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No al plebiscito: Todos a izar la bandera boricua el 11 de junio

Con un apoyo firme al Desfile Puertorriqueño en Nueva York y un llamado a extender su celebración en la Isla izando la bandera de Puerto Rico, el domingo 11 de junio, el Junte Soberanista reiteró su boicot a la celebración del plebiscito de estatus, convocado por el gobierno del Partido Nuevo Progresista (PNP).

En conferencia de prensa el Junte Soberanista denunció la campaña que se ha levantado en contra del desfile por su dedicatoria al ex prisioneros político puertorriqueño, Oscar López Rivera y recalcó el por qué las organizaciones que integran el Junte no participarán del plebiscito a celebrarse el 11 de junio.

La portavoz del Junte en esta ocasión, la periodista Wilda Rodríguez, apuntó que hasta ahora la campaña de miedo del PNP solo ha atraído a los del “corazón del rollo” para que participen en el plebiscito por lo que dicho partido ha traído “por los pelos” la campaña en contra del desfile puertorriqueño para combatir la apatía hacia el plebiscito. Rodríguez llamó la atención a que argumentos de la campaña de miedo del PNP tales como; miedo al comunismo; miedo al apocalipsis económico de Puerto Rico sin Estados Unidos; (apocalipsis que ya llegó con EE UU); y la mentira de que es inminente la anexión son los últimos que le quedan al PNP. Sobre la mentira del PNP de que la anexión es “inminente” acotó que tanto las dos corporaciones que son los dos partidos institucionales en EE UU así como los poderes legislativo, judicial y ejecutivo lo han desmentido, e incluso lo desmienten para zapatearse de su responsabilidad sobre la crisis económica de la colonia.

Rodríguez denunció que la campaña del PNP en contra del desfile es “traída por los pelos porque el desfile ha honrado antes a nacionalistas y presos políticos y nunca, nunca se había desatado un ánimo como este que quede claro que el PNP no tiene los recursos, ni la influencia, ni el poder económico en la metrópolis para esta campaña, que quede claro, que es obvio que esos recursos y campaña vienen del FBI y la ultraderecha norteamericana, de la inteligencia norte americana”.

La portavoz del Junte Soberanista reparó en que después del 11 de junio, el PNP no podrá contar con este apoyo ya que tanto la policía política como la ultraderecha de EE UU no quieren a Puerto Rico como estado y a lo que aspiran es a mantener la colonia.

El Junte Soberanista destacó que el Desfile Puertorriqueño de Nueva York es la manifestación de identidad puertorriqueña más grande del mundo y para la ultraderecha política de EE UU y el PNP, el hecho de que el desfile se dé el segundo domingo de junio, opaca un evento que se supone muestre simpatía y lealtad de los puertorriqueños hacia la metrópolis, “para ellos es demasiado”, expresó Rodríguez. Levantó que era “curioso” que ha sido el mismo PNP y el gobernador Rosselló quienes diseñaron y acreditaron a los grupos de oposición que se presentaran en el plebiscito.

Dado a que la fecha del Desfile Puertorriqueño en Nueva York, coincide- no por casualidad- con la fecha de la creación de la bandera de Puerto Rico, el 11 de junio, el Junte Soberanista exhortó a que en solidaridad en la Isla ese día se despliegue la bandera en todas las maneras posibles. La bandera de Puerto Rico fue diseñada por el periodista y político independentista Antonio Vélez Alvarado el 11 de junio en Nueva York, y se desplegó por primera vez el 22 de diciembre de 1895 en esa misma ciudad en Nueva York.

Rodríguez exhortó a nombre del Junte a que ese día las personas izen la bandera tanto en sus casas, o carros, edificios, sus caras, vestimenta, hagan pequeñas caravanas y hasta monitoreen el desfile por las redes sociales.

Los verdaderos soberanistas

Las organizaciones del Junte denunciaron la aparición de dos supuestas organizaciones que acudirán al plebiscito a representar, una, al movimiento independentista y otra a la libre asociación. Se trata del “Movimiento Amplio Soberanista “ (MAS), bajo la dirección de Iván Rivera, y el movimiento Marchemos, representando a la independencia, bajo la dirección de Michael González.

