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La asfaltera en Bayamón viola la ley

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Con una multa emitida por la Agencia Protección Ambiental (EPA, siglas en inglés) y sin cumplir con ningún reglamento, “el alcalde de Bayamón,  Ramón Luis Rivera, continúa, expresándose a favor de la  asfaltera,  invisibilizando la lucha que estamos dando contra ella e invisibilizando nuestras preocupaciones legítimas”, denunció Jackeline Hernández Caraballo,  portavoz de la organización Asamblea de Pueblo de Bayamón.

Desde febrero de este año la Asamblea de Pueblo se ha manifestado en contra de que se permita la construcción de esta asfaltera  justo al norte del mogote Santa Ana y al lado de la Reserva Natural del Parque Julio Monagas.

Hernández Caraballo informó a CLARIDAD que investigaciones recientes confirmaron que DB Asphalt no cumple con ningún reglamento y que la Oficina de Permisos Municipal nunca realizó ningún tipo de consulta a la comunidad, por lo que los permisos no cumplen con los requisitos para justificar que se establezca una asfaltera en la zona.

APB dio a conocer que la EPA emitió un Aviso Público el 7 de abril (número de expediente CWA-02-2023-3355), en el que se señala que la asfaltera está en violación de la ley que protege los cuerpos de agua. Basándose en el Clean Water Act,  APB explica que la agencia federal determinó que DB Asphalt descarga contaminantes en los cuerpos de agua cercanos. En el documento público, la EPA también establece que la asfaltera tampoco cuenta con un permiso para la eliminación de descargas de estos contaminantes en la zona”.

Ante esta revelación, Hernández Caraballo declaró sobre el alcalde: “Hemos notado que en su silencio, sus acciones y lo que expresa lo que hace es defender a capa y espada que se puede instalar ahí la asfaltera, e insiste en que opere pronto. Si eso llega a pasar, el efecto será nefasto, porque la zona de impacto se sale de los límites de Bayamón. Esto es un peligro inminente. Por querer beneficiarse económicamente de alguna manera de este negocio, está exponiendo la vida de los bayamoneses y la de  los pueblos limítrofes”.

Denunció además que es poca la información que se tiene de parte de otras agencias. “Las acciones que estamos viendo de parte de las agencias es como si no les importara este tipo de cosas. Eso lo estamos viendo no solo en Bayamón, sino en otros pueblos donde la construcción y la venta de tierras de recursos naturales y playas es una destrucción de recursos naturales para construir”.

Esta indicó que el silencio es tal, que no se sabe cuándo comenzaría a operar la asfaltera. Subrayó que según el Reglamento Conjunto 2020 y/o al 2010 debería haberse llevado a cabo una consulta de ubicación, que no se ha hecho. “Entonces, es una cosa bien contradictoria. Estamos sacando a la luz todas estas cosas por las que no debe estar la asfaltera y el alcalde insiste en su construcción y en la destrucción del mogote, en forzar la operación. Nos parece un acto violento por parte del alcalde”.

Advierten de peligros a la salud

Por su parte, el Colegio de Químicos, en conferencia de prensa a mediados de abril, hizo un llamado al Gobierno de Puerto Rico a que medie y desarrolle política pública para que se detenga la construcción de plantas de asfalto aledañas a las comunidades y advirtió de los impactos a la salud pública que tiene esta operación industrial.

El presidente del Colegio, licenciado Víctor Adorno, declaró que respondían a un reclamo de ciudadanos de Moca, Isabela, Bayamón y Guaynabo, que tienen la operación de plantas asfalteras cerca de comunidades. “Exhortamos a que se establezca política pública para la ubicación de plantas asfalteras, de modo que su operación produzca el menor efecto posible en la ciudadanía”.

