La llegada de la primavera es ocasión de fiesta para todos los pueblos y comunidades. En ese contexto cultural, la fiesta de la Pascua nació en tiempos inmemoriales, como rito de primavera y renovación. Era una danza, en la cual se ensayaban pasos para una vida nueva.
En ese año de 2019, la Pascua cristiana coincide con la Pessah judía que ocurre en eses mismos días. En el Judaísmo, el título de la fiesta es: “la estación de nuestra liberación”. La Iglesia habla de “fiesta de la Resurrección”. Forma y contenido de las celebraciones pueden ser diversos pero la raíz es la misma. Fue cuando celebraba la Pascua con su comunidad que Jesús fue arrestado y asesinado. En la madrugada del domingo que seguía a la fiesta, Jesús se dejó ver, vivo. Sus discípulos/as se alegraron en verlo vivo y recordaron su palabra: “Hijitos, en el mundo ustedes siempre tendrán aflicciones. Tienen coraje: yo he vencido al mundo “(Jn 16, 33).
Ser discípulo/a de Jesús es testimoniar al mundo la energía de la resurrección como nueva y más radical insurrección (re-surrección). Es fuerza de vida nueva, actuante en Jesús y, por su Espíritu, en todas las personas que si adhieren a su llamado. Es energía de resistencia en las luchas por la transformación nuestra y del mundo. En la sociedad dominante, los poderes de la muerte siguen actuando. El desamor organiza un mundo esclavo del dinero y del poder. Pero, en el corazón de mucha gente, los gritos de Pascua resuenan temerosamente como profecía de transformación.
La celebración de esa Pascua no va a cambiar mecánicamente la situación social, política, o económica, sino vale como grito de libertad y victoria para dar fuerza a quien asume las luchas de la vida y por un mundo a ser transformado.
En ese año de 2019, la fiesta de la Pascua coincide con la celebración del Día Mundial de la Madre Tierra que la ONU promueve cada año, en el 22 de abril. El día mundial de la Madre Tierra quiere provocar una mayor conciencia de la urgencia del cuidado que debemos tener con la Madre Tierra, agredida y amenazada en su sistema de vida.
La resurrección es energía de Dios para transformar el universo. Celebremos entonces esa fiesta y vivamos el camino pascual a través de la profundización de la solidaridad. Será una forma de vivir la fe y la intimidad con Dios, la renovación de nuestras vidas y la comunión amorosa con la madre Tierra y todo el universo que nos rodea. En el siglo IV decía un pastor de la Iglesia: “La resurrección de Jesús hace de nuestras vidas, mismo en medio de las luchas, una fiesta continua”.
El autor es monje benedictino y ha escrito más de 40 libros.
A partir de la medianoche del próximo martes 23 de abril, hasta el miércoles 24 de abril un grupo de mujeres llegará hasta la calle Fortaleza, en el Viejo San Juan, para realizar la Vigilia de Mujeres: por un servicio de transporte marítimo digno.
En esta ocasión la vigilia va dirigida a mujeres en busca de resultados diferentes, según mencionó una de las portavoces de Mujeres Viequenses al Timón (MVT).
Sandra I. Meléndez, residente de Vieques y portavoz, explicó que el 7 de marzo Mujeres Viequenses al Timón envió una carta al gobernador vía correo electrónico solicitando una reunión para presentar una propuesta con siete puntos sobre los aspectos que a juicio de esa colectividad son determinantes para mejorar los servicios de la Autoridad de Transporte Marítimo. Esa misma carta se volvió a entregar físicamente en La Fortaleza al día siguiente pero no obtuvieron respuesta alguna.
A raíz de una conferencia de prensa realizada por comerciantes viequenses el 26 de marzo, donde un grupo de comerciantes se reunió con el secretario de la gobernación, Ricardo Llerandi, el pasado 3 de abril y la invitación de Jorge Nales, portavoz de los comerciantes, que Meléndez en representación de MVT pudo hacer entrega de la propuesta al secretario de la gobernación.
“Habíamos determinado que si luego de pasados 5 días no obteníamos una respuesta íbamos a lo próximo que sería realizar una vigilia. Una vez frente a los portones de la Fortaleza le estaremos solicitando al Gobernador que nos dé la oportunidad de reunirnos con él.”, dijo.
Esta es la primera actividad convocada por MVT, una organización recién formada con la intención de atender los asuntos inmediatos en la ATM. Sin embargo, precisó que eventualmente buscarán inmiscuirse en otros asuntos que trastoquen las vidas de los Viequenses.
