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María y ahora Fiona reconstrucción pa’ cuando

Foto por Vicente Vélez

 

ccotto@claridadpuertorico.com

A tres días de recordar el quinto aniversario (20 de septiembre 2017), del paso del huracán María, categoría cinco que devastó a la Isla, otro huracán, Fiona, esta vez categoría 1 volvió a pasar por Puerto Rico, dejando hasta 30 pulgadas de lluvia en algunas zonas.

¿Qué tan preparados estamos para enfrentar eventos atmosféricos, independientemente de su envergadura? Varios entrevistados coincidieron en que todavía no estamos preparados.

Para el director de la organización El Puente – Enlace Latino de Acción Climática, Federico Cintrón Moscoso, aunque en términos de preparación comunitaria al presente se estaba un poco mejor, la preocupación ahora era super mayor “porque ahora sinceramente las cosas que se reconocieron en aquel momento que había que cambiar no estamos convencidos de que se hayan hecho a nivel gubernamental y, por lo tanto, no creemos que estemos mejor preparados hoy a como estábamos en el 2017”. Se refirió a que se sabe que el sistema eléctrico difícilmente se pueda decir que está en una mejor posición.

El portavoz de El Puente, organización que aboga por la instalación de sistemas solares de energía, censuró que, por el contrario, el Gobierno ha decidido restablecer el mismo sistema que falló.

“Lo que están haciendo ahora con el dinero de reconstrucción es lo que había antes. Hemos señalado que eso es un error porque ese fue el sistema que se cayó, siempre hemos dicho que esa ruta de recuperación no es la correcta y lo vemos ahora en los apagones constantes de Luma”.

En términos de la capacidad de adaptación de las comunidades, Cintrón Moscoso consideró que las comunidades que estaban ya organizadas posiblemente tienen una mayor capacidad de respuesta ahora, pero no le queda claro que en términos generales otras comunidades se hayan preparado. “Ha habido esfuerzos, los conocemos, pero ha sido un esfuerzo comunitario. Por ejemplo, el programa de instalación de oxígeno energético lleva dos años, lo que trata es de instalar un sistema de emergencia solar en centros comunitarios para que, en caso de una emergencia, los vecinos puedan guardar sus medicinas, conectar sus teléfonos, y tener un refugio si es necesario. Tenemos cinco en la red de los oasis, así es como sabemos que las comunidades han tratado de tomar las riendas de prepararse”. Otro punto que trajo a la atención fue que no ha visto que se haya implementado el Plan de Mitigación para el cambio climático.

Falta de visión y voluntad

En tanto, en entrevista por separado, el reconocido profesor de geomorfología, José Molinelli Freytes, subrayó que el gobierno estaba desperdiciando totalmente la oportunidad que aparece en esta coyuntura, que son los recursos económicos para poder enderezar muchos elementos de infraestructura en el país y re conceptualizar un país nuevo.

“A pesar de ello, las cosas se siguen haciendo como siempre. Aquí no hay una visión de un Puerto Rico sostenible realmente. Aunque se habla de eso, no se hace nada. No hay un proyecto de transformación con una visión a mediano y largo plazo, es volver a construir en los sitios donde aparezca un espacio”.

Dicho de otra manera -indicó- algo en que no se repara es en la geografía del país. Explicó que se pueden diseñar unas casas que cumplan con todos los códigos de construcción modernos, actualizados después del 2018 con el código de construcción de Puerto Rico post María; se puede construir la estructura mejor hecha a base del conocimiento actual, pero si esa estructura se coloca en el sitio equivocado, se repite el mismo problema. Es decir, uno de los problemas fundamentales del país es que no ha colocado la infraestructura en los lugares correctos, fuera de las áreas vulnerables múltiples.

Otro problema que trajo a la atención es el factor pobreza y falta de recursos que condena a la población a tener que proveerse su propia vivienda con planchas de madera y techos de zinc en el primer lugar en que puedan construir. Estos elementos, “que surgen de la inequidad social resultante de la pobreza económica y la incapacidad del gobierno de articular un proceso efectivo de avanzar en garantizar vivienda segura en lugares seguros, genera una vulnerabilidad altísima”.

No dejó pasar por alto la denuncia de lo que ya se conoce como la corrupción de los permisos, que se otorgan para colocar estructuras en lugares que no deberían. Esa corrupción en los procesos de permiso tiene efectos adversos en el desarrollo económico y el desarrollo sostenible del país. “El sistema le da permisos a los que pagan, a los que tienen las conexiones”, dijo. Precisó que un inventario hecho después de María reveló que más de 1.4 de millón de estructuras están en zonas inundables. La mayor parte de esas estructuras tiene permiso de la Junta de Planificación. “O sea, que no es como quieren decir que es la construcción informal, la de los pobres”.

