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Entrevista a Providencia ‘Pupa’ Trabal:“Es preferible morir que traicionar a la Patria”

La entrevista que leerán a continuación se realizó en el año 2006 para la edición especial del 8 de marzo Día internacional de la Mujer. La muerte de Pupa hace imperativo que conozcamos más de su vida y de su lucha por la libertad de nuestra Patria(Matria).

Especial para En Rojo

 A mi madrina Pupa, por supuesto.

 Parece inadvertido. De espaldas a la puerta, frente a la estufa, una mujer –mi madrina, mi madre- es madre nuevamente; alimenta, acoge, calma todas las veces que sea necesario. Y con sólo voltearse un poco, secarse el sudor con el antebrazo, sacudirse las manos en una toalla, una mujer retoma a su otra como si nada y sigue siendo la luchadora dura, la militante absoluta, la guerrillera atrevida.

Ésa es Providencia. La que alimenta con la derecha, trabaja con la izquierda, cuida con el pecho y lucha con el cuerpo. Y lucha no es una sola cosa, de una sola manera y estilo. Lucha, como verán, es todo.

En Rojo: Cuéntame de tu niñez y de cómo y cuándo te hiciste independentista.

Pupa Trabal: Nací un primero de mayo de 1926 en un campo de Añasco, hija de Toribio del Toro y Maximilia Mercado. Al cabo de un par de años, mis padres se divorciaron y me dieron en adopción a un matrimonio, Ricardo Trabal y Francisca Rivera. Yo vine a conocer a mi mamá biológica después de yo casada porque la busqué.

¿Por qué te dieron en adopción?

Quizás por las situaciones económicas, porque había muchos hijos… Los que me adoptaron eran mis padrinos. Pero me crié bastante bien, fueron muy buenos padres, yo era hija única. Pero siempre había algo dentro de mí que yo siempre pensaba que ellos no eran mis papás.

Pupa supo los nombres de sus padres biológicos cuando murió su padre de crianza. Un hermano suyo había estado en el funeral y alguien se lo comentó. Al cabo de un tiempo, fue a Añasco a conocer a sus padres. Cuando preguntó por ellos en una plaza, le dijeron que allí estaba Geño, su hermano.

“Recibí una desilusión bien grande porque yo encontré a mi hermano (biológico) Geño en el pueblo”, contó Pupa. “Entonces él llegó conmigo y le dijo a mi mamá: ‘Mira Mina, ésta es mi novia’. Ella le dijo: “No, porque tu novia vive al frente y yo no quiero otra novia que no sea la que vive al frente”.

Geño le dijo: “¿No se te parece a nadie?”, y ella dijo: “No, no se me parece a nadie, llévatela de aquí”. A mí eso de que ella no me reconociera me dio una conmoción tan fuerte… Es que en esos tiempos una veía las novelitas color de rosa (que decían) que si la sangre llama, que si uno reconoce a los hijos…Y eso me causó una depresión tremenda”.

Pero, ¿le dijeron a tu mamá que eras tú?

Sí, Geño le dijo: “Mira, ésta es Pupa, Pupita, tu hija”.

Pero a ella eso no le dio ninguna conmoción ni alegría, que era lo que yo esperaba; que se me echara a llorar encima, que lloráramos las dos…pero eso sólo pasa en las novelas.

Sin embargo, tengo una linda relación con mis hermanos. Voy a Añasco y parezco la gallina con los pollitos atrás, los hijos de mis sobrinos…Ellos son buenos conmigo, me llaman por teléfono, vienen a verme. A mi papá (biológico) lo cuidé en mi casa. Era una persona de campo, dicen que era un jugador y lo jugó todo. Cuando lo recogí, estaba muy mal, casi deambulante. Me lo llevé a mi casa, lo cuidé como dos años, murió limpio, recogido, decente.

¿Tus padres de crianza eran independentistas?

Mi papá había arrendado una gallera y ahí fue que se fundó el Partido Popular. Yo recuerdo que Muñoz me cogía en la falda y me decía: “Tienes que amar la patria”. Debe estar muy tranquilo porque amo la patria profundamente.

Mucho más que él…

Exactamente.

Pues fui popular como hasta la Revolución del 50. Ahí, con todo lo que les hicieron a Albizu y a los nacionalistas, las agresiones a todos los independentistas, empecé a cambiar y me hice independentista. Néstor (Nazario, QEPD), mi esposo, venía de una familia republicana, era la gente que mandaba en Mayagüez, los ricos del pueblo. Nos hicimos novios en el transcurso en que se funda el Partido Popular. Él se hace popular conmigo y vamos a las manifestaciones, que se organizaban en el patio de don Chago (Mari Ramos), en la Calle San Rafael en Mayagüez. Allí organizábamos las carrozas y las manifestaciones.

Para las elecciones del 40, la campaña de Muñoz Marín era ‘no vendas tu voto’. El jíbaro reaccionó a la doctrina de Muñoz y se hizo popular. ¿Y qué hizo la familia de Néstor? Prepararon unas casetas que les decían las porquerizas y los encerraron allí para que no fueran a votar. Había 50, 60 jíbaros encerrados. Néstor, cuando fue a buscar la leche a la vaquería, se enteró de que estaban preparando aquello. Les daban un par de zapatos, un peso o dos, una muda de ropa, y los encerraban allí hasta las 3:00 de la tarde para que no fueran a votar. Y Néstor se fue temprano por la mañana y los sacó. Les dijo: “Cojan los chavos, los zapatos, todo lo que les den y voten por los populares”.