En cuanto a los acontecimientos más recientes en la ATM, Meléndez manifestó que personalmente “esto ha sido un dolor de cabeza porque una vez más están haciendo las cosas de la manga”. Sobre la compra de boletos en línea la portavoz del MVT sostuvo que podría funcionar, pero para eso hay que adiestrar a los empleados con tiempo.
“Debieron hacer esa prueba en otro momento, porque ahora es un problema tanto para los residentes como para los turistas. No están resolviendo nada y es un dolor de cabeza para todos y todas”, añadió.
Meléndez, no se declaró en contra de los cambios ni de que el turismo llegue a Vieques. No obstante resaltó la importancia de que se atienda de primer mano los reclamos de los yl as residentes pues son ellos(as) la razón de ser del sistema.
Al momento, los residentes de la Isla Nena y Culebra disponen respectivamente de solo dos de las embarcaciones de pasajero y carga con las que cuenta la ATM. Las otras naves de la corporación o se estropearon con el paso del huracán María o están varadas ya que no se ha pagado los servicio que recibieron como parte del mantenimiento. Culebra, por otra parte, cuenta con el servicio adicional de una de las embarcaciones de pasajero de la PRFF.
MVT denuncia que se necesitan hacer unos cambios para beneficio de los residentes porque esa es su carretera principal y medio de vida por tal razón la organización propone: participación de residentes en la toma de decisiones; un director(a) de Operaciones Marítimas cualificado(a); centro informativo en los terminales; plan de emergencia para cuando las embarcaciones estén fuera de servicio; pernoctar una embarcación en el puerto de Vieques; protocolo de abordaje y desembarco para personas con necesidades especiales; y reclamar partida la Compañía de Turismo para gastos operacionales de la ATM.
Para información o confirmar participación llamar al 939-640-4877 (Sandra I. Meléndez) o al 787-649-0796 (Hilda Bonilla). También, puede escribir a mujeresviequensesaltimon@gmail.com.
El caso de las literaturas latinoestadounidenses se destaca por la inmediata voluntad de verse y examinarse como un fenómeno cultural, como una historia. Contrario a lo que pasa con muchas literaturas nacionales, la aparición de críticos e historiadores se da desde sus orígenes mismo de la misma. En muchos otros casos de las letras nacionales, ha tomado años, lustros, décadas, siglos antes de que se estudiara una manifestación literaria y que se colocaran las piezas que la componen en un orden específico para crear con ellas un gran cuadro. Así es, aunque hoy seguimos investigando el pasado en busca de raras piezas que aparecieron en el siglo XIX y en la primera mitad del XX para con ellas construir un cuadro más amplio del desarrollo de esa literatura. Pero, en verdad, el comienzo efectivo, no los orígenes remotos, de esa historia hay que buscarlo en las décadas de 1960 y 1970 con la aparición de obras que verdaderamente responden a una definición de neorrican.
Veamos algunos hitos que pueden servir para crear esa historia. En 1967 apareció Down These Mean Street de Piri Thomas; en 1971, Puerto Rican Obituary de Pedro Pietri; en 1975 la obra de teatro de Miguel Piñeiro titulada Short Eyes, obra que llamó mucho la atención y obtuvo el reconocimiento de la crítica neoyorquina; en 1978 Miguel Algarín publica su poemario titulado Mongo Affair, pero ya tres antes los mismos Algarín y Piñeiro habían publicado Nuyorican Poetry: An Anthology of Puerto Rican Words and Feelings, la primera recopilación que recoge la obra de diversos escritores que quedan asociados al llamado Renacimiento Neorrican: Algarín, Piñeiro, Sandra María Esteves, Pedro Pietri, José Ángel Figueroa y Jesús Papoleto Meléndez, entre otros que no continuaron produciendo y hoy son meros nombres olvidados componen el cuerpo de esa importante antología. Hay que apuntar que un año antes de la aparición de esta, había aparecido un disco de larga duración titulado escuetamente “Canciones y Poesía”, producido por un grupo de cantantes y poetas que tenían un nombre también escueto, “El Grupo”. Las canciones que se incluían en este disco eran todas en español y quedaban encuadradas en una corriente muy popular entonces, la Nueva Trova. Un argentino residente en la ciudad de Nueva York, Bernardo Palombo, y un puertorriqueño que se destacaba por su activismo político y cultural, Rafael Rodríguez Abeillez, fueron los motores detrás del disco y de las actividades del grupo que reunía, eso sí, a poetas que comenzaban a escribir en inglés o en una mezcla de inglés y español. Ente ellos se destacaban Pietri, Esteves y Meléndez. Pero, a pesar de la aparición del disco en el 1974, un año antes que la antología de Piñeiro y Algarín, hay que tomar la misma como el verdadero hito que le da un certificado de nacimiento al movimiento neorrican.
