Inicio Blog Página 12

Nasser Abu Srour: “Desde el 7 de octubre, las cárceles se convirtieron en un frente más de la guerra contra Gaza”

Por Patricia Simón

   Nasser Abu Srour (Campo de refugiados de Aida, Cisjordania, 1969) es uno de los palestinos que más tiempo ha pasado preso en una cárcel israelí: 32 de sus 57 años. Durante su presidio escribió La historia de un muro, uno de los libros que mejor alumbra la fortaleza que puede llegar a tener el ser humano y un pueblo, el palestino. Mientras sufría hambre, torturas y violaciones, su obra fue traducida a siete idiomas, publicada en España por Galaxia Gutenberg y premiada con reconocimientos tan prestigiosos como el Premio de la literatura árabe 2025 del Instituto del Mundo Árabe de Francia. Pese a que acababa de ser liberado, no pudo viajar a la gala. Por ahora, solo puede salir de Egipto para instalarse en Brasil o Malasia.

En 1993, Abu Srour tenía 24 años y vivía en el campo de refugiados en el que había nacido, el de Aida, cerca de Belén. Allí estudió en la escuela de la UNRWA (Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Próximo), que sigue garantizando el derecho a la educación a la infancia de este gueto, cercado por el muro del apartheid israelí. Cuando cursaba Literatura Inglesa en la Universidad de Al Quds se unió a las protestas de la primera Intifada. Fue detenido y condenado a cadena perpetua por participar presuntamente en el asesinato de un oficial de la inteligencia israelí.

El nombre de Abu Srour aparecía en los listados de los palestinos que debían liberarse según los Acuerdos de Oslo y en las negociaciones de Wafa al Ahrar de 2011, por las que Israel liberó a mil palestinos a cambio de un soldado israelí. Pero Tel Aviv no cumplió.

Finalmente, en octubre de 2025, 32 años después de su encarcalamiento, fue puesto en libertad junto a otros 154 secuestrados palestinos en un intercambio acordado por el Plan de Trump para la Franja de Gaza.

Su madre, Mayzour, que se había convertido en un referente de la defensa de los derechos de los secuestrados palestinos, había muerto 70 días antes. Esta periodista tuvo la oportunidad de conocerla en su casa gracias a la mediación de Lora Abuaita, quien también ha participado en esta entrevista como traductora. En aquel encuentro, Mayzour nos mostró su armario, donde guardaba por orden cronológico los vestidos que había tejido para visitar a su hijo a lo largo de su vida. Las autoridades israelíes le prohibieron recibir visitas durante los primeros siete años de presidio. Después, ella hacía viaje de dos y tres días por el desierto para que, a menudo, los carceleros israelíes la humillasen y cancelaran a última hora el encuentro.

Su madre es el único tema del que Abu Srour ha preferido no hablar en esta entrevista que mantuvimos por videoconferencia durante más de tres horas. Una de las primeras que ha concedido a un medio de comunicación.

Nasser Abu Srour tras su puesta en libertad. IMAGEN CEDIDA.

 ¿Cómo cambió la vida para los palestinos secuestrados en las cárceles israelíes tras el 7 de octubre de 2023?

En los años previos, el movimiento de presos había conseguido que tuviéramos acceso a comida, libros, cuadernos y a un mínimo de información del exterior. Pero desde el 7 de octubre, las cárceles se convirtieron en un frente más de la guerra contra Gaza. Como ocurrió en Cisjordania, en el Líbano, en Yemen…

La misma noche del 7 de octubre desconectaron toda comunicación con el exterior. Los guardias se cambiaron los uniformes por unos con el rótulo en el pecho de «Guerreros». Desde entonces, en las cárceles dan de comer el mínimo de calorías necesario para que no nos muramos y así poder seguir golpeándonos hasta matarnos del dolor. En las celdas donde cabíamos dos o cuatro presos, metieron a doce. A diario nos torturaban, nos golpeaban, nos violaban. Antes de 2023 también lo hacían, pero a partir de entonces fue algo totalmente diferente. No había límites. Redujeron nuestra existencia a lo puramente animal, a respirar y pensar cómo sobrevivir.

Nos quitaron los espejos para que no nos pudiéramos ver. Cuando llovía, buscábamos charcos en el patio para vernos. Yo perdí 12 kilos, pero porque ya estaba muy delgado. Hay presos que han perdido muchos más. Nos daban de comer apenas un vasito de café con arroz, cubierto de excrementos de ave porque los dejaban en el patio antes de distribuirlos. Y si no nos lo comíamos, nos pegaban hasta la muerte. Otras veces, nos dejaban sin comer como castigo colectivo.

Tenían un plan con todo lo que querían experimentar con nosotros y lo llevaron a cabo. Antes del 7 de octubre, te podían golpear hasta partirte los huesos, pero luego te curaban para que siguieras vivo. Pero a partir de entonces, desapareció la atención médica. Han matado a muchos presos de hambre y de falta de medicinas.

El hacinamiento, la falta de higiene, las heridas y las enfermedades han generado una variante de la sarna que se come el cuerpo de los presos. Yo he llegado a verle los huesos a algunos. Muchos han muerto por eso.

En las prisiones pusieron una foto de la Franja destruida, de seis metros de largo, con el título «La nueva Gaza». Era una forma de tortura psicológica, de decirnos “no podéis hacer nada, esto es lo que está pasando allí afuera”.

En las 48 horas previas a ponernos en libertad, la violencia aumentó muchísimo. Nos pegaron tanto que cuando llegamos a la frontera no podíamos siquiera caminar para cambiar de autobús, no teníamos fuerzas.

¿Cómo está ahora?

Es difícil explicarlo. Respiro, y eso está bien. Estoy comiendo, bebiendo, amando, y eso se supone que está bien. Puedo ver las calles, algo que no podía hacer desde hace 32 años. Y puedo hablar por teléfono con personas de la Palestina ocupada y eso está bien. Pero no estoy bien. De hecho, no sé si le puedo dar las gracias a Dios por nuestra liberación porque el precio ha sido que 80.000 personas hayan sido asesinadas en Gaza. Y en las cárceles siguen matando, humillando, degradando y violando a diario. Le he escrito una carta a uno de los amigos que siguen encarcelados en la que le pido perdón por cada vez que respiro porque les he dejado solos.

En los dos últimos años pensé en suicidarme porque era tanta la violencia que no podía controlar mi cuerpo y no quería convertirme en un animal. Le decía a mi cuerpo que no tenía hambre, pero no podía controlarlo. Lo único que me permitió mantener un mínimo de valentía para sobrevivir fue la fe en que algún día viviría en libertad.

