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Ensalada deportiva : Siguen sumando triunfos atletas juveniles borinqueños

l relevo estuvo compuesto por Legna Echevarría, Francés Colón, Darelis Domínguez y Estefanía Rivera. Foto Suministrada / Carlos Zayas/ Comité Olímpico

 

 

Especial para CLARIDAD

 

La participación de la delegación Boricua de atletismo en el Campeonato Panamericano U20 el pasado fin de semana fue muy productiva. El equipo boricua conquistó dos medallas de oro, cuatro de plata y tres de bronce en Colombia. La marca más sobresaliente de 44:58, (sin subestimar las otras ya que son medallas panamericanas juveniles)), podríamos señalar que fue el 4X100 metros femenino. Establecieron nueva marca nacional y las ubica entre las mejores del mundo en la categoría U20. El relevo estuvo compuesto por Legna Echevarría, Francés Colón, Darelis Domínguez y Estefanía Rivera logrando conquistar la medalla de oro en el relevo 4×100 metros en el dicho campeonato con una marca “excelente”.

El relevo boricua dominó en la pista a Colombia (plata) y República Dominicana (bronce) para quedarse con la presea dorada al detener el cronómetro en 44.58 segundos; y así hacer sonar La Borinqueña nuevamente en el Estadio de Atletismo de la Unidad Deportiva El Salitre de Bogotá

Legna Echevarría, además, gano su segunda medalla de oro al vencer en la prueba de salto de longitud con 5.94 metros. La Federación de Atletismo de Puerto Rico (FAPUR) anunció que “luego de revisar las mejores marcas de “World Atletics” en el 4x100m del 2025 – U20 y la marca de Puerto Rico de 44.58 es la #11 de la temporada, no solo fue oro y marca nacional que en la categoría U20, también estarían en los mejores en el mundo en la temporada 2025. (Al momento de esta edición falta que “World Atletics” lo certifique, todavía no es oficial en su plataforma, pero de ser avalada si es correcto el dato).

La delegación boricua de Atletismo en Colombia estuvo integrada por Legna Echevarría (100m / salto de longitud/ 4×100 metros), Frances Colón (100m / 200m/4×100 metros/4×400 metros), Carla Angueira (salto con pértiga), Valeria Hernández (1,500m), Miguel Santini (1,500m/800m), Joniel Nuñez (1,500m), Valeria Colón (400m), Norian Velázquez de Jesús (400m/4×400 metros), Víctor Alvarado (400m/4×400 metros), Jatziel Hernández (400m4x400 metros), Enrique Ramos (800m), Alejandra Vélez (800m/4×400 metros), Ángela Benítez (800m/4×400 metros), Nayelli Rivera (lanzamiento de martillo), Estefanía Rivera (200m/4×100 metros), Yadiel Santana (200m/4×400 metros), Yariel Pérez (200m/4×400 metros), Darelis Domínguez (4×100 metros), Luis Orta (110mv), y Dylan Torres (5,000 metros). (Información tomada de página Comité Olímpico PR)

 Felicitamos a estos atletas, sus entrenadores, familiares y a la Federación por el éxito logrado.

Medalla de Plata delegación Boricua Sub-23 béisbol

Puerto Rico se alzó con la medalla de plata del Campeonato Panamericano Sub-23 y aseguró su clasificación a la Copa Mundial de dicha categoría, programada para 2026. Además, Puerto Rico dominó los premios individuales del Campeonato Panamericano Sub 23 de béisbol, al colocar cinco de sus jugadores en el Equipo Todos Estrellas y alzarse con los principales lideratos de la competencia celebrada en Panamá.

El lanzador zurdo Jorhan Laboy encabezó la lista de premiados al ser seleccionado Lanzador Abridor del Equipo Todos Estrellas, además de finalizar como líder en victorias con 2-0 y líder en efectividad sin carreras permitidas tras lanzar 11 entradas durante el torneo.

También fueron distinguidos el jardinero izquierdo Gilberto Torres, el tercera base Edrick Félix, el guardabosque derecho Gerardo Prado y el relevista Alejandro González.

“Me pareció súper brutal, trabajé fuerte para obtener todos los trofeos y reconocimientos. Ahora a seguir entrenando para lo que viene pronto” “Se lo dedico a todo Puerto Rico, porque esto lo hacemos de corazón, y a toda mi familia, a todo el mundo”, expresó Laboy tras su regreso a nuestra Nación. (Información suministrada por Héctor “Titito” Rosa, oficial prensa Federación Beisbol AA)
 Felicitamos a estos atletas, sus entrenadores, familiares y a la Federación por el éxito logrado.

Béisbol de la COLICEBA

Muy interesante el Beisbol de la COLICEBA donde hay jugadores de la Doble A, con experiencia profesional y colegiales entre otros. La Temporada 2025-26 ha sido dedicada a Neribel Torres y Cirito Ortiz, fieles fanáticos de la franquicia Caciques de Orocovis (una de las franquicias icónicas de esta liga)  y del béisbol puertorriqueño.

