Quienes hayan creído que el congresista estadounidense Raúl Grijalva- quien tiene un récord constatable de legislación y acciones progresistas- llegaría a Puerto Rico a cambiar las reglas del juego de la Ley PROMESA y la Junta de Control Fiscal a favor del pueblo puertorriqueño, se equivocaron de medio a medio. Porque los resultados de las vistas y reuniones -celebradas en San Juan el pasado fin de semana por el Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes de Estados Unidos- y presididas por Grijalva- no cumplieron ni remotamente con las grandes expectativas que tanto sus promotores como los medios de prensa habían creado en torno a las mismas. Realmente, transcurrieron y concluyeron sin pena ni gloria. Fueron un ejercicio más de formalismo imperial para llenar el expediente y cubrir las apariencias.
Fue el propio Grijalva, representante Demócrata por Arizona, quien se encargó de bajarles el tono. En las vistas no se tocaría el tema del estatus, ni tampoco se proclamaría un compromiso de hacerle cambios mayores a la Ley PROMESA. De entrada quedaron establecidos varios objetivos, específicamente recortados para evitar tener que mirar “al elefante en medio del salón”, que es la condición colonial de Puerto Rico.
Así quedaron los objetivos de las vistas: ver “sobre el terreno” y escuchar a los afectados y afectadas sobre el impacto de las medidas de austeridad impuestas por la Junta de Control Fiscal (JCF), para buscar maneras de “suavizar” las mismas; escuchar las ideas y recomendaciones de líderes comunitarios y sectoriales de Puerto Rico sobre cómo enfrentar los distintos aspectos de la crisis; reunirse con los funcionarios de FEMA en Puerto Rico y discutir cómo agilizar el proceso de reconstrucción, y acelerar el desembolso de los fondos del gobierno federal aprobados para dicho propósito. Además, discutir con los encargados de su implantación el plan para la reconstrucción de la infraestructura energética de Puerto Rico, la más urgente y estratégica de las tareas pendientes.
La agenda no incluyó el problema sustantivo, ni había por qué esperarlo. Este es el mismo Comité que creó la Ley PROMESA y la Junta de Control Fiscal (JCF) bajo la administración de Barack Obama, como la respuesta del Gobierno de Estados Unidos a la crisis de la deuda de Puerto Rico. La diferencia es que, en ese entonces, era presidido por el Republicano de Utah, Rob Bishop. Ahora- y a raíz de que el Partido Demócrata controle la Cámara de Representantes tras haber ganado 40 escaños en las elecciones congresionales de noviembre de 2018- lo preside Raúl Grijalva. Bishop, capitanea la minoría, igual que lo hacía Grijalva antes. Un mero cambio de sillas, típico del sistema bipartita estadounidense.
Claro, que no es lo mismo que el Comité de Recursos Naturales- con jurisdicción sobre los territorios, entiéndase, colonias de Estados Unidos- lo presida Bishop que Grijalva. El primero es un troglodita, de quien ya conocemos sus ex abruptos y su falta de interés y sensibilidad hacia los problemas de Puerto Rico. Raúl Grijalva es un político más inteligente, conocedor y sensible por lo cual, seguramente, será más “políticamente correcto” en cuanto a encaminar a PROMESA y la JCF para que su presencia y acciones resulten menos drásticas, ofensivas y antipáticas que hasta ahora.
Pero, de ningún modo puede interpretarse que un cambio de estilo, o un interés personal más genuino que pueda tener Raúl Grijalva hacia el pueblo puertorriqueño, lograrán alterar la realidad de que PROMESA y la JCF son y serán las herramientas coloniales con las que el Gobierno de Estados Unidos seguirá intentando resolver el problema de la deuda a favor de los acreedores, principalmente grandes conglomerados financieros estadounidenses. Seguramente también seguirá inalterado el principal objetivo tras la Ley PROMESA, que es garantizar el pago de la deuda hasta las últimas consecuencias, aunque esto represente el mayor sacrificio para el pueblo puertorriqueño.
