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Canción del emigrante

 

– Adam Zagajewski (versión de Pablo Figueroa Cordero, traducido del polaco)

 

En ciudades extranjeras vinimos al mundo,

las llamamos patria, aunque no es permitido

admirar por mucho tiempo sus muros y torres.

Andamos de este a oeste

y frente a nosotros se mueve un gran aro de sol ardiente,

a través del cual, ligero, como en un circo,

salta un león domesticado.

En ciudades extranjeras

observamos las obras de los antiguos maestros

y sin sorpresa

reconocemos nuestros propios rostros en viejas pinturas.

Existíamos ya antes

e incluso conocíamos el sufrimiento,

sólo nos faltaban las palabras.

En la iglesia ortodoxa de París, l

os últimos rusos blancos y canosos

le rezan a un Dios,

el cual es más joven que ellos por siglos

y tan indefenso como ellos.

En ciudades extranjeras permaneceremos,

como árboles, como piedras.

 

 

 

La invitación a la vida en medio de la muerte en The Room Next Door

 

Especial para En Rojo

 

“El sueño, el libertador, se comporta a menudo como verdugo, pero cuando más fuerte es la tortura, se presenta el despertar y reconcilia al sufriente con la realidad que, por muy siniestra que pueda ser, sin embargo, en ese instante, es un placer comparada con los dolorosos sueños.”

–August Strindberg, Prefacio a Comedia Onírica, traducido por Francisco J. Uriz

En Cries and Whispers (dir. Ingmar Bergman, Suecia, 1973), dos hermanas, Maria (Liv Ullman) y Karin (Ingrid Thulin), velan por su otra hermana, Agnes (Harriet Andersson), que se está muriendo de cáncer. Las tres viven emocionalmente aisladas por una compleja serie de conflictos familiares que las persiguen como murmullos (whispers del título) mientras su pasado doloroso se hace físico en los llantos (cries) y quejidos de Agnes. Sin embargo, esta conexión por un pasado traumático se torna en un aislamiento entre las hermanas que tan solo Anna (Kari Sylwan), una sirvienta joven que ha trabajado en la casa por muchos años, puede romper con sus expresiones de amor y atención hacia Agnes. El exterior de la casa es apacible, gris y siempre sumido en neblina, reflejando cómo lo onírico difumina el mundo que rodea a las hermanas. Pero el interior de la vivienda resalta el intenso color rojo de telón de escenario, resaltando la teatralidad en una historia de cuatro mujeres que interactúan en un cuarto en sangre viva. En ese espacio donde se espera la muerte, el tiempo pasa como un sueño y la realidad se confunde. La ordalía concluye con un recuerdo que Anna descubre en un diario de Agnes donde las tres hermanas ríen juntas en un columpio mientras la sirvienta joven las mece. ¿Es este momento feliz el fragmento del pasado de Agnes o un sueño que ella anotó en su diario? Quizás el cáncer es la pesadilla de la cual Agnes se despierta para ir al columpio con sus hermanas.

La realidad en el cine de Bergman se comporta de formas únicas que asociamos con lo onírico. En otra película que también cuenta una historia sobre mujeres, Persona (dir. Ingmar Bergman, Suecia, 1967), Elisabet (Liv Ullman) es una actriz de teatro que, debido a un trauma con la realidad, ha cesado de hablar. Ella viaja a una casa aislada en la costa donde permanece con una enfermera, Alma (Bibi Andersson), para descansar y quizás salir de su trauma existencial. La taciturna Elisabet y la expresiva Alma desarrollan una relación en la cual la una gradualmente se confunde en la otra. Estos espacios dominados por mujeres fuertes con profundidades emocionales nos enfrentan a nuestros miedos, a la muerte y a las experiencias que nos unen. Bergman entiende que el cine es una máquina generadora de sueños y la manera en la que capta la realidad de sus personajes devela sus delicadas vidas interiores. En su más reciente película, The Room Next Door (España, EE.UU. y Francia; 2024), Pedro Almodóvar demuestra la influencia de Bergman al contar una historia sobre dos mujeres, Ingrid (Julianne Moore) y Martha (Tilda Swinton), que se van a una lujosa casa de campo a esperar la muerte.

