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Acerca de la Nueva Visita de Cancel al Laberinto

 

 

José Anazagasty Rodríguez

Especial para En Rojo

Reseña de: Cancel-Sepúlveda, Mario R. (2023). Indóciles: Nueva Visita al Laberinto. San Juan: Ediciones Laberinto.

 

El historiador Mario R. Cancel revisitó el laberinto para brindarnos su libro Indóciles: Nueva Visita al Laberinto.  Este nuevo libro, como su antecesor El Laberinto de los Indóciles, es el producto de un profundo estudio de mucho tiempo, revelando una vez más la extraordinaria dedicación de su autor con la investigación de la historia cultural de la política puertorriqueña. Es también una contribución meritoria a la historia intelectual puertorriqueña, a la historia de las ideas políticas en la colonia. Específicamente, Indóciles es una valiosa historia de la cultura política de los separatistas, nacionalistas e independentistas puertorriqueños, de sus ideas y pensamiento político y social, así como de sus memorias y prácticas mnemónicas.

Este nuevo libro de Cancel aúna cinco ensayos sobre la historia cultural de la política puertorriqueña entre las postrimerías del siglo diecinueve e inicios del siglo veinte, aunque en la discusión sobre el separatismo y el nacionalismo comenta eventos hasta los sesenta. Indóciles se concentra en la cultura política de los separatistas puertorriqueños, incluyendo a los separatistas anexionistas e independentistas del siglo diecinueve y los independentistas y nacionalistas puertorriqueños del siglo veinte.

El libro comienza con un monólogo del historiador referente a la Insurrección del Lares en 1868. Es el soliloquio de un historiador, una autorreflexión respecto a un problema específico de investigación histórica, el de la Insurrección de Lares. Para Cancel el problema es cómo animar el interés de los puertorriqueños de hoy por un evento que ocurrió hace más de dos siglos atrás; por un acontecimiento que como este advierte es “un hecho emborronado al paso del tiempo”; de un suceso que ha sido significado de diversas formas por diversos actores sociales y políticos. Si la Insurrección de Lares ha sido desacreditada, desautorizada, omitida, deformada y caricaturizada por muchos, también ha sido celebrada, idealizada, homenajeada y hasta consagrada por muchos otros. Cancel, quien ha estudiado la insurrección desde los ochenta, asumió el reto. Lo hizo primero tomando distancia de su objeto de estudio para “jugar un poco a la extrañeza” y volver con una “imagen fresca” de la insurrección.  Para hacerlo tuvo que enfrentar dos problemas teóricos: establecer los antecedentes u orígenes de la insurrección, que Cancel vincula al abolicionismo clandestino, y cotejar la identidad de los separatistas que, como demuestra, fue un grupo mucho más heterogéneo de lo que comúnmente se piensa.  Pero para Cancel todavía nos queda mucho por saber de la insurrección, la que, si se relata desde el presente, como toda historia, entonces, y como concluyó este: “Saberla una y otra vez desde cada presente es parte de la aventura” (28).

El monólogo es seguido de una extraordinaria y abarcadora “ojeada” a la mutación de las concepciones políticas que los puertorriqueños tuvieron sobre sí mismos entre la segunda mitad del siglo diecinueve y las primeras décadas del siglo veinte, concepciones también presentes en el resto del Caribe. En el segundo ensayo, una obra maestra, Cancel destaca las estrategias y tácticas ideológicas y retóricas de diversos actores políticos en el campo de los separatistas, independentistas y nacionalistas, incluyendo su manejo de la memoria e historia de la Insurrección de Lares de 1868 y sus usos de los protagonistas, monumentos y fuentes de información con respecto a esta. Es la identificación de esas pericias, tácticas y usos uno de los grandes logros de Cancel en Indóciles.

Las contribuciones de este ensayo son varias. Cancel demuestra que el separatismo puertorriqueño desde sus orígenes hasta nuestros días constituye un grupo político heterogéneo, tanto en términos ideológicos como tácticos. En el Laberinto de los Indóciles Cancel estableció y comprobó los matices y gradaciones del separatismo y el integrismo en el Puerto Rico del siglo diecinueve. En Indóciles el historiador reafirma los matices del separatismo y el nacionalismo en el tránsito del siglo diecinueve al veinte y ya adentrado en este último. El reconocimiento de esa diversidad contrarresta la tendencia a homogenizar y comprimir las corrientes políticas puertorriqueñas, la propensión a ocultar su variedad o modalidades. Cancel demuestra que el separatismo no solo ha sido diverso, sino que ha cambiado mucho a través de la historia. Estos matices y cambios, como confirma él en su libro implican diversas interpretaciones, representaciones o construcciones de la Insurrección de Lares.