Por eso, es preciso advertir que los afectados y afectadas- que son la inmensa mayoría de nuestro pueblo- necesitan mantener la guardia en alto, y no confiar en que un mero cambio retórico- o de énfasis- logrará que el gobierno de Estados Unidos coloque los intereses de nuestro pueblo entre sus prioridades. Probablemente, Grijalva y la mayoría Demócrata en el Comité de Recursos Naturales harán las gestiones necesarias para modificarle un poco lo opresivo a la Ley PROMESA y lo arrogante a la JCF. Para ello no podrán contar con el apoyo del Comité de Recursos Naturales del Senado, de mayoría Republicana, por lo cual no debe anticiparse ninguna sacudida mayor a las reglas del juego prevalecientes. Recordemos que las colonias nunca somos el interés principal de las metrópolis.
Precisamente por esta realidad, ninguna visita imperial o reunión colonial que se celebre en Puerto Rico, por iniciativa del Congreso de Estados Unidos, tendrá un efecto permanente, mientras dicho Congreso no reconozca la necesidad de enfrentar la realidad colonial de Puerto Rico y encaminar un proceso para su solución. Este es el problema fundamental de la relación entre nuestros dos países: la subordinación política y económica de nuestro país a un imperio que nos gobierna para sus intereses y no para los de nuestro pueblo. Seguir negando la existencia de ese problema colonial y evadiendo la responsabilidad de resolverlo es seguir estrangulando las posibilidades para el desarrollo económico y el crecimiento de nuestro país en todos los órdenes.
Es necesario que los promotores de estas visitas imperiales y los medios de prensa que les sirven de caja de resonancia atemperen sus expectativas y no alimenten las falsas ilusiones entre nuestra gente. El imperio estadounidense es uno. Y los partidos Demócrata y Republicano son las dos caras de su sistema electoral, un sistema que tiene como objetivos sostener la fortaleza y adelantar los intereses de Estados Unidos de América por encima de cualquier otra consideración. Es un imperio que está predicado sobre la supremacía y excepcionalidad de una nación beligerante, opresiva y con pretensiones hegemónicas- no sólo sobre Puerto Rico y el resto de sus colonias- sino sobre el mundo entero.
Vieques. La exposición colectiva abolición Diario estará abierta al público del 21 de marzo al 11 de abril en la Galería del Centro de Bellas Artes del Municipio de Vieques. Se dedica a la abolición de la esclavitud en Puerto Rico, pero en términos de cómo el arte puede funcionar como manera de despertar la imaginación para enfrentar y resistir las formas actuales de represión que representan la incumplida promesa de la “abolición”.
El día de la abolición de la esclavitud, 22 de marzo, conmemora esa misma fecha del año 1873 cuando las Cortes de España pasó la ley que abolía la esclavitud en Puerto Rico. Pasó tarde en el movimiento abolicionista colonial: los franceses revolucionarios fueron los primeros en 1791. Napoleón la reinstituyó a la fuerza en las colonias francesas excepto Saint-Domingue, dónde los ex-esclavizados se rebelaron contra Napoleón para proclamar a Haití como república negra independiente en 1804.
Son fechas importantes, memorables, pero ni los haitianos ni los puertorriqueños, ni las demás colonias caribeñas, han escapado la continua esclavitud económica, política, racial y social.
Quizás no prestamos la atención que merecen estos actos históricos de la “abolición”. Los ancestros de muchos de nosotros no fueron africanos esclavizados. Además, la época de la esclavitud pasó hace casi siglo y medio. No obstante, todavía vivimos estas mismas y otras nuevas formas de opresión y explotación de todos los días.
Por eso, esta pequeña exposición de artistas viequenses y puertorriqueños se llama “abolición DIARIA”. Celebra nuestros actos de abolir las formas de opresión de la vida cotidiana; celebra nuestra resistencia individual y colectiva a condiciones esclavizadoras como el sexismo, el racismo, la dominación de la política partidista local y colonial, la pobreza económica y también social y cultural. Diariamente vemos múltiples tipos de maltrato físico y emocional: el empeoramiento del servicio marítimo, las garras de la Junta de Control Fiscal, la corrupción política rampante, el silencio cínico del gobierno, las mentiras oficiales, la droga, el desempleo, la educación pública atacada y diluida, el sistema de salud socavado, las pensiones robadas, la indiferencia de las élites y mucho más. Todos requieren nuestra fuerza diaria para abolirlos.
