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Ismael Guadalupe y su legado heroico a la paz de Vieques y a la libertad de nuestra Patria

Quien conozca la historia de las  agresiones y el despliegue bruto del  poder de la Marina de Guerra de Estados Unidos tiene razones para sentir temor. Nuestras islas de Culebra y Vieques fueron objetivos tempranos de las ambiciones guerreristas del imperio estadounidense, y por tanto, martirizadas por décadas por los bombardeos inmisericordes sobre su suelo y aguas, y desplazadas sus poblaciones que fueron acordonadas en el mismo medio de ejercicios bélicos que no tenían fin.

Contra esa realidad, se alzó el pueblo, no solo las poblaciones de Culebra y Vieques, sino grandes sectores de la población de la isla grande de Puerto Rico, que sufría también sus propios problemas desde que había pasado a manos del imperio del Norte, tras la firma del Tratado de París que puso fin a la guerra entre Estados Unidos y España en 1898.

Entre los líderes que sobresalieron por su valor y entereza frente a los desmanes de la Marina en Vieques estuvo desde temprano Ismael Guadalupe, viequense de pura cepa cuya formación familiar, educativa y política contribuyó a fraguar una conciencia libertaria sólida, que le llevaría a comprometer su vida al logro de la paz de Vieques y la independencia de Puerto Rico.

Ismael fue un líder que inspiró con su ejemplo. Mandaba e iba. Ninguna tarea fue demasiado grande ni demasiado pequeña para él. Maestro de vocación y oficio, enseñó sobre el terreno de la lucha que el valor y el liderazgo pueden ejercerse efectivamente desde la sencillez, desde la solidaridad, desde el trabajo constante y la entrega desinteresada, desde el consenso,  y desde los principios y la transparencia, sin componendas de cuartos oscuros.

Enseñó que la resistencia y la desobediencia civil podían ser armas muy fuertes contra una milicia brutal porque la fuente de su fuerza venía de la lucha moral contra las enfermedades, la destrucción y la muerte que traían a su gente los bombardeos de la Marina.

Ismael combatió la Marina también desde muchos otros frentes,  políticamente como dirigente y combatiente del Partido Socialista Puertorriqueño (PSP) y más adelante como co fundador y uno de los portavoces del Comité Pro Rescate de Vieques, coalición comunitaria que sirvió para unir y organizar la creciente y masiva oposición a la presencia de la Marina, entre la población de Vieques y todo Puerto Rico. Bajo el liderazgo de esa coalición, Vieques se convirtió en causa célebre y en grito de resistencia en Puerto Rico, Estados Unidos y otros países, al punto de obligar al Gobierno de Estados Unidos a buscarle salida al problema que se le había convertido en objeto de escrutinio mediático,  y que movilizaba el interés y la solidaridad de grandes sectores de la opinión pública en Estados Unidos y el mundo.

El puntillazo final para la salida de la Marina de Vieques fue la consulta vía referéndum donde la población viequense votó abrumadoramente a favor de la salida del cuerpo castrense. Ismael Guadalupe estuvo entre los líderes que celebraron ese gran triunfo de su pueblo y de todo Puerto Rico.

Por su activismo social y político a favor de la independencia de Puerto Rico, y por su incansable lucha contra la Marina de Guerra de Estados Unidos, Ismael Guadalupe sufrió décadas de persecución y vigilancia constantes. Varias veces fue encarcelado. Pero su rumbo nunca cambió. Y tras la salida de la Marina – con su cuerpo ya dando señales de enfermedad – Ismael Guadalupe continuó luchando por los reclamos de los viequenses para que se cumplieran los acuerdos de limpieza de los terrenos de la Marina, porque su gente tenga acceso a  una vida digna y a transporte estable, y porque haya nuevas oportunidades de educación y trabajo para las generaciones jóvenes en Vieques.

Con su muerte, Vieques pierde a uno de sus hijos más leales y Puerto Rico pierde un ejemplo estelar para  la lucha patriótica que aún nos aguarda hasta el logro de la independencia, única opción política que nos ofrece un camino hacia la reconstrucción del Puerto Rico al que aspiramos.

Desde CLARIDAD, Periódico de la Nación Puertorriqueña, nos unimos en un abrazo solidario con Norma Torres Sanes, compañera de vida y luchas de Ismael, con sus hijos, sus nietos y familia extendida, con el pueblo de Vieques que aún aguarda por plena justicia, y con el Movimiento Patriótico Puertorriqueño que hoy despide a uno de sus mejores combatientes.