Otra aportación meritoria de Cancel es su atención a la dimensión espacial y geopolítica del separatismo puertorriqueño y caribeño. En el siglo diecinueve el separatismo se configuró en términos de una concepción continentalista del Caribe, que como afirma Cancel, “… fue la mirada que impuso y legitimó en el lenguaje político de la intelectualidad rebelde de las islas la noción de antillanidad” (33). Esto es cierto para las dos vertientes generales del separatismo, la anexionista y la independentista, que articularon sus respectivos proyectos confederacionistas en términos continentalistas. Por esto concluye Cancel que el origen y desarrollo del movimiento confederacionista caribeño no estaban vinculados a proyectos separatistas independentistas, ciertamente no al independentismo como lo imaginamos hoy. Para los separatistas anexionistas confederacionistas la separación o independencia de España que reclamaban, equivalía a la anexión a una potencia continental, fuese a Estados Unidos o la Gran Colombia. Por otro lado, para los separatistas independentistas confederacionistas la separación de España no tenía, demuestra Cancel, que culminar en la nación-estado soberana que hoy asociamos con la independencia. La Confederación Antillana que defendieron Betances, Hostos, Luperón y Martí pretendía la institución de una sola comunidad antillana, es decir la integración de las Antillas a una entidad espacial más amplia que disolvería las diferencias entre las partes a favor de una identidad común internacional. Esto implica para Cancel que el independentismo nacionalista, tal y como lo concebimos hoy, se encuentra en una época posterior al siglo diecinueve, después de la Guerra Hispanoamericana de 1898.

Uno de los grandes logros del segundo ensayo de Indóciles es precisamente su delineación de las transformaciones del separatismo desde finales del siglo diecinueve y durante las primeras seis décadas del siglo veinte. Por ejemplo, si en el siglo diecinueve los conflictos entre separatistas anexionistas e independentistas no impidieron su colaboración, estos ya no colaborarían después de la Guerra Hispanoamericana. Esta guerra tuvo como secuela la anexión forzada de Puerto Rico a Estados Unidos, por lo que el separatismo anexionista desaparecería y el estadoísmo que surgió después de 1898 se convertiría en la némesis del nacionalismo independentista emergente. Este último fue heterogéneo y también vivió transformaciones:

El siglo 20, el periodo posterior a la invasión y presencia estadounidense en el Caribe, forzó la revisión de los contextos ideológicos de la soberanía. No se puede hablar del “nacionalismo” como un todo singular e inequívoco. Como se ha demostrado, aquel fue un fenómeno de múltiples significados que tuvo que ajustarse a la senda, si cabe la metáfora, que la historia del proceso entre siglos le impuso. Las respuestas al problema nacional urdidas para el siglo 19, no respondieron todas las preguntas ante un poder hegemónico distinto como era Estados Unidos (80).

Otro aspecto importante del segundo ensayo de Indóciles es su atención a la pluralidad de las interpretaciones, representaciones o construcciones sociales de la Insurrección de Lares, de las memorias acerca de esta. Cancel demuestra que la insurrección siempre ha sido un hecho abierto a reinterpretaciones, por lo que tenemos no una sino varias memorias de la insurrección, todas configuradas en el contexto de la interacción y el conflicto entre diversos grupos con variados intereses, aun en el campo de los separatistas, nacionalistas e independentistas.  Cancel nos regala una interesantísima y hábil aproximación a la Insurrección de Lares de 1868 en la memoria colectiva de los separatistas, independentistas y nacionalistas, así como a las memorias de Betances sobre el acontecimiento y a las representaciones de este prócer en la memoria colectiva, incluyendo su imagen después del regreso de sus restos a Puerto Rico en 1920. Cancel demuestra que diversos actores políticos puertorriqueños, incluyendo, por supuesto, a los independentistas y nacionalistas, reinventaron la imagen y memoria de la insurrección y de Betances con diversos propósitos políticos. Por ejemplo, en algunas de estas memorias Betances dejó inclusive de ser una figura amenazante y era todo un admirador de los logros estadounidenses. En efecto, en los veinte Betances fue caricaturizado y la Insurrección de Lares domesticada al servicio de los proponentes y defensores de la autonomía y la estadidad.

