Editorial-La verdad sobre Estados Unidos y Venezuela
«Empezar a serlo» el conversatorio

CLARIDAD
En el marco de la frase Empezar a serlo, de Ramón Emeterio Betances, la Fundación Juan Mari Brás recordó, el 2 de diciembre, el natalicio del dirigente del Partido Socialista Puertorriqueño, en un conversatorio que abordó los nuevos mecanismos de colonización, las iniciativas políticas para la descolonización, la insurgencia energética y la soberanía alimentaria.
La actividad celebrada en la Facultad de Derecho de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras, contó como panelistas con la economista Alejandra Castrodad Rodríguez, el licenciado Rolando Emmanuelli Jiménez, el profesor Arturo Massol Deyá, el agrónomo Ian Pagán Roig y, en calidad de moderadora, la periodista Perla Franco..
Como introducción, la presidenta de la FJMB, licenciada Wilma Reverón Collazo, hizo referencia al ensayo de Mari Brás, El nuevo curso estratégico del independentismo, escrito a inicios de este siglo, curso estratégico que a juicio de Reverón Collazo el independentismo ha seguido sin necesariamente saber que lo ha seguido: la lucha contra la corrupción, la defensa del ambiente y del equilibrio ecológico, la lucha contra la militarización y el combatir una cultura de trabajo para a su vez combatir la dependencia.
Lo que le pasó a Hawái

La economista Castrodad Rodríguez expuso que usando como pie forzado el recrudecimiento del genocidio en Gaza y el evento del artista Bad Bunny con su canción Lo que le paso a Hawái, en Puerto Rico hay que empezar a hablar de las cosas que no queremos que nos pasen y empezar a ver nuestra situación desde una perspectiva no tradicional de la geopolítica colonialista.
Como mecanismos específicos de esa forma no tradicional enumeró el asentamiento y la transición demográfica que busca sustituir, reemplazar y apropiarse de la población que está colonizando, que no solo la desplaza, sino que la sustituye y se apropia de su cultura, de sus haberes y su identidad. Estos mecanismos han sido efectivos tanto en Hawái como en Palestina.
Las poblaciones colonizadoras buscan, además, lograr que las masas críticas del país adopten sus visiones como oficiales, aparte, por supuesto, de controlar la tierra, las inversiones masivas. En paralelo, van provocando la salida de las poblaciones originarias, haciendo por completo insostenible la vida en ese lugar, a la par que van provocando y permitiendo que ocurran reducciones poblacionales, con lo que logran el control desde la política electoral, que fue lo que ocurrió en Hawái.
“La pregunta que nos estamos haciendo todos con la premisa de Bad Bunny es si en Puerto Rico ha estado pasando lo que le pasó a Hawái”.
Castrodad hizo la anotación de que Puerto Rico es cinco veces más grande de lo que era Hawái y que el proceso de asentamiento comenzó un siglo antes que en Puerto Rico. Observó que aun cuando el país ha tenido olas migratorias, al mirar el perfil demográfico a base de nacimientos en Puerto Rico, en los últimos 15 años no ha habido ningún cambio en ese perfil; por lo tanto, en este momento no se ha dado un proceso de transformación demográfica.
No obstante, otros mecanismo coloniales como la fracción territorial que se implementa con la privatización de espacios que antes eran colectivos, al igual que hicieron en Hawái, los incentivos contributivos como la Ley 20, ahora Ley 60, e incluso las personas que se asientan por medio de los llamados alquileres a corto plazo ha provocado tanto en Puerto Rico como en Hawái un desplazamiento poblacional
Una nueva ruta

Por su parte, el licenciado Rolando Emmanuelli Jiménez defendió que el perfomance de Plan B ha traído unas ganancias para el independentismo en Puerto Rico. Se refirió a que la Orden Ejecutiva que el grupo de intelectuales de Plan B redactó, en la que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le otorgaría la independencia a Puerto Rico ha generado que el tema de la independencia tenga una mayor discusión pública.
