La primera sesión de trabajo del octagésimo período de sesiones del Comité de Descolonización de Naciones Unidas (C-24) fijó el lunes 22 de junio para las vistas sobre el caso colonial de Puerto Rico.
En su intervención en la sesión S.E. Ernesto Soberón Guzmán, Embajador de Cuba, destacó la solidaridad inequívoca de la Hermana República con la independencia de Puerto Rico. Por su parte, S.E. Joaquín Pérez, Embajador de Venezuela, se dirigió al C-24 a nombre del Grupo de Amigos de la Carta de Naciones Unidas y también mencionó el caso colonial de Puerto Rico.
De Nicaragua S.E. Jaime Hermida Castillo, Embajador y representante permanente, acogió en su intervención la decisión del C-24 de aceptar la oferta de Nicaragua de ser sede del Seminario Regional de Descolonización del C-24 en el 2026, como reflejo de su compromiso con la agenda descolonizadora.
Según el programa de trabajo propuesto y adoptado, el Seminario Regional de Descolonización que celebra anualmente el C-24 en el año en curso se celebrará en Managua del 25 a 28 de mayo.
Es de notar la invitación anual de expertos de Puerto Rico en Derecho Internacional para exponer en los Seminarios Regionales de Descolonización. Las invitaciones han incluído a las Lcdas Wilma Reverón Collazo y Annette Martínez, y el Lcdo Steven Lausell quien participó en el Seminario del 2025 celebrado en Dili, Timor Leste.
Durante la reciente sesión, en otra tema la presidenta del C-24, Embajadora Menissa Rambaly de Santa Lucía quien cumple su tercer mandato consecutivo como tal, informó la decisión de Ecuador de retirarse como miembro del Comité y permanecer como observador. Al igual en el presente período de sesiones participarán como observadores Alemania, Argelia, Argentina, Costa Rica, España, Honduras, Laos, Marruecos, México (como ha sido antes), Panamá y Sudáfrica.
Es de notar el carácter proactivo de Ecuador como miembro del C-24 durante los gobiernos del Presidente Rafael Correa, incluyendo respecto al caso colonial de Puerto Rico. Ello se manifestó en las intervenciones de Ecuador en el Comité, su apoyo a la excarcelación de los presos políticos puertorriqueños(as) en particular de Oscar López Rivera, incluyendo en los proyectos de resolución.
También se manifestó en su apoyo a los proyectos en general que, ademas, co-patrocinaba. Al respecto se destacaron entre otros los diplomáticos(as) ecuatorianos excelencias Xavier Lassó, Horacio Sevilla, Javier Loayza, Ernesto Morejón, y María Fernanda Espinosa quien fue invitada especial y participó en una Asamblea Anual del Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico.
En la reciente sesión del C-24 el Comité reeligió a Cuba, Indonesia y Sierra Leone, Vice presidencias, y Siria, relator, como miembros del Buró junto a la presidenta, Embajadora Rambally.
Mientras se «espera» la añorada refundación o reforma de la Organización de Naciones Unidas, el foro mundial sigue siendo una plataforma internacional para el reclamo del ejercicio del derecho inalienable del pueblo de Puerto Rico a su libre determinación e independencia de conformidad con el Derecho Internaciónal, en particular la resolución 1514(XV) de la Asamblea General.
Además, le corresponde a las fuerzas anti coloniales e independentistas de Puerto Rico recurrir a la creatividad de siempre en el foro. En un momento de tantos retos internacionales y para el caso colonial de Puerto Rico, en particular, en el texto de la resolución del C-24 sobre Puerto Rico adoptada anualmente, continúa el trabajo internacional paralelamente con el trabajo interno en Puerto Rico y en las comunidades puertorriqueñas en Estados Unidos.
En las transiciones de las coyunturas internacionales las fuerzas pro descolonización e independencia han asegurado que el caso colonial de Puerto Rico permanezca en la agenda sin ceder en lo adelantado. No hay duda que se seguirá en ese empeño mientras otra generación asume las riendas.
