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Entrevista Exclusiva con el Embajador de Palestina en Cuba: “Palestina está en la conciencia de todo el mundo”

Luis de Jesús Reyes,CLARIDAD y el Embajador de Palestina en Cuba,Amkram Samhan. Foto por: Reinier Zulueta González

 

 

 Corresponsal de CLARIDAD

 

La Habana, Cuba-Desde el pasado 7 de octubre, el mundo ha visto con horror las imágenes de una nueva escalada de violencia en el conflicto entre Palestina e Israel. Al momento de realizar esta entrevista, más de 10,000 palestinos –de ellos, más de 4,000 niños– habían muerto a causa de los intensos bombardeos de Israel contra ese territorio.

Mientras las principales potencias occidentales insisten en brindar su apoyo –casi incondicional– a la ofensiva israelí, los pueblos del mundo se preguntan cuándo terminará la tragedia del pueblo palestino.

Desde La Habana, conversamos en exclusiva con Amkram Samhan, embajador de Palestina en Cuba, para analizar la situación en su país.

Periodista: Desde el pasado 7 de octubre hemos visto una alta intensidad de violencia por parte del gobierno y del ejército israelí hacia el pueblo palestino, específicamente en la Franja de Gaza. Esto no es algo que no hayamos visto en el pasado, ya estamos acostumbrados al nivel de violencia de Israel contra la Franja de Gaza.

¿Cómo evalúa usted, en este caso, la actual situación del pueblo palestino?

Embajador: En primer lugar, la causa de todo lo que está pasando es la ocupación militar israelí a las tierras palestinas, especialmente hablando del Estado de Palestina, como es reconocido internacionalmente.

 En segundo lugar, la mayor parte de los acontecimientos que están pasando ahora es a causa de que no hay una solución justa y pacífica para la causa del pueblo palestino, que es solamente poner en práctica todas las resoluciones internacionales, especialmente la 242 del Consejo de Seguridad y la resolución de las Naciones Unidas, para el regreso de todos los refugiados palestinos a sus hogares .

El asunto está en que las negociaciones se quedaron bloqueadas por el Estado de Israel, porque no está poniendo su voluntad para poder ir hacia una solución justa en la zona, practicando las resoluciones internacionales. Y, al mismo tiempo, existe una ocupación militar desde el año 1967, es decir, que ya lleva más de 46 años, y en cuya ocupación militar se están ocupando las tierras palestinas por la fuerza. Si hubiese habido una resolución justa y duradera y que los israelíes la hubieran puesto en práctica, entonces no hubieran habido estas guerras.

Ahora, nuestro pueblo es un pueblo pacífico y nuestro pueblo lo que quería es esta solución que fuimos negociando después de [los Acuerdos de] Oslo, para crear un Estado palestino independiente, soberano, con Jerusalem Oriental [como] su capital, y una solución pacífica, justa, a los asuntos de los refugiados. Esto iba ya funcionando al principio, cuando estaba [Isaac] Rabin en el poder, vamos a decir, la izquierda de Israel, e íbamos avanzando hacia una solución en la región.

 ¿Pero quién mató [los Acuerdos de] Oslo? Por supuesto, la derecha israelí, [Benjamin] Netanyahu y, antes de él, los otros dirigentes israelíes, [Menájem] Beguín y también [Ariel] Sharon.

 Lo que está pasando ahora [es que] fuerzas de Hamas pasaron a la parte israelí de la frontera y ha habido unas acciones que nosotros, como pueblo palestino y como amantes de la paz en el mundo, no aceptamos, pero tenemos que ver por qué ha habido toda esta acción.

 Ahora, si nosotros condenamos una acción, y estoy hablando del mundo occidental, tienen que estar en contra de todas las acciones [perpetradas] desde el año 1948 en contra de nuestro pueblo, porque han sido acciones similares y más fuertes. Cisjordania es atacada todos los días por los colonos israelíes. Todos los días muere gente, todos los días hay invasiones, todos los días atacan a los campamentos de refugiados, todos los días atacan los colonos a los campesinos palestinos y no les permiten hacer su trabajo diario, etcétera.

[En Gaza], los palestinos a veces reaccionan y la mayor parte de sus acciones han sido manifestaciones populares cerca de la frontera, no han sido acciones militares, porque llevábamos tiempo sin acciones militares en la región de Gaza. Cuando ya se cerraron todos los caminos, ha habido esta acción y la reacción ha sido de una forma [que] no está relacionada con la misma acción.

 ¿Entonces, qué es lo que quiere el gobierno de Netanyahu? Ellos dicen a la opinión pública [que quieren] acabar con Hamas y sacar los rehenes. No dicen más. No dicen que quieren con esto acabar con Hamas, sacar los rehenes y resolver el problema palestino, no, eso no lo dicen. Lo que ellos no dicen, pero lo piensan, es que tiene que salir todo el pueblo palestino de Gaza hacia el Sinaí. Eso es lo que quieren. Lo que quieren es acabar con la causa del pueblo palestino.

 El pueblo hebreo, yo no hablo del pueblo judío, es un pueblo con una etnia clara, que tiene sus derechos y tiene su identidad nacional como pueblo hebreo. Nosotros hemos sido primos de este pueblo y han vivido con nosotros años y años de historia. Pero lo que no se puede aceptar es que cancelen nuestra identidad, nuestros derechos nacionales, nuestro derecho de autodeterminación como pueblo, porque somos un pueblo que está ahí, que tiene 14 millones de habitantes.