El profesor Molinelli Freytes señaló que la falta de voluntad para ubicar infraestructura en lugares correctos responde a que no hay una visión de cómo debe usarse la infraestructura básica del país, que es dónde ubicamos nuestras ciudades, comercios. Apeló que, aunque se hayan cometido errores en el pasado a lo largo del tiempo, con una política clara se pueden detener las construcciones en los sitios de alto riesgo, zonas inundables, próximas a la costa, las que se sabe se van a ver afectadas por el nivel del mar por lo que no se debe permitir más construcciones.

Otro ángulo que trajo a la atención es que el país no está aprovechando el conocimiento sobre el ciclo de vida de las ciudades. En nuestro caso, a mediados de este siglo, parte de esa infraestructura que se hizo en los años 50, 60 y 70 y que ya tendrán más de 100 años, se deben ir desalojando por ser áreas de alto riesgo. Mencionó como ejemplo zonas como Isla Verde, el pretendido estacionamiento soterrado que se quiere hacer en el Sixto Escobar, el cual describió como “un disparate”. Todo lo que se está construyendo en Isla Grande son edificaciones que no van en ese lugar por ser un sector susceptible a terremotos y al alza en el nivel del mar, acotó. En el caso de Isla Grande indicó que el uso óptimo de ese lugar es para transporte marítimo. En su lugar, dijo que esas inversiones millonarias que se pretenden en Isla Grande pueden hacerse en Santurce, en lugares más altos que no presentan riesgo.

“Lo que se ve es que se sigue con el mismo patrón que nos llevó a tener la misma vulnerabilidad que tenemos. Esta controversia es clave porque el gobierno no ha aprendido y el gobierno federal tampoco tiene la voluntad o quiere intervenir en ese proceso”.

Agregó que cada vez que hay un evento natural que provoca un desastre, como se han hecho las cosas mal, no se tienen los recursos para reparar y rehabilitar las estructuras que se han colocado en lugares incorrectos. “El proceso de mala planificación lo que hace es incapacitando a Puerto Rico para que resuelva sus propios problemas y nos encamina por la dependencia creciente de los fondos de Estados Unidos”, advirtió.

El efecto cascada

En entrevista por separado, la doctora en Oceanografía, Maritza Barreto, aun cuando dio crédito a que se haya creado un fondo estatal de emergencia, observó que, en términos generales, se necesita mejorar el análisis de los impactos de un evento cuando hay el efecto cascada.

El efecto cascada, explicó, es que no se pueden mirar los impactos de un evento atmosférico por sí solos. El análisis tiene que ser de todos los sectores, desde los diferentes focos de cómo un evento afecta otros aspectos de la naturaleza, debido a que un área que ha sido afectada por eventos pasados va a estar más vulnerable con el siguiente.

La doctora Barreto expresó que hay una realidad y es que tenemos que aprender a vivir en una isla. En esa línea, dio a conocer sobre una investigación realizada post huracán María y que espera presentar el 7 de diciembre. Uno de los hallazgos que se sospechaba y se logró cartografiar es que hay sectores donde el agua se está moviendo tierra adentro, debido a la erosión costera y el aumento en nivel del mar.

“Si ya tenemos un problema de erosión y de estructura crítica en la zonas, mi apreciación como científico es que no podemos seguir construyendo en esa línea de agua, el debate de los bienes de dominio público va más allá de eso. Es importante el hecho de la exposición y vulnerabilidad, eventos como Fiona y María, las marejadas Riley y todas las que vendrán nos enseñan que no podemos seguir construyendo en una franja costera de alta fragilidad porque estamos exponiendo lo que está construido; que quizás no debió estar ahí pero ya está. Tenemos que protegernos, no podemos seguir promoviendo que esa fragilidad aumente”.

La doctora Barreto se expresó a favor de una moratoria en la construcción de la franja costera y en la necesidad de sentarse a definir una ley de costas, unos protocolos para que, lo que se construya alejado de esa línea de agua, sea para el disfrute de todos.