Ismael Guadalupe Ortiz hoy descansa entre los buenos, dejando un legado heroico a la paz de Vieques y a la libertad de la Patria Puertorriqueña.

 

A Vieques a acompañar a Ismael

La familia Guadalupe Torres desea comunicar que el velatorio de nuestro amado Ismael Guadalupe Ortiz será el próximo domingo, 31 de mayo de 2026, de 1:00pm a 6:00pm, en la Funeraria Esquilín en Vieques. En el mismo se ofrecerá un acto ecuménico mediante el que recordaremos y agradeceremos a nuestro Padre Celestial por la vida de Ismael.

 

 

 

Habla un viequense: Mi delito es pisar la tierra en que nací

Anuncio publicado en el periódico El Mundo

Ismael Guadalupe, presidente de la Cruzada Pro Rescate de Vieques, fue condenado (en 1979) a seis meses de cárcel y 500 dólares de multa. En el Tribunal de Estados Unidos en Puerto Rico, antes de ser sentenciado, Guadalupe expresó estas palabras:

(El texto completo del mensaje, que más que defensa fue un “Yo Acuso”, además de en CLARIDAD, fue publicado como anuncio en el diario El Mundo, por el Partido Socialista Puertorriqueño, el 14 de octubre de 1979.)

“Hace muchos años empecé a luchar por el derecho de todos mis hermanos viequenses a vivir en paz. Desde 1978 formo parte de la dirección de la Cruzada Pro Rescate de Vieques. Esta organización, que recoge en su seno a viequenses de todas las ideologías políticas, filosofías religiosas y distintas posiciones sociales, ha tenido sobre sus hombros la responsabilidad de unirnos para hacer más efectiva la lucha contra la Marina de Guerra de Estados Unidos.

Cuando hablo de lucha contra la Marina de Guerra de Estados Unidos en Vieques y lo que la presencia de ese instituto armado representa en nuestra tierra, estoy hablando de algo muy concreto.

Yo no había nacido cuando se iniciaron los atropellos de esa Marina de guerra contra mi gente. Nací en la Isla-Nena ya físicamente ocupada y dividida por esa Marina que hoy pretende traernos aquí como acusados.

Hoy vengo aquí como acusado. Me siento y estoy aquí como acusador. Acuso a la Marina de Guerra de Estados Unidos y a la Corte de Estados Unidos en Puerto Rico de confabularse para cometer contra todos los viequenses uno de los más grandes atropellos que se ha llevado a cabo contra un pueblo en Nuestra América.

Fotos del dia de la llegada de Ismael Guadalupe a Vieques. Fotos Archivo CLARIDAD

No estoy exagerando. Acuso a la Marina de guerra de Estados Unidos y a su brazo legal, la Corte Federal, de expropiar y tirar a la calle a miles de seres humanos que vivían en sus tierras y que ahora esa Marina reclama como suyas. ¿Con qué testigos cuento para probar mi acusación? Para comenzar, con mis propios padres, víctimas de esa expropiación. Para continuar, con cientos de viequenses que aún viven y que atestiguan cómo en los años cuarenta, mujeres se vieron precisadas a dar a luz en los cañaverales porque el alumbramiento coincidió con el paso de máquinas de la Marina que arrastraban casas y derrumbaban viviendas. De hombres y mujeres que se vieron de la noche a la mañana sin el pedazo de tierra que cultivaban para su sustento y el de los suyos.

Ismael junto a su esposa Norma. Fotos Archivo CLARIDAD

No voy a limitarme a generalidades y daños a la propiedad de los míos. Voy a hablarles de vidas, de preciosas vidas viequenses que se han perdido y siguen perdiéndose como consecuencia de los atropellos y crímenes de la Marina de Guerra de Estados Unidos en la isla-municipio de Vieques. Yo conozco y recuerdo más de una docena de viequenses muertos o asesinados a manos de marinos borrachos o de bombas puestas en nuestra tierra por esa Marina a la que ahora acuso de criminal.