P: Usted hablaba de las intenciones que realmente tiene Israel detrás de esta nueva ofensiva. Desde el 7 de octubre, las cifras hablan de más de 10,000 palestinos muertos, más de 4,000 de ellos menores de edad y más de 2,000 de ellos son mujeres.

¿Es creíble entonces la matriz de opinión que quiere imponer Israel de que lo que busca es realmente liberar al pueblo de la Franja de Gaza de Hamas?

E: ¡No, por supuesto que no! No es que [quieren] liberar al pueblo, sino expulsarlo. Con esta excusa de que Hamas está ahí, [quieren] expulsar al pueblo hacia las fronteras.

 ¿Hamas cuándo nació? Hamas nació en el año 1988, en la primera Intifada palestina. Entonces, los 40 años anteriores, desde el año 1948, cuando no había Hamas, ¿por qué había tantas luchas y tantas masacres contra el pueblo palestino en aquellos años? ¿Por qué?

 El asunto es el pueblo palestino, la identidad palestina, la causa del pueblo palestino, los derechos nacionales y de autodeterminación del pueblo palestino. Ese es el problema.

 Porque ellos creen que en estos 28,000 kilómetros de tierra, que es la Palestina histórica, sólo puede haber un pueblo, un país, un Estado, que es el Estado judío, el pueblo judío.

 Eso es lo que quieren, verdaderamente. Ustedes han visto en los medios internacionales, cuando Netanyahu mostró en las Naciones Unidas el mapa de Israel, lo hizo tapando a Palestina completa.

P: Hablando de la aparición de Netanyahu en la Organización de Naciones Unidas, usted hablaba hace unos minutos de las resoluciones que se han aprobado en todos estos años. Ya hemos perdido la cuenta de las resoluciones y los mandatos que se han aprobado para que, entre otras cosas, Israel permita el retorno de refugiados y se llegue a una solución clara en cuanto a la frontera o el establecimiento de dos estados.

¿Por qué Israel toma la prerrogativa de no respetar todas estas resoluciones y estos mandatos?

E: Porque creen que son un estado que está por encima de la legalidad internacional. ¿Por qué? Porque están apoyados por el emperador del mundo, que es Estados Unidos. El mismo Estados Unidos reconoció a Jerusalén Este como la capital del Estado Israel, en el tiempo de [Donald] Trump y [Joe] Biden no lo negó.

 Aunque, Estados Unidos ha votado a veces a favor de algunas resoluciones en favor del pueblo palestino, como en el tiempo de [Barack] Obama, cuando votaron a favor de la solución de los dos estados. Entonces, Israel ha estado apoyada, primero por Occidente en los años ‘40 y ‘50, con Gran Bretaña, su dirigente en aquellos tiempos, y ahora con el continente europeo, además de Estados Unidos.

 Hasta ahora, [han habido] más de mil resoluciones internacionales a favor de Palestina y no se ha puesto en práctica ninguna, absolutamente ninguna.

Verdaderamente, ese es el problema. El problema es que hay gente, hay países que no respetan la legalidad internacional y están por encima de la legalidad internacional y quieren hacer lo que le da la gana y el mundo no lo puede parar porque hay quien le protege, como Occidente y Estados Unidos.

P: Hablando de estos países que protegen a Israel. Mucha de esta violencia que comete Israel contra el pueblo palestino no se pudiera llevar a cabo si EE.UU. no mirara hacia otro lado. Ahora, en este caso también estamos viendo que casi en su totalidad los países europeos le han dado un espaldarazo a Israel.

¿Qué ganan estos países, en el caso de la Unión Europea, con apoyar o con hacerse de la vista larga sobre lo que está haciendo Israel en Palestina?

E: Los europeos tienen un problema de conciencia por lo que pasó con los nazis y los fascistas contra los judíos y tienen otro asunto que son los intereses. Por supuesto, para los europeos, los intereses económicos fundamentales están relacionados con Israel y su política en la región. ¿Por qué? Porque es un país gendarme de los intereses europeos y norteamericanos en la región del Oriente Medio. Y eso se ha visto desde el ‘48 hasta hoy.

 Y el asunto de conciencia es porque creen ellos que sus países han estado [involucrados] en la matanza y el holocausto contra los judíos. Y se ponen normalmente a favor [de Israel] por esta conciencia que tienen por los judíos como judíos.

 Si se ve en esta guerra, al principio había muchos países europeos que favorecieron al Estado de Israel y algunos de los dirigentes fueron directamente a apoyar a Netanyahu en Israel, especialmente hablamos de Estados Unidos, Francia, Alemania y Gran Bretaña. Había otros países europeos que estaban a favor de Israel por defenderse, pero no aceptaban las masacres que ha habido contra nuestro pueblo.

 Y esto se ve cada vez más a nuestro favor en Europa, y se ve por las manifestaciones tan grandes que ha habido en las capitales europeas, especialmente en Londres, París y hasta en los Estados Unidos. El nivel de la conciencia internacional, especialmente de los pueblos, de una forma u otra, afecta a los gobiernos porque necesitan los votos. Esto va favoreciendo a la situación humanitaria de Gaza y de los palestinos.

P: Embajador, usted decía el otro día en una conferencia de prensa que los países árabes estaban apoyando en bloque a Palestina. Sin embargo, de manera retórica se puede estar apoyando el pueblo palestino, pero el genocidio continúa y las matanzas continúan.

¿Esperaría el pueblo palestino una acción más contundente por parte de los países árabes?

