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Otro mundo arribará

 

Especial para En Rojo

 

¿Cuál es el trabajo de la memoria y del hacer en tiempos catastróficos? ¿Dónde hemos de encontrar la urgencia del memoir, así como de la no ficción en general, si no es en la piel o en el encuentro con lo que reposa justo debajo de ella, que se carga por ahí como una idea cuyo tiempo está por venir? ¿Dónde podemos empezar si no es en este acto de remembranza que se esfuma demasiado pronto?

–Kevin Adonis Browne, A Sense of Arrival (Un sentido/sensación de arribo, mi traducción)

Cae un mundo con cada árbol que corta a ras del suelo la compañía privada de “limpieza” subcontratada por la compañía privada de “energía” contratada por el gobierno “libre” de Puerto Rico sometido al Congreso “democrático” de EE. UU. secuestrado por tecnointereses privados.

Toda la vida y memoria que potencia, alberga, conecta, reproduce un árbol, sangra con la savia del roble troceado por la maquinaria pesada. Y nos matamos a fuerza de achicharre y herbicida.

¿Cómo se cuenta la memoria del roble? ¿La atroz no ficción de su pasión y muerte?

Llevo el roble “en la piel, justo debajo”, lo “cargo por ahí como una idea cuyo tiempo está por venir” y escribo estas palabras como “acto de remembranza”, archivo esfumado, pero vivo, que se prolongará tras mi muerte porque los ejemplares asesinos de mi especie no serán nunca toda mi especie, y porque el mundo caído con cada roble no será nunca el todo-mundo.

Otro mundo arribará.

*

Cae un mundo con cada contrato de compraventa de costas que firman empresas fantasmas creadas por empresas ficticias establecidas en “paraísos fiscales” de evasión contributiva impulsadas por el gobierno “libre” de Puerto Rico sometido al Congreso “democrático” de EE. UU. secuestrado por tecnointereses privados.

Toda la vida y memoria que potencia, alberga, conecta, reproduce una costa, se asfixia con la sangre del carey troceado por la maquinaria pesada.

Y nos matamos a fuerza de mansiones de acero y cristal.

¿Cómo se cuenta la memoria del carey? ¿La atroz no ficción de su pasión y muerte?

Llevo el carey “en la piel, justo debajo”, lo “cargo por ahí como una idea cuyo tiempo está por venir” y escribo estas palabras como “acto de remembranza”, archivo esfumado, pero vivo, que se prolongará tras mi muerte porque los ejemplares asesinos de mi especie no serán nunca toda mi especie, y porque el mundo caído con cada carey no será nunca el todo-mundo.

Otro mundo arribará.

*

Cae un mundo con cada metro cúbico de corteza terrestre removido en Punta Melones y Los Pozos, Cabo Rojo, por las compañías privadas de diseño y construcción contratadas por los inversionistas privados de turbia trayectoria y masiva acumulación de capital alentados por las exenciones multimillonarias que les otorga el gobierno “libre” de Puerto Rico sometido al Congreso “democrático” de EE. UU. secuestrado por tecnointereses privados.

Toda la vida y memoria que potencia, alberga, conecta, reproduce ese paisaje hasta ahora (casi) inalterado, se ahoga con la extinción del guabairo troceado por la maquinaria pesada.

Y nos matamos a fuerza de ciudad de lujo con campos de golf y zapatos Lacoste.

¿Cómo se cuenta la memoria del guabairo? ¿La atroz no ficción de su pasión y muerte?

Llevo el guabairo “en la piel, justo debajo”, lo “cargo por ahí como una idea cuyo tiempo está por venir” y escribo estas palabras como un “acto de remembranza”, archivo esfumado, pero vivo, que se prolongará tras mi muerte porque los ejemplares asesinos de mi especie no serán nunca toda mi especie, y porque el mundo caído con cada guabairo no será nunca el todo-mundo.

Otro mundo arribará.

 

  • Decimos:

No a “Esencia” en Cabo Rojo, zona de la primera y más antigua aparición de la isla sobre la superficie del mar.

No al saqueo de la tierra de Betances y Civico, que carga también innumerables huellas de los pueblos que primero conocieron y amaron nuestros paisajes.

No a un Puerto Rico en venta y subasta perpetua.

No al régimen de muerte para el lujo de un grupúsculo multimillonario.

No al “turismo de naturaleza” que mata la naturaleza.

No al culto mortal a la propiedad privada que de todo nos priva.

No a los criminales al estilo haute couture.

No a un activismo de celebridad y evanescencia con paquetes VIP de concierto y estadía.

No al ecocidio, a la extinción de especies, a la contaminación de tierras y aguas, a la expulsión de nuestros barrios y formas de vida y cultura.

