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La crisis del sistema capitalista segun un afiche en Madrid en el 2019 y un diccionario de filosofía en 1946

Mística, misticismo

La mística es una de las formas de la concepción idealista-religiosa del mundo. De cimiento para el misticismo sirve la doctrina acerca de la posibilidad de relaciones espirituales entre el hombre y la divinidad, de la posibilidad, mediante la revelación, de concebir los “misterios” del ser, &c. Todas las doctrinas religiosas actuales se nutren del misticismo. A lo largo de toda la historia, la mística, como la religión, fue un instrumento de lucha contra la ciencia, contra todo lo progresista en la historia. El misticismo alcanzó un florecimiento especial en los círculos de la actual burguesía imperialista. El burgués, en su temor pánico ante la revolución proletaria, busca una salvación en la mística milagrosa y sobrenatural. Una serie de filósofos de la actual sociedad burguesa se situó abiertamente en el camino de la propaganda del diablismo, de la mística y de la religión (James en América, Bergson en Francia). También en la actual ciencia burguesa se infiltran los elementos místicos. Por ejemplo, ciertos físicos ingleses llegaron a afirmar que existe, a la vez que las tres dimensiones conocidas del espacio, una cuarta, poblada de espíritus. Estas teorías místicas son el testimonio de la profunda crisis que actualmente atraviesa todo el sistema capitalista. –Diccionario filosófico marxista · 1946:221

Por supuesto, lo que revela la imagen es una distorsión absurda de lo místico, que ha dado entre otros monumentos culturales la inigualable poesía de San Juan de la Cruz o libros hermosos como Lo santo, de Rudolf Otto, tan querido por el poeta Francisco Matos Paoli.

24 Rendez-vous con el Cine francés: El cine a la vanguardia Parte 2

Soledad Romero / Especial para En Rojo

Lo que queda de la revolución – 

Tout ce qu’il me reste de la révolution

(Judith Davis). 

Angèle (Judith Davis), la protagonista le lanza a la generación de sus padres una estimulante propuesta y cuestionamiento. En mayo 1968 convocaron desde París a las juventudes del mundo con un movimiento de protesta callejera de inspiración ideológica maoísta, con marchas de estudiantes, obreros, profesores, renombrados intelectuales, directores de cine, artistas. Les reprocha haber renunciado a sus ideales revolucionarios y aburguesarse. El asunto la obsede manteniéndola enfocada, mientras se reúne al azar con personas de orientación diversa que andan buscándose a sí mismas, o algún ideario reivindicador. El filme, un punto de partida con perspectiva analítica expone ese período como un notable referente. París fue significativo, inspirador e importante. Pero no era, ni es el ombligo del mundo, vale afirmar. Entendemos la preocupación del personaje en una Europa donde el pensamiento conservador desafortunadamente se ha estado fortaleciendo aceleradamente con un deplorable matiz xenofóbico. Particularmente después de la disolución por acuerdo, del campo socialista. Sistema que gústenos o no, representó un balance ideológico. Esta película intenta esclarecer entre otros, la naturaleza y significado del compromiso político del individuo en la sociedad. A modo de pitonisa, alerta sobre las consecuencias del descuido al mantener la conciencia adormecida. En otras palabras ¡no bajar la guardia! (Porque te comen los dulces…)

Nota introducida como irritante y reflexión partiendo de la filmografía política guardada en el archivo de la memoria colectiva. Sería pertinente recordar segmentos del panorama político mostrados en el cine, relacionados con la cinta y el tema aludido. No es casualidad que el cine con su poderoso acopio de imágenes guarde documentación de la experiencia humana, asumiendo una de sus tareas fundamentales desde su origen en los albores del siglo pasado como instrumento artístico y didáctico. Hemos contado con ese referente específico para consulta y reflexión del discurrir histórico en el escenario político mundial. 

Como antecedente, las antiguas colonias europeas en África se fueron emancipando desde 1957, como Ghana, a través de una inteligente tarea diplomática. Jornada interrumpida por la desgarradora foto del arresto a plena luz de Patricio Lumumba (1961) Primer Ministro de la República Democrática del Congo. El líder anticolonialista convertido en mártir del nacionalismo africano. Vimos su asesinato víctima de una conspiración de oficiales africanos de alto nivel con la consabida participación de intereses extranjeros, descritos en Lumumba (2000) del haitiano Raoul Peck. 

