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Siguen en vilo los donativos legislativos

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

A escasamente una semana de que cierre la sesión legislativa de este año, la resolución de la asignación de Donativos Legislativos (RC-S 310) continúa en la mesa del presidente del Senado, en un “proceso de reingeniería” de las asignaciones.

María de Lourdes Ortiz, directora ejecutiva del Movimiento Una Sola Voz (MUSV), que agrupa a organizaciones sin fines de lucro, indicó a CLARIDAD que recién pudieron obtener una reacción de parte del presidente del Senado, José Luis Dalmau, quien les aseguró que el  informe de conferencia de la resolución estaba en su escritorio y que estaba haciendo un “proceso de reingeniería” de esa lista, ya que al parecer hubo algunas organizaciones en específico que recibieron una reducción significativa en la asignación de parte de la Cámara.

Según dijo el presidente, él no estaba  de acuerdo con las reducciones, por lo que estaba identificando fondos de otras partidas para poder aumentar la asignación a esas organizaciones particulares. Supuestamente,  a las asignaciones que ya están en la lista, lo que estaba tratando de hacer es no quitarles a unas para darles a otras. El dinero de la resolución de los donativos legislativos es tan solo de $20 millones para más de un centenar de organizaciones.

Aun de  aprobarse la resolución por ambos cuerpos  legislativos el 14 de noviembre, último día de sesión, el momento en que las organizaciones comenzarán a recibir el dinero es algo incierto. Explicó que luego la resolución tiene que ir a La Fortaleza y que, aunque ya se habían  hecho los esfuerzos a ese nivel para que el gobernador la firme, lo más pronto posible, la experiencia del año pasado fue que la medida se firmó el 4 de diciembre y las organizaciones empezaron a recibir su asignación hasta finales de diciembre y principios de enero.

Ortiz indicó que la demora es algo que se repite todos los años, pero a diferencia del año pasado, cuando desde agosto y septiembre se había hecho pública la resolución y se sabía ya cuáles eran las asignaciones de las organizaciones, este año no se ha hecho público. Señaló que una vez baja y se aprueba la medida, es muy difícil que esas asignaciones cambien de manera dramática,  ya que cuando se discute la resolución el Departamento de Hacienda y la Comisión Conjunta tienen una idea bastante clara de qué le corresponde a cada organización.

“En este año todavía no sabemos cuáles son las organizaciones que están en la lista y cuánto le corresponde a cada organización. Si nadie está claro en qué es lo que le va a corresponder a quién, lo más probable es que este año el desembolso se podría tardar un poco más”.

La directora ejecutiva del MUSV expresó su preocupación por la llamada reingeniería que está haciendo el presidente del Senado para aumentar la asignación a unas organizaciones particulares. Ortiz expresó que reconoce el trabajo que han hecho esas organizaciones, pero hizo la anotación de que estas organizaciones, por su trabajo y trayectoria,  tienen acceso a unos fondos que no tienen otras más pequeñas. “El sector sin fines de lucro en Puerto Rico es bien diverso y tenemos otras organizaciones más pequeñas que lamentable no tienen acceso a los mismos recursos. Por eso es que para nosotros es tan importante que esos fondos se aprueben lo antes posible, de manera que esas organizaciones más pequeñas puedan tener acceso a los recursos que necesitan para poder operar y dar su servicios”.

Si se observa el ecosistema de las organizaciones sin fines de lucro, la operación de la mayoría es más pequeña y lo más probable es que sus servicios sean más especializados o que ofrezcan servicios a las poblaciones más desventajadas.  Ortiz reveló que ya hay organizaciones que han tenido que suspender servicios. Una de ellas no ha podido renovar contratos a intercesores que trabajan con familias y niños de Educación Especial y han tenido que cancelar contratos porque no pudieron identificar fondos para poder pagar. También una organización que apoya a familias y víctimas de crímenes violentos que ofrecen terapias psicológicas y de salud mental se ha visto obligada a suspender sus servicios.

