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Crucigrama: Manuel Elzaburu

Horizontales

6. Afilaré.

8. _____ Juan; ciudad donde nació y murió Elzaburu.

10. _____ Elzaburu Vizcarrondo; abogado, poeta, orador y escritor puertorriqueño. Fundador del Ateneo Puertorriqueño y del Instituto de Enseñanza Superior que en alianza con la Universidad de La Habana ofrecía estudios en Medicina, Derecho, Filosofía y Letras y Ciencias.

13. _____ Puertorriqueño; Elzaburu presidió y fundó dicha institución junto a otros intelectuales del país.

15. Pronombre.

16. Oboes.

19. Negación.

20. Manuel Elzaburu _____; disertaciones: «Consideración legal de la mujer en la Historia», «El sentimiento de nacionalidad» y «La Institución de Enseñanza Superior de Puerto Rico».

22. Del verbo aguar.

24. Saca filo.

26. Consideración _____ de la mujer en la Historia; disertación de Elzaburu.

28. _____ Marqués; escritor puertorriqueño, autor de «La víspera del hombre».

30. Árido.

32. _____; ensayo de Elzaburu sobre Puerto Rico.

34. Símbolo del osmio.

35. «Una relación de _____ historia con la literatura»; conferencia de Elzaburu.

36.  _____ sentimiento de nacionalidad; discurso dado por Elzaburu el 9 de marzo de 1889.

37. Campeón.

38. Conozco.

39. Pedro Juan _____; escritor puertorriqueño, autor de «El francotirador».

40. Juan _____ Burgos; poeta puertorriqueño, autor del libro «La palabra y sus magos: antología poética, 1962-1997».

Verticales

1. Religión cuyo dogma se basa en el Corán.

2. Dé patadas.

3. Manuel _____ Vizcarrondo; autor de «Borinquen» y « El mar».

4. Punto de la esfera celeste diametralmente opuesto al nadir.

5. 2 de _____ de 1851; nacimiento de Elzaburu.

7. Se echan novio.

9. Que no es noble.

11. Quejido.

12. Perteneciente o relativo a un lugar.

13. Hice asonancia.

14. Río de Galicia.

17. Árbol de Cuba cuyas raíces son tan porosas que se usan como corcho en las redes, boyas, etc.

18. Res vacuna de más de un año y que no pasa de dos.

21. El _____; uno de los primeros artículos escrito por Elzaburu.

23. Manuel Elzaburu Vizcarrondo: _____, poemas y conferencias; libro publicado por el ICP en 1971. Recopilación, estudio preliminar y notas de Luis Hernández Aquino.

25. 12 de _____ de 1892; fallecimiento de Elzaburu.

27. Relativo al asno, pl.

29. Que carece de honra, indigno, depravado.

31. Rabo.

33. La Institución de Enseñanza Superior de Puerto _____; ensayo de Elzaburu.

36. Existe.

La nueva crisis humanitaria por el abuso y adicción a los opioides

Aprincipios del 2018 me conmovió y sorprendió el observar, a las 3:00 pm de un viernes, cerca de ocho adultos con apariencia de “personas sin hogar”, aglomerados en la entrada del edificio en la esquina de la Avenida Universidad con la Muñoz Rivera en Río Piedras. Algunos acostados en el duro y desnudo piso o recostados en la fría pared, varios de estas personas (hombres y mujeres) se mostraban adormecidos. Deduje que todas estas personas eran adictos a drogas narcóticas pues estaban disminuidos en su condición física, desaliñados, con vestimentas algo raídas y con una proyección de poco aseo físico y abandono existencial. A pesar del continuo e intenso flujo vehicular y de muchas personas que discurren en esa intersección, a nadie parecía preocupar la situación de estos seres humanos que por meses observé ‘dormitando’ en ese lugar. Este céntrico lugar urbano donde se agrupaban los “deambulantes”, ubica frente a una de las muchas farmacias Walgreens en Puerto Rico. La farmacia, como tantas otras, es un centro (“un punto”) de distribución legal de drogas y sustancias narcóticas. Aunque no haya aparente relación entre la ubicación del establecimiento comercial con el sitio de reunión de las “personas sin hogar”, la imagen que me producía el cuadro que aquí describo, en cierta medida, paradójico, parece reflejar la prevalente y profunda nueva crisis del uso, abuso y adicción a sustancias narcóticas, particularmente las denominadas opioides, que afecta a decenas de miles de compatriotas.