La amplitud del concepto «cultura» nos permite una apertura necesaria para una real aproximación a la figura de Catalino “Tite” Curet Alonso. Desde el ámbito musical, su importancia es indiscutible. Compositor de más de dos mil canciones interpretadas por múltiples voces es la imagen que describe o explica, en primera instancia, esa importancia de Tite Curet como parte de una época y un escenario social y cultural. Sociedad y cultura están intrínsecamente relacionadas. Para explicarlo, podríamos dirigirnos a las teorías del historiador cultural británico Peter Burke, quien ha analizado esa relación a través de las obras de sociólogos e historiadores del arte y las comparte en su obra What is Cultural History? (2004).
¿Qué es la cultura? Mi criterio es que la cultura es nuestro entorno –todo lo creado por la humanidad en épocas y escenarios determinados; entiéndase un escenario social– y también lo que acontece en nuestro interior: conocimientos y creencias. Es nuestra manera de comunicarnos con nosotros mismos y con los demás, además de que nos permite interpretar nuestras vivencias y el entorno que le da acogida. Expresado lo anterior, es evidente la interrelación entre sociedad y cultura. Incluso desde el ámbito investigativo-académico podrían desdibujarse sus fronteras. Fronteras que nuestra figura centenaria, Tite Curet, trascendió, sin duda. Podemos hablar de la significación cultural de Tite Curet Alonso, precisamente, por su trascendencia social que alcanzó una permanencia universal. Sobre ello nos centraremos.
Tite Curet Alonso: un cronista y activista cultural
La historia cultural de un país se escribe a diario y sus protagonistas son personas, a la vez que manifestaciones artísticas y lugares o escenarios diversos. Todo ello vinculado a la historicidad [humana]. La escritura de Tite Curet Alonso nos muestra una comprensión al respecto. Una mirada a su texto La vida misma (1993) nos permite ser testigo de ello. La división del libro es precisamente esa multiplicidad de elementos culturales: gente, escenarios musicales –además de naturales– pueblos y barrios particulares, poesía, entre otros. Al profundizar en el texto, la temática se amplía y diversifica: el cine puertorriqueño, el carnaval en Puerto Rico, las artes plásticas, el trabajo artesanal, entre otros temas.
Leer acerca de Cheo Feliciano, Andy Montañez, Rubén Blades, Tito Puente, Malín Falú, Pedro Flores, Rafael Cortijo, el argentino Atahualpa Yupanqui (Don Ata), Tito Rodríguez, Sylvia Rexach, Morris Pelman [Pearlman o Sperlman] (Pancho Cristal), Ernesto Vigoreaux Curet, Ángela Villodas (tía Ángela), y sobre otras figuras del pasado y presente del autor, es todo un deleite. Recorrer los pueblos de Guayama y Loíza por medio de su gente, barrios y fiestas populares también lo es. Detenernos en esquinas de Nueva York y de la región de Condado, en San Juan de Puerto Rico, es sentir esos espacios citadinos con sus olores y ruidos. El autor nos transporta a diversos espacios desde su memoria. Tite Curet nos ha legado toda una cantera de imágenes culturales que muy bien nos identifican como pueblo y le dan continuidad a una “caracterización” cultural e identitaria de la sociedad puertorriqueña y caribeña.
En su escritura, Curet Alonso promueve la defensa del arte puertorriqueño y de fiestas populares. Es preciso leer sus expresiones acerca del cine en Puerto Rico y sobre uno de sus exponentes. En «Luis Molina… ¡que siga la guagua!» argumenta con relación a la necesidad de desarrollar un cine propiamente puertorriqueño:
«… mientras en otros renglones industriales se han perdido aquí fortunas enormes, a la industria del cine, que pugna por demostrar su buena clase, siempre se le ha venido con subterfugios improcedentes para evitar respaldarla. Han sido innumerables los vericuetos administrativos y protocolares que ha enfrentado por décadas, mientras que en países de menos nivel económico se produce cine nacional. / Sin lugar a dudas hemos sido copados, dominados comercialmente, además de endoctrinados [adoctrinados] en favor de las películas norteamericanas vía cinema o por medios televisivos. Nos han eliminado la fe de creer que en Puerto Rico se puede facturar buen cine. Matan las esperanzas primero para después, año tras año, inundar de filmes anglosajones las salas de cinema locales…» (Curet Alonso 1993).
