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Editorial-Trump, Venezuela, la doctrina Monroe y el caos imperialista  

 

 

Al cierre de este editorial, se supo que el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela acudió al Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU), pidiendo una reunión de emergencia en torno a las acciones de Estados Unidos en Venezuela. » El Presidente de Estados Unidos viola con impunidad y ante el mundo entero nuestra soberanía nacional y la integridad e independencia política de nuestro territorio», afirma la carta del Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela al organismo internacional, donde reclama la intervención de los 15 miembros del Consejo de Seguridad. Ya la presidenta de México, Claudia Sheimbaum había pedido a la ONU intervenir ante las amenazas de Trump a Venezuela. El presidente de Brasil, Lula Da Silva también llamó a la desescalada del conflicto. El presidente Trump había lanzado a través de su red social Truth Social, una diatriba muy confusa contra el gobierno de Venezuela donde lo acusó del «robo de petróleo, tierras y activos de Estados Unidos», lo designó como una «Organización Terrorista Extranjera» y ordenó «el completo y total bloqueo de todos los buques cargueros de petróleo sancionados que naveguen hacia o desde Venezuela.» Además, amenazó con mantener Venezuela sitiada hasta que las «propiedades» de Estados Unidos les sean devueltas. El principal asesor de política exterior del mandatario estadounidense, Stephen Miller, repitió las mismas acusaciones a medios de prensa de Estados Unidos e internacionales.

Aunque en CLARIDAD no comprendemos a qué se refieren estas últimas acusaciones de la administración Trump sobre el gobierno actual de Venezuela, sí podemos aclarar el récord histórico de la industria petrolera venezolana, cuya operación nacionalizada comenzó el 1ero de enero de 1976, durante la primera presidencia de Carlos Andrés Pérez. Meses antes, en agosto de 1975 se había aprobado la ley orgánica que creó la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), cuando el estado venezolano asumió el control de todas las fases de la industria petrolera y reemplazó a las compañías extranjeras que antes lo controlaban. O sea, que Venezuela defendió sus recursos petroleros, como ahora Trump dice defender los intereses de Estados Unidos.

Mas allá de intentar presionar y amedrentar, este despliegue de fuerza bélica tiene visos de ensayo imperial. Una prueba de fuego del imperio estadounidense, hoy en manos del presidente Donald Trump, y un Congreso y Tribunal Supremo firmemente afincados en el Movimiento «Make America Great Again» (MAGA), para medir cuán alto sería el precio a pagar por provocar un caos generalizado en la región de América Latina y el Caribe, con el objetivo de reinstalar su  hegemonía en nuestra región, luego de décadas de guerras fallidas en Asia y el Medio Oriente, acumular un alto nivel de deuda pública que se cuenta en trillones de dólares, y el declive marcado de la imagen, estatura e influencia de Estados Unidos en el resto del mundo.

Aunque el foco principal en este momento es Venezuela, sitiada militarmente por aire y por mar, y bajo amenaza de invasión terrestre, y cuyas enormes reservas petroleras y minerales  ahora Trump reclama como «pertenencias» de Estados Unidos, no debe quedarle duda a nadie de que el objetivo final es reconquistar la región completa, desde México hasta la Patagonia, y todas las Islas y países que pueblan nuestras aguas del Caribe.

El pasado 5 de diciembre, la administración Trump dio a conocer su «Estrategia para la seguridad nacional de Estados Unidos», en la cual revive con un nuevo aire la fatigada doctrina Monroe, instaurada por el presidente que llevó ese apellido a principios del Siglo Veinte, y que se resume en el lema: «América para los «americanos». Por supuesto,  «América» y «americanos» son sinónimos de Estados Unidos y sus «dueños» estadounidenses.

El documento oficial de la administración Trump parte de la visión de que «tras años de descuido y abandono, Estados Unidos reafirma y reactiva la doctrina Monroe para reinstalar su preeminencia en el hemisferio occidental, y proteger nuestra patria ( «homeland») y nuestro acceso a geografías claves en nuestra región.»

Es el retorno expreso y sin disimulo de una ofensiva política, económica y militar agresiva para imponer su control sobre nuestra región y hemisferio como un espacio estratégico que les pertenece, y el cual se proponen utilizar a su antojo para fortalecerse en todos los órdenes, y bloquear el avance de China, su principal adversario económico, militar y comercial. En otras palabras, es regresar a exprimir los recursos no sustentables de nuestros países, en aras de preservar los suyos para seguir siendo » los más poderosos».

