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La Universidad de rehén

 

 

Especial para CLARIDAD

 

1.

“Banquete total” es como algunos analistas han descrito el proyecto de Reforma Judicial del Presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz. “Banquete total”, sin embargo, es lo que ya existe en la Universidad de Puerto Rico para el Partido Nuevo Progresista.

No es falso decir que la actual ley universitaria abre la puerta a la intromisión político-partidista. En efecto, la autonomía universitaria ha sido, desde las bocas de los políticos, un eufemismo para encubrir su intromisión, y, para la comunidad universitaria, una aspiración. Pero también hay que reconocer que nunca antes la intromisión político-partidista se había dado de manera tan vulgar y descarada.

2.

La política pública neoliberal simultáneamente promueve el desmantelamiento del Estado y la centralización en la toma de decisiones. Ambos procesos se acentúan con el objetivo de enriquecer al sector privado. Ambos procesos estimulan el desvío de fondos públicos a bolsillos privados. Se desmantela el Estado para privatizar servicios públicos y convertirlos en mercancía para la ganancia; se centraliza la toma de decisiones para asegurar que los fondos destinados al sector privado recaigan sobre algunas manos particulares, que a su vez favorecerán al sector político que les enriqueció. No en balde, el neoliberalismo profundiza, cada vez más, el autoritarismo y la corrupción.

3.

Desde el punto de vista de la toma de decisiones, la Universidad de Puerto Rico ya no parece universidad. Estamos ante el despotismo de la fábrica tradicional, pero en un espacio cuyo fin se supone que sea el desarrollo colectivo del conocimiento y, por tanto, un espacio de diálogo y discusión.

La universidad es rehén del Partido Nuevo Progresista.

Zayira Jordán Conde, tan reciente como el 19 de marzo, recibió a la Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios con los portones y las puertas cerradas de Administración Central. Quizás no sea mal símbolo del estado actual de la gerencia universitaria – la Presidenta, encerrada en su oficina, sola.

La Junta de Gobierno, tan reciente como el 26 de marzo, votó en contra de darle audiencia a los rectores destituidos. Les negó la voz. Acto seguido, votó, ilegalmente, para que la discusión sobre las destituciones ocurriera fuera de la transmisión en vivo, para que todo se ocultara detrás de las tinieblas. La Junta de Gobierno restringe el diálogo con sectores y apuesta por la toma de decisiones secretas. Los símbolos salen por sí solos – la Junta de Gobierno, en la oscuridad, más por maldad que por vergüenza.

4.

Repasemos la periodización de los sucesos recientes:

  • El 21 de junio de 2025, Zayira Jordán Conde es elegida Presidenta de la UPR por la Junta de Gobierno, sin contar con el aval de ningún cuerpo universitario. La Junta necesitó dos rondas de votación para tomar la decisión. En la primera, ninguno de los candidatos obtuvo una mayoría. Luego de la intervención de Francisco Domenech, quien llamó a miembros de la Junta de Gobierno para que cambiaran su voto, Jordán Conde salió corruptamente triunfante en la segunda votación.
  • El 29 de enero del 2026, por dos votos no se aprobó una moción en la Junta de Gobierno de la Universidad de Puerto Rico para destituir a la Presidenta Zayira Jordán Conde.
  • El 6 de febrero, Jenniffer González nomina a Vanessa Santo Domingo para ocupar una vacante en la Junta de Gobierno. Al cuestionarle por qué nomina a Santo Domingo, Jenniffer González contestó: “porque hay una vacante”.
  • El 23 de febrero, Vanessa Santo Domingo es confirmada por el Senado de Puerto Rico, con los votos del Partido Nuevo Progresista, del Partido Popular Democrático y del senador independiente Eliezer Molina.
  • El 24 de marzo, el mismo día de la Comisión Total del Senado con Francisco Domenech, Zayira Jordán Conde destituye a cinco rectores de la UPR.
  • El 26 de marzo, Gonzalo Córdova Santini nomina y la Junta de Gobierno elige a Vanessa Santo Domingo como su vicepresidenta. Además, ratifica la destitución arbitraria de cinco rectores de la UPR, hecha por la Presidenta Zayira Jordán Conde.