“Tenemos que aprender que vivimos en el trópico, que geográficamente somos una isla, que estamos expuestos a las manifestaciones del cambio climático, como el aumento en el nivel del mar, el impacto de huracanes y eventos mayores. A partir de esa realidad, tenemos que aprender a vivir con ella y, como parte de eso, no es parar el desarrollo sino hacer un desarrollo que se alinee a esa realidad y todos podamos disfrutar de él. Yo creo que es posible”.

Editorial: María y Fiona, cinco años de errores, incapacidad e inacción

Foto por Vicente Vélez

El paso errático y destructivo de la tormenta Fiona por Puerto Rico ha provocado- además de una catástrofe enorme por inundaciones, derrumbes y deslizamientos-una profunda sensación de frustración, impotencia y desazón colectiva por lo que se considera la incapacidad de los gobiernos de Puerto Rico y Estados Unidos de presentar una respuesta eficaz, coherente y duradera ante fenómenos como estos. En Puerto Rico llevamos una larga racha reciente, que comenzó con los huracanes Irma y María en 2017, siguió con la secuencia de terremotos y temblores en el sur y suroeste de Puerto Rico en 2020, y tuvo un intermedio de dos años de pandemia del Covid-19. Ahora rematamos con Fiona, una tormenta tropical desorganizada que durante su trayecto hasta nuestras costas se convirtió en huracán categoría 1, dejando 30 pulgadas de lluvia y lodo ampliamente repartidas, y el efecto de dañar mucho de nuestra maltrecha infraestructura de carreteras urbanas y rurales, energía eléctrica y agua potable, sobre todo en las áreas repetidamente maltratadas del este, sur y suroeste de nuestro país. El paso de Fiona coincidió exactamente con el quinto aniversario del paso de María.

¿Y por qué considerar a los gobiernos de Puerto Rico y Estados Unidos responsables por los errores, la inacción y la incapacidad de una respuesta eficaz a los desastres naturales en Puerto Rico? Porque el azote de María- el primer huracán categoría 5 en afectar a la Isla durante los pasados 90 años- reveló la crudísima realidad de un Puerto Rico abandonado a su suerte y con una gobernanza deficiente, no solo por la sucesión de gobiernos ineptos, irresponsables y corruptos que se han turnado la administración de esta colonia de Estados Unidos por los pasados 60 años, sino también por el desprecio, la dejadez y la indiferencia demostrada hacia su colonia por un gobierno de Estados Unidos prepotente, injusto e insensible.

Desde María hasta hoy, nos ha ido cada vez peor. La llamada asignación multimillonaria prometida por el Gobierno Federal después de María no se ha movido al ritmo ni a la velocidad que la situación crítica de nuestra infraestructura requiere. Según cálculos de ambos gobiernos, dicha asignación de fondos ronda los $80 mil millones, y apenas se ha recibido una fracción. Después de cinco años, la mayoría de ese dinero sigue atrapado en la madeja de intereses creados y codicia que la llamada “recuperación” de Puerto Rico ha creado entre los círculos de poder económico en Estados Unidos, en especial de las grandes empresas de energía que buscan mercados cautivos para los combustibles fósiles. Por otro lado, la ineptitud y malas mañas de los gobiernos de Puerto Rico levantan la suspicacia en FEMA y otras agencias federales, y estas también funcionan dentro de tortuosos y lentísimos procesos burocráticos. Un tercer elemento es la codicia de compañías estadounidenses que quieren participar “del pastel de los fondos” de Puerto Rico, y utilizan sus recursos y contactos políticos con los partidos de allá para lograr ser contratados aquí. Un caso así parece ser el de Luma Energy, con un contrato muy ventajoso para administrar la red de transmisión y distribución eléctrica, y cuyo proceso de contratación y su pobre desempeño atentan contra la política pública energética, el clima económico y la estabilidad de nuestro país.

Puerto Rico tiene una larga trayectoria de gobernanza negligente. Por eso, acumuló una deuda pública de $72 mil millones que resultó en la imposición por el Congreso y el Presidente de Estados Unidos de una ley de quiebras especial llamada PROMESA, y una Junta de Control Fiscal con poder decisional último sobre nuestros asuntos más importantes. En buena medida, la parálisis de servicios públicos ocasionada por la quiebra de Puerto Rico ha sido una retranca al proceso de recuperación tras los desastres naturales de los últimos cinco años.