En esas «geografías claves» que persiguen en sus cálculos económicos y geopolíticos, la apropiación y extracción de los  recursos petroleros y minerales de Venezuela son solo un primer paso. Luego vendrían la plata de México, el oro de Perú, el cobre de Chile, el triángulo del litio de Argentina, el níquel de Cuba, las esmeraldas de Colombia, la ruta estratégica para el tráfico comercial y marítimo que les provee el Caribe y los abundantes  recursos minerales y agrícolas de todos nuestros países de Sur y Centroamérica. Estos serían el botín y la reserva de los sueños recalentados para una nueva «era dorada» en Estados Unidos. Todo eso, a costa de la soberanía e integridad de nuestras naciones y del estancamiento, la pobreza y la dependencia de nuestros pueblos.

Esa es la ruta del resurgir imperial que se ha trazado la administración Trump. Un vórtice de caos que los gobiernos y pueblos de América Latina y el Caribe deben rechazar y resistir, más allá de ideologías y partidos, porque les va la vida y el futuro.

 

 

Vicios y virtudes de las listas de libros

En Rojo

Las listas de los mejores libros del año florecen al final de cada vuelta al sol como los hongos tras la lluvia. Me he esforzado construyendo esta imagen literaria para hacer énfasis en esto. Las listas, como las imágenes literarias, tienen tanto vicios como virtudes.

Hablemos primero de las virtudes para dejar lo mejor para el final.

Esas listas de mejores libros del año podrían ayudar a los lectores a descubrir nuevos títulos y autores que podrían interesarles. En términos generales, se espera que ofrezcan una selección de obras destacadas, lo que puede facilitar la elección en un mercado saturado.

Por otro lado, uno tiene la confianza en que reflejan las tendencias literarias y culturales actuales, permitiendo a los lectores estar al tanto de lo que se está discutiendo. Eso en el caso de comunidades y países en los que se discuten esos asuntos de manera diaria y apacible.

No es loquito pensar que pueden dar reconocimiento a autores y obras que merecen atención porque quien hace la lista tiene un criterio literario, digamos, a través de experiencia lectora.

Ah, pero los vicios… empecemos por una verdad de Perogrullo: las listas suelen basarse en opiniones personales de críticos o publicaciones corporativas, lo que puede excluir obras valiosas. Además, pueden crear una presión social para leer ciertos libros solo por su inclusión en la lista, independientemente de los gustos personales o parámetros artísticos.

Nadie puede negar que, a menudo, las listas presentan una visión limitada y homogénea, favoreciendo ciertos géneros o autores. Lo de “nadie puede negar” es un recurso retórico. Una revista o periódico que depende de ventas y criterios estrictamente económicos va a negar esa visión cerrada. Entonces, como una cuestión de ejercitarme en vicios -la lectura es uno de ellos- y en deformación profesional -el vicio me llevó a estudiar literatura- hago mi lista.

Aclaro que estudiar literatura y amar la literatura como se desvive uno por un vicio son cosas distintas. Cuando comencé a leer de niño confieso que me involucré con indulgencia en placeres inmediatos. Y sí, leer tanto afectó mi relación con el mundo, con la escuela y con el bienestar personal. Entonces, ya en edad de decidir cosas de adulto, en vez de renunciar, convertí ese mal en un esfuerzo sacrificado en pos de un objetivo, en una disciplina que me permitió administrar mi obsesión.

Esta es mi lista -sin orden de preferencia- de los libros publicados este año que leí. Por supuesto, hay excepciones. Advierto que son quince libros y he dividio la lista en dos entregas para que los lectores puedan pensar bien en cómo atacar mi selección.

La alquimia del laberinto. Rubén Dávila. Luscinia. San Juan.
Si bien es un libro académico, cuyo centro es la discusión y explicación de varios seminarios de semiología, puede servir como una suerte de manual introductorio para estudiantes, para refrescar la memoria de profesores, y como está escrito con buen estilo, para cualquiera que se interese en el estudio de los signos y símbolos de cualquier sistema de comunicación.