Cancel también nos proporciona una aproximación original a las representaciones de Betances y la Insurrección de Lares en la memoria de los nacionalistas e independentistas de la década de los treinta, de cómo estos les rescataron y reinventaron. Para Cancel se trató de una (re)mitificación bien pensada y articulada. En la nueva “mitología retrospectiva” de la Insurrección, Betances y los veteranos como Vélez Alvarado y Méndez fueron celebrados como parte de un pasado memorable y glorioso, dignos de respeto, admiración, emulación y culto nacionalista. Cancel examina las proclamas nacionalistas, las que contribuyeron a la (re)mitificación de la insurrección y sus protagonistas. La de 1935 reiteró la tesis de la independencia como restauración y llamado a las armas.

Finalmente, Cancel nos provee un análisis de la memoria y retórica nacionalista de la Insurrección en su centenario en la década de los sesenta, en un periodo marcado por la represión y censura del nacionalismo, consecuencia de la insurrección nacionalista de 1950. Pero fue también la época del surgimiento de la nueva lucha por la independencia.  En esta memoria la Insurrección de Lares de 1868 marcó el origen de la progresión de la República y conmemorarla, asistir a un Lares consagrado, era deber de los patriotas, una muestra de devoción. Se trataba de un homenaje dirigido a convocar a los patriotas a la acción, de convertir sus prácticas mnemónicas en acciones políticas.

Para Cancel la historia de la pluralidad del independentismo nacionalista de las primeras décadas del siglo veinte, su cultura política y su memoria colectiva todavía está por escribirse. Cualquiera que intente escribirla debe, por supuesto, leer este ensayo de Cancel, que precisamente nos exhorta al análisis, debate y revisión profunda de esa historia, cultura y memoria.

El segundo ensayo de Indóciles es seguido de una innovadora y aguda reflexión acerca de la relación entre la escritura creativa y la sociológica en la obra de Eugenio María de Hostos Bonilla. En el 2017, como director del Centro de Investigación Social Aplicada, afiliado al Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez, invité a Cancel a ofrecer una conferencia sobre Hostos, que se realizó el 4 de abril de ese año. Fue esa conferencia la que se convirtió en el ensayo “El Pensamiento Social en la Narrativa de Eugenio María de Hostos Bonilla”, incluido en Indóciles.  Se trata, como señalé antes, del análisis de la relación entre la escritura creativa y la sociológica en la obra de Eugenio María de Hostos Bonilla. Cancel, rechazando la tendencia a examinar la obra literaria y sociológica de Hostos por separado las examina en su compleja relación. Para él:

Hostos Bonilla, como se sabe, fue un escritor capaz de enfrentar una diversidad de medios y géneros de expresión literaria y científica con soltura, imprimiéndole a cada uno de ellos su poderosa, apasionada y contradictoria personalidad. En ello reside, desde mi punto de vista, una porción considerable de su originalidad y grandeza. (177)

Cancel demuestra que las narrativas creativas y los escritos sociológicos de Hostos fueron formadas por varios elementos.  Fueron primero moldeadas por la propria psicología del sociólogo mayagüezano—fuerte, apasionada, contradictoria y compleja—y por su biografía, una “atropellada vida de exiliado, viajero y activista en el marco de una praxis marcada por el valor de la indocilidad y la disposición a retar las instituciones dominantes” (177). Su formación intelectual en derecho y sociología krausopositivista y su interés en la pedagogía también formaron sus narrativas literarias y sociológicas.  Como demuestra Cancel, aunque Hostos pretendió convertirse en un novelista o escritor, su activismo político y radicalización ideológica, así como su adopción del krausopositivismo, lo llevaron a revisar sus prioridades y su relación con la narrativa creativa.  Desde entonces Hostos se orientaría hacia el rol de lo que Cancel llama el “sociólogo artista” y la “escritura comprometida,” así como hacia a una narrativa para la familia, el reforzamiento de esa institución social, aunque desde una perspectiva patriarcal.  El propósito de sus novelas y cuentos serían primordialmente morales y educativos, en ese sentido, una literatura al servicio del cambio social. Por eso concluye Cancel que: “Por otro lado, en general el lector se encontrará con una narrativa reflexiva y comprometida literariamente cuidadosa en donde lo didáctico y lo estético son capaces de convivir en el marco de los reclamos de un siglo como aquel.” (242)

