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Granada: Un país pequeño, una gran Revolución

Este mes octubre se cumplen 35 años desde que una serie de acontecimientos, incluyendo el asesinato de Maurice Bishop y la invasión por una supuesta coalición de gobiernos caribeños liderada por Estados Unidos, pusieron freno a una profunda revolución que Bishop había iniciado en Granada en 1979 con su Movimiento de la Nueva Joya.

Maurice Bishop, el dirigente de aquella revolución y presidente de Granada al momento de la invasión había desatado en el pequeño país del Caribe Oriental un proceso de profunda transformación política, económica y social. Más que nada con su arrojo, su discurso anti imperialista y la movilización de su población de 100,000 empoderó y dio esperanza a un pueblo de historia colonial invisibilizado al decir de Eduardo Lalo, por las políticas de las grandes potencias.

Además de su programa de desarrollo, diversificación económica y derechos sociales para un país que incluía entre sus mayores exportaciones la nuez moscada, a nivel internacional bajo la dirección de Bishop, el gobierno de Granada articuló e implementó una política soberana y anti imperialista. En Naciones Unidas asumió posiciones propias y de avanzada en temas como Cuba y el bloqueo contra ese país, la situación en Centroamérica, la intervención foránea en la región latinoamericana toda, medio oriente y la cuestión palestina, el Aparthied en Sudáfrica y la independencia de Namibia y otros temas de la agenda internacional del momento. En esos años de revolución de 1979 a 1983 Granada se convirtió en un país miembro con activa participación en las conferencias del Movimiento de Países No Alineados.

En el plano bilateral el Gobierno de la Nueva Joya expandió en un gran abanico sus relaciones diplomáticas y de colaboración incluyendo con Cuba, los países del Campo Socialista y países en todas las regiones del mundo. Al ser la población de Granada mayormente negra, Bishop apostó a la influencia de la revolución entre los afroamericanos en Estados Unidos y en los países de Africa.

Ese tipo de cambió en un país del Caribe Oriental, un collar de países-islas de poca población y en su mayor parte recién advenidos al a independencia que baja desde el oriente de Puerto Rico hasta aproximarse a Venezuela, tuvo un gran impacto en la región. Maurice Bishop se acercó a sus vecinos inmediatos y despertó la esperanza de soberanía, desarrollo y una cultura de colaboración y solidaridad en las fuerzas de izquierda de esos países. Cuba le colaboró en diversas áreas incluyendo en la construcción de un nuevo aeropuerto cuya pista principal tendría la capacidad de aterrizaje para aviones grandes y así contribuir al mayor desarrollo del turismo en el país.

La reacción de Gobierno washingtoniano de Ronald Reagan no se hizo esperar. De inmediato vinieron la estigmatización y las amenazas. Mientras en el seno del Partido de la Nueva Joya surgieron diferencias políticas que desembocaron en el arresto domiciliario de Bishop el 12 de octubre de 1983 por una de las facciones. Dos semanas más tarde, el 19 de octubre, Maurice Bishop y varios de sus colaboradores(as) fueron asesinados a sangre fría. Aprovechando esa situación fue que, bajo los pretextos de la “protección de vidas americanas,” (estudiantes norteamericanos que estudiaban en la Escuela de Medicina de Granada) y que “Granada se estaba inclinando al comunismo,” El 25 de octubre Estados Unidos invadió el país como parte de una supuesta coalición de países caribeños. En dos semanas la revolución había sido traicionada.

Pero en el fondo se trataba de una invasión para apagar aquella revolución increíble que Maurice Bishop y el Movimiento de la Nueva Joya habían desatado bajo sus narices y que era ejemplo para los demás países de la región. Sucedieron al gobierno de Bishop un desfile de gobiernos conservadores que volvieron a “empequeñecer” el país.

Al cabo de un tiempo después de la invasión de Granada se estableció un Comité de Organizaciones Antimperialistas del Caribe y Centroamérica para reconstruir a nivel de organizaciones la comunicación, colaboración y solidaridad que se había logrado bajo la influencia de la Revolución de la Nueva Joya. El mismo reunía organizaciones de la inmensa mayoría de los países de la región, incluyendo de Antigua y Barbuda, Barbados, Dominica, Granada, Haití, Jamaica, San Kitts y Nevis, Santa Lucía, San Vicente y Granadinas, Trinidad y Tobago, Belice, Guyana, Surinam, Cuba, República Dominica, El Salvador, Nicaragua, Panamá, y Puerto Rico.

Las tres Asambleas que se celebraron del Comité de Organizaciones del Caribe y Centro América, las reuniones del secretariado y el boletín que publicaba, sirvieron para acercar nuevamente las luchas de los pueblos de la región luego de la agresión contra Granada. Representantes de las luchas de decenas de países de nuestra región tenían la oportunidad de compartir información sobre la situación y las luchas en los respectivos países y emitir declaraciones que ponían al día la situación y brindaban solidaridad ante atropellos que ocurrían en los países y en su contra. Fue un antecedente y más radical que el Foro de Sao Paulo.