La gente se olvida de eso…

Entonces éramos populares pero con una conciencia de pan, tierra y libertad.

Sin embargo, cuando Pupa comenzó a ver los abusos que estaba cometiendo Muñoz en contra de don Pedro Albizu Campos y de los nacionalistas, se terminó de convertir en independentista. Fue entonces que ingresó al Partido Independentista Puertorriqueño, donde militó durante unos ocho años “bien trabajados”.

Hasta el día en que, durante una asamblea, “nos expulsan como a treinta de nosotros, entre ellos Juan (Mari Brás), doña Carmen Alvarado, Lorenzo Piñero y otros compañeros. Entonces nos reunimos. Yo les dije: ‘Miren, yo tengo en casa un centro espiritista que yo trabajo martes y jueves, así que los demás días nos podemos reunir allí’. Y eso hicimos. Allí organizamos el MPI. Los domingos, una vez al mes, hacíamos las asambleas y la gente de la isla, los que habían expulsado y los que se fueron por su cuenta, fundamos el MPI en 1959. Y el 11 de enero fue la constituyente en Ponce. Fue enorme la cantidad de gente que fue en caravana hasta Ponce.

Foto Archivo CLARIDAD

Cuando fundan el MPI, ¿qué pensaban que podían lograr, qué se podía hacer distinto de lo que hacía el PIP?

Hacer un movimiento no partidista. Y crear conciencia en la juventud, como siempre se ha pensado. Todos esos cuadros que hay en este país, profesores de la Universidad, líderes obreros, todos esos grandes líderes salen del MPI.

¿Cuál era tu función una vez tomó auge el Movimiento?

Pues hacíamos todos los trabajos. Trabajo de base. Yo trabajaba en finanzas con tu abuelo, don Chago. Hacíamos todo lo que había que hacer. Hasta limpiar el Comité, organizar las actividades, empezamos a hacer piquetes, que eso era algo que no se hacía antes.

¿Cuándo se inicia la persecución contra ti?

Según mi carpeta, fue para los años cincuenta. Pero yo me empecé a dar cuenta cuando la FUPI, que empezó en Mayagüez, se reunía en casa porque Néstor Ricardo (mi hijo) era de la FUPI. Un día me dice un vecino que la Policía se pasaba dando vueltas cuando había unas reuniones de unos jóvenes en mi casa. Luego me dijeron que también había policías cuando nos reuníamos de noche en casa.

La vigilancia continua hacia mí empezó en el año 61,62. Esa nunca me la quitaron. Era una vigilancia continua con turnos cada ocho horas.

¿Por qué esa vigilancia tan rigurosa?

En Mayagüez se empieza un movimiento para organizar una lucha armada, ésa es la verdad que no se puede negar y yo no intereso negarla. Pero no era una lucha para matar gente. Era para hacer actos para llamar la atención en el mundo entero de que nosotros en Puerto Rico queríamos la independencia.

Llega este señor agente encubierto, Emilio Pagán, a Mayagüez, y consigue trabajo con Yeyo Rodríguez vendiendo dulces por las tiendas. Ahí empieza a conocer el grupo de nosotros y él es quien trae la idea de hacer explosivos, de hacer ataques. ¿Cómo lo sé? Por las carpetas. Él decía que había que hacer algo en grande, que eso de petarditos por aquí y por allá no servía.

Empezó a hacer la bomba en casa de un compañero que murió en la explosión, Efraín Rodríguez Seda, una gente independentista de confianza. Por la mañana temprano, la llevó a la farmacia y dejó a Efraín en la farmacia, él se fue, no se quedó porque sabía que iba a explotar. Cuando llega el compañero Camilo a la farmacia a traerle unas calabazas a Néstor de su finca, Efraín le dice: ‘mira, yo necesito que tú me consigas unos tubos galvanizados como tú eres contratista, porque mira lo que yo tengo aquí’. Y en eso la bomba explota. La bomba venía para que explotara en la farmacia. Muere Camilo y el hijo de Camilo, que estaba cerca, sale herido. Néstor no se hiere porque estaba despachando una medicina afuera. Efraín salió con vida. Yo siempre hago énfasis en que Efraín dijo unas palabras tan y tan hermosas que nunca se han repetido en la lucha por la independencia. Cuando un compañero, Mingo Lugo, llegó a la farmacia, Efraín le dijo: ‘Mingo, estoy herido, no tengo brazos pero tengo cerebro; y con el cerebro se hace la independencia de Puerto Rico’.

A Efraín lo llevan a la clínica y muere al otro día.

Camilo murió en el acto.

Cuando Néstor salió del hospital, nos arrestan. Luego surgen unos allanamientos y el policía que firma algunas de esas órdenes es él: Emilio Pagán. Como al mes, supimos que estaba de guardaespaldas de Muñoz Marín.

A mí me ponen cinco acusaciones y a Néstor, siete. Nos arrestan para interrogatorio. Cuando acabaron como a las dos o tres de la mañana, llega Emilio entre los arrestados. En el interrogatorio me preguntaron si conocía a Mingo Vega, (dije) ‘sí’; a fulano de tal, ‘sí’; a mengano, ‘sí’; Después que fuera independentista yo decía que sí. “¿Usted conoce a Emilio Pagán?” ‘No’. “¿Cómo que no?”, me decían, “el que le lleva los dulces a Néstor a la farmacia”. Yo le dije: ‘No. Bueno, hay un viejito que tiene un negocio en la plaza del mercado que se llama Emilio Pagán’. “¡Carajo! ¡Ése no es!”, me decían.