¿Convivió con las personas que secuestraban de Gaza durante el genocidio?

No, los llevaban a una sección distinta de las prisiones. Escuchábamos sus gritos, unos desgarros que no puedo describir. Nada de lo que vivimos nosotros es comparable a lo que hacen con los presos de Gaza.

¿Cómo fue la puesta en libertad?

Nos llevaron por el sur de la Franja y lo primero que hice cuando cruzamos la frontera de Rafah fue abrir la cortinilla del autobús. Era la ventana más grande que he visto en mi vida porque solo conocía las del campo de refugiados en el que nací y las de la cárcel. Cuando llegamos al hotel no sabía qué hacer. Era la primera vez en mi vida que estaba en uno. Salía de la habitación y tenía que volver cinco veces porque siempre se me olvidaba algo. Mis hermanos que viven en Estados Unidos vinieron a verme y me trajeron muchos regalos caros, como un Iphone. Yo no sabía qué hacer con él.

No sabía ni siquiera dar ni recibir amor. Tuve que pedirles momentos de pausa a la familia porque no podía recibir ni dar tanto cariño. En un momento dado, mi hermana me iba a abrazar y le tuve que pedir que no lo hiciese, no podía.

Tampoco consigo reconocerme con el tiempo ni el lugar. En prisión, vivía fuera del tiempo y en un no-lugar. Estoy aprendiendo.

Primero, les alojaron en un hotel en El Cairo. Al día siguiente, el panfleto sensacionalista Daily Mail publicó una noticia en la que criticaba que turistas británicos tuvieran que desayunar en la misma sala que ustedes. La titularon El hotel de Hamás. Entonces, les vuelven a meter en un autobús y les trasladan a un hotel en medio del desierto. ¿Cómo se sintió entonces?

Sentí que nos trasladaban a otra prisión. Nos dijeron que teníamos que recoger todo lo que nuestros familiares nos habían regalado y marcharnos rápidamente porque en esa noticia decían que éramos una amenaza para la vida de los turistas y para la seguridad mundial.

Me revivió el trauma de cuando nos cambiaban de prisión: volví a tener dolor de estómago y ganas de vomitar como entonces. Primero nos llevaron a un hotel en una ciudad deportiva en el desierto y, después, cuando lo necesitaron para unas competiciones, a otro aún más lejos, junto al Mar Rojo.

Como escribió el pensador Al-Manfaluti si no cambias tu estado emocional, da igual que cambies de lugar: seguirás sintiéndote igual. Como nos trasladaron de manera forzada y nos seguían tratando como una amenaza, yo me seguía sintiendo en prisión.

¿Dónde vive ahora? 

Los presos que tenemos apoyo económico de nuestras familias hemos alquilado apartamentos en distintas partes de Egipto. Pero hay 150 presos que siguen viviendo en ese hotel aislado.

La condición para salir de prisión fue que no podía volver a Palestina.

No, el sionismo no nos permite volver a Palestina a los presos liberados porque su objetivo siempre ha sido conseguir que sea una tierra sin pueblo. Y para ello emplea los asesinatos, los genocidios, las masacres y el exilio forzado.

¿Qué mensaje le gustaría enviarle a todo el mundo?

Que el mundo vea al pueblo palestino, que dejen de hacer como si los palestinos y palestinas fuésemos invisibles, víctimas sin ningún valor. El mundo tiene que entender que el pueblo palestino lleva 100 años sufriendo genocidio tras genocidio, no solo en los últimos dos años. Y también tiene que entender que sus gobiernos siempre han sido cómplices.

Israel no habría podido ejecutar este genocidio, y menos durante tanto tiempo, sin la financiación, las armas y el apoyo de Estados Unidos y de países de la Unión Europea para masacrar a un pueblo entero. Necesitamos que cuando el mundo escucha que en Gaza se están muriendo de hambre, no lo escuche como si fuesen solo palabras. Porque no lo son.

Seguimos en el 48, la Nakba continúa. Israel no ha dejado de matar y de aplicar políticas de opresión desde entonces. Israel es cada vez más fuerte, más brutal a la hora de cometer las masacres y los genocidios. Y lo que está pasando en Gaza es la demostración de cómo se puede eliminar a un pueblo, arrasar un territorio hasta dejarlo plano, dejar a los supervivientes en la calle hambrientos para después abrir la frontera, dejar pasar a 10 personas después de haber asesinado a 80.000 y decir que eso es la paz. El mundo tiene que dejar de ser cómplice, no solo con la Franja de Gaza sino con toda la Palestina histórica.

Cuando usted aún estaba preso, el escritor español José Ovejero publicó una reseña sobre su libro en la que decía que si pudiera entrevistarle la primera pregunta habría sido: “¿Por qué, en lugar de mostrar la carne tumefacta y la herida, en lugar de volver la mirada hacia el verdugo, en lugar de hacer visible la reja y la celda miserable, ha decidido escribir sobre lo que no se ve?”. Ahora que está libre se la hago yo en su nombre.

El ser humano tiene cinco sentidos que nos ofrecen significados muy limitados. Puedes escuchar y quedarte solo con lo escuchado; mirar, y quedarte solo con lo visto. Pero lo que normalmente no hacemos los seres humanos es darle sentido y un significado a lo que sentimos. Y todo lo que hay a nuestro alrededor puede tener miles de ellos. Y para hacerlo, tienes que aplicarle la imaginación. Si yo veo la pared de la prisión y digo “No se puede cruzar, no se puede destruir, no va a desaparecer nunca”, voy a estar preso para siempre. Pero si utilizo la imaginación para ver y sentir lo que hay tras los muros, para imaginar una flor y oler su perfume, para viajar a Barcelona, para tener una cita con una mujer… Entonces voy a intentar sobrevivir. La ciencia está demostrando que hay muchas cosas que no vemos y que existen. Y en mi escritura utilizo la imaginación para dar sentido a lo que no se ve.

¿Ha sido la imaginación lo que le ha permitido sobrevivir a 32 años de encarcelamiento?

Sí, desarrollé este mecanismo de defensa de dar otro significado a las cosas para olvidar que iba a vivir ahí toda la vida. He vivido una vida entera con este muro. Lo he besado, lo he abrazado, he hablado con él, me ha abierto muchas puertas… Ha sido muy bonito sorprenderme con lo que me ha enseñado. Sólo los niños -hasta los diez años- y los filósofos conservan la capacidad de sorpresa. Y eso lo que yo he hecho para dar sentido a seguir vivo junto a ese muro.