Este ensayo es seguido por un apéndice que incluye dos discursos sobre Hostos y que lo complementan. El primero trata la concepción del cosmos antillano en las novelas del intelectual puertorriqueño, particularmente en La Peregrinación de Bayoán. Muchos de los elementos identificados por Cancel con respecto a la relación entre literatura y sociología en la obra de Hostos están presentes en esa novela, como expone Cancel en este primer discurso del apéndice.  Este afirma que: “Es una novela de marcada estirpe romántica en donde brillan los planteamientos del más armonioso clasicismo, el idealismo moral y el más progresista positivismo. Es la narración de un moralista que pretende sintetizar en su dilema íntimo, el destino de las Américas en particular las Antillas.” (261-262)

El último discurso destaca las transformaciones de las concepciones sobre España en el pensamiento de Hostos. España fue uno de los principales imperativos en la vida intelectual del sociólogo y literato puertorriqueño.  Aunque España fue para Hostos un país de contrastes, señalado por él por su despotismo y el colonialismo, él se sentía español, español-americano señala Cancel.  Pero Hostos, eventualmente decepcionado con España y los republicanos españoles, reafirmaría su juicio severo de España e imaginaría el futuro de la Antillas como una confederación separada de la metrópolis. El sociólogo indócil se había radicalizado.

Indóciles es un libro magnífico, producto de un erudito ingenioso y novedoso, un historiador que conoce muy bien, con maestría, las arduas pero fascinantes rutas del complejo laberinto de los indóciles puertorriqueños.  Los invito a visitarlo de la mano guía de Mario R. Cancel.  Este historiador los llevará, como concluye Mayra Rosario Urrutia en su prefacio a Indóciles, por rutas alternativas para cavilar, contrastar e inquirir el laberinto y nuestra historia, a dilucidar la maraña de nuestra cultura política.

El autor es Catedrático de Sociología  en la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez.

 

 

Andando de la mano de yeso de Pazuzu en The Exorcist y Talk to Me 

 

 

Especial para En Rojo

 

En un principio, la orbe oscura que mancha el ambiente de gris se torna gradualmente en el sol que asocias con el calor del desierto. El cura septuagenario, aunque su actor está en los cuarenta, intuye que encontró algo poderoso. Con mirada confusa, el hombre contempla por encima del abismo la estatua de un demonio. Los gruñidos de perros rabiosos y el vendaval son la banda sonora que invaden tu sala durante la confrontación inicial entre el padre Merrin (Max von Sydow) y Pazuzu en The Exorcist (dir. William Friedkin, EEUU, 1973).

Décadas después, la cámara sigue de cerca a un joven que irrumpe en una fiesta. Aunque no estés presente, dejándote llevar por la concurrencia, sabes que el ambiente huele a alcohol y marihuana. El joven busca desesperadamente a su hermano. Cada puerta cerrada del pasillo de la casa esconde adolescentes que quizás tropiezan en sus primeras experiencias sexuales. No lo ves, pero lo intuyes. El hombre llega ante una de las puertas y arremete contra ella. Su hermano está al otro lado. ¿Se estaba haciendo daño? No lo sabes porque el joven apresuradamente empuja a su hermano hacia la salida de la casa. Antes de salir, el joven se detiene y condena a los testigos que, fascinados con la escena, graban el incidente con sus celulares. Te preguntas, ¿de qué está salvando el joven a su hermano? ¿Por qué nadie suelta su celular para ayudarlos? Pero no puedes responder porque las cuchilladas los sorprenden a todos al comienzo de Talk to Me (dirs. Danny y Michael Philippou, Australia, 2023).

Las secuencias iniciales de The Exorcist y Talk to Me revelan que el enfoque de los directores y escritores trasciende un superficial intento de asustarnos. Es claro que el género sólo funciona si inspira un horror que obliga a taparnos los ojos. Inclusive, una buena película de horror hace nefasto este impulso ya que los monstruos y el gore se hacen insoportables en nuestra imaginación. Ambas películas cuentan con escenas que te llevan a cerrar los ojos, aun sabiendo que no hay escapatoria de lo monstruoso. Estas tratan la posesión demoníaca como una metáfora de las ansiedades asociadas a la pérdida de la fe y a la experimentación adolescente con el peligro.

En The Exorcist, Chris McNeil (Ellen Burstyn) es una actriz de Hollywood que sufre por encontrar una explicación a los cambios espantosos de su hija preadolescente, Regan (Linda Blair). Es evidente que la madre ha provisto a Regan con todo lo necesario para una infancia feliz. No obstante, la adolescencia invade el cuerpo de Regan en la forma de una posesión demoníaca. Con la misma carga aterradora con la que Carrie (Sissy Spacek) recibe la regla rodeada de las burlas de sus crueles compañeras de clase en Carrie (dir. Brian De Palma, EEUU, 1976), el cambio de Regan se hace real cuando ella se penetra violentamente con un crucifijo y cuando asesina a un hombre empujándolo por la ventana de su cuarto. De Palma y William Peter Blatty, que es el libretista y autor de la novela, capturan el terror que sienten los adultos ante el posible despertar sexual de una niña. Por esto, el horror está en cómo el demonio, que interpretamos como masculino, pervierte el cuerpo y mente de la inocente.

