando a la lucha por el fin del colonialismo en un territorio colonial?
    Bueno, esta disquisición derivó en una serie de preguntas que van más allá de decirles a los amigos estadistas y a los amigos latinoamericanos que opinan como si fueran miembros del PNP insular, que sí, que Puerto Rico es una nación. Que hay un proceso de descolonización. Y que dentro de ese proceso hay otras luchas que accionan respuestas. En esas estamos.

 

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