Escribe que uno de los dolores más fuertes que ha sufrido en prisión se lo provocó enamorarse.

Todos nacemos con un torrente de emociones que nos acompañan a lo largo de la vida. Y hay un dicho que dice que todos nacemos con unos lazos que nos unen a unas personas. Yo crecí con ese desbordamiento de amor y lo dirigía a la familia y a personas de mi alrededor. Hasta que la conocí. Cuando la vi la primera vez, a través del cristal, pensé «Pobres los muros» porque sentí que ella podía hacerlo todo, incluso, destruirlos. Era mi abogada y cuando llevábamos dos años de relación me di cuenta de que esa mujer de 27 años necesitaba alguien que la pudiera abrazar, darle un beso, vivir con ella. Y yo ni siquiera la pude tocar. No podía dejar de sentirme culpable, no la podía condenar a perderse todo eso. Cuando rompimos la relación, sentí que un grito de alivio resonaba entre las montañas porque aquella mujer podría por fin vivir. Esa mujer es mi prometida hoy, está aquí conmigo. Volvimos a estar juntos hace un par de años y nos vamos a casar.

¿Cómo fue sacando sus escritos de prisión a lo largo de estos años? He leído a sus editores que algunos los dictó por teléfono cuando podía hacer llamadas y que otros los sacaron algunas personas que le visitaron de manera clandestina. 

Sí, pero no puedo dar detalles para no comprometer a las personas que me ayudaron.

Tras el 7 de octubre, le quitaron el papel y los bolígrafos y le prohibieron escribir. ¿Qué supuso para usted privarle de la escritura? 

En aquel momento lo único en lo que podía pensar, yo y el resto de los presos, era en sobrevivir un día más, en esconder un mendrugo de pan para el día siguiente, en encontrar un lugar donde no morirme de frío. La escritura dejó de existir, las palabras dejaron de existir, los pensamientos se esfumaron. En mi cabeza solo había una idea: sobrevivir.

En el listado de países a los que inicialmente podría mudarse se encontraba España, además de Malasia, Qatar y Argelia, entre otros. ¿Sabe por qué España se cayó de esa lista? 

España se retiró, no sabemos por qué. También estaba Turquía, que recibió a algunos presos pero ya no recibe a nadie más. Ahora mismo podríamos mudarnos a Brasil o a Malasia. No hemos tomado la decisión porque no queremos estar lejos de las familias y tiene que ser un destino en el que nos puedan visitar. Además, quiero vivir en un país donde haya dolor. Siempre he convivido con el dolor y quiero seguir escribiendo sobre el dolor, pero para eso necesito entenderlo. Por eso necesito que sea un lugar que se parezca en algo a nuestra vida y para eso no basta que sea árabe porque hay ciudades árabes que no tienen espíritu, ni vida. No podría vivir en un sitio así.

Usted escribe que los palestinos son solidarios con quienes se rebelan contra la injusticia y que apoyan a quienes no han triunfado. Estamos viendo cómo el movimiento internacional contra el genocidio de Gaza se ha convertido en la mayor movilización global no sólo en apoyo a Palestina sino también contra la ola antidemocrática liderada por Trump y Netanyahu, entre otros. ¿Se siente conectado con ese movimiento internacional de solidaridad con Palestina? 

Sí, siempre son los oprimidos, los derrotados y los débiles quienes tienen la razón. El punto de partida es la solidaridad con quienes pasan por la misma experiencia. En los últimos años, con lo ocurrido en Gaza, la cuestión palestina se ha convertido en el movimiento social más grande y efectivo a nivel mundial. Ojalá les pudiera dar las gracias personalmente a cada una de las personas que participan en este movimiento, que han sido golpeados cuando se manifiestan, echados de sus trabajos y secuestrados cuando vinieron en la flotilla.

Como sabe, tuve el privilegio de visitar en su casa a su madre, Mazyuna, una mujer excepcional que se convirtió en una lideresa del movimiento de apoyo a los presos palestinos. Tras una vida luchando por su liberación, murió 70 días antes de que usted saliera de prisión. ¿Cómo la describiría?

Lo siento mucho, pero no puedo responder a esta pregunta. Cada vez que toco su muerte me derrumbo. Hoy tengo un compromiso y no me lo puedo permitir. Lo siento.

* La autora es reportera especializada en derechos humanos y enfoque feminista. Fue cofundadora y subdirectora de ‘Periodismo Humano’. Reproducido de www.lamarea.com

A los artistas e intelectuales del mundo

 

Cuba ha luchado durante siglos, primero por conquistar su independencia y luego por defenderla a ultranza. Tamaña resistencia ante el imperio más poderoso y depredador de la historia humana, ha sido a fuerza del alto sacrificio de su pueblo. La resistencia consciente de quienes vivimos en el archipiélago, se debe a convicciones y razones aprendidas hace mucho tiempo.

José Martí, el gran poeta y patriota, definió en 1894 nuestro noble destino: “En el fiel de América están las Antillas, que serían, si esclavas, mero pontón de la guerra de una república imperial”.

La mayor riqueza de Cuba está en su gente. No poseemos reservas petroleras ni otros recursos naturales altamente codiciados, pero hemos desarrollado un capital humano capaz de moldear la resiliencia desde la creatividad y el conocimiento.

Cuba no fomenta el terrorismo aunque hemos sido víctimas de él. Amamos la paz indisolublemente anudada a nuestra independencia. Siempre hemos deseado edificar una sociedad justa y solidaria. Eliminamos el analfabetismo y redujimos la mortalidad infantil y la materna a niveles similares a los del primer mundo. Enviamos a otras naciones médicos y maestros cuando otros sólo lanzan bombas. Creamos vacunas que se distribuyen gratuitamente. Fomentamos el deporte como derecho del pueblo y somos el país hispanohablante que ha conquistado el mayor número de medallas en la historia de los Juegos Olímpicos.

Contamos con un amplio sistema gratuito de escuelas de arte, donde se han formado bailarines, actores, pintores, cineastas, músicos… muchos de origen humilde; quienes han generado un movimiento artístico poderoso, reconocido internacionalmente.

Desde el triunfo revolucionario de 1959, aspiramos a lograr el más elevado nivel cultural para nuestro pueblo. Fidel nos probó que se podía eliminar el analfabetismo y que debíamos luchar por erradicar, con un entramado de leyes y activa vigilancia, el racismo y la discriminación en todas sus manifestaciones. Avanzamos en la integración y defensa de los derechos de nuestras mujeres, que ya son parlamentarias, directivas, profesionales en igualdad de condiciones que los hombres.