The Exorcist no solo refleja las tensiones de una madre ante la experiencia de su hija, sino que también adentra en la pérdida de la fe de un cura. Después de haber visitado a un sinnúmero de doctores para identificar el mal que afecta a Regan, Chris busca el consejo del padre Karras (Jason Miller), que también es siquiatra y que se ha dedicado a la educación. Karras sufrió la pérdida de su madre y el trauma lo ha llevado a cuestionar su fe. Aunque en su interacción inicial, Karras le afirma a Chris que él no cree ni en la posesión ni en los exorcismos, su primera visita a la casa de Regan lo hace repensar sus dudas y creencias.

Talk to Me también trata el tema de la posesión. En este caso, no es la posesión de un demonio, sino de los espíritus que han sufrido muertes traumáticas. En vez de Pazuzu, los espíritus malignos de Talk to Me ansían encarnar un cuerpo joven para quizás regresar a la vida o para posiblemente torturarlo hasta la muerte. La protagonista, Mia (Sophie Wilde), que perdió a su madre hace unos años, entra en este mundo de posesiones cuando va a una fiesta con su mejor amiga, Jade (Alexandra Jensen). El evento principal de la noche es una mano de yeso cubierta en firmas y fechas, posiblemente de fiestas anteriores, que descansa en una mesa de centro. Los jóvenes se arremolinan alrededor de esta y se preparan para el primer voluntario que tomará la mano. Hayley (Zoe Terakes) y Joss (Chris Alosio), que han convocado la reunión, explican que bajo el yeso hay una mano de un médium o un satanista (no están claros de cual), que es la fuente de su poder. Para experimentar la posesión, el voluntario debe tomar de la mano y decir “talk to me.” Luego, delante del espíritu desencarnado, el voluntario debe afirmar: “I let you in.” Es entonces cuando el poseído siente una excitación inexplicable que se asemeja al éxtasis de una droga.

Talk to Me también refleja las ansiedades que sentimos los adultos ante los riesgos que toman los adolescentes. La madre de Jade, Sue (Miranda Otto), es una madre divorciada que tiene una relación amistosa con sus hijos. Aunque Sue bromea advirtiéndoles lo que les espera si hacen una fiesta, sus chistes demuestran su preocupación sobre lo que pueden ser capaces los adolescentes. Su hijo menor, Riley (Joe Bird), está en su adolescencia temprana. La inocencia infantil de Riley recuerda la de Regan en The Exorcist, convirtiéndolo en presa fácil para los espíritus que los observan a través de la mano de yeso. Todo se complica cuando Mia se obsesiona con ser poseída en la búsqueda por su madre muerta. Esta obsesión impacta a la familia de Sue y es una metáfora de la adicción ya que Mia se deshace física y emocionalmente ante el gozo de la posesión. Tanto como el padre Karras, Mia busca una explicación a su tragedia, pero ella busca a su madre a través de la mano de yeso.

The Exorcist refleja una serie de búsquedas que giran en torno a la fe. Para Karras, la culpabilidad que siente por no haber hecho lo suficiente por su madre y el desamparo que soportó ante un dios ausente en el momento más difícil de su vida, lo llevan a cuestionar sus creencias. El viaje de la madre de Regan es opuesto al de Karras ya que Chris pone en duda todas sus creencias en la ciencia por la desgracia de su hija. Esa imagen inicial de Merrin y la estatua de Pazuzu, que presagia el choque final entre el cura y el demonio, demuestra que el enfrentamiento a lo sobrenatural es un viaje individual. Cada personaje reacciona de maneras muy particulares en su búsqueda por una explicación. Por otro lado, Talk to Me constantemente resalta la necesidad de los adolescentes en la película de encontrar el apoyo de una comunidad. Estas comunidades pueden ser tan desensibilizadas como los jóvenes de la secuencia inicial que se limitan a grabar con sus celulares la tragedia de sus amigos. En el caso de Mia, ella no solo busca escuchar la voz de su madre de nuevo, sino también encontrar un apoyo en sus amigos por el terror de lo que está pasando.