El arte crea un espacio de libertad que promueve la resistencia a esas condiciones dentro de nuestro entorno cotidiano. No importa si sus propósitos son directos o indirectos, las obras de abolición DIARIA resisten el encerramiento visual, emocional e intelectual –“el eñangotamiento”—que nos impone la política local y colonia actual.
Todos l@s artistas de abolición DIARIAhan exhibido su arte anteriormente en Vieques, pero solamente poc@s han tenido esa oportunidad después del huracán María. Parecía importante unir fuerzas creativas locales antes de empezar a tener exposiciones de artistas de la isla grande. L@s artistas incluyen:
Ardelle Ferrer Negretti: escultura, pintura
Myrna Pagán: pintura
Camilo Carrión: máscaras
Sylvia Fernández: fotografía
Carlos Damián Gil: Pintura e instalación
Lowell Fiet: máscaras.
También habrá un homenaje al arte de la máscara de Vejigantes de Loíza, con una muestra de máscaras de Raúl Ayala, Carlos Ayala Calcaño, Pedro Laviera, Teddy Vázquez y Wilda Cruz y Wilfredo Vázquez.
Tod@s son bienvenid@s. También habrá una recepción con música de tambores de acero de Will Colón.
Abolición DIARIA se inaugura a las 6:30 pm el jueves, 21 de marzo en la Galería del Centro de Bellas Artes del Municipio de Vieques y estará abierta al público hasta el jueves, 11 de abril.
No existe el tiempo en el bosque. Existen el color, la luz, la textura.
El bosque está rosado. O el marrón ha entrado en su fase de fuego o el bosque está azul.
Y así, sucesivamente.Todo de pie.
Los árboles me recuerdan a él. Largos y afilados.
Tratando de ascender, rasgando sin saberlo el cielo con su mano. Plena mansedumbre.
Los árboles son como muchachos bien criados.El llanto de un árbol consuela los esfuerzos de mi fe.
Entonces se abría el cielo
Entonces se abría el cielo en líneas verticales pájaros y números rodaban por el firmamento ardía la distancia del día galopando duro en los cristales lo amarillo las semillas las raíces la tierra de pronto salpicada por la lluvia detrás del trueno en los techos de las casas crece la sombría alucinación de lo distante arriba el manto negro titila sed de plata detrás de las ventanas animales cariñosos duermen debajo del reflejo de una luna opaca jardín anestesiado de flores como espadas como costas o cuchillos cuando la tarde cae redonda el horizonte es una línea que descose su raíz el mar se precipita sobre todas estas cosas el cielo arrebatado en hondas superficies el aullido de los perros apretado en las esquinas de la noche es una boca de lobo es un cristal que se nos rompe es un éxodo violento de barcos que naufragan debajo de tus pies hay sed en las aceras alguien dice algo en voz muy baja yo le tuerzo el cuello al cielo para ver si te apareces se callan las cosas los platos y los vasos la habitual cortesía de mis utensilios la casa me ama con una devoción sobrecogedora me he sentado a llorar un poco delante del televisor tan triste tan como castigado cuando está apagado la nostalgia se ha domesticado bien esta mañana me he sentado en todas las butacas para ver la nieve caer no hace falta la destreza de tus manos ni el ruido de los carros no hace falta la mirada endurecida de un testigo un claro de espiral viene a buscarme yo me alzo en honda rebelión manipulo cada sombra cada desliz de sombra que se posa en los balcones dormidos tu dolor de luces y de triángulos tejido violento vértice curva muerde agujas se devasta cada vuelco se sostiene en pequeños interludios la tarde se serena un poco el vuelo de mi falda oculta la clarividencia de este mediodía afuera llueve con los ojos cerrados pero llueve te preguntan no contestas pero la lluvia ya es un hecho irrevocable dices ciertas cosas miras con una delicadeza que es alarma tanta es la espera y tan grande es mi deseo los días siguen deslizándose abatidos y culpables las interrogantes hojas yo salí un momento a la eternidad salí sin saberlo me puse delante de una lluvia suave mi cuerpo doblado sobre la baranda mi cara como de piedra envuelta de pronto en una niebla fría sentí que todos éramos la noche soñé que anochecíamos juntos serenos y felices yo salí un momento la noche era ya solo un recuerdo posado en tu cabeza mariposa o broche de oro he recorrido tantas veces tu frente con mis dedos envueltos en esa dulce timidez para buscarte he tenido que sembrarte tantas veces en papel porque es verdad que hay amores que duelen en la piel pero es que hay otros, oye, que duelen mucho más: …
Niebla
Me dice que después de la niebla hay más niebla.