Unos meses después de observar los “deambulantes” en Río Piedras, la prensa comercial incluía un reportaje bajo el título “Alerta ante aumento de muertes por sobredosis en la Isla” (Primera Hora, 10 de abril de 2018). Esa noticia daba cuenta del aumento sustancial en casos reportados por sobredosis del uso de drogas, así como de muertes relacionada a estas circunstancias. Se señalaba que muchas de las muertes ocurrieron por sobredosis con el uso del medicamento que se prescribe desde hace años por recetas médicas como fuerte analgésico para controlar dolores físicos moderados o agudos, conocido como Fentanilo. Este 7 de enero de 2019, el mismo medio comercial de noticias publicó otro artículo, “Crisis de los opioides se siente con fuerza en la Isla”. En éste reciente artículo se destaca que para la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción de Puerto Rico (ASSMCA) la incidencia de sobredosis y muertes en Puerto Rico relacionadas al abuso de los opioides ha mostrado un marcado incremento a partir del año 2016. Reconoce ASSMCA que la tendencia de incremento en estas muertes se asocia a la adulteración de heroína que circula ilegalmente en las calles, con el medicamento Fentanilo. Al leer estos partes de prensa recordé a los “de-ambulantes” que veía el pasado año en Río Piedras y me preguntaba cuántos de estos terminaron su vida intoxicados con el Fentanilo mezclado con heroína.

La situación arriba descrita que nos afecta como Pueblo, corresponde con la causa y los efectos de la que se ha tornado epidémica en los EE.UU.. En el año 2017 estiman que murieron por sobredosis de opioides más de 72,000 personas en los EE.UU.. La cifra de muertes de 2017 es superior a las 63,632 que se reportaron en el año 2016 y de las 50,000 que se estimó en el 2015. Esta alarmante creciente incidencia de muerte por sobredosis de opioides en EE.UU. está directamente vinculada a la ingesta de Fentanilo con el cual se ha estado adulterando la heroína que circula en las calles de los EE.UU.. La gravedad de esta epidemia en el abuso de los opiáceos movió al presidente Trump a declarar en octubre de 2017 un Estado de Emergencia de Salud Pública. La tendencia de las muertes por sobredosis se ha documentado en ese país desde el 2007 cuando el número de muertes por sobredosis relacionada a opioides recetados (como el Fentanilo) superó al número total de muertes por sobredosis de heroína y cocaína. En mayo de 2018 se hizo disponible un documento del Drug Enforcement Administration (DEA), con el título de “Fentanyl Remains The Most Significant Synthetic Opioid Threat and Poses The Greatest Threat to the Opioid User Market in the United States” (Intelligence Brief DEA-DCT-DIB-003-18) donde se documenta detalladamente cómo se ha manifestado este grave problema en los estados que conforman esa nación.

¿Qué son los opioides? Para el Instituto Nacional de Abuso de Drogas de los EE.UU. los opioides son sustancias que se medican para aliviar el dolor moderado y agudo que resulta de operaciones quirúrgicas o las que se producen por distintas condiciones físicas, y en particular, por las dolencias del cáncer y otras condiciones terminales. En su mecanismo de acción clínica, reducen la intensidad de las señales de dolor que llegan al cerebro y que inciden las áreas en este órgano que controlan las emociones provocando así una sensación de disminución de un estímulo doloroso. Los opioides, como grupo de sustancias incluye a los derivados del opio (morfina, codeína y otros) que se denominan opiáceos los cuales son alcaloides naturales que se obtienen de la resina que produce la planta conocida como Adormidera o Amapola, científicamente conocida como Papaver somniferum. Todos son unos analgésicos de gran utilidad y efectividad, es decir, con gran capacidad de disminuir las sensaciones dolorosas. Sin embargo, el uso continuado y descontrolado de opiáceos y de los opioides sintéticos que prescriben los médicos para manejar el dolor agudo o crónico, como el OxyContin y el Fentanilo, pueden provocar dependencia o adicción que afectan la salud mental o el equilibrio síquico de la persona. Y en parte, esta es la raíz de la actual epidemia.