Sobre el particular la vicepresidenta del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH), Wilma Reverón Collazo, destacó que las organizaciones independentistas y personas en su carácter individual que representan al movimiento independentista son las que participan en el Junte Soberanista. De hecho en la conferencia hubo un representante de cada una de las organizaciones. La vicepresidenta del MINH expresó que lo que permitió una alianza amplia entre el independentismo y los libre asocionistas para participar en el plebiscito -vía el Junte Soberanista- en un principio fue el que por primera vez la opción de la colonia no iba a estar en la papeleta. Esto hubiese permitido demostrar que en este pais hay un sentimiento que no es mayoritario a favor de la estadidad. Reverón atribuyó que incluir la colonia en la papeleta es obviamente un diseño de la inteligencia estadounidense con el único propósito de dar al traste con esta unidad soberanista, de dividir las fuerzas que no quieren la anexión a EE UU. “Es claro que los únicos que se benefician de la colonia es Estados Unidos y fueron ellos los que hicieron la movida a través del Secretario de Justicia de Estados Unidos de imponer la colonia”.

En tanto Mario Pabón también defendió que las organizaciones que promueven la libre asociación, son PROELA y ALAS. Pabón, quien es presidente de PROELA, también rechazó la participación en el plebicito una vez incluida la alternativa de la colonia e indicó que con este cambio “es totalmente inútil participar en este plebiscito de una foma que pueda adelantar la libre asociación”.

A preguntas de la posibilidad de un fraude sobre los números de participación dado al hecho de que el PNP concurrirá solo a la votación, el senador Juan Dalmau del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) aclaró que el día de la votación el PIP tendrá representación en los 10 precintos electorales de la Comisión Estatal de Elecciones (CEE) para velar por el proceso de levante de actas.

El analista político y partidario de la libre asociación, Néstor Duprey, reaccionó a CLARIDAD respecto a la posibilidad de fraude, a que “esta es la pimera vez en la historia reciente de Puerto Rico donde se diseña un proceso electoral para perpetuar un fraude y a mí me parece que hay una responsabilidad -como lo ha dicho Juan Dalmau- de los partidos que no van a participar en el proceso que tienen representación en la Comisión Estatal de Elecciones de velar por la pulcritud del proceso”. Incluyó que la Prensa y la ciudadanía tienen también el deber de reportar cualquier situación anómala el 11 de junio, “porque para el PNP ante la ausencia de los partidos de oposición el único argumento que podría levantar ante la opinión pública norteamericana y ante los centros de poder de Estados Unidos para justificar el resultado del plebiscito que sería la participación en el mismo y funcionarios de colegio del PNP solos en un colegio electoral podrían hacer cualquier cosa y me parece que en ese sentido hay una responsabilidad de los partidos de oposición, hay una responsabilidad de la ciudadanía y de los medios de comunicación, ya que el PNP no lo hizo en la ley, ya que el PNP no lo hizo en el proceso, de proteger la pulcritud del proceso electoral”.

¡Lo logramos! Oscar está en su Patria

Enfrentarse a situaciones en que las desventajas son abrumadoras lleva a la grandeza y la belleza.Malcolm Gladwell, David and Goliath: Underdogs, Misfits, and the Art of Battling Giants

I-N-T-E-RM-I-N-A-B-L-E: así se me hizo el mes de enero de 2017. La agonía ante la incertidumbre de si el Presidente Obama conmutaría la sentencia de Oscar aumentaba cada día, sobre todo al tomar en cuenta el triunfo de Trump en las elecciones presidenciales. Pero “esperar” no era opción, asi que trabajamos, y trabajamos, y trabajamos aún más. ¿Qué más necesitaba el Presidente para decidirse? ¡Nos apoyaba el Papa! ¡Nos apoyaba el Presidente Carter, importantes uniones en los Estados Unidos, organizaciones de Latinos de mucha influencia, muchas organizaciones cristianas… el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas! La estrategia sería aumentar la presión: publicar opiniones editoriales más a menudo, solicitarles a miembros prominentes de la sociedad civil que inundaran de llamadas a los consejeros clave en la Casa Blanca, intensificar la cobertura en la prensa a nivel local e internacional, comenzar una solicitud en línea masiva en la página de la Casa Blanca, organizar una demostración en Washington donde se entregarían 100,000 cartas de apoyo adicionales. Insistir, insistir, insistir, sin escatimar esfuerzos, al compás del conteo regresivo. Lo de dormir se dejaría para después de la inauguración