Todos los viequenses recordamos la muerte de Chuíto Legrán, niño de doce años, víctima de las tantas bombas que tira la Marina en nuestro suelo. Eso ocurrió en 1953. Los mayores nos contaron de cómo fue encontrado en terrenos ocupados por la Marina el cadáver de Alejandro Rosado, enterrado con la cabeza hacia abajo y los pies hacia arriba. Eso ocurrió temprano en la década del cuarenta. El asesinato de Felipe Francis Christian en abril de 1954 está todavía fresco en nuestra memoria. Los mayores nos contaron de niños sobre la muerte de Anastacio y Domingo Acosta, padre e hijo, víctimas de bombas de la Marina. Juan Maysonet, Helena Holiday y muchos más forman parte de la cadena de víctimas de carne y hueso.

Recordamos también los llamados motines de 1952, ‘58, ‘64 y ’68 que no fueron otra cosa que hordas de marinos borrachos que se lanzaron como salvajes contra nuestra población civil.

Todos los crímenes han quedado impunes. Los criminales andan sueltos y esta Corte ni ninguna otra los ha juzgado. Sin embargo, hoy me juzga a mí por organizarme junto a mis hermanos viequenses en la Cruzada Pro Rescate de Vieques para luchar contra estos atropellos y la injusticia que representa la Marina de Guerra norteamericana y mi tierra de Vieques.

Además de estos crímenes individuales hay un crimen colectivo contra los 8,000 hermanos viequenses que viven en la Isla. Nos han despojado de 26,000 de las 33,000 cuerdas que tenemos para nuestro desarrollo económico, se nos prohíbe el uso de las aguas para la pesca, fuente de subsistencia de cientos de viequenses y se nos impide el libre tránsito aéreo y terrestre por la Marina norteamericana que ocupa nuestro territorio por la fuerza.

Podría seguir hablando de los graves problemas de desempleo, de la falta de un sistema de educación que nada ofrece al niño y joven viequense, pero no quiero extenderme.

Basta con decir que como viequense, como puertorriqueño y como padre de dos niños me siento legítimamente orgulloso de estar al lado de mi pueblo en estos momentos.

Que no quiero para ellos ni para ningún niño de mi pequeña isla una tierra bombardeada y tiroteada al antojo de extranjeros. Que no quiero para ellos una marinería borracha  humillándolos y atropellándolos en su propia tierra.

Que para mis hijos y sus amiguitos el atropello de hoy sea cosa del pasado, un recuerdo, o tal vez una lección en un salón de clase de lo que una vez se hizo en Vieques y que no debe hacerse jamás contra ningún pueblo. Por eso lucho.

 Mi delito es pisar la tierra donde nací y donde he vivido toda mi vida.

Mi delito es luchar junto a mis hermanos viequenses y a mi pueblo puertorriqueño contra el abuso y la injusticia que representa la Marina de Guerra de Estados Unidos.

Por esos delitos me quiere juzgar esta Corte que representa los intereses del gobierno de Estados Unidos en Puerto Rico y por consiguiente los intereses de la Marina de guerra de ese gobierno. Esta es la misma Corte que hace unos días decidió que el derecho a disparar y bombardear de esa Marina está por encima del derecho a vivir en paz de 8,000 viequenses. Esta corte extranjera no tiene autoridad moral ni legal para juzgarme. Como puertorriqueño no puedo encontrar justicia en la corte del invasor que hoy agrede a mi pueblo.

Esta corte podrá hoy enviarme a la cárcel, pero afuera quedarán miles que habrán de continuar la lucha que es la lucha de todo un pueblo.

 

 

 

 

“Cartas desde el cuarto piso (con vista al basurero flotante)”

 

 

Francisco Zayas

 

Estimada señora Gobernadora Jennifer González Colón:

 

Me dirijo a usted con el entusiasmo que solo produce un concurso literario patriótico promovido por el Estado, esos que invitan al pensamiento libre… siempre que esté debidamente encadenado.

He leído con emoción su convocatoria para ensayos que fomenten la estadidad, y le confieso que mis manos temblaron, no de emoción, sino de asombro. ¡Qué ingenioso! Convertir la literatura en pasaporte, la prosa en tarjeta de Seguro Social y la crítica en código postal.

Me recordó a aquella amiga que sigue llamando a su ex todos los días, aunque el tipo la bloquee, le grite, la ignore… o peor: le diga que Puerto Rico es una isla flotante de basura. Pero ella insiste. “Es que él es lindo, tiene ciudadanía y dice que me quiere… solo que no ahora, y tal vez nunca”.

¿No le parece romántico?

Yo la entiendo, Gobernadora. Yo también he amado a quien no me amaba. Pero a mí, al menos, me dio con escribir poesía, no plebiscitos.