varias epidemias por la adicción a opioides en los EE.UU.. La primera se produjo como resultado de las heridas y lesiones que afectaron a cientos de miles de soldados y civiles que participaron en la Guerra Civil norteamericana en la década de 1860. En el 1874 el químico C.R. Aldea Wright desarrolló en Londres en su laboratorio la síntesis de la heroína, mediante la alteración de la estructura molecular de la morfina. La heroína, que es un analgésico casi 10 veces más potente que la morfina, se comenzó a producir y a comercializar por la farmacéutica alemana Bayer a partir del 1897 promoviéndose como un sustituto de la morfina. La disponibilidad de la heroína producida por la farmacéutica Bayer junto a la que se producía y mercadeaba en el mercado de los opiáceos, incrementaron la cantidad de adictos en los EE.UU.. Según cifras del CDC, en el año 1900, uno de cada 200 estadounidenses era adicto a la heroína o a la morfina. Las otras epidemias por adicción a los opiáceos se produjeron después de la Primera y Segunda Guerra Mundial. En la década del 1950 y 1960 hubo también otra epidemia de adicción a opioides, que también se pueden relacionar a los conflictos bélicos en Corea y en Viet Nam.

El comienzo de la actual crisis comenzó en el 1995 con la salida al mercado del opioide OxyContin, un potente narcótico que produce la farmacéutica norteamericana Purdue Pharma. Muchas pacientes que tomaron este medicamento recetado para manejar el dolor crónico, se tornaron adictos al mismo y comenzaron a adquirir esta sustancia disponible en el mercado ilegal por la acción irresponsable de médicos y farmacias que traficaban con este medicamento. La empresa Perdue Pharma alegaba que el OxyContin no era adictivo. Como resultado de esta practica de venta ilegal y abuso adictivo, fiscales federales llevaron una causa de acción criminal contra Purdue Pharma responsabilizando la empresa por la tendencia de incremento de casos de sobredosis de este narcótico adictivo. Sin embargo, el caso contra Purdue Pharma se transó fuera de la corte en el año 2007 por $635 millones, en una transacción donde los abogados de la farmacéutica cabildearon fuertemente al nivel mas alto del Departamento de Justicia para liberar la empresa y a tres altos ejecutivos de la misma, de responsabilidad por delitos criminales. Esa batería de abogados tuvo como líder a Rudolph Giuliani, exalcalde de la ciudad de Nueva York y actual asesor legal del presidente Trump.

No obstante, a pesar de ese proceso legal contra Purdue Pharma, la empresa prosiguió produciendo y distribuyendo el OxyContin derivando ganancias anuales de sobre $3 billones. También el abuso y uso ilegal de ese medicamento continuó por varios años adicionales aumentando el número de adictos a esa sustancia. A partir del 2010 el OxyContin que circulaba ilegalmente en las calles se tornó costoso para los usuarios (una pastilla de 30 mg. se vendía hasta en $40) lo que llevó a los adictos a la misma a regresar o moverse al consumo de heroína. Para asegurar la oferta a la creciente demanda a los opiáceos, los distribuidores de heroína en la calle comenzaron a adulterarla añadiéndole cantidades sin control del opioide Fentanilo. La ingesta de esa heroína adulterada con Fentanilo (el cual es de 50 a 100 veces más potente que la heroína) se correlaciona a la creciente y alarmante cantidad de sobredosis y muertes entre usuarios y adictos a las mismas. Mirado de esta forma, lo que ha ocurrido desde 1995 ha sido, (1) un proceso de adicción al OxyContin, (2) luego incremento en la adicción a la heroína y, (3) la adicción a heroína mezclada con Fentanilo. El Fentanilo se produce en farmacéuticas principalmente estadounidense y se distribuye por las cadenas de farmacias en toda esa nación, así como en Puerto Rico. La situación es tan grave, que en noviembre de 2018 la fiscalía del estado de la Florida inició un proceso contra las cadenas de farmacia Walgreens y CVS por negligencia en la venta de opioides, acusando a esas empresas de “contribuir a la crisis nacional y estatal con su práctica de comercialización de analgésicos de forma excesiva”.