Al día de hoy, yo no sé por qué yo dije que no lo conocía…Y al cabo del tiempo supimos que era un agente.

Bueno, eras espiritista…

Cuando me arrestaron acá -porque me acusan de una bomba en una tienda acá- él (Emilio) llega y me dice: “¿Usted me conoce?” ‘Caramba no lo conozco’, le digo. ‘¿Cómo no me va a conocer? Yo soy Emilio Pagán”.

(Le dije) ‘Ah, ¿tú eres Emilio Pagán? Ah, pues déjame verte bien la cara pa’ conocerte, porque en el juicio mío, cuando me preguntaron si te conocía, yo dije que no. Y la verdad es que yo nunca te conocí, yo nunca en la vida conozco hijos de la gran puta y cabrones como tú’.

No lo he visto desde eso. Debe estar pagando las que hizo porque tiene dos muertes a cargo. Es culpable de los dos asesinatos y eso está claro; no admite discusión. ¿Cómo yo lo supe? Por las carpetas”.

 

Pupa y su esposo Néstor salieron absueltos de casi todos los cargos. Él tuvo que cumplir seis meses por un cargo menor. Pero a partir de ese momento, la persecución se agudizó.

“(A los agentes) Los tenía frente a mi casa todo el día, y si salía, me seguían y me chocaban el carro. Otra vez, cuando la lucha del ROTC, nos fuimos una compañera y yo a hacer una colecta para pagar las multas que les impuso el Tribunal a los compañeros. El hermano de Néstor vivía en San Germán y yo le dije a Lucía: ‘mira, vamos a almorzar allá a casa de Vicen para no gastar de los chavitos que nos han dado’. Allá fuimos. Había un camino privado y ellos subieron al camino privado. Cuando salí, estaban al costado de la casa y les dije: ‘Oigan, ustedes no pueden estar ahí, ustedes tienen que estar abajo en la carretera, esto es un camino privado’ Me dijeron: ‘nosotros hacemos lo que nos da la gana’, y me sacaron una ametralladora y me la pusieron aquí (en la cabeza). Yo les dije: ‘Lo que pasa es que ustedes no disparan porque ustedes no tienen cojones. Ustedes no son hombres completos. Si fueran hombres completos, dispararían, y así el mundo entero se enteraba de lo que ustedes hacen con nosotros, los independentistas’.

Fue horrible. De insultos, de chocarme el carro. Y fueron veinticuatro años sin quitármela. Vas al cine y ahí están, a la farmacia, al supermercado, a las tiendas. Ellos pusieron un retrato mío en las cajas registradoras de las tiendas para que las cajeras me identificaran. La basura, todas las mañanas iba un carro a las cinco de la mañana y la cogía para registrarla”.

¿Cómo crees que se distingue la militancia de la mujer independentista de la del hombre?

Yo creo que las mujeres tenemos el mismo valor de los hombres y cuidadito que un poquito más porque nosotras parimos y ellos no. Yo soy bastante valiente y tienes el caso de Lolita Lebrón y de muchas otras compañeras. Quizás, como la mujer es madre, y por no dejar sus hijos solos, quizás por eso no esté tan activa como debiera. Las mujeres tenemos la obligación de los hijos, de la casa. Tenemos que hacer montones de cosas en la casa y por eso no podemos estar a la par. Ellos son los primeros que se van si hay una actividad mientras que nosotras es si nos sobra el tiempo.

Y siempre has sido, además de luchadora y trabajadora, una mujer muy hacendosa en lo doméstico…

Yo trabajaba, eduqué a mis hijos, los enseñé a ser independentistas. Yo tenía mi negocio de comidas pero por eso no dejaba de estar activa. Repartía setenta, ochenta fiambreras. Ya a la una yo llegaba a mi casa, me bañaba y nos íbamos a vender bonos hasta las seis, seis y media de la tarde. El tiempo que yo a lo mejor me iba a coger para mí, para ir al cine, para descansar o ir a una tienda, pues se lo dedicaba a la lucha. Solamente una vez en mi vida he faltado a un Festival de CLARIDAD y fue porque estaba enferma en la clínica. Todavía yo voy y tú me ves vendiendo frituras, cobrando, comprando.

Yo he estado en todos los frentes que se han abierto en la lucha por la independencia. Dime uno que en ese yo he estado.

Y en todos los roles.

Exacto. Recuerdo los famosos bonos aquellos de Claridad y cuando empezamos los festivales. Eso fue iniciativa de hombres y mujeres. El primer bono de CLARIDAD que se vendió, nosotros salimos tu papá, tu abuelo, doña Lydia y yo a venderlos y había un aguacero que no se podía. Y, por no dejar de vender ese día, cuando llegamos a la casa, tu abuelo compró uno y yo otro. Porque nos habíamos impuesto vender dos bonos al día.

¿Qué es lo más valioso que se puede hacer hoy por la independencia?