En el norte de África la lucha de independencia de los argelinos contra el imperialismo francés, adquirió un carácter violento por la renuencia a liberarlos. (1962) La contienda resonó por todo el orbe; quedó captada en La batalla de Argel (1966) de Gillo Pontecorvo. 

Cuba había iniciado un cambio social radical después de una lucha guerrillera en las montañas contra la dictadura. (1959) Eventualmente asumiría su destino solidario en suelo africano expresado en Cuba, una odisea africana (2007) de la egipcia Jihan el –Tahri, prestando ayuda militar fundamental en África del Sur (1988) culminando con la derrota del Apartheid (1991) y la liberación de Nelson Mandela figura egregia de esa resistencia. Documentada en Plot for Peace (2013) por Mandy Jacobson, Carlos Aguilló. 

América del Norte, inició una lucha por los Derechos Civiles de los afrodescendientes (1955-1968) comprometiendo varias generaciones al iniciarse las marchas de desobediencia civil enfrentando perros entrenados contra manifestantes. Los asesinatos de los líderes carismáticos y de fundamento ideológico en 1965 Malcolm X, filme por Spike Lee (1992) y del Reverendo Martin Luther King 1968, Selma (2014) por Ava DuVernay, provocaron una sacudida en la comunidad negra seguida de una profunda crisis de desconfianza general reactivando el sentimiento radical. La batalla en el terreno legal continúa contra la segregación y discriminación de todo tipo.

En el mismo contexto se denunció el militarismo, y la guerra infame de agresión de los EEUU (1955-1975) contra el pueblo vietnamita ocupando un largo curso en la historia. Hearts and Minds (1974) de Peter Davis, Oscar al mejor documental, nos estremeció con imágenes de la guerra como un crimen de lesa humanidad y violación de reglas éticas. ¿Habrá que recordarles a los invasores perdedores que los vimos por Televisión agarrándose a los helicópteros con los pantalones caídos y el trasero al desnudo, como quien dice? Imborrables secuencias de esa confrontación fueron recreadas en Platoon (1986) por el veterano de guerra Oliver Stone. En la masacre de My Lai acribillaron 504 vietnamitas. Imágenes de la población con quemaduras de napalm circularon a nivel internacional; jóvenes soldados fueron expuestos a la contaminación de agentes químicos que les obligaron a regar sobre la población asediada. 

En las Antillas, Puerto Rico, nación que el Congreso norteamericano se empeña en mantener bajo tutela colonial, los jóvenes quemaron las tarjetas que les imponía el servicio militar obligatorio para la contienda en Viet Nam, marchando en protesta por todos los senderos de la isla junto a sus madres, hermanas y novias. Fue en Vietnam donde nuestra generación perdió la inocencia siendo contaminada visualmente sin quererlo y para siempre por el espectáculo de la maldad.

Durante la segunda mitad el siglo pasado el derrocamiento de gobiernos progresistas y liberales fue promovido por medio de conspiraciones que alentaron a usurpar el poder legítimo de Jacobo Árbenz en Guatemala 1954.

La potencia bien conocida que ha ejercido con mayor poder hegemónico en este hemisferio desembarcó su fuerza naval en 1963, promoviendo un golpe de estado para derrocar al presidente Juan Bosh de la República Dominicana.

Paralelamente América Latina se fue caldeando exigiendo ajuste de cuentas a los usurpadores del poder, las burguesías nacionales en su papel de clase opresor, iniciando resistencia contra las oligarquías y sus dictadores de turno. Ni pretensión juvenil, ni pasatiempo de tontos: desataron delaciones, arrestos, exilios, desapariciones, torturas y asesinatos contra los que se aprestaron a resistir las dictaduras militares en Argentina (1976-1983), La hora de los hornos (1968) de Fernando Solanas. Brasil (1964-1986), sufrió también una larga dictadura. En Chile (1973) se inicia un régimen con desgarradoras consecuencias antes enumeradas: el combate de Grandes Alamedas con el asalto al Palacio de La Moneda, y la resistencia del Presidente Salvador Allende. Mientras el poeta nacional Pablo Neruda, agonizaba recluido en un hospital, los golpistas allanaron su residencia saqueando la biblioteca para encender una pira en la calle con sus libros. La espiral (1976) de Armand Mattelart; Missing (1982) del griego Costa Gavras; La batalla de Chile (1975) de Patricio Guzmán recogen la experiencia del asalto al poder igual que en Uruguay (1973). Sobre los Tupamaros y la represión: Estado de sitio (1972) de Costa Gavras, el director de Z (1969).