Mucha gente en Puerto Rico sabe y siente que es hora de dejar de vivir a merced de la naturaleza y comenzar a reclamar una recuperación real y justa de nuestro país, que no deje a nadie atrás. Sabe también que los miles de millones de dólares que pudieron haberse usado para crear infraestructura duradera y sostenible, ahora son deuda vencida, y que ese dinero fue saqueado y dilapidado en proyectos faraónicos, componendas políticas y corrupción. De seguir con los mismos gobiernos en Puerto Rico y en Washington, Puerto Rico nunca sacará los pies del plato. La evidencia del mal gobierno está a la vista: nuestro país está destruido y en un callejón sin salida.

Primero como tragedia, luego como farsa

Jorge Lefevre Tavárez

1.

El puente de metal en el barrio Salto Arriba, Utuado, fue arrastrado por las fuertes corrientes del río Grande de Arecibo, crecidas y fortalecidas por las lluvias del huracán Fiona. Las imágenes del evento llegaron a todos los rincones de la isla a través de distintas grabaciones de este, desde varios ángulos, desde varios actores. La más dramática, quizás, es la que incluye el grito reiterado de uno de los trabajadores de emergencia, que lanzaba al viento la exclamación: “¡se lo llevó!”. La frase impacta, en parte, porque, aunque haga referencia al puente, se puede repetir, en el contexto en que vivimos, para un sinnúmero de situaciones, de objetos, de sujetos.

Pero no es la primera vez que este evento sucede. El huracán María se había llevado en el 2017 el mismo puente. Digamos, más precisamente, que se llevó el puente que en su momento ocupaba la misma posición. Poco después, para el 2018, el gobierno de Puerto Rico instaló el entonces-nuevo-ahora-pretérito puente, de manera provisional. Es decir, se instaló mientras pudiera lograrse una solución a largo plazo.

El paso del huracán María inundó al país con decenas de miles de millones de dólares para promover la “reconstrucción” de la infraestructura de la isla posterior al desastre natural. Ante eso, surge la pregunta obvia: ¿por qué nunca se reemplazó el puente “provisional”?

En declaraciones que recoge El Nuevo Día el 19 de septiembre, Eileen Vélez, secretaria del Departamento de Transportación y Obras Públicas, afirmó que se debía a que la vida útil del puente era de 75 años, por lo que no lo entendieron necesario.

Es posible que, de encontrarse el puente en algún momento, en algún rincón del río Grande de Arecibo, se pueda escudriñar con cuidado y llegar a la conclusión de que mantiene todavía su “utilidad”. El problema, querido Watson, es que el puente útil fue desplazado de su lugar de utilidad. El puente que no une dos puntos no es un puente; es una ruina, aunque esté en buen estado. Ese es el problema: la lógica del gobierno no desemboca en un adelanto infraestructural, sino en la continua producción de ruinas.

Esto se acentúa cuando tomamos en cuenta que este no fue el único puente arrastrado por las aguas, ni el único arrastrado dos veces por huracanes sucesivos. Ni tan siquiera el único en Utuado.

2.

Heráclito decía que una persona no se sumergía dos veces en el mismo río, pero nunca habló de puentes. Las contrariedades y complejidades de la situación actual en Puerto Rico tienen el efecto de expandir la lógica dialéctica. Pero tampoco debemos pensar que esta escena literaria (aunque real) se deba al realismo mágico antillano. No estamos, por ejemplo, ante el famoso puente que une al pueblo de Arecibo con Islote, que se derrumbó el día de su inauguración, y que se derrumba periódicamente para no hacer mudanza en su costumbre. Eso es folclor. Esto que vemos ahora, sin embargo, es un producto histórico de las múltiples crisis acumuladas a lo largo de los últimos años.

La caída doble del puente de Salto Arriba nos sirve para esta reflexión. Partamos, pues, de otra famosa frase, en esta ocasión de El 18 Brumario de Luis Bonaparte de Carlos Marx: la historia se repite, pero primero como tragedia y luego como farsa.

Cuando llegó el huracán María, un evento atmosférico como nunca habíamos experimentado en la historia reciente, los efectos de la política neoliberal ya habían desmantelado componentes importantes de la infraestructura del gobierno. El país contaba con menos escuelas – y por lo tanto menos refugios – por el proceso bipartita del cierre escolar. La Autoridad de Energía Eléctrica había reducido dramáticamente sus abastos como parte del plan de austeridad de Lisa Donahue, principal oficial de reestructuración de la agencia. Lo que ocurrió después fue una tragedia.

El huracán Fiona llegó a la isla como uno de categoría 1 y en fortalecimiento para convertirse en uno de categoría 2. Todo huracán es un fenómeno natural formidable. Desde antes de su llegada, ya se conocía la alta probabilidad de que las lluvias que traería pudieran ser históricas.