De acuerdo con el doctor Osvaldo Rosario, asesor científico del Colegio de Químicos, los residentes de las comunidades cerca de estas plantas asfalteras se convierten en los recipientes de los contaminantes generados en su operación. Entre estos contaminantes se encuentra el manejo del agregado previo a mezclarse con la brea, lo que genera particulado de sílice al aire, que causa cáncer de pulmón. Cabe destacar que los filtros de las plantas para controlar las emisiones de particulado grueso no recogen los compuestos gaseosos ni las micropartículas. Además, el calentamiento de la brea a cientos de grados en el tambor libera miles de compuestos tóxicos.

El doctor Neftalí García, especialista en aire, emisiones de dióxido de azufre y de compuestos orgánicos volátiles, destacó que para que el proceso de permisos de plantas de asfalto sea confiable deben establecerse parámetros científicos que protejan a los ciudadanos del riesgo tan grave que pueden ocasionar los gases que generan estas plantas en comunidades cercanas.

En la conferencia también intervino el doctor Ángel González, presidente del Comité de Salud Pública y Ambiental del Colegio de Médicos Cirujanos, quien señaló que  las asfalteras liberan múltiples sustancias tóxicas y cancerígenas. Estas nanopartículas emitidas llegan a los alveolos, lo más interno del pulmón, y de ahí al sistema sanguíneo de las personas expuestas. “Por esto, tener una asfaltera en un lugar cercano a una comunidad afectará la salud de sus residentes de forma negativa”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Trillizos Fraternos de Maribel Canales Rosario

 

 

Especial para En Rojo

Todo artista busca crear un lenguaje visual propio desarrollado a partir de sus influencias escogidas, pero para Maribel Canales Rosario –una artista trilliza– la relación entre originalidad y colectividad adquiere un cariz personal. Desde el título de su más reciente exposición, la artista nos anuncia de manera sutil relación entre lo grupal y lo individual, pues deja claro que sus hermanos y ella son Trillizos Fraternos, lo cual puntualiza el hecho de que no son idénticos. Desde esta experiencia de vida, Canales Rosario desarrolla su tema de investigación artística, proyectándolo hacia un contexto mayor, al del individuo frente a su contexto socio/cultural, partiendo de la premisa de que la unidad mínima de toda sociedad es la familia.

Compuesta por un conjunto de pinturas, instalaciones y proyecciones digitales, Trillizos Fraternos se presenta como una muy familiar, tanto en el sentido de tratarse de obras en las que aparecen sus parientes, como en el sentido de que nos parece conocido. La artista retrata personas y espacios comunes y con esto rompe la distancia entre la vida y el arte. No hay intención alguna de idealizar figuras o crear alegorías. No cabe duda de que vemos a una familia real en su hogar y a pesar de que no conocemos a las personas pintadas, el recorrido tiene algo de esa sensación cálida que nos provoca ver el álbum de la abuela.

La combinación de referencias fotográficas transferidas a pinturas, con una estilización producida por gruesas pinceladas y otras técnicas, remiten a la construcción de pasados trágicos en obras como The artista and His Mother de Arshile Gorky o Family at the Seaside de Gerhard Richter (la primera relacionada a la masacre armenia de 1912 y la segunda a la Alemania Nazi). La obra de nuestra artista no carga con la dura nostalgia de los estragos de la guerra presente en las piezas de estos europeos, sin embargo, señala la Dra. María Elba Torres –en el texto de pared que aporta a la muestra– que: “Las obras de Maribel Canales Rosario hacen un contrapunto con la ideología racista criolla del país de la “gran familia puertorriqueña”. Sobre este último concepto, basado en la tan repetida mezcla de tres razas ­–taina, española y africana–, la Dra. Barbara Abadia Rexach ha comentado que: “Esa mezcla que homogeniza a lxs puertorriqueñxs es problemática en tanto acalla la denuncia del racismo –prejuicio y discrimen– que se sobrevive en el archipiélago” (Abadía-Rexach).