En Angola y Mozambique se sostuvo una lucha (1964-1974) hasta que las tropas portuguesas dijeron ¡basta¡ instando a la resistencia interna con la culminación de la Revolución de los Claveles provocando la implosión del poder. Ver Capitanes de abril (2000) de María de Medeiros. Las juventudes del mundo continuaron respondiendo con actos de conciencia, sacrificio, y militancia heroica. Quiere decir que la mayoría de las acciones de desafío estuvieron ocurriendo no en Europa exclusivamente, continuaron en África, Oriente Próximo, el Caribe y Latinoamérica. Esta respuesta va cargada y a la vez agradecida al filme citado que nos provocó revisar cuentas, dado a la realidad colonial o de extrema explotación donde apenas hay espacio libre para echarse fresco y respirar. Todo intento de transformación social, estructural ha sido saboteado consecutivamente por intereses económicos dictados por ese viejo enemigo de la Paz, la libertad y la justicia social: el gran capital. Solo basta leer la Prensa matutina. ¡Salud y buenos filmes!

La autora es actriz de teatro; profesora retirada, Dpto. de Lenguas Hispánicas, Q. C. y Estudios Puertorriqueños, Hostos College – CUNY.

Sobre “‘¿Por qué ahora la palabra…?’: la crítica romántica de la modernidad en la literatura puertorriqueña del siglo XX” de Rafael Bernabe.

Zahira Mabel Cruz / Especial para En Rojo

Del libro Escrituras en contrapunto, publicado por la Editorial de la Universidad de Puerto Rico en 2016, comentamos someramente el ensayo de Rafael Bernabe que da título a esta nota. Y comenzamos in media res

Aunque reconoce la existencia de los múltiples temas y enfoques utilizados para abordar la literatura puertorriqueña, Rafael Bernabe decide en este ensayo acercarse a ella desde una óptica diferente; no con la intención de desdeñar los acercamientos o lecturas anteriores o tradicionales, de los que, valga recordar, él también ha sido partícipe, sino con la intención de ampliar su propia lectura. De esta forma propone otra perspectiva: relacionar nuestra literatura con la crítica romántica de la modernidad según la ha definido Michael Löwy y Robert Syre. 


Hablar de la crítica romántica de la modernidad es hablar de añoranza pero también de capitalismo. Y de acuerdo a Bernabe, la literatura puertorriqueña del siglo XX refleja las consecuencias que el modelo político, económico y cultural de la modernidad ha tenido en nuestra cultura puertorriqueña.

Hablar de la crítica romántica de la modernidad es hablar de añoranza pero también de capitalismo. Y de acuerdo a Bernabe, la literatura puertorriqueña del siglo XX refleja las consecuencias que el modelo político, económico y cultural de la modernidad ha tenido en nuestra cultura puertorriqueña. Para el desarrollo de su planteamiento Bernabe trae al caso un ensayo de Juan Flores titulado Insularismo e ideología burguesa (1979). De este ensayo destaca la postura de Flores ante Insularismo de Antonio S. Pedreira, particularmente la crítica a la concepción eurocéntrica de la cultura y la “identidad puertorriqueña”, de donde se desprende la subestimación del componente indígena de la identidad nacional”. 

A raíz de esto, Bernabe destacará la valoración de Flores referente al modelo social indígena en contraposición al modelo europeo importado por los conquistadores y colonizadores españoles y, reflexionará en torno a lo que significó el cambio de un modelo social/cultural indígena, entiéndase un modelo de vida comunal, orgánico, sin propiedad privada y sin dinero, a un modelo europeo de “sociedad organizada a través de la producción de mercancías y de la propiedad privada”. De esta forma Bernabe comenzará su cuestionamiento crítico sobre el desarrollo social y cultural del Puerto Rico moderno. 