No a una economía que pretende doblegarnos a un servilismo eterno.

No a la borradura de nuestra historia material, ancestral, viva.

*

“En tiempos catastróficos, el trabajo es de la memoria y también del hacer.”

Las vistas públicas en torno a la Declaración de Impacto Ambiental del megaproyecto (¡1,549 cuerdas!) residencial y turístico de lujo “Esencia” serán los días 6 y 7 de marzo de 2025 en la Casa Alcaldía de Cabo Rojo.

(Pre)sentimos el otro mundo que arriba.

Y requiere nuestro arribo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tinti y Alexis ante el maestro Hostos

 

Reflexiones desde la experiencia en Casa Pueblo[1]

 

Buenos días a los que me han precedido y a los presentes. Como introducción a mis palabras leeré un extracto de una de las misivas del libro Revolución del amor en tres tiempos; Cartas entre Tinti y Alexis. Cartas que iban y venían desde aquí al Colegio en Mayagüez cuando éramos estudiantes universitarios. Tiene que ver con este sagrado lugar, cuando estudié el verano de 1961 en la IUPI.

Río Piedras, Puerto Rico

6 de septiembre de 1961

Cariño mío:

Todo aquí en Río Piedras, especialmente en la UPR, me trae recuerdos tuyos y empiezo a echarte de menos. Pienso mucho y trato de revivir esos momentos en que fui tan feliz. Uno fue el día que fuimos a la biblioteca de noche y después nos sentamos debajo del palo de mangó a hablar.

Bueno, amor mío, será hasta el domingo.

Te adora, Tinti

 

Biblioteca Eugenio María de Hostos

Adjuntas, Puerto Rico

11 de marzo de 2023

Mi querida Tinti:

Motivado por esta carta pasé por Santa Rita, donde te hospedabas, crucé la avenida Ponce de León y de inmediato me dirigí a la Biblioteca José M. Lázaro. Emocionado, subí rápidamente las escaleras hasta el segundo piso. Allí estaba la mesa con dos sillas donde nos sentábamos a estudiar de siete a nueve de la noche. Volví a disfrutar aquel espacio de aprendizaje y de construcción de nuestro amor.

Te cuento que luego, ansioso, busqué y busqué el árbol de mangó hasta que lo pude ubicar. Está al frente del monumento a Eugenio María de Hostos. Entonces, me senté bajo su sombra, cerré los ojos, viajé en tres tiempos y al abrirlos te volví a encontrar; estabas abrazada a mi corazón, y lloré. 

Alexis

 

Porque creo en lo que duele, porque creo en lo que lucha, porque creo en lo que transforma, porque regreso a los caminos amados, por eso estoy aquí, feliz, en este reencuentro con Eugenio María de Hostos en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Es un honor estar junto a ti, querido Maestro, en este histórico lugar que le ha dado tanta gloria a la matria-patria puertorriqueña. Vengo junto a Tinti, a quien esta academia formó, para luego darle el todo por el todo, de principio a fin, a nuestra Borikén.

Pues, estoy al lado del prócer y ante una ilustre mujer. ¡Viva Hostos y Tinti también!

En peregrinación, como Bayoán, llego desde las “Tierras Adjuntas”,[2] donde construimos un proyecto de un nuevo país. Me acerco a compartir sentimientos que guardamos en nuestro ser y a informarte, Eugenio, sobre mi nuevo sueño: Casa Pueblo Árbol – Tinti Raíz.

Comienzo con lo primero, nuestras raíces hostosianas sobre la participación ciudadana. Aprendimos mucho al escuchar tu voz —en letra— sobre lo que llamas la política al revés de la enseñada por el coloniaje: en vez de buscar el poder político, procurar el poder social. Esa estrategia de lucha decolonial algunos la pasan por lo bajo ante la dimensión del esfuerzo y sacrificio requerido.

Quiero que sepas que allá en la altura te comprendimos y, fielmente, hemos seguido esa ruta en Casa Pueblo por 45 años. Te cuento que fue el poder social la fuerza que desde la base comunitaria logró derrotar al poder político imperial-colonial y salir victoriosos de los intentos de iniciar una mega explotación minera en el corazón de Puerto Rico. Hoy venimos ante ti para darte un fuerte apretón de manos por ser guía en esa lucha de resistencia que nos tomó los primeros 15 años de nuestra existencia como proyecto de autogestión comunitaria.

Sabes muy bien que la minería “cielo abierto” hubiese causado una catástrofe ecológica, la gentrificación masiva y convertido a Puerto Rico en un territorio no apto para vivir colectivamente. Te informo que ese poder social tenía como bandera una firme consigna que nos aisló de los partidos políticos: “No a las minas en la colonia ni en la república”. Y hubo otra que nos unía a todos los sectores: “Sí a la Vida, No a las Minas”.