Foto Archivo CLARIDAD

Creo que lo más importante es que hubiese una unidad de todos los sectores independentistas y lo veo muy difícil, porque muchos compañeros dejan de ser independentistas para ser políticos. Con la lucha de la independencia no se puede hacer política. La lucha por la independencia es solamente ser un militante efectivo, íntegro, fiel. Si en este país todos esos líderes que tenemos a base de un sueldo que les da el Gobierno; si esos intelectuales que están ahí cogiendo un sueldo, estuvieran en las calles luchando, yo creo que Puerto Rico sería libre.

Lo otro es el miedo. En este país todo el mundo quiere la independencia. A mí nadie me diga que la gente quiere la estadidad, quiere dejar de ser yo para ser un animal. Tú no puedes dejar de ser tú para ser una vaca; dejar de ser puertorriqueño para ser americano. Si viene la estadidad, no vamos a ser puertorriqueños. ¿Qué son los de Washington? Americanos. ¿Y los de Filadelfia qué son? Americanos;

¿Y los de Chicago? Americanos. Allí no hay ninguno que diga: ‘yo soy de tal estado’. No, todos son americanos. Tú no puedes dejar de ser lo que eres para ser qué sé yo… Es el miedo a sucumbir porque nos han enseñado que sin ellos no podemos vivir. Yo recuerdo que mi mamá me decía que no hablara de comunismo porque no podíamos vivir sin los ricos, “qué nos hacemos los pobres sin los ricos”. Y quiénes son los ricos, el capital, y quién es el capital, los americanos.

Hay que perder el miedo. Por eso tenemos que perderle el miedo al FBI. No podemos sentir miedo al FBI. Eso es bien importante en este país. No podemos tenerle miedo al FBI. La gente tiene el concepto de que lo más malo que nos puede pasar es la muerte, y no es así. Lo peor es la traición. Es preferible estar muerto antes que traicionar a la patria.

 

En Rojo – 9 al 15 de marzo de 2006

 

 

Puerto Rico sin un plan económico que funcione

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

En lugar de repartir dinero a empleados públicos a diestra y siniestra, ya sea de dinero irrestricto como negociado, y de gastar millones en fiestas, el dinero debió repartirse de una manera más equitativa e invertirse en áreas que produjeran rendimiento económico a corto y largo plazo.

Así se desprende de la  entrevista a dos economistas respecto al uso de la administración Pierluisi de $19 millones de fondos ARPA para un bono de mil dólares a los trabajadores de las corporaciones públicas, a la repartición  de $475 millones para un bono a los trabajadores afiliados a las uniones Servidores Públicos Unidos (SPU) y American Federation of State County and Municipal Employees (AFSCME), que aprobaron el plan de ajuste de deuda (PAD) del Gobierno central, y al uso de $3.5 millones en una fiesta de fin de año que supuestamente generará otros treinta y tantos millones.

Según indicó el mismo gobernador, luego del uso de los $19 millones, solo queda el 5 % de los $2 mil millones de los fondos ARPA. El economista Heriberto Martínez Otero expuso que los fondos ARPA desembolsados por el Gobierno de Estados Unidos  desde el 2020 se supone que estuviesen  dirigidos a apoyar a las familias, evitar el desempleo y apoyar los pequeños negocios, para contrarrestar los efectos de la pandemia. Parte de ese dinero estaba a la libre disposición del gasto de los estados. De ahí salieron los mil dólares para el aumento al magisterio. La actividad económica que generó ese dinero,  junto con la inflación, permitió que los recaudos del Gobierno de Puerto Rico aumentaran.

“Lo que estamos viendo ahora es que ese dinero de libre disposición es el que se está agotando, y no necesariamente se invirtió en áreas de la economía, sino en transferencias directas; pero tenemos la fiesta de Navidad para diz que sea un tipo de inversión. El dinero se ha utilizado en áreas que no necesariamente van a generar un rendimiento económico a largo plazo”.

Martínez Otero señaló que por otro lado hay fondos federales que ya tienen un destino particular y que aunque es mucho dinero y gran parte ya está asignado, no ha sido desembolsado aparentemente en parte por incumplimiento del Gobierno. Ahí se encuentran los fondos  CDBG y los fondos de FEMA para la reconstrucción de la red eléctrica.

A juicio de Martínez Otero, si se empiezan a gastar los fondos para la reconstrucción de manera acelerada, deberíamos estar viendo próximamente que los recaudos del Estado van a aumentar, ya que la construcción es la actividad  que más eslabones tiene con los demás sectores de la economía. Por lo tanto, si se meten millones en la construcción, se va a tener un efecto multiplicador que va a tocar  otros sectores de la economía.

No obstante,  una vez desaparezcan las transferencias directas a las familias el próximo año  y las familias comiencen a depender de sus ingresos o transferencias federales de los diversos programas, si el consumo baja, bajarán los ingresos. Puerto Rico es un país donde el consumo de los hogares es el equivalente al 90 % del producto nacional bruto. Si el IVU excede las expectativas va a haber una parte que irá a los bonos de valor contingente y otro a los empleados públicos cobijados por el PAD.  Hoy, bajo el PAD, esa bonificación de los empleados públicos  tiene la misma fuerza de ley que los otros bonitas de la deuda.

El asunto estriba, indicó Martínez Otero, en que no se ve que el Gobierno presente un plan de desarrollo económico. El secretario del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio, en un momento dado, dijo que iba a presentar un plan de desarrollo económico, y al final lo que se presentó fue un mapa de objetivos; pero  un plan de desarrollo económico que haya sido desarrollado por la Junta de Planificación,  por su agencia o por  el sector  sindical, empresarial o cooperativo no se tiene, tampoco un modelo de desarrollo económico concreto y coherente.