Sustentado en los planteamientos de Flores, nuestro autor reforzará el desarrollo de su crítica aludiendo al ensayo titulado “Puerto Rico: An Essay in the Definition of a National Culture” (1966), del antropólogo Sidney Mintz. En dicho ensayo Mintz resume un texto de 1942 del lingüista Edward Sapir donde se lleva a cabo una comparación similar a la de Flores en torno a los modos de vida indígena y los modos de vida de la modernidad capitalista estadounidense. De esta comparación o más bien de este contraste realizado por Sapir, se concluye que “salir de ese mundo (indígena) a la civilización, deja en quien realiza el viaje “un incómodo sentido de pérdida” (p.7). 

En otras palabras, el producto del capitalismo, lo resultante del mecanismo capitalista, favorecido y tenido por la hegemonía estadounidense como un sistema propulsor del progreso y en aras de él, favorecedor de una cultura y vida más ricas, en realidad es un sistema que deshumaniza o va en detrimento de la “cultura genuina”, concepto que utiliza Sapir para referirse a la experiencia de vida indígena o con cualquier otro modelo de vida diferenciado del capitalismo. 

Bernabe pone a dialogar los ensayos de Pedreira, Mintz (Sapir) y Flores para de esta forma dar cuenta sobre el lugar de la cultura puertorriqueña en la modernidad. Y de esto resulta que Sapir, Flores y Pedreira coinciden en favorecer ““una más profunda y más satisfactoria cultura”” (p.9) indistintamente la evoque el pasado indígena o cualquier otro aspecto del pasado, considerando que Pedreira no tomó mucho en cuenta el componente indígena de nuestra identidad nacional como bien señala Flores. 

Bernabe deja muy claro que en estos ensayos citados se lleva a cabo una crítica al progreso capitalista, o en palabras de Pedreira, una crítica al “avance de la civilización que muy bien puede desintegrar la cultura” (p.8). Teniendo esto claro, la parte más atractiva de este ensayo, luego de que Bernabe hace un recorrido por toda esa literatura puertorriqueña del siglo XX que denuncia las consecuencias del capitalismo para nuestra cultura y sociedad, y que además refleja una añoranza por aquella perdida época precapitalista (René Marqués, Nilita Vientós Gastón, Pedro Albizu Campos, Luis Muños Marín, Ana Lydia Vega, etc.), trae a su propuesta de lectura un enfoque más amplio a considerar, y es el enfoque marxista que en un momento dado propusieron César Andreu Iglesias, Mariátegui y nuestro Nemesio Canales. 

Se trata del enfoque que deja en exposición la crítica romántica de la modernidad en los términos de Michael Löwy y Robert Syre. La crítica romántica de la modernidad no debe consistir en idealizar ese deseo de volver al tiempo pasado y quedarse estancado en posturas retrógradas y reaccionarias de esta índole, pues, proponer esto como una “solución” daría paso entre otras cosas al fascismo, como bien señala Bernabe. El asunto va más bien por el establecimiento de una crítica en nombre del pasado, de esta forma la crítica del romanticismo será legítima hasta que la burguesía desaparezca. En esto consiste la crítica romántica a la civilización burguesa que favorecen Löwy y Syre. El problema no es el progreso sino permitir que la riqueza sea únicamente monetaria. Esto Canales lo supo ver y Bernabe lo enfatiza al parafrasear su propuesta: “En fin, Canales propuso una recuperación de todo lo que fuese admirable del pasado precapitalista en una igualitaria sociedad postcapitalista, que no renunciaría a los logros de la civilización industrial, si no que los pondría al alcance de la colectividad”(p.27). 

La cantante y el bufón la farsa de las escuelas compraditas

María de las Mercedes Ojeda

Pues ahora resulta que si usted tiene un poco de fama, que usted es una “personalidad” de la radio o la comedia televisiva, usted puede ser entonces  un inversionista de la educación o puede opinar de cualquier cosa.

Todos sabemos algo de la fama. Algo así como “crea fama y acuéstate a dormir”. Sin embargo, alguna gente vive y saca provecho de la fama de una manera que, si existiera la vergüenza, nos daría. Vergüenza.