Contrario a lo que argumenta el presidente Trump, la mayoría de la droga que entra a los EE.UU. desde Méjico y Colombia no ocurre a través de la frontera donde quiere construir el muro. Entra mediante camiones a través de los puntos de control que el gobierno federal se supone que supervisa, o a través de aviones, o por las aguas costaneras mediante embarcaciones, incluyendo submarinos. Alguna droga narcótica ha entrado a través de túneles bajo los espacios actualmente controlados pero esa operación ha sido más susceptible a control y no se considera como medio principal al tráfico de esas sustancias. No existe documentación fehaciente que relacione a los indocumentados centroamericanos que procuran asilo a los EE.UU. con el narcotráfico. En este sentido, el presidente estadounidense miente reiteradamente a su país y a la comunidad internacional al utilizar como argumento la construcción de la muralla como estrategia para el control de la entrada ilegal de heroína y otros narcóticos.

Muchos expertos y entendidos en este tema reiteran que la crisis de la epidemia de los opioides resulta del problema profundo de salud mental y emocional históricamente prevalente en la sociedad estadounidense, que se exacerba durante y posterior a eventos bélicos en los que constantemente está involucrado el imperio estadounidense. A esto se suma la continua tendencia de desigualdad social y económica que produce una población de 50 millones de habitantes empobrecidos con limitada capacidad para acceder a niveles superiores de ingreso y de calidad de vida.

Mientras estén vigentes estas condiciones objetivas, un segmento sustancial y creciente de la población estadounidense seguirá dependiente del uso y abuso de estupefacientes, sean estos producidos por las empresas farmacéuticas como las que mueven otros sectores sociales. Ambas empresas de producción y venta de opioides y otros narcóticos, “legales o ilegales”, producen ganancias multibillonarias y, tal vez, trillonarias. Ambas actividades se enlazan socialmente en sus mecanismos para mover el capital de operación y el que se genera con el negocio. Ambas empresas participan del sistema financiero que maneja y gestiona esa actividad. Y ambas empresas, farmacéuticas y narcotraficantes, requieren de usuarios que, en su adicción, perpetúan el “negocio”. En ese proceso terrible, de crisis en crisis humanitaria, se degrada la sociedad, se degrada la nación. Y así estamos como Pueblo, subordinados y sometidos a un régimen político colonial que nos destruye social y moralmente como a los “deambulantes” que observaba en Río Piedras. ¿Hasta cuándo estaremos inertes en esta ignominia?

Despiden a Gallisá a ritmo de boleros, bomba y plena

El Belén para Carlos Gallisá Bisbal estaba pautado para comenzar a la seis de la tarde, aunque ya de antes –a penas el reloj había marcado las cinco– había personas abriendo sus sillas de playa, mientras otros, llegaban y paseaban por los predios de la placita Roosevelt, en Hato Rey.

Familiares y amistades de Gallisá llegaron el pasado viernes 11 hasta la placita Roosevelt, envueltos en una mezcla de sentimientos, para celebrar su vida y gesta.

Frente a la tarima resaltaba una mesa con velas encendidas, una foto ampliada, flores y algunas de las cosas que más disfrutaba el insigne patriota y líder político: un libro de Neruda, una copa de vino, chinas mandarinas, chocolates entre otras.

Los actos musicales comenzaron con la presentación del grupo Cuatro en su punto. Luego Gary Núñez y Tito Matos lideraron un plenazo junto a Ricardo Pons y Emanuel Santana. A eso de las ocho de la noche subió la Orquesta Nacional Criolla, Mapeyé a ellos se unieron las voces de Josy La Torre, Chabela Rodríguez y Antonio Cabán Vale “El Topo”. La actividad culminó con un bombazo capiteanado por la directora del Taller Tambuyé, Marién Torres.

La idea del Belén fue originalmente un deseo de Gallisá que sus amistades y familiares quisieron cumplir, se hizo en la placita pues era un lugar que frecuentaba y donde, incluso, vivió por un tiempo. Allí janguiaba, se veía con sus amigos, jugaba billar y domino, porque como él mismo decía “no quiero revolución sin vacilón”.

La parranda de Hamilton

No vamos a hablar del musical Hamilton, ni de Lin Manuel Miranda, ni de su señor padre. Tranquilos. De eso habla casi todo el mundo en Puerto Rico desde hace varias semanas y supongo que ya cansa. Voy a hablar del banquete, de la fiesta, del vacilón que han montado nada menos que 30 congresistas vinculados al Partido Demócrata, que la pasada semana viajaron a nuestro país con la excusa de celebrar una vista pública. Fue un vacilón con fondos de sus contribuyentes que, aunque no son los nuestros, comoquiera produce asco. Aunque lo que verdaderamente asquea es que para montar el vacilón utilizaron como excusa a Puerto Rico.