Aprobamos un avanzado Código de las familias que protege el amor en sus diversas maneras de existir.

A pesar del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos desde 1962, recrudecido de manera sucesiva, hasta la asfixia implementada por el actual gobierno estadounidense, no renunciamos a nuestros sueños de prosperidad, justicia y paz,

La resistencia nos cuesta e impone grandes sacrificios a nuestra gente cada día y supone enfrentar con estoicismo la crueldad de las medidas extraterritoriales del gobierno estadounidense.

El imperio dice que Cuba representa una amenaza para su seguridad nacional, lo cual resulta ridículo e inverosímil. Ha decretado un bloqueo petrolero, con la consecuente parálisis de hospitales, escuelas, industrias, el transporte. Intentan privar a nuestros médicos de salvar vidas; tratan de paralizar nuestro sistema de enseñanza gratuito y universal, de sumirnos en la hambruna, en la falta de energía para garantizar el acceso al agua potable, a la cocción de los alimentos; en fin, se proponen apagar de modo lento y cruento a un país.

Cuba resiste y resistirá esta agresión inhumana, pero cuenta con la solidaridad activa de todos los hombres y mujeres honestos, humanistas y de buena voluntad del mundo. Se trata de impedir un acto genocida y salvar a un pueblo heroico cuyo único “delito y amenaza” ha sido defender su soberanía.

Cuba nunca ha agredido a nación alguna. Cuba ejerce la solidaridad internacional aún en condiciones de bloqueo extremo. Estar con Cuba hoy es defender la paz y el derecho de todos los pueblos, por pequeños que sean, al ejercicio pleno de su soberanía.

La Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), llama a todos los intelectuales y creadores del mundo a movilizarse en defensa de la causa cubana. Como lo definió Martí en 1895, al escribir sobre nuestro deber en América: “Quien se levanta hoy por Cuba, se levanta para todos los tiempos”.

Firmado por:

– Miguel Barnet Lanza, escritor, poeta y etnólogo, presidente de Honor de la Uneac, Premio Nacional de Literatura y de Patrimonio
– Presidencia Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac)
– Nancy Morejón, escritora y poeta, Premio Nacional de Literatura
– Lesvia Vent Dumois, Premio Nacional de Artes Plásticas, vicepresidenta de la Uneac
– Alpidio Alonso Grau, poeta, ministro de Cultura de Cuba
– Abel Prieto Jiménez, escritor, presidente de Casa de las Américas
– Pedro Pablo Rodríguez, investigador, Historiador, Premio Nacional de Ciencias Sociales
– Virgilio López Lemus, escritor, poeta, Premio Nacional de Literatura
– Waldo Leyva, Premio Nacional de Literatura
– Francisca López Civeira, investigadora, Premio Nacional de Ciencias Sociales
– Rafael Acosta de Arriba, escritor, Premio Nacional de investigación cultural
– René Fernández, Premio Nacional de Teatro
– Miriam Muñoz, Premio Nacional de Teatro
– Zenen Calero, Premio Nacional de Teatro
– Viengsay Valdés, Premio Nacional de Danza, directora del Ballet Nacional de Cuba
– José Oriol, Premio Nacional de Cultura Comunitaria
– José Menendez Sigarroa (Pepe Menendez), diseñador, Premio Nacional de Diseño
– José Villa Soberón, escultor, Premio Nacional de Artes Plásticas
– Eduardo Roca «Choco», Premio Nacional de Artes Plásticas
– Margarita Ruiz, investigadora, Premio Nacional de Patrimonio Cultural
– Flora Fong, Premio Nacional de Artes Plásticas
– Arístides Hernández «ARES», humorista gráfico, caricaturista, Premio Nacional de Humorismo
– Fátima Patterson, Premio Nacional de Teatro, directora de Estudio Teatral Macubá
– Juan Piñera Infante, compositor, Premio Nacional de Radio y de Enseñanza Artística
– Digna Guerra, directora coral, Premio Nacional de Música
– Josefa Bracero Torres, radialista, Premio Nacional de Radio
– Ramón Espigull, radialista, Premio Nacional de Radio
– Guille Vilar Álvarez, radialista, Premio Nacional de Radio
– Eslinda Núñez, actriz, Premio Nacional de Cine
– Roberto Ferguson, director audiovisual, Premio Nacional de Televisión
– José Ramón Artigas, director audiovisual, Premio Nacional de Televisión
– José Loyola, músico, Premio Nacional de Enseñanza Artística
– Roberto Valera, músico, Premio Nacional de Música
– Guido López-Gavilán, compositor, pedagogo, director de orquesta y Premio Nacional de Música
– Raúl Rodríguez, radialista, Premio Nacional de Radio
– Alex Pausides, Premio Nacional de Edición
– Miguel Iglesias, director de Danza Contemporánea de Cuba, Premio Nacional de Danza- Santiago Alfonso, coreógrafo, Premio Nacional de Danza
– Rosario Cárdenas, Premio Nacional de Danza, directora de Danza Combinatoria
– Rubén Darío Salazar, actor, director de Teatro Las Estaciones, Premio Nacional de Teatro
– Marta Bonet de la Cruz, musicóloga, presidenta de la Uneac
– Elier Ramírez Cañedo, escritor, historiador, investigador
– Magda Resik Aguirre, periodista, vicepresidenta primera de la Uneac- Yuris Nórido Ruiz Cabrera, periodista, vicepresidente de la Uneac
– Yasel Toledo Garnache, periodista, presidente de la Asociación Hermanos Saiz