Entre estos dos fenómenos, hay casi exactamente 5 años de distancia. En el proceso, se aprobó el envío de más de $60,000 millones de dólares para la reconstrucción del país. Se ha privatizado la transmisión y distribución de la energía eléctrica. Se ha hecho evidente el problema grave de las escuelas con columnas cortas. Las crisis tienen la particularidad de que hacen visibles, hacen más claras, las contradicciones de una sociedad. Como decía Aristóteles sobre la metáfora, las crisis “ponen ante los ojos” estas complejidades.

Tenemos, por un lado, la oportunidad de transformar la infraestructura del país. Tenemos, por otro lado, mayor claridad sobre los problemas concretos que enfrenta. Pero, finalmente, tenemos también que la infraestructura estatal se encontraba en peores condiciones que cuando enfrentamos el huracán María, a pesar de lo que quizás sea una oportunidad única de, no solo reconstrucción, sino de construcción para Puerto Rico. Primero tragedia, luego farsa.

3.

Uno de los efectos de esta etapa “fársica” (la palabra no existe, pero suena mejor que “farsante”, que reservo para los actores principales de estas obras) de nuestra historia es el empobrecimiento de la lengua. Con esto, no quiero decir un empobrecimiento léxico, de vocabulario limitado, sino que se ha abierto una brecha casi insondable entre la palabra y la acción, o la palabra y la verdad. Frases como “la luz se restaurará lo antes posible” tienen el mismo grado de veracidad que “la estadidad está más cerca que nunca”. Mejor decir “si Dios quiere”.

La palabra clave de todo el proceso de reconstrucción por parte del gobierno siempre fue “resiliencia”. Detrás de esta, se escondieron las que verdaderamente ayudan a apalabrar nuestra historia: negligencia, fiasco, corrupción, fragilidad. Las palabras pronunciadas por los farsantes muchas veces implican su opuesto. Así, por ejemplo, con la palabra “transparencia”.

La falta de preparación del gobierno frente a huracán Fiona, la farsa de la resiliencia, es de tal magnitud que, luego del evento, la “respuesta” del gobierno se hace “efectiva”. Dado que no hay nada que hacer, las conferencias de prensa cumplen las expectativas: responden de manera efectiva las preguntas que se tienen. Nada más.

Solo la persona “de a pie” se presentó mejor preparada para el evento atmosférico, en palabra y en acción. Esto se debe, por un lado, a la experiencia acumulada posterior al huracán María, pero también a otra verdad que ha llegado a convertirse en “sentido común” en el pueblo: el gobierno no está preparado, el gobierno no nos ayudará.

Tenemos, por un lado, un relativo fortalecimiento de la preparación comunitaria e individual. Tenemos, por otro lado, un debilitamiento del estado y de su credibilidad.

El Partido Nuevo Progresista (ojo: no solo Pedro Pierluisi) ha hecho como Luis Bonaparte, a mediados del siglo XIX. Desprestigia el estado, destruye la economía, aleja a sus aliados.

“Acosado por las exigencias contradictorias de su situación y al mismo tiempo obligado como un prestidigitador a atraer hacía sí las miradas del público, Bonaparte lleva el caos a toda la economía burguesa, atenta contra todo lo que había parecido tangible, hace a unos resignados ante la revolución y otros ansiosos de ella, y engendra una verdadera anarquía en nombre del orden, despojando al mismo tiempo a toda la máquina del Estado del halo de la santidad, profanándola, haciéndola a la par asquerosa y ridícula”.

El debilitamiento acelerado del gobierno, de la economía, de los partidos tradicionales, hacen más fácil su derrocamiento. Incluso con la crisis de las organizaciones del pueblo trabajador, su debilidad relativa sigue siendo, paradójicamente, lo suficiente fuerte como para poder echar a un lado las fuerzas dominantes actuales.

El cambio de escena implicaría, también, un cambio de género, de farsa a epopeya. La epopeya es un género que parece no estar de moda, pero a veces, y solo a veces, la molestia y el cansancio, convertidos en fuerza social, son capaces de producir la poesía del porvenir.

La sonrisa homicida de la Medusa: Pearl

Por Juan R. Recondo

Desde antiguo, la belleza se convierte en un arma peligrosa que atenta contra quienes se enfrentan a ella. […] La Medusa mítica, víctima de la lujuria de Poseidón y de la ira de Atenea, se convierte en homicida de quien ose mirarla. Su metamorfosis impuesta la convierte en un monstruo de mirada fatal.