Este primer triunfo no fue suficiente, fuimos más allá pensando en el porvenir borincano. Transformamos la zona minera en el Bosque del Pueblo, primera reserva forestal por iniciativa comunitaria. Después caminamos un poquito adelante y protegimos las cuencas hidrográficas con el primer corredor biológico del país conectando —en tu voz— cinco templos vegetales.[3] Resultado, el Pueblo de Puerto Rico derrotó las minas, rescató la tierra, salvó las aguas y honró la bandera.

Estoy hablando del poder social puertorriqueño, que si no fuera por él, estaría todavía en Vieques la Marina de Guerra de los E.U. bombardeando la Isla Nena. Fue con el poder social —sin espada ni armadura— que pudimos vencer el proyecto del gasoducto avalado por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos en el 2012.

Por esa razón, te reconozco, Maestro, y a las múltiples iniciativas comunitarias en territorios insumisos que desde la costa a la montaña van salvando bosques, ríos, playas, terrenos agrícolas, cultivando la cultura, la equidad y brindando servicios a los pobres. ¡Alabanza, alabanza para ellas y ellos!

Indudablemente, la autodeterminación y la autodescolonización desde el interior de la sociedad civil tienen un protagonista, como hemos dicho: el poder social. Y no hay nadie mejor que tú, que lo describes con tanta certeza en tu libro Madre Isla, y te cito: Es una política al revés de la enseñada por el coloniaje. En vez de encaminarla al poder político, se encamina al poder social; en vez de buscar el dominio de todos para uno, busca el dominio de cada uno por sí mismo; en vez de afanarse por fabricar partidos en el aire, se desvive por cimentar en la conciencia de la triste patria la noción de sus derechos, el conocimiento de sus deberes y el reconocimiento de sus responsabilidades.[4]

Te digo que desde el día del triunfo sobre la minería y después de leer lo anterior, que te consideramos como nuestro hermano mayor. Añado de un documento sobre el amor recién encontrado, a puño y letra de Tinti, que dice: Quién padece por la injusticia y la libertad ese es mi compañero amado. Y así eres tú, nuestro compañero amado. Esa es la razón superior para yo quererte y seguir queriéndola a ella, en una revolución del amor en todos los tiempos.

En el 1985, pensamos que sería bueno tener un hogar comunitario, una sede para que el autogobierno pudiese poseer un lugar para pensar, planificar y construir utopías. Entonces, juntamos el conocimiento que nos brindó la academia y la sabiduría, producto de la experiencia que aprendimos en la praxis comunitaria para dar los primeros pasos. En otro importante escrito, por Tinti, Plan para la adquisición de la Casa Bianchi, ella establece la estrategia que logró la hazaña de fundar una casa que por dueño tiene a un pueblo y en la que los visitantes pueden sentirse parte de la misión.

Apreciado sabio mayagüezano, como debes saber, el 12 de enero de 1986 inauguramos la Biblioteca Eugenio María de Hostos para conmemorar tu natalicio. Fue el primer proyecto en el interior de Casa Pueblo. Sin dinero ni libros, solo pudimos construir los anaqueles. Por tal razón, planificamos la actividad de apertura pensando en que los visitantes donarían libros. Ese día fue mágico, la biblioteca quedó poblada con literatura puertorriqueña y universal, incluyendo todos los tomos de tus Obras completas. Mi estimado mentor, es que hacemos como Julia,[5] somos nosotros mismos la propia ruta y no lo que los yanquis y los colonialistas del patio quisieran.

Sirva este encuentro para informarte, entre otros asuntos, que hemos logrado la independencia económica de Casa Pueblo. ¡Eugenio, somos libres económicamente para liberar la ruta y el alma! ¿Sabes quién fue la precursora de esa gesta libertadora? Mi amada Tinti. Desarrollamos la Tienda artesanal y del nombre de tu libro nació en el 1989 el glorioso proyecto Café Madre Isla. Gracias a esa economía social pudimos adquirir los terrenos del Bosque Escuela y Radio Casa Pueblo, voz de las aguas, los bosques y nuestra gente.

Esa ruta de formar nuestro propio destino se nutre de uno de tus brillantes pensamientos que expones en “La Liga de Patriotas Puertorriqueños”, que dice: Poner a Puerto Rico en condiciones de educarse a sí mismo y por sí mismo en las funciones de vida sana y digna, tarea es de todos el porvenir, que el porvenir dirá si hemos sido por voluntad capaces de llevar a cima, como por entendimiento somos capaces de haberla concebido.[6] ¡Amado Maestro, intentamos llegar a la cima siguiendo humildemente tu ideario!