La crítica a las destituciones de los rectores, hay que aclarar, no necesariamente conlleva un apoyo a la gestión de estas personas. Todos estos rectores fueron, también, avalados por estos mismos cuerpos despóticos de gobierno universitario. Pero la acción no deja de ser perjudicial, independientemente de las personas que ocupaban esas sillas. Las destituciones ocurren en medio del semestre, durante el proceso de admisión estudiantil para la UPR, y en momentos apremiantes para la retención estudiantil. La salida de los rectores puede implicar, en varios de estos casos, un cambio en el equipo gerencial del recinto, como los Decanatos de Asuntos Académicos y los Decanatos de Asuntos Estudiantiles. Dan una imagen de inestabilidad en el sistema. En efecto, inestabilizan al sistema. Las destituciones arbitrarias, políticas, fueron refrendadas por la Junta de Gobierno de la UPR, que, a estas alturas, pudiéramos sencillamente llamar la Junta de Gobierno del PNP. A la Presidenta y la Junta de Gobierno, por tanto, no les importa aumentar la cantidad de estudiantes en el sistema.

Hace algunos meses, las pugnas internas del Partido Nuevo Progresista se expresaban de manera clara al interior de la UPR. Ahora, queda demostrado que quien controla es el sector de Jenniffer González. Parece que la “guerra” de facciones del PNP produjo, en la UPR, la victoria de una de las partes, en lo que simultáneamente exacerba la derrota de la universidad. Ni la Presidenta ni la Junta valoran el diálogo. No son democráticos, y tampoco son universitarios.

En una columna titulada “La universidad acéfala”, publicada en la revista digital La Propuesta el 23 de enero, escribí lo siguiente: “El neoliberalismo, bien entendido, impulsa un plan negativo. ‘Que el mercado decida’ implica retirar los controles sociales o estatales de toda institución. Implica, por tanto, no tener que pensar. Todo valor, toda categoría, se subordina al principio del mercado. […]

Así es, por extensión, la universidad neoliberal. La universidad neoliberal es una universidad acéfala. Implica no pensar la universidad, sino subordinarla al mercado. Implica no poner énfasis en el desarrollo del conocimiento, sino en atraer clientes que se desarrollen para la fuerza laboral. Carece de afán democratizador y de accesibilidad, pues, ¿qué visión sobre lo accesible promueve el mercado?

La presidencia de Zayira Jordán Conde parecería ser la coronación – hasta ahora – de la universidad acéfala.

No son palabras menores: Jorge Haddock, Luis A. Ferrao y Miguel Muñoz hicieron un tremendo esfuerzo para pensar tan poco. Con gran brío lograron no hacer nada con respecto a los recortes presupuestarios. Llevaron a cabo un gesto titánico en aras de reducir la propuesta académica a una cuestión de oferta de mercado. Pero solo Zayira ha puesto a los intereses de la Asociación de Constructores por encima del debate académico, solo ella ha pulverizado totalmente el diálogo para reemplazarlo por personalismos, micromanejos. Nadie antes había gobernado la institución conociendo tan poco de ella, de su historia, de su forma de organizarse. Con Zayira queda de manifiesto, también, que nadie en la Junta de Gobierno piensa la universidad. Aunque eso, hay que decirlo, era evidente desde mucho antes”.

6.

El problema de la UPR no se limita al despotismo de la fábrica, ni a la incapacidad de la gerencia en crear un horizonte hacia el que dirigir la universidad. No es solo la centralización despótica del poder, sino también la destrucción de la universidad a través de los recortes. A la Universidad de Puerto Rico la han lentamente desmantelado. Aunque el trasfondo es más amplio, empecemos desde que estalló la crisis de la deuda en Puerto Rico. La Ley 66-2014, del gobierno de Alejandro García Padilla, congeló el presupuesto de la UPR en $834 millones. Por el aumento en el Fondo General, se supone que creciera el presupuesto de la UPR en unos $70 millones (por tanto, a $904 millones). Sin embargo, estos fondos se destinaron, en su lugar, al pago de la deuda impagable.