Las conversaciones telefónicas con Oscar seguían como de costumbre, y su voz calmada y centrada siempre era un bálsamo en medio del trajín. La mañana del 17 de enero llamó para informar que se le habían dado instrucciones de presentarse a la oficina de la que maneja la unidad dónde esté asignado para recibir una llamada a las 3:30 de la tarde. “Tu siempre sabes sobre estas llamadas,” dijo. “¿De qué se trata?” “No tengo idea,” le respondí. Ambos sabíamos que esas llamadas generalmente eran entrevistas con los medios, pero “… por lo que sé, no hay ninguna entrevista pautada. ¿Por qué no me llamas después de las 3:30 y me dejas saber de qué se trataba?”

A las 12:30 de ese día, entré a la reunión semanal con los socios del bufete donde trabajo, y les dije descaradamente que no creía que iba a estar muy concentrada, por el conteo regresivo que tanto me consumía. A la 1:30, el recepcionista tocó tímidamente a la puerta, se disculpó por interrumpir la reunión y dijo “Jan, tienes una llamada.” “Estamos reunidos, por favor que dejen mensaje,” le dije. “Es el abogado de la oficina que otorga las conmutaciones,” contestó. “Cuando le dije que estabas reunida, dijo que creía que te interesaría contestar la llamada.” Con el corazón en la boca y los oídos resonando, corrí a mi oficina para atender la llamada. Iba a descolgar el auricular, cuando me di cuenta que tenía que tomar una pausa, respirar hondo, tener a la mano papel y bolígrafo – porque sabía que no iba a recordar lo que me dijera – y me dije a mí misma: “¡Actúa como la abogada!”

“Habla Jan Susler. ¿En qué puedo ayudarlo?” Acaso podría oír lo que me dijera el abogado, tomando en cuenta el zumbido en mis oídos por la aceleración de mi corazón. ¿Podría tomar notas con mis manos temblorosas? Se presentó a sí mismo y dijo que llamaba para informarme que el presidente Obama ordenaría la conmutación de la sentencia de Oscar a partir del 17 de mayo de 2017. “No grites,” me advertí a mí misma. “No llores. Mantén el control. ¡Actúa como la abogada!” De pronto escuché mi voz preguntar: “¿Hay condiciones para la conmutación?” “No,” respondió. “La sentencia termina el 17 de mayo.” Y entonces me escuché preguntar, “¿Y qué va a pasar entre ahora y el 17 de mayo?” El Buró de Prisiones estaba a cargo de ese asunto, explicó. Mi persistente voz preguntó entonces, “¿Y a quién debo dirigirme en el Buró de Prisiones?” Cuando me dijo el número del cuadro, le solicité su número personal por si necesitaba más información. “Su cliente estará en la oficina de la unidad a las 3:30, así que le puede informar sobre la conmutación,” y me dijo el número al que tenía que llamar. Me pidió que no hiciera expresiones públicas hasta tanto el Presidente anunciara la decisión, lo que sucedería a las 4:00 de la tarde, me felicitó y concluyó la llamada.

Entonces, ¿la llamada que esperaba Oscar a las 3:30 era mia? ¿¡Yo le daría la noticia a Oscar de que regresaba a casa!? Pero eran solo la 1:35… ¿cómo iba a esperar dos horas completitas para decirle? ¿Cómo iba a ser que yo tenía conocimiento de este notición y él no? ¿Cómo esperar hasta las 4:00 para decirle a su hija y al círculo íntimo?

Volví corriendo a la reunión, con la boca seca, el corazón a millón y una sonrisa de oreja a oreja, y recibí abrazos y felicitaciones de aquellos que habían apoyado mis décadas de trabajo con los prisioneros políticos.

