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Venezuela no les necesita

 

Por Pascual Serrano

Los mismos Gobiernos que, hace un tiempo, nombraron presidente de Venezuela a un tipo que se subió a un taburete en la calle andan pidiendo las actas de todas las mesas de votación para investir ellos al nuevo presidente venezolano. Lógicamente me estoy refiriendo a Estados Unidos y sus pajes europeos, España incluida. No se han dado cuenta de que, mientras esperan, van reconociendo y felicitando a Nicolás Maduro como vencedor China, Rusia, Irán, Siria, Bolivia y otros países de América, Asia y África.

Creen los de Guaidó (el del taburete) que su sentencia importa, porque no se han dado cuenta que el mundo ha cambiado. El problema de sancionar a un país, pretendiendo aislarlo no comprando sus productos, robando sus divisas y persiguiendo a sus líderes, es que esos países sancionados pueden terminan comprándose los productos entre ellos. Desarrollando sus propias relaciones comerciales y, por supuesto, respetando a sus gobiernos. Y entonces el que resulta aislado es el sancionador.

Y eso es lo que les está pasando a los guaidófilos, que ya solo les queda la OTAN y el genocida Israel como ecosistema de convivencia. ¿Qué le pueden hacer a Venezuela para mostrar que no reconocen a Maduro? ¿Robarle CITGO? ¿Robarle el oro que hay en el búnker del Banco de Inglaterra? ¿Prohibir que su vicepresidenta pueda venir a Europa? ¿No dejar que sus refinerías hagan negocio con el petróleo venezolano? El problema es que todo eso ya lo han hecho, y ya no sirve como amenaza.

Venezuela no necesita de ellos

Venezuela no necesita de ellos, ya tiene socios comerciales para vender y comprar, opciones monetarias de comercio exterior diferentes al dólar. Además, sistemas bancarios internacionales que no pasan por Estados Unidos.

Los brabucones del mundo de ayer se han quedado solos, solo tienen monedas virtuales, economía especulativa y multimillonarios jugando en las redes que ellos mismos han comprado. Pero siguen pensando que el mundo está a sus pies.

La verdad, más les vale limpiar el Sena, que hasta parece que les está viniendo grande organizar los Juegos Olímpicos; buscar candidatos electorales que no sean seniles ni dementes, organizar unas elecciones sin que les asalten el Capitolio y mientras, ya pueden empezar a ahorrar para comprar placas solares a China, porque, a este paso, se quedarán sin tener a quién comprarle petróleo.

 

Joe Espada: Haciendo de “tripas corazones” en Houston

 

 

Especial para CLARIDAD

«Hacer de tripas corazón«, es un refrán muy usado en nuestro país. De acuerdo con la definición del diccionario de la Real Academia Española (RAE), «esforzarse para disimular el miedo, dominarse, sobreponerse en las adversidades«. En el caso de Espada, sobreponerse a todo aquello que otros consideran una adversidad. Lo que muchos ven como adverso otros o algunos lo vemos como un reto para superarnos. La vida y carrera de Joe es un ejemplo de superación personal y profesional.

Su trayectoria atlética y profesional no ha sido fácil ya que ha tenido que superar muchos obstáculos. Por lo tanto, podemos aplicar esta frase a la misma. Su carrera como jugador con muchas altas y bajas donde se le cerraron muchas puertas. Como coach había sucedido lo mismo. Se abrieron y cerraron puertas hasta que llego la oportunidad en Houston de dirigir los Astros en el 2024. Sobre el recayó la responsabilidad de dirigir un equipo que durante los últimos 8 años ha estado en las finales de la liga Americana prácticamente todas las temporadas en ese periodo de tiempo. Campeones de la liga Americana y Campeones Mundiales en 2017. En 2022 repiten como campeones de la Liga Americana y Campeones Mundiales . Joe estuvo como asistente de banca de ese equipo desde el 2018 y vino a sustituir a un Icono del béisbol como jugador y dirigente,  Dusty Baker que se acogió al retiro luego de la temporada del 2023. En su primer año como dirigente, al frente de una franquicia ganadora y tan exigente, Espada ha enfrentado muchos retos y lo esta haciendo muy bien.

El equipo comenzó jugando con récord por debajo de los .500 la primera parte de la temporada. El equipo no pudo utilizar algunos de los lanzadores estelares ya que han estado lesionados. Justin Verlander, Luis García, José Urquidi, Lance McCuellers Jr. entre ellos. Para colmo de males uno de los principales jugadores ofensivos que estaba teniendo una temporada para ser considerado al MVP, Kyle Tucker, también se lesiona. Es ahí donde la adversidad se convierte en reto. Comienza a traer jugadores del equipo de Triple A y hasta del equipo AA de los equipos de liga menor de los Astros. Logra motivar y agrupar a sus jugadores y comienzan a ganar y poco a poco a acortar la ventaja que tenían los Marineros de Seattle en el primer lugar de la sección Oeste. Prácticamente a mitad de temporada y luego de aproximadamente 90 juegos, antes del juego de Estrellas, que se considera la primera mitad de la temporada (realmente no lo es porque se juegan menos juegos que en la segunda mitad) ya Houston estaba jugando sobre los .500 y se convierte en líder de la sección Oeste por primera vez en la temporada. Actualmente es líder de la sección con 55 juegos ganados y 51 derrotas (hoy 30 julio).