The Exorcist es una de las obras maestras del cine. La combinación de la música de Mike Oldfield, los efectos especiales de Marcel Vercoutere, el maquillaje de Dick Smith y la cinematografía de Owen Roizman nos alteran con imágenes que dejan huellas profundas en la siquis de todo espectador. Talk to Me es la ópera prima de los hermanos Philippou, mejor conocidos por sus videos jocosos de YouTube. En su debut, los Philippou demuestran su control del medio. Ambos crearon una joya de cine de horror independiente manteniendo las maravillosas aportaciones de un cast predominantemente compuesto por actores jóvenes desconocidos. Estas películas no abaratan sus historias con jump scares (escenas que hacen brincar de un susto), sino que su horror conecta con las necesidades y cuestionamientos más profundos de la humanidad. (Pueden alquilar The Exorcist en cualquier plataforma de streaming)

Crucigrama – Ernesto Cordero

Especial para En Rojo

Horizontales

2. Ernesto Cordero _____; guitarrista y compositor clásico puertorriqueño. Catedrático en Composición y Guitarra en la UPR. Autor de «Concierto de Bayoán», «Mi silencio», «Tres cantigas negras» y «Concierto antillano», entre muchas otras composiciones.
5. Detrás.
8. Parte de la taza.
10. _____ y mandinga; obra de Cordero. Concierto para guitarra, flauta, violonchelo y bongós.
12. En el taoísmo, fuerza femenina que, en síntesis con el yang, constituye el principio del orden universal.
14. 9 de _____ de 1946; nacimiento de Cordero.
18. Del verbo ser.
22. Embriagué ligeramente.
23. _____ piezas afroantillanas; obra de Cordero de grabada en 1985.
26. Interés excesivo en un préstamo.
27. Altar.
28. De poca fuerza.
29. Distraído.
30. Persia.
32. Arrojé.
33. _____ Cordero Ortiz; fundador del Festival Internacional de Guitarra de Puerto Rico. Autor de «La garita del diablo», «Mariandá», «Danzas para guitarra», «Concertino tropical para violín y orquesta» y «Estampas criollas para coro y orquesta de cuerdas».
34. Música y baile populares de origen cubano.
36. Despedida.
38. Concierto _____; obra de Cordero para guitarra y orquesta. Rusia y Francia están entre los países donde se ha presentado esta obra.
42. Tipo de sangre.
43. Señor, abrev.
44. San _____; capital de Puerto Rico.
45. Concertino tropical para violín _____ orquesta; obra de Cordero.46. Puerto _____; pieza coral de Cordero de 2016.

Verticales

1. Adornase.2. Atrevido.
3. Edwin Colón _____; músico puertorriqueño intérprete de la música de Cordero al igual que Guillermo Figueroa, Iván Rijos, Leonardo Egúrbida, Juan Sorroche, Henry Hutchinson y otros.
4. _____ para guitarra; disco de música de Cordero con Leonardo Egúrbida y el autor.
5. Prefijo que indica dirección, tendencia.
6. Forma de pronombre personal.
7. Símbolo químico de la plata.
9. Séptima nota musical.
11. Real Conservatorio Superior de Música _____ Madrid; Cordero se graduó de esa institución. Luego continuó estudios en Roma.
13. Ernesto _____ Ortiz; se le rindió homenaje por su trayectoria por la Fundación Nacional para la Cultura Popular que lo nombró Primer Abanderado el 21 de diciembre de 2008, en la celebración del Día de la Bandera Puertorriqueña.
14. Quiere.
15. La _____ del diablo; cantata para bajo, guitarra, narrador, coro y orquesta compuesta por Cordero.
16. Rezar.
17. Tisana.
19. Símbolo químico del europio.
20. Ordeñar.
21. Sabana.
23. Estampas criollas para coro y orquesta _____ cuerdas; obra de Cordero.
24. Suite concertante. Tres bocetos criollos para _____ y orquesta; (2015) composición de Cordero.
25. Afirmación.
31. Gas presente en el aire atmosférico que se usa en los tubos fluorescentes.
32. Atoan.
35. Concierto de _____; concierto de Cordero para guitarra y orquesta.
37. Persona que ha recibido el más alto grado académico universitario.
39. Escuela _____ de Música; Cordero estudió en la institución y en el Conservatorio de Música de Puerto Rico.
40. _____ silencio; (2006) composición de Cordero para voz y guitarra.
41. _____ hija del viejo Pancho (1974) composición de Cordero para voz y orquesta.|
42. Carta de la baraja.

