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Diseñador boricua trasciende como un modista pionero en Puerto Rico

Especial para En Rojo

 Inspirándose en las raíces de la isla de Puerto Rico, Herman Nadal se ha convertido en una figura pionera que permanece firme al paso de la onda de la moda puertorriqueña.

La marca Herman Nadal heredó el nombre del diseñador, de 30 años, a pesar del riesgo de demandas, por el deseo de que el público no perdiera de vista la presencia de una persona de carne y hueso detrás de la marca, en esta era digital.

Las figuras pioneras en la vida de Nadal fueron sus abuelas en su infancia, que trabajaron en fábricas de costura. El modista tuvo su primer encuentro directo con la moda en la escuela Vocacional. En grado once, Nadal obtuvo una beca que le permitió estudiar en el Centro de Moda al ganar una competencia de costura con materiales reciclados. A nivel universitario estudió en EDP University.

“Un Herman Nadal prematuro”, comenta el diseñador sobre su primera colección en 2014. Ahora, en el transcurso de la marca, se encuentra la prehistoria del estilo, que ha recibido mucho branding por ejercer la cultura puertorriqueña.  Nadal fue el original y, según él, supera a los que vinieron después por su influencia primitiva y por la característica de storytelling en su marca.

Un estilo clásico del Nadal actual empezó con la “valeriana button down”, que se promocionó en Instagram en 2021. Un estilo presente en dos de sus colecciones más culturales (y favoritas): La Década y La Raíz.

El diseñador se percató de un vacío en la moda en Puerto Rico, una ausencia de inspiración de la misma isla patria, una extracción de la cultura puertorriqueña. “Al menos de la manera que yo me lo imaginaba”, comentó el modista. Como resultado, hace 6-7 años se dio el cambio canónico que llevó al creador a donde encontró su voz, tornándose a Puerto Rico.

Nadal, con sus años de transcurso cambiantes, aprendizajes y experimentación, siempre ha tenido una atracción por el juego de telas y texturas. Actualmente utiliza telas naturales como el lino y el algodón. El creador opta por todo material situado en el clima de Puerto Rico, como lo son los tejidos ligeros: encajes, mundillo y crochet. Presentemente aplica muchas puntillas y busca nuevas maneras de integrarlas.

“Para toda materia prima se hace local research”, comentó el modista sobre la sostenibilidad de la marca, añadiendo que cada pieza se confecciona por pedido individual del cliente. Otra manera en que adjudican por la sostenibilidad es utilizando los retazos, integrándolos a ciertas piezas y a obras de arte de otra índole. Al entrar al atelier, el cliente podría percatarse del uso de retazos en el gran cuadro en la pared a la derecha en el área principal.

En el atelier, también se pueden encontrar algunas de las piezas de su última exposición, La Década, que ocurrió el 12 de octubre de 2025. Otro acontecimiento importante para la marca es la colaboración con el artista urbano Rauw Alejandro, a quien se le han confeccionado múltiples piezas custom.

Herman Nadal ha sido una marca puertorriqueña susceptible al cambio bajo transcursos de eventos orgánicos nutridos por la isla. Nadal contó cómo utiliza diversas fuentes de inspiración en la confección de sus piezas, desde la historia de Puerto Rico hasta obras de arte y estilos utilizados por puertorriqueños en épocas pasadas. La creación del diseñador se da enlazada a la cultura del boricua.

Cuando se le preguntó al diseñador sobre sus futuros proyectos, el modista se rió y especificó que existen futuros proyectos, pero que no puede divulgar sobre ellos, cerrando la entrevista afirmando que “2026 viene cargado”.

 

 

 

 

 

Casa Sofía en Santurce celebra Jornada por la afrodescendencia y la abolición de la esclavitud

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Con su sede en Casa Sofía,  el pasado 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer,  se inició exitosamente la Jornada por la Afrodescendencia, y la Abolición de la Esclavitud  con la presencia  de diversas instituciones culturales de Puerto Rico y Estados Unidos. La jornada se extenderá durante los domingos 15 y 22 de marzo a las 4 de la tarde con actividades relacionadas con tema, según dio a conocer  América Sorrentini Sánchez, coordinadora de la Casa Sofía.

El  primer domingo, el programa consistió en la develación  de una talla escultórica  Mujer Tocando Bongó, un espacio donde las personas se pueden retratar junto a la figura artística sobre  el tema de la mujer negra, la bomba y la plena, del artista Angel Flores. A esto siguió  una amplia presentación artística, en la cual  participaron varios grupos de bomba,  entre ellos Maribella Burgos y su Junte Loiceño de Bomba; el Centro Cultural de Arroyo, Roberto Satre, el Círculo Literario así como el Ballet Sureño de Nora Cruz y el Mulato Frances Carrasquillo,Edwin Torres Aponte, UPRODEE de la Organización Pro Deporte Guayanés.