El pasado fin de semana comenzó una serie de 3 juegos con los Dodgers de los Ángeles muy importante para ambos equipos. Houston gano el primer juego vía blanqueada 5-0. En el segundo juego ocurre lo siguiente que es muestra de la planificación y conocimiento del juego de Espada:

Houston perdía 5-0 en el sexto inning y 6-4 en el octavo antes de que el cubano Yainer Díaz conectara un triple ante Daniel Hudson. El también quisqueyano Jeremy Peña y Jon Singleton conectaron sencillos remolcadores.

Alex Bregman conectó un cuadrangular que puso fin al juego ante Blake Treinen en la novena entrada y los Astros de Houston se sobrepusieron al cuadrangular # 32 de Shohei Ohtani, líder de la Liga Nacional, para vencer y dejar en el terreno el pasado sábado 27 de julio 7-6 a los Dodgers de Los Ángeles.

Bregman le bateo un “sinker” a Treinen para conectar su 14to cuadrangular y su segundo de por vida para acabar un juego y dejar en el terreno a otro equipo.

Por Houston Josh Hader lanzó una novena entrada perfecta para los Astros, que han ganado tres juegos seguidos y 22 de sus últimos 33 partidos. Con esta victoria ganaron la serie ya que perdieron el pasado domingo 6-2 (al momento de escribir el articulo). Espada hizo muchos cambios de jugadores durante el partido que le fueron fructíferos y contribuyeron a la victoria del equipo.

Entrevistamos a Josué “Joe” Espada y le preguntamos: Un dirigente que hace cambios y le resultan bien y aportan a la victoria del equipo ¿Cómo se siente? ¿Qué gratificante es?

“Lo hacen sentir bien. Mi trabajo es preparar a los muchachos para que cuando esos momentos salen o lleguen durante el juego, para que ellos estén preparados. Pero es bien satisfactorio cuando los momentos salen y resultan en una victoria como la de anoche”.(refiriéndose a la victoria sobre LA Dodgers)

Le indicamos lo siguiente: ¿Has hecho de tripas corazones, Las dificultades que has tenido en llegar donde has llegado y reconstruir al equipo como lo has logrado? y contesto de esta manera:

“Pienso en los momentos difíciles que tuvo el caballero que tengo su camiseta puesta (tiene una camiseta de Roberto Clemente con una bandera de Puerto Rico). Que el también paso momentos muy difíciles. Utilizo eso como recordatorio. Que hay que buscar la unión y ayudar a los peloteros, mantener los peloteros unidos. Es una temporada larga, seguir trabajando, esforzándonos, no perder la fe. Al final del día sé que este equipo va a estar bien. Orgulloso de este grupo de muchachos y como pelean en el juego y se mantienen unidos”.

Traigo estos datos para enfocar en lo que ha logrado Joe Espada con un equipo que ha tenido que hacer muchos ajustes, muchas modificaciones. Su cuerpo monticular con muchas lesiones, tuvieron que dejar libre a José Abreu luego de firmar un contrato muy jugoso, traer jugadores de las ligas menores, cambiar su rotación de 6 lanzadores por una de 5 lanzadores y aun así ocupan el primer lugar de su sección. Perder en el primer tercio de temporada a uno de sus mejores bateadores, Kyle Tucker. El trabajo de Josué “Joe” Espada en los Astros de Houston ha sido uno de excelencia logrando superar las adversidades como lo hizo nuestro Roberto Clemente Walker (de distinta manera claro está). Le deseamos el mayor de los éxitos a este “Guerrero Boricua” que es uno de tres dirigentes puertorriqueños que tenemos en las Grandes Ligas.

Para ver videos de las entrevistas visitar: El Fogón de Jorge- Prensa Pitirre – YouTube).

 

Inaugurada instalación en honor a Albizu, Elizam y cadetes en Ponce

 

Andrés Soto Guillén

Con la presencia de más de trescientas personas, se develó este sábado en Ponce una pintura de grandes dimensiones en honor al líder nacionalista Pedro Albizu Campos, al artista Elizam Escobar y a los cadetes de la República, que fue creada por el muralista Rafael “Rafique” Vega, impulsada por el gestor cultural Luis Sanabria y patrocinada por las organizaciones Salón Boricua e Isla Caribe.

La obra, que mide 8 por 24 pies, está ubicada en la calle Aurora, entre las calles Mayor y Marina, a solo pasos del Museo de la Masacre, con el objetivo de denunciar el abandono en el que está dicho edificio, que permanece cerrado tras sufrir daños graves consecuencia de los terremotos de 2020.