Exigen respuesta a secretaria de Recursos Naturales

Foto suministrada.

 

En medio de una presencia policíaca de más de 30 efectivos, miembros del Cuerpo de Vigilantes y la guardia privada del edificio del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) trataron  de impedir que un grupo de ocho activistas ambientales entraran al edificio a requerir una reunión con la secretaria de la agencia, Anaís Rodríguez Vega.

La delegación que se presentó este pasado lunes, 7 de agosto, constituyó el tercer intento  diversas organizaciones ecologistas alineadas en el movimiento Una Sola Lucha, para que Rodríguez Vega respondiera a los reclamos y planteamientos presentados sobre diversos asuntos y para que les concediera una reunión urgente.

El grupo denunció que luego de realizar una conferencia de prensa frente al edificio del DRNA, los líderes ambientales se trasladaron a la oficina de la secretaria de la agencia para entregar la carta solicitando la reunión. Sin embargo, los oficiales de la Policía estatal y la directora del Cuerpo de Vigilantes, Haydelin Ronda, intentaron impedirles la entrada  al edificio. Incluso, las puertas de acceso al vestíbulo fueron cerradas.

La directora ejecutiva de Amigxs del MAR informó a CLARIDAD que tras permitirles la entrada pudieron entregarles la carta a la secretaria de  Rodríguez Vega y al director de la Oficina Legal, licenciado Rafael González.

Los reclamos entregados a la Secretaria abordan temas como el funcionamiento de la agencia; la falta de acción ante la contaminación y peligrosidad de proyectos de producción de energía; el manejo de los residuos sólidos y materiales posconsumo; la contaminación de los cuerpos de agua, especialmente los acuíferos; el impacto en las costas; las deficiencias en los proyectos de canalización para mitigación de inundaciones y el asunto aún inconcluso del trato y protección de los animales como seres sintientes.

Uriarte indicó que las fechas propuestas por el DRNA fueron una a finales de septiembre y la otra a mediados de octubre. Según el DRNA, esas eran las dos únicas fechas que había, así que las tomaban o dejaban. El grupo espera que ambas fechas se les confirmen por escrito. Los activistas dejaron saber que la reunión no sustituía la petición de información ya solicitada.

Por parte del DRNA, comentó Uriarte, la reacción fue decir  que lo que estaban pidiendo era “una auditoría”. “La contestación de los grupos fue que eso debe ser información pública que debe estar accesible y que el  problema real es que el Departamento no sabe lo que está haciendo ni dónde tiene la información”.

Foto suministrada

Entre los presentes se encontraba Sahir Pujols, presidenta de la organización Vínculo Animal, quien dijo que el traslado de las distintas especies del recién clausurado Zoológico de Mayagüez aún no ha finalizado. “Los herbívoros aún esperan su turno para ser trasladados. Varios de estos no han podido ser sacados de Puerto Rico por enfermedades infecciosas o porque estuvieron expuestos a criaturas infectadas. El DRNA es aún el encargado de los animales que permanecen en el zoológico. ¿Qué plan de acción tienen? ¿A dónde los van a movilizar? ¿Están recibiendo tratamiento? ¿Están controlando la natalidad, o se siguen reproduciendo? La agencia tiene que informar las acciones que está tomando, si alguna”, planteó Sahir Pujols.

A principios de 2023, se anunció el cierre permanente en Mayagüez del Zoológico de Puerto Rico Dr. Juan A. Rivero, tras años de denuncias de activistas sobre negligencia, escasez de recursos y muertes de animales.

Por su parte,  Víctor Alvarado Guzmán, portavoz del Comité Diálogo Ambiental, aseguró que el DRNA está siendo selectivo en los asuntos que intervienen. “La Secretaria del DRNA ha reaccionado a algunos asuntos, presionada por la opinión pública y las manifestaciones o protestas. Pero no atiende otros problemas serios, como, por ejemplo, las violaciones de la carbonera AES en Guayama, la construcción de un puente ilegal sobre el Río Nigua en Salinas o el impacto de proyectos solares en suelos agrícolas y ecológicamente sensitivos. Todavía esperamos que entreguen el informe sobre la torre de telecomunicaciones en Guayanilla. No se puede ser selectiva a la hora de hacer cumplir la ley, ni ocultar documentos públicos. El primer paso es reunirse con las organizaciones para discutir estos asuntos”, concluyó.