Con la llegada de la Junta de Control Fiscal en el 2016, hace ya 10 años, lo que en un momento fue un presupuesto congelado llevó a un proceso de continuo recorte: año tras año, el presupuesto, ya insuficiente, se reducía, haciendo a la universidad inoperante.

Luego, con la aprobación de la Ley 53-2021, del Partido Popular Democrático, y con el apoyo del Partido Nuevo Progresista, se limitó el presupuesto de la UPR proveniente del Fondo General a un máximo de $500 millones de dólares. Sin contar las partidas adicionales no-recurrentes, ese número ha tendido a ser $440 millones.

Del 2014 al 2026, el Fondo General de Puerto Rico ha aumentado en un 35.8%, de $9,640 millones a $13,095 millones. Del 2014 al 2016, los recursos del presupuesto de la Universidad de Puerto Rico que provienen del Fondo General han disminuido en un 47.2%, de $834 millones (que implicaban, ya, un recorte) a $440 millones.

La universidad ha dejado de devengar más de 3 mil millones de dólares en este proceso. En lugar de sostener de darle mantenimiento a las residencias estudiantiles, estos fondos han sido destinados a los bonistas; en lugar de reducir los costos de estudio, estos fondos han ido a LUMA; en lugar de llegar al salón de clase, estos fondos se han paseado por la Junta de Control Fiscal; en lugar de aprovecharse para la educación, han enriquecido a inescrupulosos.

El efecto en la universidad de estos recortes ha sido, ya no el deterioro, sino el abandono de la estructura física. A eso se le suma la creciente precarización de la fuerza laboral. Por supuesto, en esta versión neoliberal y bizarra del Titanic, mientras se hunde el barco, hay todavía recursos suficientes para el derroche y para el desvío a bolsillos privados.

7.

La UPR no enfrenta una crisis académica. No enfrenta una escasez de propuestas o ideas provenientes de la comunidad universitaria, a pesar de que los espacios de diálogo no son promovidos por la gerencia. Enfrenta una agresión política. Por lo tanto, la respuesta debería necesariamente ser política. Es decir, la respuesta debería incluir una visión de la universidad y pasos para materializar esa visión.Ya hay propuestas que buscan atender los dos problemas centrales de la UPR, el de su gobierno interno (el vocabulario neoliberal diría gobernanza) y el presupuestario. Con respecto al de su gobierno interno, existe una propuesta de cambio de Ley Universitaria, promovido por la Comisión Multisectorial de Reforma Universitaria, que cuenta con sectores estudiantiles, docentes, no docentes y de las comunidades aledañas. La misma busca aprobar una verdadera autonomía universitaria, para que sea la comunidad universitaria quien gobierne su espacio. En este cuatrienio, se presentó este proyecto como el Proyecto de la Cámara 880.

Existe, también, una propuesta para aumentar los fondos que recibe la UPR del Fondo General. El Proyecto de la Cámara 1201, de la autoría de Denis Márquez Lebrón, del Partido Independentista Puertorriqueño, se propone aumentar, por dos años consecutivos, el presupuesto de la UPR en un 33%. El tercer año, y de acuerdo al tamaño de la economía, o se haría un aumento de la misma magnitud, o se reestablecería la fórmula presupuestaria que establece la Ley 2-1966, según enmendada.

Las propuestas, sin embargo, por sí solas son insuficientes. No nos encontramos, como se ha dicho, en un espacio de debate de ideas, ni en la universidad ni en el gobierno. No es que las mejores ideas se apoyan. El despotismo no dialoga. Solo la autoorganización de la comunidad universitaria y la presión política pueden impulsar estos proyectos, para devolverle un propósito y una visión al quehacer universitario.