En el evento, que comenzó alrededor de las 6.30 p.m. y que se extendió por cerca de tres horas y media, el público pudo disfrutar de las presentaciones musicales de los grupos Los Violines y Mapeyé, de las intervenciones del poeta Ché Melendes y finalmente de la actuación del reconocido cantautor Roy Brown y su conjunto.

En la oportunidad estuvieron presentes dos nietos de Albizu Campos, Rosa Meneses Albizu y Pedro Albizu, quienes manifestaron su orgullo y satisfacción por este importante reconocimiento a su abuelo en su ciudad natal.

Una de las primeras intervenciones fue de la compañera de Elizam Escobar, Yolanda Guerrios, quien es también integrante del grupo Los Violines. Junto con dar las gracias por el homenaje, Guerrios dijo que “Rafique ha pintado un Albizu arreglándose los espejuelos, como mirándonos, con los ojos bien abiertos. Es ese ‘agúzate, que te estoy velando’, y que nos invita a ver bien y a reflexionar”.

Melina Aguilar, fundadora de Isla Caribe, hizo un llamado a “comprometerse más con nuestro país, a amarlo más”. “Cuando me dicen que el turismo no es contar nuestra historia verdadera, que hablar, por ejemplo, de la invasión estadounidense, es asustar al turista, yo siempre digo que no, al contrario, es contar lo que pasó de verdad y animar a la gente a comprometerse con Puerto Rico”, recalcó.

Por su parte, el gestor Luis Sanabria destacó la participación de gente joven en el proyecto, sin los cuales “esto no habría sido posible”. “Esto no es sólo un mural, esto es un acto patriótico y revolucionario”, enfatizó.

Para el fundador de Salón Boricua, Wilmer Jobeth Fernández, “Don Pedro, un defensor de nuestro idioma, de nuestra bandera, es una figura que parece haber sido arrancada de los libros de historia, y por eso surge la necesidad de este proyecto”.

El cantautor Roy Brown destacó que “Puerto Rico tiene larga historia, y será más larga gracias a los patriotas y a la memoria histórica que tenemos y que celebramos esta noche con el mural dedicado a Pedro Albizu y Elizam”.

Finalmente, el artista Rafael “Rafique” Vega dijo sentir un “gran orgullo por participar en esta gesta y haber realizado el primer tributo que se le hace a Pedro Albizu en el casco urbano de Ponce”.

 

 

Representaciones de Estados Unidos en el siglo 19 puertorriqueño: caminos del 1868

 

 La discursividad respecto a Estados Unidos y los usos de su imagen por los proponentes del Informe sobre la abolición inmediata de la esclavitud en la isla de Puerto Rico de 1867 presenta problemas interpretativos. Una alianza entre los abolicionistas radicales procedentes del separatismo y los del liberalismo reformista gradualista, no podía ser duradera. La Junta Informativa había sido convocada para, en lo social, discutir la situación laboral y no la abolición. Desde mi punto de vista había algo de maniobra en el reclamo común. Es posible que los representantes imaginaran que exigiendo lo máximo podrían conseguir lo mínimo. En realidad, la proposición esperaba colocar al esclavismo español y a su institucionalidad contra la pared a sabiendas de que su objetivo no se cumpliría.

Fragilidades: ¿Cómo alcanzamos la modernidad?

La alianza entre los liberales reformistas y los separatistas planteaba una serie de contradicciones. Utilizaban a Estados Unidos como modelo modernizador a la vez que lo esgrimían como un arma para chantajear a España al mostrarlo como una amenaza a la permanencia de aquella en el hemisferio. Suponer que al abolir la esclavitud en Puerto Rico se evitaría la intervención de aquel país en los asuntos españoles no era creíble. No fue la única ocasión que se recurrió a ese argumento trivial. La situación recuerda la de 1897 cuando muchos autonomistas y conservadores imaginaban que, imponiendo a toda costa y sin el debido proceso parlamentario una carta de derechos, una ley electoral y una autonomía colonial moderada, se evitaría la intervención de aquel país en el conflicto cubano.

La alianza táctica de 1867 era tan quebradiza como las bases en la cual se sostenía. El afán modernidad de unos y otros era el mismo. Los abolicionistas liberales reformistas o especialistas confiaban en alcanzarla al lado de la España liberal monárquica o republicana, y en que esta nueva entidad, una vez consolidada, reconocería la igualdad con la que aquel sector ideológico fantaseaba.  Los abolicionistas separatistas independentistas sostenían que, al lado de España, monárquica o republicana, nunca seríamos modernos y por eso confluían en invocar la amenaza estadounidense para espolear el cambio. No empece reconocían al menos dos cosas. Por un lado, que la abolición no era todo el contenido de lo “moderno”; y, por otro lado, que esa y cualquier otra reforma sería más accesible fuera del control de España. La representación que cada sector se había elaborado sobre España estaba en los extremos opuestos. El contraste entre españolizar (asimilar) o desespañolizar (separar) era el núcleo del diferendo y un dilema sin solución.