Varias de las organizaciones miembros del Comité posteriormente, en coyunturas y con posibilidades diferentes, accedieron al gobierno. Es el caso del Partido del Trabajo de Dominica, el Partido Popular del Pueblo de Guyana, el Partido de la Liberación Dominicana, y el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional, entre otros.

La destrucción de la Revolución de la Nueva Joya fue ejemplo fehaciente de la prepotencia imperialista y su intolerancia al ejercicio de la soberanía de los pueblos de nuestra región y en el mundo. Es una intolerancia a que gobiernos de la región utilicen su poder para transformaciones que pongan al centro los intereses y el bienestar de sus pueblos. Es la misma intolerancia que al presente se traduce en las fórmulas desestabilizadoras desarrolladas a la medida para cada país con un empeño del llamado “cambio de régimen” que impide que se lleve a plenitud esa intención. Es la misma intolerancia que ha demostrado con Cuba, Nicaragua, y Venezuela.

Pero la realidad de aquella revolución en Granada también fue ejemplo fehaciente de la lucha, de un Caribe solidario y la posibilidad de un futuro mejor. Aunque fugaz en algunos casos, con indecibles obstáculos en otros, la historia reciente de nuestra región refleja la continuidad de esa aspiración.

Myrna Báez: homenaje con pieza olvidada

La muerte de Myrna Báez es muy dolorosa por representar tan gran pérdida, pero es también y sobre todo una invitación al trabajo que nos queda por hacer para entender y apreciar mejor la obra de esta importante artista. Ahora que ya de su taller no saldrán más pinturas, ni dibujos ni grabados, ahora que tendremos, más o menos, su obra completa, los estudiosos del arte y la cultura tenemos el deber, la obligación, de mirar con mayor atención, de observar con mayor detenimiento la totalidad de su obra para así intentar juntar las partes de ese rompecabezas y crear una imagen completa de su producción. Ya se ha dado un gran paso hacia ese objetivo con la publicación de Myrna Báez: una artista ante su espejo (2001), el magnífico catálogo de su gran exposición retrospectiva donde se lista y se reproduce el grueso de su labor como pintora y grabadora. Pero todavía queda mucho por hacerse, a pesar del ejemplar trabajo hecho por Margarita Fernández Zavala con dicho catálogo. Es que la muerte de la artista cierra su ciclo vital y, a la vez, abre las puertas a la toda importante labor que no queda por hacer.

La noticia de la muerte de Báez me llegó estando fuera de casa y, por ende, sin acceso a mi biblioteca, desprovisto de mis herramientas de trabajo. Por ejemplo, me hubiera gustado releer las páginas que hace años publiqué en Chile sobre sus desnudos femeninos: “Myrna Báez o las máscaras de la verdad” (2002). O, mejor, me hubiera gustado regodearme con las páginas del hermoso catálogo de Fernández Zavala. Pero eso no ha sido posible y me he tenido que conformar con pasar las páginas del libro de la memoria y de la imaginación, para reconstruir mentalmente la imagen que guardo de la obra de Báez. Y en ese paseo recordé una obra suya que no aparece en el catálogo de la exposición de 2001 que casi es lo que los historiadores del arte llaman un “catalog raisonné”, aunque no lo podía ser porque al publicarse la artista, por suerte para todos, aún estaba viva y en plena producción. Hay, pues, muchas más piezas que añadir a las recogidas por Fernández Zavala y propongo, como homenaje a Báez, fijarme en una olvidada que habrá que juntar a las otras para componer el rompecabezas de su obra completa.

Esta es el boceto para un mural sobre el polo acuático que Báez diseñó para la piscina olímpica que se construyó en 1966 en El Escambrón, al lado del Parque Sixto Escobar. (Creo recordar que en el catálogo de Fernández Zavala se incluye una foto en blanco y negro del mural, pero no del boceto. Quizás me equivoque porque no tengo el libro a mano.) La absurda y triste historia de la destrucción de ese mural y de otros cuatro –dos de Lorenzo Homar, dos de José Antonio Torres Martinó– está por escribirse. Intento, pues, ayudar a redactar esa dolorosa página de nuestra historia del arte con el recuerdo y comentario de esta pieza olvidada. Pero se hace necesario apuntar unos datos sobre la historia del proyecto de estos cinco murales, aunque estos apuntes queden incompletos.