Sin intención de negar las aportaciones culturales que ha recibido Puerto Rico, provenientes de nuestros antepasados indígenas, europeos y, en algunos casos, asiáticos, aunque no luzcamos iguales, todos somos parte de una sola raza humana.  Cabe recalcar que esta realidad biológica de ningún modo cancela el hecho de que históricamente se han creado grupos sociales, mal llamados razas, sin otro fin que el de dividir la humanidad para justificar la opresión de unos grupos sobre otros. Así es como el tema de los Trillizos Fraternos se proyecta a nivel nacional, como un grupo heterogéneo de personas que comparten una misma fuente de vida.

En este contexto, la presentación de la cotidianidad de los Canales Rosario como un hogar típico puertorriqueño, constituye un cambio en la perspectiva en la representación de nuestra afro descendencia la cual a menudo se limita a unos elementos folclóricos. En lugar del disfraz genérico de la semana puertorriqueña escolar, de trajes floreados con amapolas en el cabello y camisas blancas con pañuelos rojos, Canales Rosario nos presenta la realidad diaria de una familia de clase trabajadora, aquella que tanto literal como figurativamente construyen nuestro país día a día. Siendo esta una investigación a través de las artes visuales, se presenta como una sumamente accesible para el entendimiento de un público diverso. En este sentido, coloca un espejo en frente de la población puertorriqueña en un espacio institucional como lo es una sala de exposiciones gubernamental. Lejos del lente antropológico que se distancia de la cultura para convertirla en objeto de estudio, Canales Rosario nos acerca a la realidad vivida, liberada de academicismos.

En su texto de pared, la Dra. Emilia Quiñones Otal, curadora de la muestra, compara con raíces el cabello con el que la artista unifica los retratos de los trillizos. Estando en un edificio perteneciente al Instituto de Cultura Puertorriqueña, el antiguo Arsenal de la Marina Española, la comparación entre cabello y las raíces afro, lleva a reflexionar sobre cómo el Museo de Nuestra Raíz Africana lleva décadas cerrado y sin planes de reapertura que se conozcan. Afortunadamente, el tema afro se ha puesto de moda en los últimos años y se le ha dado espacio a artistas quienes han estudiado este tema durante años, como Maribel Canales Rosario. En medio de esta oleada de exposiciones sobre la afrodescendencia, una muestra como Trillizos Fraternos abre la posibilidad de elevar el antirracismo y diseminar la apreciación por nuestras raíces. Quizás estas aproximaciones artísticas a nuestras afrodescendencia –proyecto tan marcado por un academicismo a menudo inaccesible para muchos– pueda pasar, poco a poco, a nuestro diario vivir, al reconocer que, verdaderamente, así somos.

 

 

 

 

 

 

 

La memoria de las frutas: una video instalación sobre la nostalgia por las frutas

 

Natalí González Villariny

Especial para En Rojo

Cuando se vive en el exilio, encontrar frutas de tu tierra puede desencadenar una fuerte nostalgia y las ganas de volver a experimentar los sabores de casa. De eso trata la videoinstalación La memoria de las frutas de la artista española de sangre cubana, Claudia Claremi, que se presentó en Madrid, desde mediados de marzo hasta principios de abril, en el centro social y cultural La Casa Encendida.

La muestra recoge testimonios de la diáspora boricua, cubana y dominicana instalada en el madrileño barrio de Lavapiés donde es fácil encontrar productos de otros países.

Lavapiés es una de las zonas más multiculturales de la capital española. Allí abundan pequeñas fruterías donde se puede encontrar mangos, plátanos, papayas, incluso guayabas, tamarindos y a veces yautías.

Tras la emoción de encontrarlas y de volver a sentir ese pedacito de tu terruño, viene la decepción cuando descubres que ese tamarindo o esa guayaba no sabe como en casa y este es otro tema que recoge la muestra.