 E: No, lo que necesitamos en esta guerra es primero el alto el fuego. Un alto del fuego acompañado de [dejar] pasar todas las ayudas humanitarias. Porque verdaderamente el que está muriendo, el que tiene sed, el que no tiene luz, el que no tiene petróleo para las operaciones quirúrgicas, es nuestro pueblo.

 Nosotros somos los que queremos la tregua o el alto al fuego porque nosotros no queremos morir, nosotros lo que queremos, y queremos mucho, es la vida y acabar esto con una solución. No una solución del otro mundo, sino la solución que está aceptada por todo el mundo y que los primeros que la aceptaron y votaron a favor de ella fue Estados Unidos.

 Nosotros no queremos más que resolver el problema palestino a través de la creación de los dos estados, porque este Oriente Medio necesita ya, por fin, paz. La gente está cansada. Usted ahora habla con la gente de Gaza, la gente normal, y lo primero que dicen es “no, por favor, no queremos más guerras, no queremos más guerras”.

 Nuestros derechos no los vamos a ganar con la guerra, los vamos a ganar cuando en la región haya paz.

P: Pero Embajador, han sido tantas décadas sin encontrar una solución que sea permanente y que sea respetada por todas las partes.

Si mañana termina esta nueva escalada de violencia y se encuentra un alto el fuego, ¿cuál es la solución, entonces, para el pueblo palestino? Me refiero a una solución que respete Israel y que sea respetada por todas las partes. ¿Cómo encontramos esa solución?

E: [Con] una conferencia internacional, que vengan todas las fuerzas grandes que actúen en la región y que impongan la solución de los dos estados y la solución de los proyectos 2242 y 338 del Consejo de Seguridad en práctica.

 Mira, es muy difícil hacer la paz, pero es muy fácil hacer la guerra. Si el mundo no quiere que haya matanzas, que no haya agresiones, que no haya muerte de civiles, pues que hagan la paz en la región y ellos pueden.

P: Embajador, pero insisto, usted dice “si el mundo quiere que haya paz y no haya guerra”, y yo creo que de manera objetiva una inmensa mayoría de los países del mundo quisiera ver un alto el fuego y quisiera ver una resolución del conflicto hacia la paz entre el pueblo judío y el pueblo palestino.

Pero, ¿es realista pensar que el gobierno israelí respetaría una solución de dos estados y una paz total con el pueblo palestino?

E: Eso es otro asunto. El pueblo judío, cuando se habla de unas necesidades verdaderas del pueblo, el pueblo necesita la paz, ellos necesitan la paz y nosotros también. Cuando ya todo el mundo esté de acuerdo con esta posibilidad y cuando haya unos acuerdos internacionales que empujen hacia esa posibilidad, [el pueblo] votará a la izquierda y centro izquierda de Israel, y que en la calle es una mayoría.

 Es posible. Porque los pueblos cambian su postura según los intereses que ven en el momento.

 ¿Por qué nuestro pueblo cambió su política a favor de Yaser Arafat y ganó Hamas en las elecciones de 2008? Sencillamente, porque han visto que no hay nada con los dirigentes israelíes, que no hay solución, que no quieren solución.

 Si usted hace la paz en la zona y todo el mundo favorece la paz y la prosperidad de los pueblos, entonces sí puede haber un cambio. El cambio es posible.

P: Hablando de la cobertura de los medios occidentales sobre el actual conflicto. A mí me parece que aquí se están librando dos guerras, una en el campo y otra en el aspecto mediático. En las redes sociales a diario vemos cómo se tergiversan informaciones o directamente se publican informaciones falsas, como la noticia sobre los 40 bebés que habían sido decapitados, que luego resultó que no era real.

¿Cómo ve usted la cobertura que hacen los medios occidentales sobre la situación del conflicto y toda la matriz de opinión que se intenta imponer para culpar directamente a los palestinos sobre lo que pasa?

E: Todos los medios occidentales han estado totalmente a favor de la postura de Israel, hasta el punto de no poner nada de lo que está pasando en la Franja de Gaza y tampoco en Cisjordania. Eso fue [así] los primeros días y luego ha ido mejorando y favoreciendo a las causas humanitarias a favor de la gente de la Franja de Gaza, a favor de un alto el fuego también y a favor de que no haya matanzas contra civiles, especialmente cuando ocurrió el ataque al hospital.

 Pero a pesar de todo, nosotros vamos ganando, poco a poco, la batalla mediática. Además, nosotros tenemos de nuestro lado a más del 80% de la población de la tierra. A nivel de países, a nosotros nos reconocen ya como Estado de Palestina 138 países en el mundo.

 Palestina no solamente está en la conciencia de los palestinos, está en la conciencia de los árabes, de los islámicos, de los tercermundistas y está apoyada humanamente, por la población europea y americana.

 Lo mismo que pasó con la conciencia internacional después de la Segunda Guerra Mundial a favor de los judíos, está pasando con nosotros. Porque lo que está pasando es lo mismo. Los que mataron a los judíos son los que ahora están a su favor, por lo que hemos hablado antes, pero también esos mismos que murieron en la Segunda Guerra Mundial están matándonos a nosotros.

P: Hay mucha gente que desconoce que previo al establecimiento del Estado de Israel en el 1948 ya existía una población judía en Palestina

¿Por qué a Israel se le dificulta tanto, por decirlo de alguna manera, poder compartir esa tierra con el pueblo palestino?