Para itinerario de juegos e información ver ITINERARIO | COLICEBA

 

 

¡Opongámonos a las amenazas de EEUU contra Venezuela!

Por Gloria La Riva

 

El Gobierno de Trump acelera sus planes para un ataque militar contra Venezuela. El Gobierno y el pueblo de Venezuela refuerzan ahora sus defensas ante una agresión de Estados Unidos cada vez más probable.

El lunes 29 de septiembre, el presidente Nicolás Maduro inició una consulta nacional para un decreto de estado de excepción que le otorgue poderes ejecutivos adicionales en caso de guerra. Entre ellos figuran la movilización de las Fuerzas Armadas en todo el país y la asignación de la administración de los servicios públicos y de la industria petrolera −el sector más estratégico de la economía− a la Fuerza Armada.

El martes 30 de septiembre, Maduro se dirigió a cientos de altos oficiales y soldados al recibir un doctorado honoris causa de la universidad militar del país: “Con mi vida y la vida de toda la patria les aseguro que nunca seremos patio trasero, colonia ni esclavos de ningún imperio supremacista… ¡ni hoy ni mañana!”.

Las Fuerzas Armadas del país están listas y más de 8.2 millones de civiles se han incorporado a las milicias populares.

El blanco declarado de Trump es el presidente Maduro, y justifica su amenaza de asesinarlo alegando falsamente que encabeza un cartel del narcotráfico, el Cartel de los Soles (Cartel of the Suns). En otras ocasiones, Trump afirma que dirige el Tren de Aragua.

Se trata del mismo mito del TDA con el que Trump y el Departamento de Seguridad Nacional (United States Department of Homeland Security, DHS) acusaron falsamente a cientos de venezolanos y otros migrantes antes de su brutal arresto y deportación al calabozo del Cecot en El Salvador. El Cartel de los Soles es una completa ficción que sirve como diana conveniente sobre la espalda de Maduro.

La verdadera historia de las drogas en Venezuela: El pasado

Hubo una época en que Venezuela fue productora y país de tránsito de cocaína hacia el mercado estadounidense, incluido el paso desde Colombia. Pero eso fue entre las décadas de 1970 y 1990, cuando la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y la Agencia Antidrogas (DEA) operaban libremente en Venezuela, supervisando envíos regulares de cocaína a Estados Unidos.

Las agencias estadounidenses colaboraron con el Gobierno de Carlos Andrés Pérez, notoriamente vinculado con grandes narcotraficantes que además financiaron su campaña presidencial. Cuando CAP asumió por primera vez en 1974, firmó un acuerdo que permitió a la DEA establecer ese mismo año su sede regional en Caracas. Y en Venezuela despegó una gran operación de cocaína. Bancos estadounidenses como Chase Manhattan y el fraudulento Bank of Credit and Commerce International desempeñaron un papel central, lavando sumas ingentes de dinero del narcotráfico.

Una de estas nefastas operaciones de narcotráfico CIA-DEA fue expuesta en un segmento del programa 60 Minutes en 1993.

Hugo Chávez lanzó una intensa campaña antidrogas poco después de asumir la presidencia. Expulsó a la DEA de Venezuela en 2005. Hoy, un informe de las Naciones Unidas señala que no hay cultivo ni producción de drogas detectables en Venezuela.

El verdadero objetivo de la acusación de narcotráfico por parte de Trump es crear un pretexto e intentar destruir el proceso revolucionario bolivariano que comenzó hace 26 años, con la elección del líder histórico Chávez en 1998.

Un extenso artículo de Venezuelanalysis.com refuta las mentiras de Trump y del secretario de Estado, Marco Rubio. De hecho, los principales organismos encargados del monitoreo internacional identifican a Venezuela como no involucrada en el narcotráfico.

La verdadera razón del ataque contra Venezuela

Chávez asumió la presidencia en 1999 y comenzó a forjar un camino hacia el socialismo con una nueva constitución y la nacionalización de las vastas reservas de petróleo de Venezuela para impulsar una transformación económica en beneficio del 80% de la población que vivía en la pobreza.

Las reservas probadas de petróleo de Venezuela superan los 300 000 millones de barriles, las mayores, con diferencia, del mundo.

Entre las muchas conquistas sociales del proceso revolucionario, la riqueza petrolera se ha destinado a la construcción de un total de 5.5 millones de viviendas para el pueblo, una cifra notable, sin parangón en el mundo. Eso es lo que teme el Imperio.

Desde entonces, el imperialismo estadounidense no le ha permitido a Venezuela un momento de paz, utilizando todos los medios posibles para intentar destruir la República Bolivariana de Venezuela, como es conocida.