En The Room Next Door, Martha es una corresponsal de guerra que, después de haber puesto su vida en riesgo tantas veces, desarrolla cáncer terminal. La potencia emocional que Martha asocia con la supervivencia en un campo de guerra se torna en una exploración de su pasado y en una intensa experimentación de cada detalle que la rodea. Por otro lado, Ingrid es una escritora que ha conocido a Martha por muchos años. Por eso ella decide acompañar a su amiga por un mes para así despedirse de la vida. Ingrid lucha por mantenerse en control de sus emociones frente al miedo y a la incertidumbre de lo que está por venir. En esa casa en la campiña donde Martha espera morir, Ingrid hace lo posible por apoyar a su amiga mientras esta se debilita cada vez más.

The Room Next Door es otra maravilla de Almodóvar. Como en su película autobiográfica, Dolor y gloria (España y Francia, 2019), donde el director explora los dolores físicos y los recuerdos que nos invaden a medida que envejecemos, el director examina los cambios que enfrentamos a medida que se nos termina la vitalidad de la juventud. En The Room Next Door, Almodóvar pasa a la etapa final en la vida de su protagonista para revelarnos la fuerza tan agradable como tan dolorosa del recuerdo. Para Martha, solo queda habitar su lugar en el mundo, gozar la comodidad del suelo húmedo del bosque, recordar el apetito sexual de dos hombres que se amaron en una zona de guerra y resignarse a que su hija siempre la considerará una extraña. Almodóvar sitúa su historia en un Nueva York de tarjetas del tren, de nieve por la ventana y de maravillosos jardines urbanos. Los mundos neoyorquinos de Martha e Ingrid ostentan privilegio y brillan con los típicos colores saturados de la España del cine de Almodóvar. Sin embargo, el director desnuda sus personajes de su comodidad al enfrentarlas a la enfermedad y a la acechante muerte.

Así como Martha sonríe por la ternura del recuerdo, como esa memoria de las tres hermanas meciéndose en un columpio en Cries and Whispers, y la manera en que Almodóvar nos demuestra visualmente la compenetración entre Martha e Ingrid, que recuerda la fusión visual de Elisabet y Alma en Persona, The Room Next Door es otra joya del maestro español. No quiero restarles impacto a las poderosas actuaciones de Moore y Swinton, que por sus proporciones monumentales deben de ver en la pantalla grande de Fine Arts Cinema. Pero no dejo de coquetear con el gozo que sentiría si la historia hubiese sido contada con Carmen Maura y Marisa Paredes, que se nos fue de sopetón hace unas semanas. Ese sueño fantástico me lo quedo, porque la realidad nos ha dado otra gloria de Almodóvar.

Universidad ¿sin humanidades ni educación?: Un combatiente en busca de la masa…

Por Angélica Miranda

Especial para CLARIDAD

Entonces, todos los hombres de la tierra le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado; incorporóse lentamente, abrazó al primer hombre; echóse a andar.

Del poema Masa de César Vallejo 

 

Empezó el año con la más reciente agresión  – de una larga cadena – contra la Universidad de Puerto Rico.  Esta es una manifestación de una rampante desestimación de lo que debiera ser una Universidad, que propone cerrar ”programas de baja matricula”, entre ellos filosofía, literatura comparada y educación.

Aclaro que lo que sigue es el resultado de varias conversaciones con amistades y familiares, algunas profesoras de la UPR, que han reaccionado al asunto.