“En Puerto Rico se suele tomar café con mucho azúcar, pero también se toma el café puya que no lleva nada. Pero si uno hace eso con un café torrefacto de los que se consiguen acá en España, te va a saber como a un caldo quemao, un sudor de gato, no sé, a meao de camello, una cosa así. Si tú lo haces con un buen grano, que tenga buen aroma, te sabe todavía a fruta”, reza uno de los testimonios.

Estas citas, que se proyectan en las paredes de la sala donde se presenta la videoinstalación, también ilustran cómo a veces la nostalgia se expresa en la desesperación por volver a probar las frutas de tu infancia.

“Las chirimoyas aquí siguen siendo verdes cuando se maduran, pero en Cuba se ponen rojas y se deshacen. Es una fruta tan delicada que no se vende. Estoy haciendo planes para que Ana me traiga dos o tres en una cajita porque ya son muchos años y quiero sentarme a comer una chirimoya. El vuelo sale el lunes y la cortan el domingo. El martes ya me la estaré comiendo”.

Llama la atención un testimonio donde la fruta aparece como un elemento de lucha, algo que resulta extraño en España.

“Yo venía calentito de la huelga de la UPI en Puerto Rico y aquí las manis estaban como apagadas. En la del 15M yo cogía las consignas y las acompañaba con el güiro. Y la gente se quedaba así como ‘diablo, ¿y eso qué es?’. El güiro es un instrumento taíno y es una fruta seca. Es pequeño, pero proyecta una energía tan fuerte que puede mover masas”.

La exposición incluye un vídeo analógico (en 16mm) que se proyecta en el centro de la sala en el que aparecen personas rememorando las frutas con sus manos, como agarrándolas en el vacío: ese vacío que produce la nostalgia.

Esta obra forma parte de una serie que Claudia Claremi presentó primero en Puerto Rico, en 2015, con el apoyo de Beta Local y de las Ayudas a la Creación Injuve 2015. En Madrid, se ha centrado en las experiencias de la comunidad puertorriqueña, cubana y dominicana.

Según la información aportada por Claremi, la muestra “se completará posteriormente con una parte producida en cada país de manera que los relatos de las comunidades migradas se unan a los de quienes han permanecido en su lugar de origen”.

La memoria de las frutas se integra dentro del proyecto Un piano preparado de La Casa Encendida, comisariado Isabella Lenzi y Lluís Alexandre Casanovas Blanco, que culmina el 1 de diciembre de 2023.

Este proyecto analiza, desde una perspectiva artística, el archivo de la institución, así como su historia y relación con los barrios de Lavapiés y Embajadores donde se ubica.

Claudia Claremi es una artista visual y cineasta cuya obra se desarrolla desde lo sensorial y vivencial, y también la memoria. Estudió dirección de cine documental en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños (Cuba) y Bellas Artes en la University of the Arts London (Reino Unido) y el Instituto Superior de Arte de La Habana.

Además, ha realizado diversas películas, incluida El Tiempo en colaboración con el Museo Reina Sofía. La artista también fue galardonada con los premios XXI Generación 2021 de la Fundación Montemadrid (La Casa Encendida).

Fotos cortesía de Cluadia Caremi

 

Los inadaptados monstruosos de Evil Dead Rise y Mandy

 

Especial para En Rojo

The monsters of horror […] breach the norms of ontological propriety presumed by the positive human characters in the story. That is, in examples of horror, it would appear that the monster is an extraordinary character in our ordinary world […]. (16)