Pocos críticos han estudiado este fenómeno literario y cultural con detenimiento y como una unidad. Tenemos, por suerte, el excelente estudio de Urayoán Noel, Invisible Movement: Neorican Poetry from the Sixties to Slam (Iowa City, University of Iowa Press, 2014). A pesar de las serias críticas que se le pueden hacer a este trabajo y que ya le he hecho (Centro, XXVII, 1, 2015), no cabe duda de la excelencia del mismo. Noel parte de una problemática premisa; establece desde el principio de su libro que esta poesía “should be considered as part of the postwar U.S. poetry (counter)tradition and in a complex diasporic context that cannot be reduced to national frameworks” (xvii). El problema mayor de esta premisa es que lleva al crítico a ignorar por completo la poesía escrita en español por puertorriqueños que vivían entonces en los Estados Unidos, rasgo innegable en el desarrollo literario de ese grupo y elemento que la separa de una historia literaria monolingüe, la de la cultura dominante, la escrita en inglés. A pesar de ello, las agudas observaciones de Noel sobre esta poesía son imprescindibles para cualquier futuro estudio.
Papoleto
Noel destaca o privilegia dos elementos de la poesía neorrican. Primero establece que “…Nuyorican poetry is inseparable from the city, from the distinctly Cosmopolitan space and diasporic histories of New York” (165). Segundo y quizás más importante aún es la oralidad que domina en esta poesía, oralidad que tiene sus ramificaciones y que puede ser problemática. “While there is doubtlessly a loss of lyric transcendence in most slam poetry (and, arguably in much contemporary print poetry as well), “tongue tactics” compensates for this lost by embracing the plenitude of performance.” (140). La oralidad en esta poesía es un performance y en muchos casos desemboca en plena teatralidad. Recordemos que mucha de la poesía neorrican ha servido de texto para dramatizaciones – piénsese, por ejemplo, en el poema de Pietri, “Puerto Rican Obituary” – y muchos de estos poetas han producido un número considerable de textos teatrales. Por el momento, y siguiendo las líneas de argumentación de Noel, quiero recalcar la oralidad y el performance de esta poesía.
La pregunta que obviamente surge, especialmente al llegar a nuestras manos un nuevo libro de Papoleto Meléndez, Papolítico: Poems of a Political Persuasion (New York, 2 Leaf Press, 2018), es cómo cabe en este amplio contexto literario este poeta y la respuesta es sin duda alguna que perfectamente bien. Pero antes de llegar a la conclusión hay que hacer un examen de la cuestión.
El poeta está íntimamente asociado a la ciudad de Nueva York donde nació, aunque por un tiempo vivió en California y el la frontera mexicana. Este se define sin duda alguna como puertorriqueño y en su poesía denuncia el sistema colonial que impera en la Isla. Sus posiciones políticas son de un nacionalismo de izquierda. Ha trabajado como facilitador en talleres de poesía para jóvenes y desde el 1970 hasta el momento había escrito cinco poemarios; ahora nos brinda el sexto. También ha escrito varias obras de teatro. La más significativa de estas, Hey Yo! Yo Soy (2014), es la dramatización de poemas suyos de un libro con el mismo título, lo que sirve como otra prueba más de la íntima relación entre poesía y teatro, relación que refuerza el carácter oral y dramático de esta. Nos encontramos, pues, con un poeta que cabe perfectamente bien los parámetros que Noel ha establecido para definir la poesía neorrican.
Por ello mismo surge otra pregunta importante: ¿Cómo cabe en ese contexto ya establecido por la crítica este nuevo libro de poesía? ¿Es la obra de Meléndez monolíticamente homogénea o hallamos en ella cambios? El examen de Papolítico viene, pues, al caso o, mejor, se impone para ampliar el cuadro crítico de esta poesía.