El problema, señora, no es la falta de amor allá; es la falta de amor aquí. Aquí no nos enseñaron a querernos. Aquí, cuando hablábamos español con la erre bien vibrada, nos mandaban a callar. Aquí, si llevábamos plátano en la lonchera, nos enseñaban a esconderlo. Aquí nos enseñaron que ser puertorriqueño era un error en proceso de enmienda.

Y ahora usted quiere que escribamos ensayos como quien firma una petición de matrimonio desesperada. Que vistamos de Harvard nuestro desarraigo. Que pongamos en Times New Roman nuestra renuncia.

Yo, por mi parte, he decidido escribir desde el cuarto piso. No del país, sino del país de cuatro pisos, como decía José Luis González, ese comunista insoportable que, mire qué cosas, amaba esta isla más que a sí mismo. Desde aquí observo el basurero flotante, que no es la isla, sino el discurso. Ese discurso que llama a la sumisión, a la obediencia, a la entrega voluntaria del alma boricua por un poco de Wi-Fi y un Wal-Mart bien abastecido.

Recuerdo a Albizu, que hablaba de la dignidad como quien habla del pan. O a Lloréns, que escribía en octavas reales lo que hoy ningún Twitter permite. Y claro, a René Marqués, que ya había visto esta obra en tres actos y un epílogo lleno de banderitas con 51 estrellas.

Pero le tengo una propuesta. Tal vez, en lugar de ensayos sobre la estadidad, podríamos hacer un concurso sobre cómo amarnos. Cómo volver a cocinar arroz con habichuelas sin sentir vergüenza. Cómo usar la lengua —la propia— para escribir sin pedir permiso. Cómo abrazar nuestra historia sin maquillaje ni Photoshop constitucional.

Y si ese amor propio nos lleva a la independencia, que así sea. Si nos lleva a la libre asociación, también. Lo importante es que el amor venga de adentro, no de una oficina federal donde ni saben en qué año invadieron esta tierra.

Gracias por su concurso, Gobernadora. Le prometo enviarlo impreso… en papel reciclado, desde el cuarto piso.

 

Con sarcasmo soberano,

Un Jíbaro letrado (no federado)

Sabroso homenaje de la Filarmónica al Gran Combo

El Combo Filarmónico. Foto por Christian Medina Rosado

 

En Rojo

Tercera y última llamada. De todas partes, decenas de personas se ubican apresuradamente en lo que el telón devela un ejército de instrumentos. El maestro Isidro Infante manipula la banda como un titiritero con su marioneta. Violines, violonchelos, trombones, tubas, trompetas y toda suerte de percusiones despuntaron, sin reparos ni exordios, un medley que integró Un verano en Nueva York, Ojitos chinos y otros éxitos de los Mulatos del Sabor. Y la gente, a la suerte y el son de las butacas, respondía extasiada en una rumba contenida. Coreaban Brujería totalmente arrobados por los timbales y el cencerro. Había, en aquel deleite cantor, una añoranza por las voces de Andy Monañez, Charlie Aponte y Pellín Rodríguez. Y era apenas el comienzo.

Próxima a cumplir 75 años, la Orquesta Filarmónica Arturo Somohano rindió, el pasado 23 de mayo, un homenaje al Gran Combo de Puerto Rico con el evento “Jala Jala El Combo Filarmónico”. La agrupación interpretó una variedad de éxitos clásicos de la Universidad de la Salsa desde el Centro de Bellas Artes, en Santurce.

Tres jóvenes aparecieron, al inicio de El menú, con aires pizpiretos cuales cantantes del Combo. Eran los vocalistas de la Orquesta Otra Nota. Bailaban y saltaban como lagartijos embrujados por un hechizo fiestero, y vestían gabanes negros con camisas blancas que solapaban el cuello del traje. Les siguieron, al ritmo de Ojitos chinos, seis mujeres ataviadas con kimonos asiáticos, tacones y abanicos de mano. Despliegue de glamour a lo carátula de elepé, de promoción cocola.

Rivera Nieves iba y venía entre canciones con su vellonera y letrero. Foto Por Christian Medina Rosado/Esprcial para CLARIDAD

De pronto, acomodado en un colmado-cafetín improvisado, el periodista Jorge Rivera Nieves apareció para saludar a la audiencia. Le acompañaba, desde el kiosko, una vellonera que infundía ánimos de sport bar. En cierta advertencia que le hiciera a sus hijas, el decano del periodismo intentó tomar por suyas las letras de Vagabundo. No quería que pasaran por mares tan profundos como los pasó él, como los pasó él. Vagabundas que no. Pero el público oyente rio porque, en aquel cónclave de soneros, no había una lírica que pasara desapercibida.