La tarde cae redonda. Hay costas como cuchillos.El horizonte es una línea borrada de raíz.
Al océano le nacen alas. He visto pájaros erizar con picos violentos el cielo.
Margarita Pintado nació en Bayamón, Puerto Rico, en 1981. Ha publicado los libros de poemas Ficción de venado (La Secta de los Perros, San Juan, 2012) y Una muchacha que se parece a mí (Premio de Poesía del Instituto de Cultura Puertorriqueña, San Juan, 2016), al cual pertenece este poema.
Fui un fanático de Pessoa cuando el enigma en torno a su vida y su obra era menos público que hoy. Hablo de los años 70, cuando lo que se conocía de él en castellano eran los fenomenales poemas que había firmado con su nombre o con tres de sus heterónimos: Alberto Caeiro, Ricardo Reis y Álvaro de Campos. En esos tiempos nada se sabía de Bernardo Soares, el otro gran heterónimo, la voz del Libro del desasosiego (revelado al mundo en 1982 y traducido al castellano en 1984), ni de la multitud de sub-heterónimos (serios y jocosos) a los que Pessoa había apelado a lo largo de su vida, para no hablar de la existencia de ese famoso baúl que llevaba consigo en cada una de sus mudanzas por Lisboa y que yacía a su lado cuando murió en 1935.
Seguí desde cierta distancia el fenómeno que inició el Libro del desasosiego, ese desdoblamiento que revelaba no sólo un nuevo heterónimo sino un nuevo Pessoa en prosa tan considerable como el Pessoa poeta. La magnitud del Libro del desasosiego (y la precisión con que ensambló al andamiaje de la obra ya conocida) ocultó un poco el anuncio de que quedaban por lo menos cuatro mil páginas más escritas por Pessoa, la mayoría de ellas en prosa y tan diferentes de lo ya conocido como Soares se diferenciaba de Caeiro/Reis/Campos.
Habían hecho falta más de dos décadas de trabajo (y dos editores diferentes) para “armar” el Libro de Soares a partir de la multitud de papeles sueltos que lo conformaban. Quienes conocían el contenido restante del baúl confiaban en ganar así por lo menos otras dos décadas para seguir trabajando en lo que seguía inédito, mientras el mundo literario asimilaba el nuevo dibujo que adquiría la figura de Pessoa con la irrupción de Soares.
Y lo necesitaban en serio, porque aunque lo que quede no alcance la altura y la potencia que significó aquel descubrimiento, muestra que todavía estamos a mitad de camino en el conocimiento de la cabal pluralidad de Pessoa, y que nos esperan unas cuantas sorpresas todavía, si sabemos esperar.
De esto me enteré un poco por casualidad, la primera semana de febrero, acá en Gesell, una tarde que salí a dejar la basura y me crucé con uno de los inquilinos de la casa de al lado. Vinieron por una semana y aunque no tuvieron ni un solo día de sol, la pasaron bomba, instalados en torno a una mesita en su jardín –o en la galería, cuando llovía–, vaciando metódicamente una botella tras otra de vinho verde, completamente ajenos a la mala onda general de los demás turistas, que puteaban mañana, tarde y noche por el clima.
En mis años de vivir en Gesell yo no había visto en ninguno de los supermercados de la zona una sola botella de ese raro vino blanco inventado en Portugal, y al ver la caja con envases vacíos que dejaba mi vecino al lado de mi basura le pregunté dónde las había conseguido, para darle una sorpresa a mi mujer esa noche. El tipo me dijo muy gentil que lo habían traído ellos pero que igual podría sorprender a mi mujer, y me hizo pasar a su casa para regalarme una botella.
Eran dos mujeres y cuatro hombres, argentinos y de otros países del continente, de edades diversas pero todos arriba de los cuarenta, y todos pessoanos irredimibles. Todos eran “solos” y todos salvo uno enseñaban en la universidad, pero todos se consideraban igual de aficionados que ese único “laico”, porque Pessoa no era la actividad rentada de ninguno de ellos –ni de los académicos ni del otro–, sino su pasatiempo excluyente, la razón que los junta todos los años.