Para la directora del MUSV es imperativo que la gente a nivel gubernamental entienda el  impacto que tiene la falta de los fondos, no solo en las organizaciones, sino también en los empleados que laboran en esas organizaciones. “Hay muchas organizaciones que ya están  trabajando con personal voluntario. Pero el hecho de que tengamos personas trabajando en el sector  sin fines de lucro no significa que no deba ser remunerada. Todo el mundo tiene derecho a recibir paga por el trabajo que lleva a cabo, porque estamos hablando de profesionales”.

 

 

 

 

Isabel Rosado Morales: paradigma hostosiano del nacionalismo puertorriqueño

 

 

Isabel Rosado Morales, nuestra Isabelita, nació el 5 noviembre de 1907 en el barrio Chupacallos de Ceiba. Hija de Petra Morales y Simón Rosado, y hermana de tres varones y tres féminas, se crió en una loma que contenía un paisaje cuyo lado oriental le regalaba la envidiable vista marina de Ceiba, y la de Vieques y Culebra a la distancia; y por cuyo lado poniente, se alzaba y aún se alza, el majestuoso Yunque. Isabelita sentía y decía: “Acogida en tan pintoresco paisaje quién no va a sentir esa felicidad que le imparten las caricias de las brisas entre mares y montañas”. Allí, en el mero centro de ese deleite que resultaba para ella recorrer la naturaleza, dulce y resistente a la vez, atraía desde pequeña a la gente de su comunidad que la buscaba para hacerle preguntas sobre asuntos de la actualidad ceibeña y sus alrededores. Inició su vida estudiantil en escuelas públicas de Ceiba, y posteriormente cursó la escuela secundaria, además de Ceiba, en Fajardo y en Naguabo. A los dieciocho años comenzó a estudiar en la Universidad de Puerto Rico, y allí obtuvo su certificado de docencia; (francamente, creo que el de decencia lo traía de nacimiento). El de docencia, le permitió enseñar en las escuelas públicas tanto de Ceiba, como de Humacao, aunque según narra en su libro Mis testimonios, al referirse a su vida familiar durante su infancia y juventud, (cito): …“Cada hogar era una escuela. Papá y mamá no fueron a la escuela, sin embargo ellos nos ayudaban en nuestras asignaciones enseñándonos el abecedario, las tablas de multiplicación y dividir; nociones de urbanismo, respeto al prójimo, amor al cultivo de la tierra, afirmando así nuestros valores culturales con una gran base de principios morales. En otras palabras, las de Hostos: “El corazón se educa por el corazón, por la reflexión, por el ejemplo, por la noción de la realidad que da la vida, por la noción de la verdad que da la ciencia, por la noción de lo bello que da el arte, por la noción de la virtud que da el conocimiento de lo justo”.

Durante catorce años, Isabelita ejerció el magisterio en la zona vtrural de Ceiba y de Humacao y por lo que me ha contado la amiga Rita Zengotita, que la propia Isabelita le narraba, siempre hizo que imperara el respeto en el trato con sus alumnos y le gustaba sacarlos diariamente del salón de clases para que tuvieran contacto directo con la naturaleza y no sintieran el salón de clases como un encierro obligatorio. Creía que el sistema escolar puertorriqueño (cito): “no se afirma en lo nuestro porque lo dirige el sistema del amo: todo militarismo”. Así que, como Hostos, Isabelita pretendía educar la razón, el entendimiento, fuera de todo mandato e imposición. Nos enteraríamos mucho después, de que la labor pedagógica de Isabelita no se circunscribió a la escuela ni al salón de clases, sino que la puso en práctica con las reclusas con las que compartió las deplorables condiciones carcelarias a las que se le sometió en calidad de prisionera política. Tanto su labor educativa, que consistía principalmente en enseñarles a leer y escribir, como su apoyo emocional y moral y brindarles ayuda cuando a la hora de reclamar sus derechos se trataba, fueron la muestra de su gran calidad humana y su conciencia social. En palabras de Hostos, que Isabelita acogió: “En la obra de educación común con frecuencia vale más lo que se hace en la práctica de todos los días que lo mucho bueno que la pedagogía aconseja o que las leyes escolares instituyen”.