Para Plan B: Independencia, ante la conducta demostrada del presidente Trump, esta iniciativa es una logística para lograr la independencia, ya que en un arranque el presidente podría decidir que Puerto Rico es una carga muy onerosa para Estados Unidos y decidir resolver el problema. El licenciado Emmanuelli Jiménez recordó que en Puerto Rico se ha tenido la narrativa de que lo ideal para lograr la independencia es la asamblea constitucional de estatus, para la cual todos los sectores tendrían que ponerse de acuerdo. “Llevamos un siglo y eso no ha ocurrido, y el sector estadista se opone a una asamblea constitucional de estatus. Nos dimos cuenta de que esa ruta está bloqueada”. En el caso de la ruta del Congreso, destacó que era difícil convencer a los 535 legisladores para encaminar un proyecto de ley que permita la descolonización de Puerto Rico.
El licenciado Emmanuelli Jiménez planteó que “mirando la cosa fuera de la caja”, en efecto, el presidente tiene dos poderes fundamentales que son muy importantes para el proceso de descolonización.
Uno en particular es que el ejecutivo puede decidir cuándo un tratado negociado y ratificado por el Senado pierde su vigencia. Como ejemplo mencionó que Trump anuló el tratado de Libre Comercio y el tratado de París sobre el Cambio Climático. Más aun, el Tribunal Supremo de EE. UU. ha reconocido que cuando EE. UU. habla, su política exterior habla con una sola voz, y esa voz es la del presidente”. Con esto, el Congreso no tiene que ver nada con las relaciones internacionales. A ese poder se une que el presidente es el que reconoce los embajadores. Eso significa reconocer la soberanía de los otros países con los cuales EE. UU. puede conversar e intercambiar.
El portavoz de Plan B apuntó que estos poderes no se los inventaron, sino que los rescataron, lo que trae sobre la mesa que el Presidente puede iniciar un proceso de descolonización.Trump podría decidir que en el Tratado de París de 1898, en donde dice que el Congreso tiene los poderes sobre Puerto Rico, se elimine y se reconozca la República de Puerto Rico.
Emmanuelli Jiménez adelantó que Plan B espera anunciar pronto la celebración, el próximo verano, del Tercer Congreso por la Soberanía, en el cual los grupos puedan llegar a los consensos que son necesarios para llegar a la independencia.
Hay que combatir el miedo

“Tengo que decir que si hay atributo en este país, es nuestra gente, con un idioma común, con un territorio que valoramos, como los bosques, las playas; con esos recursos que nos identifican como una isla nación, que incluye una cultura. Pero si hay un gran demérito en nuestra cultura es que nos hemos formado en un proceso, nunca hemos podido vivir de la libertad. Hemos vivido dentro de la colonia, con una cultura de la dependencia, con gente que le tiene miedo al uso de la palabra independencia, que le tiene miedo al uso de la palabra de la libertad”, manifestó el profesor Arturo Massol Deyá, defensor de la energía solar comunitaria.
El director ejecutivo de Casa Pueblo señaló que ese miedo existe entre un gran sector de la población y que es lo que nos impide movernos, ponernos de acuerdo, nos impide vislumbrar un futuro donde nos podamos sostener. “La pregunta es ¿qué vamos a hacer?”
En esa dirección, expuso la necesidad de independencia energética, no de manera individual, sino colectiva y la creación de microredes, ya que producir la energía que el país necesita genera riqueza para ser libres en la colonia, la estadidad o la república. Exhortó a emular las iniciativas de organizaciones comunitarias como la Escuela Agro Ecológica del Josco Bravo y a reconocer que está en manos de las organizaciones construir referentes de cambio para destruir el miedo al hambre, a que nos vamos a empobrecer si alcanzamos la independencia.
La soberanía alimentaria

En concordancia con las ponencias anteriores, el joven agricultor Ian Pagán Roig disertó sobre lo esencial de la agricultura para vencer el chantaje de la incapacidad de que Puerto Rico sea independiente. Ese chantaje, argumentó, es una herramienta muy poderosa que han inculcado los poderes coloniales: el miedo a valernos por nuestros propios esfuerzos.
Pagán Roig, quien es fundador del proyecto Escuela Agro Ecológica el Josco Bravo, que ya lleva 12 años y ha formado a más de 1,500 agricultores, expresó que el desarrollo agrícola “representa un pilar fundamental en ese Puerto Rico que soñamos, que nos merecemos”. Sostuvo que el desarrollo agrícola ha sido ignorado por los movimientos progresistas por mucho tiempo en Puerto Rico y, al igual que Massol Deyá, reclamó que el recurso más importante con que contamos es nuestra gente y que para tener el mejor país del mundo contamos con la tierra.