 

Fotos de portadas cortesía Tari Beroszi

Comadronas. Historia de l medicalización del embarazo y parto en Puerto Rico, 1930-1970. Sylvia Casillas Olivieri. Luscinia. San Juan.
Se trata de una extensa investigación sobre el modo en el que desde la práctica médica institucionalizada del colonialismo norteamericano se reglamenta el ejercicio de las comadronas. El libro, claro, es una reflexión sobre el proceso de modernización del país

Las trenzas coloradas y otros cuentos. Kalman Barsy. Ediciones Callejón. San Juan.
Son 22 relatos, en general breves, cuyo núcleo significativo es la senectud. Dos relatos llaman mi atención inicial: Original Don Vereda (p.16) y Don Vereda (p.76) porque los leo escuchando la voz del autor. Ya sabemos, las obras literarias son universos autónomos, mundos con sus leyes propias. A veces, por las malas costumbres de nuestra educación formal, exigimos que en los textos queden excluidos autor y lector, que ninguno interfiera en el desarrollo de los sucesos que configuran la obra. Pero en esos cuentos a los que aludo hay una manifestación explícita en la cual el autor nos habla como creador de un universo de ficción que reflexiona acerca de él mismo y de ese universo. Divertida lectura.

Estoi escribiendo para ustedes -Antolojía Poética-. Joserramón Melendes. Sal en coro. Corozal. Digamos que este libro reúne cuatro décadas de una obra monumental en cantidad y calidad. Desde Desimos desimas a Pandemarium (2023), pasando por la Casa de la Forma, que es el Black Hole del soneto llevado a todas sus posibilidades. El trabajo de edición, diseño y selección de Alejandro Medina es excepcional porque muestra rigor en el análisis y el modo en el que se presentan los textos de manera cronológica, y en los poemas sueltos de manera temática dando una visión completa de una obra extensa que aún se expande, como el universo. Por tor lado, el ensayo historiográfico de Raúl Romero con el que cierra el libro es de lo mejor que he leído en mucho tiempo. Lo digo porque presta atención a ese canon clandestino que es el fundamento de la poesía actual. Preciso, claro, inteligencia crítica. Y puede servirle a quienes hoy crean un canon auspiciado por intereses extraliterarios.

La historia de la bandera de Puerto Rico. Del conflicto a la certeza. Joseph Harrison Flores. Archivo Nacional Digital de Puerto Rico.
Si bien de los trabajos de Harrison Flores se ha comentado que en ocasiones parece intentar desmerecer el discurso nacional tradicional esto se zanja de este modo: los símbolos nacionales se reconocen como cambiantes y contingentes. Harrison Flores ha publicado libros de profunda investigación que aclaran asuntos y controversias entre historiadores. En este libro-bellamente diseñado e ilustrado- se adentra en las tres controversias principales con respecto a la creación de la bandera. El diseño y el estilo de Harrison permiten una lectura refrescante. Aquí la erudición se entrega en síntesis, sin ripios ni obstáculos académicos. Es decir, este es un libro apropiado para historiadores profesionales como para lecturas interesados en el tema particular.

¡Viva la juventud rebelde! La bandera y la revuelta estudiantil de mayo de 1936. Gran Sempié. San Juan
Rafael Rodríguez Cruz saca a la luz un proceso de lucha estudiantil en el marco de la más dura represión colonial que se hallaba escondido en los archivos periodísticos. Rodríguez rescata los partes noticiosos en los que se detalla cómo se organizó el estudiantado en la defensa del emblema nacional en el contexto de la masacre de Río Piedras y la ejecución del coronel Riggs.
Quiénes fueron los líderes de esa juventud rebelde, cómo se organizaron, cómo respondió el estado, es un libro fascinante de unos hechos que hasta hoy estaban en el olvido.

Fotos de portadas cortesía Tari Beroszi

Diálogo con dos mujeres libres ante la historia: Blanca Canales Torresola e Isabel Rosado Morales. Blanca Hernández Sierra, Nilsa Burgos Ortiz, Francisco Javier González Parés, Salvador González Zayas, Doris Pizarro Claudio, Ileana Parés Rivera, Carlos Aguirre Flores
En esta publicación tenemos el placer de escuchar -porque se transcriben entrevistas- a Isabel Rosado y Blanca Canales. Pero aparte de eso que de por sí es un banquete, hay una historia del desarrollo del trabajo social en Puerto Rico al modo de la disciplina historiográfica como complemento a las experiencias y recuerdos de dos patriotas puertorriqueñas. Pero es su hermosa humanidad, la narración oral cercana y honesta, lo que nos da una visión profunda de las transformaciones que sufrió Puerto Rico en la primera mitad de siglo XX. Este trabajo es una aportación a la memoria histórica nacional y una invitación a seguir investigando esos espacios de la memoria del trabajo y el sacrificio de mujeres como Blanca e Isabel.