La falta de un plan económico, subrayó el economista, deja al país a la merced de que una vez concluya el exceso de fondos federales que están todavía en caja y no se han gastado, una vez ese dinero comience a reducirse, al principio se verán  alzas relativas de tasas de crecimiento económico, pero a la medida en que se utilice vamos a tener un retroceso económico porque ciertamente las fuerzas productivas al interior de la economía de Puerto Rico  no necesariamente se están desarrollando ni fortaleciendo  de manera endógena.

Martínez Otero puntualizó que el  panorama se va a complicar para el 2030, ya que los fondos federales estarán impactando hasta el 2027: “Cuando ese dinero se vaya acabando, si no tenemos ese plan económico en marcha, vamos a tener problemas de crecimiento en los próximos años”.

Una repartición equitativa

 “Me parece bien que los sindicatos negocien, pero me parece mal que no se piense en el colectivo social”, señaló en entrevista por separado la economista Martha Quiñones Domínguez sobre el uso de los $475 millones.

Esta calificó las políticas neoliberales de la Junta de Control Fiscal de perversas y corruptas. Explicó que el bono es en función del exceso de estimación que se realizó y que por el alto nivel de consumo se recauda más. Teóricamente, se supone que si hay sobrante se traslada al presupuesto del próximo año fiscal para cubrir desbalances, y eso no fue lo que realizó la Junta.

Trajo a la atención que como ya no se hace el ejercicio de planificación del presupuesto, eso no se tomó en cuenta. Más aun, denunció que la negociación que realizó la Junta con su visión neoliberal no contempla fortalecer el Gobierno, “sino que estipula esos gastos alegres, no recurrentes y que funcionan como soborno o clientelismo por endosar el plan de ajuste, creando ese individualismo neoliberal donde solo los que endosan importan”.

En contraste, expuso que se supone que si todos contribuimos, el sobrante se distribuya socialmente. Que en eso consiste la solidaridad social, en  invertir  en gastos que nos benefician a todos y todas. “El colectivo se riñe con el individualismo neoliberal. Por eso se supone que la sana política fiscal es que se mire las necesidades sociales y se sutilice en inversiones sociales: educación, salud, UPR, seguridad y vivienda, se fomente investigación y desarrollo para mejorar la economía y se invierta en gastos en infraestructura para mejorar las condiciones del país”.

Reconoció  que si hubo una negociación, se debe cumplir; pero que no se da tanto dinero.  Considera que ello es un derroche que se va en consumo y que, con el alto coeficiente de las importaciones, ese dinero se va de Puerto Rico y muy poco se reinvierte en el país. Además, agrava el proceso inflacionario que estamos viendo en Puerto Rico, donde una gran mayoría no recibe bono y un grupo lo recibe y gasta.

Algo similar ocurre con el gasto de millones en una fiesta. Su propósito es que las personas olviden  la incertidumbre y la falta de dinero que se vive. Y aquí también será un grupo quien recibirá el “bono” de los contratos millonarios, que tienen el mismo efecto temporero en la economía y luego se van.

 

Providencia (Pupa ) Trabal

Pupa, Julio Vives Vázquez y Juan Mari Brás. Foto Archivo CLARIDAD

Especial para En Rojo

Tengo un claro recuerdo de Providencia Trabal cuando era una niña porque estudiaba en la Escuela Muñoz Rivera de Mayagüez en el mismo grado y salón que yo lo hacía. Años más tarde, cuando yo regresé a Mayagüez, ya graduado de abogado, me re-encontré con ella y esta vez yo era miembro del comité municipal de Río Piedras y Pupa del de Mayagüez. Así que volvimos a unirnos en ser ambos expulsados simultáneamente por un decreto de la cúpula pipiola. Fue entonces que, en reuniones preparatorias de los dirigentes de ambos comités expulsados del PIP, también con su esposo Néstor Nazario Grillo, porque ambos eran militantes independentistas. Esto sería en el año 1954.

Para esta época, ya todo Mayagüez conocía a Doña Pupa por ese apodo y se le reconocía como mujer de vanguardia, muy trabajadora y con capacidad para ejercer las tareas más diversas que pueda haber; desde la co-administración de la farmacia que empujaban con inmensos sacrificios ambos cónyuges, pasando por la atención de sus dos hijo(a)s, hasta una escuela de preparar alumnos para la obtención de la licencia de conducir vehículos de motor, y por si hiciera falta alguna vocación adicional para el trabajo voluntario, llegó a fungir como médium espiritista. Todo esto fue en el curso de pocos años y el multiempleo se combinaba, con la militancia independentista, primero en el PIP, en el que empezó –como muchos otros– su aprendizaje patriótico y más tarde en el Movimiento Pro Independencia.

En 1958, Pupa era una de las integrantes del Comité Municipal del PIP en Mayagüez, que presidía mi padre Santiago Mari Ramos. Ella había figurado como candidata a la Asamblea Municipal por dicho partido en una de las elecciones anteriores. Vivía, junto a su familia inmediata, en una espaciosa casa en la Calle San Vicente cerca de la plaza del mercado de la ciudad. En el patio de la residencia, que era bastante grande, ellos habían levantado una pequeña estructura de madera y zinc donde Pupa ejercía su ministerio espiritual.