La piscina olímpica de El Escambrón se construyó en el 1966. Un año después se instalaron allí los murales comisionados por el Instituto de Cultura Puertorriqueña a estos tres artistas. Estos eran de grandes dimensiones (11 pies y medio de alto por 24 de largo) y hechos con losas de cerámica de una paleta de colores limitados –blanco, negro, gris, azul turquesa y siena– para así darles unidad a las piezas. En sus memorias, Voz de varios registros (2006), Torres Martinó nos ofrece detalles sobre el proceso de creación, el intento de restauración y la destrucción en 1977 de los murales. Veinte años después –el 19 de octubre de 1997– el complejo deportivo fue destruido por implosión. Pero ya los murales habían desaparecido cuando primero se trató de solucionar ciertos problemas que el arquitecto no había previsto en su plan original y que fueron la razón última de la destrucción del edificio.

Muy poco nos queda de los murales. Tenemos cuatro de los bocetos hechos por los artistas. Uno de Torres Martinó forma parte de la colección del museo de la Universidad de Puerto Rico; el segundo suyo no se sabe dónde está. Tenemos los dos bocetos de Homar y el de Báez. Existe además otro de Homar para un mural en el interior del edificio, mural que no se llegó a ejecutar. Estos cuatro bocetos está en una colección privada. También en otra colección particular está un gran fragmento de uno de los murales de Homar que fue heroicamente salvado por un joven estudiante que era clavadista y que sirvió de modelo para el mismo. Este es, hasta donde tengo entendido, lo único que se salvó de los cinco murales, además de algunas losetas sueltas que se guardan como recuerdos, también en colecciones privadas.

Se hace necesario escribir la historia de este proyecto que, una vez más, es evidencia de nuestro justo reclamo de tener varias páginas en “la historia universal de la infamia”, si se me permite tomar prestado el título borgeano. Tenemos ese puesto asegurado, entre muchas otras razones, por la falta de responsabilidad del gobierno con las obras de arte que comisiona. El reciente escándalo con otro mural de Torres Martinó, este para una escuela en Carolina, sólo viene a echar sal sobre esta vieja herida de la destrucción de estos cinco murales que se pudieron haber salvado y colocados en otro lugar. Pero la ignorancia y la arrogancia son más que atrevidas.

Miremos con más detenimiento la pieza olvidada que hoy nos interesa, el boceto hecho por Báez para ese mural destruido. En primer lugar hay que destacar que la comisión del mismo a la entonces joven artista era un claro voto de confianza; su mural estaría en compañía de las obras de su maestro y las de su entrañable amigo y mentor. Ya este hecho evidencia muy claramente el reconocimiento temprano de su puesto en las artes plásticas isleñas. Me imagino el gozo y orgullo que sentiría la joven artista al estar en tan notable compañía.

Tengo que apuntar que no conozco el boceto sobreviviente de Torres Martinó y que no he visto fotos de los murales que este ejecutó. Conozco los bocetos de Homar y el de Báez. Si se compara el de la joven artista con los de su maestro de inmediato se nota que el suyo tiene un gran sentido de movimiento, elemento que obviamente sirve para representar el carácter del deporte que ilustra: el polo acuático. Los de Homar, en cambio, tienden a ser más estáticos y en ellos domina un primer plano, aunque se introduce, especialmente en uno de los dos, un sentido de profundidad y se crea así un segundo plano. Estos rasgos no son negativos sino que, como los que observo en el boceto de Báez, sirven para describir el deporte que ilustra: el clavado. En los bocetos de Homar las figuras más que moverse parecen que posan, algo que ocurre en este deporte: el clavadista se detiene, se congela en postura estática antes de saltar al agua. En estas piezas el maestro emplea áreas arqueadas de color y la repetición de los cuerpos en secuencia para así describir el movimiento de los atletas. Pero sus bocetos parecen congelar las figuras en diversos planos, especialmente en el primero, lo que nos hace pensar en la solución dada por los pintores futuristas italianos al problema de cómo se representa en pintura el movimiento.

Báez, en cambio, tiene una solución mucho más cubista que le permite acercarse al mismo problema pero desde otra perspectiva y con diferentes soluciones. En su boceto hay más movimiento y las figuras aparecen fragmentadas, como en un cuadro picassiano. Estas son mucho más esquemáticas, mucho menos realistas, y por ello representan el movimiento efectivamente y con muy pocos elementos. El boceto es relativamente pequeño, pero las figuras están distribuidas de tal manera que evitan el apiñamiento, rasgo que desmerece el boceto del mismo tamaño hecho por Homar. No hay que hablar aquí de obras superiores o inferiores, sino de acercamientos y logros distintos. Pero sea como sea, la joven Báez creó una pieza que, sin competir, logra marcar su posición frente a la de su maestro.

¡Una pena que no pueda referirme al boceto de Torres Martinó! Creo que el mismo me hubiera ayudado a apreciar mejor el trabajo de Báez y hasta el de Homar. Pero la comparación de los bocetos de uno con el de la otra sirve para ver muy claramente como ya la alumna, aunque seguía al maestro, buscaba sus propias soluciones y alcanzaba sus propios y altos méritos, situación que se continuará desarrollando a lo largo del resto de su vida y hecho que prueba que su obra es un reconocimiento de sus raíces y, a la vez, un medio propio de alcanzar logros individuales. Báez parte de Homar, pero, y sin negarlo, halla sus propias soluciones y crea su propia obra.