Como lo más típico de su obra, los textos incluidos en este nuevo libro se centran en lo urbano. La ciudad es para el poeta la “polis” y, por ello, toda su producción desemboca en lo político. No hay duda de ello; desde el título del libro el poeta así lo declara. Lo más importante es que este funde al poeta con la actividad social: Papo/político/Papolítico. La relación lleva a una profunda identificación. Pero lo interesante es que Meléndez ve la política como emoción y no como un hecho racional: “…my political perspective, though somewhat obscure, was a visceral rather tan intellectual experience for me.” (vii) Pero la política es el lente a través del cual el poeta lo mira todo, inclusive la epidemia del sida. Este rasgo no desencuadra con la amplia caracterización de la poesía neorrican. En el caso de la nueva poesía de Meléndez notamos que esta necesidad de describir las desastrosas circunstancias en que viven los latinoestadounidenses lo lleva al empleo de técnicas narrativas. Muchos de sus poemas tienen secciones que parecen cuentos escrito en renglones.
Otro elemento que los estudiosos han declarado esenciales a la poesía neorrican es la oralidad, el performance o lo que Noel llama “tongue tactics”. Recordemos que este rasgo, según el mismo crítico, a veces funciona en contra de la creación poética, al limitar la expresión lírica. Lo mismo se puede decir de la identificación con un compromiso político.
Pero, por el momento, enfoquemos la atención en la oralidad, en el performance. La neorrican, en general, es una poesía para ser oída, para ser declamada en voz alta, no para leerse en silencio y en privado. Esta característica la altera profundamente hasta imponerle estructuras rítmicas muy marcadas que la asocian con la música popular urbana, especialmente con formas populares afroamericanas. Este rasgo también obliga al poeta a dividir sus versos con pausas muy marcadas que responden, en última instancia, a patrones impuestos por la respiración que determina la declamación:
These UnNumBereD
OutNumBereD
OutLaWeD
Hard Workers
Become DoCuMenTed
Dead People
in the morgue
of a strage world,
truly forgotten.
(“Tourism Up + Dow/Jones, 6 Pnts.”, p. 40)
La distribución de los versos en la página en renglones no seguidos, en entradas que varían y que forman escalas, no es algo nuevo; es un rasgo que vemos en la poesía al menos desde las vanguardias y que, más que con la oralidad, queda asociado con lo visual, con la presentación del poema en la página como objeto concreto.
Pero para entender plenamente mi argumento el lector tiene que leer –no oír– el poema ya que este, como la gran mayoría de los textos incluidos en Papolítico se acercan mucho a los caligramas de la vanguardia. Recordemos que estos se asocian a la pintura. Apollinaire, por ejemplo, cuando escribe los suyos intenta dibujar con la composición de las palabras la lluvia o la fuente o un caballo o la Torre de Eifel. Esto sólo ocurre en un poema del libro de Meléndez, “A Conversation with My Son”, donde el poeta le quiere enseñar a su hijo que la sociedad está estructurada en pirámides de opresión. Por ello el poema forma dos que se unen en sus puntas. En verdad en este poema no hay versos sino frases cortadas para poder formar las figuras geométricas que representan el tema del poema. Pero el lector, no el oyente, de estos poemas ve en casi cada páginas renglones que no siguen una estructura tradicional y, sobre todo, palabras que se escriben con letras mayúsculas en medio de ellas. Aquí, para mí, está el meollo del problema: el intento de crear una poesía visual contradice la característica dominante en las letras neorrican: la oralidad y el performance.
¿Qué finalidad tienen esas rupturas de las reglas léxicas? ¿Qué sentido tienen los versos presentados en un aparente desorden u orden nuevo en la página? ¿Por qué el poeta presenta de esa forma sus textos?
Una de las posibles explicaciones de este fenómeno caligráfico – recuerden que en el libro hay un solo poema que se puede ver como un dibujo con palabras – representa el deseo del poeta de captar gráficamente su dicción al declamar los poemas. Creo que sólo unos pocos de los muchos casos que se dan en Papolítico se puedan interpretar desde esa perspectiva y, en esos casos, la distribución separada en la página podría apuntar a pausas y silencios en la declamación del poema o a repeticiones de palabras o gritos.