Betances Alacán apostaba a la “desespañolización”, una metáfora razonablemente parecida a la “descolonización”, como respuesta a la incapacidad de España de adelantar el progreso de Puerto Rico.[1] En cierto modo, la “desespañolización” material y espiritual, ante el fracaso de los proyectos rebeldes de 1868 en Lares y Yara, acabó por vincularse a la confederación antillana, un proyecto compartido por separatistas independentistas y anexionistas que apenas germinaba en 1867.  Para los independentistas aquella meta se garantizaría intensificando las relaciones con la Europa avanzada. Para los anexionistas intensificando las relaciones con Estados Unidos. La representación de aquel país en uno y otro territorio era disímil.

Rupturas de un proyecto de liberación

La convergencia ideológica entre reformistas liberales y separatistas terminó poco después del fin de la Junta Informativa de Reformas por cuestiones que no se circunscribían a la cuestión de la esclavitud y su abolición.  Las porfías tuvieron que ver con un desacuerdo en cuanto a la táctica y la estrategia a seguir a la hora de adelantar ese y otros cambios. En cuanto al asunto de la esclavitud, los separatistas acabaron por asumir que la abolición solo sería posible de la mano de la independencia. En cuanto al cambio político se consideró que, para concretar el rompimiento con España, habría que recurrir a la lucha armada.  Como era de suponerse, usaron el fracaso de la Junta para estimular, sin éxito, la radicalización de los liberales reformistas. Aquel era un sector resiliente que confiaba en la España liberal y cuyos postulantes no estaban dispuestos a confrontarla fuera del marco de la legalidad. La mítica reunión en la finca “El Cacao”, propiedad de Luis Gustavo, hermano de José Julián Acosta en el verano de 1867, fue el escenario de una ruptura que dejó a los separatistas aislados de un importante segmento de los liberales.[2]

La vigilancia sobre los firmantes del Informe… y el hecho de que Ruiz Belvis tomase la decisión de evadirse del país a fin de articular con Betances Alacán una conjura separatista independentista, opción de la que hicieron depender la abolición radical de la esclavitud en adelante, abrió un abismo entre ambos sectores. El nacionalismo político de la década de 1920 y 1930, ante el imperialismo estadounidense, trató sin éxito de subsanar aquella fisura. Tras el rompimiento, cuando los separatistas llamaban la atención sobre la esclavitud, lo hacían con el propósito de adelantar la independencia y, de paso, confirmar la distancia que los separaba de los liberales reformistas. Ese sector acabó por rechazar cualquier colaboración con los separatistas por su disposición a apelar a la violencia y no porque estuviesen menos comprometidos con la abolición.

En cierto modo, la abolición de la esclavitud en 1873 desmintió a los separatistas al demostrar que una abolición gradual y conservadora era posible. El acto estimuló la reanimación de la fe en la España liberal y su capacidad para conducir a la colonia por la ruta del progreso y los moderó aún más redirigiéndolos del asimilismo al autonomismo.  La diferencia de estas tendencias en el seno del liberalismo no eran muchas. Una y otra asegurarían que Puerto Rico seguiría siendo español y mantendría una distancia segura de Estados Unidos, considerado un excelente socio económico del cual había que mantener cierta distancia política.  El “autonomismo asimilista”, que fue lo que se impuso en 1897, fue una expresión política más del integrismo de buena fe que caracterizó al liberalismo en general.[3]

El hecho de que el Informe… de 1867 se hiciera público en 1870 en Madrid en un impreso del Establecimiento Tipográfico de R. Vicente y que circulara entre el exilio antillano confirma su transformación en una pieza de carácter propagandístico.[4] El volumen, que fue producido por un editor respetable, demuestra que la abolición radical era un eje fundamental para la cohesión del separatismo en general, fuese este defensor de la independencia o de la anexión. La presencia de dos voces liberales reformistas en la portada solo servía para recordar que la alianza con aquellos había terminado.

Otro punto de disenso entre los abolicionistas liberales reformistas y separatistas entre el 1867 y el 1873 fue el asunto de la indemnización. Dentro del lenguaje liberal la “indemnización” no era otra cosa que una compensación por la pérdida de una propiedad reconocida como “legítima” por un orden que procedería a “ilegitimarla”. Desde la perspectiva del derecho la abolición no era más que una expropiación forzosa. Dado que se asumía que la retribución por la pérdida de un bien de capital (el esclavo) se reinvertiría en la modernización de la industria para hacerla más competitiva en un mercado en el cual los azucareros iban en retroceso, el estado debía estar dispuesto a concederla y los ex-esclavistas dispuestos a recibirla. Es probable que, incluso los abolicionistas más convencidos de que la emancipación era un acto humanitario o filantrópico estuviesen tan ansiosos por obtenerla como los conservadores. Pero la “indemnización” equivalía a aceptar que el esclavo era una res o cosa, un bien de capital más. La compensación serviría para comprar tecnología, adelantar la centralización de la producción cambiando las condiciones del mercado y mitigar los costos de la mano de obra en el marco del trabajo libre, plazas que habrían de ocupar los libertos, un nuevo jugador en el entramado de la sociedad puertorriqueña.