En Timbalero, las bailarinas regresaron con baquetas fosforescentes en mano. El timbalero de la noche, durante el conocido solo de la pieza, dio rienda suelta a la pasión percusionista. Y era más timbal, sí sí, era más timbal. Eso decía el sonero.

Foto por Christian Medina Rosado/Especial para CLARIDAD

“Es interesante la grandeza del Gran Combo, unido a la imaginación de Rafael Ithier, que seleccionó una canción que pudiera unir el sentido del humor con la memoria popular, eso que llaman en la actualidad pop culture. Algo único en el mundo de la salsa hasta el presente. De los siguientes temas que vamos a disfrutar, hay uno de ellos que es ejemplo claro de lo que estamos diciendo… Ithier tomó prestada una composición de Ramito (Flor Morales Ramos) y de ahí nació un clásico. Si usted estaba en la lista, ponle el sello, que tenía el dudoso honor de ser feo. Con F mayúscula”, recordó Rivera Nieves.

De esa lista, los muchachos nombraron a Myrta Silva, Ruth Fernández, Tito Puente, Yayo El Indio, Daniel Santos, a Machito, a La Lupe, Ismael Miranda, Celia Cruz y muchos feos más. En el fondo, como filo de navaja, la orquesta tensaba las cuerdas de los violines y soplaba las boquillas de los metales en un diálogo diáfano de blancas y negras. Y venían, luego, Martín Quiñones, Galileo, Ralph Mercado, Rafael Cortijo, Odilio González, Eddie Palmieri y José Antonio Salamán. Ninguno se pudo librar del sello de los feos.

Los cantantes de Otra Nota se sentaron después en tres mecedoras para no hacer ná y cantar de no hacer ná. Para Hojas blancas, los cuatro monitores del espectáculo proyectaron las caras y los nombres de Pellín Rodríguez, Eddie Pérez, Papo Rosario, Willie Sotelo, Martín Quiñones, Edgardo Morales, Elías Lopés, Kito Vélez, Roberto Roena y Rafael Ithier. Todos integrantes del Combo cuyas empresas rumberas descansan allende el sonido.

La Filarmónica hace esta índole de homenajes a menudo. Lo ha hecho con Bad Bunny, Yandel y lo hará con Michael Jackson a principios de junio. En medio del espectáculo, Isidro Infante anunció la dedicatoria que le harán a la Guarachera Mayor, Celia Cruz, el próximo 15 de agosto.

Al rato, cuando despuntó Caballo pelotero, uno de los intérpretes llegó al escenario a caballito de palo. Y era el caballo ballo que jugaba béisbol y botaba la bola. Rivera Nieves iba y venía entre canciones con su vellonera y letrero. Anunciaba, entre otros asuntos, el modo reprochable en que Goyito Sabater quería a cierta mujer. Los cantantes relataban, por su parte, de los abuelitos gruñones y los suspiros de amores que componen la patria.

A las 10:51 de la noche, los músicos de la Orquesta Filarmónica recibieron una ovación de un minuto. Al filo de las 11:00, comenzó el Jala Jala. Las muchachas bailaban el Jala Jala, los muchachos bailaban el Jala Jala, Isidro Infante bailaba el Jala Jala, pero la audiencia tuvo que conformarse con la vistosa escena que cerró el evento. De ñapa, la Filarmónica adelantó la Navidad con La fiesta de Pilito y No hay cama pa’ tanta gente.

¿Israel secuestra al gobierno de EEUU?

 

Annette Labastida

 

La tesis que desgraciadamente domina las redes es que “Israel secuestra al gobierno de Estados Unidos”. Y tiene un atractivo emocional evidente, pero un costo analítico altísimo (y es un error intencional), porque invierte la causalidad. Trata al satélite como motor, al instrumento como mano, a la pieza como tablero. Es la versión geopolítica de creer que el termómetro produce la fiebre. El imperialismo estadounidense no existe porque exista AIPAC; AIPAC existe, opera y prospera porque la arquitectura imperial estadounidense lo necesita para administrar una región específica. Israel no es excepcional en su función, solo en su ubicación. Cumple en el Mediterráneo oriental lo que Japón cumple frente a China, lo que la Argentina de Milei cumple como laboratorio de shock neoliberal en el Cono Sur, lo que cumplió Chile bajo Pinochet como ensayo de la Escuela de Chicago, lo que cumple Colombia como portaaviones continental (lo que cumpliría Cuba en América central si lo consiguen). Son piezas, no titiriteros. Y la clase dominante estadounidense y europea, esa fracción financiera y militar-industrial que verdaderamente dicta la política exterior, no es prisionera de su instrumento, es la que lo financia, lo arma y lo administra.