Los estudiantes en distintos recintos han impulsado paralizaciones para trastocar el día a día de la universidad neoliberal. En todos estos recintos, además de la exigencia de la renuncia a la Presidenta Zayira Jordán, empieza a resonar el reclamo de reforma universitaria, de presupuesto adecuado. Estos reclamos, poco a poco, se van moviendo, correctamente, al centro: la inmediatez de la vulgaridad de Zayira y de la Junta de Gobierno no puede llevarnos a olvidar que el problema está más allá de los individuos que toman estas decisiones, sino de la propia estructura que permitr que asuman estas sillas. Quizás los estudiantes puedan ser, como en otras ocasiones, guía de accionar para el resto de la comunidad universitaria.

Este articulo se publico originalmente en la revista impresa de CLARIDAD del mes de marzo.

¡ Hasta siempre compañero, Otoniel Morales Gascot!

Otoniel Morales Gascot. Reproducida del boletín del Movimiento Ñin Negrón

En memoria

La Junta Directiva y el Colectivo de Trabajo de CLARIDAD, el periódico de la Nación Puertorriqueña, rinde tributo a la memoria del pintor y escultor naranjiteño, Otoniel Morales Gascot. Nació el 3 de enero de 1949 y comenzó sus estudios de arte en las escuelas de Naranjito bajo la guía de Andrés Sierra Pagán. A los 18 años despuntó como pintor con una de sus obras emblemáticas, Charco Prieto, río donde se bañaba en su juventud. Transmitió sus conocimientos y entusiasmo por el arte a la juventud de su pueblo en las mismas escuelas donde se formó.

Su obra es reconocida por los temas recurrentes de la familia jíbara, los instrumentos musicales nacionales y los Reyes Magos. Además de Charco Prieto, son muy conocidas sus series de esculturas que celebran la tradición de Los Reyes Magos, Los Changos de Naranjito, que honran la tradición del voleibol en su pueblo natal y Soles de Naranjito, escultura que representa la riqueza histórica y cultural de su patria chica. Morales Gascot participó en numerosas exposiciones colectivas e individuales y su trayectoria artística de 45 años fue reconocida por la UNESCO. La galería del Centro de Bellas Artes de Naranjito lleva su nombre.

Para el independentismo puertorriqueño, Otoniel Morales Gascot fue un luchador comprometido con la libertad patria durante toda su vida, como integrante del Partido Socialista Puertorriqueño (PSP, fundador del Movimiento Ñin Negrón y colaborador de otras organizaciones patrióticas y de la solidaridad puertorriqueña, para las cuales puso a disposición sus obras. Reciban su esposa María, su hija Giomar y demás familiares, el Movimiento Ñin Negrón, amistades y el pueblo de Naranjito nuestras condolencias. Que descanse en poder y libertad el compañero Otoniel Morales Gascot.

En contra de las amenazas militares de EE.UU cubanos juran defender la patria

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Corresponsal de CLARIDAD 

La Habana, Cuba-“Si algún día tuviésemos que dar nuestra vida por esta patria, lo vamos a dar con toda confianza. Para eso es nuestra firma.”

Con esas palabras define Daylin Córdova Díaz, ciudadana cubana, su postura sobre la situación que atraviesa actualmente su país respecto a las amenazas provenientes del exterior y la razón por la que decidió ofrecer su firma en apoyo a la Revolución.

«Mi Firma Por La Patria» es una iniciativa lanzada el pasado 19 de abril por el presidente Miguel Díaz-Canel, que busca mostrar la unidad del pueblo cubano en momentos de tensión y graves intimidaciones por parte del gobierno de Donald Trump en Estados Unidos. A lo largo y ancho de todo el país, decenas de miles de cubanos y cubanas de diversos sectores e instituciones se han sumado a esta campaña de recogida de firmas para reafirmar sus deseos de paz y expresar su rechazo a las amenazas bélicas de Washington contra Cuba.

“Es un deber, como todo revolucionario, apoyar a nuestra nación en estos momentos tan complejos que estamos viviendo”, afirma a CLARIDAD Córdova Díaz, quien firmó la iniciativa durante una convocatoria local en su vecindario cercano a la Embajada de Estados Unidos en La Habana. Su compañero y también firmante, Julio César Crespo, sostiene que el mensaje principal del recogido de firmas es mostrar los deseos de paz de Cuba, a la vez que envía un mensaje al gobierno norteamericano sobre la disposición del pueblo cubano de defender su país ante cualquier intento de agresión.