Cuánta fuerza y claridad en sus palabras. Más de treinta años después, ¿algo ha cambiado al respecto?
En lo que respecta a fiestas populares en Puerto Rico, sus comentarios en torno al carnaval son puntuales:
«El carnaval es un estado de ánimo premeditado, una euforia tan espontánea como planificada. Aquí hace años que perdimos ese desahogo, acaso por ser un pueblo lleno de bienes, que nada tiene que desarchivar carnavalinamente. / Nuestro carnaval se lo llevó el progreso. […] / Lo primero debe ser el sembrar, plantar otra vez el espíritu carnavalino, requisito indispensable. Luego habrá que enseñar a la gente lo que es un carnaval, ya que cierta vez la ocasión cambió de rumbo hacia los grandes hoteles y clubes privados que lo alejaron de su fuente principal y recurso más valioso: ¡El pueblo!» (Curet Alonso 1993).
Esta manera de describir el carnaval es propia de un acucioso observador de la sociedad; un estudioso de la cultura. Tite Curet es un activista cultural que a través de su crónica promueve el estudio, la preservación, la conservación y la apreciación del patrimonio cultural puertorriqueño –material e inmaterial–. Recordemos que la información es parte esencial para una justa apreciación del patrimonio cultural; una apreciación real de la cultura puertorriqueña. Y desde la escritura misma existe una apertura a la acción; siendo la propia escritura producto de una acción: escribir. La escritura del «puertorriqueño universal» Curet Alonso es activismo puro en favor de la cultura puertorriqueña, caribeña y latinoamericana. También le dedicó palabras al argentino Héctor Roberto Chavero, conocido como Atahualpa Yupanqui. Acerca de Atahualpa Yupanqui escribió: «fue el pensador perseguido por atreverse a cantar y contar verdades más argentinas que el tango…» (Curet Alonso 1993).
Tite Curet y los derechos culturales: la conciencia histórica deviene solidaridad cultural
Ahora bien, para profundizar en la cultura es necesario conocer acerca del pasado. Justamente ésta es la manera en la que nos podríamos acercar a una comprensión de nuestro presente colectivo; incluso individual. Es una forma de interpretar nuestro entorno y dirigirnos con paso firme hacia el porvenir. La figura de Tite Curet, en su centenario, es propicia –es oportuna– para iniciar una conversación estructurada en torno a los derechos culturales en Puerto Rico. Los derechos culturales son derechos humanos potenciados por una conciencia histórica que permiten rastrear las vivencias colectivas configuradoras u organizadoras del presente como realidad inmediata. Desde esa perspectiva, sus crónicas –lo que fue su presente– y sus composiciones documentan nuestro pasado como pueblo. Son piezas necesarias para lograr un panorama menos fragmentado de nuestra historia cultural. Una exposición de acontecimientos del pasado con múltiples símbolos e interpretaciones que permanecen en la memoria colectiva.
Las composiciones del «Poeta del Pueblo» son un legado cultural. No he analizado en profundidad todas sus composiciones. No obstante, he tenido la oportunidad –y la voluntad– de leer hasta la saciedad Plantación adentro. Me topé con un fragmento de esta composición en un ensayo concerniente a la historia del Caribe de la autoría del historiador Antonio Gaztambide. Fue algo así como “amor a primera vista”: «Plantación adentro […], sombras son la gente y nada más». Desde entonces, esta composición interpretada por Rubén Blades, las imágenes propias de múltiples plantaciones del pasado en el Caribe –«plantación adentro»–, “complementan” –o quizá completan– mi imaginario como historiadora en torno a la escritura histórica del Caribe.
Escuchar Plantación adentro es sentir el Caribe. Además de sentirlo nos permite problematizarlo –cuestionarnos– desde una perspectiva historiográfica. La significación de esta composición es amplia. Plantación adentro es patrimonio cultural que trasciende el archipiélago puertorriqueño. Tite Curet une a pueblos que comparten un pasado de conquista y colonización europea. Nos une como una manera de duelo y sanación colectiva: una experiencia de solidaridad caribeña. Él es repositorio y portavoz de una solidaridad ancestral afrodescendiente. El compositor puertorriqueño nacido en la «esquina del Caribe» que es Guayama recurre a la universalidad de la música para honrar a los esclavizados africanos y aborígenes; para honrar a su pueblo.