Ivette Martí Caloca, “Yo nací libre:” tras los pasos de Marcela en el Quijote (en prensa)

En X (dir. Ti West, EEUU/Canadá, 2022), un grupo de soñadores filma una película porno que ellos afirman triunfará en el naciente mercado de video en el 1979. En un momento de confraternización, la actriz porno rubia y deseosa de sexo (Brittany Snow) levanta su cerveza y brinda por los “pervertidos” que verán su película. El actor negro que es veterano de Vietnam (Scott Mescudi) brinda por una vida dedicada a los excesos, a la juventud, y a pasarla bien hasta la muerte. El joven director de pelo largo que hace constantes referencias al avant garde (Owen Campbell) brinda por el poder del cine independiente. Y Maxine (Mia Goth), la joven protagonista que sueña con el estrellato, alza su cerveza por vivir la vida en sus propios términos y por nunca aceptar lo que los conservadores opinen sobre sus actos. Esta escena encierra los temas que se exploran en la película. X es una sólida película de terror que fue filmada imitando la crudeza de clásicos como The Texas Chain Saw Massacre (dir. Tobe Hooper, EEUU, 1974) con toques de The Last House on the Left (dir. Wes Craven, EEUU, 1972). Es una celebración del cine independiente que desafía lo convencional de la industria y relaciona lo emocionante de una filmación con el gozo sexual. A pesar de estas maravillas, la afirmación de la rebeldía juvenil toma unos giros más oscuros cuando la vejez se torna en el monstruo que arremete con su hacha conservadora en contra del grupo. El monstruo, que recoge la amenaza del deseo sexual femenino de Medusa, se hace más horrendo por la profunda gerontofobia que define su deformidad moral y física. Dentro del marco de cine independiente, Ti West, el director, nos da una figura cuyo acto monstruoso es un salvaje deseo sexual en un cuerpo octogenario. X es la primera parte de una trilogía. La segunda parte, Pearl (dir. Ti West, EEUU, 2022), que es una precuela de X, es una verdadera joya del cine de terror que los tomará por sorpresa. Tanto como X usa de base el cine de terror de los 70, Pearl usa los melodramas de Hollywood de la década de los 1950 para retratar el origen de una mujer monstruosa que solo añora la libertad de seguir sus sueños en el mundo del entretenimiento.

Pearl cuenta no solo con la dirección de West, sino que este también comparte el crédito de escritor con Mia Goth, la actriz que encarna y que ha bordado el personaje titular. La colaboración de West y Goth ha logrado profundizar en el monstruo de X para develar las consecuencias de un pasado de sueños rotos. Pearl, la monstruosa octogenaria de la primera película, ahora es una joven que sueña con ser una estrella. En un ambiente gótico sureño de colores saturados y de bríos melodramáticos como en el cine de Douglas Sirk [Imitation of Life (1959)], pero con los giros bizarros de David Lynch [Mulholland Dr. (2001)], Pearl vive bajo la estricta vigilancia de su madre. La familia se ha aislado porque la madre es una emigrante alemana durante la Primera Guerra Mundial que ha tenido que enfrentar mucho prejuicio. Al mismo tiempo, la familia se protege del contagio de la influenza durante la pandemia del 1918. Dentro de esta realidad, Pearl se ha construido una fantasía donde habla con los animales de la granja, coquetea con sus crueles deseos de violencia y va al cine para perderse en su romance. La protagonista transita su mundo con una eterna sonrisa que esconde una crueldad, producto de un sistema que vilifica la sexualidad femenina y que limita las posibilidades de una mujer.

En X, Mia Goth actúa el rol de la octogenaria Pearl y de la joven Maxine. Estos personajes son dos caras de la misma moneda ya que ambas son sobrevivientes de la violencia sistémica que explota con un gore caricaturesco de cuchillos en el cuello y hachazos en la espalda. Sin embargo, la devoción de Goth al personaje de Pearl se ve claramente en la escritura de la precuela ya que esta maravilla de terror humaniza a la protagonista sin restarle poder a su sexualidad destructiva. Si la van a ver al cine, permanezcan en la sala durante los créditos del final. La sonrisa de Pearl lucha ante nuestros ojos con las lágrimas, con sus esperanzas muertas y frustraciones sexuales. De paso, la tercera película de la trilogía, MaXXXine, que sigue la carrera de Maxine en la industria de cine porno durante la década de los 80, está anunciada para el 2023 y no puedo esperar por ella.