Para fines del año 1958, la Junta de Directores del PIP expulsó del partido a los integrantes de dos de sus comités municipales, el de Río Piedras y el de Mayagüez. A la sazón decidimos convocar a los miembros del partido en ambos pueblos, así como a los que desde cualquier otro lugar del país quisieran unirse a nosotros para discutir qué hacer frente a la división provocada por los últimos sucesos dentro del Partido Independentista. Pupa Trabal y su esposo Néstor ofrecieron su casa para celebrar la reunión conjunta planeada. Decidimos que la misma se realizara en la fecha conmemorativa del nacimiento del más ilustre mayagüezano de todos los tiempos, Eugenio María de Hostos. Fue así como el 11 de enero de 1959 llegamos a la residencia de los esposos Nazario-Trabal un centenar de militantes independentistas, para dar curso a la discusión del problema planteado. La reunión se comenzó en el pequeño centro espiritista de Pupa, pero pronto los anfitriones ofrecieron mudarnos al interior de la casa, donde había en la sala y comedor, un espacio mucho mayor para acomodar a los que habíamos llegado allí. Luego de extensas deliberaciones que se prolongaron hasta las primeras horas de la noche, decidimos por unanimidad que dejaríamos a un lado cualquier lucha faccional dentro del PIP y comenzaríamos a organizar lo que llamamos una “nueva lucha de independencia”  desde  una organización no partidista que dedicara sus esfuerzos por completo a la promoción de la independencia entre los puertorriqueños y la búsqueda de apoyo para nuestra causa a nivel internacional.

Tanto Pupa como Néstor fueron, además de miembros fundadores del MPI, también de la primera de las misiones patrióticas que organizó el Movimiento, que fue la Misión Ramón Emeterio Betances de Mayagüez, la cual se reunía en su primera etapa en la casa de los esposos Nazario-Trabal. Es importante apuntar aquí que el hecho de que Néstor Nazario fuera un masón activo del Gran Oriente Nacional, organización en que se han nucleado desde los años cuarenta del siglo pasado los masones patriotas del país, ayudó extraordinariamente a expandir la matrícula de la Misión Betances, con personas muy relevantes en nuestras luchas como fue el caso de Don Rafael Cancel Rodríguez, padre de Rafael Cancel Miranda y por derecho propio uno de los mayores valores del Nacionalismo puertorriqueño. Pupa fue muy activa en el propósito de atraer los masones mayagüezanos hacia el MPI. Ella siempre ha estado vinculada a la masonería patriótica y por eso, cuando el Gran Oriente pudo superar las limitaciones machistas que vedaban la incorporación plena de la mujer a la masonería, ella es una de las fundadoras de la primera logia femenina puertorriqueña.

Pupa y Néstor, que eran dueños de la Farmacia Modelo en la Calle Post de Mayagüez, fueron imputados de sendos delitos graves tras la explosión de un artefacto de origen misterioso en la parte trasera de la farmacia y que resultó en la muerte de dos patriotas. El matrimonio fue defendido por un grupo de ilustres abogados de la época, incluyendo a José Rafael Gelpí y Yamil Galib.

Ambos fueron absueltos por el jurado en los delitos graves. A Néstor se le juzgó por otro delito menos grave consistente en la alegada posesión de un arma de fuego que tenía en una gaveta de la farmacia. Por ese delito, a Néstor se le condenó a seis meses de cárcel, que tuvo que cumplir en la cárcel de Distrito de Aguadilla.

Desde aquellos años de militancia mayagüezana, Pupa Trabal, su esposo y sus hijos Néstor Ricardo y Leidita han sido objeto de una de las cadenas persecutorias más largas y crueles que han sufrido miles de familias patriotas en este país por parte del gobierno de Estados Unidos, sus agencias y demás adláteres aquí, incluyendo el gobierno del llamado estado libre asociado.

Foto suministrada

Pupa tuvo que hacer frente a todas las obligaciones de familia durante la ausencia de su esposo. Lo hizo con el sentido de abnegación y perseverancia que siempre ha demostrado a lo largo de su vida. La familia se tuvo que mudar a San Juan, estableciéndose en una casa alquilada en la Calle Loiza. Pero la mudanza no menguó su militancia en la lucha patriótica ni su activa solidaridad con compatriotas y amigos que compartíamos juntos, en la hospitalidad de su hogar, alegrías y tristezas. Recuerdo que un grupo de mayagüezanos, también exilados en la capital, nos reuníamos en casa de los esposos Nazario-Trabal, a departir, discutir asuntos serios de la lucha y cuestiones menudas de la cotidianidad, amparados por ellos y en no pocas ocasiones alimentados con los platos más preciados de la cocina mayagüezana de la que Pupa es conocedora y practicante.

En San Juan no cesó la persecución contra Pupa y Néstor. En la farmacia que regenteaban en la Avenida De Diego de Santurce hicieron incursión nuevamente los agentes de la Policía y pretendieron otra vez acusar a los esposos por delitos fabricados, que esta vez no pudieron llevar a procesos judiciales.