Es el caso del comediante Albert Rodríguez, hace algunos años recurso de las comedias televisadas de Sunshine Logroño y Deddie Romero, la “personalidad” antes conocida como La Salserita. Ambos, han hecho carrera de la necesidad de afecto, reconocimiento y de la estima de sus radioyentes y espectadores. .

Lo que va a ser más difícil es recibir el reconocimiento por tener un buen desempeño en sus actividades laborales ¿en pro de la educación? Es difícil, sobre todo, recibir elogios como educador (o inversionista) cuando se usa el propio programa radial para burlarse de padres, maestro y estudiantes que se niegan a aceptar la privatización de sus escuelas. ¿Qué importa la fama cuando se pregunta por talento o preocupación social?

Romero y Rodríguez han recibido en 4 años unos cuatro millones de dólares en fondos del Departamento de Educación. Pretenden privatizar la escuela Luis Muñoz Rivera de Arecibo y la Rafael Colón Salgado de Bayamón.

No importa si las comunidades se encuentran en contra de tales privatizaciones, esta empresa ¡sin fines de lucro! insiste en el negocio. National Talent Academy tiene como interés la cultura y el arte. Pero no se crea que las escuelas serán especializadas en cultura y arte. Es que este negocio irradia, se expande, mueve sus tentáculos. La secretaria de la academia es Leticia Vallejo, la hermana de Pompi Vallejo, el productor de los Premios tu Música,  que hace unas semanas trajo a la Primera Dama Beatriz Rosselló a entregar un premio a Daddy Yankee. Sí, DY, nuestro reguetonero republicano. Ahí está como vicepresidente Denisse Pérez, la flamante Secretaria de Prensa del Gobernador. Sí, la funcionaria de Fortaleza es ejecutiva de una empresa sin fines de lucro que se ha lucrado de asignaciones del gobierno. Estos son los padrinos que empujan la privatización de tres escuelas para que estén en manos de ellos, con su cantante y su comediante.


El secreto. Tantas imágenes e información parecen transparencia. Lo sabemos todo. Pero no es así. El poder se vuelve más difuso y difícil de ubicar materialmente. Mientras consumimos los espectáculos que nos ofrecen, las decisiones importantes se toman en algún lugar que no es en Fortaleza, en sigilo y secreto.


La falsedad sin réplica. El espectáculo no permite contestación. Está aquí instalado en nuestras narices sin derecho a réplica. Estamos comprometidos al evento espectacular. Una y otra vez. Sin descanso. Sin posibilidad de articular una respuesta.


El presente perpetuo. Se fueron en volandas las coordenadas temporales. No hay memoria. En agenda está eliminar el pensamiento histórico. Capturar el deseo presente, producir hasta la saciedad el segundo de glamour  de la farándula y la moda: un presente eterno.

Y es que como en el mundo contemporáneo todo es espectáculo (gracias, Guy Debord), la administración del país y sus departamentos y las instituciones públicas funcionan como si fueran un show que necesita los mismos productores de Manny Manuel o Daddy Yankee. Por eso tampoco sorprende que éste último haya participado en campañas con Bush (cualquiera de los dos es malo) o en las elecciones acá en el territorio, llamándonos a votar o a callarnos la boca y a recibir premios que otorgan sus propios amigos amigos del medio. Es decir, los políticos y sus bufones bien pagados. El citado Debord argumentaba en su libro que la historia de la vida social se puede entender como “la declinación de ser en tener, y de tener en simplemente parecer”. De modo que no tenemos gobierno (gobierna la JCF y el Congreso) pero ahí está Ricky, que parece que gobierna. Tenemos una gerente en el Departamento de Educación que viene a ejecutar la institución pública. Y tenemos cantantes y comediantes como inversionistas de la educación, sin tener, ninguno de ellos preparación alguna en educación o pedagogía, cosa que se supone que tengan para que el aparente gobierno les ofrezca escuelas a 12 dólares para hacerse ricos sin fines de lucro.

Nada de esto debe sorprendernos. Lo más sensato sería indignarse y organizarse para cambiar las cosas. Pero, ¿qué puede esperarse si hasta nombran un comediante para dirigir el departamento de noticias de la estación radial de la Universidad de Puerto Rico? El Sr. Joel Rivera, otro comediante, no tiene formación académica en periodismo. Es más conocido por su personaje “Chiquitota”. Y de alguna manera, el rector de la UPR, Luis Ferrao, lo nombró a ese cargo tan importante. No, no es una broma. Es una dolorosa realidad.  El comediante tendrá como subalternos profesionales serios y con gran experiencia en ese campo. ¿Será que nombrarán a algún experto para que lo asesore? Al menos así se proponían resolver aquello de la transportación marítima. ¿Recuerdan? Ah, qué triste espectáculo. 