No en Gesell; ésta era la primera vez para cinco de ellos. Pero el lugar es lo de menos para ellos, porque lo que hace esta gente cada vez que se junta es seguir desarrollando, de una manera muy poco ortodoxa y académica, un proyecto conjunto que sospecho que nunca esperan concluir, tal como nunca parece acabarse la provisión de vinho verde que riega generosamente sus encuentros anuales.
Los integrantes de esta logia amable e inofensiva toman con notable naturalidad la cuestión del desdoblamiento, de los heterónimos. El análisis literario o psi se lo dejan a los “profesionales”: ellos sólo quieren ir conociendo, en la medida de lo posible, a todos los que habitaban esa república de voces que fue “O Fegnandu”, como lo nombran los seis, un poco a la chacota. Ésa es otra diferencia que tienen con los más bien insufribles pessoanos profesionales: ellos tienen sentido del humor con el objeto de sus desvelos, un sentido del humor que es leve como la llovizna hasta cuando se ríen a carcajadas, siempre silenciosas, entre copa y copa de vinho verde.
Los seis descubrieron y abrazaron a Pessoa porque radiografiaba como nadie la tristeza que los aqueja también a ellos: esa combinación de angustia y sinsentido y furia y desdén y parálisis emocional que, si lo pensamos un poco, es casi el signo secreto de nuestro tiempo. Pero, paradójicamente, gracias a la tristeza de Pessoa (a los múltiples frutos verbales de esa tristeza, no sólo los canonizados por la crítica), ellos pueden sobrellevar la suya: trescientos cincuenta y ocho días al año lo hacen solos, siete días al año lo hacen juntos.
No les envidio esos trescientos y pico de días, pero sí la semana que los reúne. Porque en esas jornadas cada uno de ellos ofrece a los demás los hallazgos que hizo desde el último encuentro. Y es gente que deja la vida en su búsqueda. No sé con qué medios, con qué contactos, pero con una eficacia notable, al menos para un lego como yo. Porque en las dos tardes que me dejaron sentar entre ellos y escuchar sus charlas interminables descubrí por lo menos a siete Pessoas que no tenía idea de que existieran.
Por ejemplo, el autor de un voluminoso (e inconcluso) tratado de prosodia y gramática titulado Defensa e ilustración de la lengua portuguesa, donde todo se define por la negativa: se sostiene, por ejemplo, que el portugués “es una lengua que no tiene, como otras, esa abundancia infinita que perjudica, ni esa concisión estéril que limita a la hora de escribir cartas”, y que “no es tan florida que cae en el alarde, ni tan árida que obliga a echar mano de otras lenguas a la hora de contarle algo a un amigo” (aunque en otro momento más monárquico y cipayo del libro anuncia: “En el Quinto Imperio Lusitano, para aprender y para enseñar se usará el inglés, y para sentir y para expresarse se usará el portugués”).
Está también el Pessoa inventor, una cruza de Roberto Arlt y Giro Sintornillos que fantasea en vano con comercializar un nuevo tipo de máquina de escribir “mejor organizada” (se refiere al teclado), un anuario “sintético” (se refiere a la duración del año), un sistema de papel para cartas con sobre incorporado y un código universal de cinco letras, en momentos en que “necesito sesenta dólares por mes para gastos y sólo gano treinta” (esto escrito en inglés, pero usando no escudos ni libras como metro patrón sino una moneda que en 1913 distaba aún mucho de convertirse en el esperanto financiero del mundo que encarnaría desde el fin de la Segunda Guerra).