En el ámbito de los derechos culturales, la conciencia histórica deviene solidaridad cultural. En la medida que conocemos sobre nuestra cultura y la de otros –sus contextos y trasfondos–, y esa diversidad que caracteriza al mundo, pues, la tolerancia y la solidaridad ocupan su lugar en la humanidad. Y, sin duda, las composiciones del guayamés nos “mueven” a ello. Conviene destacar que sus letras le permiten al pueblo interpretar sus vivencias y entorno. Composiciones como Pa’ los caseríos, La Perla, Los entierros, entre otras son un ejemplo de ello. Existe la necesidad en cada persona de obtener conocimientos acerca de sí misma, su entorno natural y social y acerca de las correlaciones que resultan de ello.
La significación cultural de Catalino “Tite” Curet Alonso nos remite a un pronunciamiento claro en torno a la necesidad de historiar el devenir social de Puerto Rico, el Caribe y América Latina. La obra de Curet Alonso –sus crónicas, composiciones y poemas– dan cuenta y razón de la importancia del conocimiento histórico y de la trascendencia de nuestra cultura como escenario de símbolos y significados que “contornean” una identidad propia. La escritura de este puertorriqueño universal logró “capturar” la importancia de su gente –sus experiencias y expectativas– y la de un pasado digno de conocer que diera paso a una solidaridad “colectiva”, por consiguiente, la escritura de Tite Curet es una reverberación de ese valor capturado. El texto tiene valor o importancia por el valor recreado.
Ya he expresado en otros foros, y me parece necesario puntualizar una vez más que la voz de Catalino “Tite” Curet Alonso permanece. La voz del hijo de Catalino Curet Vázquez y de Juana Alonso García, nacido el 12 de febrero de 1926, vive en la materialidad de la escritura y en la memoria colectiva de su pueblo. Su voz es tan necesaria hoy como lo fue en el pasado y lo será en el futuro. Una voz que es menester escuchar para la permanencia de esa solidaridad caribeña que muy bien representó en vida y nos inspira a emular desde diversos espacios sociales y culturales.
Gracias, Tite Curet Alonso, por este legado de conciencia y justicia social. Desde el presente, artistas, escritores, músicos, historiadores y todos los que trabajamos en favor de los derechos culturales en Puerto Rico honramos tu gesta. Tu rostro y espiritualidad, la trascendencia social y permanencia universal que te describen, son hoy elementos representativos –tangibles e intangibles– de la cultura puertorriqueña, caribeña y latinoamericana. Museos, bibliotecas, universidades, pueblos, hogares y diversos espacios honran tu trascendencia a cien años de tu nacimiento. Es por ello estas breves notas en torno a tu escritura como parte del “panel educativo” «La importancia social y cultural de Tite Curet» organizado por el Comité Centenario Catalino “Tite” Curet Alonso.
La autora es humanista e historiadora.
*El panel educativo «La importancia social y cultural de Tite Curet» tuvo lugar el miércoles, 11 de febrero de 2026, a la 1:00 p.m., en la Facultad de Estudios Generales de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Los ponentes fueron Dr. Ángel “Chuco” Quintero, Dr. César Colón Montijo, Iván González y la Dra. Arelis Valentín Pagán.
La organización Espacios Abiertos (EA), dio a conocer que la Junta de Control Fiscal (JCF) rectificó su determinación de no aplicar el ajuste por inflación del crédito por trabajo para el año contributivo 2025, al designar la medida como Approved with Observations, después de haberla rechazado previamente.
La determinación de la JCF fue notificada el 13 de febrero al secretario del Departamento de Hacienda Ángel Pantoja Rodríguez. En su comunicación reconoce que su decisión inicial se tomó sin contar con información relevante sobre el acuerdo con el Departamento del Tesoro de EE. UU., que rige las transferencias federales relacionadas con el programa, ni con la Ley 141 del 2021, que regula el manejo del mismo en nuestra jurisdicción. La JCF reconoció que rechazar el ajuste por inflación podría afectar el marco de financiamiento del programa.