Desde el fallido derrocamiento de Chávez en abril de 2002, pasando por la paralización total −por sabotaje− de la industria petrolera en octubre de 2002, hasta las masivas sanciones unilaterales y coercitivas que durante años han lisiado la economía; la imposición en 2019 de un “presidente” títere llamado Juan Guaidó, o los cuatro intentos de magnicidio contra el presidente Maduro… La lista continúa.

Las Fuerzas Armadas de EEUU amenazan a Venezuela y a toda América Latina

Desde hace varios meses, el Pentágono ha desplegado una presencia militar masiva en el Caribe. El martes, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, celebró una reunión en Quantico, Virginia, con cientos de altos mandos militares estadounidenses.

El nuevo grupo naval de EE.UU. enviado al Caribe consta de siete buques de guerra, un submarino nuclear y aeronaves F-35 cerca de Venezuela, además de 4 500 tropas adicionales en Puerto Rico.

En las últimas semanas, ataques con drones estadounidenses mataron a 17 pescadores en tres pequeñas embarcaciones. Con los hombres y los botes reducidos a escombros y sin pruebas disponibles, Trump declaró de inmediato a Maduro narcotraficante y merecedor del mismo destino.

El 24 de septiembre, ante la Asamblea General de la ONU, el presidente Donald Trump se jactó de que seguiría “borrándolos de la faz de la tierra”. Una recompensa de 50 millones de dólares por la cabeza del jefe de Estado venezolano, anunciada por Trump y Marco Rubio el 7 de agosto, no deja dudas sobre los planes del imperialismo estadounidense.

La edición del 30 de septiembre de The New York Times publicó un artículo de primera importancia con el ominoso titular “Los principales asesores de Trump impulsan la remoción de Maduro del poder en Venezuela”.

Conspiraciones a lo largo de los años han fracasado ante un pueblo y un Gobierno decididos a defender su soberanía e independencia. El costo ha sido alto. Años de bloqueo económico han limitado la capacidad del pueblo para desarrollarse plenamente.

Maduro: Los bancos de EEUU son los verdaderos traficantes

En una nueva entrevista con Russia Today, realizada por el expresidente ecuatoriano Rafael Correa, el presidente Maduro dijo:

“El 85% de los miles de millones del narcotráfico internacional cada año está en los bancos de Estados Unidos. Allí es donde está el cartel. Que lo investiguen y lo descubran. Lavado de dinero. Estaba revisando los datos que compartió la vicepresidenta [Delcy Rodríguez], y creo que son más de 500 000 millones de dólares al año dentro del sistema bancario estadounidense, en bancos legales.

“Si quieren investigar un cartel, que investiguen el cartel del norte. Desde Estados Unidos se dirige todo el narcotráfico desde Sudamérica y desde el resto del mundo”.

La solidaridad inquebrantable de Cuba con Venezuela

El liderazgo de Cuba ha defendido de forma consistente el derecho de la República Bolivariana a estar libre de injerencias y amenazas.

El presidente Miguel Díaz-Canel firmó públicamente una petición para lanzar una convocatoria nacional de apoyo entre el pueblo cubano. Desde hace mucho, el pueblo cubano está hombro con hombro con el pueblo venezolano asediado, enviando médicos y maestros y coordinando conjuntamente a través de ALBA, la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos, ALBA-TCP).

El pueblo de Estados Unidos tiene la mayor responsabilidad de detener al imperialismo estadounidense, de Gaza a Cuba y a Venezuela. Decenas de millones de personas en EE.UU., víctimas de la agenda de los multimillonarios de Trump, de las deportaciones, el racismo, el hambre y de una creciente presencia militar en casa, no tienen nada que ganar y mucho que perder si Washington logra consumar su agresión.

La guerra contra Venezuela puede ser inminente. Por la vida de los pueblos de Venezuela y de toda América Latina, el movimiento progresista en Estados Unidos debe exigir: ¡No a la guerra, no al golpe, no a las sanciones contra Venezuela!

 

Liberan a Zuleyka gracias a los checos

 

Este lunes se dio a conocer que gracias a la intervención humanitaria de la República Checa, la puertorriqueña Zuleyka Morales Rivera fue liberada y se encuentra en tránsito hacia Nueva York.

El Movimiento Victoria Ciudadana (MVC) denunció en comunicado de prensa que existe la advertencia de que las autoridades estadounidenses podrían despojarla de su ciudadanía, acusándola falsamente de ‘terrorista’ por su labor pacifista y humanitaria,  lo que representa una nueva e injusta amenaza a sus derechos fundamentales.