El graduado con una maestría en Agro Ecología, refutó el que sea verdad la impresión de muchos de que los jóvenes no quieren trabajar en la agricultura. Contó que la primera cepa de El Josco Bravo, comenzó en el 2014 en el patio de una escuela pública que el director escolar les prestó. El proyecto se ha ido diseminando por todo el país “porque hay hambre de la agricultura. Hoy hay nueve recintos de la Escuela Agro Ecológica el Josco Bravo, en nueve pueblos en toda la Isla Grande”.



Sobre las posibilidades para desarrollar actividad agrícola, este informó que, según las estadísticas, con cerca de 645 mil cuerdas sería suficiente para lograr nuestra soberanía alimentaria. Conforme al Plan de Uso de Terrenos, Puerto Rico cuenta con 640 mil cuerdas calificadas de suelo rústico protegido, por lo que Roig destacó la importancia de este instrumento de planificación y la necesidad de defenderlo.
Organizan concierto de música jíbara en la UPR
En Rojo conversó con Cayenito, organizador de la actividad, sobre los detalles
En aras de fortalecer la música típica, reunir familias puertorriqueñas dentro y fuera del país, y ampliar espacios artísticos para exponentes locales, Luis Rodríguez Sánchez “Cayenito” invita al público al concierto Nuestra Música Jíbara es Alta Costura, donde diversos artistas de música típica se reunirán el próximo 5 de diciembre, a las 8:00 p.m.
El evento, que también será transmitido por diferentes plataformas digitales, tendrá cita en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico (UPR) y busca presentar globalmente la música jíbara tradicional. Para Cayenito, la exploración de nuevas lecturas, canciones y ritmos lo llevó a querer organizar un evento que exponga el ritmo autóctono del país.
“Aquí va a haber violines, cello, fagot, clarinete, saxofón soprano, el cuatro puertorriqueño, y vamos a tener unos invitados hermosos como Pedro Guzmán, que va a estar en el cuatro. Va a estar Cándido Reyes, que es el maestro del güiro, va a estar Chabela Rodríguez… Va estar José Rivera, que es un trovador joven que está despuntando ahora”, compartió el artista con En Rojo.
La actividad contará, además, con la participación de Teófilo Torres como su personaje “Pateco”, el sepulturero. La idea, contó Cayenito, es unir elementos puramente jíbaros con aspectos y géneros contemporáneos. Por ejemplo, el concierto interpretará piezas de “Chuito” el de Bayamón, Francisco Roque Muñoz, Ramito, Luis Miranda y Amaury Veray.
“A veces se habla de lo neojíbaro, pero a mí me encanta hablar del neofolclor caribeño. Yo empecé a tocar canciones de los grandes de oído, como Silvio, Pablo y toda la Nueva Trova cubana. Luego la de aquí. Así que vamos a tener muchos artistas invitados, gente joven y con mucha experiencia”, continuó.
Asimismo, el trovador espera que la actividad sirva para ampliar redes de artistas locales, de manera que distintas organizaciones y colectividades ayudarán a difundir la venta del concierto.
“Este proyecto, lo estamos montando para que las personas que estén, que sean parte, no solamente valoremos y podamos disfrutar nuestra música y nuestra cultura, sino que podamos crear abundancia en proyectos. Más que nada, estamos montando una plataforma de economía cultural. Esto se va a transmitir a la diáspora”, elaboró Rodríguez Sánchez.
Más allá de un proyecto que “jale”, Cayenito guarda la expectativa de que el amor al arte cree nuevas conexiones para celebrar más conciertos como Nuestra Música Jíbara es Alta Costura.“Me encantaría que la gente lo apoye porque el corazón de este proyecto es unir familias que estén viendo en persona y que conecten a personas que viven afuera. Esa visión geológica que tenemos, de estar en países diferentes, crea la idea de que estamos conectados. Y solo hace falta una forma que nos una. Una llamada, algo que nos haga sintonizar al concierto. Queremos seguir creando oportunidades en este mundo tan dividido”, concluyó.
Para más detalles sobre el concierto, puede acceder a cayenito.com.