– Alberto Marrero, escritor, poeta
– Ernesto Limia Díaz, historiador, investigador- Abel Enrique González Santamaría, historiador, investigador
– Vivían Martínez Tabares, directora del Departamento de Teatro de Casa de las Américas
– Isabel Cristina López Hamze, profesora de la Universidad de las Artes ISA
– Olga Teresa Pérez Berra, teatróloga
– Juan Alberto Ante, director de Alas Teatro, vicepresidente primero de la Uneac en Granma
– Adis Nubia, actriz de Teatro Andante
– Julio César Ramírez, director de Teatro D´Dos
– Lourdes Cajigal, directora Compañía Así Somos
– Vladimir Peraza, crítico e investigador
– Octavio Fraga, periodista y ensayista
– Graciela Chailloux, escritora y profesora de la Universidad de La Habana
– Kenia Rodríguez, representante en Cuba de Asociación Internacional de Teatro para Niños y Jóvenes
– Dennis Ramos, actor y profesor de la Escuela Nacional de Teatro Corina Mestre
– Ernesto Planas, actor, mimo y profesor de la Universidad de las Artes ISA
– Leivan García, bailarín y coreógrafo, director del Conjunto Folclórico Nacional
– Nereida López, directora del Teatro Nacional
– Marvis Yaquis, diseñador y director del Consejo Nacional de Artes Escénicas
– Miguel Cañellas, director del Teatro Tomás Terry
– Jorge Mederos, director del Centro de Teatro de La Habana
– Mercedes Borges, profesora de la universidad de las Artes ISA y directora del portal Cubaescena
– José Omar Arteaga, profesor de la Universidad de las Artes ISA y editor del portal Cuba escena
– Eduardo Valdés Rivero, director artístico
– Valia Valdés, actriz y periodista
– Elvia Pérez, narradora oral, directora de Puente de palabras
– Maribel López, actriz del Teatro Guiñol Guantánamo
– Jorge Brooks, gestor e investigador
– Uri Rodríguez, actor y director de Teatro La Barça, presidente de la Uneac en Guantánamo
– Migdalia Tamayo, crítica e investigadora de arte, vicepresidenta primera de la Uneac en Guantánamo
– Jesús Lozada, médico y escritor
– Juan González Fiffe, director de Teatro Andante y Premio Maestro de Juventudes- Raquel González, actriz y directora de Televisión
– María del Carmen Mena, profesora de la Universidad de las Artes ISA
– Yuliet Montes, actriz de Teatro de la Utopía, profesora de la Universidad de las Artes ISA
– Jaime Gómez Triana, investigador y escritor, vice presidente de Casa de las Américas, profesor de la Universidad de las Artes ISA
– Reinaldo León, director de Teatro de la Utopía, profesor de la Universidad de las Artes ISA
– Luis Enrique Amador Quiñones, actor y Rector de la Universidad de las Artes ISA
– Marilyn Garbey, investigadora y escritora, presidenta de la Asociación de Artistas Escénicos de la Uneac
– Roxana Pineda, actriz y directora de Teatro La Rosa,
– Norma Gálvez, directora de la editorial Envivo y profesora de la Universidad de las Artes ISA.
– José Omar Torres López, pintor y grabador
– Diana Balboa, pintora y grabadora
– Humberto Mayol Viton, fotógrafo
– Evert Fonseca, pintor
– Liliam Chacón, decana de la Facultad de Arte Danzario del ISA
– Raúl Torres, trovador
– Mabel Castillo, musicóloga, presidenta de la Asociación de Músicos de la Uneac
– Lourdes de los Santos, documentalista, presidenta de la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la Uneac
– Manuel Herrera, cineasta
– Orieta Cordeiro, radialista
– Sahily Tabares, escritora
– Jorge Alonso Padilla, realizador de Televisión
– Irene Borges, directora de Espacio Teatral Aldaba
– Víctor Fowler, escritor
– Rosa Miriam Elizalde, periodista y escritora
– Omar González, periodista y escritor
– Regina Balaguer, directora del Ballet de Camagüey y vicepresidenta primera de la Uneac en Camagüey
– Armando Pérez Padrón, realizador audiovisual y escritor, presidente de la Uneac en Camagüey
– José Manuel Espino, escritor, poeta, presidente de la Uneac en Matanzas
– Janette Brossard, artista plástica y presidenta de la Asociación de Artistas Visuales de la Uneac
– Ricardo Riverón Rojas, escritor, presidente de la Uneac en Villa Clara
– Carlos Figueroa, radialista, presidente de la Uneac en Sancti Spiritus
– Gerardo Houdayer, radialista, presidente de la Uneac en Santiago de Cuba
– Claustro de profesores de la Escuela Nacional de Ballet Fernando Alonso
– Dani Miguel Hernández Acosta, primer bailarín del Ballet Nacional de Cuba y director de Escuela Nacional de Danza
– María Mercedes García Vega, vicedirectora de Escuela Nacional de Danza
– Enrique Ubieta, investigador, escritor
– Ana Irma Pérez Pereyó, músico, vicepresidenta de la Asociación Hermanos Saiz
– Santa Massiel Rueda, trovadora, vicepresidenta de la Asociación Hermanos Saiz
– Nelson Valdés Viera, trovador
– Marcos David Fernández (El Kikiri de Cisneros), repentista
– Dazra Novak, escritora, presidenta de la Asociación de Escritores de la Uneac
– Karel Leyva, poeta
– Marta Campos, trovadora, vicepresidenta de la Asociación de Músicos de la Uneac
– Orlando Valle «Maraca», Flautista y vicepresidente Primero de la Asociación de Músicos de la Uneac
– Sándor González Vilar, artista visual
– Lázaro Dagoberto González, violinista, pedagogo, compositor y director de orquesta.
– Beatriz Corona Rodríguez, compositora y directora de coral
– Onelio Escalona, actor y escritor
– Eddy Rodríguez, especialista de la Biblioteca Nacional José Martí
– Omar Valiño, teatrólogo, Premio Nacional de Periodismo Cultural, director de la Biblioteca Nacional José Martí
– Roberto Chile, fotógrafo, realizador audiovisual y Premio Nacional de Periodismo José Martí
– Martha del Carmen Mesa Valenciano, diputada Asamblea Nacional del Poder Popular
– Ana Iris Blanco Martínez, cantante
– José Arreola, escritor mexicano
– Magaret Randall, escritora estadounidense

Si quiere adherirse escriba al correo electrónico: oficina.presidencia@uneac.co.cu

Asunto: Cuba no es una amenaza

#ArteFiel #65Uneac #100Fidel #LaCulturaEsLaPatria #AquíEstamos

https://www.jornada.com.mx/2026/02/16/politica/005n1pol

 

 

Lingüista boricua enseña en universidad por la integración regional latinoamericana en Brasil

En las cataratas de Iguazú, lado brasileño. Fotos suministradas

Especial para En Rojo

Samarys Cruz Báez es lingüista y una apaixonada de la lengua portuguesa y la cultura brasileña. Su relación con Brasil viene desde 2014 cuando pisó tierras brasileñas por primera vez, aunque fue en 2022 que se estableció oficialmente como profesora de Español en la Universidad Federal por la Integración Latinoamericana (UNILA), proyecto de educación universitaria pública que abrió sus puertas en 2010 bajo el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva con el propósito de fomentar la integración cultural, científica y educativa de América Latina y el Caribe.