“Es una firma por la paz. Eso es lo fundamental. Y también refleja ese sentimiento de unidad de los cubanos por defender la soberanía y la independencia que tanto nos ha costado a lo largo de muchos años de lucha revolucionaria.”

 Para Pedro Pablo Lima, un excombatiente cubano –dispuesto a luchar nuevamente por su país, aclara–, las razones detrás de la firma convocada por el gobierno cubano se extienden más allá de las fronteras de su país. “Primero, por mis ancestros, por tantos mártires, por Gaza, por Cuba, por Venezuela, por la América, por Europa, por el mundo”, dice Lima.

En ese sentido, el recogido de firmas busca ser una muestra al mundo de que, más allá de las ideas políticas, la mayoría de los cubanos no quiere una agresión militar de Estados Unidos. Por eso, a la iniciativa se han unido también miembros del sector privado en Cuba.

Tal es el caso de Ernesto Morejón Prendes, administrador de una empresa privada en La Habana, quien no concibe la idea de que, desde afuera, se aliente una intentona de cometer una acción militar contra Cuba. Por esa y otras razones ofreció también su firma por la patria. “Primero que todo, yo creo que ningún cubano quiere que haya una intervención militar en Cuba. Y segundo, porque el bloqueo, tanto al sector estatal como no estatal, nos está afectando en diversas maneras”.

 Morejón Prendes entiende que se podrían esperar más y mejores beneficios económicos de una buena relación entre ambos países, que apostando por las amenazas y las sanciones. “Yo pienso que hay muchos cubanos, incluso del lado de allá, que quieren una apertura para Cuba, tanto para inversión como para oportunidades de negocio, y se debe considerar, por su parte, no ser tan hostil como con nuestro país”, añade para CLARIDAD.

Pero la falta de diplomacia de la administración Trump no pasa desapercibida para los cubanos –para muestra, un botón: las recientes acciones militares ilegales de EE.UU. contra Venezuela e Irán– y reconocen, no obstante, que están bajo una amenaza real. “Hoy son días con mucha incertidumbre, mucha gente con miedo de una guerra. Si viene, si no viene. Entonces, eso causa pánico en general a la población”, explica Morejón Prendes.

“Hay una amenaza real de que un escenario similar de agresión o de intento de intervención militar en Cuba pueda suceder –dice, por su parte, César Crespo– pero realmente a nosotros lo que nos toca hoy como pueblo, como nación, es defender la soberanía, al costo incluso de nuestras vidas”.

En la calle, en los comercios y desde el gobierno reiteran que Cuba no quiere una guerra, pero dejan claro que están dispuestos a dar la vida por su país si fuera necesario.Le pregunto a los entrevistados si tienen un mensaje que quisieran darle directamente al presidente Trump, sus respuestas dejan poco espacio a la libre interpretación.

“Para nada, aquí lo estamos esperando”, dice Córdova Díaz.

“Yo le diría a Trump que no lo intente, porque va a quedar mal parado”, sentencia a su vez César Crespo.

 A modo de conclusión, Yanet Sánchez Díaz, organizadora local de uno de los puntos de recogida de firma pone el punto final.

 “Que esta es nuestra patria, que esta es nuestra independencia. Que nos respeten. Y que aquí lo estamos esperando, si es necesario. Que no queremos guerra, pero tampoco vamos a pedir de rodillas nada”

 

 

Convocan a marchar el 1ro. de mayo

Primero de Mayo del 2022. Foto archivo CLARIDAD

 

 

Las organizaciones sindicales, tanto del sector público como privado, en conferencia de prensa este martes anunciaron la celebración de la manifestación del 1 de mayo, Día Internacional de los Trabajadores.