El conflicto entre el cristianismo y la ideología neoliberal
Especial para CLARIDAD
Desde una perspectiva teológica y ética, el mensaje de Jesús en los Evangelios se fundamenta en el amor al prójimo, la solidaridad, la justicia social y la vida en comunidad. La esencia del cristianismo primitivo se expresó a través de la acción colectiva, la redistribución de bienes y la atención a los más vulnerables:
“Todos los creyentes estaban unidos y lo tenían todo en común; vendían sus bienes y los repartían según las necesidades de cada uno” (Hechos 2:44-45).
Sin embargo, en el cristianismo fundamentalista contemporáneo —particularmente en su versión estadounidense— se observa una reinterpretación ideológica que desplaza la centralidad del bien común hacia la responsabilidad individual, la autogestión moral y la auto-superación económica. Este desplazamiento responde más a los principios del neoliberalismo que a los del cristianismo con el énfasis en el individuo autosuficiente, la meritocracia, la competencia y la desconfianza hacia la acción colectiva o estatal.
Diversos autores (Harvey, 2005; Giroux, 2015; González Faus, 2013) señalan que esta fusión entre discurso religioso y racionalidad neoliberal corrompe el mensaje evangélico, porque instrumentaliza la fe como legitimación del orden económico dominante. Bajo esta lógica, la pobreza no es una injusticia social sino un fallo moral o espiritual; la salvación se convierte en un proyecto individual; y la comunidad de creyentes deja de ser un cuerpo solidario para transformarse en una suma de individuos que buscan su propia prosperidad.
La paradoja del fundamentalismo del cristianismo fundamentalista contemporáneo es que proclama valores de altruismo, caridad y amor al prójimo, en la práctica muchas de sus organizaciones funcionan como instituciones económicas y políticas. En este sentido, varios estudios en sociología de la religión (por ejemplo, Bellah, 1985; Hadden & Shupe, 1988; Gorski, 2017) señalan una tensión estructural entre su mensaje espiritual y sus intereses materiales.
Estas iglesias promueven una teología centrada en el individuo —la salvación personal, la prosperidad y la obediencia— pero simultáneamente desarrollan estrategias empresariales y políticas que les permiten acumular recursos, influencia y poder.
En muchas comunidades evangélicas fundamentalistas, especialmente en Estados Unidos y América Latina, se ha difundido la llamada “teología de la prosperidad”, que sostiene que la fe y la obediencia a Dios traen recompensas materiales (riqueza, éxito, salud). Esto genera una mercantilización de la salvación, donde las ofrendas, los diezmos y las donaciones se presentan como una inversión espiritual que traerá beneficios personales.
En este contexto, la ayuda al prójimo deja de ser un acto altruista y se convierte en un intercambio simbólico y económico: se da esperando una bendición divina a cambio. Esto contradice el altruismo cristiano tradicional, basado en el amor desinteresado, y lo sustituye por una lógica de beneficio individual disfrazado de devoción religiosa. En palabras de Max Weber, esto representa la “racionalización económica de la religión”: la ética religiosa se adapta a la lógica del mercado (Weber, 1905).
En este sentido, la idea de un “altruismo individualista”, donde el creyente ayuda para mejorar su propia posición moral o recibir una bendición, se aleja radicalmente del mandamiento cristiano del amor desinteresado.
Jesús no predicó un altruismo transaccional ni condicionado, sino una ética de entrega total al otro, incluso al enemigo (Mateo 5:44).
Cuando la fe se convierte en negocio y se mendiga fondos del gobierno o gestionan fondos del gobierno el altruismo deja de existir. Aunque muchas iglesias fundamentalistas proclaman desconfianza hacia el Estado y defienden la autonomía de la fe, en la práctica reciben y gestionan fondos públicos a través de programas sociales, educativos o comunitarios. En Estados Unidos, desde el gobierno de George W. Bush (2001) se fortaleció la política de Comunidades de Base de Fe, que permitió que organizaciones religiosas administraran fondos federales para programas sociales (educación, salud, ayuda a comunidades, etc.). El problema, como señalan diversos críticos (Monsma, 2002; Farnsley, 2009), es que esas ayudas públicas se canalizan a través de entidades religiosas que operan sin transparencia fiscal ni supervisión democrática, y a menudo refuerzan su influencia política y económica. De este modo, las iglesias fundamentalistas instrumentalizan estas ayuda y se benefician de ella mientras mantienen un discurso de independencia moral y de oposición al “Estado secular”. Más cercano a ser “fariseo del capitalismo y el neoliberalismo” y se vuelven parte del problema al no reconocer al mercantilizar la fe.