Cruz Báez, utuadeña y proveniente de una familia de educadores, aterrizó en Brasil en 2014 y se enamoró instantáneamente del sur brasileiro, de “ese sur que no tiene nada que ver con los estereotipos,” dice. Llegó específicamente a la ciudad de Florianópolis en el estado de Santa Catarina, por una beca de la Organización de Estados Americanos (OEA) para hacer un doctorado en Lingüística Aplicada de la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC), reconocida como uno de los mejores centros de enseñanza e investigación en lingüística de Brasil. Aquí investigó sobre la enseñanza del español como lengua materna en Puerto Rico desde el siglo xx hasta la contemporaneidad. Luego de culminar su doctorado, regresó a Puerto Rico por tres años, aunque moría de saudade por regresar a Brasil.

En 2022, una amiga de la universidad la etiquetó en una publicación de redes sociales que anunciaba un concurso para contratar profesores con doctorado en el área de interculturalidad y plurilingüismo en la UNILA, que por su misión de integración regional aspira a que el 50% del profesorado sea extranjero, y el resto es historia.

Llegó en septiembre de 2022 en un vuelo sin regreso definido para ejercer como la primera profesora puertorriqueña en este proyecto de integración latinoamericana, ubicado en la ciudad de Foz de Iguazú, ciudad con triple frontera, junto con Paraguay y Argentina, que ubica en el estado de Paraná, también en el sur de Brasil.

Allí se desempeña como profesora de español en el Ciclo Común de Estudios y formadora de futuros profesores de español y portugués en el Departamento de Letras– Español y Portugués como Lenguas Extranjeras. Sus estudiantes suelen ser brasileños, pero también hispanoamericanos, haitianos e indígenas, en su mayoría guaraní y ticuna, y también algunos colombianos nasa.

“La UNILA tiene algo que le llaman Ciclo Común de Estudios y los estudiantes brasileños tienen que tomar clases de español, y los hispanohablantes tienen que tomar portugués,” indica la académica, quien cursó su bachillerato en Educación Secundaria en Español en la UPR de Río Piedras y su Maestría en el Programa Graduado de Lingüística de esta misma universidad. En este último programa fue donde tuvo su primer contacto con la lengua portuguesa.

La UNILA es una de las 18 universidades federales que el gobierno del presidente Lula creó entre 2003 y 2014 para descentralizar la educación superior. Es una de dos universidades federales con un enfoque internacional, la otra siendo la Universidad Federal de la Integración Luso-Afro-Brasileña (UNILAB) en el estado de Ceará en el nordeste brasileño, dirigida a estudiantes del mundo lusófono, especialmente del África lusófona, aunque la UNILA, que reúne a más de 30 nacionalidades, es la única con un enfoque bilingüe (portugués/español).

Según declaró Lula durante la conferencia inaugural de la UNILA el 2 de septiembre de 2010 en Foz de Iguazú, la creación de la UNILA fue “casi una obsesión que tenía de crear una universidad latinoamericana” con el objetivo de crear “una nueva conciencia política en América Latina”.

El campus fue diseñado por el arquitecto brasileño Oscar Niemayer, considerado uno de los padres de Brasilia, aunque su construcción estuvo detenida por más 10 años desde 2014 hasta 2025, en parte por la crisis y polarización política que vivió Brasil.

Lenguas indígenas

Además de impartir clases de español, la puertorriqueña, coordina programas de acogida para estudiantes que no hablan ninguna de las dos lenguas oficiales de la universidad, portugués y español, quienes por lo general son indígenas y haitianos. “En la universidad circulan más de 200 etnias distintas, la mayoría ticunas del Amazonas brasileño o colombiano,” precisa la profesora.

Estudiantes de letras,

Aunque este programa ayuda a estos estudiantes a acoplarse a la vida universitaria en uno de los idiomas oficiales, Cruz Báez destaca que hay algunas barreras culturales que lo hacen desafiante, por ejemplo, la timidez de los indígenas. “Si el indígena no te tiene confianza, le puedes tener un montón de servicios para tratar de igualar sus condiciones en este contexto y no las va a aprovechar,” sostiene.

Por esto, considera que aprender estas lenguas es una manera de acoger y demostrar que su cultura es bienvenida y apreciada en el entorno universitario. “Es una manera de decirles: Estoy usando tu lengua porque quiero que tu lengua circule aquí y resuene. No quiero imponer mis lenguas. Quiero hablar la tuya para que también tengas espacio. Eso crea confianza y una atmósfera muy diferente,” explica.

“Es parte de lo que considero mi trabajo político y es como quiero contribuir. Desde mi perspectiva ética sobre cómo creo que la integración latinoamericana debe acoger la diversidad, tendría que aprender creole, ticuna y guaraní, además de español y portugués” puntualiza la académica.

El Censo 2022 en Brasil reveló una inmensa diversidad lingüística, identificando 295 lenguas indígenas habladas por 391 etnias, un aumento respecto a las 274 registradas en 2010. Aunque el portugués es la lengua oficial y predominante, el país alberga una rica mezcla de lenguas indígenas, con el ticuna, guaraní-kaiowá, guayayara y káingang entre los más hablados. El país cuenta con 1,693,535 personas que se identifican como indígenas, lo que representa aproximadamente el 0.83% de la población total.

Acercarse a Haití

En el caso de sus estudiantes haitianos, para poder comunicarse con ellos y acogerlos, la profesora toma clases de creole a través de un programa de extensión donde varios estudiantes ofrecen clases a la comunidad universitaria. Además, hay estudiantes que han creado canales de YouTube para impartir clases de creole en línea, como Idiomas con Lolo.

“Es una lengua de mi región y de la revolución que más admiro en el mundo. Las lenguas criollas son lenguas muy políticas. Son lenguas de lucha y de resistencia. Son las lenguas de crear un otras referencias de mundo que el blanco (colonizador) no puede descifrar,” explica la lingüista.

Cuenta que sus estudiantes haitianos, en particular, sufren de discrimen y prejuicio por parte de la población local de Foz, ciudad que vive una polarización política marcada y que incluso fue sacudida, unos meses antes de las elecciones de 2022, por un asesinato político de un dirigente local del Partido de los Trabajadores (PT) por un seguidor del convicto expresidente Jair Bolsonaro, quien sirve una condena de 27 años por tramar un golpe de estado luego de las elecciones de 2022.

En las últimas elecciones presidenciales de 2022, Bolsonaro ganó en Foz de Iguazú de forma contundente con el 66.2%, mientras que el presidente Lula obtuvo el 33.8%. A nivel nacional, Lula ganó con el 50.9% de los votos, mientras que Bolsonaro obtuvo el 49.1%.