Ante esta posibilidad, el MVC expresó que es inaplazable que el Gobierno de Puerto Rico actúe con firmeza y urgencia ante esta situación, por lo que exigió  a la gobernadora, Jennifer González; a la secretaria de estado, Rosachely Rivera Santana, y al comisionado residente, Pablo José Hernández, a que emitan una comunicación oficial condenando las violaciones de derechos humanos perpetradas por el Gobierno de Israel contra Zuleyka Morales Rivera y demás miembros de la Flotilla de la Paz Sumud, además de enviar una comunicación directa y firme dirigida al secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, exigiendo que se garantice la seguridad e integridad de Morales Rivera             —veterana de la Marina estadounidense— y que se reconozca su labor humanitaria y pacífica, protegida por el Derecho Internacional.

Por su parte, la portavoz de Madres Contra la Guerra, Sonia Santiago Hernández, se expresó en sentido similar sobre la postura que debiera adoptar el Gobierno de Jenniffer González y, a esos efectos, anunció que el miércoles, 8 de octubre, a las 10:00 de la mañana, se manifestarán frente al Departamento de Estado para exigir la liberación incondicional de Morales Rivera.

 

 

 

Ojos Chinos: Bailando el racismo

 

 

Especial para En Rojo

Hace poco me invitaron a hablar sobre la presencia de la comunidad china en Puerto Rico. La audiencia, compuesta en su mayoría por guías turísticos, quería algo más que fechas: buscaba entender las raíces históricas de un país lleno de silencios y estereotipos. Al trabajar el tema del racismo y la xenofobia hacia la comunidad china en la Isla, abordé la célebre canción “Ojos Chinos”, interpretada por El Gran Combo de Puerto Rico. Inmediatamente, escuché interpelar a uno de los participantes, asegurando que esa canción no contiene nada discriminatorio ni racista. Incluso, comenzó muy entusiasta a cantarla de memoria como prueba de su inocencia.

Mi reacción no fue improvisada. Crecí entre las décadas de 1980 y 1990, y recuerdo con claridad la frecuencia con que se escuchaba “Ojos Chinos”. También recuerdo las burlas que recibíamos mi padre y yo al llegar a un lugar donde, casi de inmediato, alguien nos decía: “El chinito quele aloz flito, bien flito de Puelto Lico”. No solo nos reducían a un estribillo, sino que reproducían una ridícula caricatura del habla china en español. Les confieso: en mi casa casi nunca se comía arroz frito y rara vez vi a mi padre comerlo. Curiosamente, hoy soy yo quien lo consume más que en mi infancia. La ironía refuerza el punto: el chiste no tenía que ver con la realidad, sino con un estereotipo.

“Ojos Chinos” fue lanzada en 1964, dos años después de la formación de El Gran Combo. La compuso Kito Vélez, trompetista de la orquesta, y fue grabada en ritmo de pachanga por Andy Montañez y Pellín Rodríguez. Luego se incluyó en la producción “Ojos Chinos – Jala Jala”, bajo el sello Gema. Musicalmente pegajosa, rítmicamente alegre, se convirtió temprano en un éxito del grupo, que aún hoy se canta. Además, refleja el romanticismo tropical propio de la época, donde la exaltación amorosa y el deseo se revestían de melodías bailables. Pero la pregunta esencial no es si gustaba al oído, sino qué transmite en términos culturales y sociales.

La canción abre con la frase: “El chinito quele aloz flito, bien flito de Puelto Lico”. Este enunciado está escrito imitando un supuesto “acento chino”: sustituyendo la “r” por la “l”. Esa caricaturización no refleja el habla real de inmigrantes chinos, sino un estereotipo burlesco que circula a través de la cultura popular para ridiculizar. El efecto es claro: mofarse del “otro” por su manera de hablar, reduciendo una identidad compleja a un simple rasgo fonético inventado. Esta frase no es neutral ni inocente: es racista porque convierte a una comunidad en objeto de burla; xenofóbica porque marca al extranjero como ridiculizable; discriminatoria porque trivializa la diferencia; y burlona porque lo hace en clave de chiste musical. Moralmente, hoy resulta inaceptable si se repite sin contexto crítico.

A lo largo de la letra, aparecen etiquetas raciales y étnicas (“chinito”, “chinita”, “la china del oriente”) acompañadas de descripciones exotizantes (“ojitos”, “cuerpito lindo”). No hay insultos violentos, pero sí orientalismo y objetificación romántico-sexual que hoy reconocemos como formas de racialización y sexismo. Reiterar diminutivos como “chinito”, “ojitos” y “cuerpito” es condescendiente, infantiliza y enmarca a la mujer como objeto pasivo de deseo. La narración amorosa se sostiene en una desigualdad simbólica: la mujer no es sujeto de voz, sino exotismo que se contempla, desea y consume.

Desde la óptica de valores contemporáneos —respeto a la dignidad, rechazo a estereotipos raciales, crítica a la sexualización reductiva— la canción es moralmente cuestionable. Como bien planteó Edward Said en su libro Orientalism (1978), estas representaciones fabrican una mirada occidental que fantasea con lo “exótico” y lo convierte en mercancía cultural. Aquí, el “amor” por la “chinita” no disuelve la diferencia, sino que la reafirma.