Noël Carroll, The Philosophy of Horror or Paradoxes of the Heart

Mi escuela en Austin, Texas, me recibe diariamente con su opresivo ambiente de normalidad. Mis estudiantes de Español 2 y 4 se arrastran con el hastío que sienten hacia las humanidades en general. No los culpo. Estos temas los obligan a dejar su comodidad. Los estudiantes tan solo responden al terror que les causa producir algo en el lenguaje. El monstruo que los estudiantes reconocen como Spanish se acerca justo cuando deben hablar. Como maestro, mi monstruo es diferente. El sistema de educación pública de Texas me obliga a ajustarme a un currículo vacío. La mayoría de los estudiantes y sus familias no entienden la advertencia de Pink Floyd: The Wall (dir. Alan Parker, Reino Unido, 1982), “Hey, teacher, leave those kids alone.” Defienden este sistema que mastica con dientes filosos y engulle a los jóvenes. Su poder se consolida al ser aceptado como algo natural. Pero el sistema nunca será lo monstruoso, sino la norma en un mundo ordinario. Esto lo ha demostrado Juan Carlos Quiñones en su maravilloso cuento, “Fantasía tropical: cuento para fomentar el turismo”, que pueden leer en 80 grados. En el texto de Juanca, el turista representa el opresivo sistema colonial que en el cuento consume a toda mujer. Pero el monstruo le hace la cama al turista y le prepara su aire acondicionado para que no se sude. Justo cuando ese sistema se ciega con el placer de su aparente triunfo, el monstruo arremete con su inesperada bienvenida. Así como en “Fantasía tropical,” los monstruos reales son los estudiantes que se resisten. Soy otro monstruo. Promuevo el desafío de los estudiantes. Por esto regreso todos los días positivo que inspiraré a algún estudiante a acoger lo monstruoso. Precisamente por eso salgo de la escuela y voy al cine. Necesito la compañía de los monstruos en la oscuridad de la sala. Después de cinco días de clase, mi encuentro con los esperpentos de Mandy (dir. Panos Cosmatos; Reino Unido, Bélgica y EEUU; 2018) y los demonios de Evil Dead Rise (dir. Lee Cronin; Nueva Zelandia, EEUU e Irlanda, 2023) son un placentero cambio de rutina.

Mandy, que se volvió a exhibir en Austin, es un viaje en ácido a través de un mundo cubierto en sangre y mugre. Red (Nicolas Cage) es un leñador que vive con su compañera, Mandy (Andrea Riseborough), en un bosque alejado de la civilización. Mandy tiene una extraña herida en la mejilla, evidencia de experiencias difíciles en su pasado. Aunque nunca es explicado, es posible que por esto Mandy y Red vivan aislados. La profundidad del bosque se torna en un espacio mítico donde la pareja enfrentará las fuerzas del mal. Junto a Mandy y Red, los habitantes de esa selva expanden en su oscuridad y amenazan la paz de la pareja. Estos demonios incluyen a Jeremiah (Linus Roache), a su grupo de seguidores y a los tres feroces motociclistas, que son una referencia visual a los cenobites de Hellraiser (dir. Clive Barker, Reino Unido, 1987). La maleza invita a lo monstruoso. El trabajo de Red es precisamente talar los árboles que esconden el salvajismo de las criaturas. Sin embargo, cuando los salvajes tornan sus hambrientos ojos hacia Mandy, Red asumirá su grotesco rol para abalanzarse contra las criaturas malignas del bosque. Red es el monstruo al que los monstruos le temen justo cuando el personaje se desnuda de su humanidad.