Como ha ocurrido en los últimos diez años la clase trabajadora alzara su voz multitudinaria contra el Gobierno de Puerto Rico, los empresarios en sintonía con el Gobierno y contra la imposición de la Junta de Control Fiscal (JCF),

“Esta imposición ha sido provocada por la crisis fiscal y económica que han causado los que han gobernado y los que han impulsado legislación para favorecer al sector empresarial, que se hace más rico a costa de una clase trabajadora más pobre”, denunciaron los portavoces de varias de las organizaciones convocantes.

Los líderes sindicales denunciaron que las administraciones gubernamentales y la Legislatura de Puerto Rico se han caracterizado por someterse a las imposiciones de la Junta y le han delegado sus funciones. Más aun, ni han acudido a Washington, D.C. a impulsar la derogación de la Ley PROMESA o reclamar la salida de la JCF.

“Como personas electas por el pueblo, es su deber defender la democracia, la administración autónoma del presupuesto e impulsar medidas de justicia social y laboral. No lo han hecho porque por décadas han sido los partidos que gobiernan en la colonia parte del problema, aliados de la Junta y de la clase empresarial”.

En una larga lista de las acciones de la JCF contra los trabajadores y trabajadoras del país, enumeraron:

La derogación o el veto de leyes que confieren derechos laborales de trabajadores del servicio público y de la empresa privada, entre ellos, el derecho a lograr aumentos salariales necesarios.

La destitución de los sistemas de retiro de los empleados públicos, reduciendo las pensiones, eliminando aportaciones patronales a planes médicos, eliminando el retiro por incapacidad a sectores docentes y llevando a los jubilados a la indigencia.

El tener el poder del veto en las negociaciones colectivas en las agencias de gobierno, corporaciones públicas y la UPR, el restringir las elecciones sindicales y el impedir la justicia laboral de los trabajadores.

La privatización de servicios esenciales que encarecen el costo de vida (energía eléctrica, escuelas públicas, peajes).

Los recortes de fondos para servicios de educación especial, municipios, UPR, entre otros.

La reducción del 50 % del presupuesto a la Universidad de Puerto Rico y el triplicar el costo de la matrícula.

La imposición de aumentos anuales en tarifas de peajes por los próximos 28 años.

La inercia total ante los aumentos constantes en la tarifa de energía eléctrica, con la amenaza de aprobar un plan de ajuste de deuda que provocaría más aumentos anuales y una crisis económica sin precedentes en Puerto Rico.

La imposición de aumentos anuales en la tarifa de acueductos y alcantarillados por los próximos 15 años.

El obstaculizar la política pública de impulsar la energía renovable para perpetuar la energía fósil. El negar las medidas necesarias para enfrentar los efectos del cambio climático

El resultado de estas políticas de la JCF, destacaron, ha sido un deterioro constante de la calidad de vida del pueblo trabajador y consecuencias severas para nuestra sociedad como la reducción de las oportunidades para la juventud, el déficit de viviendas adecuadas a precios asequibles y un aumento sostenido de la emigración.

Evidentemente, la Junta ha sido un instrumento para proteger los intereses de los bonistas, sin implantar medidas de desarrollo económico. Por lo tanto, ante el fracaso de la Ley PROMESA, hay que detener el continuo castigo al pueblo y abrir el camino para impulsar las medidas y la legislación que permitan retomar el desarrollo económico de Puerto Rico sin que la Junta lo obstaculice.

Esta marcha del 1.0 de mayo incluye también la reafirmación de la clase trabajadora y del pueblo en contra del proyecto Esencia. Esta megadestrucción en el área de Cabo Rojo es inaceptable porque atenta contra el derecho, la justicia ambiental y el desarrollo sustentable que requiere la participación del pueblo.

“La realidad política de Puerto Rico es que vivimos bajo una dictadura colonial. Aquí no gobierna Jenniffer González. Aquí no legislan la Cámara y el Senado. Aquí gobierna Robert Mujica, y legisla con los asesores que en 10 años nos han costado más de $2,000 millones. Los miembros de la Junta que hoy están impugnando su remoción por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no han detenido las medidas gubernamentales y las medidas neoliberales de privatización, recortes y aumento en tarifas que impone el dictador Robert Mujica” manifestaron los portavoces.