Posteriormente, Isabelita se desempeñó de trabajadora social en el Departamento de Servicios Sociales, en Ceiba. Debido a la situación de extrema pobreza en que se hallaba ese municipio, la construcción de la base militar la complicó aún más por la cantidad de gente que quedó desplazada y se vio obligada a ir a vivir a los arrabales, lo que significó que aumentara la delincuencia juvenil y la criminalidad. Esto conllevó la formación de comités contra el vicio, en los que Isabelita tuvo una destacada labor. Decía ella misma: “Ahí yo iba haciendo trabajo social sin uno darse cuenta. Esos comités se organizaron en muchos pueblos.

En Ceiba lo presidía el juez municipal y ahí también estaba la policía, entre otros. Recuerdo que había un lugar de prostitución y gracias al comité quedó eliminado”. La valiosa aportación de Isabelita en el campo del trabajo social se evidenció también más tarde cuando padeció en carne propia, las deplorables condiciones del sistema carcelario en Puerto Rico y se atrevió a denunciarlas públicamente e hizo una exhortación a que se eliminara, según sus propios palabras: “la deleznable institución de cloacas y catacumbas que se utilizan en la cárcel de Vega Alta a modo de calabozos”. Isabelita vio y vivió ese sistema carcelario que castigaba con el abuso físico y el calabozo y que ella catalogó de “sistema vengativo y medieval” pues “sus raíces arrancan del propio sistema judicial del régimen”. No cabe duda de que Isabelita dejó consignada otra importante labor en el campo del trabajo social.

“Una vida no es fuerte sino cuando se ha consagrado a conquistar su ideal por sencillo que sea”, según Hostos.

Isabelita ingresó en el Partido Nacionalista en 1937, impulsada por la indignación que le provocó la Masacre de Ponce. Sin embargo, no fue hasta 1946 que conoció personalmente a don Pedro Albizu Campos en la ciudad de Nueva York. Ese lapso que transcurrió de 1937 al 46 cae en una especie de vacío en sus memorias ya que no hay información específica sobre lo que Isabelita realizó durante esos años. Sin ánimo de especular, sí se puede afirmar que debe haberse dedicado a la militancia activa sobre todo a nivel organizativo del partido ya que posteriormente, adquirió puestos de relevancia dentro del partido, aunque se desconocen con exactitud qué tareas realizaba. Presumimos que ese vacío de información puede deberse, en gran medida, a que Isabelita quemó sus “carpetas” en la plaza de Caguas, según ella misma relatara. (Rita Zengotita así lo menciona en su artículo “Isabel: libertaria y unitaria” publicado en Claridad el 5 de noviembre de 2020.)

Luego de la Revolución del 50, el 4 de diciembre, a Isabelita se le retiraron la licencia de trabajadora social y la de maestra y el 3 de enero de 1951, la encarcelaron aun cuando no había participado en el levantamiento en Jayuya y como si se tratara de una tómbola, le aplicaron la nefasta Ley 53, llamada de la Mordaza, y se le impuso una sentencia de quince meses que ya había cumplido en detención. Decía Isabelita: “Viendo que yo no cedía en mi empeño de llevarle cariño a los familiares de los mártires y de los patriotas encarcelados, terminaron acusándome de violar la Ley 53, famosa ley de la mordaza, fabricada en Washington y adoptada en Puerta de Tierra por los legisladores coloniales el 10 de junio de 1948”. A pesar de haberle retirado las licencias, Isabelita cumplió con el deber, como dije antes, de ayudar emocional y moralmente a las reclusas, enseñarles a leer y escribir y aconsejarlas a defender sus derechos en la cárcel. Hostos había dicho: “La salud que hermosea una fisonomía no va de fuera a dentro. Sale del corazón, de donde salga, al rostro”. A Isabelita todo le salía del corazón y se le veía en el rostro.