Espacios Abiertos destacó que el cambio de postura de la Junta es una noticia importante para cientos de miles de familias trabajadoras en Puerto Rico. El 3 de febrero publicó el informe de su autoría, La denegación del ajuste por inflación del crédito por trabajo en Puerto Rico y sus efectos en la pobreza, en el que advertía que impedir el ajuste por inflación equivalía a un recorte real del programa. Con datos administrativos provistos por el Departamento de Hacienda, el análisis de EA estimó que la denegación del ajuste, estimado en cerca de $72 millones, implicaría que alrededor de 7,475 personas adicionales permanecerían por debajo del umbral de pobreza federal.
“Desde Espacios Abiertos reiteramos que proteger y fortalecer el crédito por trabajo, incluida su indexación por inflación, es esencial para sostener su efectividad y evitar que el aumento del costo de vida se convierta, año tras año, en un mecanismo automático de recorte. A la vez, insistimos en que la discusión fiscal sobre el programa debe hacerse con datos y evidencia: incorporando métricas de impacto social y evaluaciones económicas que vayan más allá del costo bruto, tal como planteamos en nuestras recomendaciones”, expresó la organización en comunicado de prensa.
Patrones de incumplimiento con el reglamento universitario y un desorden administrativo ocupan el eje de la polémica
CLARIDAD
La falta de diálogo, orden y apertura continúan socavando la confianza en la administración de la Universidad de Puerto Rico (UPR), de acuerdo con el representante estudiantil Edward Maldonado Rosa. La situación ha cobrado urgencia entre distintos consejos, caucus, presidencias y representaciones estudiantiles por el estilo de gobernanza de la doctora Zayira Jordán Conde.
En entrevista con CLARIDAD, Maldonado Rosa destacó el “desdén” que prima en las reuniones de la Junta Universitaria (JU) con Jordán Conde, donde frecuentemente se incumple con los procesos de debate establecidos por el reglamento oficial de la UPR. Este acercamiento de Jordán Conde, contó, también se muestra cuando “tampoco quiere tomar nota o mejorar sus acciones”.
“Ella se reafirma en lo que está haciendo mal y lo vuelve a hacer. Eso pasó en la reunión pasada de la Junta Universitaria del mes de febrero, poco después de que señalaran en diciembre su mal manejo parlamentario de una petición de voto secreto. Hizo eso mismo en febrero de nuevo. Se le tuvo que volver a explicar cómo se hacen las cosas”, expresó Maldonado Rosa vía telefónica.
Además, el integrante de la JU admitió que algunos sectores interpretan la gestión de Jordán Conde como desordenada y sin un plan claro para la “transformación” que propone para la institución. A juicio del estudiante, las determinaciones de la presidenta parecen “improvisadas”, particularmente por la falta de información y diálogo en los procesos que ha propuesto desde que se estrenó en el cargo.
A finales de enero, como resultado de estas tensiones, la Junta de Gobierno sometió a la presidenta a un voto de destitución en el que, por dos votos, Jordán Conde pudo permanecer en el cargo. Poco después, el 4 de febrero, la JU le retiró la confianza como cuerpo asesor oficial de la presidencia. La determinación recibió el respaldo del Senado Académico del recinto de Río Piedras.
“Así no se practica una buena gestión universitaria. La realidad es que no lleva un año en la posición, eso lo sabemos, pero la gestión demuestra todo. Desde la Junta Universitaria, nosotros decimos que la universidad está en una aparente pausa institucional. No estamos avanzando, estamos paralizados en todos los procesos. Eso habla de la gestión de la doctora Jordán Conde. Aquí el tiempo es irrelevante para mostrar la capacidad de liderazgo que ejerce”, aseveró Maldonado Rosa en respuesta a los comentarios del secretario de Educación, Eliezer Ramos Parés.
Ramos Parés, integrante de la Junta de Gobierno, previamente indicó que las discusiones sobre la gestión de Jordán Conde “distraían” la atención y exhortaba a “darle un poco de confianza”, según reportó El Nuevo Día. Para Maldonado Rosa, las declaraciones del titular de Educación no compaginan con sus ausencias a las reuniones de la Junta de Gobierno.