PC 862 proyecto que pone en peligro zonas protegidas del Corredor del Este

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Por si no fuese suficiente haber privatizado el sistema eléctrico, las autopistas, el aeropuerto,  los muelles de San Juan, la salud y la administración de la vivienda pública, ahora el gobierno de la administración del Partido Nuevo Progresista pretende privatizar toda el área este del país bajo un llamado Consejo de Desarrollo Económico (CDE).

Se trata del proyecto presentado por el presidente de la Cámara de Representantes, Johnny Méndez, el  PC 862,  a petición de la organización Foundation for Puerto Rico (FPR), confirmó a CLARIDAD la representante por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) Nelly Lebrón Robles. El proyecto, indicó, es de este cuatrienio, no es uno reciclado.

Al  presente, la medida se encuentra en comisión y se espera que se atienda en la próxima sesión legislativa. El proyecto propone entregar a la FPR la creación de dicho consejo, al cual se le otorgan todos los poderes de gobernanza de los 15 municipios que integran la zona este del país, que  van desde Loíza,  hasta Vieques y Culebra, es decir, el 20 % del este del país.

La legisladora Lebrón Robles apuntó que la FPR se presenta como una organización cuyo trabajo es,   básicamente, ser creadores de ideas, que dan apoyo y estrategias para el desarrollo sustentable de turismo ecológico. En esa línea, expresó que en reuniones que ha tenido en las comunidades de los municipios que son parte del Corredor Ecológico, estas han expresado estar bien preocupadas porque parte del desarrollo que está apoyando la FPR  son construcciones en las  zonas protegidas del Corredor, e incluso eso es parte de lo que indica el PC 862.

Agregó que se han reunido con algunas comunidades y alcaldes y todos tienen las mismas preocupaciones, debido a que la medida es una ambigua, que no se sabe lo qué va a pasar, ya que  le quitan poderes a los municipios. “Ahora tenemos dos pisos: la Junta de Control Fiscal, que es la que manda en este país, y ahora Foundation for Puerto Rico.

Lebrón Robles advirtió que todavía no se sabe si habrá vistas públicas. El proyecto se presentó en septiembre del 2025. “Todavía no hay un calendario para la próxima sesión, que comienza el 13 de enero. Así que estaremos pendientes. Seguimos visitando a las comunidades y reuniéndonos  con los grupos comunitarios”. Un señalamiento que  Lebrón Robles no dejó pasar por alto es que en dicha fundación hay personas que fueron contribuyentes del PNP.

“De su raíz, es una privatización del país. Si se implanta a la trágala, no hay por qué no creer que se va a implantar en otras partes del país. Lo que van a hacer es beneficiar  no a las comunidades.  Esta supuesta organización sin fines de lucro va querer entrar en esas áreas, sectores más desposeídos del país”.

En entrevista por separado, el licenciado Alonso Ortiz Menchaca, director ejecutivo de la organización  El Otro Puerto Rico, (OPR) destacó que el Consejo constituye de facto una privatización, ya que el consejo será una entidad privada compuesta en su mayoría por entes privados, ninguno de sus integrantes podrá ser un funcionario electo. En el caso de la participación de los municipios, se dispone un solo representante para los 15 municipios, que no seré un alcalde, y el Consejo va a decidir si se acepta o no. Tampoco se contempla ningún tipo de participación ciudadana. El proyecto dispone que el gobierno le otorgue la suma de $1.5 millones al  inicio.

Ortiz Menchaca expuso que el proyecto otorga al Consejo poderes para desarrollar e implementar planes de desarrollo económico en conjunto para los 15 municipios. Se le entrega toda la administración, concesión de privilegios comerciales sobre todos los activos naturales y públicos de la zona este. Se les da potestad para dar en concesión, para administrar, decidir sobre todos los medios de transportación pública, poderes para determinar qué tipo de industrias, de negocios se establecen en los 15 municipios e, incluso, se le dan poderes para determinar  qué tipo de educación secundaria se quiere promover en la zona.