 E: Eso ya es política, no son sentimientos humanos. Cuando hubo la partición de Palestina, en el ‘47, no llegaban a los 40,000 judíos -estamos hablando de un millón de palestinos en aquel tiempo. Y vivíamos todos juntos. Lo que pasa es que luego los ingleses empezaron con la promesa de Balfour, el ministro de Asuntos Exteriores británico, que regaló a Palestina a los judíos por el dinero que  tenían para ayudarles en la primera Guerra Mundial.

 Entonces, los que empezaron todo esto fueron los occidentales. Occidente es el que creó esto por los intereses económicos que tenían las fuerzas occidentales en nuestra región, que sabían que iba a ser una región muy rica en todo, especialmente, en el petróleo.

P: Si hay algo que se ha visto claramente aquí es la diferencia o la separación que hay entre lo que quieren los gobiernos occidentales y lo que quieren sus pueblos. Hemos visto multitudinarias manifestaciones en todo el mundo, abogando por un cese al fuego.

¿Cómo explica usted esta dicotomía que hay entre lo que imponen y quieren sus gobiernos y lo que dicen directamente los pueblos?

E: Bueno, pues los gobiernos normalmente ponen [por delante] los intereses de las grandes potencias y del gran capital internacional, y los pueblos son los que verdaderamente son más humanos, más creyentes en la paz y en la justicia en este mundo, especialmente, las clases más pobres. Nosotros hemos tenido siempre amistad con judíos y con poblaciones judías en Estados Unidos que no aceptan esta forma [de violencia de Israel] y quieren la paz con los palestinos.

P: Por último, más allá de las manifestaciones de apoyo que hemos visto en todos estos días, ¿cuál diría usted que es la mejor forma para apoyar al pueblo palestino?

E: El apoyo político a sus intereses como pueblo. Ese apoyo político es aceptar y luchar por su derecho de autodeterminación como pueblo y su identidad nacional para crear un Estado palestino independiente, con Jerusalén Oriental como su capital, y una solución justa a la causa de los refugiados palestinos.

 Con esto acabamos con todas las consecuencias de las guerras que hemos tenido y vamos avanzando hacia la paz y la prosperidad de nuestros pueblos en la región.

 

UTIER más de 80 años:Sirviendo y transformando a Puerto Rico

 

 

 

El pasado 3 de mayo la UTIER cumplió 81 años, a pesar de todos los intentos de los gobiernos de tratar de hacerla desaparecer hoy podemos decir que seguimos vivos y con nuevos retos en la re-organización de nuestras capacidades.

El actual gobierno ha desmantelado la AEE para venderla pedazo a pedazo a LUMA y GENERA quienes han demostrado un pésimo servicio para el pueblo de Puerto Rico.  En su afán de destruir nuestro sindicato nos desplazó a distintas agencias del gobierno intentando la destrucción definitiva del sindicato.  Ahora bien, lo que no esperaban era que estaban regando semillas de un sindicalismo democrático, combativo y solidario.

En esta etapa la UTIER cuenta con la representación exclusiva en la AEE del limitado grupo de trabajadores que han dejado para justificar la administración de los fondos federales, tenemos un fortalecido capítulo de Jubilados y construimos el Capítulo de la Alianza Energética que es una nueva estructura que recoge a todos los desplazados.  Contamos con el Proyecto de Solidaridad Obrera (PROSOL-UTIER).

Estamos haciendo ajustes organizativos pero no hemos desaparecido, por lo cual estamos dando la pelea para seguir denunciando los abusos del gobierno y la Junta de Control Fiscal contra el pueblo. Nuestro enfoque seguirá siendo  contribuir a la organización de la clase trabajadora en verdaderos instrumentos de lucha en defensa de nuestro pais.

El gran abuso contra los trabajadores y trabajadoras de la UTIER es responsabilidad de los dos partidos gobernantes.  La grave crisis eoconómica también.

Exhortamos al pueblo trabajador a no seguir apoyando a los que mal le han servido a Puerto Rico y que decidamos seguir la ruta expresada el pasado Primero de Mayo, donde se levantaron diferentes banderas de luchas de manera unitaria y militante, para que afirmemos que mas temprano que tarde LA CLASE OBRERA VENCERÁ.

 

El autor es presidente de la UTIER.

 

Palestina e Israel

 

 

 

 

Cuando era adolescente mi visión de Israel estaba moldeada por la novela de Leon Uris “Éxodo” y su versión de Hollywood encabezada por Paul Newman y Eva Marie Saint. Los árabes o eran aliados de los judíos   – los menos – o violadores y asesinos de milicianas israelitas, como Karen.

Los judíos iban a construir un oasis en el desierto frente a los árabes atrasados. Descubrí las implicaciones fascistas de esta visión cuando en una conversación con un vecino de ascendencia judía – laica – me recalcó que los judíos tenían la capacidad de construir una sociedad moderna y los árabes no y por eso tenían derecho a un territorio en Palestina. Esa versión de pueblo escogido es un elemento importante en la ideología fascista, la que supone que el derecho a gobernar debe ser exclusivo de una elite nacional o religiosa o racial o económica o intelectual o combinación de algunas de ellas o todas.

El movimiento sionista, que surge en el siglo XIX como una versión de nacionalismo hebreo dentro de las comunidades judías dispersas a través de Europa, comenzó por hacer un reclamo de un “Hogar Nacional Judío” en Palestina fundamentado en la bíblica tierra prometida por Yavé a Moisés. Con este reclamo el movimiento sionista inicia una campaña para que los judíos emigren a Palestina a partir de 1880.