Pero no todos los casos se pueden entender desde esa perspectiva. Se hace particularmente difícil entender la escritura de palabras con letras mayúsculas internas. Si las mayúsculas aparecen para marcar un énfasis en la dicción, el frecuente empleo de esta técnica parecería llevar a una especie de tartamudeo al poeta imponer cortes internos en la palabra, cortes que muchas veces no son silábicos. El oyente de los poemas no tiene idea de la disposición de las palabras en la página, algo que es muy dramático para el lector a quien lo confronta constantemente palabras cuya grafía no responde a la pronunciación y versos distribuidos en la página que no llegan a formar imágenes, como ocurre en los caligramas, pero que no siguen el patrón tradicional de la presentación gráfica de los versos. A pesar de ello y para darle el beneficio de la duda al poeta, se podría insistir que esa presentación no tradicional de la página intenta marcar pausas y sentar normas para la declamación del versos. Sería como una forma de establecer el performance que el declamador debe seguir. Joel Kovel y DeeDee Halleck quienes escriben el prólogo a Papolítico parecen apuntar a esta idea al referirse al “… “cascading” style that dictates the beat and rhythm of his poems” (5). Pero los prologuistas se refieren al estilo y no a la presentación de los poemas en la página. Creo, por ello, que hay que buscar otra explicación.
La mía es sencilla. Jesús Papoleto Meléndez, como todo poeta, intenta hacer que su poesía cambie, sea nueva, crezca. Quiere que esta se desarrolle porque para él “[t[he Nature of Poetry is the Universal Empathetic Expression of the Spirit’ suffering of Human Experience” (s.n.), como establece en su dedicatoria a Papolítico. Recordemos que para este poeta lo político es afectivo y no racional. Por ello, creo que no nos ofrecerá explicaciones razonables sobre sus cambios poéticos. Su primera poesía, la que lo colocó de manera central en el contexto de la poesía neorrican, no era como la de su más reciente libro. Los tiempos cambian y los poetas y sus obras también, especialmente cuando estos quieren mantenerse al día. Creo, por ello, que estos juegos gráficos, estas violaciones de las reglar ortográficas, especialmente el incluir mayúsculas en el interior de las palabras, y estas experimentaciones con la manera de captar en la escritura el performance es la manera, quizás ingenua y poco efectiva, que el poeta emplea para que su poesía cambie, para que se vea nueva y de vanguardia.
Pero, en el fondo, los cambios en Papolítico son superficiales. Lo que verdaderamente ocurre en este nuevo poemario de Meléndez es una representación más de la vieja y sabia filosofía de Guiseppe Tomasi de Lampedusa, el autor de El Gatopardo (1958). Este nos dice que todo debe cambiar para que todo permanezca igual. No todo cambia en la poesía de Meléndez; sólo cambia la superficie del texto: la escritura de algunas palabras, la distribución de los versos en la página, la tímida creación de un caligrama. Estos cambios apuntan a la confrontación entre la poesía oral y la escrita. Pero, en el fondo y a pesar de eso cambios que veo como superficiales, la poesía de Meléndez siguen fiel a los ideales de la neorrican.
Papolítico es un poemario profundamente neorrican a pesar de esos cambios y aunque en algunos aspectos no lo parezca. Es por eso y no por sus cambios en la escritura y en la presentación de los poemas que hay que darle la bienvenida ya que viene a confirmar que el Renacimiento Neorrican aún está vivo.
1. _____; ciudad natal de Ana Roqué, líder sufragista, escritora, pedagoga y científica puertorriqueña.
8. Disolución de sales u otras sustancias en agua, que se inyecta con fin curativo.
10. _____ Roqué Géigel; conocida también como Roqué de Duprey, apellido de su esposo. Autora de “Luz y sombra”, “Recuerdos del país del sol, novelas y cuentos antillanos” y “Estudio sobre la flora puertorriqueña”.
11. Monja.
13. En la mitología griega, hija de Urano y Gea, y esposa de Cronos, madre de Zeus.
15. Volteó.
17. Virtud teologal.
18. Ahora.
20. _____ Feminista Puertorriqueña; primera organización en pro de la mujer fundada y presidida por Roqué en en 1917.
23. Símbolo del aluminio.
25. Sexta nota musical.
26. Antigua moneda de oro del Perú.
28. Olfatearé.
31. _____, la obrera y otros cuentos; libro de Roqué publicado en 1895.
33. Elemento compositivo que significa ‘tierra’ o ‘la Tierra’.
34. Dicho de un anfibio: Que conserva durante toda su vida una larga cola que utiliza para nadar y tiene cuatro o dos extremidades.