Hay un fugaz Pessoa publicista, que inventa un slogan para la Coca-Cola (“Primeiro entranha-se.Depois extranha-se”) que al parecer tuvo tal efecto que el Ministerio de Salud Pública portugués confiscó todas las existencias de la bebida recién importada de Estados Unidos, alegando que contenía un estupefaciente que producía adicción. Están también los sucesivos Pessoas políticos, que discuten entre sí con una serie de sesudos tratados (todos inconclusos y casi todos ellos en las antípodas de su único texto político publicado en vida: el tristemente célebre “Defensa y justificación de la dictadura militar en Portugal”, del que pronto renegó). Algunos títulos de esos tratados: Diálogos sobre la tiranía, o La opinión pública (donde afirma: “ser liberal es odiar a la patria, la democracia moderna es una orgía de traidores”), o Teoría de la república aristocrática, o El prejuicio revolucionario, o El hombre, animal irracional. En todos ellos el punto de partida es la pregunta de cómo establecer el contrato social si los hombres no se aman los unos a los otros, e incluyen frases como ésta: “Decir que Teixeira de Sousa fue el responsable de la caída de la monarquía es como concluir que la muerte de un enfermo fue causada por el estado de coma que la precedió”.
Hay también un insólito Pessoa teórico empresarial, que desde las páginas de la fugaz Revista de Comercio y Contabilidad que funda con su cuñado ofrece opúsculos para directores de empresa con máximas como ésta: “El comerciante no tiene una personalidad; tiene un comercio”, y fulgurantes reflexiones como la siguiente: “Así como nuestro cuerpo delega una función en un órgano determinado, el dirigente de una organización delega una función precisa en un subalterno. Ahora bien, delegar una función es confiarla a otro, de modo que quien la delega se vuelve voluntariamente inepto para ejercerla. Y éste es el secreto de cualquier organización eficaz: hay una jerarquía de cargos; no hay una jerarquía de funciones”.
Está por supuesto el Pessoa ocultista, que una madrugada de 1930 recibe en los muelles de Lisboa al satanista Aleister Crowley, luego de que éste fuera sucesivamente expulsado de Italia, Francia e Inglaterra (“Qué idea la de enviarme esta niebla para recibirme”, dice el visitante a su anfitrión no más llegar), episodio que culmina con el aparente crimen o suicidio del satanista en un acantilado llamado A Boca do Inferno (no sólo la policía portuguesa sino incluso un batallón de Scotland Yard enviado especialmente interrogan sin dar respiro a Pessoa, hasta que Crowley reaparece vivito y coleando en Alemania).
Pero la mayor revelación que me hicieron los vecinos está relacionada con mi favorito absoluto entre todos los Pessoas: el furibundo, inconsolable Álvaro de Campos, autor de ese poema que es mi preferido entre todos los poemas del mundo, Tabaquería (ese que empieza: “No soy nada / Nunca seré nada / No puedo querer ser nada / Aparte de eso, tengo en mí todos los sueños del mundo”). Resulta que, años antes de la aparición de Álvaro de Campos, Pessoa “fue” ese heterónimo sólo que con otro nombre: el de un joven temperamental llamado sucesivamente Charles Anon y Alexander Search, “ser vivo, animal, mamífero, bípedo, primate, placentario, antropoide, soltero, megalómano, dipsómano, degenerado de primera línea, poeta con pretensiones de humorista, ciudadano del mundo incurablemente idealista, que en nombre de la verdad, de la ciencia y de la filosofía, sin campana, ni libro, ni cirio, pero con pluma, tinta y papel, pronuncio la sentencia de excomunión contra todos los sacerdotes y todos los fieles de todas las religiones de este mundo”.
En una predicción satírica titulada Francia en 1950, Anon/Search anuncia una sociedad en la que el incesto será obligatorio y será moda medirse en público el tamaño del pene, pero “caiga la vergüenza sobre quien se divierta con esta sátira y maldito quien la encuentre graciosa”. Cuando anunció su propio epitafio, lo hizo con estas palabras: “Murió a los veinte años. Su último pensamiento fue: malditos sean la Naturaleza, el Hombre y Dios”. Fue el primero de los Pessoas en lamentar las limitaciones del lenguaje “porque todas las palabras están fatalmente cristianizadas”, así como el redactor y defensor solitario de la siguiente estética: “El arte es la representación nítida de una impresión falsa (la representación nítida de una impresión exacta se llama ciencia). El proceso artístico consiste en relatar esta falsa impresión del tal suerte que parezca absolutamente natural y verdadera. La sinceridad es el gran obstáculo que el artista debe vencer. Sólo una constante disciplina, un entrenamiento para no sentir las cosas más que literariamente, pueden elevar el espíritu a esa cumbre”.