Me apresuré de nuevo a mi oficina, con el corazón todavía en saltos, y traté de marcar el teléfono de Alejandro [Molina] para pedirle que tramitara una llamada en grupo (conferencia telefónica) con el equipo…lo tuve que intentar varias veces, porque mis dedos temblorosos no estaban cooperando. “Alejandro,” le dije, en una voz ronca, “¡conferencia telefónica, necesito que tramites una conferencia telefónica!” Pasó un minuto antes de que entre balbuceos pudiera explicarle con quiénes necesitaba la conferencia telefónica. Cuando finalmente estuvimos todos conectados [el equipo de trabajo por la conmutación] pude por fin gritar a boca de jarro: “¡Lo logramos! ¡Lo logramos!” Ya no tenía que actuar como la abogada… ya podía unirme al momento en que todos lloramos sin disimulo. ¡¡¡Imagínense esa llamada!!! ¡Ese llanto colectivo de alegría y alivio!

¿Y ahora qué hacer hasta las 3:30? ¿Qué tal si tratando de averiguar qué pasaría entre ahora y el 17 de mayo? ¿En dónde fue que dejé el dichoso sombrero de abogada?

3:30, 3:30, dónde te metiste? Por qué tardas tanto en llegar?

¡Por fin llegó el ansiado momento! Marqué el teléfono que me había dado el abogado algo nerviosa, e inmediatamente me comunicaron con Oscar. Intenté no gritar y no llorar. “Lo logramos, Oscar. ¡Regresas a casa!” Milagrosamente, ya que he aprendido a canalizar toda la disciplina que Oscar ha demostrado y cultivado en mí, no creo haber gritado ni llorado. “Mañana es el cumpleaños de Clarisa. ¡Qué tremendo regalo de cumpleaños para tu hija!”. Reaccionó con aplomo. El se había preparado, de verdad, para lo que le deparara el destino: o regresar a casa, o pasar el resto de sus días tras las rejas carcelarias. Su respuesta calmada, centrada, humilde, con una cualidad cercana al zen, era cónsona con lo que es Oscar. “Ok,” dijo calmadamente. “Por favor hazle saber a todo el mundo lo agradecido que estoy por su solidaridad y por mi excarcelación.”

El siguiente fin de semana, Clarisa y yo viajamos a Terre Haute a la primera visita desde la noticia. Radiante, con un peso notable menos sobre sus hombros, nos acercamos para abrazar a este puertorriqueño que pronto saldría rumbo a su hogar, el hombre de brazos cortos, como a menudo se describe a sí mismo. Conversamos animadamente, cada cual aportando detalles sobre ese empuje final que nos llevó al desenlace añorado. Especulamos sobre el futuro, soñando y riendo juntos, negándonos a que nos arruinara el momento la interrupción del guardia para regañar a Oscar por acariciar el pelo de su hija. Cuando llegó el momento de despedirse, sentimos una sensación de liviandad nunca antes vivida cuando concluían las visitas.

El fin de semana próximo, aunque no lo sabíamos en ese momento, sería la última visita a Oscar en prisión. El equipo, todos endilgados con los Converse ‘coloraos’ que nos regaló Clarisa (digo, excepto por el hermano [de Oscar] José, que como buen cascarrabias se negó) estuvo riendo, bromeando, llorando y compartiendo con Oscar. Tiene que haber sido la visita más alborotosa (y sin precedentes) presenciada por las paredes de esa prisión, que esta vez discurrió sin interrupciones ni regaños por parte del guardia.

Ya con el sombrero de abogada puesto otra vez, indagué en el Buró de Prisiones cuáles eran las opciones de cara al 17 de mayo y las discutí con Oscar y el equipo. Una de ellas era regresar a Puerto Rico al apartamento de su hija Clarisa, aunque bajo arresto domiciliario. Oscar decidió que ya no quería saber más de la prisión, tras 35 años de vivir en ella. Aunque seguiría bajo la custodia del Buró de Prisiones, ¡estaría en casa! Y aunque tendría que esperar al 17 de mayo para que le dieran el recibimiento de héroe que se merece, ¡estaría en casa!

El Buró de Prisiones, no sin antes imponer estrictas condiciones respecto a la discreción, aceptó la decisión de Oscar. Le concedieron licencia, bajo la supervisión del congresista Luis Gutiérrez y el equipo escogido por Oscar, para regresar a Puerto Rico. Una vez allí, estaría sujeto a la supervision de la entidad privada con la cual el Buró de Prisiones tiene contrato, para el programa de restablecimiento a la libre comunidad residencial.