El segundo encarcelamiento de Isabelita ocurrió el 6 de marzo de 1954, en el local del Partido Nacionalista, en la calle Sol del Viejo San Juan, a raíz del ataque armado al Congreso de Estados Unidos por Lolita Lebrón, Irvin Flores Rodríguez, Rafael Cancel Miranda y Andrés Figueroa Cordero. A San Juan, llegó la Policía y atacó a tiros, y luego arrestó, a quienes se encontraban adentro al cuidado de don Pedro Albizu Campos: Doris Torresola, José Rivera Sotomayor, Carmen María Pérez y, por supuesto, Isabelita. El 8 de febrero de 1955, a Isabelita se le declaró culpable por violar la Ley de Armas, ataque para cometer asesinato y agresión contra un policía. Fue sentenciada a cumplir quince años en la Escuela Industrial para Mujeres de Vega Alta, en la unidad de máxima seguridad, que ubicaba en el edificio de siquiatría donde permanecían las reclusas pacientes mentales. Isabelita cumplió once años de prisión junto a Olga Viscal, Carmín Pérez, Doris Torresola y Blanca Canales.

De inmediato, se le asignó enseñar a leer y a escribir a las reclusas que lo necesitaran. Las deplorables condiciones de los calabozos que Isabelita padeció, la llevaron a brindar un incondicional apoyo emocional a las reclusas que también lo padecieron. Además, Isabelita redactaba su correspondencia, las asesoraba legalmente, denunciaba las condiciones de los calabozos, la mala calidad de la comida y de los servicios de salud y se desvivía por brindarles comprensión y cariño. Sus compañeras de encierro la llamaban “el ángel de las presas”. De igual manera, Isabelita se las había ingeniado para denunciar los atropellos carcelarios mediante artículos que enviaba a la prensa, incluido el uso de reclusas para realizar labores domésticas para quienes pertenecían a la administración de la cárcel. Por sus denuncias, Isabelita sufrió severas sanciones administrativas. Aun así, echó mano de su acostumbrada valentía y redactó su propio recurso de Habeas Corpus y se lo entregó a Hernández Colón durante una visita que éste realizó para comprobar las denuncias que ella había hecho en la prensa. A dos meses de esa visita, Isabelita fue excarcelada y el alegato que presentó el Habeas Corpus benefició también a una considerable cantidad de reclusos en el presidio insular con sentencias de quince años o más. Una vez más, Hostos parecía haberlo hablado al oído a Isabelita: “Si no se practica, aun cuando esté reconocido, el derecho no es derecho”.

“Fuera de la cárcel, estuve atenta en servir a los que más sufren”, así pensaba y luego ejecutaba Isabelita. Al enterarse de que una reclusa que tenía hepatitis, permanecía en calabozo y le negaban visitas a su madre, Isabelita se reunió con ésta y le aconsejó enviarle un telegrama al Secretario de Justicia. Prontamente, se le concedió permiso a la madre para visitar a su hija. Por supuesto, Isabelita tampoco abandonó a sus compañeras ideológicas: Consuelo Corretjer, Carmín Pérez, Doris Torresola, quienes recibieron el apoyo y la solidaridad constantes de su parte. También José Rivera Sotomayor, y Francisco Matos Paoli fueron recipientes del apoyo moral y emocional de Isabelita. Al margen de toda su obra, esa misma Isabelita fue capaz de adoptar a una niña de siete años de edad que había sido su alumna y cuya madre había muerto durante un parto. Se ocupó siempre de esa niña que, al hacerse adulta, decidió entrar a un convento en México al que Isabelita iba a visitarla.

Sabemos que esa inquieta Isabelita así se mantuvo sin tomar en cuenta la pesadez de los años y dio una gran lección en Vieques cuando su cuerpo, con más de setenta años, se vio atrapado y vejado por el de una robusta mujer policía que la esposó luego de arrastrarla por la arena de la Isla Nena. Mucho después, supimos que esa misma mujer le pidió perdón y puede que Isabelita considerara no hacerlo, pero en ella primó la lealtad a sí misma y la perdonó, porque Hostos alguna vez le había señalado que:“Las canalladas se castigan desentendiéndose de ellas”.