Como parte de la Jornada participaron entidades  antirracistas  de Estados Unidos y Puerto Rico,  y que  estuvieron  presentes  miembros de la entidad Hush House de Detroit, Michigan; junto a representantes comunitarios y académicos de Puerto Rico.   El domingo 22 de marzo, comenzando a las 4 de la tarde,  culmina  la Jornada con la conmemoración de la Abolición de la Esclavitud en Puerto Rico. Sorrentini Sánchez destacó que esta actividad se inició en Chicago para el 1971 auspiciada por el Centro Cultural  Ruiz Belvis.  A lo largo de los años tenido  la participación  de figuras culturales  como el pintor loiceño Samuel Lind, el profesor y músico Juan Luis Gómez Rosa, las bailarinas Awilda Sterling y Adalina de Jesús, pioneras del grupo de Bomba Venbayutu, de Chicago.

El Centro Ruiz Belvis siempre ha destacado la lucha por la Abolición de la Esclavitud como una acción significativa en la historia de Estados Unidos y  de Puerto Rico. Su vigencia sigue presente ya que la lucha contra el discrimen y el  racismo continúan, quedando muchos espacios y luchas que reivindicar, especialmente  la marginalidad, la explotación  y la violencia contra los sectores afrodescendientes, concluyó Sorrentini.

 

 

Sexta Edición del Festival de Cine y Derechos Humanos de Vieques

 

 El Festival de Cine y Derechos Humanos de Vieques anunció el lanzamiento oficial del cartel, el tráiler y el itinerario de su sexta edición, materiales que ya se encuentran disponibles en su página web oficial: fcdhv.com.

El Festival se ha consolidado como una de las principales plataformas de exhibición cinematográfica en la región este de Puerto Rico. Desde su fundación, el proyecto ha apostado por descentralizar el acceso al cine y promover el diálogo en torno a los derechos humanos, la memoria histórica, la justicia ambiental y los procesos comunitarios.

La programación de este año incluirá largometrajes y cortometrajes de realizadores locales e internacionales, así como conversatorios, espacios formativos y encuentros entre cineastas y audiencia.

Las actividades comenzarán el 11 de marzo con la presentación especial de Esta Isla, como antesala de la programación principal, que se celebrará del 20 al 22 de marzo en distintas sedes comunitarias de Vieques.

“Levantar un festival de cine en Vieques es, en sí mismo, un acto de resistencia cultural. Aquí no hay salas comerciales, así que cada edición es un esfuerzo colectivo por garantizar el derecho a la cultura”, expresó la dirección del Festival.

Además de las proyecciones, el evento integra un componente educativo que incluye talleres y conversaciones dirigidas a jóvenes y público general, fortaleciendo el acceso a herramientas de análisis audiovisual en una comunidad que históricamente ha enfrentado limitaciones estructurales. Las entradas continúan siendo subvencionadas, como parte del compromiso del Festival con la accesibilidad cultural.

Con cinco ediciones previas celebradas, el Festival de Cine y Derechos Humanos de Vieques se ha convertido en un punto de encuentro para el cine independiente puertorriqueño y caribeño, consolidando a la isla municipio como un espacio de intercambio artístico y reflexión social.

Puede acceder al itinerario completo de actividades en: fcdhv.com.

 

 

Nota de duelo y solidaridad por el compañero Juan Carlos Vélez Santana

Foto reproducida de FB.

 

La partida del plano terrenal del querido compañero Juan Carlos Vélez Santana ha ocasionado una gran tristeza, por la prematura pérdida de un comprometido ser humano, con la Patria y la defensa de los derechos humanos y civiles del Pueblo puertorriqueño; especialmente los de las personas vulneradas por la desigualdad, la pobreza y cualquier tipo de discrimen. Como abogado penalista puso sus servicios a disposición de los sectores marginados, misión que desempeñó fielmente como litigante y a través del proyecto Inocencia, de la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana. Contribuyó con su labor incansable a demostrar la no culpabilidad de personas sentenciadas injustamente, al mismo tiempo que como profesor ayudaba a formar nuevas abogadas y abogados con sus miras enfocadas en la justicia más que en la ambición económica.

Bien dice el refrán popular que quien lo hereda no lo hurta, su madre, la admirada Reverenda Eunice Santana Melecio y su militante padre, Wilfredo Vélez, criaron a Juan Carlos y a su hermano Wilfredo (Tito) como boricuas de corazón cuyas acciones estuvieran dirigidas a la defensa de la nación puertorriqueña y de los derechos el Pueblo. Juan Carlos, como abogado, profesor de Derecho y gran ser humano cumplió a cabalidad con esas enseñanzas.

La Junta Directiva y el Colectivo de trabajo de CLARIDAD abrazan solidariamente a Eunice, Wilfredo, Tito y demás familiares, así como a sus amistades, estudiantes y colegas. Por sus ejecutorias y trayectoria de vida, Juan Carlos siempre será recordado y emulado.