El 9 de febrero, a escasas tres semanas de haberse anunciado la conmutación, otra vez con nuestros Converse ‘coloraos’, nos dirigimos por última vez a Terre Haute. Ni la falta de sueño, ni el frío intenso, ni la carretera oscura y resbalosa por el hielo, ni el personal del Buró de Prisiones que nos recibió (por primera vez) portando armas largas, impidieron que nos abalanzáramos a la puerta de la prisión donde nos esperaba Oscar, resplandeciente, con un bulto envuelto en la bandera puertorriqueña que mantuvo consigo durante su encarcelamiento. Clarisa salió del auto, lo abrazó fuertemente y lo dirigió rápidamente hacia el auto, donde lo esperábamos con el corazón hinchado y los brazos abiertos.

En el aeropuerto, con su característica calma y control, Oscar exploraba sus alrededores: los techos de cristal abovedados, los pasillos sin fin, tan en contraste con los limitados y estrechos espacios de la prisión, los baños con todo automatizado, los cientos de personas caminando libremente a su alrededor. Ya en el avión, sentado junto a Clarisa, pudo acariciar su pelo sin preocupación alguna.

No solo se dirigía a su hogar, se dirigía a su Patria, a la nación por cuyo futuro y libertad había invertido más de la mitad de su vida , a su gente, cuyo amor y solidaridad lo ayudaron a emerger de su suplicio con su integridad y su compromiso político más fuerte que nunca, y con su salud y su sentido del humor intactos. Y esta abogada se siente privilegiada de estar a su lado.

Se juntan las feministas

El sábado 3 de junio fue un día importante para el feminismo en Puerto Rico. Organizaciones y mujeres en su carácter individual respondimos a la convocatoria de la Colectiva Feminista en Construcción (CFC), el Movimiento Amplio de Mujeres de Puerto Rico (MAMPR) la Coordinadora Paz para la Mujer (CPM) y el Grupo de Trabajo de Género. Ausuba nos entusiasmó con su bomba feminista y de gran conciencia política para iniciar los trabajos. Hubo mucha diversidad en términos de edad, aunque no tanto en términos de procedencia geográfica. Sin embargo, la “Corilla del Oeste” tuvo una destacada presencia e hicieron importantes aportaciones. Mujeres que estuvieron en la diáspora y que han regresado a la Patria a luchar por ésta, sus hijas e hijos; valientes jóvenes que se han hecho cargo de sus madres enfermas y sobreviven diariamente la pobreza, pero asistieron para hacer sus aportaciones y sugerir que se consideremos opciones para situaciones como las que viven, nos conmovieron con sus testimonios.

Los temas de la salud, violencia de género, la educación, la participación laboral, las intersecciones de género, raza, clase, diversidad funcional, los derechos y necesidades de la población LGBTTQI, particularmente de la transgénero, fueron temas de entusiasta discusión. Todas las exposiciones y presentación de propuestas tenían tangencia con la grave situación económica que sobrevive Puerto Rico y las devastadoras medidas que nos está atragantando la Junta de Control Fiscal y el partido gobernante para pagarles a los bonistas, aunque se lleven al Pueblo por delante. El tema de cómo nos afectamos las mujeres en esta coyuntura fue el eje central de la Asamblea. Mientras participaba de los trabajos fue imposible no retrotraerme a principios de los ochenta, cuando otro junte de mujeres convocó las Conferencias de la Mujer Trabajadora, asambleas en las cuales hubo amplias discusiones sobre las manifestaciones del discrimen que enfrentábamos y si existían las condiciones para crear una entidad feminista que de forma organizada nos permitiera combatirlos. Como resultado de esas conferencias nació la Organización Puertorriqueña de la Mujer Trabajadora (OPMT), así como Encuentro de Mujeres y Feministas en Marcha. En un momento histórico diferente, cuando el estado colonial de Puerto Rico ha quedado totalmente al desnudo y las mujeres somos uno de los sectores más afectados por la ley “PROMESA”, la Asamblea Feminista ofreció un espacio, no para la creación de una organización, sino para el análisis y las propuestas de acción, para que se coordinen trabajos y estrategias de resistencia desde una perspectiva de género.