Nacionalidad colonial

Es la única puertorriqueña en la UNILA y la única profesora con pasaporte de Estados Unidos. Como su tarjeta de identificación universitaria actual dice que es estadounidense, está en el proceso de pedirle a la oficina de relaciones internacionales que le cambien la nacionalidad para que diga Puerto Rico.

Entre sus próximos planes, está abogar por los estudiantes de territorios en las Américas sin soberanía y que tengan pasaporte de Estados Unidos o Europa, pues hasta el momento no son admitidos, como es el caso de Puerto Rico, Guayana Francesa, y los territorios de ultramar franceses de Martinica y Guadalupe, por ejemplo. Esa restricción no aplica para contratación de profesores.

“Quiero traer el discurso de que al no permitir a los estudiantes puertorriqueños entrar a la UNILA, cuando el pasaporte de Estados Unidos es una imposición, se está promoviendo esa opresión colonial,” enfatiza la boricua, a quien también le gustaría poder traer a esta universidad brasileña a estudiantes puertorriqueños de intercambio.

“Es muy lindo lograr visibilizar y hablar de la situación colonial que vive Puerto Rico, que también refleja otras realidades coloniales de otras Antillas,” sostiene Cruz Báez, quien lleva orgullosamente puestas unas pantallas tejidas por una de sus estudiantes brasileñas con la bandera de Puerto Rico y el sapo concho.

Cruz Báez está agradecida a la educación pública puertorriqueña y brasileña, a su familia y a sus amistades. “Sola no habría llegado aquí,” puntualiza.

Aldea Indígena Guarani Tekoha Arapy, Foz do Iguacu; ellos están ocupando las tierras, en espera de que se oficialice el territorio

 

 

 

Será otra cosa-Historia para dormir

Especial para En Rojo

—No puedo dormir— le expliqué a Clari — No te escuché la primera vez. Estoy distraída.

Clari se ríe de mí cuando me encuentra hablando sola. Ella jura que me estoy volviendo loca, pero no. Hablo con mis muertos. Mis muertos son reales, no como ella dice, productos de mi imaginación desaforada. Lo que ella no sabe es que algunas veces también bailo con ellos cuando estoy sola, y ese baile es la única garantía de mi salud mental. Bailo como una demente, con toda la casa apagada, frente al ventanal que da a la avenida, donde sólo los murciélagos y las cucarachas puedan verme. Cuando ella llegó a casa, la sala estaba a oscuras.

Hablo con mis muertos como si rezara. Lo hago desde muy pequeña, con el mismo fervor de una oración, apretando los ojos, deseando fuertemente su presencia, a ver si así sí, si así me escuchan. También bailo, porque en algún lugar leí que eso se hace cuando se convoca la alegría, y hoy la necesito, como un milagro.

De pequeñas nos hablaron mucho de milagros. Todos los domingos nos llevaban, a mis hermanas y a mí, a misa, y nos contaban montones de historias inverosímiles que debíamos tomar como verdad. Por las tardes nos quedábamos en casa leyendo cuentos de hadas, que era casi lo mismo, y aunque nos confundiéramos, ya por la noche estábamos convencidas, y rezábamos antes de irnos a dormir. Mientras tanto, mi madre fregaba los trastes de la cena dominical y rumiaba por lo bajo encadenadas diatribas contra el patriarcado, que sonaban también como un rezo.

Vivíamos confundidas, claro que sí. Pero teníamos la voluntad de creer, de confiar, de sentirnos seguras en aquel mundo lleno de reglas y prohibiciones al que habíamos llegado, al que nos habían traído sin consultarnos. También nos hablaban, para colmo, de un pecado original que no entendíamos, a nosotras, tan inocentes. Necesitábamos auxilio ultraterreno, lo sabíamos. Por eso apretábamos los ojos en la oscuridad y rezábamos como muñecas de cuerda. Hablábamos de tú a tú con el ángel de mi guarda dulce compañía, palabras mágicas como las de los cuentos que nos daban fuerza, pero también nos encerraban en una niñez protegida, en una burbuja vulnerable, una pompita de jabón, que la claridad del terror, la mezquindad y la violencia del mundo fue quebrando. Luego, mucho tiempo después, todavía necesitada de auxilio extraordinario, al menos yo, hablo con los muertos porque también se nos ha ido poblando el Otro Mundo de interlocutores, y cualquier ayuda ultraterrena es bienvenida.

Y así es que Clari me encuentra hablando sola. No es que hable duro, aprovecho la pantomima de los auriculares, voy hablándole a un muerto según voy por la calle. Me acompaña al estacionamiento, lo consulto para las grandes decisiones tanto como para las boberías cotidianas. ¿Pero era por aquí? ¿Estás seguro?

El asunto es más peliagudo en estos días porque no encuentro cómo explicarles a los muertos recientes lo mucho que ha cambiado el mundo. Nunca sabrán si la impresión es cosa de los tiempos o cosas de la edad (la mía), como dicen los doctores, y comparto con ellos la misma sensación de desamparo. Es algo así como esto no hay dios que lo entienda.

Clari dice que debo dejar esa mala costumbre, que no es sano, que debo mirar las verdades cara a cara, pero es que son tan feas las imágenes. Debo escoger entre mirar y no mirar, entre envolverme en esa red de luces, voces y formas, o adentrarme en bosques reales, chapotear por los pocos caminos bajo la sombra, usar los otros sentidos para plantarme también yo en el planeta. Dejar de hablar con muertos. Dejar de asomarme al otro lado. Presentir a los vivos desde lejos, aunque se estén matando entre ellos.

Así que miro. Y mirando, le cuento a Clari, me encontré con una criatura tan espantosa que parecía signo del final de los tiempos. Resultó luego que el responsable de la foto aclaraba que la ha tomado bien de cerca, que no era tan terrible ni amenazante. Sólo mide un par de pulgadas, pero el pequeño monstruo es todo boca, en la que luce varias hileras de afilados colmillos. Lo inquietante es que lleva en la coronilla una elegante antena que termina en un punto luminoso. Igual que el acercamiento el pez diablo negro (así lo llaman) lo convierte en criatura fantástica, lo que ha sucedido en estas semanas me ha dejado la impresión de un acontecer acelerado, le digo a Clari. Las cosas –las terribles y las maravillosas–, han sucedido, sin embargo, a su propio ritmo, nota precipitadamente. ¿O me equivoco? ¿No será por eso que no puedo dormir?