Al recorrer aquel proceso dos asuntos han sido pasados por alto una y otra vez.  Primero, la tendencia de los liberales reformistas y separatistas en 1867 a idealizar la mano de obra libre como signo de progreso de carácter igualador y benefactor. Segundo, la propensión a edulcorar las condiciones de vida social de los trabajadores libres en el contexto de Estados Unidos, así como a celebrar su vida económica y social. En cierto modo, daban crédito a un tipo de “sueño americano” propio de su tiempo.

Este no es el lugar para discutir la situación de la clase obrera en aquel país en el último tercio del siglo 19. Solo haré un par de observaciones al respecto. En un valioso estudio sobre la historia del terrorismo el historiador alemán Walter Laqueur (1921-2018), al comentar la evolución de la violencia y su relación con el anarcosindicalismo y los conflictos laborales en aquel país, no vacilaba en afirmar que “casi desde sus inicios, las disputas laborales en Estados Unidos fueron más violentas que en Europa”.[5] El apunte se hacía a la luz de la experiencia de lo Molly Maguires irlandeses en la década de 1870 vinculados a la industria minera y la bomba de Haymarket en 1886 en Chicago. De otra parte, la movilización de las fuerzas armadas contra trabajadores en huelga era común. Ya se sabe la tarea que en ese ámbito cumplió el General Nelson A. Miles (1839-1925) entre mayo y junio de 1894 en medio de un conflicto en la industria ferroviaria Pulmann a las afueras de Illinois que tanto afectó el tráfico ferroviario en el medio oeste de Estados Unidos[6]. En general la utopía moderna, en lo que al trabajo y los trabajadores se refería, poseía dos rostros.

Estados Unidos desde el separatismo

La representación de Estados Unidos entre los separatistas no era homogénea. El asunto de “desespañolización” material y espiritual antedicha tenía un significado particular desde la perspectiva de los separatistas anexionistas. Para estos la integración de Puerto Rico a las demás Antillas y en las corrientes del progreso era un objetivo loable pero su éxito debía garantizarse mediante un acercamiento a Estados Unidos y la incorporación de las dos Antillas como un estado más de aquella unión. La confederación anexionista fue un tema común hasta principios de siglo 20 tal y como lo demuestra un olvidado panfleto de J. J. Bas publicado en 1903 que discutiré en otra ocasión.[7] El 1898 le dio un segundo aire que pocos han investigado con calma que, incluso, penetró a José de Diego Martínez (1866-1918) como un componente de sus “independencia con protectorado”.

Para Betances Alacán, separatista independentista confederacionistas, en 1898 Puerto Rico era o debía ser considerado como una “provincia de Cuba”. El asunto también tenía que ver con estados Unidos. En un ciclo de cartas cargadas de inquietud dirigidas a Julio J. Henna Pérez, Eugenio María de Hostos, Manuel Guzmán Rodríguez, Bonocio Tió Segarra y Lola Rodríguez de Astudillo, redactadas entre el 14 de abril y el 22 de julio de 1898, insistió en ese asunto. Las afinidades y la identificación de Puerto Rico con Cuba de las cuáles él había sido uno de los arquitectos, tenían un fuerte contenido histórico social, pero también involucraba consideraciones geopolíticas que tenían que ver con el lugar de Estados Unidos en su futuro.

La idea de que Puerto Rico era una “provincia de Cuba” resultaba crucial para evitar la anexión de Puerto Rico y su transformación en territorio. El hecho de que en Puerto Rico no había un levantamiento armado separatista activo lo convertía, según Betances Alacán, en un escenario en posición de ser anexado. En la carta a Lola del 30 de junio se sincera con ella y, lo que sugiere a los otros corresponsales, se concreta en un reclamo. A la poeta le pide que influya en las autoridades cubanas para que se incluyese a Puerto Rico en cualquier negociación o solicitud política que se hiciera para Cuba porque “abandonarlo es renunciar a una provincia cubana.”[8] La independencia de Puerto Rico se aseguraría solo por medio de Cuba. La queja de “¿qué hacen los puertorriqueños?” en una nota sin fecha a Henna Pérez, debe corresponder a eso días.[9] Para Betances Alacán la pregunta tenía mucho sentido porque desde su punto de vista “una gran parte del pueblo desea salir de los españoles y aspira la independencia” y el país “por pequeño…puede ser feliz con la independencia.”[10] Ese conjunto de cartas, por todo lo que informa sobre la representación de Estados Unidos en Betances Alacán entre los días de la declaración de guerra y la invasión de 1898, merecen una revisión cuidadosa que voy a completar en otro momento.

Independentistas y anexionistas en el preámbulo de Lares

En general, la relevancia de anexionismo en el seno del separatismo era notable desde 1850.[11] Las disputas entre ambos sectores eran comunes, pero nunca llegaron a frenar la colaboración hasta el 1898. El periodo comprendido entre la Guerra Civil de Estados Unidos (1861-1865) y la abolición de la esclavitud en Puerto Rico (1873), fue uno lleno de complicaciones para las relaciones entre ambos sectores. La Junta Informativa de Reformas (1867) y los eventos de Lares y Yara (1868), pusieron en peligro las solidaridades al interior de un separatismo unificado alrededor del común rechazo a España en Puerto Rico.