Argentina ¿Quién mandó matar a Cristina?

Por Carlos Rozanski, Resumen Latinoamericano, 20 de septiembre de 2022.

Foto: Carlos Rozanski

El ex juez de la Cámara Federal Carlos Rozanski afirma que no hay dudas que una derecha variable, multifacética y siempre violenta está vinculada al intento de asesinato de la vicepresidenta Cristina Fernández.

Sobre Cristina Fernández de Kirchner se han diseñado, elaborado y difundido una cantidad de discursos descalificantes como nunca antes en la historia de nuestro país. Para comprender las verdaderas razones de ese récord, es necesario ingresar, aunque sea brevemente, al concepto de discurso de odio y manipulación.

El objetivo central de los violentos, una vez seleccionada la/s víctima/s, es encontrar la manera más contundente y sostenida de desacreditar, denigrar y, si es posible, destruir literalmente a esa/s persona/s. Al mismo tiempo, buscan obtener en los destinatarios un estado de rencor y animadversión adecuados a los fines políticos de quienes articulan el plan. Esos fines no son otros que orientar en un sentido determinado el voto de la mayor cantidad de ciudadanos posible. Es bueno recordar que la Comisión Parlamentaria británica, en 2018 comprobó que la empresa Cambridge Analytica había estado al servicio de diferentes partidos políticos y candidatos presidenciales de los más variados países. En cada caso, se buscó influenciar a un porcentaje de votantes para direccionarlos hacia un candidato determinado en detrimento de aquel a quien demonizaban sistemáticamente. Tal el ejemplo de Hilary Clinton, a quien se calificaba de “corrupta” en las campañas donde participó la empresa citada. El resultado fue el triunfo del ultraconservador Donald Trump por escaso margen de votos.

En el mismo sentido, en esa investigación se mencionó a Mauricio Macri y su campaña, donde se buscó desacreditar y denigrar a Daniel Scioli a quien el citado Macri terminó venciendo en las elecciones de 2015 por un escaso 2 % de votos. De hecho, en el documental realizado sobre el tema (Nada es privado), se muestra que el CEO de Cambridge Analytica fue interrogado sobre su participación en una campaña “antikirchnerista”. Se ilustra el documental con la foto del propio Macri acompañado por Horacio Rodríguez Larreta.  

En Argentina, logrado el objetivo electoral en 2015, la banda delictiva liderada por Mauricio Macri se dedicó a saquear el país en cifras inéditas en la historia tanto democrática como dictatorial. Durante los cuatro años de su gobierno, Macri recurrió a la persecución mediático-judicial (al decir de Carlos Zanini), conocida también como “Lawfare” o “guerra judicial” que es una nueva forma de totalitarismo mediante el cual se reemplaza el concepto de guerra militar convencional, es decir la de pistolas, bazucas y bombas, por la de una modalidad cuyo contenido y estrategia es mediática-jurídico-judicial.

Los pilares centrales de esa nueva versión son los medios hegemónicos de comunicación, los Servicios de Inteligencia y el sector corrupto del Poder Judicial. El objetivo, en ese periodo 2015/2019, fue garantizar el saqueo planificado, mediante la persecución e incluso encarcelamiento de opositores y de todos aquellos que pudieran reaccionar ante ese nuevo e inédito desfalco que impactó y continúa impactando de manera brutal sobre los sectores más vulnerables de la sociedad. Cada pilar del Lawfare cumplió acabadamente su rol en el plan. Los servicios de inteligencia, en manos de dos importantes bandidos, espiaron y obtuvieron toda clase de información de los objetivos a perseguir, los que compartieron con los medios cómplices y con la rama corrupta del Poder Judicial. Así, desde canales de televisión (bonificados) a bares, restaurantes, clínicas privadas y hospitales públicos, se diseminó información falsa de manera cotidiana e ininterrumpida.

Durante esos cuatro años, periodistas altamente rentados demonizaron de las maneras más insólitas y variadas a los dirigentes de la oposición peronista, especialmente a quienes se vincularan con el llamado “Kirchnerismo”. Desde la atribución de hechos de corrupción hasta diagnósticos psiquiátricos realizados a Cristina Fernández de Kirchner (Nelson Castro y el Síndrome de Ubris), las mentiras se multiplicaron exponencialmente según la más pura ortodoxia nazi de comunicación. Se trató de una forma estudiada de transmitir una cantidad de veces una falsedad para instalarla como verdad en la mente de las personas y generar una falsa convicción. Así, se usan los mitos y prejuicios sobre la política para generar odio sobre quien benefició al pueblo, incluso en aquellos que fueron favorecidos por los odiados. Tal el caso de Cristina Fernández, en donde se suma, además, una profunda misoginia inherente al pensamiento nazifascista.