Esa misma Isabelita, que nunca vaciló, que nunca claudicó, creía firmemente en la nulidad del Tratado de París y recurrió al Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico para pedir su intervención para que se elevase el caso a Ginebra. Esa misma Isabelita, mantuvo una denuncia constante sobre la muerte de Albizu Campos a causa de las radiaciones; esa Isabelita fue la misma que arrebató la insigne figura de Antonio Valero de las garras del olvido e hizo que se le construyera un monumento en Fajardo. Esa misma Isabelita viajó a Cuba en más de una ocasión, en abierto desafío a la prohibición de viajar a ese país y pisó tierra cubana no sólo para recibir merecidos homenajes sino para participar en foros internacionales a favor de la excarcelación de las prisioneras y los prisioneros de guerra. Esa misma Isabelita, que no pudo estrechar las manos de Oscar López luego de haber exigido su liberación y anduvo de la mano de Rafael Cancel Miranda, antes de partir a la gloria de reencontrarse con él y todo el resto de esa estirpe.

Puertorriqueña que dejó de ser suya para ser nuestra. Nacionalista independentista que la cárcel no pudo detener, ni la mordaza acallar, ni el calabozo amedrentar; firme creyente y practicante de la solidaridad, dejó profundas huellas en todas aquellas personas que la conocieron y aún la admiran. Isabelita, que se nos fue el 13 de enero de 2015, muy cerca del 11, del nacimiento de Hostos, para nacer ella de nuevo, es sin duda alguna, parte esencial del acervo moral de la patria irredenta. Como diría Hostos: “Una existencia consagrada a cosas buenas es una autoridad en todas partes”. Y de autoridad son sus palabras; las palabras de Isabel Rosado Morales, nuestra Isabelita, palabras que todavía resuenan a pesar de su partida:

“¡Ponte de pie, que al enemigo no se le espera de rodillas!”

 

Palabras leídas en la celebración del natalicio de Isabelita Rosado 5 de noviembre 2023

De la Antilia a Puerto Rico, o de dos islas fantasmas

Especial para En Rojo

 

La cartografía medieval creía que la Antilia era una isla fantasma. Situada al poniente de los Azores, algunos vinculan su etimología con la Atlántida descrita por Platón en el Timeo. Otros explican su nombre a partir de la palabra latina anterior. Así, la Antilia era una especie de ante-ínsula, que designaba el lugar al que se llegaría justo «antes» del archipiélago japonés. Incluso, hay quien señalaba que la Antilia era no otra sino la Isla Dragón descrita por geógrafos árabes durante el medioevo. De cualquier modo, la leyenda cuenta que, en el año 734, Antilia, también conocida como la Isla de las Siete Ciudades, fue poblada por un grupo de cristianos, que huía de la conquista musulmana en la península Ibérica. Así, la isla se instalaba en una geografía imaginaria de lo que se creía podría existir más allá del Atlántico.

Previsiblemente, la Antilia dio nombre al archipiélago antillano. El nombre fue utilizado por cronistas como Pedro Mártir de Anglería, que en sus Décadas del Nuevo Mundo (1511-1550) dio cuenta de eventos acontecidos en el Caribe y las Américas durante los procesos de conquista y colonización. A partir del vínculo nominal entre esta isla mítica y las Antillas, algunos han llegado a sugerir que su forma rectangular se asemeja al contorno de Puerto Rico. Aquí todo es especulación.

Las islas fantasmas son islas que aparecen en el registro histórico por un período de tiempo significativo hasta que finalmente se confirma su inexistencia. Muchas surgen como parte de mitos y leyendas, como el arriba descrito. Otras, en cambio, aparecen en los mapas como erratas. Por ejemplo, se llegó a creer que Baja California y Yucatán eran islas, y no penínsulas, hasta que se descubrió que estaban conectadas a tierra firme. Hoy día, incluso con el empleo de mapas satelitales, se siguen registrando casos de islas fantasmas. El caso de la Isla Arenosa (Sandy Island), al sur del océano Pacífico, sirve de ejemplo. Por mucho tiempo, mapas digitales, como Google Earth, registraban la presencia de esta isla en el Mar del Coral, pero en el año 2012 una expedición científica australiana determinó que la Arenosa, en efecto, no existía.