“El secretario de Educación no va a la Junta de Gobierno. Él tiene una representante. Él no se sienta ahí una vez al mes. La última que fue, fue para la elección de Zayira. Él no puede hablar de lo que está pasando en la Junta de Gobierno. O sea, que a pesar de llevar seis o siete meses en la posición, la doctora Jordán ha afirmado que no tiene la capacidad de administrar la Universidad de Puerto Rico”, aseguró.
El representante ante la JU recordó que la moción para destituir a la presidenta surgió luego de la evaluación que la Junta de Gobierno hizo en diciembre. Y aunque Jordán Conde y la gobernadora Jenniffer González Colón califican el resultado del voto como “una victoria”, el margen de esa elección puede dar paso a otra moción similar.
“Estamos hablando de una presidenta que, a seis meses de comenzar su presidencia, tuvo una moción de destitución en la que no se fue por dos votos. Esa no es la gran hazaña que quieren pintar”, opinó.
Al retirarle la confianza, elaboró Maldonado Rosa, la JU marca una división entre la gestión de la presidencia y la postura del cuerpo representativo. Dentro de la resolución presentada para oficializar su desconfianza, la JU también planteó que la Junta de Gobierno reconsidere su decisión y ratifique otra elección de destitución.
“Muchos pueden ver el retiro como simbólico, pero para nosotros enmarca que las acciones de la presidenta no hablan por la Junta Universitaria… Nosotros esperaríamos que, una vez la moción sea elevada de nuevo a la Junta de Gobierno, unida al reclamo del Senado Académico de Río Piedras, recapaciten y vuelvan a presentar para votar”, vaticinó.
Por último, Maldonado Rosa recordó que el Frente Multisectorial de la UPR mantiene sus canales abiertos, aunque actualmente no han convocado o delimitado un plan.
Puedo entender las razones de seguridad que motivaron el cambio de sede de la Serie del Caribe de Venezuela a México y que, ante los problemas presentados, Venezuela no participara. La Serie del Caribe realizada en Jalisco, México, no fue una serie mala, sin embargo, el hecho de que una semana más tarde Venezuela pudiera presentar una Serie de las Américas mejor, con más países y mucho más exitosa, obliga a replantear todo acerca de la Serie.
La Serie del Caribe es uno de los eventos más longevos de este hemisferio; llevándose a cabo por primera vez en 1949, en el camino sufrió expansiones. Cuba era parte de la Serie en su versión original y Panamá también llegó a ser parte de la misma (entre otros detalles importantes). Sin embargo, siento que ante el progreso demostrado en toda América en este deporte, se debe repensar y hacer una sola serie llamada La Serie Americana de Béisbol. Después de todo, Benito nos recordó que América somos todos.
Cabe resaltar que el Clásico Mundial de Béisbol que se jugará en un par de semanas cuenta con 10 equipos de América además del equipo de EEUU. Los equipos que jugarán en Puerto Rico son: Panamá, Canadá, Cuba y Colombia. Brasil, Venezuela, República Dominicana, Nicaragua y México estarán en otros grupos del torneo.
Por otra parte, durante la Serie de las Américas hubo países como Argentina y Curazao que demostraron que su nivel ha ido subiendo y se fueron de tú a tú con los grandes. Por eso no veo razón para que no se evalúe la idea de hacer una serie de todas las Américas que cuente por lo menos con 12 equipos (quizás pudiera llegar hasta 16) dividiéndolos en dos grupos de todos contra todos en la primera ronda y los mejores 4 de cada grupo pasan a cuartos semis y finales.
El torneo tomaría una semana más, pero creo que valdría la pena evaluarlo si resulta en un continuo desarrollo de la región en el beisbol. Ya de por si Cuba, Puerto Rico, República Domincana y Venezuela han probado ser amenazas para ganar al mayor nivel, pero mejor desarrollo a nivel americano lograría que, si el clásico de beisbol continúa, sea un evento verdaderamente mundial donde, al igual que pasa con el Mundial de Fútbol, todos los países tengan oportunidad real y no sólo los favoritos.
¿Si algún deporte se presta para sorpresas es el béisbol, pero por qué no hacer una serie americana anual que ayude a promover el deporte en todos los rincones?
Esto le podría dar nueva vida a estas series, que a veces no están abierta a los cambios y convertirla en una sola.