En este dulce caminar, Casa Pueblo evolucionó «de la protesta, sin descartarla, a la alternativa sostenible». De esa manera nos movimos hacia la resistencia que transforma y la autodeterminación que decide. Repito: resistencia que transforma y autodeterminación que decide, para construir otra utopía autodescolonizadora y libertaria: Casa Pueblo 100% Solar. La total independencia energética la logramos con muchos esfuerzos en el verano de 2017. Te explico, la micro red suple el 100% de la energía a la sede y sus proyectos: cine solar, escuela de música y coro, galería de arte, escuela de arte, residencia-internado para estudiantes universitarios y la Radio Casa Pueblo, primera emisora solar y comunitaria de Puerto Rico y el Caribe.

¡Maestro, no hay nada más hermoso y dichoso que vivir en libertad!

No puedo dejar de decirte que en la crisis energética, durante y después del huracán María,[7] la sede de Casa Pueblo se convirtió en oasis energético en que la gente pudo recibir terapias respiratorias, diálisis, guardar medicamentos en la nevera, entre virtudes de la solidaridad.

Y siguiendo nuestra propia ruta, en el quinto aniversario del huracán María, en 2022, Casa Pueblo declaró la Insurrección Energética con su propia bandera, como hizo Mariana[8] en Lares. Marcha junto a “Manolo El Leñero”,[9] construyendo a su paso un modelo de justicia y libertad: Adjuntas Pueblo Solar. Cientos de proyectos hemos logrado en comunidades, escuelas, hogares de adultos mayores, parque de bomberos y emergencias médicas, incluyendo todas las viviendas y el colmadito de la esquina en la Comunidad Alto de Cuba, entre otros tantos.

Procurando cumplir con aquella exhortación de que tarea es de todos el porvenir, según tu elocuente verbo, pues hace unas tres semanas, el 21 de diciembre de 2024, inauguramos la Plaza de la Independencia Energética al lado de Casa Pueblo. Maestro, se trata de ir edificando las zapatas de una patria alternativa y libre de combustibles fósiles con igualdad y libertad. ¿Cómo lo hacemos? Lo hacemos con el poder social, lo edificamos de abajo hacia arriba y lo construimos desde adentro de este sistema colonial-patriarcal-neoliberal que le niega el futuro al pueblo puertorriqueño.

La razón no tiene sexo[10] es un asunto vital que lo aprendí de ti, al igual que lo fundamental de la fidelidad tanto al ser amado, como a la familia, a la comunidad y al país, por encima de oportunismos pasajeros o deseos momentáneos. Con esa moral social nos enseñaste a procurar alcanzar el ser mujer u hombre completo. Entonces nos dices cómo lograrlo: Ser niño de corazón, adolescente de fantasía, joven de sentimiento. Más adelante añades: ser armonía viviente de todas nuestras facultades, razón, sentimiento y voluntad movidos por la conciencia; ser capaz de todos los heroísmos y de todos los sacrificios.[11]

Eso mismo, egregio Maestro, es lo que Tinti en la praxis me enseñó desde que nos conocimos. Hacer lo imposible sin prisa y sin pausa —un nuevo ser en la amistad, en el respeto y en el amar amando—.

Para finalizar, como había dicho al principio, he venido también a informarte sobre mi nuevo sueño: Casa Pueblo Árbol – Tinti Raíz. Resulta que a un mes de su partida, en agosto de 2021, encontré en la casa un tesoro con sus cartas que me envió entre 1960 y 1964, mientras ella estudiaba aquí y yo en el Colegio en Mayagüez. Volver a leer las 150 misivas escritas bellamente en cursivo me super emocionó y reviví, entre la tristeza y la felicidad. Escribir las contestaciones en la actualidad a 18 de ellas resultó en un libro que tiene por título: Revolución del amor en tres tiempos; Cartas entre Tinti y Alexis. La publicación es por la Editorial de la Universidad de Puerto Rico, a quien va mi agradecimiento, y la información brindada es que el próximo mes es posible que esté listo.

Y sigo encontrando,  entre gavetas, cajas y papeles, muchos otros tesoros que describen a esa mujer patriota, como en sus diarios,  donde se puede distinguir su rol de líder, trabajo voluntario y compromiso con Puerto Rico. Bien protegidos, localicé álbumes de fotos, revistas y recortes de periódicos que reseñan nuestros trabajos y a ella como destacada atleta del equipo campeón de vólibol superior femenino. Impecable están sus escritos, su presentación en la Organización de las Naciones Unidas, las colecciones de santos de madera tallados a mano, reyes magos, discos de vinilo, tapetes tejidos y quijotes.