36. Patriarca bíblico, constructor del arca.
37. Explicaciones de _____ castellana; libro de Roqué de 1889.
38. Hogar.
39. En Turquía y países de influencia turca, individuo con un cargo de importancia, especialmente militar.
40. _____ Piedras; sector sanjuanero donde falleció Roqué en 1933.
42. Del verbo asonar.
45. Cinco en números romanos.
46. Escuchar.
47. Recuerdos del país del _____, novelas y cuentos antillanos (1933), último libro de Roqué.
49. Primer número natural y también es el número entero que sigue al cero.
51. Ave del orden de las casuariformes, similar al avestruz.
53. Elementos _____ geografía universal para la enseñanza primaria elemental y superior; libro de texto de Roqué publicado en 1888.
54. Unidad de tiempo geológico, equivalente a mil millones de años.
55. Luz y _____; novela de Roqué de 1903.
Verticales
1. Jorge _____; escritor brasileño, autor de “Doña Flor y sus dos maridos” y “La desaparición de la santa”, entre otras novelas.
2. Utliliza.
3. Símbolo del oro.
4. Abandoné.
5. Asistir.
6. Artículo gramatical, masc., pl.
7. 18 de _____ de 1853; nacimiento de Roqué.
9. _____ Mujer; revista fundada por Roqué en 1893.
12. Regalé.
13. Segunda nota musical.
14. Quejido.
15. Ana Cristina Roqué _____; fundó los periódicos o revistas “La Mujer” (1893), “La Evolución” (1902) y la “Mujer del Siglo XX” (1917), “Álbum Puertorriqueño” (1918), y “Heraldo de la Mujer” (1920).
16. Un ruso en Puerto _____; cuento de 1919 de Roqué.
17. Estudio sobre la _____ puertorriqueña; publicación de Roqué de 1908.
19. Alhelí.
21. Guía, jefe o modelo espiritual o religioso, y a veces también político, en una sociedad musulmana.
22. Asaeteo.
24. Explicaciones de _____; libro de Roqué de 1894.
27. Símbolo del neón.
29. Colinas.
30. Desafían.
32. Decimoséptima letra del alfabeto griego.
34. Bóvido salvaje muy parecido al toro que se extinguió en 1627.
35. Ganso.
41. Ana Cristina _____ Géigel; fue miembro de honor de la Sociedad Astronómica de Francia. Fundó la Liga Feminista Puertorriqueña y la Asociación de Mujeres Sufragistas.
42. Arca grande.
43. Del verbo estar.
44. _____ Puertorriqueño; revista fundada por Roque en 1918.
48. Mujer del Siglo _____; revista fundada por Roqué en 1917.
En esta semana, las iglesias cristianas antiguas celebran el hecho más importante de la Fe: La fiesta de Pascua que hace memoria de la pasión y muerte de Jesús, celebradas como victoria y vida nueva que Dios Padre le ha dado. La Pascua es una fiesta judía que los cristianos han asumido. Hasta hoy, las comunidades judías celebran la Pascua que recuerda la liberación de los esclavos de Egipto. Hacen eso, a cada año, para afirmar: toda persona humana tiene la vocación de ser libre y liberadora. Fue durante una Pascua, en Jerusalén, que Jesús fue muerto y Dios le dio una vida nueva que el comparte con todas las personas que aceptan seguirlo.
En el mundo antiguo, la crucifixión era el castigo impuesto a esclavos rebeldes contra la dominación del imperio. Actualmente, la cruz sigue existiendo. En el tiempo de dictaduras, fue instrumento de tortura de presos políticos. Hasta hoy, instrumentos así resisten discretos, sino actuantes en manos de militares trenados por el imperio. Sin embargo, más que una madera para torturar, la cruz es realidad de una inmensa mayoría de la humanidad, robada de sus derechos de vivir dignamente. En todos los continentes, las Iglesias celebran la pasión, pero quienes efectivamente la viven son pueblos enteros, crucificados por el dios dinero.
Recordar la cruz de Jesús y proclamar que el Padre le dio una vida nueva deben renovar nuestra fuerza para resistir al mal y a los sufrimientos. La fiesta pascual debe ser como ensayo de una sociedad nueva.
Para que la Pascua tenga un sentido para toda la sociedad, es importante que, sin perder el sentido propio que tiene para las Iglesias, junto con toda la humanidad, los cristianos puedan recuperar su dimensión ecológica y transformadora de la sociedad. Así, juntos podremos festejar un nuevo cuidado con la Vida y una forma más amorosa de organizar la sociedad como signo del amor divino.