La marcha recorrerá la Avenida Chardón desde la entrada de Plaza las Américas hasta llegar al edificio donde se ubican las oficinas de Robert Mujica y de la Junta de Control Fiscal en la avenida Luis Muñoz Rivera. El punto de partida será a las 9:00 am.

 

UPR: la presidencia usurpada

La actual presidenta de la Universidad de Puerto Rico (UPR),  Zayira Jordán Conde, carece de legitimidad para ocupar el cargo. La Junta de Gobierno de la UPR, todos mayoritariamente activistas del actual gobierno de Jenniffer González y el PNP, usurparon la presidencia y se la entregaron a ella en bandeja de plata, por el solo criterio político partidista.Una y otra vez los auténticos actores universitarios- profesores, estudiantes y empleados no docentes- cuestionaron la capacidad, temperamento y motivaciones de Jordán Conde, y la rechazaron de plano en todas las asambleas de los cuerpos universitarios.

En dichas asambleas fueron avalados mayoritariamente por la comunidad universitaria dos candidatos a la presidencia: la entonces rectora del Recinto de Río Piedras, Dra. Angélica Varela, y el entonces rector del Recinto Universitario de Mayaguez, Dr. Agustín Rullán, quienes se habían hecho disponibles sometiéndose disciplinadamente al proceso de evaluación, en la confianza de que su conocimiento profundo de la UPR, su comprobada preparación académica y capacidad de trabajo, y su destacada trayectoria como universitarios serían suficientes para sobresalir en una competencia en buena lid. Los dos están eminentemente cualificados para el puesto.Habían cultivado sus dotes por largos años, principalmente desde sus respectivas rectorías, a las que llegaron cuando ya la UPR mostraba las señales del desgaste a que ha sido sometida por la Junta de Control Fiscal ( JCF) y los gobiernos coloniales de turno.  Por eso, cuando Zayira Jordán asumió la presidencia de nuestra centenaria universidad, la institución gozaba de relativa estabilidad y buena comunicación entre los distintos sectores que la integran. Esto, a pesar de que las medidas de austeridad impuestas por la JCF, que opera en Puerto Rico en representación del Gobierno de Estados Unidos, ya hacían sus estragos. Las medidas impuestas por la JCF a la UPR han representado la pérdida de cientos de millones de dólares del presupuesto universitario, congelación de importantes plazas docentes y no docentes,  costos elevados por matrícula y servicios a los estudiantes, y un impacto nefasto en la infraestructura, sobre todo en el campus de Río Piedras, el original y más antiguo.  Aún así, Río Piedras y Mayagüez, junto a Ciencias Médicas, siguen siendo la piedra angular que,  aún bajo asedio, sostiene a la UPR como la principal institución de educación superior en Puerto Rico, y la que cuenta con la mayor cantidad y calidad de programas graduados y de investigación en ciencias, economía, salud pública y ciencias de la conducta, entre muchas otras.

Además de la JCF, otro veneno mortal para la UPR han sido los cuatro gobiernos consecutivos recientes del Partido Nuevo Progresista ( PNP). Desde siempre, los gobernantes anexionistas han tenido a la UPR en su mira. Consideran que una universidad puertorriqueña, que forme los mejores profesionales puertorriqueños para nuestro país puede ser un freno para su objetivo de que Puerto Rico sea un estado de Estados Unidos. Por eso, intentan a toda costa diluir la prominencia e influencia de la UPR, y debilitarla, dividirla y desestabilizarla. Algunos, con vocación de mercachifles, se plantean la posibilidad de venderla por pedazos, y privar al pueblo puertorriqueño de su única universidad pública.