El separatismo independentista puertorriqueño, que había perdido en el verano de 1867 sus vínculos con el liberalismo reformista por cuenta de la apelación a la violencia, vio en la primavera de 1868 como sus relaciones con los anexionistas corrían peligro.  El separatismo aspiraba articular una insurrección y hacer la independencia por medio de un frente amplio que incluyera liberales reformistas, anexionistas e independentistas. La reunión de “El Cacao” deslindó el territorio con los primeros por cuenta del uso de la violencia.

En el caso de los anexionistas el conflicto no tenía que ver con ese tema. El anexionismo en general siempre había estado de acuerdo en que la separación de España requeriría el uso de la fuerza. Aquella tendencia había levantado cabeza, igual que el independentista, de la mano de militares profesionales y subsistía en un escenario en el cual la promoción de la separación constituía un delito punible y la propaganda de sus fines estratégicos era censurada. La militarización de su discurso era comprensible. Las tensiones entre ambos sectores se desarrollaron alrededor de los fines estratégicos -independencia o anexión-, y tenían mucho que ver con la evaluación del papel de Estados Unidos en el futuro de Puerto Rico.

El conflicto entre independentistas y anexionistas salió a la luz en mayo de 1868 en la ciudad portuaria de Mayagüez. El dato es importante porque aquel, junto a San Juan, había sido el centro conspirativo más visible y diligente desde 1856 al menos. El activismo de tres profesionales influyentes de la ciudad, Ruiz Belvis, Betances Alacán y José Francisco Basora (1832-c. 1882), anexionista el tercero de ellos, sugería que aquella localidad debía alzarse en una fecha aún por acordarse, para una insurrección. Según José Pérez Moris (1840-1881) el levantamiento debía iniciar en Mayagüez alrededor del mes de junio de 1868, no en Camuy o Lares. Los testimonios de Manuel María González de Camuy durante el proceso judicial demuestran que, en efecto, aquel viajaba tanto a Mayagüez como a Lares a informar y recibir instrucciones.

Voy a hacer un juego metafórico calculado. El “Grito de Mayagüez”, cancelado en mayo de 1868, se transformó en “Grito de Lares” porque a esa localidad se limitaron las acciones armadas y los gestos de la independencia el 23 de septiembre de 1868. Todo ello ocurrió luego de que el “Grito de Camuy” que debía ocurrir el 29 de septiembre, fue adelantado tras el desmantelamiento de la célula de González. Una acción militar con aquellos tres focos activos, quien sabe cuántos más, aunque no debieron ser muchos, hubiese tenido más posibilidades de extenderse que la que en efecto ocurrió.  La nomenclatura del evento puede ser sometida a revisión, pero ese no es mi propósito ahora.

El choque entre independentistas y anexionistas en mayo de 1868 es comentado con algún detalle por Germán Delgado Pasapera sobre la base de una serie de referencias cruzadas.[12] Su fuente primordial es una acotación de Loida Figueroa Mercado en su Breve historia de Puerto Rico que la autora apoyaba en unos documentos fotocopiados en los Archivos Nacionales de Washington que el historiador nacionalista Juan Rodríguez Cruz había compartido con ella[13].  Aquellas eran tres personalidades muy cercanas vinculadas a lo que entonces se tildaba con un tono despreciativo como “historiografía tradicional”. La otra base documental original era una larga nota al calce del libro de José Pérez Moris (1840-1881) que transcribía un testimonio tardío del citado González incluido en el “Informe del Juez Navascués” en torno los hechos.[14]

El documento citado por Delgado Pasapera era una proclama o mensaje que elementos anexionistas circularon a sus asociados en Puerto Rico en los meses de abril y mayo de1868. Recuperado por el espionaje español, el gobernador Julián Juan Pavía y Lacy (1812-1870) lo remitió al Ministerio de Ultramar con una nota sobre sus implicaciones políticas. El mensaje estaba escrito en papel oficial de las autoridades, había circulado sin problemas por el correo español y era dirigido a un vecino de Guayanilla llamado Adolfo Mazán.[15] Una transcripción de la pieza fue incluida sin notas en el tomo 2 de una importante colección documental en torno a la esclavitud y su abolición prologada por Arturo Morales Carrión en 1978[16]. También Lidio Cruz Monclova lo había manejado en 1957 en uno de los tomos de su historia del siglo 19.[17]

El testimonio de González y la proclama de mayo de 1868 indicaban que los anexionistas de Mayagüez no tomarían las armas en la insurrección que se planeaba para junio porque se oponían a sus fines independentistas y, aseguraban, que solo la anexión haría a los puertorriqueños “hombres libres”[18]. No solo eso. Echaban mano de los argumentos del Informe… de 1867 y afirmaban que aquel país deseaba “apoderarse del último baluarte de la esclavitud” para completar la obra la obra de emancipación de 1865. La gestión de libertad y el camino de la modernización dependía de ello.