Este breve comentario de una pieza de Báez comparada con otras de Homar, como ya apuntaba, es un tema que amerita e impone más estudio y hasta una exposición que reúna los bocetos y los fragmentos de los murales que por suerte aún tenemos. Apunto, pues, a una olvidada pero interesante pieza de Báez que habrá que colocar en el gran catálogo de su obra completa para darle sentido a la imagen de la totalidad de su producción. Muchas más habrá que colocar para llegar a tener esa importante y necesaria imagen.

Ahora que el ciclo vital de la artista se ha cerrado, se impone más que nunca esta ardua pero necesaria tarea. Pero, aún sin haber terminado esa labor, podemos asegurar que estamos ante la obra de una artistas de importancia para la historia del arte y la cultura boricuas. No cabe duda que Báez se merece un puesto destacado en ese contexto. Aunque seamos críticos con su obra –yo, por ejemplo, no aprecio tanto ciertas piezas suyas que creo pierden intensidad y efectividad por la introducción de notas demasiado dulzonas–, hay que reconocer que Báez fue una gran artista que no sólo hizo una importante contribución al arte puertorriqueño sino al latinoamericano. Su obra hay que colocarla, por ejemplo y entre otras, junto a la de la cubana Amelia Peláez, la de la mexicana María Izquierdo, la de la colombiana Beatriz González y la de la brasileña Tarsila do Amaral. Y sólo la comparo con mujeres no porque crea que no se merece compararse con maestros masculinos sino para recalcar de manera indirecta el esfuerzo que Báez y todas estas otras mujeres tuvieron que hacer para llegar a ser las grandes artistas que fueron. Por ejemplo, recordemos que Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros se opusieron a que Izquierdo pintara un mural público subvencionado por el gobierno de su país sólo porque era mujer y, para ellos, una mujer no podía pintar murales, tarea de hombres. Llegaron a boicotear su propuesta e Izquierdo nunca ejecutó su proyecto. A pesar de que, en cambio, Torres Martinó y Homar apoyaron a Báez, no cabe duda de que en otros momentos y en términos generales esta tuvo que luchar contra el machismo y otros prejuicios para convertirse en la gran artista que fue.

Por ello debemos estudiar y valorar críticamente su trabajo. También y sobre todo hoy, tras su muerte, tenemos que darle las gracias por su talento, su perseverancia, su dedicación y su compromiso, con el arte y con su pueblo.

¡Muchas gracias, Myrna! Mucho te debemos y mucho te lo agradecemos.

Tuscaloosa, Alabama,26 de septiembre de 2018

Comentarios a:efrainbarradasf@gmail.com

Documentar el dolor de lo perdido: Después de María: las 2 orillas

La cineasta Sonia Fritz nos tiene acostumbradxs a observar nuestros alrededores con miradas renovadas. Por eso descubrimos una Isla de Mona de la que leíamos y nos contaban los amigos que se atrevían a llegar y faros existentes en uso o desuso a través de Puerto Rico, Vieques y Culebra. También nos lleva a vernos como una población “en tránsito”: mujeres viequenses, mujeres dominicanas en Puerto Rico y Nueva York, puertorriqueñas y mexicanas en Nueva York y “Puertorriqueñas de aquí y de allá”. Y extendiendo este tema Fritz nos presenta su más reciente trabajo, Después de María: las 2 orillas, con los testimonios de grupos que después del catastrófico evento del 20 de septiembre de 2017 tomaron la decisión de quedar en ese Puerto Rico destrozado pero siempre amado, o de comenzar otra etapa de vida en otro país o de los residentes puertorriqueños “de afuera” que se sintieron vulnerables también a pesar de no estar en el medio del desastre.

Fiel a su título, las imágenes que se presentan de Puerto Rico son de después de María y la mirada no es en lo destruido sino en lo reconstruido y renovado. Su enfoque no es en cómo el gobierno o entidades gubernamentales respondieron a la emergencia sino en cómo la gente se levantó y echó a andar. Es la reconstrucción de lo aparentemente destruido y la continuación del quehacer cotidiano—techo, casa, comida—y a veces la reinvención de lo que éramos antes de María. Cada persona entrevistada evalúa sus decisiones y hace camino con una mirada renovada de lo que es la vida. El eslabón que une a todos es el sentido de puertorriqueñidad, con sus múltiples definiciones, no importa el lugar que habiten. Y por eso las dos orillas.