Colgadas en las paredes están obras de Antonio Martorell, Augusto Marín, Pablo Marcano, Isabel Bernal, Alicea, Carlos Raquel Rivera, Dennis Mario, Luis Germán Cajiga, Camilo Carrión, Carlos Irizarry y Antonio Maldonado, entre otras. También encontré muchos libros dedicados a ella por sus autores, como uno de Isabel Allende, La casa de los espiritus. Todavía queda pendiente la mayoría de cajas selladas que me desvelo por atender.

Pues te confieso, añoro, quisiera y anhelo convertir nuestro hogar en la Casa Viva Tinti. Una casa museo donde se estudie y se recuerde tu grandiosidad como mujer ilustre, luchadora por una patria de justicia, igualdad, equidad y libertad, en la que se aprenda su metodología humanista y combativa. Servirá de inspiración, aportará a romper con la mentalidad de la colonialidad del ser y a quebrar la agenda que invisibiliza a los agentes de cambio social en el pueblo puertorriqueño.

Me despido, mi ilustre Maestro, en tu natalicio 186. Te invito, junto a la comunidad y a la academia, a construir con amor y pasión la nueva utopía, la casa museo,  Casa Viva Tinti.

Muchas gracias, por su atención.

 

Notas

 

[1] Discurso pronunciado en la Conmemoración del natalicio núm. 186 de Eugenio María de Hostos, frente al Monumento que lleva su nombre, el viernes, 10 de enero de 2025, en el recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico. El evento fue convocado por la Comisión Nacional Hostos 180 y otras veinte organizaciones comunitarias, cívicas, educativas y sindicales, y una organización fraternal .
[2] Nombre original de lo que es hoy la municipalidad de Adjuntas, en el sur de Puerto Rico.
[3] El orador hace alusión al modo como Hostos le llamaba a los bosques. Ver en sus Obras completas, 1939: Tomo VI, Mi viaje al sur, pp. 24-25, y el Tomo IX, Temas cubanos, p. 189.
[4] Eugenio María de Hostos, “El propósito social de la Liga de Patriotas”, Madre Isla, Vol. V, Obras completas, 1939, p. 25.
[5] Se refiere a Julia de Burgos, destacada poeta puertorriqueña, y al poema “Yo fui mi propia ruta”, del libro Poema en veinte surcos (1938).
[6] La cita es del discurso “A los puertorriqueños”, pronunciado por Hostos en la fundación de la Liga de Patriotas, el 1ro de septiembre de 1898, en Nueva York. En el texto de las Obras completas, Madre Isla, Tomo V, 1939, p. 7,  hay un error que le asigna la fecha incorrectamente al 10 de septiembre. El cero es realmente una abreviatura de primero (1°), según demuestra un cotejo con el manuscrito original. Ver Documento de la Liga de Patriotas Puertorriqueños, por Orlando José Hernández, Cuadernos Hostosianos Núm 1, Comisión Nacional Hostos 180, pp. 66-68.
[7] El huracán más intenso en las últimas 8 décadas en Puerto Rico. Tocó tierra el 20 de septiembre de 2017. Causó pérdidas devastadoras, más de tres mil de muertes y el colapso del sistema eléctrico y de comunicaciones, los que no funcionaron durante varios meses.
[8] Mariana Bracetti: revolucionaria puertorriqueña. Fue una de las tejedoras de la bandera de la Revolución de Lares del 23 de septiembre de 1868, en la municipalidad de Lares, Puerto Rico.
[9] Manuel Rosado, “El Leñero”: abanderado de los revolucionarios del Grito de Lares, que murió en combate en la Batalla de San Sebastián, el 24 de septiembre de 1868.
[10] Frase célebre de Hostos, que fue uno de los argumentos de su conferencia “La educación científica de la mujer”, pronunciada en Santiago de Chile, el 25 de mayo de 1873. Puede verse en Forjando el porvenir americano, Tomo 1, Vol. XII, Obras completas|, 1939.
[11] Ambas frases se encuentran en el Diario I, Obras completas, 1939, p. 194.

Desde el fogón-Mi receta de adobo boricua

 

Ricardo Olivero Lora

Llevo haciendo mi propio adobo desde hace más de una década. Comencé con una receta básica de Wilo Benet, y por ahí he seguido experimentando con sabores y proporciones distintas. Hace un tiempo me fui en un viaje y decidí embarcarme en la búsqueda de especias para un adobo básico para la comida puertorriqueña con condimentos del país que se produzcan actualmente en huertos y huertas del archipiélago.