Personalmente, no podré olvidar jamás que el hogar de los esposos Nazario-Trabal en Santurce fue el de mi estadía y refugio en distintos momentos de mi vida. Su casa santurcina, junto a la de Manrique Cabrera en Río Piedras, fueron las principales casas de protocolo del MPI y el PSP para los actos que organizábamos en recibimiento a personalidades del exterior que nos ofrecían activa solidaridad con nuestra lucha, como fue el caso del venezolano José Herrera Oropeza y su esposa Doña Ninfa, y del cubano Ricardo Alarcón y su acompañante José Antonio Arbezú en la ocasión única en que el hoy presidente del parlamento de Cuba pudo llegar a Puerto Rico. De igual manera, la casa de campo que ellos fabricaron en el barrio Guavate de Cayey, ha sido por largos años sitio de reunión y de celebraciones.

La muerte de su esposo Néstor – muy sentida por sus compañeros y amigos– no desvinculó a Pupa de sus afanes patrióticos ni del cultivo esmerado de la amistad con los que hemos compartido con su familia durante prácticamente toda la vida.

El reconocimiento que hoy le rinde CLARIDAD a Providencia Trabal es porque –como se expresa en la promoción del mismo que se hace en el periódico– “Pupa es para familiares, compañeros y hasta para sus adversarios, una mujer puertorriqueña, caribeña, latinoamericana, consecuente (en) toda una vida dedicada a la lucha por la libertad de su pueblo.”

Al unirme de todo corazón a este homenaje, dejo constancia de la inmensa gratitud que llevaré siempre en mis sentimientos más hondos por esta amiga y compatriota que tan altos esfuerzos ha dedicado a la patria que compartimos y tan imborrables huellas de amistad y solidaridad ha dejado en mi ser para siempre.

Reproducido de En Rojo, edición especial el 8 de marzo del 2006, dedicada a Providencia Trabal.

Claro de poesía :Zorro del aire

 

Especial para En Rojo

Latinoamérica es pródiga en poetas subterráneos. No andan deprisa ni parecen preocupados por forzar la construcción de una obra; por eso su desplazamiento por los circuitos editoriales es ajeno al autobombo y el narcisismo de las redes sociales. En otras palabras, son aves raras en los tiempos que corren. En una curiosa alquimia, esa marginalidad que el poeta subterráneo asume como una segunda naturaleza reviste su escritura de un brillo particular. Hablo del resplandor de la poesía que perdura. El chileno Nicolás Vergara (1981) es uno de los poetas subterráneos de nuestra América. Autor de Fábulas y contrafábulas de la elefanta Fresia (Lom, 2009), libro que le valió el Premio de Poesía de la revista Grifo de la Universidad Diego Portales (Chile), Vergara ha diseminado su obra en publicaciones literarias de los espacios vitales por los que ha transitado: Chile, República Dominicana, Estados Unidos, Canadá. En los inéditos que aparecen a continuación, Vergara trabaja una poesía que sacude con cuadros de una cotidianidad traicionera. El lector se adentra en estos escenarios sin sospechar que detrás de la naturalidad de ese orden también hay zonas de suelo cenagoso por donde se asoma la rotunda crueldad propia a las contingencias de la vida.

 UNA SALIDA AL CAMPO

 

Habíamos salido de la ciudad con un grupo de amigos

un lugar ancho y muy seco:

colinas que se desmayan hasta lugares planos

cielos que se lanzan hasta la tierra seca.

 

Uno de nosotros comenzó a hablar

acerca de lo que allí estaba sucediendo:

“por el campo que atraviesa el río

van y vienen los ratones

hasta perderse en sus cuevas”.

 

El paisaje parecía un colador,

los ratones iban y venían

tan rápidamente y tan pequeñamente

que no alcanzábamos a decir mira

ni a compartir al mismo ratón.

 

Cuando finalmente logré captar la atención de los demás

de la nada apareció un zorro:

amarillo, rojo, tierra, su pelo se veía tan brillante

y su paso

tan gracioso,

que parecía alguien que sabía muy bien a dónde se dirigía

o que volvía a casa luego de haber logrado algo.

 

Ahora que va pasando justo frente a mí,

intento ponerme muy cerca de él,

para ver si podemos conocernos,

pero si me ve muy cerca me gruñe, levanta las orejas

amigos”, me dice, “pero no soy amigable”.

 

Intenté mover mis orejas del mismo modo

pero me salió un gesto bastante ridículo

así que decidí dejar todo como estaba

y observarlo desaparecer entre los espinos.

 

Ahora, devuelta en el auto, voy mirando

cómo el bosque va quedando atrás

cómo en la mente se va quedando

y en la imaginación, renaciendo:

zorro tenaz, zorro del aire.

 

UNA VISIÓN DE LOS ANDES

 

No sé por qué al mirar la nieve vuelvo a la Cordillera de los Andes

que visitamos pocos meses antes de tu muerte.

Entonces sabía que ibas a morir

y nunca pensé en Canadá

en el invierno, ni en qué sería de mi vida, años atrás,

cuando era joven y me creía dueño de mi suerte.

Por qué un recuerdo tan alejado puede surgir así de golpe

no lo sé, supongo que es la nieve, la luz o las precauciones

que trae consigo la nieve.

Mi novia elude los recuerdos que marcan nuestra experiencia con tu enfermedad.

Sabe que los únicos asuntos personales son los que se viven en compañía

y que las formas del dolor se reconocen mejor en la penumbra.

Hay una dimensión en que de verdad fuimos felices

y otra donde esperas un mensaje

que dice que las cosas finalmente sucedieron

tal y como era esperado.

Todos y tú también sabías que a esa hora

yo debía cruzar hacia Argentina.