El tema de las islas fantasmas dirige la atención a otro tipo de islas: las perdidas. Estas remiten a territorios insulares documentados en el récord cartográfico, pero que han desaparecido por una catástrofe natural, como un tsunami o terremoto. El concepto de isla perdida toma relevancia con la crisis climática. Por ejemplo, Tuvalu, una pequeña nación en el Pacífico, enfrenta la amenaza de desaparecer por el inminente aumento del nivel del mar. Ante tal amago, el gobierno del archipiélago gesta una versión digital de sí mismo, replicando en el metaverso las tres islas de coral y seis atolones que lo conforman. Así, Tuvalu busca preservar su patrimonio cultural creando réplicas virtuales de lugares emblemáticos, documentos históricos, prácticas culturales y hasta álbumes familiares. La versión digital de Tuvalu, que se prefigura y asume como una isla perdida, surge como el espectro o fantasma que anuncia la catástrofe climática.

En el 2017, el huracán María inscribió a nuestro archipiélago como una de las víctimas tempranas a la crisis ambiental. En aquel entonces, las imágenes satelitales de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU. mostraban la magnitud del apagón que dejó el ciclón y anunciaban la crisis humanitaria desatada. Asimismo, la imagen-espectro prefiguraba el éxodo masivo de puertorriqueños hacia los Estados Unidos. Interesantemente, un año después, en el 2018, el pabellón estadounidense de la Bienal de Arquitectura de Venecia abordó la crisis puertorriqueña en la instalación “In Plain Sight”, de Laura Kurgan y Robert Gerard Pietrusko. Los artistas mapearon lugares alrededor del mundo con alta densidad poblacional y poca conectividad a la red eléctrica en contraste con lugares en donde hay mucha conectividad y poca gente. Como ejemplos, Kurgan y Pietrusko destacaron las tasas de conectividad en Houston antes y después del huracán Harvey, y en Puerto Rico antes y después del huracán María. De este modo, los artistas mostraron la realidad política y social de ser invisible y al mismo tiempo ser visible.

Ese ser o no ser (in)visible es lo que precisamente prefigura a Puerto Rico como una isla fantasma, como otra Antilia. Si bien la amenaza de los efectos del calentamiento global configura este parpadeo ontológico, su causa tácita es el capitalismo del desastre. El término, acuñado por la canadiense Naomi Klein en el libro La doctrina del shock (2007), explica cómo distintos gobiernos utilizan las crisis para imponer reformas que no benefician a sus constituyentes y cómo el sector privado toma provecho de conflictos bélicos, crisis fiscales y catástrofes climáticas para extraer ganancias. La privatización de PREPA y el cierre de escuelas en la isla son algunos ejemplos cercanos. Con este tipo de reformas Puerto Rico se va volviendo poco a poco menos habitable. Su inhabitabilidad va acompañada del abandono y desmantelamiento de su patrimonio cultural, que va desapareciendo a cuenta gotas. ¿Tendremos que seguir los pasos de Tuvalu y crear una imagen espejo que nos permita seguir viviendo en la isla, aunque sea desde el metaverso? Solo el tiempo dirá. Mientras eso ocurre, lo necesario sería examinar cómo esa condición de ser simultáneamente visibles e invisibles surge como un espacio de posibilidad que permita pensar desde la imagen espectral de una isla fantasma otras formas de supervivencia.

 

 

 

 

Metástasis

Pienso en el sitio a la ciudad de Ilio. Nueve años de resistir un acoso, hasta que Aquiles acaba con Héctor, gracias a una estratagema de Ulises con Patroclo. Luego, el caballo que se da como un obsequio, y que dentro lleva la muerte. Una vez más, Ulises.

Masada. El cerco romano, la resistencia sicaria (Sicarii). El judaísmo no ve con buenos ojos al suicidio. Sin embargo en la víspera del triunfo romano, y cometiendo un suicidio de manera indirecta, los sicarios de Masada se matan los unos a los otros. Es el último es el único que asume la condena por suicidio. Cuando los romanos llegan la ciudad toda es un hedor de muerte.

Shibboleth. Gileaditas versus los Eframitas. Los Eframitas intentan acabar con los Gileaditas, pero no es posible. Los Eframitas, al no poder vencer a los Gileaditas, se desbandan y tratan de confundirse en el poblado otro. Pero los Eframitas no pueden pronunciar la «Sh» de Shibboleth. Los Gileaditas interrogan a su población. Los que no pronuncien Shibboleth perecen degollados. En la República Dominicana bajo Trujillo la palabra es «Perejil».