Uno se ríe y alguna gente hace memes. Pero, ¿no les parece esto muy peligroso? Mejor preguntarnos con Guy Debord, qué máquina produce esto que lo vuelve todo espectáculo. Hay al menos tres mecanismos.

 El secreto. Tantas imágenes e información parecen transparencia. Lo sabemos todo. Pero no es así. El poder se vuelve más difuso y difícil de ubicar materialmente. Mientras consumimos los espectáculos que nos ofrecen, las decisiones importantes se toman en algún lugar que no es en Fortaleza, en sigilo y secreto.

La falsedad sin réplica. El espectáculo no permite contestación. Está aquí instalado en nuestras narices sin derecho a réplica.  Estamos comprometidos al evento espectacular. Una y otra vez. Sin descanso. Sin posibilidad de articular una respuesta.

El presente perpetuo. Se fueron en volandas las coordenadas temporales. No hay memoria. En agenda está eliminar el pensamiento histórico. Capturar el deseo presente, producir hasta la saciedad el segundo de glamour  de la farándula y la moda: un presente eterno.

Quizás sea un buen momento para estar pendientes del pasado y del futuro. No con la nostalgia y la falsa esperanza. Sino con ganas de no repetir lo que nos ha fallado y poner en marcha una mejor forma de construir un proyecto de progreso. Mientras tanto, que no ceje el empeño en defender la escuela, la universidad, el país, de todos esos artistas. Artistas del enriquecimiento a costa de hacernos más pobres.

María de las Mercedes Ojeda es estudiante de educación y teatro. El título de su nota hace referencia a “La farsa del amor compradito” de Luis Rafael Sánchez

KING, VIETNAM Y PUERTO RICO

Rev. Juan Ángel Gutiérrez Rodríguez

El pasado 4 de abril se recuerdan 52 años de la denuncia pública del Dr. King a la guerra de Vietnam en la histórica Iglesia Riverside de la ciudad de Nueva York. Para muchas personas este discurso es su sentencia de muerte. Fue ejecutado un año después en Memphis, Tennessee. Sin embargo, ya King desde el 1962, había hecho declaraciones en contra del militarismo y la guerra de Vietnam.

 Desconocemos el papel que jugó Puerto Rico en la crítica de King a la guerra de Vietnam. Es en el 1962 en su visita al Seminario Evangélico de Puerto Rico donde hace su primera crítica pública a la guerra. Debemos recordar que para ese tiempo la participación militar estadounidense en Vietnam es fundamentalmente de asesores militares y no es hasta el 1964 que se aumenta la participación militar directa en Vietnam.

 Sobre esta visita nos dice el Lcdo. William Fred Santiago, en su libro “Venceremos. Recobro de Martin Luther King, Jr.; “No fue en Chicago. No fue en Riverside Church, NY. No fue frente a las Naciones Unidas. Fue en la capilla del Seminario Evangélico de Puerto Rico donde Martin Luther King denunció públicamente y rompió el silencio evangélico sobre la guerra de Vietnam. Todos los que estuvimos allí ese día recordamos la denuncia firme de King con relación a la guerra de Vietnam y también recordamos aquel debate entre un querido profesor del Seminario Evangélico de Puerto Rico y la firme y decidida denuncia de King a los EUA como un exportador de la violencia y la matanza de inocentes en la guerra de Vietnam…. Todavía en esa época gran parte del pueblo americano apoyaba esa guerra que King calificó como “injusta y cruel”. Después de lo dicho en Puerto Rico, su crítica sobre la guerra de Vietnam fue “in crescendo”.