En el Puerto Rico de las décadas de 1960 y 1970 —como en gran parte del Caribe, América Latina e incluso Estados Unidos— la migración china era percibida desde el exotismo y la estigmatización cultural. La música popular reflejó y reforzó esa mentalidad. Lo que para muchos era simple humor o folclore, desde un análisis crítico se asume como racismo cultural normalizado. El éxito de “Ojos Chinos” se debió, en parte, al auge de los ritmos caribeños de la época —pachanga, son, jala jala— en un momento de transición musical, pero también a la normalización de estereotipos que no se cuestionaban. En su contexto histórico pudo haber pasado como chiste inofensivo. Hoy, sin embargo, la aceptabilidad histórica no exime el problema: sigue siendo racista y burlona.

Más de seis décadas después de su lanzamiento, corresponde mirarla con otros ojos. La canción, contagiosa y enérgica, es al mismo tiempo una burla y una exotización de la comunidad china, particularmente a la mujer. Tal vez los compositores y cantantes no tuvieron la intención consciente de ofender, pero lo cierto es que la intención no cancela el efecto social. La canción no deja de añadir un tono humorístico y ligero, ni de tocar temas de amor y devoción —al punto de declarar la imposibilidad de vivir sin la “chinita”. Ese dramatismo amoroso, típico del romanticismo tropical, convive con un lenguaje que simultáneamente exotiza, racializa y prejuicia.

No se trata de atacar al Gran Combo de Puerto Rico, ni a los compositores, ni de censurar la canción. Sino de invitar a la reflexión sobre cómo el pasado cultural debe ser leído críticamente. “Ojos Chinos” refleja una sensibilidad de época, pero también reproduce estereotipos raciales y de género que no deben pasar desapercibidos ni repetirse. Para algunos, seguirá siendo una canción inofensiva; sin embargo, lo que revela es precisamente lo contrario: que el racismo institucional y cultural pudo disfrazarse de humor y música bailable. Y ese racismo, aún normalizado, sigue siendo racismo.

Cada generación tiene el deber de analizar lo que se escribió, se cantó o se representó. No todo pasado siempre fue mejor. “Ojos Chinos” es, al mismo tiempo, un documento cultural y un recordatorio: la música puede alegrar, pero también lastimar y perpetuar desigualdades, cante quien la cante. No se puede ignorar que la canción transmite implicaciones racistas, xenofóbicas y burlonas contra la comunidad china. El reto hoy es claro: reconocerlo, estudiarlo, cuestionarlo y, sobre todo, evitar repetirlo. Asumir estas tensiones en nuestra música no resta valor a su historia, sino que la enriquece. Nos recuerda que el Caribe no solo baila: también piensa, se cuestiona y se reinventa con cada generación.

El autor es Profesor de Historia – UPR Mayagüez

Comentarios a:

jleeborges@hotmail.com

 

¡Viva Curet: El poeta del pueblo! de José Rodríguez: Una peregrinación colectiva

 

La vida humana es una peregrinación. El concepto de peregrinación, desde mi criterio, es muy espiritual. Aunque también acoge lo tangible: ese desplazamiento del cuerpo hacia lo inesperado o incierto; o, simplemente, hacia algún lado. En esa dualidad nacemos y evolucionamos: entre la espiritualidad y la corporalidad. Si bien es cierto que nuestra naturaleza corpórea puede percibirse a través de todos los sentidos, de igual manera nuestra espiritualidad. Permanecemos y trascendemos simultáneamente y ello por la peregrinación emprendida en la vida que nos toque. Esta reflexión tan personal que tomó forma a través de la escritura para así compartirla con ustedes fue evocada por una selección de palabras muy bien ordenadas: ¡Viva Curet: El poeta del pueblo! Esa es la magia del lenguaje: materializa lo intangible y lo convierte en inteligible. Y ello, precisamente, es lo que ha realizado el amigo fotoperiodista José Rodríguez Santiago con este espléndido texto rebosante de luz en movimiento en cada página. Su lenguaje es la fotografía. Fotografías que documentan ese peregrinaje humano. Fotografías que permiten la permanencia del poeta Curet en el presente y porvenir de su pueblo. Fotografías que trascienden; así como el poeta.