En esta búsqueda, lo primero que me di cuenta que los adobos comerciales sufren todos del fenómeno “Goya”, donde lo “criollo” se ha homogeneizado para todo el Caribe. Tanto así, que sus condimentos genéricos, los mismos para todos sus mercados “latinos”, son igual de desabridos y feca que el acento neutral del español estilo Miami.

Además, la proporción de sal vs condimentos, lo convierte en prácticamente sal con un chin de sabores imposibles de identificar. Por último, todos, incluyendo los embotellados en PR y mercadeados como “saludables” o “no Goya”, usan sus especias importadas de otros países. Como resultado son poco frescos,  y sus especias pierden aroma y sabor por el tiempo que toman al cruzar el Atlántico para llegar aquí.

Entonces, en la búsqueda de un adobo distinto, me dio por pensar cuáles especias deberían ser incluidas en este invento. Así las cosas, comencé a descartar algunos ingredientes clásicos en eso de “sazón criolla”, según credo de la dichosa marca. Dejé de usar cebolla porque muchos platos, como el bisté, se hacen con cebolla. Incluirla en el adobo sería redundante. Tampoco la pimienta, pues varios platos boricuas tampoco la usan. Si la desea usted, mejor echarla aparte. Igual con el pimentón, el comino, el cilantrillo, y otras. Así fui afinando, hasta llegar a lo que me parece un buen balance de sabores básicos con pocos ingredientes.

PROCESO

Tienen que deshidratar y moler las especias, pues la mayoría no se consiguen secas en los mercados. Hay múltiples maneras de secarlas. Busqué en internet distintas técnicas, pero pude hacerlo con un deshidratador eléctrico (es lo más fácil), con un deshidratador solar, con su horno, y algunas especias pueden ser secarse directamente al sol. Póngase creativo. Secar especias es una excelente manera para conservar las cosechas de sus huertos. Importante: los ajíes los seco maduros. Encuentro que usarlos verdes, aunque funciona para sofrito, no brega mucho para adobo.

Luego de deshidratadas las especias, las muele en un procesador de alimentos, licuadora o molinillo de café. Luego las mezcla bien en un recipiente. La proporción de sal vs especias de mi receta es de 1:3 (1 parte sal, 3 partes especias). Esto hace que los sabores sobresalgan sin que queden salados los alimentos.

Aparte de sal, mis ingredientes son:

Ajo (Allium sativum) —> Este es el único ingrediente que casi no se cultiva en el país, pero una cocina boricua sin ajo sería inconcebible. Si lo consigue de aquí, aproveche, es un lujo. Pero si no, sugiero comprarlo ya en polvo o en pedacitos deshidratados.

Recao (Eryngium foetidum) —> No se consigue deshidratado ni molido, por lo que tiene que hacerlo usted mismo. Recomiendo que como última opción use las hojas que venden en el supermercado pues estas las mojan para alargar la vida útil del producto, y las hojas que se mojan luego de cosechadas no deshidratan bien aunque las seque.                     Mejor compre una matita de recao de Cultivos Borinquen que las tienen en los mismos supermercados. Cuestan lo mismo que comprar el recao en hojas. Coséchela. O mejor, use de su propio huerto. El punto es que use recao preferiblemente con las hojas secas para que los sabores se conserven mejor y duren más cuando las deshidraten. Lo ideal es cosecharlas por la mañana y deshidratarlas inmediatamente.

Orégano (Lippia micromera) —> El orégano del país, que también le dicen de “hoja chiquita”, es en realidad el orégano antillano y caribeño. Los europeos roncan que su orégano mediterráneo es el que es y que si el nombre es de ellos y que si falsos y que sé yo qué más vainas colonialistas. Me importa poco lo que digan, y aunque la versión mediterránea tiene lo suyo y yo la uso bastante, el de aquí es más potente, más sabroso y le come los dulces. No hay competencia.

En PR se siembra mucho en los huertos y se reproduce por esquejes primordialmente. Si no tienen en su patio, les daré uno de los mejores secretos gastronómicos de la comarca: ese que llamamos orégano del país, es el mismo que el orégano dominicano.

Si no lo tiene sembrado o no lo puede deshidratar, vaya a la Plaza del Mercado de Río Piedras o Santurce y pídalo ya seco a su placero favorito. También a su quincallero de predilección, que si no lo tiene, si lo pide de seguro se lo conseguirá.

En Dominicana se seca orégano industrialmente y este llega a Puerto Rico  para el consumo interno de sus comunidades. Por eso es barato y no lo conseguirá en supermercados -aunque sí en colmados dominicanos en Río Piedras, Puerto Nuevo, Santurce y demás enclaves de la comunidad dominicana alrededor del archipiélago-.