Intentamos entender qué lleva al máximo representante de la más importante institución de educación superior en el país a plantearse una acción que despoja a la Universidad de su sentido y propósito.   Dice el presidente que estas generaciones ven al mundo de una manera distinta y que no les interesan las carreras “ de las humanidades y la educación”.  Mi reacción visceral es que la visión detrás de tal aseveración es que la función primordial de la Universidad es crear profesionales (que puede serlo), mostrando miopía e insensibilidad ante lo intrínsecamente importante de la educación universitaria, que es formar mejores seres humanos, con capacidad crítica, raciocinio y empatía.  [Me remonto a mi experiencia personal, cuando  llegar a la universidad literalmente abrió una ventana al mundo: el debate, el choque de ideas, la diversidad, la confrontación, el dogmatismo, la sabiduría, la libertad, toda esa amalgama de experiencias que a veces eran hasta contradictorias me llevaron a ser la persona que soy hoy.  Gracias a la formación redondeada que se practicaba en aquella Universidad (que es esta misma, pero pareciera que no) a pesar de mi antipatía por las ciencias naturales, hoy día puedo al menos identificar quién fue Galileo Galilei y unos cuantos más, y de que estoy en las filas de los que no pudieran (ni aunque quisiera) hacer una carrera en filosofía, puedo  identificar a Descartes, Marx y Gramsci. ]

El argumento sobre la incongruencia de mantener programas que no tienen “ demanda” suena convincente a prima facie.  Una de las explicaciones sugeridas es el de la demografía: somos un país envejecido donde los jóvenes han optado por irse.  No se habla mucho, sin embargo, de una razón igual de poderosa : el aumento sistemático del costo de matrícula, a la vez que un aumento insostenible en el costo de vida, que le han imposibilitado a miles de estudiantes proseguir estudios.  La propia Universidad hizo un estudio reciente sobre las condiciones de vida de los estudiantes que demostró la precariedad de su situación.  Todavía hay sectores que insisten que nuestra Universidad es “muy barata”,  olvidando la definición y la esencia de lo que es una Universidad pública.  No nos vendría mal remontarnos al origen de nuestra Universidad, donde la coyuntura histórica apuntó a la necesidad de formar profesionales para el bienestar del país, donde la educación fuese verdaderamente asequible para los sectores mayoritarios, notoriamente empobrecidos en aquellos años (y ahora!).

Mucho se ha insistido en que el fin último de todos los asedios a la Universidad es su privatización.  Se señala que se ha seguido con la Universidad el mismo patrón que con otras corporaciones públicas (Autoridad de Energía Eléctrica, Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, Autoridad de Carreteras), de debilitarlas, vilipendiarlas (propaganda mediática para convencer de que son ineficientes), venderlas pedazo a pedazo, etc.  Si bien es cierto y es una teoría posible, hay quien piensa que ninguna institución  privada de educación superior en Puerto Rico tiene ni el capital, ni el interés en comprar la UPR.  Estas instituciones están enfrascadas en sus propios problemas de financiamiento y falta de matrícula.  El fin es más nefasto: no es venderla, es destruirla, desaparecerla.  Es eliminar a los pelús molestosos, o los docentes comunistas que adoctrinan a la juventud, es remover la piedrita en el camino de una comunidad con criterio que le sale al paso en defensa del país, es hacer lo que puedan para impedir la victoria de la idea.

Empezaron hace tiempo, como suele suceder, con acciones que pasaron desapercibidas, hasta llegar al punto de que hoy día están amenazados los conceptos de permanencia (docente y no docenete), de beneficios marginales, de retiro digno y de estudios al alcance de la mayoría.  Lentamente formaron una burocracia como el chupacabras, que desvía fondos en sueldos de locura para puestos “de confianza”, que congela las plazas de quienes se retiran para sustituirla por una fuerza laboral sin derechos y, por lo tanto, amordazada, que impuso “medidas cautelares” (hace más de una década) con consecuencias como “presupuestos cero” en las oficinas que se ven entonces obligadas a justificar hasta la compra de lápices, que desatiende la infraestructura física y de funcionamiento que resulta en el deterioro evidente de sus estructuras, etcéter, etcetera, etcetera.

Si se piensa, no debería tomarnos por sorpresa que las autoridades universitarias demuestren su sesgo  de desprecio al intelecto y al espíritu contestatario, libre y crítico que distingue a grandes sectores de la Universidad.  Se trata, después de todo, de personajes identificados con apátridas que han expresado aspirar a un Puerto Rico sin puertorriqueños.