Será un buen paseo, dijo Luchito:

y no se equivocaba.

 

HORMIGÓN ARMADO

Tres obreros fuertes como arcángeles

que en uno de los bordes de la construcción

ayudándose de palas, moviendo las manos

como faros, van mezclando las piedras

con el cemento, y tiran dentro de la mezcladora

lo que en caso humano

serían malas experiencias.

 

Piedras que estuvieron mucho tiempo quietas

ásperas, filosas, cálidas

van mezclándose en esa pasta espesa

que en una persona que necesita ternura

provocarían una caída libre.

 

A esas manos duras como talones

a esas espaldas fuertes como el acero

los áridos que van tirando al mezclador

deben parecerles tan normales

como sostener un martillo

aunque a veces mueven el pie

para despejar el suelo, haciendo espacio

para su postura fija.

 

Solo de vez en cuando se quitan los cascos para mostrarte

cuánto más férreo

que las estructuras de hormigón armado

es el dolor que tú sientes, y cuán más amables

los procedimientos que ellos usan

para recordar y seguir adelante.

 

Y cuando vuelves a tu casa te das cuenta

del frío que debe hacer junto a esa gran lavadora

con qué severa pero amable indiferencia

van esperando que el hormigón cuaje:

para recordar, para seguir adelante.

 

 

 

 

 

 

 

Marco narrativo de algo por hacer

 

 

para Jaime Giordano

Como es inevitable creer en algo, llegas a cierta edad en la que desaparecen amigos. También algunas cosas que viste o que no recuerdas, de tan queridas o deseadas, y sin embargo nunca vistas o propiamente tuyas. Pasa lo mismo con lo que no inventaste y te empujaron como lo mejor o la obligada lectura de un personaje que nunca te simpatizó. Si al cabo te las ves, como yo, en trance de amar algo que nunca estuvo cerca de ti, o que te llegaron a prometer, aunque de tan bien recomendada lectura o frecuentación que diste a caminar por la trastienda de tu barrio, entonces, como diría el ya difunto Hector Lavoe, escucha mi pregón que dice…

Caso por resolver

Este incidente me permitió conocer personalmente al Dr. Aravind Adyanthaya cuando trabajaba como médico primario del CDT de Río Piedras. Se estaba por celebrar el 2do Congreso Internacional dedicado a la memoria del profesor José Ferrer Canales y ello coincidió con el curso de novella italiana y matrimonio que nos impartía la profesora Carmen Rabell. Sufrí un inesperado accidente en su clase que me obligó a visitar el CDT para que me inyectaran una vacuna antialérgica y se dio la casual coincidencia de que el médico primario era escritor y hombre de teatro, aunque en aquel momento se vio obligado a atenderme de emergencia y no pudo decirme nada hasta muchos años más tarde.

La prisa que llevábamos con el curso de la profesora no permitió que me detuviera a conversar con Aravind, ni a explicarle qué fue lo que me sucedió de tan erizado de ronchas y feas mataduras que le llegué a la sala de emergencia. Recuperado en cosa de unas horas, enfilé en la Trooper de la profesora hacia la soñada ciudad de Arecibo. La profesora iba al volante y me acordé de algo que decía Burroughs de Joan Volmer: She was a good driver.

Pero al cabo olvidé al viejo amargado que es mi autor preferido y pasamos enseguida al problema que en aquel entonces nos dejaba perplejos. En el catálogo del Congreso aparece mi participación en uno de los paneles que presidía precisamente la maestra, con un ensayo que desapareció y del que apenas conservo una propuesta, o quien sabe si no llegué a escribir y sólo hice una breve presentación oral debido al poco interés que despertaron Las reglas del Método Sociológico de Durkheim, un acercamiento de sociólogo sino a la deshonra del que constata una cañona, sí la resignada etiqueta a seguir en esos casos. Como dice el caballero alemán: no es más que una diátesis indolora. Una pajita en el ojo.

El circunspecto catálogo consigna que mi nombre figuraba entre los panelistas de la ahora desierta sala. Uno o dos gatos presentes, con la profesora y mis fieles compañeros de galera. Tan raro nos pareció que el auditorio estuviera casi completamente vacío, que me ocupé de mirar el documento que la profesora Rabell me facilitó y en donde aparece claramente expuesta nuestra participación en el Congreso.

El feeling de una sala desierta no me deja perplejo en tanto que hacerme poeta fue trasunto de amargos desplantes, si bien de esperar en un ambiente literario como el puertorriqueño siempre tan cargado. Más bien, diría yo, me aliviaba saber que no había un alma que nos quisiera escuchar y que a pesar de todo estábamos los que teníamos que estar allí. No empero, el misterio no se hace esperar cuando al lado del catálogo en donde se nos reconocía méritos, Carmen me extendió un extraño certificado de participación que no consigna, como otras veces, el nombre que siempre he llevado. Lejos de toda suspicacia en lo relativo a mi verdadera identidad, mi nombre no estaba impreso en el certificado de participación porque merece grabarse con la mejor caligrafía que pueda encontrar a estas horas. No estando Don Lorenzo para esos menesteres, ni aún la modesta María Noemí en Maof, para grabarlo como es debido y creo hicieron con mi diploma de bachillerato, caminé una vez más por la vieja manzana en donde estaba su taller para constatar, con algo más de sorpresa, que no había allí sino un pastito verde en el que juegan los retoños de mis amigos.