En Puerto Rico Fritz escoge dos de los lugares más abatidos: la montaña con sus curvas, caminos estrechos, arboleda frondosa y destructiva, distancia entre viviendas y fragilidad del alumbrado; Punta Santiago como costa que perdió muelles, embarcaciones, viviendas a manos del viento y el agua que inundó todo a su alcance. Son sus habitantes los que narran el qué hacer una vez el huracán siguió su camino: asegurarse que ellos y sus vecinos estaban vivos, crear caminos para llegar a los incomunicados, limpiar y recoger, unir esfuerzos para crear comedores comunitarios y ambulantes que servían comidas a los que llegaban y transportaban comidas a los que apenas podían moverse de sus casas. Vemos esas caras de agradecimiento de los recipientes y de satisfacción de las que cocinaron y llevaron a los necesitados.

Pero ¿cómo lidiar con el después? ¿con la decisión de los hijos, familiares y vecinos de emigrar para poder encontrar una normalidad que no fuera el estado de emergencia creado por María? Fritz entrevista a miembros de una misma familia que se separan geográficamente pero a través de la edición del documental establecen una conversación continua para aminorar el dolor de la separación. Y siempre queda claro que no es una ruptura sino un distanciamiento que, al menos con visitas, llamadas y las redes sociales, la cercanía siempre está ahí. El documental entonces explora los puertorriqueños que hace algún tiempo decidieron mudarse a Orlando y sus alrededores para probar su suerte o porque en un momento dado la familia decidió trasladarse. Son ellos los que mantienen el enlace con los residentes y los venideros para crear un solo país, una sola cultura que crece por su diversidad y que apenas cambia de un lugar al otro. A pesar de la queja de algunos residentes no hispanos de Orlando, que se creen originarios del lugar, sobre la no asimilación cultural de los nuestros, es precisamente su firmeza en ir en busca de sus raíces isleñas a través de sus vivencias, recuerdos o a través de las historias contadas por abuelos, padre o madre lo que define quiénes son.

Como ya estamos acostumbradxs en la obra fílmica de Sonia Fritz, nos sorprende y maravilla las imágenes captadas, el movimiento de cámara , el acercamiento a los ambientes naturales (devastados o florecidos), espacios (en este caso) semi-urbanos y el encontrar algo particular y atractivo en las imágenes y las palabras de cada uno de los entrevistados. En la presentación a casa llena de Después de María: las 2 orillas que se hizo en el Teatro Belaval de la Universidad del Sagrado Corazón, los profesores Juan Lara y Jorge Duany y lxs periodistas Ana Teresa Toro y José Javier Pérez expresaron su admiración por el documental y profundizaron en el marco social, económico y humano de lo presentado.

Espero que aprovechen la oportunidad que tienen de ver este hermoso y muy sentido documental exhibiéndose en el Fine Arts de Hato Rey y les recuerdo que durante el Festival de Cine que comienza esta semana en Miramar se presentaran, libre de costo, dos otros documentales de Sonia Fritz: 15 Faros de Puerto Rico y Mona: tesoro del Caribe. Y para celebrar la vida y obra de nuestra Myrna Báez no se pierdan el hermoso documental de Fritz de 1989: Los espejos del silencio.

“Beware of the Plastics” Notas sobre Mean Girls

a dani

“There are no harmless high school girls”

– The Escort

Preludio

Cady Heron es hija de zoólogos. Su educación se había dado enteramente en el seno del hogar, y en el continente africano. Ahora que regresa a los Estados Unidos, entrará por vez primera en lo que algunos consideran el aparato ideológico del estado más poderoso y eficaz: la educación pública.

Se encuentra inmersa en una atmósfera tensa, hostil, a punto de estallar en cualquier momento, dominada por sectas o “cliques”. Rápidamente se vincula a los elementos más progresistas de la escuela, aquellos quienes más retan la heteronormatividad y la artificialidad del sistema de educación, aunque de manera espontánea y poco organizada: los llamados “art freaks”, Janis y Damián. Pero el verdadero interés de Cady girará desde un principio en torno al triunvirato del mal: “las plásticas”. Regina George, la reina; su ejército, Gretchen Wieners y Karen Smith.

Ante Regina George nos encontramos frente a uno de los grandes villanos del cine norteamericano. No solo por su completa serenidad ante la destrucción de las vidas sociales de quienes la rodean. Su mayor fuerza: que uno mismo busca quererla. Mientras peor ella trata a los personajes de la película, más buscan su amor y aprecio. Incluso el mismo espectador de la película no es capaz de apagar su entusiasmo hacia ella. “She’s fabulous but she’s evil”, dice Damián en su aparición inicial en la película.

A primera instancia, el título de la película parecería referirse a este triunvirato, particularmente a la malvada mayor, Regina George. Pero la única vez en la película en la que se emplean ambas palabras en conjunto se dirigen hacia Cady y en boca de Janis, en un momento tardío de la historia. Ya este hecho revela que Mean Girls es una compleja red de ironía trágica capaz de analizarse y desde la cual se pueden extraer una serie de conclusiones interesantes con posibles consecuencias políticas positivas.