Hay que admitir que todo esto ha ocurrido sin que se haya fraguado un movimiento ágil de resistencia, sin que se haya detenido este sistemático ataque a la Universidad.  El poema que contiene la estrofa que sirve de epígrafe a esta reflexión habla de un cadáver que fuera abordado primero por uno, luego por dos, tres, cientos, miles de hombres urgiéndole a que no se muriera – pero el cadaver, ay!, siguió muriendo.  No fue hasta que “ todos los hombres de la tierra le rodearan” que el cadáver se incorporó y echó a andar.  Este hermoso, conmovedor, divino, utópico recordatorio del poder de la solidaridad es pertinente  en estos momento en que nuestra Universidad necesita su Masa.

 

 

 

 

Lo que veas entre corchetes es totalmente prescindible.

Pedro Adorno, adalid de la patria

Foto tomada de la página de FB de Pedro Adorno Irizarry

La Junta Directiva, el Comité del Festival y el Colectivo de CLARIDAD le extienden el más sentido pésame a nuestro compañero Pedro Adorno Irizarry y a toda su familia ante la muerte de su padre don Pedro Adorno.

Don Pedro natural de Morivis fue uno de los fundadores de la Juventud Obrera Católica(JOC). Organizador del Movimiento Obrero Unido junto al siempre recordado Pedro Grant, fue secretario del MOU allí representando la organización Misión Sindical. Activista y militante participó en la huelga en contra de la venta de la Telefónica, en defensa del sindicalismo puertorriqueño. Trabajó en la Liga de Cooperativas donde fungió como  directivo de la Cooperativa de Lomas Verdes de Bayamón. Fue precursor y organizador de comunidades bajo la óptica de la autogestión cooperativista de empoderamiento. Militó en el Partido Socialista Puertorriqueño(PSP) y fue el encargado de Asuntos Sindicales en la Zona de Bayamón, además participó de la transformación del PSP al Nuevo Movimiento Independentista.

Don Pedro y Nuris. Foto tomada del FB de Pedro Adorno Irizarry

El hombre que hoy nos deja era un patriota cabal y toda su vida la dedicó a la lucha por un mejor país, luchando siempre por los derechos civiles y humanos. Junto a su esposa y cómplice Nuris Irizarry procrearon una hermosa familia. Era una persona solidaria, valiente, discreta y de sonrisa fácil, consecuente en sus principios y acciones.

Don Pedro como significa su nombre fue una piedra fuerte donde ancla toda su prole. Reciba su familia la de sangre y la extendida un fuerte y solidario abrazo.

 

Los servicios funerarios serán hoy desde la 1:00pm hasta las 9:00pm, en la funeraria Asencio de Bayamón.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La dictadura democrática de Trump

Donald Trump el presidente #47

 

En Rojo

La administración Trump ha destruido lo que quedaba de la cultura política democrática con las órdenes ejecutivas más recientes.  Digamos que ha lacerado la cultura del ámbito público porque asume prácticas políticas autoritarias, no comunes, y porque se enfrenta de manera clara a la cultura de la legalidad.

Por ejemplo, firma una orden ejecutiva que pone fin al derecho a la ciudadanía norteamericana al nacer en territorio de EEUU. Trump, por supuesto, desafía a la constitución. La enmienda 14 señala que cualquier persona nacida en el territorio norteamericano es ciudadano norteamericano.  De modo que la cultura de la legalidad -una disposición generalizada para cumplir la ley- no existe. Más bien parecería que esta administración que se estrena con órdenes ejecutivas de este personaje trágico, se dispone a atacar la legitimidad política del estado democrático de derecho. Es un acto que hace tambalear la legitimidad política -desde el punto de vista de algunos de sus ciudadanos- porque la Constitución de ese país es el reconocimiento de que hay un documento que encarna la idea del consenso político básico. Ordenar de manera individual que no se respete ese consenso es ilegítimo.

Sobre esta orden particular está claro que hay asuntos obvios de clase. Elon Musk ha sido nombrado algo así como “asesor de eficiencia gubernamental” lo que supone la privatización de lo poco que queda de servicios públicos, y que el país se administrará como Tesla, SpaceX o X. Como sabemos, el empresario nació en Sudáfrica. Ser la persona más rica del mundo le exime de los asuntos sobre la ciudadanía. Igual ocurre con Vivek Ramaswamy -también asesor de “eficiencia gubernamental”- hijo de inmigrantes de la India obsesionado con lo que llama “religiones seculares”: covidismo, el cambio climático y la ideología de género. Sus millones lo legitiman.