Que la gente no logre distinguir esto tiene una explicación estructural y otra ideológica. La estructural es que pensar en términos de totalidad sistémica requiere abandonar el pensamiento categorial del liberalismo, que enseña a procesar la realidad en compartimentos estancados. Aborto va en la casilla “cultural”; Palestina va en la casilla “política exterior”; salario mínimo va en la casilla “económica”; encarcelamiento masivo va en la casilla “justicia penal”. Sin conexión aparente. El sistema entonces se vuelve invisible cuando lo desmenuzas en “issues”.

La ideológica es más cómoda y más añeja, porque es más tolerable denunciar a un agente externo del imperio que admitir que el imperio es propio y constitutivo. De ahí el desplazamiento clásico, ese que August Bebel definió hace siglo y medio como “el socialismo de los imbéciles”: culpar a una minoría visible para no enfrentar al sistema entero. Ahorra trabajo cognitivo y permite seguir creyendo que la república original fue secuestrada, en vez de aceptar que la república original ya nació imperial, esclavista y expansionista.

La aparente contradicción que el obrero común no logra resolver, por ejemplo (porque hay muchos más “washings”, desde los derechos LGBTQ hasta el feminismo): donde los sionistas “defienden el aborto” y el imperio “lo prohíbe”, se disuelve apenas entienden que la clase dominante no es un bloque homogéneo sino una coalición de fracciones que se alinean según el dossier. En política exterior, capital financiero, complejo militar-industrial, hidrocarburos y el aparato confesional evangélico convergen en sostener an Israel. En política doméstica, ese mismo aparato evangélico, que es base electoral del Partido Republicano, que impone la criminalización del aborto contra el proletariado y subproletariado femenino estadounidense, especialmente racializado. No hay contradicción doctrinal, hay división del trabajo dentro de un mismo bloque de poder. Confundir la coalición política con una doctrina coherente es el error analítico más básico del repertorio, y así los enseñaron a “pensar”; a pensar en términos de partidos y banderas, no de intereses y fracciones de clase.

En el mismo debate del aborto, no pueden ver la conexión más profunda (la que realmente importa), que es que el control sobre el cuerpo reproductivo de la mujer y el control sobre el territorio colonizado son dos operaciones del mismo aparato. La caza de brujas en Europa y la conquista de América fueron procesos simultáneos en el nacimiento del capitalismo, porque ambos disciplinaban la reproducción, uno la reproducción del trabajador, el otro la reproducción del territorio extraído. El cuerpo de la mujer es la primera colonia, histórica y lógicamente.

Por eso lo que se hace en Palestina, la destrucción sistemática de hospitales maternos, las cifras de mujeres embarazadas muertas en bombardeos, el bloqueo de leche de fórmula, la hambruna como arma demográfica, la detención de niños, no es un exceso, es una pedagogía (producir, controlar o exterminar). La misma pedagogía que en territorio estadounidense se expresa como prohibición del aborto en estados pobres, como esterilización forzada histórica de mujeres negras y nativas, como criminalización de la mujer puertorriqueña usada para ensayos farmacéuticos. Es una continuación, no un paralelo. Un cuerpo controlable es un territorio rentable; un territorio rentable exige cuerpos controlables.

Es casi imposible explicarle esto a gente nacida y adoctrinada en una cultura que se ha empeñado en empobrecer el pensamiento de su población, desprovista de toda herramienta materialista. La pregunta que rompería ese hechizo ni siquiera es complicada: ¿por qué la misma clase política que en Washington vota contra el derecho a decidir, vota a favor de enviar cuatro billones anuales y armas a un Estado que ejerce control demográfico sobre cuatro millones de palestinos? La respuesta solo es coherente si aceptas que ambos votos son la misma operación a escalas distintas. Cualquier otra explicación obliga a inventar conspiraciones imposibles o a sostener un sistema de creencias que se contradice cada veinticuatro horas. Y eso, normalmente, es lo que el interlocutor termina haciendo… transitar por la historia como un pingüino borracho