Achiote (Bixa orellana) —> De repente se puso de moda usar la cúrcuma para dar color a la “cocina criolla”. Algarete. No tengo problemas con la cúrcuma, la uso en varios platos, pero si lo que se busca es dar color como condimento, llevamos miles de años usando el achiote y nos ha ido más que bien, gracias. No veo razón para usar ese otro condimento amarillento y jincho. Me quedo con el clásico y colorao.

Ajíes (Capsicum chinense, Capsicum annuum, Capsicum frutescens, múltiples variedades) —> Este es el ingrediente 4to bate del adobo boricua, su corazón. Aquí defines pa’ dónde irá tu gran obra culinaria. Yo hago una mezcla de ajíes dulces y picantes, usted haga la suya, pues cada cual tiene derecho a hacer con sus ajíes lo que le plazca, jeje.

En PR tenemos ají chato, ají trompo, ají de ajo, ají gigante, y puedo seguir nombrando por ahí. En fin, tenemos una amplia variedad que nos permite experimentar con distintas proporciones de ajíes. El mejor de todos, en mi humilde opinión, es el ají sabrosito. Este ají pequeño y colorao en forma de bolita tiene una altísima concentración de sabor que sobresale de las demás variedades de ajíes dulces.

Incluyo en mi mezcla también al ají caballero para darle un toquesito picante al trasunto. Lamentablemente las distintas variedades de ajíes que tenemos en PR a penas se consiguen en supermercados, y los pocos que se consiguen los cosechan verdes, no maduros. Pero en pueblos de la Cordillera Central sí se consiguen.

NOTA FINAL

Aclaro que no me considero el custodio de la sazón boricua ni nada por el estilo, más bien comparto abiertamente mis observaciones como guía para aprovechar mejor nuestros frutos del país y romper con el dañino síndrome Goya que tanto contamina nuestras cocinas. Quién sabe, si a suficientes personas les agrada este invento, podría convertirse en una nueva actividad económica para los agricultores del país mediante la deshidratación de sus cosechas y su distribución en supermercados y demás mercados por ahí.

RECETA ADOBO BORICUA (1:3)

Sal – 1 parte
Ajíes – 3/4 (.75) parte
Ajo – 3/4 (.75) parte
Recao – 3/4 (.75) parte
Orégano – 1/2 (.50) parte
Achiote – 1/4 (.25) parte

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El fantasma vivo de Mark Fisher.

 

En Rojo

 

Hace par de años descubrí a Mark Fisher. Ya había muerto, así que fue algo como ver un fantasma.

Sus textos están llenos de fantasmontología -fantasma + ontología- y de discurso agónico y delirante. Lo conocí a través de un librito, “Capitalist Realism: Is there no alternative” y luego a través de su vlog, K-Punk, y videos en You Tube.

Lo que me gusta de Fisher es que se enfrenta al purismo paralizante de la izquierda. Ese purismo que a veces funciona como endofagia es desmontado poco a poco por Fisher apuntando su análisis a lo que el llama “ejércitos de trolls tóxicos» y que no es otra cosa que moralismo organizado en caza de brujas.

Para él, “las redes amplifican nuestros peores impulsos, incentivando por medio de algoritmos la indignación rápida y desmantelando casi por completo todo sentido de camaradería, conciencia de clase y solidaridad” Al morir -por decisión propia- escribía un programa político conformado alrededor del concepto de “Comunismo ácido” que me gustaría reseñar en otro momento.

Si bien uno podría pensar que su acercamiento al cine y la cultura popular lo asemeja a Zizek, contrario al esloveno Fisher propone un programa, si bien fragmentario e inconcluso. Tampoco practica la autofagocitación. Me recordó a veces “El capitalismo funeral” de Vicente Verdú, pero este no tiene un marco teórico desde el que fundamentar una alternativa a la fatalidad.

Es paradójico lo que digo en el párrafo anterior. Mark Fisher se quitó la vida en enero de 2017. Entonces, ¿lo venció la fatalidad? Creo que no. Pero este no es el espacio para explicarlo. Sólo quiero invitarles a que lo lean.

Editorial-La doble vara nebulosa de la Junta de Control Fiscal 

 

 

Cuando el Congreso de Estados Unidos impuso la Ley PROMESA en Puerto Rico en 2016, y el entonces Presidente Obama nombró la primera Junta de Control Fiscal (JCF) con el propósito expreso de reestructurar la deuda pública de $72 mil millones e imponerle disciplina fiscal al gobierno de Puerto Rico, se establecieron unas premisas que, con el pasar del tiempo y la falta de interés del propio Congreso, resultarían fallidas. Primero, que el costo total de la gestión del ente fiscal extranjero, pagadero por el pueblo puertorriqueño, rondaría los $370 millones aproximadamente.