Pero debemos recordar que esa tierra, según la biblia, estaba habitada por los Cananeos y Filisteos vecinos de los Fenicios, que contribuyeron también al desarrollo del alfabeto y de la escritura. Todas eran tribus semitas, y este dato es importante recordar porque cuando se acusa a alguien que defiende la independencia de Palestina como antisemita lo mismo se puede decir del que apoya a Israel frente a Palestina.

Es importante recordar también que luego del fracasado levantamiento contra Roma dirigido por Simón Bar Kojba  del 132-135(A.D.), la mayoría de los judíos emigraron al norte de Africa, España y lo que hoy son Siria y Turquía, donde desde mucho antes existían -en estos últimos – colonias judías. En el siglo VII(A.D.) Palestina fue ocupada por los árabes y salvo por un breve periodo durante Las Cruzadas estuvo primero bajo el Califato de Bagdad y finalmente – por más de 500 años – bajo el Imperio Otomano. Es bajo las décadas finales del dominio otomano que se inicia la inmigración de colonos judíos; colonos que a medida que se agudizaron los conflictos con los locales venían militarizados – tanto hombres como mujeres -. Es de esos colonos que se forma el Haganah o Ejercito de Defensa de Israel, ya cuando terminada la Primera Guerra Mundial, Palestina cae bajo el dominio del Reino Unido de Gran Bretaña. Poco antes de la derrota del Imperio Otomano, el entonces Ministro de Relaciones Exteriores del Reino Unido, el Conde de Balfour, emite una declaración donde promete a los dirigentes sionistas un hogar nacional en Palestina sin menoscabar los derechos políticos de las comunidades no judías en la zona.

Con el tiempo, el gobierno británico promueve entre sus aliados, incluyendo a Francia y Estados Unidos, la idea del estado judío a partir de la deseabilidad de tener un enclave “europeo” en el Asia Menor que pudiera proteger los crecientes intereses económicos de estas potencias en esa zona. Es entonces que la noción bíblica de pueblo escogido se casa con la idea discutida arriba de “civilización superior” y los judíos pasan de ser pueblo escogido si no por Yavé, por las potencias imperialistas de Occidente. Ese apoyo se materializa después de la segunda guerra mundial alentado por el problema de los refugiados judíos sobrevivientes del holocausto nazi.

El estado de Israel se crea por la ONU en 1948, con el apoyo también de la U.R.S.S. – apoyo de esta última posiblemente fundamentado en el temor de recibir muchos de los refugiados, quiénes, aunque muchos eran socialistas podrían ser hostiles al totalitarismo de Stalin y representaban una carga económica inmediata a un país devastado por la guerra. Se dividió Palestina en dos: Israel y Jordania y los árabes al oeste del Jordán – los palestinos de verdad – y los residentes en Jordania no fueron consultados. Los palestinos quedan encerrados en el territorio de Cisjordania y en la zona de Gaza.

En la década de 1960 se funda la Organización para la Liberación de Palestina que junto a otras facciones palestinas van a conducir una lucha de resistencia contra el interior del estado de Israel y en el extranjero. También lanzan una ofensiva diplomática que en el transcurso de los años iría acompañada de una reducción en las acciones armadas y que culminaría en los acuerdos de Oslo de 1992 entre la OLP (encabezada por Yasir Arafat) y el gobierno de Israel encabezado por Isaac Rabin, su primer ministro, y por Shimon Peres, su ministro de relaciones exteriores. Estos acuerdos reconocían la existencia del estado de Israel y la eventual creación de un estado palestino al tiempo que se reconocía a la Autoridad Nacional Palestina como interlocutor del pueblo palestino. Se dejaba para una reunión posterior la delimitación de las fronteras de Palestina en Cisjordania y otros asuntos relacionados al estado de la ciudad de Jerusalén y los refugiados.

En el 2001 se retomaron las negociaciones y se llegaron a unos acuerdos tentativos sobre Palestina donde prácticamente Palestina recuperaba todo el territorio de Cisjordania y la franja de Gaza. Estas reuniones se suspendieron cuando las elecciones de Israel en el 2001 dieron el triunfo a la derecha israelí encabezada entonces por el exministro de defensa Ariel Sharon, quién ordenó el cese de las conversaciones. Mientras esto sucedía el grupo Hamas aumentaba su influencia en la Autoridad Nacional Palestina, proceso que culminó con su triunfo electoral en el 2007, las últimas elecciones que se han podido celebrar en Palestina. Como resultado de los procesos que se han dado posteriormente, protestas palestinas e intervenciones militares de Israel, Hamas terminó controlando la franja de Gaza y la OLP a través de la Autoridad Nacional Palestina ha controlado a Cisjordania.

Hay quienes sugieren que los servicios de inteligencia de Israel estimularon el crecimiento de Hamas para justificar su negativa a continuar las negociaciones. Al darle la espalda a las negociaciones en el 2001, la derecha israelí, con su promoción de las colonias judías en Cisjordania, con su negativa a negociar con los representantes reconocidos del pueblo palestino, al matar periódicamente a palestinos que protestaban los distintos abusos y que solo atacaban con piedras, al reaccionar indiscriminadamente a los ataques a su territorio con la muerte de civiles inocentes, contribuyeron a crear el ambiente para la reciente ofensiva de Hamas.

Israel tiene dos alternativas o negocia con la Autoridad Nacional Palestina la creación de un estado nacional independiente de Palestina siguiendo los lineamientos de los acuerdos de Oslo de 1991 y los que se estaban negociando en la ciudad de Taba en el 2001; o comete genocidio contra el pueblo palestino. Aparentemente los actuales dirigentes de Israel están siguiendo la opción del genocidio. Vale la pena recordar que la venganza apoyada en el Viejo Testamento establecía “ojo por ojo y diente por diente” no mil ojos (o dientes) por cada ojo o diente.