Entremos de lleno al asunto. Como gran película Hollywood, Mean Girls esconde sus claves de lectura en los hechos que a primera instancia parecerían ser irrelevantes, como lo es el que estudien la obra Julio César de William Shakespeare en la clase de inglés, donde, como ejercicio, necesitan “parafrasear” la obra en inglés moderno. (De alguna manera, de eso se trata la película: de adaptar la lucha de poderes y el error trágico de la ambición a una intriga de escuela superior.) Las dos frases más conocidas de la obra Julio César son las siguientes: “Et tu, Brute? – Then fall, Caesar”; y “The fault, dear Brutus, is not in our stars, but in ourselves”. Ellas guiarán este escrito. La primera es la clave de lectura, la segunda es la enseñanza transformadora de la película.

Et tu, Brute?

Por su belleza natural, Cady es aceptada por las plásticas como una integrante del grupo. Janis y Damián la convencen de practicar lo que en el marxismo se conoce como “entrismo” y así servir de informante para, poco a poco, arruinarle la vida a Regina George. Es entonces que Cady descubre el “Burn Book”, un cuaderno en el que las plásticas “queman” a cada persona en su escuela: recortan una foto de la persona y a su alrededor escriben insultos. Janis originalmente propone que Cady se robe el cuaderno para exponerlo ante la escuela y demostrarle a todos lo maligna que es Regina George. Cady desiste porque la apropiación ilegal es algo que se siente incapaz de hacer en esos momentos.

Luego de varios intentos fallidos, poco a poco logran erosionar algunos aspectos de la vida de Regina George. Pierde su novio. Aumenta algunas libras. Sufre bajas en el ejército de plásticas. Pero el descenso de una reina se da de manera paralela al ascenso de otra. Cady se va transformando en todo lo que despreciaba: un ser superficial, capaz de mentirle a sus más cercanos y sacrificar a sus amistades en aras de elevarse. Quizás el hecho de haber permanecido fuera de este aparato ideológico – la escuela pública – por tanto tiempo la hizo tan vulnerable a estos cambios sociales repentinos. En un gesto revelador, si al comienzo de la película fue querida por su belleza natural, ahora todo su rostro se esconde bajo maquillaje. Se ha convertido, según Janis, en una “mean girl”.

Then fall, Caesar.

El momento más sugerente de la película ocurre luego de que Regina George descubre las trampas de Cady y el papel que llevaba actuando todo este tiempo. En su rabia, Regina George pasa a agarrar el “Burn Book”. Toma una foto de ella y de Cady. Se le ve recortar la foto por la mitad, pegar una parte a una página en blanco y decir, mientras escribe: “This girl is the nastiest skank bitch I have ever met. Do not trust her”. El recorte de la foto ya es revelador: donde antes había unión, ahora hay rompimiento. Pero mientras uno espera encontrar la foto de Cady en el “Burn Book” como recipiente de toda la ira de Regina George, cuando la cámara se enfoca en la página vemos que Regina George no ha hecho otra cosa que plasmar su propia foto en el libro y atacarse a ella misma.

El asunto es complejo. La única manera de destruir a la nueva reina es destruyéndose a sí misma. Dentro de todo, Regina George no olvida que ella es quien engendró el monstruo. “I created her”, dice. (Su ataque autoinfligido es de tal magnitud que Regina George apenas cuenta con diálogo en lo que le resta a la película. ¿Torpeza del guion o acierto alegórico? La reina ha quedado afásica.) Pero no es este un momento de conciente autocrítica. Más bien, su caída como César, sus golpes autoinfligidos, se dan de manera deshonesta. El propósito de su autocrítica es el de hacer pasar el “Burn Book” como creatura de Cady y así destruirla socialmente. Si al comienzo Janis trató de convencer a Cady de utilizar el “Burn Book” en contra de Regina, ahora será ellá quien lo difunde por la escuela, tanto entre los alumnos como entre los maestros y los directores. La rabia colectiva se dirige hacia Cady.

The fault, dear Brutus, is not in our stars but in ourselves.

Mean Girls ha desatado una serie de paralelos complejos. Mientras el título parecía referirse a Regina George, las palabras han sido utilizadas en contra de la protagonista. Mientras el “Burn Book” quería utilizarse para desenmascarar a Regina George, es utilizado por ella en contra de Cady. Este encadenamiento de reveses solo puede agotarse si las contradicciones que encarna la película se resuelven de manera dialéctica. En tiempos revueltos como los nuestros, las enseñanzas de Mean Girls, particularmente ante la necesaria relación entre crítica y autocrítica, pueden contener un interesante espíritu revolucionario. Si Regina George, de manera deshonesta, llega a la solución del enredo – la autocrítica –, como único pueden disolverse las tensiones y las contradicciones que la película pone en movimiento es asumiendo de manera honesta esta respuesta. “Lo que ocurre es que la dialéctica aparece en [ella] invertida, puesta de cabeza. No hay más que darle la vuelta, mejor dicho ponerla de pie, y en seguida se descubre bajo la corteza mística la semilla racional”.