La estratagema que nos condena, nos salva, y nos condena. Derrida nos dice: no hay un afuera del texto. Nunca lo ha habido. Miramos, hablamos en metáforas. El cuerpo enemigo, el cuerpo amado.

Metástasis. Todo está perdido. Camino desnudo.

Gata espacial

Especial para En Rojo

Para hablarles de la situación actual de Ciel Bleu y sus acompañantes tengo que hacer una introducción.

Ustedes recordarán a Laika. Pobrecita. Pasó de ser una perra callejera a heroína nacional en la vieja Unión Soviética. Fue escogida entre otros dos perros. Ladraba mucho, su nombre sígnica “ladradora”, pero era la más lista entre aquellos canes. Voló al espacio el 3 de noviembre de 1957 pero, contrario a la versión oficial el gobierno, murió horas después del lanzamiento por hipertermia –una temperatura corporal anormalmente alta-. Los detalles sobre aquella tragedia no vienen al caso ahora.  La URSS envió ocho perros más al espacio. Seis regresaron con vida. De ellos no se recuerda el nombre.

Estoy segura de que jamás han escuchado el nombre de Félicette. Era una gata. Francesa, claro, con ese nombre. Fue lanzada al espacio el 18 de octubre de 1963 por la Agencia Espacial Francesa (Centre National d’Études Spatiales), fue creada apenas dos años antes. Vivía en la calle -como Laika- cuando los científicos la descubrieron escuchando a un violinista en una calle cerca de Notre Dame. Fue muy querida en la Agencia por su tranquilidad y porque era muy atenta a las lecciones de astrofísica. Finalmente, cuando regresó del espacio -fueron sus quince minutos de fama- Félicette regresó a su vida tranquila en las calles parisinas. Hasta le hicieron una estatua medio siglo después de su hazaña, a cuya ceremonia de develación asistieron varios familiares y asociaciones de felinos.

Bien, Ciel Bleu es una gata especial. Es, como su tatatatatarabuela, espacial. La CENES -por sus siglas en francés-, la entrenó para la reanudación de vuelos tripulados por animales en el programa Zooniverse. La propia astrofelina escogió a su tripulación. En el viaje estudiarían asuntos relacionados con radiación, mutaciones, microgravedad, comida seca y comunicación por la aplicación MIAOU (Modelo de Inteligencia Artificial Omnilenguaje Unificado).

Contrario a lo que podría pensarse, no escogió a ninguna araña. Cualquiera que vaya al cine conocerá a ese personaje ficticio que sufre el mordisco de una araña radiactiva. La picada le otorga superpoderes como fuerza, agilidad y la capacidad de trepar paredes. En la realidad, los efectos de la radiación no producirían mutaciones instantáneas, tan específicas, ni otorgarían superpoderes como se muestra en la historia de marras.

¿Cucarachas? Por supuesto. Ellas tienen una notable resistencia a la radiación. ionizante. Este rasgo se ha observado en varios estudios científicos, pero no significa que sean invulnerables a la radiación.

Sin embargo, donde Ciel Blue demostró su inteligencia y sensibilidad fue al escoger a Cheese, un chimpancé norteamericano, como ingeniero espacial. Y aquí tengo que hacer otra explicación.Varios chimpancés participaron en misiones espaciales durante los primeros años de la exploración espacial. Uno de los chimpancés más conocidos fue Ham, que voló en una misión suborbital Mercury-Redstone 2 de la NASA en 1961. Regresó con vida. Sin embargo, luego de sus quince minutos de fama -todos tendremos ese momento- fue recluido en el Zoológico Nacional del Aire y del Espacio en Washington D.C., donde murió en 1983.

Cheese, tatatatataranieto de Ham, vivió en libertad en la República Democrática del Congo y, al ser identificado ante la insistencia de Ciel Blue, respondió brillantemente al entrenamiento y se integró al programa de Zooniverse.