El asunto de la ciudadanía no es lo único que ha hecho Trump en su primer día en la Oficina Oval. Le ha dado el perdón presidencial a unos 1500 participantes del motín del 6 de enero de 2001 en el Capitolio. Según el Departamento de Justicia más de mil ya habían hecho alegación de culpabilidad.

Si eso fuera poco, la administración de Donald Trump acaba de abandonar a la Organización Mundial de la Salud y promete militarizar la frontera sur. Según la cadena de noticias Fox -vocero del trumpismo- la actual administración designará a algunos cárteles internacionales y organizaciones criminales como grupos terroristas. La definición de “terrorista” es amplísima y las protecciones legales a quienes sean denominados como tales son nulas. Además se alega que hay otra orden ejecutiva que obligará a los Departamentos de Seguridad Nacional y Defensa a terminar la construcción del muro fronterizo y a desplegar personal militar para controlar la zona.

No es casualidad entonces que haya nombrado secretaria de Seguridad Nacional a Kristi Noem. Noem ha sido congresista en cuatro ocasiones y en 2018 nombrada gobernadora de Dakota del Sur en 2018, Kristi Noem captó atención a nivel nacional con su abierto rechazo a los mandatos de uso de mascarillas y las medidas de confinamiento durante la pandemia de Covid. Además envió a miembros de la guardia nacional de Dakota a Texas para defender la frontera con México.  Por si esto fuera poco, Tom Homan es nombrado Zar de la Frontera. Este agente de control fronterizo  defendió la separación de niños de sus padres en la frontera. Es uno de esos comentaristas conservadores que la televisión propaga como un virus. Y hablando de Seguridad Nacional, Michael Waltz, un guerrista probado, será asesor de esa materia.

Nos esperan cuatro años en los que el ejercicio de la capacidad y la disposición para darle prioridad a las necesidades sociales están en entredicho sino en el olvido. Trump y los nombrados a su gabinete no parecen tener capacidad para reconocer y respetar el disenso político ni para el dominio de sí mismos. Ninguno parece capacitado para cumplir obligaciones sociales, por el bien común, sino más bien proclives a la violación de derechos.

Parecería que estamos en la proclamación de una dictadura. Tantas órdenes ejecutivas y nombramientos dan la idea de la creación de un gobierno de emergencia que pretende suspender las normas constitucionales en el ejercicio de la autoridad. Pero no es este un gobierno interino que va a resolver una crisis. La mayoría del electorado norteamericano eligió a Trump. ¿Lo eligió para instaurar un régimen de excepción? ¿Volvemos a las categorías políticas del Imperio Romano? Lo digo porque la palabra “dictadura” proviene, precisamente, del derecho romano, e inicialmente significaba una “forma de gobierno de crisis”, una magistratura con un  término para solucionar una situación excepcional que requería el ejercicio extraordinario del poder.  Pero millones de personas han decidido que Trump, un patético dictador persona -como Francos Stalin o Hitler, pero en caricatura-  asuma una forma de poder centralizado y arbitrario a plumazo limpio. Sin embargo, ahí a nombrado a su colegio de asesores que van a fusionar o debilitar los poderes del estado tomando decisiones políticas, militares, administrativas, jurídicas, educativas, con claros sesgos ideológicos. Parecería que tienen atribuciones extraordinarias a las normales, sin garantías para el ejercicio de los derechos ciudadanos. ¿Vieron el saludo de Elon Musk? ¿Vieron el modo en el que se declara que solo hay dos géneros: masculino y femenino? ¿Oyen a las hordas que atacaron el Capitolio en masa para revertir una votación democrática celebrar el perdón presidencial? “Ojalá te toque vivir tiempos interesantes» dicen que dice una antigua maldición china. La otra es “ojalá se cumplan tus deseos”. Ojalá me equivoque.