Luego de mucha reflexión, cuando es enfrentada por la escuela, Cady asume la responsabilidad entera del “Burn Book”. Es decir, asumirá la culpa de una obra producida por el triunvirato. Por ser una mentira, sus palabras no dejan de contener mucha verdad, dado que ella, en efecto, se había convertido en heredera de aquel proyecto. Cady no busca dirimir la culpa, ni hacer juicio en contra de las “plastics”. Se critica ella misma, igual como lo hizo Regina George, pero usando el potencial revolucionario de toda verdadera reflexión interna y honesta. Como le enseñó la obra que leyó en su clase de inglés, reconoció que los monstruos se encuentran dentro de uno mismo. La respuesta de Cady, en fin, disuelve las tensiones sociales que se encontraban, llevando a un cursi pero inevitable “happy end”: el año escolar y la graduación de la escuela superior coinciden con el esta nueva “paz romana” entre los estudiantes.

Las enseñanzas profundamente revolucionarias de la autocrítica en Mean Girls debieran de ser motivo de reflexión para la izquierda puertorriqueña. Es difícil recordar momentos autocríticos en la historia del liderato independentista o marxista. Y si era necesaria en momentos de auge progresista, más aún debiera serlo en la onda larga de estancamiento en la que nos encontramos. Si bien es cierto que la agresión neoliberal ha sido abrumadora, no por eso estamos exentos de la culpa del achicamiento del movimiento sindical y de las organizaciones políticas de todo tipo.

Un Grito de Lares de reflexión y lucha

El movimiento independentista puertorriqueño acudió este domingo 23 de septiembre una vez más al montañoso pueblo de Lares, a conmemorar los 150 años de una revolución inconclusa, la gesta del Grito de Lares. La conmemoración contó con una tarima en donde hubo espacio para todas la diversidad de organizaciones patrióticas, una asistencia mucho mayor que en los pasados años recientes, como parte del esfuerzo de la campaña, “Todos a Lares”, la alegre presencia de artesanos, un taller de grabado, la venta de libros, y una fuerte lluvia al tiempo que finalizaban los actos en tarima.

Previo a la actividad en tarima, a media mañana el Partido Nacionalista de Puerto Rico (PNPR), Movimiento Libertador, llevó a cabo su marcha desde el Puente del Anón hasta el Cementerio Municipal, para el cambio de banderas y ofrenda floral. De allí los cadetes de la República del PNPR se dirigieron en desfile hasta la Iglesia Católica de Lares para la celebración de su tradicional misa como celebraron los revolucionarios de 1868. Terminada la misa se realizó la ceremonia de la Logia Gran Oriente Nacional (LGON) ante el Obelisco en la Plaza de Revolución, donde renovaron las banderas de Puerto Rico y Lares, como cada año.

El maestro de ceremonia, el actor Luis Enrique Romero dio la bienvenida a la multitud agrupada en la Plaza de la Revolución para dar paso a los diversos representantes de las organizaciones que se unieron en la conmemoración. Antes de los oradores conducidos por la dulce voz de Chabela Rodríguez se cantó el himno revolucionario. Los actos estuvieron dedicados a la prisionera política Ana Belén Montes.

El cierre de escuelas, la presencia de una secretaria del Departamento de Educación estadounidense, el aumento en la matrícula de la Universidad de Puerto Rico (UPR), fueron parte de las denuncias que trajo a la atención el presidente del PNPR, Gerardo Lugo Segara, como ejemplos del ataque a la cultura puertorriqueña por parte del poder colonial de Estados Unidos. “Nos quieren convertir en un gueto más de hispanos”, expresó . Lugo Segara, sacudió a los presentes a “darse cuenta de que nos están comiendo el cerebro”.

En referencia a los hechos de Lares destacó “el Grito de Lares no es un momento en la historia, esta lucha no termina nunca hasta la independencia de Puerto Rico”, por lo que pidió un minuto de silencio por los héroes y mártires del independentismo y por los que dijo que faltan. Lugo Segara exhortó a los y las independentistas a evolucionar y no prestar atención a “tonterías de papeles de colores” y a seguir el ejemplo de Ana Belén Montes.

Lares el árbol más alto de la patria

“Lares es un evento para orientar, para guiar. Para los independentistas Lares es el árbol más alto de la patria. Venimos aquí para desde aquí ver mas lejos”, inició su participación Juan Dalmau, por parte del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP).