Por tanto, la asimilación del cristianismo al neoliberalismo no solo contradice la enseñanza de Jesús, sino que despoja al ser humano de su vocación comunitaria, solidaria y trascendente, sustituyéndola por una ética de competencia y éxito personal. Esto constituye, en términos teológicos, una idolatría del mercado, donde el dinero, el mérito y la productividad se elevan al rango de valores supremos, desplazando el amor y la justicia como fundamentos de la vida cristiana.
Este modelo produce varias consecuencias sociales contradictorias. El uso del lenguaje neoliberal que es contrario al cristianismo pues se justifica la desigualdad moral y se glorifica a los fieles exitosos económicamente como “bendecidos por Dios”, mientras se culpabiliza a los pobres por su falta de fe o esfuerzo. Convierte la fe en mercancía y surge el clientelismo religioso donde la ayuda se distribuye de forma condicionada, vinculada a la afiliación religiosa o a la obediencia doctrinal o en el mejor caso si puedes llegar a donde la distribuyen. Pero alega el seguimiento de visitar y ayudar al necesitado. Por tanto, se privatiza la caridad y el deber social de atender la pobreza y la exclusión se transfiere del Estado a las iglesias, despolitizando las causas estructurales de la desigualdad. Así en vez de ayudar a eliminar la pobreza, la perpetua, pues ahora son tus clientes, los que te dejan dinero y no interesa eliminarla.
El cristianismo fundamentalista contemporáneo combina un discurso moral de altruismo religioso con una práctica económica y política profundamente individualista y lucrativa, mercantilizando la fe. Si bien predica el amor al prójimo, sus estructuras institucionales y teológicas (especialmente en las corrientes de la prosperidad) subordinan la solidaridad a la lógica del mercado y al interés propio, tanto espiritual como económico.
La pérdida del sentido altruista y de la ayuda al prójimo deja de ser universal y se convierte en un instrumento de poder y legitimidad moral. El altruismo predicado se transforma en un egoísmo institucionalizado, donde la “ayuda” funciona como un medio de acumulación simbólica, política o financiera.
La fusión entre el cristianismo fundamentalista y la ideología neoliberal representa una de las más profundas distorsiones éticas y teológicas del mensaje de Jesús. Al sustituir la compasión por la competencia y la comunidad por la autosuficiencia, este modelo transforma la fe en un instrumento de legitimación del mercado y de las desigualdades que este produce. La llamada “responsabilidad individual”, elevada a principio moral absoluto, disuelve el sentido cristiano de justicia social, desarticula la acción colectiva y convierte el amor al prójimo en una transacción simbólica. De este modo, el Evangelio deja de ser una buena noticia para los pobres y se convierte en un código de éxito personal.
Recuperar la autenticidad del mensaje cristiano implica, por tanto, reivindicar el valor del altruismo comunitario, la ayuda mutua, la solidaridad desinteresada y la defensa del bien común frente a la lógica excluyente del neoliberalismo. Jesús no llamó a acumular, sino a compartir; no exaltó la riqueza, sino la entrega; no pidió aislamiento, sino comunión. Volver a esa raíz, humana, ética y espiritual, es un acto de resistencia frente a la idolatría del mercado y una afirmación radical de la dignidad del ser humano como ser relacional y solidario. Desde la fe debemos recuperar las discusiones contemporáneas, desde una perspectiva teológica y sociopolítica, sobre ética económica, comunidad y modelos alternativos al capitalismo neoliberal. La fe cristiana vivida desde su dimensión liberadora y comunitaria, puede integrarse en un proyecto económico basado en el altruismo y la ayuda mutua, de modo que no sea solo una alternativa económica, sino una expresión práctica del Evangelio y de resistencia al neoliberalismo. Aplica a otras religiones también.
Prejuiciado el Tribunal Supremo con relaciones entre el mismo sexo
CLARIDAD
Para el director Legal de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), capítulo de Puerto Rico, licenciado Fermín Arraiza Navas, la negativa del Tribunal Supremo de Puerto Rico (TSPR) de no intervenir y negar expedir el auxilio de jurisdicción en el caso de una menor a la cual se le aplicó una Ley 54 deja mucho que desear de nuestra alta curia.