Otro año académico sin soluciones para la educación pública 

 

Nuevamente abren las escuelas públicas del País tras el receso de verano, con perspectivas muy poco alentadoras para la buena marcha de la educación en Puerto Rico. Los más recientes sucesos relacionados al tema educativo no dejan espacio para el optimismo. Veamos: 10,000 estudiantes fracasados que tendrán que repetir sus grados. Un liderazgo del Departamento de Educación (DE) cuestionado, tras cinco secretarios consecutivos nombrados durante este cuatrienio. El único confirmado por el Senado renunció el mes pasado en circunstancias no aclaradas, y la actual Secretaria no ha sido confirmada aún. Faltan 650 maestros para materias de importancia crítica. El personal de Comedores Escolares está en la calle exigiendo justicia salarial y mejores condiciones de trabajo. Y además, el DE lleva varios años bajo la lupa fiscal permanente del gobierno federal, y ahora también confronta una investigación del Negociado Federal de Investigaciones (FBI), según lo admitió públicamente en días recientes la secretaria de la Gobernación, Noelia García, en un programa televisivo.

El consenso general en Puerto Rico es que nuestro sistema de educación pública no funciona. Que el monstruo burocrático y politizado en que los dos partidos que se han turnado el gobierno colonial -PNP y PPD- han convertido al DE es un escollo a las buenas prácticas educativas y un freno al aprendizaje de nuestros estudiantes.

La era de la ex convicta secretaria del DE, Julia Keleher, ahora reclutada como heroína por entidades educativas del estado de Delaware, fue nefasta para la educación pública en Puerto Rico porque profundizó su deterioro hasta hacerlo irreversible. Desde el 2017 hacia acá, cuando se desmanteló el sistema a través del cierre indiscriminado y la venta de escuelas, se abrió  la puerta a esta ultima etapa de crisis profunda que ha incrementado la presión de intereses  privados  por  acceder a los fondos públicos destinados a la educación. Estos pretenden que se les financie con dichos fondos públicos el establecimiento de negocios como las  escuelas charter, o las compañías de tutorías, o empresas creadas especialmente para venderle al DE libros de texto y materiales, o compañías de servicios de mantenimiento y reparación de escuelas, entre  muchos otros renglones privados que se benefician de los fondos del DE, algunos con privilegios «especiales» y sin tener que rendir demasiadas cuentas.

Ahora los vientos cambian, y el nuevo mantra es la llamada «descentralización» del sistema de educación, un término impreciso del cual no se han dado detalles sobre cómo será implantado, para que no se repita en unidades más pequeñas el mismo patrón de burocracia y corrupción que existe ahora en grande.

Es imperativo exigir al Gobernador y al DE que expliquen clara y detalladamente en qué consiste y cómo se implantará este nuevo modelo educativo descentralizado.

Es indispensable también que en ese proceso participen los maestros y maestras del salón de clases quienes, junto a.los estudiantes, son la raíz y la zapata del sistema de educación. El consenso entre las y los educadores serios de Puerto Rico es que la.verdadera descentralización presupone trasladar el foco de atención, los mayores recursos y el poder decisional sobre asuntos lectivos al salón de clases, que es donde comienza y se construye el aprendizaje.

Nuestro pueblo ya está cansado del drama que representa el inicio de cada año escolar, donde se repiten los mismos problemas e insuficiencias que evidencian la falta de voluntad y liderazgo en el DE para cumplir con su deber de proveer una educación de calidad y excelencia, que sea un reto y a la vez una gran oportunidad para la.comunidad escolar.

Con el esfuerzo de nuestro pueblo concentrado en una meta, ya una vez Puerto Rico logró vencer el desafío de la pobreza y el aislamiento para motivar su gente y movilizarse para erradicar el analfabetismo y abrir las puertas de una educación de calidad y amplitud a las grandes masas de puertorriqueños y puertorriqueñas. Lo que ha pasado durante las últimas décadas y años con la educación pública en nuestro país es un crimen y una afrenta contra el presente y el futuro de nuestros niños,  niñas y jóvenes. La creatividad de la educación es infinita y las soluciones existen. Solo basta mirar a nuestro alrededor, más allá de Estados Unidos, para encontrar sistemas educativos con estrategias ejemplares que pueden ser adaptadas a nuestra realidad. Pero para ello, nuestro País necesita un liderazgo educativo genuino, competente y capacitado, y no las.cepas de politiqueros que se han apropiado del DE para su propio beneficio y  de  sus ahijados políticos y personales.

Nuestro pueblo no debe volver a  permitir que pase un año académico más sin exigirle al DE que presente soluciones efectivas para la educación pública en Puerto Rico.