Por otro lado, Evil Dead Rise es la secuela de Evil Dead (dir. Fede Álvarez; EEUU, Nueva Zelandia y Australia; 2013), el remake de la trilogía original de Sam Raimi. Ambos remakes les han dado un giro más personal a las tres maravillas de Sam Raimi, The Evil Dead (EEUU, 1981), Evil Dead II (EEUU, 1987) y Army of Darkness (EEUU, 1993). El primer remake, Evil Dead, es una buena película de horror que, aunque le resta al humor astracán que es tan típico de Raimi, logra darle una profundidad oscura repleta de gore. De hecho, Evil Dead utiliza más body horror. El primer remake se enfoca en la relación entre dos hermanos, Mia (Jane Levy), una joven adicta a la heroína, y David (Shiloh Fernández), el hermano que la quiere salvar. Junto a los amigos que los acompañan, Mia y David batallarán en contra de los muertos malditos que los victimizan. La más reciente Evil Dead Rise también se concentra en una familia asediada por los demonios. Cronin revisita el mítico texto de las originales, el Necronomicon Ex-Mortis o el libro de los muertos, para contarnos una nueva historia. Beth (Lily Sullivan), una joven independiente y algo distanciada de su familia, visita a su hermana, Ellie (Alyssa Sutherland), que vive con sus tres hijos en un oscuro y demacrado edificio. Aunque Ellie resiente a Beth por su lejanía, los sobrinos la reciben con el cariño que le tenemos a los familiares inadaptados que devuelven algo del caos a nuestra rutina. No pasará mucho tiempo para que esta estampa familiar se resquebraje. Tras un temblor, los tres hijos, Bridget (Gabrielle Echols), Danny (Morgan Davies) y Kassie (Nell Fisher), encuentran el Necronomicon Ex-Mortis. Al tratar de abrirlo, Danny se corta un dedo con los colmillos del libro dejando caer una gota de sangre sobre sus páginas despertando sin querer los demonios que los atormentarán por el resto de la noche.

Los personajes de Evil Dead Rise y Mandy ocupan espacios icónicos que reconocemos en el cine de horror. El sucio edificio donde vive la familia en Evil Dead Rise ya es un cadáver desahuciado. Los residentes tienen tan solo un mes para desalojar los predios. Igual que en el bosque de Mandy, las sombras en cada recoveco del edificio esconden los peligros metafísicos que arrasarán contra los vivos. Diferente a las dos primeras películas de Raimi y al primer remake, donde la acción se lleva a cabo en la mítica cabaña del bosque, Evil Dead Rise localiza la acción en un espacio en la ciudad que le añade dimensiones interesantes a la historia. De hecho, Evil Dead Rise revisita el bosque al principio y al final de la película como una referencia más a las originales de Raimi, así como vemos la sierra eléctrica, el arma preferida de Ash (Bruce Campbell) en las originales. Pero Cronin corrompe el concepto tradicional de la maternidad ya que los demonios poseen a Ellie tornándola en una amenaza contra sus hijos. Le tocará a Beth proteger a sus sobrinos de su madre monstruosa. Aunque entre los hijos de Ellie, Evil Dead Rise brilla por su inclusividad al tener varios personajes que se leen visualmente como transgénero, la historia limita sus posibilidades revolucionarias al posicionar la lucha por la maternidad en el centro de su historia. En la batalla por Kassie, la menor de sus sobrinos, Beth reconoce su rol de madre. Diferente a Red, que gradualmente se torna en un monstruo de venganza en contra de los que corrompen su vida con Mandy, Beth asume su maternidad al pelear por Kassie y la criatura que lleva en su vientre. Al confrontar a la madre monstruosa que busca poseer a sus hijos, Beth disipa su duda del principio y se alinea al discurso conservador que promueve la maternidad como única posibilidad para una mujer.

A pesar de que Evil Dead Rise cae accidentalmente en un discurso conservador, la película es una sólida historia que revisita con algo de innovación la serie de horror. Sin embargo, Mandy es una joya que logra sumergir al espectador en un mundo de horror surreal y que debe ser vista completamente a oscuras en una noche lluviosa. Vean Evil Dead Rise en los cines de la isla, pero desnúdense ante su monstruosidad viendo Mandy en la aparente tranquilidad de su hogar.