Mis vecinos estuvieron en Gesell, como dije, los primeros siete días de febrero. Nunca se oyeron gritos ni risotadas en su jardín, pero bastaba asomarse a la ventana para sentir que allí seguían, enfrascados en su tertulia interminable, espantando su tristeza con risitas silenciosas (la provisión de vinho verde se les acabó a mitad de semana pero siguieron con vino blanco común y corriente).
El día que se iban salí a despedirlos. Seguía estando nublado y frío, pero ya no llovía. Quería agradecerles una vez más la botella para mi mujer y todas las cosas de Pessoa que me habían revelado, pero se pusieron incómodos enseguida, con esa levísima desolación que los hermanaba. Así que me quedé de mi lado del jardín, viéndolos cargar sus bolsos en los taxis que los llevarían a la terminal y preguntándome si habrían elegido Villa Gesell para reunirse este año porque sabían que iba a llover toda la semana.
No me animé a decirles nada. Pero antes de subir al auto, el que me había regalado la botella pareció leerme la mente porque me dedicó como despedida la sonrisa más triste y transparente que he visto en mucho tiempo, miró al cielo y a continuación dijo: “Qué pena, mañana va a salir el sol”. Lo que lamentaba, me pareció, no era perdérselo: era que parase de lloviznar.
Iván R. Cartagena Rosario me escribió hace unos días para decirme que su primera producción musical Cartas y Buzones ya estaba lista para salir a la calle. Luego de un pequeño intercambio de mensajes quedé en llamarlo cuando saliera del periódico para vernos y hablar sobre lo nuevo.
Nos encontramos en el Vidys, cuando él llegó yo me estaba dando unas frías con Axel Torres, compañero fotoperiodista. Por un momento los tres permanecimos en el balcón del negocio, pero Cartagena Rosario (nombre artístico) nos quería mostrar algunos de los videos y sencillos del EP, así que Axel y yo lo acompañamos hasta su apartamento en Santa Rita.
Luego de ver todo el contenido de Cartas y Buzones no tardamos en determinar la entrevista y acordamos vernos al día siguiente en Claridad.
Cartas y Buzones es un proyecto de Rap/Hip-hop puesto que es la música que Cartagena Rosario ha hecho desde que tiene 15 años, distinguiéndose siempre por los temas de crítica social.
Como una carta no esperada que llega al buzón, la abres, la lees y al final descubres que debes devolvérsela al cartero para que alguien más pueda descubrir lo que hay en ella “Cartas y Buzones es ese dar y recibir, lo que he aprendido de los lugares en los que he vivido… esa información recibida y dada, todo lo que he aprendido en esta travesía es lo que va a reflejar el proyecto”, explicó Cartagena Rosario en entrevista especial para En Rojo.
Cartas y Buzones es un proyecto de Rap/Hip-hop puesto que es la música que Cartagena Rosario ha hecho desde que tiene 15 años, distinguiéndose siempre por los temas de crítica social.
“La crítica social siempre está presente en las canciones pero intentamos ser lo más diverso posible y no hacerlo de una forma aburrida; está establecida y es una de las cosas que distingue mi música. Además, defino mi música como emocional debido a que mis emociones y las críticas van juntas a la autocrítica que me hago a mí mismo”.
“Como ya dije, siempre me he distinguido por la crítica solo que mi comienzo fue entre los 15 y 16 años, ahora tengo 20. Ha sido un gran proceso de desarrollo artístico, de cómo trabajar mi estilo”, añadió.
Cartagena nació en Mayagüez y creció en el residencial Yagüez. Desde pequeño se desarrolló como atleta y pelotero. A los 16 comenzó a practicar boxeo y poco antes de entrar a la universidad aspiró retomar su carrera en el baseball y a conseguir una beca a nivel colegial en los EE.UU. pero terminó rechazando ofertas que consideró inconvenientes y se fue a estudiar a la Universidad de Puerto Rico, en Utuado (UPRU).
“[Y]o nací en un residencial público, pasé a estudiar en UPRU y ahora soy parte de la UPR en Río Piedras, por lo tanto –explica– es ese dar y recibir que me ha dado la transición entre el campo y la ciudad, las experiencias vividas entre movimientos sociales, lucha, Rap y todo eso que me ha dado la vida”, enfatizó Cartagena.