¿Cómo se representaba a Estados Unidos en el seno de anexionismo a la luz de aquellas piezas documentales? A ese problema me dedicaré en una próxima columna.

 

 

 NOTAS

[1] Adriana María Arpini (2008-2009). “Abolición, independencia y confederación. Los escritos de Ramón Emeterio Betances, El Antillano” en Cuyo. Anuario de Filosofía Argentina y Americana 25-26: 189. He discutido el tema de la desespañolización en Mario R. Cancel-Sepúlveda (2023) “Otros Betances: intersecciones y fronteras” en Puerto Rico entre siglos URL: https://puertoricoentresiglos.wordpress.com/2023/06/15/otros-betances-intersecciones-y-fronteras/
[2] Germán Delgado Pasapera (1984) Puerto Rico sus luchas emancipadoras (Río Piedras: Cultural): 118
[3] Sobre este asunto puede consultarse Manuel Elzaburu Vizcarrondo (1971) Prosas, poemas y conferencias (San Juan: Instituto de Cultura Puertorriqueña): 7, 274-306 donde “autonomía” y “armonía” en el sentido que le adjudicó Auguste Comte (1798-1857) a ese concepto son considerados sinónimos.
[4]Segundo Ruiz Belvis, José Julián Acosta y Francisco M. Quiñones (1870) Informe sobre la abolición inmediata de la esclavitud en la isla de Puerto Rico (Madrid: Establecimiento Tipográfico de R. Vicente)
[5] Walter Laqueur (2003) Una historia del terrorismo (Barcelona: Paidós): 48, 96-98.
[6] Remito al interesado al breve relato de Nieve de los Ángeles Vázquez (2023) El Jefe: populismo y corrupción en el Puerto Rico de 1898 (Edición de la autora): 67-68.
[7] J. J. Bas (1903) La Confederación Antillana ([San Juan]: Tipografía “El País”). Es una Colección de artículos publicados en La Correspondencia de Puerto Rico. El texto está en Documentalia URL:  https://documentaliablog.wordpress.com/wp-content/uploads/2016/05/bas_1903_confederacion_anexion.pdf
[8] Félix Ojeda Reyes y Paul Estrade, eds. (2013) Ramón Emeterio Betances. Obras completas. Escritos políticos. Correspondencia relativa a Puerto Rico (San Juan: Puerto): 495-525. La cita concreta está en la página 521.
[9] Ibid, 527.
[10] Ibid, 506.
[11] He trabajado el tema en Mario R. Cancel Sepúlveda (2020) “Separatistas anexionistas e independentistas: un balance ideológico” en Puerto Rico entre siglos URL: https://puertoricoentresiglos.wordpress.com/2020/09/16/separatistas-anexionistas-e-independentistas-un-balance-ideologico/
[12] Delgado Pasapera: 180-183. Acreditado al Informe del Juez Navascués. A.H.N. / U.G. Legajo 5110, Expediente 28. Documento 1 que contiene la “Declaración de Manuel María González”.
[13] Loida Figueroa Mercado (1976) Breve historia de Puerto Rico (Río Piedras: Edil): 298 nota 446.
[14] José Pérez Moris (1975) Historia de la Insurrección de Lares (Río Piedras: Edil): 115-120 nota 8.
[15] El texto puede ser consultado en Documentalia:  Documento N. 214. Gobierno Superior Civil de la Isla de Puerto Rico. Dirección de Administración. Número 224. Reservado. En A. H. N. Ultramar. Leg. 5110, Exp. 26, Doc. 14. (Mic. en C. I. H.) A. H. N. Ultramar. Leg. 5110, Exp. 26, Doc. 14. (Mic. en C. I. H.) URL: https://documentaliablog.files.wordpress.com/2018/01/pavia_1868.pdf
[16] Centro de Investigaciones Históricas / Instituto de Cultura Puertorriqueña (1978) El proceso abolicionista en Puerto Rico: Documentos para su estudio. Volumen II. Procesos y efectos de la abolición: 1866-1896 (San Juan): 194-198.
[17] Lidio Cruz Monclova (1957) Historia de Puerto Rico (Siglo XIX). Tomo II. Primera parte (1868-1874) (Río Piedras: Editorial Universitaria):129-131.
[18] Delgado Pasapera, Op. Cit., 182.

Toda una vida de “pintar, pintar y pintar”

 

 

En Rojo

 

De pequeño, Rubén Rodríguez veía a su mamá tejer “tremendas obras de arte”. El pintor jamás olvida las colchas que la madre bordaba con patrones de personas, mariposas y otras ilustraciones. Incluso aprendió, de ella, algo que le acompañaría el resto de su vida: dibujar, talento que ejerce con precisión admirable. Una vuelta por Isabela, pueblo de Rodríguez, comprueba la cantidad de murales con mariposas, efigies, la naturaleza y una plétora de temas que el pintor domina.