También se le otorga al ente privado la capacidad para representar a los municipios ante organismos del Gobierno de Puerto Rico, el Gobierno de EE. UU. y a nivel internacional. “Para colmo, les da capacidad de tomar prestado a nombre de los municipios, para emitir bonos. No dicen quién va a pagar los bonos, el proyecto calla sobre eso. Este proyecto es supervago en muchos asuntos en que las repercusiones son extraordinarias y no se explican, lo deja todo muy abierto”, tronó el director ejecutivo de El Otro Puerto Rico. Como abogado, reparó en que al dejarlo tan abierto y darle tanto poder al ente creado, cuando le toque en su día acudir a los tribunales para dirimir controversias, que van a surgir, los poderes son bien amplios y las cortapisas muy pocas.

El llamado Consejo puede  incluso establecer oficinas regionales en los distintos municipios. “Lo más fuerte, además, es que pueden cobrar directamente impuestos e imponer cuotas de mantenimiento ambiental. Lo que te está diciendo es que te pueden cobrar para entrar a una playa. Por ejemplo, pueden poner  un portón frente a Piñones e imponer una cuota para entrar a Piñones”, ilustró como ejemplo, Ortiz Menchaca.

Recalcó que dar a empresas privadas el manejo de los bienes públicos implica una privatización de facto. Trajo a la atención el hecho de que se le esté dando todo ese poder a una empresa privada, sobre todo, a una organización sin fines de lucro en particular, una fundación que está sufragada  en buena medida por beneficiarios de la Ley 22,  ahora Ley 60. Más aun, afirmó que una de las bases para el proyecto,  y así lo dice, es precisamente que la Ley 60 es una  forma de sufragar los trabajos del ente.

“Eso implica que los inversionistas pueden decir al consejo que quieren invertir $100 millones en Luquillo y Fajardo y a cambio le vas a dar la concesión de todas las playas de Luquillo y Fajardo, con todo y estacionamiento”, manifestó.

Al igual que la legisladora Lebrón Robles, Ortiz Menchaca cuestionó en dónde  quedan las iniciativas de los municipios, ya que todo el poder de decisión se le otorga al Consejo. Aunque  el proyecto habla de coordinar los esfuerzos, a la vez  dice que es el Consejo el que diseña e implementa los planes, lo que entonces evidencia que no hay ninguna coordinación.

“El que paga el baile es el que decide la música que se toca.  Pues, entonces le da vía libre a los inversionistas”. Ortiz Menchaca afirmó que El Otro Puerto Rico, se mantiene orientando y organizando a las comunidades, ya que tienen claro que el proyecto se verá en la próxima sesión legislativa.

“Se nos va la vida. Viendo el desarrollo y el desplazamiento de los últimos diez años, entendemos que están construyendo un modelo de gobernanza para el futuro y que si aprueban esto, en diez años más, ¡no cien!, lo van hacer  en el sur, en el oeste en la montaña… es el Puerto Rico sin puertorriqueños o puertorriqueños pobres para la servidumbre”.

A poner un detente al abuso de la Policía

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

 

En ocasión de la conmemoración de la declaración Universal de los Derechos Humanos, un  grupo de mujeres, junto a la organización Kilómetro Cero (Km 0), denunciaron la grave impunidad que impera en Puerto Rico con respecto a la violencia policiaca. Diez mujeres, entre ellas madres, tías, hermanas y esposas compartieron pormenores de las muertes de sus familiares a manos de los llamados agentes del “orden público”.

La directora ejecutiva de Km 0, Mari Mari Narváez, en conferencia de prensa en la sede del Colegio de Abogados y Abogadas, se expresó honrada de estar acompañada de un grupo de mujeres que han sobrevivido los peores casos de violencia policiaca que se han  presenciado en nuestro país. Kilómetro Cero es una organización no gubernamental que documenta, analiza y confronta la violencia policiaca en el país.

Mari Narváez expuso que el propósito de la conferencia de prensa era denunciar la falta de investigaciones independientes, confiables y rigurosas de estos casos. En la fecha del 10 de diciembre, se le envió una carta a la secretaria del Departamento de Justicia (DJ), licenciada Lourdes Gómez Torres, con el recuento detallado de cada uno de los casos denunciados. Acotó que no es la primera vez que se le escribe a un o una secretaria del DJ y que ninguna de las cartas oficiales que ha enviado Km 0 ha sido respondida.

