Lucha, resistencia y arte

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Entrevista a Mary Anne Hopgood Santaella

En Rojo

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“Santurce no se Vende”. La consigna que los antiguos, originales residentes de San Mateo de Cangrejos, de Santurce, lanzaron hace ya  25 años, seguida de “Tu barrio puede ser el próximo”, están tan vivas hoy mas que nunca.

El  libro, Lucha, resistencia y arte: Una memoria del barrio San Mateo de Cangrejos, narra y documenta el proceso de expropiación que vivieron los residentes de esta comunidad, en los primeros años de este siglo XXI, donde hoy se alza el edificio Ciudadela, y su parque privado Santurce, junto al Museo de Arte de Puerto Rico (MAPR). A su  autora una de las residentes expropiadas, Mary Anne Hopgood Santaella, le tomó varios años recuperarse del golpe de tener que salir forzada de su comunidad.

“Fue un proceso sumamente largo porque obviamente fue un embate grande tener que salir de ese barrio, en el 2005 fue finalmente que se expropió  el Museo  del Barrio que era el sostén de los pocos que quedábamos  una de  mis motivaciones -se refiere a quedarse-  eran las personas  mayores que eran mis vecinos”.

El libro es tanto su testimonio del proceso,  documentación oficial, reportajes periodísticos y narración de la lucha, toda la actividad tanto legal, cabildeo, creativa que realizó la comunidad contra el desplazamiento. Un aspecto que resalta  en la historia de San Mateo de Santurce y se documenta en el libro es el hecho de que su desplazamiento fue orquestado y ejecutado por el gobierno de turno, de la administración de la entonces gobernadora Sila Maria Calderón.

El Museo del Barrio  fue una de las iniciativas que implantó  la comunidad lugar en el cual se reunían y organizaban, se alojo todo el material creativo desarrollado por talleres artísticos,  las donaciones de residentes de muebles, y otras pertenencias. Llegado el momento de abandonar el barrio  Mary Anne se llevó con ella todo lo que había en el museo a su nuevo domicilio, una casa en el campo en Aguas Buenas,  que dijo fue lo único factible que pudo  adquirir como resultado de la expropiación.

“Me entregue primero ajustarme a estar en un espacio que no era la ciudad donde se camina, estas en la farmacia, en el colmado, donde estaban todas tus amistades, mi gente. Estuve dos años completos en aislamiento hasta el 2007 que comencé hacer trabajo con el grupo de titiriteros de Deborah Hunt que fue importante en el arte dentro de la lucha”.

Pero no fue hasta el paso del huracán Maria en el 2017, en el  que  su casa sufrió daños bastante severos y vio como la documentación la mayoría en papel, ponencias, presentaciones, recortes de prensa, corría peligro que comenzó a organizar y  a considerar como abordar el tema. Además de sus memorias el material del libro contiene documentos oficiales de los que pudieron recibir. Al organizar los documentos relató que se encontró  con uno que les confirmaba  sus sospechas de los motivos de la expropiación.

“Nosotros teníamos la idea de que parte del plan de sacar a las personas existentes era obvio para blanquear al sector y traer  a personas de mayor poder adquisitivo por la razón de que estaba el Museo de Arte de Puerto Rico, y el proyecto Ciudadela que estaba en sus inicios”.

No fue prácticamente al final del proceso que lo lograron obtener, aunque estuvieron  todo el tiempo tratando de ver qué proyectos eran los que se estaban planificando el gobierno no soltaba prenda. El documento aunque era del Departamento de la Vivienda, lo obtuvieron del Municipio de San Juan. El documento mostraba  un plan de rehabilitación que contenía los tres proyectos de vivienda de alto costo  que se proponían. La autora le dedica uno de  los capítulos – La planificación de la emboscada, a la participación del MAPR  en el proceso y atribuye creer que fue  de las mayores motivaciones para que se diera el desarrollo de viviendas de alto costo, dado a que el documento contenía en el medio los proyectos, Portal del Museo, Portal del Museo II atados al sector nuevo del Museo. Estos proyectos no  se llegaron a construir por el colapso de la industria inmobiliaria y la quiebra del desarrollador, Carlos Lopez Azúa, reparó la autora.

Una de las cosas que dijo sucedió en su caso fue el  que nunca la emplazaron y ya había perdido la titularidad de su propiedad sin saberlo. La práctica es que el  gobierno deposita en el tribunal el dinero que estipula vale la propiedad y ya de manera automática  la persona está expropiada. Otras experiencias que compartió fue la de su vecina una persona de mayor edad que tras la expropiación se mudó a Aibonito y no vivió mas de un año.  A uno la oferta inicial de una casa pequeña en donde ahora esta el parque le ofrecieron $50 mil, a los primeros expropiados en la calle Rosario,  en donde había un colmado comunitario, en ese espacio estaban anunciando los apartamentos en los “bajos”  $350 mil, lo que al día de hoy equivale $450 mil.

“Unos se fueron a Carolina, San Sebastián, nadie se pudo quedar en Santurce, excepto  el billetero Gilberto Serrano Pérez, que estaba en el pueblo de la De Diego, vivió 100 años compró una casita en el Alto del Cabro. La única casa que permanece es la de Laura Lasanta que parece parte del parque”, expreso la  artista gráfica.

“Tu barrio será el próximo”, fue una de las  consignas que creó la comunidad de San Mateo, y no se equivocaron. Basta con ver los ejemplos de Puerta de Tierra, la calle Loíza, el Viejo San Juan y muchos otros sectores, que obliga  al  propósito del libro.

“Arrastré tanto los pies porque fue tan fuerte que me lancé a esta aventura con un poco de dinero.  Primero no  soy  escritora estaba escribiendo desde el amor que pensaba que si había un  legado todo lo que nosotros atravesamos para tratar de quedarnos allí como herencia de nuestro derecho a permanecer,  pienso que una historia que pasó hace 20 años puede ser de utilidad.  Esto esta pasando el desplazamiento se está dando no por la expropiación forzosa, pero si por la presión inmobilaria, los mismos actores porque el gobierno lo patrocina en el caso de nosotros  lo facilitó y propició el desalojo”, manifestó Hopgood Santaella.

Considera que a parte de la protesta hay que hacer un trabajo político y en ese sentido el libro de la experiencia de San Mateo de Cangrejos, Santurce es una herramienta. Mary Anne expresó con tono de nostalgia que le dio mucha tristeza saber que ahora hay un parque allí cercado, que no es un parque de  Santurce,  es del edificio Ciudadela, que se creó para el desahogo y el descargue  de energía de toda la problemática de la gente que viven en  apartamentos, que tienen mascotas y tienen un  lugar para llevarlos a defecar felizmente y socializar.

“No  se menciona en ningún momento que ahí hubo un barrio que se sacrificó para dar paso a estos nuevos poblados de Santurce, tener un parque que quizás es mejor uso que viviendas de alto costo, pero no es el parque para la gente, está cercado, contiene el paseo directo  entre  Ciudadela y el MAPR que era el plan original. De alguna manera ellos cuadraron ese plan con su idea original con un parque  excluyente para beneficio de Ciudadela y el MAPR. Eso me dio todavía mas coraje, ahí arranqué y me encerré para escribir”.

El libro diseñado por la autora, contiene fotos del barrio, sus lugares emblemáticos, sus residentes, una breve historia de los orígenes de San Mateo de Cangrejos, las leyes aprobadas para facilitar la expropiación y otros documentos. Los interesados pueden acceder a santurcenosevende.org