¿Qué hicimos con el amor?

Foto por: Adriana Mangones Cervantes

 

 

Con el más sentido respeto, a todos los cuerpos que, desde el 7 de octubre, desnudos y desarmados, han caído.

A nuestra formidable Aurora Levins Morales, puertorriqueña judía de acá y de allá, artista de agua y tierra, palabrera de fuego y aire, con el más indecible agradecimiento.

Lo que quiero preguntar es qué hicimos con la visión una vez la realidad resultó ser sórdida. Lo que quiero saber es cómo fue que la abandonamos. Quiero saber qué hicimos con el amor.  –Aurora Levins Morales, “If I Forget Thee, Oh Jerusalem” (1986)[1]

La base militar se llama Ramey –originalmente, Borinquen Field– y la playa de costa elevada se llama “Survivor’s” (¿sabemos nuestro nombre para ese litoral?). A la gente boricua empobrecida que, hasta finales de los años 30, vivía en esa esquina sublime donde el carácter de retoño volcánico de nuestras islas es tan palmario como en el acantilado del Faro Los Morrillos en Cabo Rojo, el imperio gringo la sacó para construir otro largo ensayo de destrucción.[2] Alrededor, en el llano antes entrecortado por casas de madera y sembradíos de tubérculos y matas de plátano, derramaron un cuadriculado “pueblito” que aún pervive, con cajas –no es un typo– de techos bajos y vocación de embuste cuidadosamente empaquetado. Las calles tienen nombres tan descarados como “Gun Club Road.” Para llegar a la playa de la sobrevivencia, en la que encuentro más surfers extranjeros que boricuas, es preciso pasar junto al campo de golf de Punta Borinquen, el aeropuerto Rafael Hernández y la tan celebrada Lufthansa Technik, una escuela privada todo en inglés, el recinto de Aguadilla de la Universidad de Puerto Rico, el barrio del Truman Show, un museo del “espíritu de Ramey” y el BQN Village de hoteles y casinos. Cruzándose entre tales platillos Petri de persistente colonialismo, hay innumerables células de pasados presentes invisibles, arrasados por el cemento y la desmemoria.

A juzgar por currículos educativos, gestión museológica, atención archivista, producción artística, reconocimiento público y discusión política en el Puerto Rico contemporáneo, nos falta mucho por confrontar del altísimo grado de ocupación bélica y militarización de nuestras islas, su memoria histórica y actual, sus multifactoriales, crueles, efectos. Por ejemplo:

  1. los fortines, murallas y cañones del imperio español, ahora celebrados y vueltos instagramables y “pintorescos”;
  2. las, al menos, 25 instalaciones principales del ARMY, el NAVY y el AIR FORCE y múltiples “menores” a lo largo del siglo XX, construidas a partir de la toma y el despojo con el propósito de practicar, aquí tanto como en el resto de la región y más allá, la matanza a mansalva;[3]
  3. la recurrente –antes forzosa, ahora “voluntaria”– militarización de la población;
  4. el abierto reclutamiento de nuestras juventudes en campus universitarios y campañas publicitarias echando mano, además, del empobrecimiento por diseño del país como arma de seducción a la muerte;
  5. los letales efectos lentos y silenciosos de la condición de veteranía;
  6. el intrínseco vínculo –manifestado en entrenamientos, armas, prácticas y el ethos general de disposición a abusar y matar– entre la policía de Puerto Rico y la militarización;
  7. la trayectoria y la vigencia de la “mano dura”, la política carcelaria estatal y el encierro de comunidades empobrecidas y racializadas;
  8. los efectos intangibles y materiales que ser ensayo de exterminio tiene en un paisaje, en sus especies, en su geología, en su gente.

¡Y ni siquiera he mencionado el peligro exterminador de los armamentos nucleares! Uno de los más dedicados estudiosos puertorriqueños de esta historia, Humberto García Muñiz, ya concluía un ensayo de 1991 con estas palabras:

[…] Puerto Rico [es] el centro de la presencia militar estadounidense en el Caribe. […] es la principal base naval y de escala para llevar a cabo entrenamientos, despliegues regionales de flotas y pruebas de alcance de armamentos. También provee instalaciones portuarias, aéreas y logísticas en apoyo a operaciones navales durante contingencias. La base Roosevelt Roads es un campo de entrenamiento para fuerzas de seguridad suplentes de Centroamérica y el Caribe, y también sirve como base para intervenciones militares en dichas regiones. Puerto Rico, huésped de infraestructura relacionada con armas nucleares a ser activada en tiempos de crisis, incluyendo múltiples instalaciones en diferentes partes de las islas, enfrenta el siempre inminente peligro de accidentes nucleares, o de un ataque nuclear en caso de guerra, como resultado de la infraestructura nuclear localizada aquí, lo que afectará las vecinas islas caribeñas. (mi traducción del inglés)

Es imposible hablar del actual “desplazamiento” –vocablo demasiado liviano para el saqueo que nombra– junto a los cuerpos de agua de nuestro país y, sobre todo, en las costas, sin advertir que se trata de una continuación del carácter militarista de todo imperio, en nuestro caso, el español vetusto o el gringo high tech. Las edificaciones e instalaciones militares son abrumadoramente costeras, pero lo son también los descomunales accesos controlados –militarizados, sin duda– de petro-agro-farmacorporaciones establecidas en nuestras costas “por invitación” del ELA y chuleo cómplice, reiterado, de élites criollas.