Señalando la necesidad de tener sentido histórico, el senador por el PIP comparó que hace 50 años, (en el momento de la conmemoración de los 100 años de la gesta de Lares), el momento no era propicio para el independentismo. Contrastó los hechos de la eliminación de la presencia militar de Estados Unidos en Puerto Rico con la salida de la Marina tanto de las islas de Culebra y Vieques como de la base Roosevelt Roads, el fracaso del Estado Libre Asociado (ELA), con la quiebra del gobierno, la presencia de una junta de control fiscal el momento es propicio para una refundación del proyecto independentista y que se puede ir al pueblo a educar con más fundamentos. No obstante trajo a la atención el que cada sector independentista representado en Lares tiene -a su juicio- que tomar cuatro puntos de partida.

El primero es que los independentistas tienen que conservar su propia identidad, por lo que no se pueden diluir, dispersar ni ser “rabiza”, de movimientos y figuras no independentistas. En segundo el independentismo tiene que mantener cohesión organizativa y mantener una organización firme. En tercer punto tener coherencia ideológica acotó que el independentismo es un movimiento liberación y de justicia social verdadera. En cuarto punto dirigido a los más jóvenes, “la independencia es la independencia”, y exhortó a tener cuidado con los “falsos profetas”.

La juventud y voz femenina en tarima

Mientras la joven estudiante universitaria, Jocelyn Santos Valderrama, en representación del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH), trajo a la memoria de que apenas hace unos días se cumplió un año del paso del huracán María. A la destrucción y sufrimiento que provocó el huracán denunció que las medidas del Plan Fiscal aprobado por la Junta de Control Fiscal (JCF) y el gobierno han aumentado el sufrimiento de nuestro pueblo y las propuestas cada vez más absurdas de la JCF van dirigidas a sacar a la gente del país.

La joven exhortó a sus contemporáneos a trabajar para alcanzar la independencia y un mejor país, ver cómo lograr trascender las divisiones tribales, reconocer la necesidad de crear espacios comunes y unir esfuerzos en nuevas formas de unidad política.

“!Qué hacen los puertorriqueños que no se revelan”!

Otro de los oradores presentes lo fue el ex prisionero político, Norberto González Claudio. El presidente del Partido Revolucionario de los Trabajadores – Macheteros (PRT-M) quien estuvo en el clandestinaje durante 15 años, avivó a los presentes a seguir el camino de Betances, “que hacen los puertorriqueños que no se revelan”.

En tanto el portavoz del Frente Socialista (FS), José Rivera expresó que durante 150 años de lucha y resistencia primero España impidió la independencia y luego Estados Unidos desde la invasión en 1898 ha hecho todo lo que ha estado a su alcance para impedir y evitar la independencia del imperio. Respecto al trabajo político que requiere el independentismo atribuyó que las agrupaciones existentes “no hemos sabido organizar mejor el asalto al futuro” y entre otros señalamientos de autocrítica dijo que era exagerado pretender que sin organizarnos de manera política se pueda salir de la colonia. “Tenemos que organizarnos aunque sea imperfectamente -y poder reclamar nuestras opciones de futuro”.

¡Viva Puerto Rico libre!

Con la exhortación de “¡Viva Puerto Rico libre! El ex prisionero político Oscar López Rivera, ofreció el último mensaje de la jornada. “Tenemos todos y todas la obligación– los que amamos esta patria– de defenderla hasta el último suspiro si es necesario no vamos hacer a un Puerto Rico libre a menos que estemos dispuestos a lucharla, a defender esta patria con el amor que es necesario tener en el corazón, no se trata de retórica, se trata de acciones, se trata de una práctica que nos lleve a la libertad”, exhortó en su tono pausado.

El ex prisionero político -36 años de prisión- reconocido a ya a nivel internacional se refirió a la necesidad de trabajar en las comunidades y educar respecto al potencial de nuestros recursos comenzando por la gente. También aludió a las diferencias y a los estigmas que ha impuesto el colonialismo. En ese sentido comentó que los españoles nos impusieron el “baile, botella y baraja” y el hoy le agrega “bochinche”. “Tenemos que erradicar esto de dentro de nuestra lucha seamos sinceros y sinceras, esta patria se merece lo mejor de nosotros de nuestros corazones”.

Continuando en esa dirección recordó que el primer día que llegó al país dijo que venía hacer las dos cosas que sabía hacer “trabajar y luchar”, con lo que exhortó a los que preguntan por él a que lo acompañen.

“Aquí estamos, vamos a usar hasta el último suspiro, tenemos esa semilla potente que nos sembraron desde Betances a Mariana Bracetti, Ruiz Belvis, de Diego a todos los independentistas que estuvieron con nosotros en un momento particular”. Entre los mencionados trajo al recuerdo a Filiberto Ojeda Ríos, y invitó a tenerlo en “nuestros corazones y nuestras mentes”.