Crucigrama: Vanessa Vilches Norat

 

Especial para En Rojo 

Horizontales

  1. Vanessa Vilches _____; escritora, cuentista y columnista puertorriqueña. Destacó como catedrática de lengua y literatura en la UPR-Río Piedras.
  2. _____ la brevedad de la escritura; (2012) ensayo escrito por Vilches.
  3. _____ Lydia Vega; escritora puertorriqueña.
  4. _____ Morales Ayma; expresidente de Bolivia.
  5. Comerío, montaña _____ flor; (2021) columna de Vilches para Será otra Cosa, En Rojo, Claridad.
  6. Materia derretida expulsada por un volcán.
  7. Leopoldo _____ (Clarín); escritor español.
  8. Dativo de pronombre.
  9. _____ jardín original; (2021) columna de Vilches para Será otra Cosa, En Rojo, Claridad.
  10. Ahora.
  11. Embarcación de remo de los taínos, pl.
  12. De(s)madre o el _____ materno en las escrituras del Yo (A propósito de Jacques Derrida, Jamaica Kincaid, Esmeralda Santiago y Carmen Boullosa); (2003) libro de ensayos de Vilches.
  13. Zambullirse en las páginas de un libro todo _____; (2022) columna de Vilches para Será otra Cosa, En Rojo, Claridad.
  14. Geografías de lo _____; (2018) libro de cuentos de Vilches.
  15. Brotar, salir a la superficie del agua u otro líquido.
  16. De esta manera.
  17. Vanessa _____ Norat; autora de «Del desorden habitual de las cosas», «Espacios de color cerrado» y «Crímenes domésticos».
  18. Estado Libre Asociado; siglas de la colonia de PR.
  19. Tortilla de maíz enrollada con algún alimento dentro, típica de México.
  20. Atolón en las islas Maldivas.
  21. En arquitectura, ornamentos en forma de huevos.
  22. Del verbo celar.
  23. Da asilo.
  24. Cocer a la brasa.
  25. Bordaron algo de realce.
  26. Taberna.
  27. Séptima letra del alfabeto griego.
  28. Existe.
  29. Símbolo del osmio.
  30. Puerto _____; patria de Vilches.
  31. Primera vocal.
  32. Margot _____ de Vázquez; escritora y educadora puertorriqueña.

Verticales

  1. _____ de ratas; cuento de Vilches en su libro «Crímenes domésticos».
  2. _____ a caminar; (2020) columna de Vilches para Será otra Cosa, En Rojo, Claridad.
  3. Naos.
  4. Máquina para tejer.
  5. Del desorden habitual de las _____; (2015) libro de las columnas periodísticas de Sofía Irene Cardona, Mari Mari Narváez, Ana Teresa Pérez Leroux y Vilches Norat.
  6. Fuera _____ quicio; (2007) libro antológico de las columnas en Claridad de Vilches, Mari Narváez, Cardona y otras escritoras.
  7. Río del Perú que discurre por la vertiente oriental de los Andes, en la parte sur del país.
  8. Apócope de nada.
  9. Se dirige.
  10. _____ sutil belleza; (2021) columna de Vilches para Será otra Cosa, En Rojo, Claridad.
  11. Quejido.
  12. Vaso con pie.
  13. Perteneciente o relativo a la noria.
  14. Animó.
  15. Adquirió seso o cordura.
  16. Natural de Tegea, ciudad de Arcadia, pl.
  17. _____ cena miserable; cuento de Vilches en su libro «Crímenes domésticos».
  18. Arenisca de cemento calizo que se emplea en construcción.
  19. Hila demasiado o lo tuerce mucho.
  20. Punto cardinal.
  21. Doné.
  22. Acusativo o dativo de pronombre.
  23. _____ Rivera Salgado; maestra de piano, concertista y cantante puertorriqueña.
  24. _____ domésticos; (2007) libro de Vilches reeditado en 2019.
  25. Espacios de color _____; (2012) libro de relatos de Vilches.
  26. _____ Vilches Norat; autora de «Fe de ratas», «Salgo a caminar», «Zambullirse en las páginas de un libro todo mar» y «Comerío, montaña en flor».
  27. Aquí.
  28. Terminación verbal en infinitivo.
  29. Nombre de la letra b.
  30. Símbolo del astato.
  31. Río de Galicia.