Y estos caminos me conducen a nuestra conexión con el horror apocalíptico del ahora. El aparato militar del estado sionista de Israel ha sido –y sigue siendo– en gran parte provisto y financiado por el imperio estadounidense. Como denuncia un cartel del colectivo Se Acabaron Las Promesas que en estos días circula en redes: “Las bombas de Vieques caen hoy en Palestina.” Los “ensayos” y las “prácticas” en las bases militares aquí, en el Caribe, reverberan en acciones exterminadoras contra ese otro territorio sitiado, enjaulado, acorralado por tierra, mar y aire, en el Mediterráneo.

Siempre, y donde sea, cualquier inocente caído es nuestro; la especie ha de reclamarlo. Los miles de hoy en Palestina –y los civiles de a pie en Israel– lo son tantísimo más. Les reclamamos. Y ofrecemos en su memoria, en su honor, todo y cualquier minúsculo gesto de creación, de afirmación, de convicción por la potencia ulterior de la vida. Ofrecemos en su memoria, en su honor, todo y cualquier minúsculo gesto de amor. Así sabremos qué hicimos con él.

[1] Mi respetuosa traducción del original: “What I want to ask now is what we did with the vision when the reality proved sordid. What I want to know is how we gave it up. I want to know what we did with the love.”
[2] Pero no pudo nunca, aquí ni en ninguna parte, derrotar sus espíritus, que siguen haciendo nación inventada y real, como se aprecia con bellísima nitidez en Borinquen Field, la más reciente novela de Marta Aponte Alsina.
[3] Se ofrecen estas cifras en el importante ensayo analítico de Héctor R. Feliciano Ramos, “Las bases e instalaciones militares de Estados Unidos en Puerto Rico y su impacto en la sociedad puertorriqueña”, disponible aquí: https://centroinvestigacionhumanidades.up.ac.pa/sites/fachumanidades/files/revista10_11/Hector%20Feliciano.pdf

Breves de verano-3

 

En Rojo

 

Sigo con mis columnas de “Breves de verano” para poder comentar lo que puedo ver en las salas de cine cuando estoy en Puerto Rico y lo que escojo para ver y escribir en streaming. No cambio la estación del año porque hasta mediados de noviembre, cuando oscurece demasiado temprano para mi, no pasamos a nuestra 2nda estación: invierno lluvioso y friiito.

Netflix, valientemente (otros dirán convenientemente), ha rescatado de su archivo el documental Nacido en Gaza de 2014, del director, autor, cinematógrafo y fotógrafo de guerra argentino radicado en España, Hernán Zin. Recoge la destrucción causada por el ejército israelí al comenzar a bombardear ciudades de Gaza el 8 de julio, seguido de una invasión terrestre el 17 de julio y un alto al fuego el 26 de agosto. Escoge la mirada y los testimonios de diez niñxs de 6 a 11 años, tres meses después de los bombardeos. Caminan con el crew a los lugares donde vivían, trabajaban sus padres, jugaban con sus hermanos y amigos, iban a la escuela, los centros donde recibían las ayudas humanitarias de las Naciones Unidas y otras entidades que Israel haya autorizado. Sus viviendas en edificios multipisos o casas han sido reducidas a escombros. Tratan de salvar lo poco que queda: ollas, platos, cubiertos, pedazos de mesas, almohadones, mantas, cojines, ropa, juguetes. Y siempre existe el miedo que los bombardeos reanudarán y otros miembros de la familia perderán sus vidas ya que ni las ambulancias ni los centros de cuido están exentos de destrucción.

Los lugares donde transitan los niños pueden parecer abiertos, pero la realidad es que esa sensación de espacio existe por la destrucción de edificios, calles, sembrados, carpas, parques y miles y miles de viviendas. El mar parece ser la única salida para pescar, transitar, transportar materiales y tener otra vía para expandir. Pero no es así, el mar, como todo el acceso por tierra, está limitado por la marina israelí que no permite la entrada de ningún cargamento que ellos no aprueben y que no permiten el acceso de los botes de pesca palestinos más allá de los buques que tienen sitiados a esta población.

Los seis niños (Mohamed, Udai, Mahmud, Rajaf, Montasem, Hamada) nos hablan de lo que existía antes del bombardeo, de sus familiares y amigos muertos o heridos y de cómo sobreviven. Las cuatro niñas (Sondos, Malak, Bisan, Haia) nos hablan de cómo ayudan a sus madres, hacen filas para obtener las ayudas de la ONU, la destrucción de su escuela y la más pequeña de sus heridas y visitas al hospital. Ningunx es tímidx; todxs tienen un espíritu combativo que lxs hace pensar en un futuro. Yo, hoy, desde este presente, me pregunto ¿cuántos de estos niñxs, ahora adultos, siguen vivos y cuántos otrxs morirán mientras las tropas de Israel marchan en su empeño de exterminar a la población palestina?