Luego de los informes presentados, de interesantes preguntas y comentarios, cerca de 52 recomendaciones fueron formuladas. Algunas requieren de investigación, de la aprobación de políticas públicas y legislación, de creación de comités, mesas y grupos de trabajo y coordinación entre éstos, de educación y divulgación, de cabildeo, negociaciones y acciones concretas. Me parecieron contundentes declaraciones adoptadas por las participantes, como: continuar la lucha por la inclusión de la perspectiva de género en la educación*la exigencia de la descolonización e independencia en la agenda feminista como el escenario para mejorar nuestras condiciones de vida *apoyar el boicot al plebiscito por tratarse de una farsa* desarrollar estrategias de sororidad para integrar las luchas entre organizaciones* lograr la aprobación de legislación que establezca el requisito de no tener historial de violencia de género para ocupar un puesto electivo, en obvia referencia al caso del municipio de Guaynabo y otros alcaldes* manifestarnos en contra de la criminalización de la protesta* rechazo a los semilleros transgénicos en Puerto Rico*exigir la auditoría integral de la deuda y apoyar la comisión ciudadana que tiene como mandato hacerla con perspectiva de género y que se procesen los culpables si hubo acciones ilegales. La CFC, MAMPR, CPM y OPMT hicieron sugerencias específicas que recibieron el endoso. Todas fueron acogidas por la Asamblea.

La resistencia a las medidas de austeridad que están violentando los derechos del Pueblo, particularmente de las mujeres, fueron el marco de las acciones recomendadas y aprobadas. En el caso de la OPMT y de las coaliciones del MAMP y de CPM a las que pertenecemos, tendremos que decidir en qué priorizaremos, de acuerdo a nuestros recursos y agendas organizativas. Al golpe de panderos cerró la Asamblea Feminista, en esta ocasión con las niñas y niños que fueron atendidos por compañeros y compañeras solidarias que les dieron atención mientras el evento se llevaba a cabo.

Una vez más ha quedado demostrado que el activismo de las mujeres es esencial para enfrentar las manifestaciones de poder que precarizan a los pueblos, que intentan despojarnos de derechos inalienables que nos corresponden como la libertad de expresión, de contar con servicios esenciales como la salud y la educación que ofrece la universidad del estado; que podamos disfrutar de una vida digna y que la equidad y la justicia sean los criterios que prevalezcan en nuestra sociedad. En esta larga y angustiosa jornada que ha causado “PROMESA” y quienes la implantan, las mujeres han dicho presente desde el primer día y continuaremos haciéndolo pues no se atisba mejoría en el horizonte. Tal vez no estemos de acuerdo con todas las estrategias que se propusieron en la Asamblea, pero lo importante es trabajar en alianza y solidaridad en todo aquello en que sí coincidimos. El amor patrio, la resistencia, la lucha, el respeto y aprecio de la diversidad, la esperanza de que podamos construir un mejor Puerto Rico, serán los factores que determinen la unidad.

Voluntad de ser

Opiniones sobre el sentido de la libertad hay muchas, pero quizás pocas tan precisas y concisas como la del escritor francés Paul Nizan cuando expresa que, “la libertad es un poder real y una voluntad real de querer ser uno mismo”. (Paul Nizan, Aden Arabia, Ediciones Paradigma, Barcelona, 1991, p. 103).

Ignorando, o quizás por el contrario muy consciente de la conocida dicotomía de Benjamin Constant entre la libertad de los antiguos y la libertad de los modernos –que llevó a Rousseau a lamentarse de que “los hombres políticos antiguos hablaban de las buenas costumbres y de la virtud continuamente; los nuestros no hablan más que del comercio y del dinero.” (Ver Umberto Cerroni, Introducción al Pensamiento Político, Ed. Siglo XXI, 27 ed., México, 2004, p. 10); y a Francisco Umbral, a preguntarse si el individualismo es una conquista o una perversión de la cultura (Francisco Umbral, Mortal y Rosa, ed. Destino, Barcelona, 1975, p. 120); lleva al autor de Aden Arabia a inquirir si el hombre no será nunca otra cosa que un personaje histórico:

“Siempre se me ha dejado creer que los hombres tenían espesor; creo que hay algo que les impide ser opacos como auténticos hombres, como esos de los que se habla, por ejemplo, en la Historia, en la poesía. Por lo tanto, ¿el hombre no será nunca otra cosa que un personaje histórico?” (Nizan, op cit. p. 137)

Ahora bien, soslaya Nizan, que el sujeto al cual se refiere en su ensayo Aden Arabia, no es cualquier hombre, es un hombre colonizado. Y para un colonizado, la libertad lejos de ser la voluntad de querer ser uno mismo, es justo lo contrario, el deseo de convertirse en su némesis.

Albert Memmi, en su Retrato del Colonizado, afirma que: “La primera tentativa del colonizado es cambiar de condición cambiando de piel”. Y añade que “Para [el colonizado] asimilarse, no es suficiente despedirse del propio grupo, es preciso penetrar en otro: entonces encuentra el rechazo del colonizador”. (Retrato del Colonizado, Ed. de la Flor, Buenos Aires, 1973, pp. 126 y 129).

J. A. Obieta Chalbaud, ha definido como alienación étnica, al fenómeno por el cual una persona o grupo pierde consciencia de su propia identidad étnica y de su pertenencia a un pueblo determinado. (El Derecho a la autodeterminación de los Pueblos, Ed. Universidad de Deusto, Bilbao, 1980, p. 41).

Este rechazo al colonizado por el colonizador se hace más evidente en la medida en que lo considera un extraño que no comparte su mismo idioma, cultura e idiosincrasia. El aspirante a la asimilación debe ser consciente de que “una cosa es lo que uno piense que es y otra cosa es la idea que los demás tienen de nosotros”. (Joaquín Blanco Ande, El Estado, la Nación y la Patria, Ed. San Martín S.L., Madrid, 1985, p. 270).

Esto necesariamente nos retrotrae al fenómeno de las dicotomías tan omnipresentes en una situación colonial, donde el hecho formal es sobrevalorado y el hecho material obviado. Así ocurre que la Nación, construcción natural surgida y desarrollada al calor de los anhelos y desvelos de generaciones de puertorriqueños, es contrapuesta a una ciudadanía impuesta en 1917. Así por ejemplo, en un plebiscito, un ciudadano norteamericano en Puerto Rico – independientemente de su origen, identidad y compromiso con Puerto Rico es considerado sujeto legítimo para elegir el futuro destino político de la nación puertorriqueña. ¿Sería ilógico pensar hacia quién estaría la lealtad de un ciudadano norteamericano naturalizado en una elección entre la anexión o la independencia?

Rafael Garzaro lo expone con meridiana claridad:

“Los únicos verdaderamente interesados y conscientes de la situación que se les consulta son los que la están viviendo. Los que la siguen de lejos o que la viven a cierta distancia porque no son parte natural de esa población, no tienen la misma consciencia que los directamente afectados por los resultados… la adquisición artificial de derechos plenos (naturalización) tampoco impregna a los individuos de ciertos elementos que solo los nativos poseen. Aunque las leyes establezcan una paridad entre naturales y naturalizados las diferencias profundas subsisten. Por ley, se puede adquirir la ciudadanía, pero no la nacionalidad” (“Plebiscito y Referéndum” – 50 Revista del Colegio de Abogados de Puerto Rico, 1989, p. 7).

A diferencia de una ciudadanía por naturalización, una Nación no es el resultado de un contrato o de una convención. Ya desde la Antigüedad quedó establecida la diferencia entre la sustancia (en este caso la Nación) y el accidente –que no forma parte de la sustancia. Al imponérseles a los puertorriqueños la ciudadanía norteamericana en 1917, en contra de la voluntad de sus legítimos representantes (Cámara de Delegados y Comisionado Residente) ya la Nación Puertorriqueña estaba formada.

No hubo consulta a los puertorriqueños en 1898, en 1917 se conculcó el deseo expreso de sus legítimos representantes, en 2016 se nos impuso unilateralmente el régimen PROMESA y ahora se impone el territorio como supuesta opción en un plebiscito que irónicamente se titula “Ley para la Descolonización Inmediata de Puerto Rico”.