La directora de Km 0 puso énfasis en recordar que el derecho a la vida está consagrado en la declaración de los Derechos Humanos, en el derecho a la libertad, el derecho a la seguridad, el derecho a tener un debido proceso de ley y el derecho a la presunción de inocencia. Apuntó a que no se puede normalizar que el Estado mate a las personas, que todos los derechos humanos están vinculados y todas las  violaciones de derechos humanos también están vinculadas. En esa línea, mencionó la violación de derechos humanos por parte de Estados Unidos en el Caribe y el genocidio en Gaza.

Durante los testimonios ofrecidos por los familiares, en más de una ocasión, las lágrimas y la voz entrecortada acompañó los relatos sobre las circunstancias en que sus familiares, hijos, hermanos, esposos fueron asesinados por los agentes policiacos.

Uno de ellos es el caso de Elizabeth  Rivera, a quien la Policía le mató a sus dos hijos, Brandon J. Rivera y Brian A. Malavé Rivera, de 23 y 20 años, respectivamente. Contó que sus  hijos compraron una motora, que hubo una denuncia de que la motora era robada y que los policías sin más ni más fueron detrás de los jóvenes y les dispararon por la espalda. Los hermanos murieron frente a la casa de su abuela en Cataño, donde buscaron refugiarse. Según testigos entrevistados por Km 0,  Brian recibió seis disparos por la espalda y murió bajo un vehículo buscando refugiarse; Brandon murió por un disparo estando en el pavimento. El pasado 7 de mayo de 2025,  Elizabeth Rivera, tuvo una reunión con las fiscales encargadas del caso, Ana Garced y Alexandra Bosch, en la que estas le admitieron a la familia de los jóvenes que aún no se había entrevistado a los oficiales involucrados.

Otro de los sucesos es el de Daniel Maldonado Díaz. Su hermana, Carmen Maldonado, contó que su hermano, veterano y paciente de salud mental, recibió un disparo en el pecho por parte de un policía que incluso les conocía. Ella llamó a la Policía en busca de ayuda porque su hermano se encontraba en una crisis emocional. Denunció que su hermano nunca habló ni alzó la voz, pero que el policía, sin ningún tipo de intervención, lo que hizo fue dispararle al pecho. “No quiero que esto se repita para nadie más, ningún joven, ningún veterano de guerra”, expresó. Los hechos ocurrieron en el pueblo de Utuado.

“Hoy me dirijo al pueblo de Puerto Rico con el corazón destrozado, pero con una voz firme. Mi hermano fue asesinado por quienes juraron protegernos: miembros de la Policía de Puerto Rico”, manifestó en su turno, Michelle Marrero, hermana de Francisco Marrero Noa, de 35 años, quien murió el 17 de septiembre de 2019, tras ser baleado por varios agentes de la Policía frente a un local en Bayamón. Los agentes estaban francos de servicio y no fue hasta después que le dispararon que se identificaron como policías.

“Mi hermano no merecía morir así. Hoy denuncio un sistema que protege más a los agresores que a las víctimas. Denuncio el abuso de autoridad, exijo justicia real, investigación transparente, que no se manipule la verdad. Los policías estaban obligados a actuar conforme a la ley, respetando  los derechos humanos de todas las personas”, manifestó la joven con voz entrecortada.

Por su parte, Carmen Rohena, esposa de Alex Álvarez, contó que su esposo tuvo un accidente de tránsito leve, aunque no podía mover su carro. Llamó a su hija, y lo que se sabe es que 14 minutos después, cuando llegó la ambulancia, lo encontró en el suelo esposado y golpeado. Denunció que la Policía presionó a los paramédicos y doctores para que pusieran en los informes que Álvarez murió en el hospital, pero estos han asegurado que Maldonado murió en el pavimento. El accidente ocurrió en Carolina.

Otros testimonios fueron el de la tía de Shannel Colón Ponce, quien fue  encontrada muerta en la cárcel de Mujeres en Bayamón y que, según la Administración de Correcciones, se suicidó. Pero testimonios de otras confinadas señalan a oficiales correccionales como responsables.

A los casos anteriores se unen el de Gabriel Alejandro Vasandani Soto, de 18 años; Joban Rivera Mendoza, de 21 años; Ignacio Rivera Ortiz y Sarmiento Leonardo, de 20 y 23 años respectivamente; José Daniel Rodríguez Correa, de 23 años, y Javier Antonio Cordero Nevárez, de 16 años.