—Si no puedes dormir, me dijo Clari, seguramente padezcas de policrisis. ¿Policrisis? Sí, leí un artículo sobre el padecimiento en The Guardian hace unos días. Puedes tener policrisis aguda, una policrisis de miedo. Dicen que toda esa avalancha de malas noticias, esas imágenes de violencia y crueldades de todo tipo, sumadas a las penurias diarias, los achaques, las precariedades, los malos ratos, todo eso junto, nos abruma. Por eso no duermes. Cuando sufres de policrisis el futuro no puede verse. El futuro es esto, y nada más. El futuro es bien feo y bien triste. No se piensa en más allá porque más allá no se ve nada de nada, pero la cosa no es tan tremenda, como tu pez diablo negro.

No me convence, pero dejo a Clari hablar, porque si no, se desespera.

No le digo nada, pero, entrenada en el optimismo crónico, me pregunto si la policrisis esa también nos incapacita para imaginar, para desear. ¿Esto se me ocurre a mí o me lo susurra uno de mis muertos? Ay, el deseo, ese impulso tan necesario para la ideación de otras cosas, cosas distintas a las que se nos apilan en nuestras cabecitas agobiadas. Hay algo, como un espíritu maligno que se convierte en bruma, en una melcocha pesada que sume a la gente en la infelicidad y la deja convertida en peñón inmóvil en el fondo del agua. Estoy pensando otra vez como una niña.

Me quedo estancada en esa metáfora. Ya no escucho a Clari, que debe estar respondiéndome, como siempre. Mira piedra quieta, me digo, mira allá arriba, si es que el fondo no es demasiado profundo, mira la luz que atraviesa el aire afuera. ¿No sientes nada?

He conocido personas que han sufrido cosas tremendas y me maravilla verlas tiempo después aparentemente recuperadas. Casi un milagro. ¿Será verdad, como dicen algunos sicólogos, que la especie humana es tan audaz? Esa gente santa me recuerda aquel tinglar que vi hace unos años en la playa de Culebra, tan enorme y majestuoso, una madrugada de abril. Fue de los últimos que salió esa noche y tenía como tatuados unos profundos rasguños: una mordida de tiburón, nos aclaró el maestro que nos acompañaba. Allí estaban las horrorosas cicatrices, y allí estaba el tinglar, tan sereno y apacible, como si nada, desovando las próximas generaciones de tinglares viajeros. Tapó el nido y retomó el camino al agua, como si lo llamaran de las profundidades. ¿De veras podemos ser así, tan audaces, como esa milagrosa criatura?

Estoy eslembada, y Clari sigue perorando.

*  *  *

Pude dormir, pero desperté de madrugada, le conté a Clari. Fue como un pinchazo, como un chorro de agua fría en la espalda, y me dije, de esto tengo que hablar. Afuera sonaba un sapo como un motor.

La imagen era la siguiente: mi hermana y yo, de tres y cuatro años, bajo la lluvia. Estamos en pantis, sentadas en el borde de la acera. Llueve a cántaros en Puerto Nuevo, y tenemos los pies hundidos en la corriente que baja por la cuneta. Nadie nos regaña. Es más, creo que algún adulto nos celebra la ocurrencia. Esa tarde comeremos acerolas. Cierro los ojos y entro otra vez en esa casa. Mi prima Eda tiene fotos de Raphael pegadas en la puerta de su cuarto. Tití dice que Mili es una puerca porque deja los mocos pegados en las sábanas. Mi hermana y yo corremos a mojarnos bajo la lluvia.

Alborozo, contento, deleite, entusiasmo, felicidad, gozo, hilaridad, jovialidad, placer, regocijo, risa, satisfacción, vivacidad.

La alegría es pasajera. Pasa como un celaje. Si es un estado general, sin demostración de gozo, es entonces felicidad. La alegría es escandalosa, contamina, se pega en las paredes, es pegajosa, y empalaga en ocasiones. La alegría deja su impronta en la memoria y cuando el mundo pide milagros, regresa y te eleva.

Mira, Clari, la lucecita del pez diablo negro en el arrecife. La policrisis es una tintorera enorme que pasa de largo. Hoy hablo contigo, no con los muertos. Bailo. Tengo los pies mojados, debo estar soñando. Por fin.

 

Celebrarán la edición 2026 del Festival Antonia

 

 

La edición 2026 del Festival Antonia se celebrará en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, con una jornada de actividades que se extenderán desde el 3 hasta el 12 de marzo. Habrá talleres y conferencias sobre la historia del movimiento estudiantil, sobre nuestra resistencia de pueblo contra el imperialismo y el militarismo como una de sus manifestaciones específicas. Por ello, se repasarán las luchas para resistir el servicio militar obligatorio, por expulsar la Marina del suelo viequense y el actual militarismo en el contexto nacional.

El evento cultural se llevará a cabo el jueves 5 de marzo en la Plaza Antonia (cuadrángulo histórico de le Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras) a partir de las 4:00 pm y contará con música, venta de libros, artesanías y comida. Entre los artistas participantes se encuentran: Hery con h, La Retaguardia, Alí Tapia, Agustín Muñoz, Koala en Krayola, República de Komerío, el grupo de jazz de la UPR y el conjunto criollo de la UPR. Para acceder al calendario de actividades puede visitar el blog del Festival https://festivalantoniamartinezlagares.wordpress.com  o ir a la página de Facebook: Festival Antonia 2026 o festival_antonia en Instagram.

Antonia Martínez Lagares fue una estudiante universitaria asesinada por la policía de Puerto Rico el 4 de marzo de 1970. El asesinato ocurrió mientras la policía reprimía a una masa estudiantil que protestaba la presencia del Reserve Officers Training Corps (ROTC) en el recinto de Río Piedras, el Servicio Militar Obligatorio y la intervención estadounidense en Vietnam. Con este Festival honramos la memoria de Antonia, denunciamos un crimen de Estado y las tretas del imperialismo contra aquellos que lo resisten. En momentos en que se recrudece la ofensiva imperialista a nivel internacional, denunciamos la continuidad del colonialismo en nuestra patria, la utilización de nuestro suelo para la instalación y reactivación de bases militares, la ocupación de nuestra tierra por un ejército extranjero, y la utilización de nuestra patria para agredir a los pueblos hermanos latinoamericanos. Con este Festival proponemos aportar nuestro grano de arena en la profundización de una consciencia anti-imperialista, donde examinar las luchas del pasado nos aporten herramientas para las luchas presentes y futuras. Por último, el Festival se plantea como un humilde gesto de solidaridad inequívoca con otros pueblos brutalmente agredidos por el imperialismo, especialmente con el pueblo palestino, venezolano, y cubano. ¡Contra el imperialismo: ayer y hoy!

 

 

Traducir»