“Me acuerdo que lo primero que me enseñó a pintar fueron zapatos. Los zapatos estos que usaban las señoras de edad, antes”, recordó Rodríguez desde su taller, un espacio con potes de pintura, lienzos rasos, pinceles, papeles, periódicos viejos y gavetas abiertas.

Las piezas de Rodríguez tienen un arraigo en el realismo y el costumbrismo, interpretando, “en todos los medios”, la figura humana, los paisajes y otros tipos de retratos. A pesar de estudiar en la Escuela de Artes Plásticas  y la Universidad Politécnica en San Germán, el pintor se considera un autodidacta por los años de trayectoria.

“Muchos artistas han querido mi trabajo, y políticos. Inclusive, hace muchos años, cuando Rafael Hernández era gobernador, vino uno que era guardaespaldas de él, y era el cumpleaños de Hernández Colón. Me trajo una foto de él con Muñoz Marín haciendo política. La expusieron en un cuarto donde visitaron los reyes de España”, relató el veterano pintor. Con el tiempo, senadores y otras figuras conocidas se sumaron a la lista de peticiones que recibía el artista.

La casa de Rodríguez queda en la Playa del Pastillo de su querida Isabela. Por dentro, su hogar parece una sala de cualquier museo de arte. Cuadros de Alonso Quijano en su locura quijotesca, baloncelistas, salseros, próceres; todo enmarcado con sus debidas terminaciones. En su patio, que otra pintura del realista-costumbrista, las gallinas cacarean como fondo musical de esta tertulia entre En Rojo y el artista.

A sus 74 años, Rodríguez comparte que, con los años, ha podido atestiguar los cambios que Isabela ha experimentado, desde el momento en que nació en su propia casa con la ayuda de una comadrona.

“Te puedo decir que, cuando fui a primer grado, ya dibujaba, pero no me atreví a dibujar bien porque pensaba que la maestra me iba a regañar. Así que hacía lo que hacían todos los muchachos: palitos y circulitos”, narró el artista isabelino.

Para Rodríguez, crear una obra de arte es como tener un hijo. A pesar de vivir del arte, han habido ocasiones en que el pintor “reza al santo para que no le compren” una pieza por el significado que guarda para su autor. Ese es el caso de “El Jolgorio”, su obra maestra. La pieza le da un giro a “El Velorio”, de Francisco Oller, y dibuja la escena de una casa recogida, espaciosa, de gente en pleno baile y goce.

Además, el artista ha ofrecido clases de forma informal para quienes interesen, y ha tenido un sinnúmero de alumnos que han continuado sus carreras como pintores. De hecho, el artista solicitó, al municipio, reservar una cancha recién construida para ofrecer talleres gratuitos a quienes acudieron. Sin embargo, el espacio se ha usado para propósitos deportivos.

 

Fiel productor de arte local

Rubén Rodríguez ha sido invitado, por diversas figuras, a países como Argentina, Colombia, México y Dubái, pero el artista no ha emprendido ninguno porque, a su juicio, le gusta pintar y ya. “Imagínate, yo por allá”, bromeó con una sonrisa modesta.

Asimismo, el isabelino ha creado piezas para la Facultad de Derecho de la Universidad de Puerto Rico (UPR), imágenes del tango argentino para organizaciones afín con el baile y hasta pinturas pedidas por personas como Otilio Warrington “Bizcocho”. Del mismo modo, ha colaborado en escenas locales como la Galería Guatibirí, en Río Piedras, y forma parte de colectividades como el Movimiento Artistas Unidos de Isabela (MAUI).

“Mi artista predilecto es Rembrandt. También tiraba para el retrato, las escenas y los paisajes con personas”, sostuvo el realista costumbrista. “Esto no es una cosa de la que uno se puede quitar. He pintado toda la vida y no pienso parar. Voy a pintar, pintar y pintar”, agregó.

A En Rojo le interesó saber,  que piezas lleva al Festival de CLARIDAD compartió piezas que interpretan a: La Lupe, Ismael Rivera, Ricardo Alegría, Gilberto Concepción de Gracia, Lolita Lebrón, Pedro Albizu Campos, Juan Mari Brás, los Reyes Cantores isabelinos, centrales azucareras y una pieza premiada con la cara de Juan Antonio Borrás, protagonista del libro La llamarada por Enrique Laguerre.

Además de pintar, el artista se dedica al diseño y construcción de nuevas estructuras en su casa. Tablones de madera al estilo de antaño, ladrillos que yerguen las paredes y ventanales engañosos, pues también son cristales dibujados por Rodríguez.

Otro proyectos

La ideología del artista tiene relación con su país, al que siempre considera como su “casa, donde nadie debe intervenir en sus asuntos”. Por eso, este año aspira a la legislatura municipal de su entrañable pueblo por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) junto a Bitita Plumey Banuchi, candidata a alcaldesa.

Como oferta electoral, ambos defienden el derecho del pueblo a acceder a las zonas de dominio público, rechazan la inversión extranjera como prioridad y, juntos, esperan afianzar la cultura del “Jardín del Noroeste”, en la que afloran talentos como el de Rodríguez.