Golda, dirigida por Guy Nattiv—quien también dirigió el corto Skin que comenté en los “Breves” anteriores—es un largometraje de 2023, filmado con la apariencia de ser blanco y negro para dar la impresión de ser un documental de la época ya que una parte sustancial es pietaje de la guerra de 1973. Tiene como guionista a Nicholas Martin, cinematógrafo a Jasper Wolf y, al centro, el conflicto bélico de Yom Kippur y cómo lo manejó su Primera Ministra, Golda Meir. Helen Mirren interpreta a esta mujer de hierro, que intentó mantener a Israel como un país unido y fuerte que podía derrotar a sus enemigos y nunca negociar el territorio usurpado en la guerra de los 6 días de 1967 (Gaza, Sinaí, West Bank, Golan Heights). El director escoge montar su historia en el presente y dramatizar así las negociaciones entre sus asesores militares, mientras ella se encargaba de la vía diplomática. La diplomacia se reduce a convencer a los EEUU de proveerle más armas y dinero. Nunca se contempla “hablar” con el enemigo ya que Egipto y Siria se consideran los agresores y enemigos mortales.

El otro escenario que incluye el filme, meses después de la retirada de Egipto y Siria, es la comparecencia de la Primer Ministra ante la comisión que investiga los errores de esa guerra donde murieron más de 2,600 soldados israelíes. La cámara descansa totalmente en Golda Meir con su vestido uniforme, su cartera y su perenne cigarrillo. El escenario personal e íntimo es Meir en su tratamiento para linfoma que se hace en secreto y con los mejores médicos de su época. Nada ni nadie puede intervenir con sus responsabilidades de dirigente de Israel. Estos tres escenarios de encerramiento, terminan con pietaje de la visita de Anwar Sadat al Knesset en Israel en 1977 y parte del discurso de Meir en esa ocasión.

Bella, de la directora Bridget Murnane (guionistas Alex Bushe y Pat Verducci; cinematógrafo Morgan Sandler) es un hermoso documental de 2022, que le rinde homenaje a una coreógrafa experimental de la danza moderna, Bella Rebecca Lewitzky (1916-2004), que se desarrolla en California desde la década de 1930 y que no es tan conocida por no residir en el centro del desarrollo del baile: Nueva York. Basado en sus recuerdos, Bella es la narradora de su propia historia como bailarina con pietaje de sus performances, ensayos, entrevistas y vida pública. Nosotrxs, el público, vemos su trayectoria desde una joven de 18 años que se integra al grupo del diseñador de modas, Lester Horton, y fundan el Dance Gallery, único lugar dedicado totalmente a la danza. Se separa para formar su propia exitosa compañía de danza independiente, Lewitzky Dance Company con lugar propio, diseñado por su marido Newell Taylor Reynolds, arquitecto y diseñador de decorados que crea el lugar perfecto para el concepto de danza de Bella. Como espectadorxs, vemos ensayos y parte de las piezas coreografiadas por ella, además de escenas de su larga carrera como bailarina.

En 1951, Bella fue citada por el House of Unamerican Activities del Congreso de los EEUU en su persecución de artistas críticos de las políticas del gobierno que ese grupo de políticos insistían que eran comunistas, la peor descripción para cualquier ciudadano normal. Cuando le pidieron que nombrara los subversivos/comunistas que eran parte de su círculo cultural, Bella les contesta: “I am not a singer, I’m a dancer”. Estuvo “blacklisted” por esta acción de la cual siempre se sintió muy orgullosa. En 1990, renunció a fondos otogados por el National Endowment of the Arts (NEA) cuando el gobierno obligaba a los recipientes a firmar un juramento de no crear nada obsceno de acuerdo a su definición. Bella demandó al gobierno por esta imposición que luego fue declarada inconstitucional. Sorpresivamente para aquellos que intentaron censurar a los artistas, la NEA la escoge para recibir la Medalla Presidencial de las Artes de 1996 de manos del presidente Clinton. Bella acepta este reconocimiento como su despedida de esta carrera tan fructífera y la última presentación de su compañía de 30 años que cierra con “Four Women in Time” inspirado en la obra de la artista feminista, Judy Chicago. Y, gracias al documental, nosotrxs podemos disfrutar de esta excelente coreografía de Bella.

¿Quién no quiere estar en un filme de Wes Anderson? Pues en Asteroid City, el director reclutó a toda su tropa (Bryan Cranston, Edward Norton, Jason Schwartzman, Jake Ryan, Scarlett Johansson, Grace Edwards, Maya Hawke, Rupert Friend, Jeffrey Wright, Hope Davis, Steve Park, Liev Schreiber, Tom Hanks, Aristou Meehan, Matt Dillon, Bob Balaban, Tilda Swinton, Jeff Goldblum, Adrien Brody, Rita Wilson, Willem Dafoe, Margot Robbie)—la que aparece en sus inventos cinematográficos—para una narración de un ensayo de una obra escrita por alguien real o uno de los personajes de la historia más abarcadora que incluye de todo un poco para su ubicación. El lugar es el desierto (Arizona/New Mexico/Nevada), donde comparte el espacio con el campo de tiro de un proyecto secreto que tiene múltiples explosiones. Se dan varias actividades simultáneas que atraen a una diversidad de grupos: la pérdida de un ser querido y el acercamiento con el abuelo extraño; concurso de proyectos científicos; excursiones de estudiantes para ver los cambios cósmicos; ensayo de una película; la llegada y salida de un extraterrestre; la militarización de la zona; el espacio reservado para la científica de renombre; las competencias entre jóvenes para medir su inteligencia, entre muchos más. Ya el análisis—o uno de los posibles—lo hizo el crítico de cine, Juan Ramón Recondo en una columna anterior, pero quería incluirlo en mis breves ya que ahora está disponible en streaming, como también su cortometraje, The Wonderful World of Henry Sugar, con Ben Kingsley y, de nuevo, con su gran elenco de colaboradores.