Sucede que mientras en Washington cae nieve y buena parte de Estados Unidos está medio congelado, resulta ser un momento ideal para preocuparse por Puerto Rico, echando una que otra lagrimita por la situación que viven esos “ciudadanos americanos” que viven, o más bien malviven, en esta isla. Cuando la maldita niebla echa un manto de agonía en medio del invierno, los congresistas se ponen nostálgicos y lo primero que les viene a la mente entre tanta la congoja es la suerte que corren los pobres puertorriqueños.

Desde hace año y medio, cuando el huracán María nos dejó medio muertos, los puertorriqueños malvivimos, pero nunca fuimos objeto de tanto llanto como en este invierno. Desde aquel azote los cangrimanes de Washington, con Donald Trump como jefe de la orquesta, se burlan de nosotros pero es ahora, cuando en medio del invierno a Lin Manuel (¿o a su padre?) se le ocurre presentar su laureado musical acá, que treinta honorables congresistas demócratas decidieron venir a expresarnos su solidaridad.

Que allá se esté la gente congelando y acá se pueda andar medio en cueros porque el sol brilla como siempre, es pura coincidencia. Los treinta congresistas dicen y afirman que vinieron porque de verdad están preocupados por nosotros. Es pura solidaridad, que nadie piense otra cosa.

Que nadie tampoco piense que se inventaron una vista pública para escuchar testimonios sobre la “reconstrucción de la isla” para poder hacer el viaje con fondos públicos, es decir, para poder cargarle los gastos a los impuestos que pagan los estadounidenses, que en estos momentos no tienen gobierno. No, dicen que la vista pública era muy necesaria porque hasta que la misma se celebrara ninguno de ellos sabía lo que estaba pasando en esta isla ardiente. Si no es por la vista, y los testimonios que allí vertieron el gobernador, alcaldes y otras “personalidades” boricuas, ninguno de esos treinta congresistas tendría suficiente información para ayudarnos. Para poder tener esa información, indispensable para la ayuda, fue que hicieron el viaje y decidieron dedicar muchas de sus preciadas horas a una engorrosa vista pública, escuchando al gobernador quejarse de la Junta que los mismos congresistas nos impusieron hace dos años.

Después de la vista engorrosa algunos se fueron a la playa porque, caramba, no faltaba más. Están en una isla y hay playas por todos lados y, además, allí en la arena, mientras se refrescaban con un daiquirí o con un mojito, podían seguir trabajando. Allí podían escuchar los testimonios de los otros bañistas o de los empleados del hotel sobre las carreteras llenas de boquetes y las calles sin alumbrado, sobre el empleo que perdió el cónyuge o el pariente que emigró, sobre la matrícula que se le duplicó al hijo en la universidad pública, sobre los tiros que escucharon camino al trabajo, sobre la escuela del otro hijo que cerraron y la casa que no han podido arreglar.

No hay nada malo que se escuchen esos testimonios mientras se paladea un mojito porque los congresistas lo son todo el tiempo, las 24 horas. Por eso se justifica que les paguen el viaje y el hotel y el carro, y que les pongan seguridad, aunque los guardias que los cuidan tengan que dejar de patrullar la calle donde suenan los tiros y las que están sin alumbrado. Gracias a esa sacrificada visita los treinta honorables congresistas que vinieron a esta calurosa isla coincidiendo con el musical Hamilton, tendrán ahora toda la información necesaria para ayudarnos. Enhorabuena.

Algunos tendrán que irse pronto porque allá tienen el tostón del gobierno que les cerró Trump, aunque supongo que los demás se quedarán para hacer alguna otra vista pública, más corta, en el Viejo San Juan durante las fiestas de la calle San Sebastián. Luego tendrán que partir de prisa a preparar el informe para la legislación que seguramente promoverán para ayudar a los conciudadanos que viven en este caluroso territorio caribeño que hasta hace poco conocían muy mal. ¿Será una legislación tan “beneficiosa” como la que, con todo el cinismo del mundo, llamaron PROMESA?

Gracias señores y señoras congresistas por el sacrificio de venir a este lejano Caribe. Gracias a ustedes nuestro gobernador pudo ufanarse de que era la primera vez que ¡treinta! miembros del Congreso de su nación venían de una vez a visitarnos. Ese es, sin duda, otro de los logros del musical Hamilton, por el que seguramente le darán otro premio. Ningún otro musical de la historia había logrado que ¡treinta! congresistas vinieran de una vez a una lejana isla del Caribe a hacer una vista pública. Hamilton pudo. Que le apunten ese logro para el próximo Pulitzer.