José Rodríguez Santiago es un puertorriqueño que encontró en las letras de Tite Curet una manera de interpretar su entorno, incluso su propia vida. La composición «Pa’ los caseríos» es un ejemplo de ello. Él mismo nos hace conscientes del valor de esta composición. José comenzó a trabajar muy joven en una fábrica, junto a su padre, y desde entonces las canciones de Tite –la energía misma del compositor– le acompañarían en su caminar. Fueron varias las paradas en “estaciones” de la vida, donde convergían personas y situaciones, que le ayudarían a coleccionar momentos que se convertirían en experiencias acordes con sus expectativas. En «El ojo avizor de José Rodríguez: “The Best Fotoman del Caribe”» –el exquisito Prólogo del presente libro– por el escritor y periodista Josean Ramos, el lector podrá ser testigo de ese caminar del célebre fotoperiodista autor del libro publicado este mismo año de 2025 por la siempre solidaria Publicaciones Gaviota. La misión de José –y los remito a sus propias palabras– «ha sido retratar a los que ya se fueron, a los que partieron y ya no están para que el pueblo no los olvide». Ello es, sin duda, un magno trabajo patriótico a los que muy pocos han sido convidados y hoy contamos con el honor de estar junto a uno de los artífices de esta ardua labor en una sociedad colonial como la nuestra: José Rodríguez, el autor de este libro; el Maestro de las fotografías que nos permiten admirar la grandeza una y otra vez –esa permanencia y trascendencia simultánea– del compositor natural de Guayama, autor de «Plantación Adentro». Y en lo que a esta excepcional composición respecta, nos centraremos brevemente más adelante.

El libro de José Rodríguez es un hermoso trabajo donde convergen personalidades de la cultura puertorriqueña y caribeña. Su autor domina muy bien ese “contrapunteo” del trabajo colectivo. Quienes lo conocemos somos conscientes de ello. Y quienes no lo conocen ya tendrán alguna idea al apreciar su obra –esta obra que hoy les presento–; y, sin duda, al escucharlo. Por lo que a mí respecta, conozco a José desde agosto de 2011 cuando expuso sus obras sobre Tite Curet, aquí, en el Museo de Historia y Arte de Guayama (MHAG). Año en el que se traslada la Misa de Recordación, en honor a Tite, a Guayama. Un evento memorable organizado por la unión de voluntades entre la siempre recordada Norma Salazar, y el diligente gestor cultural guayamés Héctor “Papo” Valentín Yera –fundador del MHAG–; además de, en efecto, el autor del libro. Desde entonces, la relación de José con esta institución y su fundador ha sido una de hermandad. ¡Viva Curet: El poeta del pueblo! es una obra que conjuga un trabajo fotográfico de una naturalidad y sensibilidad sobrecogedora con textos puntuales en torno a la vida documentada. En el libro de 233 páginas se pueden apreciar sobre doscientas fotografías de la vida y trascendencia de Tite Curet acompañadas de breves textos contextualizando las imágenes, además de ensayos diversos de figuras respetadas en el ámbito cultural y académico. Josean Ramos, Lenis Oropeza, Virgen Cáceres, Edgardo Rodríguez Juliá, Cristóbal Díaz Ayala, Elmer González, César Pagano, Rubén Blades y César Colón Montijo son algunas de estas egregias figuras. Es preciso leer cada uno de esos ensayos que dan cuenta y razón de la permanencia y trascendencia del compositor y poeta. El ensayo «Notas biográficas de Catalino “Tite” Curet Alonso» por Elmer González amplía el escenario de la vida del compositor y le permite al espectador–lector del libro posicionar su mirada en aspectos específicos como su «método artesanal» al momento de escribir o componer; además de lograr una imagen de síntesis con respecto a su pasión por el periodismo y la música: «Más que un periodista musical fue un músico periodista que aplicaba, en la composición de sus letras, prácticas básicas del periodismo» (207). Por otro lado, leer a la investigadora Virgen Cáceres, del Centro de Investigaciones Sociales de la Universidad de Puerto Rico, exponer con claridad la imagen de un Catalino “Tite” Curet Alonso como «nuestro gran historiador oral» permite la perenne apertura y evolución de esta figura de las letras y la música. ¡Qué imagen tan acertada y justa nos comparte la doctora Cáceres acerca de este compositor universal! Cáceres, además, destaca la significación de la relación entre nuestro historiador–compositor y nuestro fotoperiodista. La relación Tite Curet y José Rodríguez ha creado un binomio historiográfico y cultural necesario para acercarnos a un cuadro menos fragmentado en torno al devenir social puertorriqueño y caribeño.