Entre esas experiencias describió la huelga sistemática de la UPR de 2017 como una de las más grandes escuelas e influencias. También, su primera vez cantando en vivo en un cumpleaños de Don Rafael Cancel Miranda en la casita del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MIHN), en Mayagüez.
“Canté en formato a capela las únicas 3 ó 4 canciones que tenía en aquel momento”. Fue entonces cuando sintió cierto apoyo, que lo estaba haciendo bien y que tenía el reconocimiento y aprecio de algunas personas por lo que estaba haciendo.
“Con el nacimiento de este proyecto, cuyo intro autobiográfico tipo documental va a estar en la calle el próximo 15 de marzo y que va a proyectar cómo ha sido la formación del proyecto. Luego, cada dos semanas y media vamos a soltar un single con video. Pues aunque va ser un EP cada canción del compendio va a salir como un sencillo particular”
Una vez debute el intro autobiográfico, Contradictorio, el primer sencillo del EP estará sonando en todas las plataformas digitales a partir del 5 de abril; seguido por Que fracaso, Fuerza y Valor y Lucha de Clases.
Aquí la letra de Contradictorio
Odio tanto los hipócritas, que me eh vuelto todo un cínico
Escarbo todas mis letras en contexto lírico
Ando Adivinando fenómenos como un psíquico
Y creando estructuras como un discurso político.
Y es que me he vuelto ya más crítico que nunca, no pienso callarme ni en la tumba.
Hasta la torre más grande con obreros se derrumba.
Mi ojo siempre dispara donde apunta, mi mente siempre es mi lanza, mi olfato huele la sangre que prende sed de venganza.
Y es que ya cansa, tu imagen falsa, tu falso estilo de vida, los carros, las mujeres y tu vida consentida.
Tratando de tapar la herida de tu alma en un vacío sumergida, todos sabemos que no es cierto mejor dinos qué las aspira.
Cargo un látigo en mi lengua, que golpea cuando enseña y es muy poco común como maestros de lenguaje de señas.
Fui una sorpresa no esperada, como madres enterándose de sus niñas embarazadas, un asalto a mano ah armada en horas de la madrugada.
Todos los días quejándote del reggaeton, ¡Me tienes harto ya! Si cuando escucho tus canciones solo haces rap hablando de rap. Ahora andas de mala con el trap, por qué eres puro Hip Hop, pero ando esperando tu próximo tema pa buscarlo, ¿en que plataforma está?
Rescato lo tedioso de la muerte y lo hago atractivo en vida me liberte de la suerte, pa que el éxito tenga cabida.
Tú y tus quotes en FB de una vida positiva, No creo que sean efectivo cuando alguien quiere quitarse la vida.
Hablas mierda del mantego con una vida tan fácil, teniendo un carro del año, gracias a mami y papi.
Coro*
Llego el tipo contradictorio (3)
La cabeza dando vueltas, junto con la lengua suelta, muchos pasos sigilosos tras de otro sin reversa, en lo que coordino mentes sin utilizar mi fuerza.
El orden es el opresor del pensamiento crítico, me di cuenta cuando citaste la frase de un político, ridículo.
Aún sigo sin creer el puto origen del sida,
Me ha inspirado a escribir “La Educación Prohibida”, se que existen perspectivas relativas, te recomiendo esa peli pa que cambie tu triste vida.
Conmigo salvaguardó, todos los videos que folle la mente de Philip Zimbardo.
Me gusta analizar las relaciones de Poderes, lo malo se puede volver atractivo lo dijo Max Webber, y yo lo confirmó cuando pasas horas, viendo mierda en la tele.
Siguen manipulando tu cabeza, solo falta los genes, te has matado estudiando por un un trabajo que al final no obtienes.
Y se van tus ilusiones del sueldaso para comprarte un Mercedes.
Ya yo extinguiría la humanidad no se ustedes, se ha vuelto algo incomoda, como cuando tú sabes que ah sudor hiedes.
El desarrollo tecnológico sigue creciendo, el desarrollo social es lo que aun no entiendo. Ni tampoco como pasas tantas horas en un jodio Playstation.
Relacion lo aprendido con la vida práctica, la teoría solo es información si no la usas como táctica.