La directora ejecutiva de Km 0 afirmó que, en todos los casos, ninguna de las víctimas estaba armada, como alega la Policía. Puntualizó que aun en caso de que hubiese estado armada la persona, la policía se supone que tenga los medios para arrestarlo sin matarlo.

Desde el 2014 Km 0 ha documentado 130 muertes por fuerza policial, por lo que los casos denunciados  son  una  breve muestra de lo que han vivido más de mil familias en el país. En lo que va de año, las muertes por “exceso de fuerza policial” suman 16.  Desde el 2014, el actual es el año en que más muertes han documentado.

Los familiares y Km 0 exigieron que los casos se investiguen tanto a nivel administrativo como a nivel criminal y afirmaron que el problema es que la mayoría de las veces quien investiga es el Negociado de Investigaciones de la Policía (NIE), que es la Policía investigándose a sí misma. Denunciaron que por parte del DJ, para los fiscales estos casos no son una prioridad. “Todas las familias que llegan a Km 0 dicen lo mismo: que los fiscales del DJ parecen abogados de los policías, no los abogados del pueblo de Puerto Rico.  Esa es una queja constante de las familias. No se sienten representadas”.

 

 

 

Gobernadora aprueba ley que limita acceso a información pública

Jennifer González Foto Archivo/Alina Luciano

 

Aunque no es sorpresa para nadie la aprobación por la gobernadora, Jenniffer González Colón, del llamado proyecto de  Transparencia y Procedimiento Expedito para el Acceso a la Información Pública, el PS 63, las organizaciones de periodistas y del resto de la sociedad civil manifestaron su rechazo a este y reafirmaron su compromiso de hacer valer el derecho constitucional a la información pública.

“Era de esperarse la firma de esta medida autocrática, que se suma a otras políticas adoptadas por La Fortaleza y el Gobierno que buscan limitar el libre ejercicio del periodismo en Puerto Rico. Pero ni esta ni ninguna otra medida antidemocrática nos desviará de nuestro compromiso con la investigación, con la fiscalización y con la búsqueda de la verdad”, aseveró la presidenta de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO),  Nydia Bauzá.

La ASPPRO, afirmó, continuará reclamando los datos que sean necesarios para destapar la corrupción y el mal uso del dinero público.

En tanto, el Movimiento Victoria Ciudadana denunció que el liderato legislativo del Partido Nuevo Progresista (PNP) ha actuado en su primer año de este cuatrienio de forma revanchista, autoritaria y antidemocrática, aprobando medidas sin un análisis riguroso, sin escuchar a los sectores expertos y sin evaluar seriamente sus consecuencias para el país.

“El país necesita más democracia, más transparencia y más derechos, no menos. Desde el Movimiento Victoria Ciudadana continuaremos denunciando estos retrocesos y organizándonos para defender un Puerto Rico donde el gobierno rinda cuentas y donde se respeten plenamente los derechos humanos de todas las personas”, puntualizó Eva Prados, su coordinadora general.

Otro que reaccionó censurando esa aprobación fue el secretario general del Partido Popular Democrático (PPD), Manuel Calderón Cerame. “Nuevamente el país recibe otro golpe a la democracia por la mayoría del liderato PNP. Esta medida tiene el repudio de las organizaciones periodísticas. La medida contó con la oposición de la delegación del Partido Popular Democrático en el Senado y la Cámara, así como de cuatro miembros del Partido Nuevo Progresista en la Cámara y de la representante de Proyecto Dignidad Lisie Burgos Muñiz, junto con los tres miembros del Partido Independentista Puertorriqueño. Es una medida propia de las dictaduras que tanto critican”, aseguró Calderón Cerame.

Mientras, la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, en inglés) capítulo de Puerto Rico, la cual depuso en la única vista pública que se llevó a cabo sobre la medida, señaló que con la aprobación “el Gobierno demostró una intención evidente de impedir que el público tenga acceso de manera oportuna a la información que tiene derecho a ver y que es indispensable para la toma de decisiones, rendición de cuentas y fiscalización de la gestión pública, elementos básicos en una democracia», anotó la directora ejecutiva de ACLU, licenciada Annette Martínez Orabona.

Ante  los nuevos obstáculos que impone la ahora firmada Ley 156-2025, la ACLU de Puerto Rico instó al público en general, a los periodistas, otras organizaciones y entidades a que al solicitar acceso a información pública, registren y documenten las instancias durante el proceso en las que se violente su derecho de acceso a información.