El caso se refiere a una menor de 16 años contra la cual el Tribunal de Primera Instancia (TPI) de San Juan expidió una orden de protección por Ley 54 y prohibió a la menor asistir de manera presencial a su escuela —un colegio privado— por los primeros tres meses del actual semestre académico.
En entrevista, Arraiza Navas expuso que la ACLU entiende que en este caso se ha utilizado la Ley 54 para aplicarla a relaciones amorosas entre adolescentes del mismo sexo. De acuerdo con la ACLU, no se atendieron los planteamientos principales del caso. Primero, el derecho a la intimidad de las menores, el cual se ha visto violentado en todo el proceso que fue iniciado por parte de unos de los padres de una de las menores. Segundo, el que existen mecanismos menos onerosos para los menores que la Ley 54. En particular, el Artículo 9, que se utiliza a nivel de escuela superior y universitario cuando existe este tipo de controversia.
Fermín Arraiza hizo la salvedad de que al menos la opinión disidente del juez del TSPR, juez asociado Luis Estrella Martínez, a la cual se unió el juez Ángel Colón Pérez, reconoce que existen unos mecanismos menos onerosos donde los mecanismos de solución de disputa no son tan drásticos como las de un estatus penal.
La ACLU está convencida de que se debió haber recurrido a uno de los mecanismos civiles para tratar de lidiar con la controversia, dado a que cuando se examina el expediente completo que se presentó en el TPI y toda la controversia, el alegado daño hacia una de las menores ocurre cuando uno de los adultos comienza a oponerse a la relación.
“Me parece que el nivel de coacción de parte de los adultos, de estar utilizando las leyes de Puerto Rico para tratar de intervenir lo que es el derecho de intimidad de unas jóvenes adolescentes, había que denunciarlo y tratar de oponerse de manera enérgica a que se esté utilizando la ley para discriminar por razón de la preferencia sexual de una adolescente. Es insólito que este caso haya llegado a donde llegó”.
Respecto a cuáles fueron los argumentos del TSPR para rechazar el recurso, indicó que el tribunal se basó en unas anotaciones del poder judicial interpretando lo que son los estatus que tienen que ver con la Ley 54 y que dicen que los análisis que han hecho de la Ley 54 aplica a adolescentes.
El director legal de ACLU aclaró que esas anotaciones no es fuente de derecho alguna, son interpretaciones en un momento dado, y lo que ACLU está tratando de demostrar como organización de derechos civiles es tratar de incidir precisamente en esos comentarios y anotaciones del poder judicial para que se corrija lo que a todas luces es un grave error porque se está criminalizando relaciones íntimas entre adolescentes cuando los adultos no están de acuerdo con ellas.
Una vez más el licenciado Arraiza Navas destacó que el caso era uno para que todos los jueces intervinieran y se expidiera el auxilio de certiorari. También censuró que la jueza presidenta, Maite Oronoz, no interviniera. “Me parece que debió dar explicaciones de por qué no intervenir en un asunto de alto interés público. Aquí está en juego la salud emocional de una adolescente y entendemos que es un caso donde todo el tribunal debió haber intervenido y expedir el auxilio de certiorari. Esto deja mucho que desear de nuestra alta curia”.
Arraiza recalcó que en este caso el TSPR debió intervenir como parens patriae, en favor de la menor, y no lo hizo. Considera que se ve que se actuó con prejuicio, por lo que el caso es uno de discrimen en donde se está aplicando una ley que tiene repercusiones criminales de manera discriminada por razón del tipo de relación de preferencia sexual de la adolescente. “Esto está prohibido por la Constitución. Este es un caso donde el trabajo social debió haber intervenido. Se le está criminalizando y la razón es su preferencia de género. Es evidente que la madre de la otra parte no acepta la preferencia sexual de su hija”.
El experto en derechos civiles insistió en que había otras alternativas para atender la situación y que los Tribunales de Primera Instancia deben tener mucho cuidado y ser precavidos en el momento en que aplican una Ley 54. A su juicio, todavía para los jueces es necesaria la educación respecto a la Ley 54 sobre todo en materia de derechos civiles.
La negativa del TSPR de no expedir el certiorari en auxilio presentado por ACLU y otro presentado por el profesor Rafael Coss Alomar, mantiene la decisión del TPI.