 

Decenas de comunicadores cambian la narrativa migrante

Fotos suministradas por Kilómetro O.

CLARIDAD

 Venían de todas partes con una misma causa: desafiar la forma en que se cuentan y circulan historias relacionadas con las poblaciones migrantes. Venía gente de la diáspora mexicana radicada en California, de lugares íntimamente vinculados con poblaciones mixtecas, de Honduras, Oaxaca, Idaho, Ecuador y hasta Arecibo. Durante cuatro días, durmieron en Adjuntas para conocer mejor cómo contar sus experiencias y las de sus comunidades.

Roxana Bendezú y Mari Mari Narváez –de Raíces Migrantes y de Kilómetro Cero, respectivamente– reunieron a decenas de profesionales, activistas y comunicadores de todo el continente para darle nueva forma a las narrativas que dominan los temas relacionados con poblaciones migrantes. Con talleres divididos por disciplinas y excursiones, el grupo estuvo expuesto a una variedad de debates relevantes.

“Esta guía para periodistas responde al contexto de la actual y creciente criminalización de personas migrantes en Estados Unidos y Puerto Rico. Las personas inmigrantes que llegan a este país, particularmente aquellas que se racializan como negras o marrones, han sido criminalizadas y se han convertido en el foco de detención, deportación y expulsión… Cómo hablamos sobre migración y fronteras repercute directamente en cómo respondemos a la violencia de Estado”, leía, como ejemplo, un folleto de Kilómetro Cero sobre la propaganda policíaca (copaganda).

La copaganda supone propaganda dirigida a justificar la violencia por parte de la Policía. Moldea la noción del crimen y las preocupaciones de “seguridad”, normalmente reflejada en la cobertura saturada de homicidios, balaceras o temas que armen una narrativa. Mari Narváez dio de ejemplo dos portadas de Primera Hora que, dentro de un plazo de tres días, exaltaron la “labor policíaca”.

Distintas cenas, descansos y meriendas intercalaban las discusiones, que también trataron asuntos del periodismo comunitario como una forma de empoderar a las personas para que cuenten sus historias. Para eso –con la ayuda de recursos como Luis Trelles, Firuzeh Shokook Valle y Mariana Surillo–, la capacitación fomentó la creación de pitches (presentación corta y breve) de historias. Cada una se desarrollaría bajo una disciplina a lo largo del taller.

La elaboración de cada historia consideraba preguntas fundamentales como «¿para qué quiero contar esta historia?, ¿quién es mi audiencia?, ¿desde dónde pretendo insertarme?», así como las raíces estructurales y sistémicas que daban paso a la migración como fenómeno social. De modo que cada historia se elaboraba dentro de su propio marco, como el proyecto radial de Jorge Ríos, quien prepara actualmente un programa para poblaciones mixtecas en Oxnard.

“La meta es no ver a los inmigrantes como un problema sino como agentes de resistencia”, explicaba Bendezú durante la discusión del pitch.

Las sesiones por disciplina consistían en tres talleres: uno de escritura, uno de audio y otro de vídeo. Por dos de los cuatro días, el grupo se dividía según sus intereses. En el taller de Shokooh Valle, donde participó el autor de esta nota, los participantes leyeron cuatro textos que variaban de reportajes duros a crónicas elaboradas. Mientras leían, un pavorreal gorjeaba para desdicha del silencio, casi queriendo interrumpir con su plumaje azul cielo y sus ojos muy regios.

Las discusiones subsiguientes abarcaban la lógica detrás del lenguaje, la construcción de narrativas con el empleo de las palabras, el alcance que puede tener un texto de acuerdo con su manejo de estos factores y otros temas vinculados con la escritura como medio. Shokooh Valle, quien trabajó por 15 años en Primera Hora, también destacó la influencia y las limitaciones que muchos enfrentan desde sus medios, donde resulta más difícil contar estas contra narrativas.

En cada taller especializado, las personas debían profundizar en las historias que habían presentado en sus pitches. Asimismo, la capacitación integró sesiones para hablar de la preparación de entrevistas y la ética y seguridad para con las fuentes. Estos debates presentaban la diversidad de fuentes disponibles para crear las historias y la importancia de reconocer aquellas en posiciones vulnerables.

El grupo visitó, el sábado, a Casa Pueblo en una suerte de tren del Municipio de Adjuntas que ofrece viajes alrededor del pueblo. El clima, favorable, repartía una luz que alumbraba desde las copas de los árboles hasta el fondo de los ríos, y todos hablaban de alguna forma sobre su relación con el campo.

Cada día propiciaba las redes de apoyo con dos comidas y una cena que permitía a los participantes compartir contactos y desinhibirse un poco. Las evaluaciones finales reflexionaron sobre cómo materializar las historias dentro de plazos tentativos de 30, 60 y 90 días. Algunos proyectos consideraban integrar elementos multimediáticos e incluir códigos QR para ampliar las historias, que venían de todas partes y salían para difundir un mentís común.