Tratándose en rigor el derecho a la autodeterminación de “un derecho humano colectivo, cuyo sujeto directo e inmediato es el Pueblo en cuanto colectividad”, y siendo “pues el Pueblo como tal, y no cada una de las personas que lo constituyen, el que posee el derecho de autodeterminación” (J. A. Obieta Chalbaut, op. Cit, p. 89). ¿Cabría una generación dada el derecho a la disolución de una Nación? Y si como afirma Paul Nizan, “la libertad es un poder real y una voluntad real de querer ser uno mismo, ¿Se obtiene la libertad renegando de nuestra nacionalidad? ¿Intentando cambiar de piel como dice Memmi?

En definitiva, no podemos concebir la descolonización como desnacionalización.

Será otra cosa: El camino que lleva a Roma

En un avión, observé quizás una de las escenas más conmovedoras que he visto en mucho tiempo. Unas hijas llevaban a su madre a una audiencia con el Papa Francisco al Vaticano. No soy religiosa. No puedo entender el interés de nadie de ir a ver al Papa Francisco. No comparto la devoción de mi madre, que sí lo hubiera hecho encantada de la vida. Voy a ver el Papa, como voy a ver al Dalai Lama es una oración imposible para mí.

Lo cierto es que no me mueve hablar del Papa Francisco, sino de esas hijas que llevaban a su madre a cumplir lo que tal vez era el sueño de su vida. Nada de particular tendría mi historia si no les cuento que la madre padecía la enfermedad de Huntington. Es una enfermedad hereditaria que provoca el desgaste de algunas células nerviosas del cerebro. Los síntomas son terribles: movimientos descontrolados, problemas de movilidad, dificultad para hablar, comer, tragar. Incluso, pérdida de la memoria.

La madre estaba en un estado bastante adelantado de la enfermedad. Así que las hijas debían hacerse cargo de todo: moverla en silla de ruedas, darle de comer, llevarla al baño, asearla, acunarla para que durmiera. Hablo de un viaje de ocho horas. Hablo de unas hijas que por ocho horas atendieron a su madre con entrega y dignidad. Aquí no había llantos, melodrama, llamadas de atención, ganas de causar culpa. Aquí había unas hijas que preparadísimas decidieron acompañar a su madre en su peregrinación.

Sentada en la fila contigua, primero pensé en lo inoportuna que resultaba la escena. ¿A quién se le ocurre hacer un viaje tan largo en esas condiciones? Los aviones son cada vez más incómodos y no hay necesidad de pasar tanto trabajo. El cuerpo enfermo en Occidente no debe hacerse público. Nos parece obsceno, impúdico. Luego, totalmente impresionada con la dedicación de las hijas, me di cuenta que operaba otra lógica. Para ellas lo digno no era esconder la enfermedad, dejarla en casa, ocultar el trabajo de ese cuerpo sufriente. En este relato de peregrinación, la dignidad tenía que ver con procurar cumplir un deseo a pesar del trabajo, los contratiempos y las miradas recriminadoras, como la mía.

La romería era de las hijas también. No les faltó nada. No molestaron a nadie. Solamente exigieron lo que por ley le corresponde a su madre: la posibilidad de disfrutar de un espacio en el avión. Para el resto de los pasajeros, bueno, debo hablar por mí y por la joven que tenía sentada a mi lado, el vuelo fue también una especie de peregrinación. En la tradición religiosa, las peregrinaciones son testimonios de la fe. Se camina hasta un santuario para expiar un pecado, pedir la intercesión de los santos en algún asunto o enfermedad o agradecerle una gracia a Dios. Esta romería era, sobre todo, un testimonio de amor.

La impronta decorosa de las hijas, su serio compromiso con la dignidad y el bienestar de su madre pusieron en jaque, durante ese vuelo, la tendencia de nuestra cultura global capitalista a convertir a los seres humanos en mercancía, a medir su éxito y humanidad en su capacidad de consumir y mantenerse jóvenes. Da esperanzas ver a quienes se mueven a reclamar el derecho a tener derechos de sus semejantes. Da alegría saber que la sistemática destrucción de toda forma de humanidad, solidaridad y amor en que se asienta la lógica del beneficio capitalista, aún puede desafiarse.

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