Por su parte, el autor y fotoperiodista en su Introducción, «Tributo al amigo Tite Curet Alonso. ¡Te cumplí Tite!», –y que se extiende en la exhibición fotográfica del libro magistralmente curada a la manera de los grandes museos– nos comparte la energía, contundencia e incluso lo sublime de ese peregrinar del poeta. Una peregrinación que es también la de José Rodríguez. Leer las «anécdotas» del autor es sentir muy cerca tanto a Tite como a su fotógrafo. En «Vida y Momentos», «Velorio y Sepelio», «Misas de Recordación» y «Belén», paratextos que son parte de la Introducción, y que también tienen la intención de dividir el libro en “capítulos fotográficos” a modo de una cronología del acontecer de la vida y trascendencia de Tite, justamente, es ser partícipe de ello: de una cercanía “purificadora”. Esa intimidad apalabrada a la vez que ilustrada a lo largo del libro por el autor es una ofrenda patriótica que nos devuelve a un Tite Curet en toda su majestuosidad como un «puertorriqueño universal». Precisamente, la universalidad es un concepto que se hilvana en este libro como una cualidad del compositor natural de Guayama. Por un lado, Rubén Blades comenta: «Catalino Curet Alonso, mejor conocido simplemente como ‘Tite’, es un puertorriqueño universal» (25); y, por otro lado, la doctora Cáceres arguye: «… este trabajo fotográfico que nos presenta José Rodríguez es un tributo al compositor que alcanzó el universo contando la vida de los más humildes» (21).
En lo que se refiere a la fotografía, conviene destacar que para Susan Sontag, «lo que se escribe sobre una persona o un acontecimiento es francamente una interpretación, […] como las pinturas y dibujos. [Sin embargo] Las imágenes fotográficas no parecen ser tanto declaraciones sobre el mundo como fragmentos de éste; miniaturas de la realidad…» (Sontag 1977).

José Rodríguez nos ha legado, pues, «fragmentos» de esa realidad del poeta; esto es, su existencia permanente y trascendente que se recrea en nuestras memorias de modo que la energía universal del poeta se adentra en nuestro ser; en la de su pueblo. En Tite –«simplemente» Tite– su peregrinación deviene universalidad; incluso espiritualidad. Una espiritualidad universal accesible en sus composiciones y que las fotografías de José captan –o más bien capturan– en cada mirada de Tite. La solidaridad de Tite es evidente, se muestra sin intermisión en cada imagen que desde la acción misma del obturador ya es patrimonio cultural de Puerto Rico y allende sus fronteras. Cada una de estas fotos es un fragmento de ese relato del pasado que nos pertenece y que enaltece nuestro presente. Nuestro presente se compone de fragmentos de lo acontecido y de lo que está por venir. Y una fotografía desde el presente nos recuerda esa historicidad natural de la humanidad. El memento mori y la vulnerabilidad de la que nos habla la escritora y filósofa Susan Sontag (1933–2004).

La peregrinación de Tite –su universalidad– inició en Guayama. Nació en esta «esquina del Caribe» (Luis A. Figueroa 2005) un 12 de febrero de 1926. Siempre mantuvo un vínculo con su Guayama querida: «Pa’ Guayama rincón divino y querido». Antes de contar con la edad para asistir a la escuela, se mudó con su madre Juana Alonso García a Barrio Obrero en Santurce. No obstante, asistió a la Escuela Superior de Guayama alrededor de 1941. Él mismo nos informa al respecto en su texto La vida misma (1993) en la parte dedicada a Guayama y donde comparte algunas memorias en torno a quien identifica como su tía Ángela Villodas. Contaba con 15 años según sus propias palabras:
«¡Cómo me quería! Toda vez que a ella le gustaba darse su trago de “mamplé” –como a ella le llamaba al ron clandestino, entiéndase cañita–, me enviaba con 35 centavos en la mano un par de veces en semana hasta cierto alambiquero de la vecina Calle Duque “a comprar una canequita”, la cual nunca llegaba muy completa que digamos. El mensajero ya tenía 15 años de edad y le gustaba dar “una probadita”. Miraba la caneca y luego hacía mí con ojos de sospecha, como aseverando, “yo sé en cual barriga está el ron que falta aquí”» (Tite Curet Alonso 1993).

Esa fue la época, sin duda, en que la que se fortaleció aún más su vínculo con Guayama y con su padre Catalino Curet Vázquez. José Rodríguez nos comparte una foto probablemente de esa época de la Colección de Norma Salazar donde se puede apreciar a un joven Tite con sus amigos guayameses Antonio “Toñito” Blondet y Jorge C. Alicea Miranda. Para identificar a estas personas, José Rodríguez se comunicó con su amigo guayamés Héctor “Papo” Valentín Yera, mi padre. Como buen estudioso de la historia de su pueblo, Valentín Yera investigó al respecto, y logró la identificación de los dos jóvenes amigos del compositor. Ésta es la primera fotografía compartida en el Capítulo «Vida y Momentos».