Valga la digresión para aclarar que el término Lawfare fue acuñado por el general de aviación norteamericano Charles Dunlap hace poco más de dos décadas. Sin embargo, la persecución de opositores y las mentiras reiteradas como metodología, fue ideada por el Ministro de propaganda de Hitler, Joseph Goebells en 1933. De ahí la famosa frase “calumnia, calumnia, que algo queda”. Y sabido es que la derecha de todas las latitudes abreva en el nazifacismo que caracterizó lo peor del siglo XX y cuyas consecuencias emocionales y materiales se siguen padeciendo. Debe recordarse igualmente que no es casual que el principal asesor de Mauricio Macri definió textualmente a Adolfo Hitler como “!Un tipo espectacular!. Era muy importante en el mundo!” (SIC) (Jaime Duran Barba 8/11/2013).

El propio Mauricio Macri, el 28 de septiembre de 2018, siendo presidente de la Nación, se manifestó en las redes tomando citas exactas del libro “Mi Lucha”, de Hitler. Pocos días después, denunciamos penalmente ese hecho junto a Eduardo Barcesat, Horacio Pietragalla, Jorge Elbaum y Guillermo Robledo. Sin ningún resultado, hasta la fecha, claro está.

Cabe igualmente recordar que Patricia Bullrich, Presidenta del PRO, fue condecorada el 23/7/2021 por Luis Chocobar, homicida por la espalda de Pablo Kukoc. Señaló emocionada en la ocasión: “Recibir un reconocimiento de Luis Chocobar me alienta» (SIC). La misma dirigente que siendo Ministra de Seguridad de la Nación, el 2/11/2018, había dicho: “El que quiere andar armado, que ande armado” (SIC). En este breve repaso, cabe también hacer mención al actual diputado José Luis Espert (Avanza Libertad), quien el 8 de noviembre de 2021, señaló que a los ladrones hay que “agujerearlos como un queso gruyere”, y agregó “es cárcel o balas, pero primero balas” (SIC). Finalmente, Javier Milei (Libertad Avanza), quien como diputado de la Nación señaló que está a favor de la venta de órganos, y que es sólo un mercado más (SIC 2022).   

En el periodo actual, a partir del cambio de gobierno en 2019, se produjo una modificación evidente en la orientación del Poder Ejecutivo (el reemplazo de un mafioso por el de una persona decente) y un cambio notable en la dirección de la Agencia Federal de Inteligencia. Personas inobjetables reemplazaron a corruptos como Gustavo Arribas y Silvia Majdalani. Sin embargo, esa modificación no alteró los pilares esenciales integrados por los medios hegemónicos y el sector corrupto del Poder Judicial. A ello, se debe agregar, aquellos “servicios” que aún se encuentran activos dentro y fuera de la Agencia.

En cuanto al poder judicial, el único integrante del sector corrupto que ya no está es Claudio Bonadío, fallecido en 2020. Las reflexiones presentes se realizan dejando siempre a salvo a aquellos integrantes del poder judicial y el Ministerio Publico que poseen fuertes convicciones democráticas pero que, de momento, se encuentran limitados en su posibilidad de alzar su voz contra el sector recalcitrante y corrupto de la famiglia judicial.

Finalmente, el Lawfare se enfoca hoy en mantener la impunidad de quienes saquearon el país y, simultáneamente, de intentar su regreso al poder en el 2023. En esos dos objetivos, el obstáculo más importante, sin duda, se llama Cristina Fernández de Kirchner. Ahí está la clave de su criminal atentado.

No hay dudas que la derecha mandó matar a Cristina. Una derecha variable, multifacética y siempre violenta. La misma que se vistió de toga para convalidar golpes de Estado, perseguir, proscribir y estigmatizar. La misma que en nuestro país torturó, hizo desaparecer y mató. La misma que hoy, en su nueva versión recargada, intenta frenar un proceso irreversible de expresión popular que privilegie los intereses de los más vulnerables por sobre las miserias de los violentos insaciables.

Buenos Aires, 19 de septiembre de 2022.

*Ex Juez de Cámara Federal y Ex Presidente del Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 1 de La Plata.

Fuente: La Tecl@ Eñe

Tomado de https://www.resumenlatinoamericano.org/