Fue en la capilla del Seminario Evangélico de Puerto Rico donde Martin Luther King denunció públicamente y rompió el silencio evangélico sobre la guerra de Vietnam. Todos los que estuvimos allí ese día recordamos la denuncia firme de King con relación a la guerra de Vietnam y también recordamos aquel debate entre un querido profesor del Seminario Evangélico de Puerto Rico y la firme y decidida denuncia de King a los EUA como un exportador de la violencia y la matanza de inocentes en la guerra de Vietnam…

 El Dr. Luis Rivera Pagán, en su escrito “Martin Luther King, Jr. Una Memoria entre Praga y San Juan” nos cuenta de dicho suceso “esa plática fue una de las primeras ocasiones en que King comenzó a tejer una crítica honda y radical a las acciones militares norteamericanas en Vietnam, cuando todavía la mayor parte del pueblo estadounidense las apoyaba. Para la mayoría de quienes estuvimos presentes esa mañana en la capilla del Seminario Evangélico las palabras de King fueron una sorpresa. Esperábamos que hablase sobre la lucha de los derechos civiles de los afroamericanos, de las hondas desigualdades socioeconómicas al interior de su nación y de la desobediencia civil como estrategia de resistencia y lucha. El tema eje, sin embargo, fue otro: Vietnam. Esbozó unos argumentos críticos que madurarían posteriormente en su famoso discurso del 4 de abril de 1967 en la Iglesia Riverside de Nueva York”.

 Recuerda Pagán que “cuestionado y disputado fuertemente en la sesión de preguntas y respuestas, King respondió con mucho ánimo, revelando, al menos para el oyente alerta, que en el agudo conflicto vietnamita, sus simpatías se inclinaban a la lucha de ese pueblo por su reunificación nacional y liberación de todo dominio imperial foráneo”.

 El querido profesor al que se refiere Fred Santiago es el Profesor Ángel M. Mergal. Señala Rivera Pagán en su libro “Senderos Teológicos. El pensamiento evangélico puertorriqueño” que “tras analizar la situación de los derechos civiles en los Estados Unidos y en respuesta a una pregunta del público, King criticó la intervención bélica de su nación en Vietnam. Ni corto ni perezoso, Mergal reaccionó con vigor, esgrimiendo la tesis de que al ser os comunistas unos bandidos (lawless), la guerra contra ellos era justa. No podían, en su opinión, confrontarse con medios de desobediencia civil que presuponen la existencia de una sociedad de legalidad y derecho, como la norteamericana. King, quien resultó ser un buen debatiente, con serenidad y convicción insistió en la coherencia de la no violencia para resolver conflictos nacionales e internacionales, a la vez que evadió caer en la trampa de la ideología anti comunista propia de la mentalidad de la guerra fría. El disgusto de Mergal al abandonar la capilla del Seminario era notorio”.

No es de sorprender la denuncia de King a la guerra. Desde muy temprano en su ministerio profético había esbozado su teoría de los tres males de la sociedad estadounidense: el racismo, la pobreza y el militarismo. Seis meses luego de su visita a Puerto Rico, el 8 de septiembre de 1962, King habla ante el Distrito 65 “Retail Wholesale and Department Store Union” en la cuidad de Monticello, New York, expone “los tres principales males sociales que están viviendo en nuestro mundo hoy”. Señala que estos son “el mal de la guerra, el mal de la injusticia económica y el mal de la injusticia racial”. En esa ocasión afirma lo siguiente sobre la guerra “la guerra apila nuestra nación con una deuda nacional más alta que montañas de oro. La guerra llena nuestra nación de huérfanos y viudas. La guerra envía hombres a sus hogares sicológicamente trastornados y físicamente incapacitados… La guerra es maldad, y debe existir personas en nuestra nación y en nuestro mundo, que serán parte de una minoría creativa y que desarrollarán una insatisfacción sobre todo lo que tiene que ver con la cuestión de la guerra”.

 Este hecho señala que su fuerte denuncia a la guerra de Vietnam en Puerto Rico es al menos 18 meses antes de su famoso discurso “Yo tengo un sueño” del 28 de agosto del 1963, 2 años antes de la escalada militar del ejército estadounidense del 1964 producto del ataque al destructor naval USS Maddox por el ejército de Vietnam del Norte y 5 años antes de su mensaje de denuncia pública en la Iglesia Riverside.

 Puerto Rico fue la plataforma inicial que uso King para su crítica directa a la Guerra de Vietnam.

Gutiérrez Rodríguez pertenece a la Mesa de Diálogo Martin Luther King Jr.