Las próximas fotografías de la autoría de José Rodríguez compartidas en «Vida y Momentos» documentan a un Tite solidario, reflexivo, emocionado y pleno. Otras nos muestran a Tite como un observador acucioso o un conversador pausado y sensible. Las fotografías identificadas como «Belén para Cortijo», sin duda, expresan esa solidaridad. Es menester observar detenidamente la primera –en la página 31–, donde se aprecia a un Tite reflexivo, de hablar pausado y de una sensibilidad sobrecogedora. En la cuarta foto de esa serie –en la página 34–, somos testigo de un Tite solidario, maestro y protector, quien está de la mano de su ahijado Rafael Cortijo Jr. y de Zoila Cortijo. Más adelante, en la página 39, la imagen del compositor frente a la inmensidad del mar logra transmitir la plenitud de quien comparte una conexión ancestral y espiritual que le da sentido a su vida. Al observar esta foto, el tiempo se detiene para el espectador. Por otro lado, las fotografías junto a Margot Rivera –la madre de Ismael Rivera–, así como la serie de cuatro que muestran al poeta de perfil en una Plaza del Viejo San Juan, y en la que aparece junto a Cheo Feliciano en Radio Universidad –aunque todas distintas– tienen una particular fuerza reflexiva que me han conmovido al igual que las previamente mencionadas.
En lo sucesivo, las fotografías pertenecen a otra etapa de la vida del poeta que igualmente es parte de su peregrinaje. Una parte importante de ello, pues, nosotros –es decir, su pueblo– asume un rol significativo en esa puesta escena de su vida y en la que su trascendencia y permanencia se fusionan en la memoria colectiva. Las fotografías de su velatorio y sepelio, las de las misas de recordación son la prueba tangible de la continuidad –esa energía transformada– del amor y compromiso que Tite Curet Alonso le mostró durante toda su existencia física a su pueblo. No encuentro otra manera de explicarlo. Y José Rodríguez logró transcribir esa energía transformada. La sensibilidad del fotoperiodista –esa espiritualidad de José: el biógrafo–fotógrafo o esculpidor de la luz de “El Poeta del Pueblo”– ha sido fundamental en esta peregrinación.

La presentación de hoy del libro ¡Viva Curet: El poeta del pueblo! tiene lugar como parte de la conmemoración de la «Noche de San Miguel» en su edición 2025. Uno de los eventos principales del Programa Educativo y Agenda Cultural del Museo de Historia y Arte de Guayama –el Museo del Pueblo–. ¿Cómo relacionar a Catalino Curet Alonso con el evento de la «Noche de San Miguel»? Este evento conmemora la conspiración de 1822 en Guayama y honra a los esclavizados Francisco Cubelo y Juan Bautista Texidor quienes fueron fusilados –«viciosamente ejecutados», en palabras de Jalil Sued Badillo– en la Plaza Mayor el 30 de septiembre del mismo año 1822. Ambos esclavizados trabajaban en las represivas y abusivas haciendas azucareras de la ciudad. «Plantación Adentro» –así como la composición de Tite– ellos soñaban con la libertad y, por consiguiente, decidieron esparcir esa idea de libertad como semillas en la tierra y fue por ello su injusta muerte, así como su vida en las plantaciones. «Plantación adentro […] / es donde se sabe la verdad / es donde se aprende la verdad». Esa libertad ansiada, el espíritu de lucha y resistencia, transmutados en memoria colectiva contestataria trascendió ese septiembre de 1822 y encontró espacio en las grandes mentes de los guayameses Eleuterio Derkes Martinó, Manuel Alonso Pizarro, entre otros puertorriqueños afrodescendientes de mediados del siglo XIX. Una parte de sus obras están disponible gracias al trabajo investigativo de Roberto Ramos-Perea, lo que es evidencia de lo que les propongo. Transcurridos poco más de cien años –si tomamos como punto de partida el año de 1822–, nacería en esta vida que es la nuestra igualmente Catalino Curet Alonso. Como ya conocen, 1926 es su año de nacimiento. Ciento cuatro años después, y en lo sucesivo, Tite sería el repositorio y portavoz de esa solidaridad ancestral afrodescendiente. Ahí están sus canciones como muestra de ello; no sólo «Plantación Adentro». ¿Qué otras composiciones podríamos mencionar que sean evidencia de esa solidaridad ancestral? Es una tarea que ahí les dejo. Tite recurre a la universalidad de la música para honrar a los esclavizados africanos y aborígenes; para honrar a su pueblo. «Honrar honra», como expresó una vez mi Maestro Jalil Sued Badillo en la inauguración del evento «Noche de San Miguel» en el año 2008.
Así, pues, ¡Viva Curet: El poeta del pueblo! nos permite una reflexión amplia y profunda en torno a la vida de nuestro Tite, «simplemente Tite». Su interioridad se expone a la luz de lo visible. Ahí está la magia del arte de José Rodríguez. El ojo de este fotógrafo del Caribe descifró los paralelismos y transversalidades entre el mundo físico y el mundo espiritual. Ambos mundos componen la esencialidad de la humanidad. Y la oportunidad de apreciarlo por medio del arte fotográfico de José Rodríguez desde la figura del guayamés universal Tite Curet Alonso es adentrarnos en una peregrinación colectiva hacia nuestro lugar de origen, o, simplemente, hacia algún otro sitio donde concurren la permanencia y la trascendencia aludidas a lo largo del presente escrito.

Presentación del libro el 27 de septiembre de 2025 en el Museo de Historia y Arte de Guayama. La autora es la directora del museo.