Por eso, la supuesta competencia para la presidencia nunca fue en buena lid. Los dados estaban cargados de antemano, y Varela y Rullán nunca tuvieron una verdadera oportunidad. Desde la cúpula de este gobierno PNP – el más burdo y descarado de nuestra historia política moderna- ya le habían prometido la presidencia de la UPR a Zayira Jordán Conde. La Junta de Gobierno de la UPR, que responde al PNP y no al interés universitario ni de Puerto Rico, la nombró a la trágala, apresuradamente y por apenas un voto. Es más, algunos en esa Junta de Gobierno ni siquiera la conocían, más allá de un saludo o una entrevista pro forma. Por eso no la nombraron porque fuera la mejor candidata, ni porque sus quilates académicos y trayectoria profesional la elevaran a un nivel tan superior que opacara a sus principales competidores. La nombraron precisamente por lo contrario. Querían quedar bien con el partido y con sus líderes que prefieren en la presidencia de la  UPR a una activista de la estadidad, sin vínculos afectivos con la institución, con desconocimiento total de cómo se  dirige una universidad real, y una trayectoria académica y profesional débil y confusa, que le permita a la cúpula partidista manejar la UPR como una finca privada. Del propio perfil que se publica sobre Zayira Jordán se desprende que, antes de su incursión en la política, su trayectoria como académica y docente en Puerto Rico apenas despuntaba, con algunos cursos en la Universidad Politécnica y luego como profesora, y eventualmente presidenta, del colegio tecnológico Atlantic College, ahora Atlantic University.

En la política de Puerto Rico debutó en 2020 como candidata a Comisionada Residente por el Movimiento Victoria Ciudadana.  Luego de renegar de dicho partido y hacer su ingreso al PNP, intentó competir en la elección de los Cabilderos de la Estadidad, bajo el gobierno de Pedro Pierluisi.  No recogió los endosos requeridos y se retiró de la contienda. Reapareció como amiga y asesora de la candidata Jenniffer González en la primaria contra Pierluisi. En la contienda electoral de 2024 posaron juntas en un despliegue de página completa en un periódico corporativo que las describió como "aliadas para traer la estadidad". El resto es historia. Con la victoria de Jenniffer González, Zayira Jordán Conde se convirtió en una virtual línea directa para presidir la UPR, una vez se anunció la renuncia del entonces presidente, Dr.Luis A. Ferrao, quien también había sido rector de Río Piedras.

La presidencia de la UPR bajo Zayira Jordán Conde ha sido un rotundo fracaso. Su liderato es nulo. No tiene un solo logro constatable a su haber, y ninguno de los sectores universitarios la reconoce ni la respeta. Dicen fuentes de CLARIDAD que el verdadero  "poder detrás del trono" en la administración central está en manos de la Vicepresidenta, Ilka Ríos, otra activista eterna del PNP en la UPR,  la misma que insistió en ser rectora del Recinto de Ciencias Médicas hace unos años, y confrontó la oposición tenaz y una huelga de los estudiantes de medicina, y demás sectores de ese recinto.

Este es el cuadro de la realidad en la UPR en este momento. Un lugar donde impera la política del "todo se vale" con tal de controlar el presupuesto y usurpar los puestos "de confianza" y de paga más jugosa. Por eso fueron removidos de sus rectorías Angélica Varela, Agustín Rullán y tres rectores más que, según Zayira Jordán no estaban "alineados con sus políticas", tales políticas enunciadas como clichés y que, en la práctica, son palabras al viento que no representan nada concreto ni alcanzable.

Una vez más son los estudiantes quienes sacan la cara y dan la batalla por sacar a la UPR de este pantano, y rescatarla de la partida de usurpadores y farsantes que quieren destruirla. Desde los portones, en marchas y protestas, los estudiantes viven cada día la inestabilidad que ha provocado la destitución de los cinco rectores, y buscan revivir la paz, armonía y buena comunicación que se había logrado entre los distintos sectores universitarios, previo a la llegada de Zayira Jordán y su corte de incondicionales.

Solo con la salida de Zayira Jordán Conde de la presidencia y el nombramiento de un nuevo presidente o presidenta de la UPR que los distintos sectores puedan avalar, se sorteará esta nueva crisis y la UPR continuará enfrentando  con trabajo y buena voluntad  los obstáculos que le colocan quienes gobiernan solo para sí mismos y olvidan que se deben al pueblo puertorriqueño.