Corre

a Armando Cruz, filósofo del insomnio

Está decidido, va a volarse la tapa de los sesos. Demasiado espacio en esta casa habitada de recuerdos. Terminar así con este cansancio de no hacer nada. Pero llaman a la puerta y lo sacan a golpes del ensimismamiento. Aún no sale el sol. Se levanta a duras penas y pregunta quién es. Yo, responde una voz familiar. Abre la puerta y el escalofrío lo congela por dos segundos.

• ¿Perdiste el habla?- pregunta el hombre que es exactamente igual al que abrió la puerta. Lleva una caja de zapatos en la mano derecha y un estuche de cuero negro en la izquierda.

• ¿Qué está pasando aquí?

• Tengo que resolver esto. Me quiero volar la tapa de los sesos y me presento dos opciones.

• Quiero despertar.

• Ah, qué asco, qué vulgaridad. No estoy soñando.

• Yo estoy soñando.

• ¿Quién crees que eres?…¿Leibniz?

• Calderón, en todo caso…

• Ni siquiera estoy durmiendo bien…dime, ¿estoy durmiendo bien?

• La verdad es que ya me acostumbré al insomnio.

• Ya decía yo. Tengo dos opciones. Ésta nueve milímetros y unas zapatillas con nombre mitológico para correr y aumentar la serotonina.

• ¿Nombre mitológico?

• Niké, la diosa griega…

• Ah, sí. Claro. Necesito café. Y es la dopamina lo que aumenta.

• No voy a discutir conmigo. La dopamina entra en el circuito neuroquímico del placer en el que interviene el córtex prefrontal y el estrés detiene la secreción de serotonina por el núcleo del rafe. Son complementarios, comemierda.

• Tienes razón, soy un comemierda.

• ¿Cuál es mi talla de zapatos?

• Pero si eres yo ¿cómo haces esa pregunta?

• Es como en un espejo. El pie derecho es mi pie izquierdo. Y a veces hay una pequeña diferencia…

• Esto es absurdo.

• Bien, me dejo de pendejadas. Con ésta nueve milímetros me vuelo la tapa de los sesos. O con estas zapatillas de correr salgo a la calle y en media hora sudo las ganas de matarme.

El hombre toma la pistola en sus manos con una cierta indiferencia. Es bastante liviana. Nueva. El estuche incluye unas balas cromadas de diseño atractivo. La coloca en el estuche y sonríe tomando las zapatillas y probándoselas. Perfectas.

• Las usé una sola vez, hace par de meses- dice el que trajo las opciones.

• Cómodas– comenta el otro.

Se viste con un desgastado pantalón y una camiseta ligera. Hace algunos ejercicios de estiramiento.

• Quedas en tu casa.

• Estoy en casa.

Sale a la calle y comienzan a salir los primeros rayos del sol. Mañana fresca. Brisa. Una suerte de tenue luz naranja lo va llenando todo. Va regulando la respiración. Correr es zen. No hay ninguna intención. Sólo respirar. Renunciar al encanto de la voluntad. Inhalar. Exhalar. Página en blanco. Eso es lo que debo hacer. Trabajar en la cocina. Arreglar el jardín. Ahora concentrarme en la respiración misma. Seguir su ritmo natural hasta que, poco a poco,  ya no le prestamos atención. Soy respirado. Hakuin, el maestro, levantaba su mano y le pedía a sus discípulos que escucharan el sonido que ésta emitía. Ahora apenas se escuchan los pasos. Apenas se oye el lento trotar.

Die grosse befreiung repite el corredor, como un mantra. Se atreve a dibujar una sonrisa. Ni siquiera distingue que en la acera frente a él pasa una pareja de corredores matinales. Se ve tentado a cerrar los ojos y dejarse llevar por esa sensación renovada de bienestar. Esto es lo que debo hacer. Establecerlo como disciplina. Todas las mañanas.

Veinticinco minutos han sido suficientes. Se siente renovado. Se permite una sonrisa. Abre la puerta dispuesto a prepararse un buen desayuno para atacar el día. Carpe diem, piensa, justo antes de resbalar en el charco de sangre, golpearse la cabeza y perder el sentido.