Me preguntaran por el nombre de las cucarachas. No. No hay una cucaracha espacial específica que sea famosa o conocida por un nombre como algunos animales que participaron en misiones espaciales, como las gata Félicette y Ciel Bleu o los chimpancés Ham y Cheese. Las cucarachas no son individualizadas con nombres como los animales destinados a viajar al espacio. Son utilizadas en contextos más experimentales y suelen ser parte de estudios colectivos en lugar de ser identificadas individualmente. ¿Discrimen?

Si les digo que uno de los obstáculos principales fue un alegato presentado por un hipopótamo que se presentó a la convocatoria de Zooniverse hecha por CENES. Ciel Bleu lo entrevistó. En las actas de esa entrevista -todas eran grabadas- podemos leer el siguiente diálogo entre Kiboko y la gata espacial:

Kiboko: ¿Te has preguntado alguna vez si podrían enviar un hipopótamo al espacio?

Ciel Bleu: Sí, suena fascinante, pero enviar un hipopótamo al espacio es todo un desafío.

Kiboko: ¿Por qué sería tan complicado?

Ciel Bleu: Bueno, hay varios obstáculos logísticos y de adaptación involucrados.

Kiboko: ¿Cuáles serían esos desafíos?

Ciel Bleu: Primero, su tamaño y peso.

Kiboko: ¿Discrimine por mi peso?

Ciel Bleu: No, no, es un asunto…digamos que dificultaría el transporte y el uso de recursos en una nave espacial.

Kiboko: ¿Y qué s?

Ciel Bleu: La adaptación fisiológica sería un problema. Las condiciones de microgravedad y el estrés del lanzamiento podrían afectar su salud de maneras desconocidas.

Kiboko: Lo mismo para todos los tripulantes.

Ciel Bleu: Sí, pero ya se han realizado experimentos al respecto en otros animales…

Kiboko: ¿Hay más complicaciones?

Ciel Bleu: Sí, también hay preocupaciones éticas y de bienestar animal al enviar un animal tan gran…digo, complejo al espacio.

Kiboko: Me sigue pareciendo discrimine

Ciel Bleu: Necesitamos animales que estudien y reflexionen sobre esas

Eh, limitaciones prácticas y éticas y estudios sobre la potabilidad de las aguas en los ríos en países industrializados para pensar en el desarrollo del preciado líquido durante la terraformación.

Que sepamos, Kiboko forma parte de la División de Planificación y Terraformación en el Zooniverse.

Hasta aquí todo está bien. Este es el contexto en el que se formó ese equipo inusual de exploradores. Ciel Bleu, la gata experta en gravedad cero, Cheese, el chimpancé adiestrado para operaciones espaciales, y un grupo de cucarachas especialmente seleccionadas para estudiar su adaptación en el espacio.

A bordo de la nave Aurora -así se llama la nave en honor a la tatatatarabuela de un humano que dirige a los ingenieros de propulsión-, estos intrépidos viajeros se dirigían hacia el límite del universo conocido. Mientras Ciel Bleu observaba con curiosidad desde su módulo, Cheese, con destreza, manejaba los controles de la nave, supervisando el comportamiento de las cucarachas en un entorno de microgravedad.

A medida que la nave se adentraba en el vacío del cosmos, las cucarachas, desafiando todas las expectativas, demostraban una adaptación sorprendente al cambio de gravedad, moviéndose con agilidad entre los diferentes módulos de la nave.

Sin embargo, un repentino problema técnico puso en peligro la misión hace tres días. Un conducto de la nave se averió, creando una fuga de aire. Con rapidez, Ciel Bleu guió a las cucarachas hacia un compartimiento de emergencia, mientras Cheese, con habilidad, sellaba la fuga, evitando una catástrofe. Luego de esa comunicación solo hemos recibido silencio.

¿Este singular equipo logrará superar los desafíos del espacio, demostrando que la colaboración entre especies es posible? ¿Culminarán con éxito la exploración cósmica? ¿A su regreso a la Tierra, se convirtieron en héroes, inspirando futuras misiones interplanetarias y el estudio de la vida en el espacio o terminarán como sus ancestros en la calle o recluidos en zoológicos o en el anonimato entre desechos de comida? No lo sabemos. Por ahora estamos esperando que nos respondan. Hace tres días.