Segundo, que dicha gestión sería temporera, toda vez que la pericia, experiencia y eficiencia operativa del ente fiscal sería tal que se lograría la reestructuración de la deuda y la restauración del crédito de Puerto Rico en un término máximo de 10 años, posiblemente mucho menos a la luz de la experiencia de Detroit y otros procesos de quiebras municipales en Estados Unidos.

Hoy, casi nueve años después de aquella  PROMESA, la JCF está atornillada en Puerto Rico, sin que se vislumbre su salida, y los gastos asociados a su gestión, ya pagados por nuestro pueblo, ascienden a más de $ 2 mil millones, casi cinco veces la cantidad original proyectada. Lo que es peor aún, el proceso de quiebra de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE)se encuentra empantanado en una controversia sin aparente solución, lo cual ha obligado a un larguísimo y fallido esfuerzo de negociación del cual serán vencedores los grandes bonistas amparados por el Tribunal de Circuito de Apelaciones de Boston. Como se ve la cosa, el pueblo de Puerto Rico quedará pillado por tarifas incosteables de servicio eléctrico, ahora en manos de las indolentes privatizadoras LUMA y GeneraPR.

Durante este largo tiempo, tres veces ha cambiado la composición de la JCF, por donde también han pasado una directora y un director ejecutivo y decenas de otros oficiales de alto nivel. En este momento, el ente ya cuenta con una plantilla de más de 80 empleados directos, amén de una activa puerta giratoria por donde pasan decenas de consultores, asesores,  bufetes de abogados, contables y «peritos» de todo pelaje. En fin, un enorme y pesado andamiaje de gastos descontrolados y burocracia  montado sobre las espaldas del pueblo puertorriqueño,  de los trabajadores y pensionados del sector público e instituciones públicas de Puerto Rico, que han visto esfumarse salarios, pensiones, beneficios y servicios esenciales, así como sus presupuestos constreñidos hasta hacerlas inviables.

Según un reportaje reciente del Centro de Prensa Investigativo ( CPI), lejos de contemplar retirarse de Puerto Rico, la JCF se encuentra en este momento en su punto de mayor integración y penetración del gobierno de Puerto Rico, con  intervenciones continuas en asuntos puntuales, más allá del ámbito de los objetivos originales de la Ley PROMESA.

Por otro lado, el más reciente informe de la organización de análisis económico y de promoción de gobierno abierto y transparencia fiscal, Espacios Abiertos (EA)-  presentado hoy en conferencia de prensa -identifica que la JCF ha gastado, y el pueblo puertorriqueño ha pagado, $308.1 millones a consultores y abogados para asuntos fuera del proceso de quiebra del gobierno, $11.3 millones al oficial que examina y autoriza el pago de las facturas, y $1.7 mil millones a consultores y abogados asociados al proceso del Tribunal de Título III  de PROMESA (quiebra) para un total de $2.2 mil millones. Los consultores con los contratos de mayor cuantía son el bufete Proskauer & Rose, al que se le han pagado más de $ 355 millones, y los  $307 millones pagados a McKinsey & Company, el notorio asesor estratégico,  el mismo que tuvo que pagar $650 millones para evitar que continuara la investigación por su » asesoría» a Purdue Pharma de impulsar la venta del peligroso opioide Oxicontin. Cabe señalar que estos son gastos facturados y pagados solo hasta el primer trimestre del año 2024, los más recientes que se encuentran disponibles.

El informe de EA resalta también varias instancias de falta de transparencia y descontrol de gastos de la JCF, lo cual contrasta con los requerimientos y exigencias que el ente hace a las agencias e instituciones públicas de Puerto Rico.  Por ejemplo, hace solo unos días, la JCF emitió una fuerte advertencia y requerimiento de informes sobre asignación de fondos y gastos a la Universidad de Puerto Rico, institución que ha sido particularmente afectada por las políticas de austeridad de la JCF, aún cuando se trata del único sistema universitario público de nuestro país. Por su parte, la JCF es muy recelosa y poco transparente y abierta hacia el Congreso en cuanto a sus gastos, y el Congreso  muy laxo e indiferente en exigirle rendimiento, celeridad y cumplimiento con la Ley PROMESA.

Tal pareciera que tras lo nebuloso de este comportamiento está la intervención de poderosas fuerzas económicas cercanas y ajenas al proceso de quiebra fiscal de Puerto Rico, manejando desde afuera los hilos de la presencia, permanencia y acciones de la Junta de Control Fiscal en nuestro país.